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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Denuncia.

Palabras devaluadas

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Si rebusco en mi memoria quizá halle bastantes palabras y expresiones que, por un frecuente uso específico, han adquirido en determinados ámbitos o latitudes connotaciones diferentes a su desnudo significado.

Existen agrupaciones de todo tipo que adoptan un término y lo monopolizan, a conciencia o sin querer, como identidad corporativa.

Ejemplos meridianamente claros los tenemos en la política, empezando por los colores, como el azul, el rojo y aún el negro. Por no hablar de conceptos como ‘patria’, ‘populismo’ y ahora ‘ciudadanos’.

Sin querer abundar más, se me ocurre también el nombre de Ariel, que asocio impepinablemente a un conocido detergente, siendo originalmente un bello ángel caído de la teología judeocristiana, que en hebreo significa león de dios. (Uno de los miembros del grupo de rock argentino Tequila y después de Los Rodríguez se llamaba Ariel.)

Jueves, 12 de Marzo de 2015 09:09 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

El crimen más atroz

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Dice un proverbio masai, al que me suelo referir con abundancia, que la tierra no es un regalo de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos. Esta puede ser de las sentencias más animistas y comprometidas, ecológicamente hablando, que conozco. Extendería, sin embargo, el dicho keniata, no sólo a los bosques y a los ríos, a los montes y a los animales, sino también a los logros de la humanidad, a su huella en la fabricación y el invento, muestras evolutivas de la climatización del ser humano con respecto al medio.

Dentro de esos logros, se encuentran por descontado las manifestaciones artísticas. El arte es la bella interpretación que realizan los hombres en un lugar y una época determinados. El arte es útil en sí mismo. El arte es lo que perdura. Todo lo demás es humo.

Ahora, para nuestra indignación y la ofensa de todas las generaciones futuras hasta el fin de los tiempos, asistimos atónitos a la destrucción de unas obras que se han conservado, las más antiguas, tres mil años. La televisión y las redes nos acercan los actos vandálicos acaecidos en el museo de Bagdad y en la ciudad asiria de Nimrod, a 30 kilómetros al sureste de Mosul, o la destrucción de los budas de Bamiyan, en Afganistán, en 2001.

En todas las épocas se ha querido acabar con el arte como escarmiento al pasado, a la otredad o los contrarios ideales. La destrucción de estatuas y símbolos de regímenes anteriores es casi habitual y ‘comprensible’, la quema de libros no es nada extraña en nuestra historia, una historia que manipulan los vencedores, un pasado que no es sino el que nos venden, un presente de clausura, un futuro domado.

En nombre de un dios, cualquiera que sea su nombre, se justifica cualquier aberración. En nuestra memoria occidental, o en nuestro olvido genérico, se acumulan las atrocidades de las Cruzadas o de la Inquisición, de la quema de brujas o del holocausto judío. Pero nos revienta lo que está pasando ahora, las imágenes con las que desayunamos todos los días, como nos afectó sobremanera la guerra de Yugoslavia, porque la teníamos al lado, porque se parecían a nosotros, porque era incomprensible.

Tremendamente atroz son todas las guerras, las declaradas y las solapadas, en las que se emplean armas y las más sofisticadas de palabra, vacío, enfermedad u olvido. La religión, como digo, tiene su parte humana y su parte cruel. Una religión que no siempre la preside un dios, sino intereses capitalistas o de poder.

Los radicales islámicos aplastan toda representación figurativa o anterior a la llegada del profeta. El crimen está consumado y es irreparable, como el incendio de la biblioteca de Alejandría. Nuestras generaciones venideras sólo verán fotografías e imágenes de lo que hubo y pudo ser.

Pero el arte no da votos. Las mentes estrechas de nuestros dirigentes dicen, en un comunicado reciente, que el tiempo que le dedicamos a la música o a la plástica, por ejemplo, nos resta lugar para aprender asignaturas más ‘realistas’.

Todas las religiones son extremas. Su interpretación metódica roza el fanatismo. Las creencias radicales pueden ser destructivas, se fagocitan a sí mismas. Se autofragelan.

Los demonólogos cristianos de nuestro reciente pasado afirman que a los espíritus satánicos se les debe hablar en latín. En cambio el árabe es el idioma que usa Dios para dirigir a los ángeles, según nos recuerda Borges en La busca de Averroes, un cuento de El Aleph. El bien y el mal están en todas partes.

* En 1993 el 90% de la colección de la Librería Nacional de Sarajevo, la cual albergaba la historia de la cultura bosnia, fue completamente destruida durante el sitio de Sarajevo.

Sábado, 07 de Marzo de 2015 11:06 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.


La foca monje

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Un año, desde el que ha llovido bastante, en el Mirador de las Sirenas del Cabo de Gata, en Almería, al pie del faro que domina la punta sur oriental de la península, creí descubrir una foca monje, a falta de sirenas en su arrecife, aunque también puede que fueran mi imaginación y mis ganas.

La foca monje, llamada así por parecer con su color oscuro que va vestida con un severo hábito de fraile, era muy abundante en el Mediterráneo antiguo.

Sus manadas se arracimaban en las costas, entre las rocas, y los griegos las llamaban amigas de los pescadores por su extremada confianza. La Odisea cuenta que Ulises, disfrazado con la piel de una de estas focas, se acercó al ‘Viejo del Mar’ para poder aprender sus secretos sin alarmarlo.

Por lo visto, en las playas y las caletas rocosas españolas era frecuente ver retozar a alguna colonia de estos mamíferos marinos que, sobre todo en invierno, se guarecía en cuevas bajo las rocas.

Después, a pasos agigantados fueron desapareciendo, por la creciente urbanización de las costas y por la imperdonable caza feroz a la que fueron sometidas.

Por los años 80 (aproximada fecha de mi avistamiento) había censados ‘dos individuos misteriosos’ ibéricos, que rara vez aparecían a la vista, pues su instinto dictaba que sus días están contados.

Aparte de estos dos ejemplares, que no se determina si eran machos, hembras o uno de cada género, parece que aún quedan focas monje (unas 500) en el extremo oriental del Mediterráneo, en las islas griegas próximas a Turquía y en las islas Chafarinas, frente a las costas de Marruecos.

No sé si sería muy complicado recuperar la especie peninsular. No entiendo de esto. Pero creo que sería hermoso intentarlo y establecer leyes severísimas para la protección de esta fauna y de las demás reservas marí­timo-terrestres.

Quizá se pueda pensar que una apuesta por el mundo natural hoy día, en que tantos abusos contra la humanidad se cometen a diario, es una frivolidad. Pero creo que no es incompatible, que la conciencia medio ambiental, es un buen punto de partida para un mundo más solidario y equitativo.

Viernes, 18 de Julio de 2014 11:40 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

La alabanza propia envilece

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La alabanza es el más dulce de los sonidos (Jenofonte, 430-355 a.C.)

“La alabanza propia envilece”, se dice en el capítulo XVI de la primera parte de Don Quijote de la Mancha, lo que me recuerda los muchos viles con que nos cruzamos a diario. El ego nunca estuvo tan sobreestimado. La vanidad, el hedonismo, la falta de humildad en suma, campa como el grana en un campo de amapolas.

El mundo va cambiando hacia la individualidad. La noción de autoría nació prácticamente en un tiempo no muy lejano. La firma escaseaba. El anonimato planeaba sobre el arte y, cuando Dios descansó, los hombres comenzaron a crear por su cuenta y riesgo.

Nos manifestamos pronto con nuestro nombre, con nuestro apellido, con nuestra rúbrica. A veces para ser reconocidos, a veces para dejar un rastro. De la humildad del artista por vocación (el arte llega al hombre y no al revés), pasamos al artista de carnet. Del artista reconocido pasamos al artista autroproclamado. Del bohemio sin solución pasamos al postmoderno de escaparate.

Internet nació siendo una ventana para mirar. Ahora es una ventana para que sobre todo te miren y te aplaudan. “Quien se mueve no sale en la foto”, dijo alguien. Quien no tenga perfil de facebook y lo alimente todos los días, con algunos cientos de seguidores, no existe. Nunca la hipocresía ha estado tan al alcance de la mano. No somos nosotros, sino la imagen que de nosotros queremos crear. Y, como todos estamos unidos a la rueda, nadie desmiente públicamente a nadie; nadie denuncia que ése, por ejemplo, mide dos centímetros menos de lo que dice. Me gusta éste porque mañana le voy a gustar yo. Es una ‘pesadilla’ que se muerde la cola, es El discreto encanto de la burguesía de Buñuel.

Cada vez nos miramos más el ombligo. Somos exhibicionistas de las propias flores que inmerecidamente nos echamos. Y todos tenemos consciencia y estamos comprometidos y somos carismáticos y profundos y divertidos y bellos y únicos en nuestra especie, que también es única… Nuestras fotos y nuestras opiniones así lo avalan.

Baltasar Gracián, en El arte de la prudencia (1647), recomienda que nunca se debe exagerar. Escribe: “Es importante para la prudencia no hablar con superlativos, para no faltar a la verdad y para no deslucir la propia cordura. Las exageraciones son despilfarros de estima y dan indicio de escasez de conocimiento y gusto. La alabanza despierta vivamente la curiosidad, excita el deseo. Después, si no se corresponde el valor con el precio, como sucede con frecuencia, la expectación se vuelve contra el engaño y se desquita con el desprecio de lo elogiado y del que elogió. Por eso el cuerdo va muy despacio y prefiere pecar de corto que de largo. Lo excelente es raro: hay que moderar la estimación. Encarecer es una parte de la mentira. Por esto se pierde la reputación de tener buen gusto y, lo que es más grave, la de ser entendido”.

Machado versificaba en este mismo sentido: “Todo necio / confunde valor y precio”. Mejor los hechos que las palabras, mejor la siembra que el mercado, mejor la soledad elevada que la populosa necesidad.

Eisntein dijo a Chaplin (cito de memoria): “Dichoso tú, que eres grande y todo el mundo te conoce”, a lo que el cómico respondió: “Dichoso tú, que eres grande y no te conoce nadie”.

Es la perspectiva, son los demás, es la balanza, es el tiempo quienes dan el último veredicto.

* Fotograma de El discreto encanto de la burguesía.

Domingo, 13 de Julio de 2014 10:34 volandovengo #. Denuncia Hay 6 comentarios.

Un conductor simpático

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No soy yo quien lo dice, muchos de los usuarios coincidimos, cualquier foráneo que quiera reconocer y experimentar la tristemente famosa mala follá granadina sólo tiene que subirse a un autobús urbano y observar el carácter y los modales de su conductor.

Puede que sea difícil de conseguir que prácticamente ninguno se libre. Parece que hacen un test de simpatía antes de otorgar definitivamente el trabajo y, si por casualidad, lo superan no son contratados.

Llevamos un tiempo con conductoras en determinadas líneas. Ellas, en su mayoría, por la experiencia que he tenido, se salvan de esta lacra. Aunque no sé lo que durarán.

En otras profesiones se puede observar también esta característica, como en las cafeterías o el funcionariado. Siempre en puestos de atención directa al público donde las caras, los gestos y las contestaciones son dignas de batir record o de ser enmarcadas, otorgándoles el premio a la sequedad y arruinarle el día al usuario en cuestión.

Una vez hallé un conductor simpático, no sólo con buena cara, sino con respuestas bondadosas y gratuitas. Coincidí con él tan sólo tres o cuatro veces. Después no lo vi más, y eso que me muevo bastante en el transporte urbano. Supongo que lo habrían expulsado del cuerpo de conductores por no observar debidamente la primera regla.

Jueves, 12 de Junio de 2014 17:56 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Yo soy muy tolerante

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Mal, mal y mal.

Frase, políticamente correcta, que se pronuncia de forma gratuita y, se supone, comprometida.

Mal dicha porque la tolerancia es la tolerancia, ni más ni menos. Se es tolerante o no se es tolerante, y punto. Sería un superlativísimo (que tampoco existe, pues atenta contra sí mismo, pero que refleja lo que quiero decir). Es como los carteles que se encuentran en las marquesinas de los autobuses solicitando trabajo para cuidar ancianos o niños o limpieza de hogar, que pone: “Persona muy responsable se ofrece…”. Es lo mismo. Si eres responsable, no es necesario sublimarlo ni darle énfasis.

En segundo lugar, si eres tolerante no lo digas. Hay que demostrarlo. Y eso se nota en la actitud. Como el que dice que es humilde. Sólo el hecho de decirlo le resta humildad. Dejemos que lo digan los demás. Que nuestros semejantes nos tilden de buenas personas, de carismáticos, de sabios, de simpáticos… que es como se confirman nuestros dones. Que nuestra actitud nos avale. "Obras son amores y no buenas razones".

Es muy normal, en las artes, autoproclamarse ‘artista’. "Yo soy artista de cine". "Yo soy artista de la pluma". No; usted es actor y usted escribe. La extensión de artista se lo dan los de alrededor o, mejor, el tiempo que es lo que permanece.

Otra cosa, quizá, es emplear la voz ‘artista’ como sinónimo profesional. Así, un puñado de músicos, se autodenominan ‘artistas’, como si dijeran ‘flamencos', por ejemplo.

Martes, 10 de Junio de 2014 09:58 volandovengo #. Denuncia Hay 1 comentario.

Usos en la mesa

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Comer es un mundo. “Comer bien es uno de los placeres de la vida”, dice León Tolstoi en Ana Karenina.

Comer es un arte. “La sabiduría culinaria pertenece a las ciencias exactas”, exclama Italo Calvino en Palomar.

Sin embargo la comida puede ser un martirio para quien nos observa. Hemos visto de todo; desde las sutilezas entre el orden de utilizar los cubiertos, el uso del mantel o el lado correcto para servir el vino; pasando por las permisividades de coger ciertos alimentos con las manos, mojar pan en la salsa o inclinar el plato para apurar la sopa; hasta las verdaderas actitudes sancionables de comer con el cuchillo, sorber la sopa o comer con la boca abierta, amen de eructar en la mesa (sálvense los mahometanos), cortar el huevo con el cuchillo, hurgar la comida o picar en el plato del vecino.

Fernando Savater decía —cito de memoria— que mientras los animales corren, follan y comen, los humanos practican el atletismo, el amor y la gastronomía.

También es verdad que la primera norma que debe regir en un comensal es la naturalidad. Como decía Noemi Nicoloso Mongai: “Se viste siempre a gusto de los otros, pero se come a gusto propio”.

Sin embargo, si no queremos terminar comiendo solos (u odiados) y no queremos parecer animales concupiscentes (aunque tenemos más participación de ellos de lo que pensamos), haríamos muy bien en observar algunas normas de uso en la mesa, de protocolo, incluso.

Se cuenta que en Francia los cuchillos de mesa comenzaron a fabricarse con punta redonda porque el Cardenal Richelieu mandó redondearlos al ver que el canciller Pierre Séguier usar el suyo para limpiarse los dientes con la punta.

Aunque el uso del mondadientes o palillo higiénico (por muy sofisticado que se nos presente) no es mucho mejor. Veamos lo que se cuenta en La mesa moderna. Cartas sobre el comedor y la cocina cambiadas entre el doctor Thebussem y un cocinero de S.M:. “[Francia] es la que hizo poner el palillero sobre la mesa, dando lugar a ese escarbadientes continuo en que los comensales incurren sin malicia, pero con repugnancia pública”.

También diré que, en nuestro Siglo de Oro y quizá antes, salir con un palillo en la boca era símbolo de cierta opulencia, pues indicaba sin lugar a dudas que se había comido carne.

Para terminar con estos apuntes diré que Ambrose Bierce, en El diccionario del diablo, describe el tenedor como “instrumento usado principalmente para llevarse animales muertos a la boca. Antes se empleaba para ese fin el cuchillo, y muchas personas dignas siguen prefiriéndolo al tenedor, que no rechazan del todo, sino que usan para ayudar a cargar el cuchillo. Que estas personas no sufran una muerte atroz y fulminante, es una de las pruebas más notables de la misericordia de Dios con aquellos que lo odian”.

* Fotograma de Torrente (Apatruyando la ciudad).

Sábado, 22 de Febrero de 2014 12:02 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Granada, ciudad de la poesía

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Permitidme que reflexione. Una cosa son los deseos y otra la realidad. La poesía, como el arte en general, no es ni debe ser continuo. No es un bien insustituible, como si habláramos de pigmeos o pelirrojos. Que en un lugar se den los ajos y se haya creado toda una infraestructura que incide en las distintas facetas del ser humano, no quiere decir que la mayor cantidad de ese bulbo comestible o los más sabrosos se den en aquella localidad.

‘Ciudad de la poesía’ o ‘ciudad del flamenco’ o ‘ciudad de la cerveza’ o ‘ciudad de la bicicleta’ o ‘ciudad del cannabis’ son etiquetas convencionales movidas por un afán comercial. Son títulos, calificativos como los que tilda la UNESCO a determinados lugares.

No quiero decir, de ninguna manera, que sea una falacia, que sea sólo un gancho para destacar en un posible circuito de estancias singulares.

En Granada está la Alhambra y el Albaicín y las cuevas del Sacromonte. Es innegable. Y, por muchos años que pasen, a no ser que ocurra una catástrofe, estarán aquí.

En Granada hay mucho artista, mucho talento. Quizá porque no hay industria. No existe una salida clara al individuo. Desde hace mucho tiempo el granadino se ha visto obligado a estrujarse la cabeza, a dar vueltas de tuerca, a explicar el nudo gordiano, a buscar el más difícil todavía.

Después está la tradición, es cierto. Hay un poso de sensibilidad en nuestras calles que facilitan el aprendizaje. Así me atrevo a decir que el artista se hace más que nace, aunque la cuna es imprescindible.

Por qué tanto poeta, como tanto músico y tanto pintor; por qué tanto bailarín y farandulero; por qué tanto escultor y tanto novelista. No todos valen. El camino es muy largo, pero sobre todo muy ancho, y es difícil mantenerse en el centro y a la cabeza. Es más, lo genérico es caminar por la orilla, a la sombra de ‘los grandes’, al ala de nuestro pasado.

Los hechos hablan y en Granada hay muchos poetas, avalados, en la mayoría de los casos, por premios y publicaciones. Hay grupos de poesía, recitales y presentaciones de libros casi a diario

Aunque suelo pensar, perdonadme el grueso, que hay más poetas que poesía o hay más poesía que poetas, que no es lo mismo pero es igual. Quizá porque hay escribidores que tienen cosas que decir pero no saben cómo decirlo y otros que saben cómo decir las cosas pero no tienen nada que decir.

Robert Graves, en el prólogo de La Diosa Blanca, criticaba a los poetas de su tiempo diciendo: “la manera contemporánea de escribir un poema recuerda los experimentos fantásticos y predestinados al fracaso de los alquimistas medievales para convertir un metal vil en oro, con la diferencia de que el alquimista al menos reconocía el oro puro cuando lo veía y lo manejaba”.

Miércoles, 23 de Octubre de 2013 11:17 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

La condena

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Nunca he entendido el día que se le añade a las sentencias de prisión. Es como el toque añadido de humillación con que la justicia castiga al reo. Aunque supongo que tendrá su explicación lógica, su argumento legal, cualquier pena de cárcel sería suficiente con el grueso de la condena: dos meses, ocho años, doce años. Pero no, se le tiene que sumar la coletilla desmoralizadora de “y un día”. Es motivo de hilaridad por parte de los jueces o de suicidio moral del preso en cuestión. No bastan los seis meses que le cayeron al individuo que delinque, ni decir: “desde el uno de junio al treinta de noviembre, ambos inclusivos”. No, se dice: “seis meses y un día”. Un día para qué. Para preparar las maletas, para pegarte una ducha y afeitarte, para recuperar los efectos personales (menos el tabaco, que se lo habrá fumado un funcionario o trocado por algo)... o para darte una última paliza o para hacerte limpiar de nuevo las letrinas. El monto de la pena es duro, pero se soporta, sobre todo si se reduce por buena conducta, pero el día final, el apocalipsis penitenciario no te lo quita nadie. Es como decir: “la condena la cumples por tu mala cabeza o por tu rebeldía o por tu trasgresión o por tu patología violenta o por tus desvíos sexuales o por tu instinto asesino, pero el día postrero, el último día, el jodido día que añadimos al final de tu pasión, lo cumples por nosotros, por los jueces, por el sistema, por hacernos trabajar cuando podemos cobrar sin necesidad de juzgar a nadie, porque la bondad divina puede que te excluya de toda la condena, pero de este día no te libra ni Dios”.

Sábado, 05 de Octubre de 2013 20:28 volandovengo #. Denuncia Hay 4 comentarios.

Víctimas y verdugos

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Son los noticiarios actuales (prensa, radio, televisión, Internet) heraldos de la muerte. No hay nada para amargarte un día mediocre, bueno e incluso sobresaliente que estar informado sobre el día a día. La realidad supera la ficción y la muerte, el abuso o el crimen se instalan en nuestras casas impunemente y convivimos con ellas como si estuviéramos visualizando continuamente una película de serie be o directamente de terror.

Entre las noticias más escabrosas que existen (por no decir repugnantes), además de los crímenes machistas, la violencia de sexo, considero los abusos a menores, la violencia gratuita contra seres indefensos cuyo único pecado es su inocencia.

No sé si se lo dije o lo pensé únicamente. A raíz de una noticia televisiva sobre un incidente de acoso escolar, eso que se ha dado en llamar bullying, quise que mi hijo en tal extremo fuera más bien el acosado que el hostigador.

Se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo. Ojalá exista una manera de detectar y detener esos abusos antes de que se produzcan. Pero el conato, me temo, está dentro de cada cual. Ya lo popularizó Hobbes en el Leviatán: Homo homini lupus ("el hombre es un lobo para el hombre"). Y no creo que los niños sean especialmente crueles, quizá tengan menos conciencia del alcance de sus acciones, quizá se encuentren protegidos por la nebulosa nietzscheana de más allá del bien y del mal, superlativizado en todo caso con el devenir de la vida y, repito, la violencia gratuita de sus mayores servida en bandeja argentina a diario por los más elementales mass media.

Creo que fue el iluminado Coelho quien recogió algunos de los cuentos de los Padres del Desierto del monasterio de Sceta, cuando las gentes, después de renunciar a los bienes materiales y de una ascética temporada en el desierto, expandían en el templo algunas de sus enseñanzas, tanto de su experiencia inmediata como de su vida anterior.

Conocida como El hecho, he aquí uno de esos cuentecitos morales:
“Mattheu Henry es un conocido especialista en estudios bíblicos. Una vez, al volver de la universidad donde daba clases, fue asaltado. Esa noche, él escribió la siguiente oración.
Quiero agradecer, en primer lugar, porque nunca había sido asaltado antes. En segundo lugar porque se llevaron mi billetera, pero me dejaron la vida. En tercer lugar, porque aunque se hayan llevado todo, no era mucho. Finalmente quiero agradecer porque yo fui el asaltado y no el que asaltó”.

Miércoles, 02 de Octubre de 2013 17:21 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Derecho a la educación

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En el libro Escultismo para muchachos (1908), de Baden Powell, recuerdo que había un capítulo dedicado a la observación que tomaba como base los aprendizajes de Kim de la India en la novela del mismo nombre (1901) de Rudyard Kipling.

Aquí se decía que era posible averiguar el estatus social de las personas mirándoles los zapatos. Se refería al abismo entre las clases sociales en Inglaterra a principios de siglo.

Esta prueba de análisis estaría vigente durante algún tiempo, pero cuando yo leí la obra del fundador del movimiento Scout, todo el mundo llevaba los zapatos iguales.

No hemos tenido que esperar mucho, sin embargo, para resucitar el arriba y abajo entre la ciudadanía. El nivel entre las personas lo determina el dinero, no la sangre. El derecho de explotación crece con la desigualdad de las leyes. El acceso al poder económico, a la igualdad y a la solidaridad incluso lo dicta la educación.

Pero la educación es elitista. Los recortes y las exigencias están limitando, como antaño, el acceso al ‘saber’ a las personas pudientes.

(En México había una familia con siete hijos que acudían al colegio por turnos porque sólo poseían un par de zapatos para todos los niños.)

Quien no tiene dinero para una matrícula que no estudie. Quien no tenga suerte de recibir una de las limitadas becas del Estado que no estudie. Quien no pueda adquirir los libros exigidos que no estudie. Quien tiene que ganarse la vida para pagarse la carrera porque sus padres no tienen ni para comer que no estudie.

La Constitución española preconiza en su artículo 27 el derecho a la educación. Este derecho está contenido en numerosos tratados internacionales de derechos humanos pero su formulación más extensa se encuentra en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, ratificado por casi todos los países del mundo. El Pacto en su artículo 13 reconoce el derecho de toda persona a la educación, no sólo en la enseñanza primaria, sino también en la secundaria y en la superior la cual “debe hacerse igualmente accesible a todos, sobre la base de la capacidad de cada uno, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita”.

Antes estudiabas para ser abogado y eras abogado. Estudiabas para maestro y eras maestro. Hay quien elige sus estudios sin saber qué acontecerá. Hay quien estudia una cosa u otra o se apunta a un módulo de Formación Profesional o entra en una academia donde expenden un título de nosequé, o se apunta en el paro y empieza a buscar un trabajo incierto.

Si la ‘crisis’ ha servido para algo ha sido para aumentar la empatía, la solidaridad entre los que menos tienen, el altruismo entre quienes menos necesitan.

Vemos a familias regalando libros de años pasados o cambiándolos por otros o vendiéndolos a bajo precio. Hay profesores que no exigen libros o que proporcionan fotocopias o que comparten manuales.

Sin embargo, el otro día lo vi en un instituto de Granada, una profesora exigía un ejemplar nuevo, sin subrayado ni marca alguna, sin excusas para el segundo día de clase. El texto cuesta cincuenta euros. Uno de sus alumnos puede que no coma en varios días, pero si quiere asistir a clase y poder meter la cabeza en nuestra sociedad capitalista, debe comprarse el librito.

Puede que volvamos a distinguir el estatus de las personas mirándoles a los zapatos.

Jueves, 26 de Septiembre de 2013 11:35 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Superlativísmo

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Leo en El sueño del celta, de Vargas Llosa, novela carente de la magia de sus historias tropicales (Lituma en los Andes, La casa verde o Pantaleón y las visitadoras), la expresión “muchísimo más después”, lo que en un Nóbel de Literatura (2010) me choca un tanto.

Ignoro si esas fórmulas de extender el superlativo son válidas, o sea si están o no admitidas (él sabrá que es académico de número). Quizá en su habla local sea común o se haya dejado llevar por las nuevas corrientes de que todo es super o es mega, si no las dos cosas (supermegadivertido).

En julio de 2007, en este mismo blog, en un artículo llamado Mi más sincero agradecimiento ya denuncié el abuso de esta redundancia innecesaria, pero es hasta ahora que no me lo encuentro en la pluma de una autoridad mediática. No sé, no obstante, si en realidad este desliz es intencionado, como el claro loísmo o la repetición machacona de alguna palabra. La cuestión es que estas manchas pasan a ser faltas en un texto, tanto más graves cuanto más ancho sea el nombre del que las comete.

Es igual que cuando leemos en un cartel de la calle: “Se ofrece persona muy responsable…”. La responsabilidad es una y completa. El ‘muy’ sobra. Aunque quien ha fijado ese aviso en la marquesina de un autobús, por razones evidentes está excusado.

En general no deben tener superlativo las palabras que ya expresen los extremos. El universo no puede ser muy infinito, ni Dios bastante eterno…

Jueves, 18 de Julio de 2013 10:56 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

La condición de ratero

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Cree el ladrón que todos son de su condición.

Siempre lo digo: el norte no es un punto, sino una dirección. Llegar a Roma, llegaremos, pues todos los caminos terminan en la Ciudad de los Césares.

Tengo un amigo cantautor que, echando mano de un diccionario inverso, se pensó que de esta guisa rimaban todos los troveros. Conozco igualmente a un pensador que apoya su pensamiento en el pensar de los demás y piensa que todos piensan de igual pensar.

Sé de quien te escucha un diálogo y después te lo cuenta cual si fuera de su cuño; y quien, como Machado, se va autoconvenciendo de su discurso al caminar.

Me sonrío cuando alguien lleva la contraria por defecto y, cuando apoyas su argumento, nuevamente se codea con los antípodas para seguir bien discutiendo.

Hay ladrones de ideas, que, aun sin querer, cualquier luz que atraviese el aire del cual respira, se la apropia como henchido de fulgor; y comparte la broma que en un estadio brillante a ti se te ocurrió.

Alguno se ríe antes de contar el chiste o lo narra por los pies convencido de su eficacia, pues sartenéa por el mango y las moscas se le pegan; esos moscones que lo reciben de espaldas y no dudan en lamerle la gracia a quien ha ascendido hasta del ratón la cabeza.

Muchos tienen libros dedicados de autores que no sólo no conocen sino que no han leído ni piensan leer porque lo suyo es acumular firmas, como quien acumula ’amigos’, como quien acumula libros por metros o posa junto al mediático que, por obligación, simpatía u oficio, acepta el retrato del desconocido.

Desconfío del que tiene la palabra ‘yo’ en su boca de continuo y mira el mundo como desde una atalaya. Desconfío del que no tiene orejas y espera el silencio del contrario para proseguir su discurso.

Existen algunos entendidos de cualquier materia pero, sobre todo, existen los enterados.

Miércoles, 12 de Junio de 2013 10:49 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

La envidia

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Siempre he pensado que el verdadero deporte nacional es la envidia, como los sicilianos son cabezones o los alemanes cuadriculados. En realidad, la envidia es condición del ser humano. Desde que el hombre es hombre, el objetivo último de su existencia es la búsqueda de la felicidad. De una felicidad que, en gran medida, se basa en poseer. No sólo la materialidad que proporciona el dinero o el poder. Sino también y sobre todo por la consecución del día a día y los logros que conlleva. Así envidiamos la pareja, la familia, la posición social o el logro del vecino (cuanto más cercano peor).

Las religiones, a sabiendas de esta tentación, la amonestan o la prohíben terminantemente. Los cristianos, por ejemplo, así lo expresan en el décimo mandamiento de su ley: “No codiciarás los bienes ajenos”.

Es muy normal, muy español, muy granadino, que, en vez de alegrarnos por los éxitos ajenos, intentemos ningunearlos e incluso sacar provecho de ellos.

En cierta ocasión escribí que los celos y la envidia son signos de inseguridad. François de La Rochefoucault, hijo de su tiempo, sin embargo, comenta entre sus Máximas: En cierto modo los celos son algo justo y razonable, puesto que tienden a conservar un bien que nos pertenece o que creemos nos pertenece, mientras la envidia es un furor que no puede tolerar el bien de los demás.

Somos atilas, somos hunos. Si alguien levanta la cabeza, presto habrá otro que intentará cortársela.

Ambrose Bierce, en El diccionario del diablo, arremete grandemente en varias definiciones contra estos envidiosos comunes. Reproduzco alguna de estas entradas sin desperdicio:

Desgracia. Enfermedad que se contrae al exponerse a la prosperidad de un amigo.

Depresión. Estado de ánimo provocado por el chiste de un periódico, la actuación de un cómico o la visión del éxito ajeno.

Ambición. Deseo obsesivo de ser calumniado por los enemigos en vida, y ridiculizado por los amigos después de la muerte.

Antipatía. Sentimiento que nos inspira el amigo de un amigo.

Desgracia. Enfermedad que se contrae al exponerse a la prosperidad de un amigo.

Congratulaciones. Cortesía de la envidia.

Evangelista. Portador de buenas nuevas, particularmente (en sentido religioso) las que garantizan nuestra salvación y la condenación del prójimo.

Éxito. El único pecado imperdonable contra nuestros semejantes.

Felicidad. Sensación agradable que nace de contemplar la miseria ajena.

Stefan Zweig casi lo justifica, en Veinticuatro horas en la vida de una mujer, diciendo “Para quien se siente desasido de todo, la apasionada inquietud de los otros produce una sacudida en los nervios, como el teatro o la música”.

Pero Gore Vidal, más realista, no deja dudas y confiesa: Whenever a friend succeeds, a little something in me dies (’Cuando un amigo triunfa, algo muere en mí’).

‘Alegoría del Amor’ de Agnolo Bronzino, fragmento (1540-1545).

Lunes, 03 de Junio de 2013 10:48 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Los cerdos no sudan

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La Real Academia Española, más por presiones externas (Uruguay) que por iniciativa propia, ha desterrado de su diccionario expresiones racistas o xenófobas, trasnochadas en todo caso y con un sentido sinsentido.

Voces como judiada, hacer el indio, trabajar como un negro, dejarse engañar como a un chino o cabeza de turco (por no hablar de los términos gitano o moro), desaparecerá del libro del saber de esta institución, empeñada en darle brillo y esplendor a la lengua castellana desde 1713.

Sin embargo, en nuestro lenguaje habitual tenemos algunas expresiones referentes a los animales que son tradicionalmente admitidas, a veces por lo certeras y otras por usanza.

Nadie ha protestado por ellas ni sé si protestará. Yo lanzo la mano y escondo la piedra con este breve post.

Tener más vista que un lince, ser astuto como un zorro o cantar como un ruiseñor, no están mal verdaderamente por su aspecto positivo. Pero ser más puta que las gallinas, parir como conejos, dormir como un lirón, llevar una vida perra o ser un burro, atentan contra la dignidad de las bestias (obsérvese el nominal empleado y sus ambiguos significantes).

El tiempo, la historia, la observación y la filosofía certifican la veracidad de estos dichos. Un minucioso (o no tan detallado) estudio del comportamiento animal, como poco, nos inclinaría a la duda.

Verbi gratia, sudar como un cerdo. Marvin Harris, en su ensayo antropológico Vacas, cerdos, guerras y brujas, lo expone claramente: “El ser humano, que es el mamífero que más suda, se refriega a sí mismo evaporando 1.000 gramos de líquido corporal por hora y metro cuadrado de superficie corporal. En el mejor de los casos, la cantidad que el cerdo puede liberar son 30 gramos por metro cuadrado”.

Así, el porquero de Ulises lo sabía, no es extraño que en la pocilga se escuche la expresión: estoy sudando como un hombre.

Martes, 14 de Mayo de 2013 10:53 volandovengo #. Denuncia Hay 6 comentarios.

La conjura de los tenedores

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Fue Mme. de Montpensier quien en 1658 afirmó que Luis XIV, que contaba a la sazón con 15 primaveras, sabía comer con los dedos con 'extremada elegancia'.

El tenedor de mesa se empezó a extender por Europa durante los siglos XVII y XVIII, aunque el tenedor de trinchar, con tres púas, ya se utilizaba desde tiempos del Imperio Romano. Más aún, un rústico tenedor, a veces simplemente como un estilete, aparece ya en el Éxodo o entre los antiguos asirios y griegos, pero su uso era exclusivo de los templos como instrumento ritual para los sacrificios.

En Venecia, sin embargo, la dogaresa Teodora en el siglo X exportó varios utensilios desde la refinada Bizancio, entre ellos un pequeño tridente para asir la comida sólida del tajador sin mancharse los dedos.

En España, aunque se conocía un pincho doble durante los siglos XIII y XIV para trinchar la carne en los banquetes, no es hasta el XV que se empieza a extender entre la nobleza. En Francia llega el siglo siguiente de la mano de Catalina de Médicis, haciéndose indispensable en la corte de Enrique III para evitar mancharse las gorgueras que estaban de moda.

Ahora veo una película histórica ambientada en centroeuropa a principios del siglo XV (La ramera errante) donde aparece un tenedor de dos púas. Aunque no es en la mesa donde se emplea, sino como arma ofensiva, en este caso, mi duda de esta anacronía fue creciendo hasta comprobar los datos que más arriba expongo.

(Dejé de ver Águila Roja, entre otras cosas, porque se pusieron a cantar bulerías en pleno siglo XVII.) (Ahora veo Gallina Blanca.)

De todas formas no hay que pasarse de listo y el tenedor en la obra citada puede tener un origen que no haya contemplado o que los asesores históricos de dicha película, en caso de que los huviera, vieran idóneo y totalmente factible su inclusión.

¡Tampoco el pasado, ¡ay!, es una ciencia exacta!

Jueves, 09 de Mayo de 2013 10:42 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Aquella mancebía

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Hasta hace relativamente poco tiempo las mujeres no tenían alma. Culpa de ello lo tenían las enseñanzas de Platón y Aristóteles, pero también los pensadores de la Iglesia, como san Pablo, que tanto daño hizo a nuestra libertad individual.

Y, desde que tuvieron alma, se tardaron todavía bastantes decenas de años para que se las tomaran en cuenta, para que tuvieran un hueco en la sociedad, y aún hoy día…

Es una clase de censura cómoda, que los países totalitarios y las mentes autárquicas gozan con alimentar.

La libertad, el pensamiento libre, la diversidad, siempre ha molestado a quien toca el tambor. ¡Ay de aquél que lleve el paso cambiado!

El turno, cómo no, le toca directamente a la cultura, al pensamiento crítico, a la creación fuera de los límites. Se le ha temido más a una pluma que a una espada. El pan y circo de los romanos es moneda habitual en nuestra civilización. Tener al pueblo abastecido y entretenido era la mejor forma de tenerlo controlado.

(Ahora, sí que es verdad, que el pan escasea, pero tenemos el fútbol y la televisión y el circo de los políticos.)

Silvio cantaba que el arma del joven soldado era su guitarra y a Víctor Jara le cortaron los dedos para que no tocara y la lengua para no cantara. Aute llamó a los mandamases buitres callados de forma encubierta y Quevedo le dijo a la reina que renqueaba en este famoso pareado: “Entre el clavel y la rosa / su Majestad es coja”.

Los libros han sido quemados, las películas mutiladas, las voces silenciadas. Todo a favor por un pensamiento único. Todo por un poder absoluto y una cuadrícula extrema. ¡Ar!

En la canción española, ha habido una anécdota que trasciende hasta nuestros días. La canción de Ojos verdes del gran Rafael de León comienza diciendo: “Apoyá en el quicio de la mancebía”. La censura, siempre atenta, alegó que no se podía hacer público que una señora, a todas luces de buen ver, pudiera estar aguardando a sus clientes en la puerta de un lupanar. Así que la letra cambió sensiblemente, llegando a decir: “Apoyá en el quicio de mi casa un día”. Así la grabó recientemente (2005) Tomás de Perrate en su disco Perraterías.

* Tomás de Perrate (foto: Paco Sánchez).

Lunes, 04 de Febrero de 2013 10:47 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

Otra mentira

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Oigo a moralistas y pensadores repetir hasta la saciedad que vivimos en un mundo consumista, que tenemos de todo, que nuestras necesidades se han expandido tanto que la insatisfacción es galopante, hasta el punto de olvidarnos de terceros.

La sociedad actual (se supone la occidental) es la más superflua de la historia. Y, para colmo, estamos tan habituados a las desgracias ajenas que somos capaces de seguir comiendo con una guerra en directo en el televisor, con hombres despanzurrados en medio de la calle, con niños desnutridos buscando a sus padres, con hombres sin hogar en masivos e infectos campamentos de refugiados, con víctimas de catástrofes naturales con el agua hasta el cuello, con gente destrozada al ’pasear’ entre minas anti personas...

Yo reflexiono, a riesgo de que se me pueda etiquetar de una u otra manera (en realidad siempre se me han colocado sambenitos, no siempre razonados).

Pienso, repito, que los pensadores, los opinadores, los tertulianos, siempre se evaden diciendo "porque hay gente..." como si ellos no fueran ’gente’, como si ellos estuvieran libres de pecado, como si ellos pudieran tirar la primera piedra con sus blancas manos... Y si no, falsamente se incluyen en el paquete de los desalmados como si inculpándose tuvieran menos culpa o redimieran su mácula.

Por otra parte no soy yo, muchos pensamos lo mismo. ¿Entonces por qué pasa lo que pasa?

También imagino que este supuesto "primer mundo" será para algunos privilegiados. La mayoría anda insatisfecha, y no por fruslerías, como se puede pensar, sino por ahogamiento, por no alcanzar a rozar ni siquiera los jirones sueltos de la felicidad o de la dignidad.

El trinomio conocido de salud, dinero y amor (al que habría que añadir valores como armonía, paz, integridad, igualdad, justicia...) es una falacia, un imposible que recogen puntualmente algunos afortunados. Y, si un factor llama al otro, es más probable que la falta de uno de estos condicionantes precipite la pérdida de los otros dos, o los desvalore que para el caso es igual.

Los que se arrogan padres de nuestras conciencias sólo son tomases que hurgan la herida sangrante y, al igual que el mayor de los miedos es tener miedo, el mayor de las culpas es sentirse culpable.

Sábado, 19 de Mayo de 2012 11:02 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Froilán

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No nos molesta la torpeza ancestral de los Borbones; no nos molesta su aberrante afición a la caza; no nos molesta que acaparen bastantes minutos en los noticiarios de todo el país; no nos molesta que Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón manipule con trece años armas de fuego; no nos molesta que a Juan Carlos Primero se le ocurra acercarse nada menos que a Bostwana a disparar cuatro tiros para traerse una jirafa disecada para los jardines del Palacio Real… Lo que nos molesta es, con la crisis que nos envuelve, que nos restrieguen día tras día lo bien que vive una familia real exenta de preocupaciones a cuenta nuestra.

Lunes, 16 de Abril de 2012 17:03 volandovengo #. Denuncia Hay 5 comentarios.

Pecado de tolerancia

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En su segunda acepción, el diccionario de la Real Academia Española, define tolerancia como el “respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. Así que, se mire por donde se mire, esta práctica o actitud (por llamarla de una forma) es loable. Dentro de la educación en valores, un punto imprescindible es la observación de la tolerancia.

Pero esa tolerancia corre el riesgo de ser acomodada. Respetamos lo diferente por no complicarnos la vida. Nos convertimos en conformistas; nos dejamos llevar como cantos rodados en un río.

Somos tolerantes con otros puntos de vista, con otros modos y otros colores con los que no comulgamos. Con lo bueno y lo malo. Y nos acomodamos igualmente al día a día, a lo establecido, al sistema, a la corriente… simplemente porque pertenecemos a ella.

León Tolstoi, en Resurrección (1899), lo explica así:

“Uno se asombra al ver cómo los ladrones se enorgullecen de su destreza; las prostitutas, de su corrupción; los asesinos, de su crueldad. Pero uno se asombra solamente porque, siendo limitada la especie de aquéllos, el círculo y la atmós­fera de los mismos se encuentran fuera de los nuestros. Y a nosotros no nos asombra, por ejemplo, ver a ricos enorgulle­cerse de su riqueza, es decir, de su robo y de sus defraudacio­nes; a los jefes del Ejército, enorgullecerse de su victoria, es decir, del asesinato; a los soberanos, enorgullecerse de su poder, es decir, de su violencia y de su crueldad. No notamos en estos hombres su equivocada concepción de la vida, del bien y del mal, concepto que deforman con vistas solamente a justificar su situación. No lo notamos porque el círculo de estos hombres es grande y porque noso­tros formamos parte de él”.

Martes, 10 de Abril de 2012 11:50 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Miedo

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Los maderos hacían rebotar las pelotas de goma en las paredes de las calles estrechas con tal virulencia y efectividad que si no te golpeaban de derecha a izquierda, te machacaban de izquierda a derecha. Eran los años setenta, cuando la policía era gris (los grises), después, con la democracia pasaron a ser marrones y después azules, el color del “servicio”.

Pensábamos que este miedo visceral a las “fuerzas del orden” ya se había acabado. Creíamos que el grito de “disolución de las fuerzas represivas” había quedado para la historia, para la historia negra de este país.

Pero no sé lo que tiene un uniforme, lo que tiene una porra, lo que tiene un cargo, que llega a cegar hasta convertirnos en animales, en lobos para el hombre (homo hómini lupus), que diría Hobbes.

Parece un concurso, un reality show para a ver quién pega mas fuerte, de a ver quién es más salvaje.

Desde hace unos años, la policía de todo el mundo “libre” ha abierto el grifo de la violencia, de la intolerancia. Lo que creíamos sagrado, nuestro deber de manifestarnos, de protestar, de pedir democráticamente mejoras o de simplemente quejarnos, ya es peligroso, como antes era peligroso vestir diferente, llevar el pelo largo o pensar otra cosa que no fuera la impuesta por el sistema.

Ya lo sufrimos con los indignados. Y lo sufrimos con los recortes. Desde Nueva York hasta Grecia hubo palos y los sigue habiendo. Desde Chile hasta Estambul hubo palos y los sigue habiendo.

Y, aquí en España, “la tierra del amor”, hubo palos y los sigue habiendo. No hay diferencias entre hombres y mujeres, grandes y chicos, la guerra es la guerra. Se sueltan a los toros y arrasan a una orden todo lo que ven (hay que mantener el orden).

¿Y esos policías armados no sufren los recortes? ¿Y esos policías ciegos no se sienten indignados por la situación? ¿Y esos policías indignos no tienen hijos que protestan? ¿Y esos policías salvajes no viven en un país democrático que está en crisis?

¿Y esos políticos gobernantes cómo los justifican? ¿Y esos políticos cerrados cómo miran a otro lado? ¿Y esos políticos confusos no ven que el país hace agua?

Las cargas policiales en Valencia contra chavales (muchos de ellos menores de edad) que se manifestaban pacíficamente en contra de los recortes en educación que les afectaba directamente en sus lugares de estudio es una aberración. Las cargas en Barcelona, en Castellón, en Granada, en Madrid… contra los indignados o los desahuciados es una aberración.

Tengo miedo de quejarme, de decir lo que pienso. Además de que nos dan por detrás debemos pedir disculpas por darles la espalda.

Y lo peor es que temo que estamos empezando.

* Foto tomada al azar de las miles y miles que se pueden escoger cuando se teclea "carga policial en España" en el buscador de imágenes de google.

Miércoles, 22 de Febrero de 2012 10:49 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

La Quinta del Sordo

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Hoy he salido tan temprano que al atravesar la puerta el portero me ha dado las buenas noches.

En llegando a casa de nuevo, en el momento en que las calles están llenas de prisa y de sueños rotos para entrar al trabajo, quien lo tenga, o al lugar de estudio, observo a la mayoría de los transeúntes, sobre todo los jóvenes, ajenos, con auriculares en las orejas o con el móvil activo, desarrollando el pulgar en el chateo (antes era ’tomar chatos de vino) o hablando por él.

Mi atención se ha centrado no obstante en una chica, rubia, morena o castaña, hablando con esa especie de “manos libres”, que hace como el que piensa en voz alta.

Yo tenía un profesor de pintura que me decía que los que hablan solos son los niños o los locos. Niños no he visto (o no me he fijado), locos, todos.

Ahora porque estamos acostumbrados, familiarizados con las nuevas tecnologías de la comunicación, pero hace escasamente veinte o treinta años, cuando un teléfono de bolsillo era impensable, nos hubieran tomado por orates.

Todo esto: móviles, música, obras, coches y otros ruidos, hace que perdamos el oído, que disminuya nuestra sensibilidad a la hora de apreciar sonidos, y tapamos el ruido con más ruido, como quien se pone desodorante después de haber sudado.

Vivimos en una Quinta del Sordo permanente (que no se llamó así por la sordera de Goya, sino a la de un propietario anterior). Cada vez somos más duros de oído y, si hubiera vida exterior, estoy seguro que se nos conocería por el planeta ruidoso, a pesar de la Gran Muralla que, digan lo que digan, no se ve desde el espacio.

Es evidente, hablando de algo cercano, que los cantaores de antes, sin ningún tipo de megafonía, llenaban plazas de toros en sus actuaciones, y no es que tuvieran una voz prodigiosa, que la tenían, pero como pueden tenerla más de un artista en la actualidad, sino que el público en general tenía el oído más limpio, menos contaminado, más hecho a la lejanía y a la percepción de un sonido único, pues tampoco había qué lo distorsionara.

* El perro, pintura negra de Goya en la Quinta del Sordo.

Viernes, 14 de Octubre de 2011 17:40 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

La Lhambra

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Si el Presidente de la Comunidad andaluza habla un castellano que no se le entiende, el Presidente de Cataluña Mas.

Lo peor de los nacionalistas es el patrioterismo, el convencimiento de la superioridad, la comparación odiosa y el ninguneo de la otredad. Me temo que éstas fueron las mismas razones del nazismo, llevadas a su extremo, como preponderancia de la raza aria, por otra parte de origen extraalemán (pero esa es otra historia).

Resulta que Artur Mas afirma que los niños catalanes hablan mejor el castellano que los mismos castellanos, y no digamos de los andaluces o de los gallegos que no se nos entiende.

Muchos políticos y comunicadores le han salido al paso, criticando con vaselina sus declaraciones, teniendo un miramiento que él no ha tenido, intentando la corrección política en todo momento. ¿De qué tenemos miedo? Hay que llamar a las cosas por su nombre, y este señor es un ignorante.

Razones hay muchas para la defensa del habla o de la lengua tanto andaluza como gallega. Si quieren, aquí no se habla castellano, sino andaluz, que es un castellano más rico y evolucionado, con un sinfín de particularidades. Entre otras cosas, podemos demostrar, sin temor a equivocarnos, que aquí tenemos diez vocales, cinco abiertas y cinco cerradas, que corresponden generalmente al plural y al singular respectivamente, mientras el resto de la península utiliza tan sólo la mitad.

No es la primera vez que se nos tacha de balbucientes. Otros políticos chovinistas y opinadores varios, recientemente o a lo largo de la historia, han criticado nuestro ’dejillo’, acusándonos de malhablados. Tanto la lógica como la intelectualidad han defendido, quizá sin necesidad, estos modismos. Pero nunca se les ha ocurrido que el problema puede ser suyo, de falta de oído, que a algunos no les sirven las orejas ni para echarlas al cocido.

Lo que quizá aún no está normalizada es la ’escritura andaluza’, donde existe una apertura permisiva para cada escribiente, sabiendo quizás que es una lengua tan versátil que cualquier regla tendría cientos de excepciones.

Recuerdo nebulosamente, no puedo dar ningún detalle, que algún andaluz, en la primera mitad de siglo veinte, se dirigió a alguna autoridad catalana por escrito. La respuesta le vino en catalán. Así, la contrarespuesta fue transcrita en andaluz cerrado.

Ahora leo en un librito de flamenco algunas letras, impresas fonológicamente por el escritor y poeta Manuel Ríos Ruiz, y no tengo más que asombrarme por la belleza formal y la grandeza expresiva de este fandango tan granaíno:

Viva er Puente der Gení,
viva Graná que es mi tierra,
viva er Puente der Gení,
la Virgen de la Sangustia,
la Lhambra y el Arbaicín.

Y a mucho orgullo.

Sábado, 01 de Octubre de 2011 12:23 volandovengo #. Denuncia Hay 9 comentarios.

El arte de la crítica

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He puesto el título a este artículo con toda intención, aún a sabiendas de lo arriesgado e inexacto de este aserto. Pues la crítica no es arte, aunque critique el arte. Al igual que el crítico no es un artista, aunque osa evaluar la obra de un artista verdadero hasta el punto de dudar de su verdad.

No hay nadie más criticado que el mismo crítico. Sobre todo por las personas que él critica, sus seguidores o incondicionales, hasta el punto de salir mal parado, cuajado de insultos, menosprecios, amenazas y otras agresiones, incluso físicas.

El crítico opina desde el conocimiento, aunque se ponga en duda. Una mínima (o máxima) formación lo avala.

Algunos opinan que si el crítico no sabe pintar, no sabe cantar o tocar la guitarra no tiene la capacidad de enjuiciar al que expone o al que se sube encima de un escenario.

Bien mirado, sin embargo, si el crítico fuera un artista, sería un artista y no un crítico. Muchos críticos, siguiendo este razonamiento, han sido artistas o pretenden serlo o están frustrados. De todo tiene que haber.

A nadie se le ocurre tachar de intrusismo al analista político o al comentarista de fútbol, que en realidad son críticos, interpretan un partido (esto vale para los dos ejemplos) para hacerlo más asequible, desmenuzan sus pros y sus contras, siempre de manera subjetiva, pero con parámetros universales. De igual manera se podría pensar de los historiadores, de los arqueólogos o de los antropólogos. ¿Cómo pueden hablar de lo que no han vivido?, se preguntarán los incrédulos.

Gabriele D’Annunzio decía a este respecto que “la crítica es el arte de hacer disfrutar del arte”. Mejor no se puede decir. Se trata de poner tus conocimientos y tus apreciaciones al alcance de los demás. Pero no para que piensen como tú, sino para que tengan un punto de partida donde afianzar sus propias opiniones.

También, por oficio o abundancia, el crítico suele fijarse en todos los detalles posibles. Es posible que, a lo largo de todo su ejercicio, el crítico esté pendiente de toda la oferta. Muchas veces, después de ver y analizar todas las propuestas artísticas que pasan a tu alrededor, adquieras una perspectiva determinante o simplemente un baremo “comparativo” con que se puedan evaluar las obras venideras.

El oficio de un crítico también viene dado por su capacidad, su sensibilidad y su aprendizaje. A Tony Leblanc, que hacía de mecánico en una película, lo requirieron para revisar el motor de un coche que se había parado. A los minutos el coche empezó a andar y el operario pasó la minuta. El dueño del coche indignado le dijo que cómo podía cobrar esa barbaridad por sólo apretar un tornillo. El mecánico, limpiándose las manos, le respondió que apretar el tornillo lo hacía gratis, que por lo que cobraba era por saber el tornillo que había que apretar.

Conozco a alguien que, tras coincidir a la salida de un espectáculo, me dijo que esperaba leerme para ver lo que se había perdido. Algo exagerado, pero es una manera de reconocer el ojo, el oído, el gusto, el olfato y el tacto del crítico. Creencia en los sentidos, incluyendo el común, que no es un acto de fe, sino el convencimiento de un criterio “profesional” por evidencias, coincidencias propias o comparación con otros críticos u opinadores de calidad contrastada.

Porque, ni siquiera todos los críticos coinciden, y para lo que unos está bien, para otros es mediocre o está mal. O, unos le dan más importancia a determinados aspectos que para otros son baladíes. O, unos se fijan o aprecian detalles que para otros pasan desapercibidos. Repito que la crítica es subjetiva.

Oscar Wilde dice que “el crítico es el hombre que puede interpretar de una u otra manera su impresión de las cosas bellas”. Es el usuario, el espectador, quien debe tener criterio y saber filtrar la información y quedarse con lo válido, con lo que a él le valga, y estar abierto a las críticas y a las opiniones, y reconocer, si es el caso, la viga en su ojo, antes que la paja en el ojo ajeno.

Como conclusión, para los más reacios, les aconsejaré que no acepten consejos, como canta Arcángel, “que nadie me dé consejos que yo me equivoco solo”.

Domingo, 10 de Abril de 2011 01:22 volandovengo #. Denuncia Hay 5 comentarios.

Si tengo hambre…

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Tan importante es alimentar el cuerpo como es espíritu. Lorca decía que si tuviera hambre no le dieran un bocadillo, sino medio bocadillo y un libro. Un refrán muy castizo lo pone claro: “No sólo de pan vive el hombre”.

Lo que nos distingue de los demás animales es nuestro raciocinio y sensibilidad. Un perro no puede extasiarse ante un cuadro de Zorolla, ante una puesta de sol o el canto de una soprano. Los “seres inferiores” tienen instinto no “corazón” (todo esto entendido ampliamente, atendiendo a los entrecomillados y refrigerando nuestro bio-amor).

Puede que el arte y la cultura no sean productos de primera necesidad, pero sin duda son productos necesarios para no embrutecernos. Cubiertas las necesidades básicas, qué mejor inversión que la trascendencia, que la belleza, que lo inmaterial.

La naturaleza ha dotado al ser humano de un don “divino”. No sólo del poder de crear de la nada, de llenar el ambiente de melodías, de remedar la vida en un lienzo, de soñar realidades paralelas en un libro, de expandir nuestro ser hacia la danza, hacia el teatro…

Cuando hay “crisis”, los primeros recortes son para el espíritu. Cuando hay “crisis”, nos asilvestramos. Nuestros dirigentes se vuelven marmolillos que ni sienten ni padecen. De proteger el calor comunal se pasa rápidamente a dirigir una recua de mulas provistas de anteorejeras que borran los márgenes que dan sentido a la vida. Y la crisis financiera se convierte en una crisis de valores difícil de superar.

Así que cuando me lea el libro seguiré comiendo.

* El baño del caballo (1909).

Sábado, 28 de Agosto de 2010 11:26 volandovengo #. Denuncia Hay 7 comentarios.

Victorias pírricas

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Cuándo nos vamos a dar cuenta de que el mundo es uno y que nuestro enemigo no es el hombre sino su conciencia, el sistema, la explotación descontrolada, el progreso insostenible. Cuándo nos vamos a dar cuenta que la humanidad debe caminar al unísono, que navegamos todos en el mismo barco y que la mierda no la podemos esconder bajo la alfombra porque nos salpica a todos.

Pirro II, un poderoso general de Epiro (región al oeste de Grecia) libró la primera batalla (Asculum) contra las legiones romanas en Heraklea (o Siris), en el año 279 de nuestra era. Como tenía por costumbre venció. Entre otras cosas por el uso de elefantes en sus filas que intimidaron al enemigo, pero el arrostramiento fue tan cruel y sanguinario que, sufriendo infinitas bajas, llegó a exclamar si dénuo sic vincendin sunt romani, períbimus (si otra vez han de ser vencidos los romanos de esa manera, pereceremos).

Desde ese momento se conoce por "victoria pírrica" aquella que no merece la pena haber sido ganada, pues las pérdidas son tan incontables que el sabor del triunfo no podría ser más amargo.

Ahora sabemos que cualquier batalla es una debacle, que cualquier victoria es pírrica. Ahora sabemos que todos somos víctimas, que todos pagamos la derrota y los laureles están marchitos, contaminados, radiactivos.

"Paren el mundo que yo me bajo". Cómo si fuera tan fácil. Ya no hay náufragos, ya no hay independientes, apartidistas, apátridas. Nuestra patria es el mundo. Un mundo que hoy por hoy es una bomba con cientos de chispas. Nuestros días están contados a no ser que todos a una apaguemos la mecha.

Un proverbio masai, que no me cansaré de repetir: "La tierra no es un regalo de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos".

Martes, 08 de Junio de 2010 20:48 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

El arte y las cabras

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Granada, por suerte, pero por desgracia, es una tierra de creadores, un pozo de iniciativas. Digo “por suerte” porque no hay mañana que no amanezcamos con un nuevo logro ciudadano, con un apunte novedoso en la agenda de los días, con varias propuestas diferentes. Digo “por desgracia”, pues a la vez que brotan estas novedades acaban sin madurar.

Y, no sólo no tienen fin, sino que carecen de cuna. Son ideas bastardas por falta de apoyo y de apuesta. Son utopías porque las hacen inviables e increíbles.

En tierra de pastos, la hierba no crece cuando pasan las cabras. El ganado caprino es duro y empecinado. Son cortacéspedes naturales. Como los hunos, devastan todo a su paso. Se elevan sobre sus patas traseras para alcanzar cualquier brote, sin temor a las púas o la ponzoña que utilizan algunas plantas para defenderse.

Los pastores, conscientes de su atropello, no repiten un mismo lugar donde pastar y dividen los prados en varios triángulos concéntricos, de modo que cuando regresan nuevamente al lugar de partida, éste ya se ha recuperado.

La zona finalmente acaba infructuosa.

En nuestra ciudad, en general, baste que brote algún conato artístico para que aparezcan las cabras y le corten la cabeza y las yemas.

Viernes, 28 de Mayo de 2010 11:27 volandovengo #. Denuncia Hay 5 comentarios.

Las estatuas de la Avenida

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No se ha oído una voz más alta que otra que cuestione las estatuas del llamado boulevard de la Constitución en Granada, si acaso algún aplauso oficialista. Estamos tan acostumbrados a que nos den gato por liebre, sobre todo si el gato es hermoso (sinónimo de grande, no de bello), que cualquier atentado casposo pasa desapercibido, convirtiendo a la ciudad en una enorme recua de mulas.

A ver. Vayamos por partes, como dijo Jack el Destripador (Jack the Ripper en inglés). Me parece bien cualquier intento de mejorar el aspecto externo de la ciudad (el interno requiere una reflexión más profunda de la que podría caber en este artículo); veo apropiado que la escultura, como ornato de privilegio, cubra nuestras plazas y rotondas, paseos y avenidas; reconozco que es una labor de justicia histórica vindicar a nuestros próceres; alabo incluso la idea de una ubicación determinada para tales acciones.

Lo que no comprendo es que, pasada la primera década del siglo XXI, se esculpa con visión pleistocénica. No entiendo que todas las imágenes sean de igual factura y de un realismo pueril. No llego a alcanzar la regla de por qué se han agrupado las diez figuras en algunos metros. Mi madre, cuando ya era mayor, decía que un viejo solo pasaba desapercibido, pero que un autobús de viejos quedaba muy feo.

No sé porque la mayoría están sentados, y se esculpen bancos y sillas, cuando ya tenemos a un sentado en el Parque de las Ciencias que allí tiene cierta relatividad (obsérvese el doble sentido de la palabra). No llego a discernir el reparto de maestros escultores a los que se ha acudido, teniendo en Granada una pléyade artística con una visión tan amplia como actual.

No concibo por qué García Lorca y Benítez Carrasco tienen la cabeza tan gorda y por que María la Canastera no se parece a ella, según me dijo Jaime que la conocía. No asimilo, por mucho que lo intente, el chorreo de gente que se para en estas figuras y las lee y estudia y se hace fotos con ellas.

No entiendo en fin el provincianismo en que está inmersa esta ciudad y la alabanza al anquilosamiento continuo al que nos castigan, pintando nuestras mentes de azul, cuando el rojo y el negro están marginados, en peligro de extinción, y la conciencia crítica no existe, ni en la política ni en los mass media ni en la sociedad.

Pero no me quedo en la Avenida. Me vienen a la cabeza las estatuas del Chorrojumo, la del Aguador, la de Fernando de los ríos o la patética granada de la carretera de Jaén (no la partiera un rayo y dejaran a las prostitutas en paz).

Se pueden hacer las cosas más malas pero no más feas.

Lunes, 10 de Mayo de 2010 12:35 volandovengo #. Denuncia Hay 1 comentario.

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Mirándolo bien, en Granada, sólo un diez por ciento de sus habitantes consumen cultura (digo de memoria, aunque pienso que es mucho decir). Una gran parte de ese porcentaje, a su vez genera cultura. Lo cual quiere decir que la cultura se retroalimenta a sí misma.

En Granada hay 237.929 habitantes (censo de 2006), sin contar la provincia. El movimiento cultural de esta ciudad, si se pensara como en las farmacias, para distribuirlo entre la población, sería escaso. Era para que cualquier evento, cualquier manifestación artística o cultural, estuviera sobresaturada.

¿Por qué entonces, salvo ecepciones, hay teatros a medio llenar, conciertos sin aforo o exposiciones vacías? ¿Por qué los artistas se quejan por el poco interés que suscitan siendo más que válidas sus propuestas? ¿Por qué, sabiéndolo, coinciden en el tiempo tres y cuatro actividades de las mismas características y siete u ocho de disciplinas dispares?

Algo pasa. Algo que habría que analizar detenidamente. Algo que debe preocupar a Granada como "ciudad cultural de primer orden".

No tengo respuestas, pero sí muchas preguntas. Empecemos:

¿El ciudadano está suficientemente informado de la oferta cultural de su ciudad?

¿Los precios se adaptan a la realidad social del pueblo y a la calidad de lo que se le ofrece?

¿El caché de los artistas es proporcionado a su repercusión y exclusividad?

¿Las instituciones deben crear cultura o apoyar a quien decide crearla y se ocupa de ello?

¿Desde la Junta, el Gobierno o la Comunidad Europea nos olvidan, nos ningunean o se diluyen sus esfuerzos?

¿El horario, el más tardío que conozco en toda España, puede influir en esta apatía?

¿La oferta es demasiado cerrada, elitista o poco interesante?

¿Es más rentable, económica y socialmente hablando, la cena en un restaurante, los bares de copas o el botellón?

¿Es el fútbol, casi diario, o la televisión en general, una alternativa válida o el opio del pueblo, el panem et circcenses latino?

¿La envidia o el orgullo, profusamente locales, tienen que ver algo en esto?

¿En otras ciudades ocurre lo mismo?

¿Seguimos siendo europeos?

¿Seguiremos quejándonos de la ausencia cultural y seguiremos sin responder?

¿Nos seguiremos sintiendo olvidados y marginados? ¿Seguiremos llorando?

No sé. Estamos perdiendo fuelle. En Granada hay "artistas" por doquier. Personas que hacen cosas. Gente que se ilumina constantemente. Pero como los fuegos artificiales, suben, brillan, estallan y caen como varas muertas. ¿Por falta de apoyo? ¿Por falta de fuerza? ¿Por falta de ruído? ¿Por falta de eco? ¿Por falta de proyección? ¿Por alguna zancadilla institucional, política, social, gremial?

Dan ganas de...

Domingo, 11 de Abril de 2010 20:12 volandovengo #. Denuncia Hay 4 comentarios.

Más sobre la crisis

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- ¿Le puedo hacer una pregunta?

- Ya me la está haciendo.

- Otra. Digo, otra.

- Ya me lo imaginaba.

- Es usted radical. Es como si le preguntara si tiene hora y me dice simplemente que sí, y se va tan campante.

- Pero yo respondo exclusivamente a lo que me preguntan. La vida no está para excesos, con este paro que está cayendo.

- Entonces, ¿está usted en paro?

- No se lo he dicho ya, señorita. Si no estuviera parado no estaría hablando con usted.

- Es que están muy mal las cosas.

- ¡Que me lo digan a mí!

- A usted se lo estoy diciendo.

- Ya, como que estamos solos.

- Es que no hay trabajo...

- No se engañe, señorita. Trabajo sí hay, lo que no hay es dinero.

- ¡Me lo va a decir a mí!

- A usted se lo estoy diciendo.

- Hace tres meses que no cobro. Por eso me dedico a hacer entrevistas.

- Es que están muy mal las cosas.

- Claro.

- ¿Y para qué son estas preguntas?

- Estamos realizando estadísticas.

- Para qué, si puede saberse.

- Es para la revista "España a fondo".

- No la conozco. ¿Es buena?

- No lo sé. Yo no la leo.

- Así va España.

- Bueno, no le entretengo más, muchas gracias.

- Nada, un placer.

- Adiós.

- Suerte con "España toca fondo".

* Esta conversación pertenece a un trabajo que no existe, llamado "Devaneos dominicales".

** Fragmento de una ilustración en Corel de Hermes Torres.

Domingo, 21 de Marzo de 2010 13:29 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Nunca llueve a gusto de todos

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A estas alturas no creo que nadie esté a favor de una lluvia tan persistente y destructiva como la que nos viene cayendo, pero hay colores, como quien prefiere el exceso que el defecto. ¿O es mejor pasar de los 40º y ver agrietarse la tierra durante equis días?

Habrá quien no se pronucie, como quien diga aristotélicamente que en el medio está la virtud, que no nos vayamos a los extremos.

Pienso, no obstante, que la eterna primavera es aburrida, que la bonanza sin aristas llega a cansar. No sé quien escribió que nuestros primeros padres ante la oferta divina del paraíso terrenal tuvieron la delicadeza de decir: no, gracias.

Hace unos días, en el artículo de mi blog La buena suerte (http://volandovengo.blogia.com/2010/030201-acerca-de-la-buena-suerte.php), me encontré un comentario de un tal David Montoya que me hizo daño especialmente.

David critica mi crítica sobre el Festival de Monachil (http://volandovengo.blogia.com/2010/020601-prueba-superada.php), aquel que presenté a mi estilo, porque no sé hacerlo de otra forma.

Desde que empecé a escribir en el periódico, hace más de 6 años, establecí unas normas, como un compromiso ético, una autocensura honrada. En primer lugar me prometí ser respetuoso, no ofender a nadie conscientemente. En segundo lugar quise primar los valores por encima de los defectos, ensalzar lo bueno y minimizar los errores. En tercer lugar, y no por último, intentar hacer de mi crónica algo útil, que sirviera para impulsar el flamenco y a los flamencos, que fuera una constante para este mundillo, intentar estar en todos lados, darle igual importancia a todo, y, entre líneas, que el artista que quisiera tomara nota de lo que yo, desde mi humilde tribuna, pensaba que eran sus debilidades.

Ahora me encuentro que soy la víctima, el cazador cazado. Y que ninguno de los principios expuestos se ha respetado. Cada vez el fondo lo veo más cerca y esta tormenta, desde luego, no es de mi gusto.

Viernes, 12 de Marzo de 2010 10:36 volandovengo #. Denuncia Hay 7 comentarios.

Derechos y deberes

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Cuando Hammurabi, en el siglo XVII a.C, enuncia la Ley del Talión, el conocido ojo por ojo y diente por diente, que ahora nos parece una barbaridad, sólo pretendía lograr una proporcionalidad que antes no la había.

Es decir, si yo te saco un ojo o mato a tu suegra (por ejemplo), tú no puedes despellejarme vivo y matar a todos mis descendientes. ¡Cuidado! Si te rompo un diente, según uno de los códigos legales más antiguos que se conocen, tú tendrás "derecho" a quebrarme igualmente uno de mis dientes, a ser posible el mismo.

El Talión, de esta manera, se convierte en una exquisitez histórica, en un gran paso para la justicia.

Las leyes, desde este primer despertar, fueron evolucionando y "civilizándose".

Ahora, es difícil que un código de un país civilizado, no tenga una compensación de las penas (Voltaire tiene unos textos memorables sobre el delito y la pena, que comenté tiempo ha en este mismo blog).

La mayoría de las Constituciones comienzan con una serie de derechos y deberes del ciudadano o de la sociedad, que no son más que normas de comportamiento para evitar "penas" mayores. Normas sociales que responden a la lógica.

Pero hay unas leyes no escritas, que caben en cualquier cabeza y responden a la educación.

Por mucho que viajemos más allá del bien y del mal, la conciencia, el deber, la libertad bien asumida, nos dicta lo que hay que hacer.

Me refiero es que la libertad de uno acaba donde empieza la libertad del otro y viceversa.

Es decir, si tienes derecho a sentarte en un asiento del autobús que ves vacío, porque has pagado tu billete y eres un usuario como otro cualquiera, también tienes el deber de cedérselo a ese viejo que entra con su bastón y evidente desequilibrio.

Y no te levantas. ¡Sinvergüenza!, que eres un sinvergüenza.

Jueves, 11 de Febrero de 2010 20:50 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Dinero

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¿Has visto las tortugas, de esas que venden para cuidar en casa, que crecen conforme aumenta el recipiente que las mantiene?

Las tortugas son seres inadaptados. El tortugario siempre les viene pequeño.

Igualmente, le doy vueltas, el capital nunca llega. El hombre se adapta al dinero que posee para llegar a la conclusión de que siempre es poco. Las necesidades del ser humano siempre superan a las posibilidades de conseguirlas.

Desde luego es más fácil adaptarse a nuevos ingresos que a la disminución de recursos. Quien ha tenido, su carencia puede ser mortal (suicidante). Quien no ha tenido, el éxito se le puede subir a la cabeza (derrochante).

Dinero y felicidad. ¿Dicotomía? ¿Antagonismo? ¿Compenetración?

Aristóteles, filosofó de mal carácter pero con ideas económicas, declara que no puede confundirse la moneda con la riqueza, porque, si bien el dinero es riqueza, no toda la riqueza es dinero.

El dinero no da la felicidad, pero ayuda mucho.

Quien tiene dinero -digo dinero- lo puede relegar a un segundo plano. Su búsqueda y oportunidad ya no es económica. Piensa en poder, en honor, en amores, en reconocimiento social, en prestigio.

La salud es importante. Quizá lo más importante. ("La salud y la libertad", que dirían los flamencos.) Pero el dinero ayuda mucho. La sanidad pública está bien. La gratuidad de la S.S. (Seguridad Social y no el corpúsculo tudesco del miedo). Pero, cuando hay dinero, "qué descansada vida".

Ahora, con la crisis, el dinero es un fetiche que brilla por su ausencia.

Cuando la miseria entra por la puerta, el amor, la salud, la libertad y la vida, saltan por la ventana.

El dinero sustituyó al trueque. Y, ahora, el único trueque posible es la bolsa o la vida, el dinero o la dignidad, el amor o la miseria.

Repito las palabras de Mario Moreno: "Yo no estoy en contra de que haya ricos, yo estoy en contra de que haya pobres".

Ayer, hoy y siempre, poderoso caballero...

Viernes, 30 de Octubre de 2009 10:49 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

La manita en la cara

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No puedo más. Es necesario que me pronuncie. Hay una degeneración entre los articulistas, columnistas y demás colaboradores en revistas y periódicos que les inclina a retratarse con la manita en la cara. Se sujetan el mentón, se la acercan a la nariz, se amasan la oreja o se tocan la mejilla.

Reconozco que a algunos les da una dimensión interesantísima y otros, los menos, aparecen con una naturalidad pasmosa, como si fuesen El Pensador de Rodin. Los primeros que aparecieron con la manita en la cara daban cierta envidia, como si estuvieran por encima de todo, como si en la sobremesa sólo hablaran de metafísica.

Pero uno se cansa y los intelectuales que veía en un principio, ahora sólo veo intelectualoides, pamplinas que esconden su cortedad en una foto con aspiraciones.

No soy gran lector de periódicos, lo reconozco, pero sí de artículos y columnas de opinión. Tengo mis favoritos y mis odiados, como todo el que lee. También me gusta descubrir nuevos opinadores en periódicos inhabituales o en revistas de consultorio o navegando por la red.

Pero no soporto que el personaje tenga la manita en la cara, que adquiera la típica (tópica) pose de "dueño de la verdad absoluta", de "fiaros de lo que digo porque le he dado muchas vueltas y, además, tengo gracia".

No. A mí no me engañan. Cuando veo a alguien con la manita en la cara, paso la página y ya encontraré a otro con la frente más despejada.

Miércoles, 14 de Octubre de 2009 11:03 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Gripe A

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Mucho se escribe sobre la gripe A. Mucho se oye sobre la gripe A. Mucho se sospecha sobre la gripe A. Como en todo, hay algunos entendidos, pero muchos enterados.

¿Quién tiene la culpa? ¿La culpa primera o la culpa última? ¿Las culpas intermedias o las culpas colaterales?

Es una locura. Sobre todo la alarma social. Debemos aprender a convivir con todas las enfermedades, con el avance de la vida sea malo o bueno. Conozco a quien no sale sola de su casa cuando oscurece porque la atracaron en los años ochenta.

Entre mis papeles, encuentro un pequeño apunte de cuando apareció el sida:

"Tras la última copa en el último bar, donde intimaron hasta lo indecible, la chica cogió al chico de la mano y lo metió en el lavabo con ella.

Se subió la falda y bajó su braga humedecida.

Él quería tanto como ella, pero antes de desabrocharse los jeans, se vio obligado a decir que estaba limpio. La época requería esas confesiones.

-Muy bien -respondió ella con premura.

-Quiero decir que no soy portador ni tengo hongos ni gonorrea ni nada de eso -continuó aclarando.

-Me da igual -respondió ella con indiferencia.

-¿No te da miedo el sida? -disparó él a bocajarro.

-No -zanjó la chica-. Me da miedo el miedo."

Lunes, 21 de Septiembre de 2009 12:31 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

El síndrome de Cenicienta

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Con la emoción, el príncipe (azul, para más señas) había cenado poco. Algunas cervezas y dos copas le dieron el ánimo suficiente para abordar sin tanta ligereza a la joven que tenía al lado. Era de una belleza extraordinaria y, aunque su cuna fuera incierta, para una aventura veraniega no estaba mal. En el próximo baile la besaría y le haría proposiciones (la honestidad de esas proposiciones tendría que ponerla ella) o, en un apartado, entre las enredaderas del jardín, le metería mano directamente por debajo de su miriñaque.

Dos vueltas llevaban cuando la campana del reloj, siempre cruel, de palacio, le dio por vomitar sus doce enteras. La excusa fue de lo más peregrina. Que si no sé qué de una calabaza y unos ratones, que si un hada madrina, que si su vestido hecho añicos... No sé qué se metería que corrió como alma que lleva el diablo hasta el fondo de la escalera y con el príncipe ligeramente excitado.

En su carrera perdió un zapato de la talla treinta y cinco, con tacón de aguja y cuerpo de cristal...

Ni todos somos príncipes ni todas somos Cenicienta, pero sus síndromes atacan a diario.

Siempre hay algún/alguna Cenicienta que pierde un tacón cuando las campanadas advierten su fin. Ya sea por cansancio, por responsabilidades inmediatas, por obligaciones tempranas o por formalidad trasnochada, alguien agua la fiesta: la suya, la de su pareja, la de los demás.

¿Dónde dejamos el carpe diem horaciano? ¿Dónde la sublimidad baudelariana?

¿La crisis aumenta o relaja este síndrome?

¡Líbranos, Señor, de fuguillas Cenicientas y dulcifica la presencia de sus hermanastras que, ni siquiera, se enteran de que el reloj existe!

Martes, 21 de Julio de 2009 12:41 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

El metro de Granada

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En Granada nunca se deberían haber quitado los tranvías. Los de mi quinta y mayores nos acordamos cómo recorrían las calles de la ciudad con su destello amarillo y su traqueteo eléctrico. Con el tranvía nos subíamos a Cájar o a Huétor Vega, donde mi abuelo jugaba cartas y bebía chatos, o a Guéjar Sierra, al Charcón, donde comenzábamos nuestro paseo campestre o nuestro baño en las gélidas aguas del San Juan.

En Granada nunca se deberían haber quitado los tranvías. Como no se deberían haber embovedado los ríos. Como no se deberían haber removido las tierras de la laguna de las Yeguas. Como no se debería haber atentado contra nuestro patrimonio, contra nuestros artistas y nuestros pensadores.

Ahora nos prometen el metro y lo que obtenemos, por ahora son socavones, cortes en las calles, embotellamientos continuos.

El metro llegará, sin embargo, como ha llegado a Sevilla (¿después de 40 años?). Tan sólo espero que haya merecido la pena el levantamiento obrero por su futuro paso; espero que haya merecido la pena nuestra paciencia; espero que haya merecido la pena el presupuesto millonario que se ha invertido (y lo que queda); espero que haya merecido la pena el triunfo perentorio y medallístico que ya se está colgando más de uno.

A vuelapluma, le pediría al metropolitano de Granada que sea asequible a todos, que su precio sea competitivo con otros medios de transporte; que pase con asiduidad y no desfallezcamos en sus paradas; que sea rápido y no desfallezcamos en su interior, que no sea más efectivo coger el bus o ir andando; que tenga paradas estratégicamente útiles; que no entorpezca la dinámica de la ciudad, en su caso, tanto peatonal como automovilístico; que abra un importante cupo de contratación; que sea cómodo; que sirva para embellecer la ciudad; que se expanda por otras zonas (si funciona todo lo anterior)...

Viernes, 22 de Mayo de 2009 12:03 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Reclamos discotequeros

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Durante mi mocedad hasta bien entrada mi edad madura, si acaso la he alcanzado (aunque la paternidad obliga, en todo caso), las mujeres entraban gratis a la discoteca. Era algo tan natural como lógico. Donde cae la hembra, el varón va de cabeza.

Era un reclamo obvio, sin retorcidas pretensiones, aparte de la aludida. A veces, se facilitaba el pase, según la época si venías en pijama, enrollado en una sábana, a manera de toga, o en bikini. Era divertido y picante, a veces. Pero nunca escandaloso.

Que me perdonen legalistas, liberales, feministas y demás etiquetados para declarar guerra santa. Lo que ocurre hoy (y ocurrirá mañana, esperemos) es lo mismo. El morbo, lo obsceno, la humillación, está en gran medida en quien lo evalúa. (Más sufre el que ve que el que enseña.)

En Granada se subastan chicas en una discoteca. El fin no lo sabemos claramente. Unos días atrás se subastaban chicos y no pasó nada. Quien quiera entrar en el juego, ser subastado o pujar, es libre. Como si en la fiesta del bikini vas vestido de buzo o con cualquier otro burka.

En Almería, se lleva una copa gratis la que vaya en minifalda, y en Málaga, la que vaya vestida de colegiala. No deja de ser un juego, un reclamo que se merece unas risas. Hay quien se viste de estudiante o usa mini sin proponérselo.

También recuerdo, en mi atolondrada juventud, que había un bar que si tomabas siete, ocho o nueve cervezas (el número no lo tengo muy claro) te regalaban la siguiente (con sus respectivas tapas). Todos los amigos, sin necesidad de mostrar carnéts de identidades, rellenábamos el cupo y a veces lo doblábamos. Eso sí era punible proselitismo alcohólico.

Hay muchas cosas por qué preocuparse. Cosas para escandalizarse y caernos del asombro. Hay mucho qué denunciar y mucho por lo que luchar.

Dejemos en paz a la juventud y al juego de las apuestas. Porque desde que el mundo es mundo tiran más dos tetas que dos carretas (sin ánimo de macho, aunque sea cabrío).

Martes, 19 de Mayo de 2009 09:39 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

Condones

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Las mayores atrocidades de la historia se han cometido en nombre de Dios, cualquier dios, o de un hombre endiosado, que no es lo mismo, pero es igual.

En la reciente campaña móvil de los ateos se negaba la existencia de dios. Pero, el mensaje quiso ser tan respetuoso que ese ateismo nietszcheniano terminó siendo un descafeinado agnosticismo. ("Probablemente, dios no existe".)

La respuesta de la Iglesia fue inmediata y radical. Entre líneas, no sólo afirmaba la existencia de dios sino que anatemizaba a los negacionistas.

Ahora, toman ellos la iniciativa respecto al aborto, queriéndonos convencer de que se protegen más los linces que la vida humana. Viéndolo como lo muestran, es una barbaridad. Un niño, por infinitas razones, vale más que un animal. Pero no es eso.

Un proyecto de hijo "no querido" (se me ocurren mil razones) sería comparable a un animal no nacido, que se le impide su paso a la vida por riesgos varios. Así podríamos apreciarlo. La falacia de la publicidad es ancha como Castilla.

El Papa visita el continente africano con la castidad por bandera. Hay 22 millones de afectados por el sida en el continente negro. La mayoría mueren antes de cumplir 30 años. Pero no usen condón, que es antinatura.

Lo que es antinatura es la represión, la castidad, una Iglesia anquilosada que habla en nombre de un Dios medieval y cruel.

Hay, sin embargo, miles de cristianos, miles de creyentes, auténticos, respetuosos y respetables, que firmarían hoy por lo que la Iglesia puede arrepentirse mañana.

Viernes, 27 de Marzo de 2009 12:29 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

Las siete vidas de un