Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2013.

De nuevo

20130128111156-portada.jpg

A los seis meses justos de haber cerrado "definitivamente" este blog y después de muchas peticiones y ruegos de los usuarios para que se volviera a abrir (sin dar mi brazo a torcer), los últimos acontecimientos me impulsan a su reapertura, en un principio tan sólo para dar a conocer un libro de cuentos que he publicado recientemente en modo digital (En un pozo chico), en la editorial TransBooks; pero, ya puesto, no cabe duda que se me desprenderán otros artículos, más si esta página tiene su sentido en torno al flamenco.

En principio, como he dicho, aquí está el link de este librito de cuentos, que le debe bastante al blog volandovengo y a sus lectores, donde se puede descargar para tabletas y esas nuevas maneras de acercarse a la literatura, bajo las plataformas iTunes y Amazon: http://transversales.es/transversal/TransBooks/TransBooks/Publicaciones/Entradas/2012/12/26_En_un_pozo_chico.html

Y, aunque un resumen del prologo de Alfonso Salazar, presenta este enlace, no está de más que vuelva a reproducirlo:

«En los cuentos de “En un pozo chico” sobrevuela el sinsentido de la vida, la mueca ridícula del suicidio frustrado, la fina tela de araña que es la vida, donde el mínimo aleteo de la mariposa ocasiona la debacle de la muerte. Y los engaños amorosos, la fracasada vida de la apariencia, el giro inesperado, el error que traído por la casualidad deviene en el fin de las cosas dispuestas. Sin embargo, esta descripción cirujana de la condición humana, desenfocada a veces por el convencimiento de los personajes, no hace sangre donde comienza la ruina: tras la muerte queda una sonrisa, y ésta triunfa en la narración de la dureza, de la podredumbre, del fatal destino. 

»Entre apariciones de muertos y personajes que ya estaban muertos en vida, Jorge desbroza la muerte como último acto de la vida, y como necesario sentido explicativo de todo lo anterior. El fin justifica el pasado. Pero no lo hace con crudezas innecesarias, no existe la vocación de una pluma herida, una escritura que supure la tristeza y desengaño del propio escritor a modo de terapia casi gratuita. Las narraciones de Jorge juegan a la sorpresa, a la sorpresa misma de la vida, con una cadencia que contiene la ironía, el chiste exquisito -ni corto ni largo-, que busca distanciamientos y sobre todo, la complicidad: esa sonrisa necesaria para sobrellevar a veces los días y las noches en compañía de la voz del autor, en el íntimo acto de la lectura, que es donde Jorge se coloca a la hora de escribir.»

Post scriptum.- Lamento la ausencia, pero debía reencontrarme a mí mismo o perderme del todo antes de continuar mis andanzas. Sé que he perdido muchos lectores y que me costará recuperarlos, pero nunca he buscado la gloria ni deseo hacer crecer ningún tipo de estadística ("a la minoría siempre", ¿recuerdan?).

Lunes, 28 de Enero de 2013 11:13 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 4 comentarios.

No desprecies a la culebra por no tener piernas

20130129105421-serpiente.jpg

En un pozo chico es una compilación de cincuenta y cinco cuentos breves en apenas ciento cincuenta páginas. Algunos de ellos son muy antiguos, de hace más de veinte años, hechos y rehechos hasta el momento, pero la mayoría son contemporáneos.

Los que ocupan menos espacio, y no todos, los iré publicando en está página a modo de escaparate. Puede que suenen algunos textos, y es que ya, un día u otro, los he ido presentando en volandovengo.

No obstante, no está de mal recordarlos. No obstante, con espíritu heraclitiano, resurjan como novedosos.

Quién lo ha visto y quién lo ve. Era, como si dijéramos, el tonto del barrio. Un día llegó con la mandíbula abierta y la lengua gorda que se derramaba fuera de la boca, ofreciéndonos monedas y comiéndose los papeles de los anuncios publicitarios arrancados de paredes leprosas. Era grandote y grueso, torpe y sin entendederas. Bien lo echábamos de nuestro lado, bien lo llamábamos para reírnos al punto de sus desvaríos. Si no llevaba la baba colgando, se le caían los mocos, que mal limpiaba con el mismo pañuelo sucio con que se enjugaba la boca. Lo mandábamos a comprar tabaco, a tocar el culo de las niñas u otro sinfín de pruebas a superar para entrar en un supuesto club al que nunca tendría acceso. Detrás de las cristaleras de su portal, se asomaba sobándose los genitales al paso de alguna chica. La Rosa, fresca y hermosa, se preguntaba por qué el pene más grande pertenecía siempre a necios y tarados. Divulgó, como si fuese una broma, que era su novio y, de esta manera, se lo llevó a la cama. A lo primero reconoció que era tonto sin remedio, que no se quitaba la gorra ni para follar; pero después no pudo pasar de unos encantos tan inocentes como descomunales. Llegó el día que su fama corrió y lo tuvieron por montura todas las mozas del barrio y las de los alrededores, ennoviadas o no. Un buen día, los chicos casaderos del lugar le dieron una paliza que casi lo revientan de celos y pura envidia. A raíz de esto, sus padres se lo llevaron lejos. Bastante tiempo después regresó convertido en un notario de prestigio, con el coche más lujoso que hubiéramos visto y una elegante morena por mujer. Cuentan que fue idiota por un golpe de pequeño o por un letargo voluntario al contemplar la violación de su madre. Un desajuste en el cerebro que se reajustó, probablemente, después de la magna paliza de sus cornudos vecinos.

Martes, 29 de Enero de 2013 10:54 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 4 comentarios.


Galatea y Pigmalión

20130130163410-acis-galatea-statue.jpg

En un pozo chico comienza con una cita de Savater que dice: “Demasiado cuento para que me salgan las cuentas”.

Está dividido en dos partes casi arbitrarias: “Los hombres” y “El pozo”. Dos segmentos convencionales, que participan el uno del otro; si bien “Los hombres” tienen, lo que podíamos llamar, un nombre propio; “El pozo” por su parte reúne cuentos algo más existencialistas y sin protagonismo definido.

El porqué del título es una buena pregunta. Surgió del zorongo gitano recogido por García Lorca, que define la luna como un pozo chico.

Quise introducirme en esa sima tan familiar como distante, ofreciendo cuentos de muy corta extensión pero con vocación de profundidad y pensamiento.

Sigo exponiendo en este blog, quizá repetidos, alguno de sus textos, como esta revisión tan soñada como tangible del mito de Galatea y Pigmalión:

Pigmalión jugaba al fútbol en un modesto equipo de provincias. Galatea acudía al estadio para verlo entrenar. No adivinaba hasta qué punto estaba enamorada. En realidad no sabía a ciencia cierta qué era el amor. ¿Un continuo goteo que va llenando una vasija interminable? Pero ella no conocía estos versos ni cualquier otra aproximación a la teoría del sentimiento. Cuando más le gustaba era después del entrenamiento, cuando se aproximaba a ella, se despojaba de la camiseta y, con el torso bañado en plata, la besaba suave. Pidió al cielo que ese momento fuera eterno. Rogó a la diosa que congelara el instante sublime de aquel beso. Ahora Pigmalión es una bella figura de mármol blanco que se asoma a la alberca del jardín donde Galatea eterna sueña el amor.

Miércoles, 30 de Enero de 2013 12:11 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 3 comentarios.

Un par de fandangos

El fandango es una verdad que arroja el cantaor ante el que escucha.


No se va de la memoria,

que por momentos yo me hundo,

lo penoso de esta historia:

que el infierno es más profundo

cuando he vivido en la gloria.

 

Tengo que cambiar de rumbo,

parece una tontería:

ahora yo te confundo,

pero antes tú me querías;

me está maltratando el mundo.

Jueves, 31 de Enero de 2013 13:19 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris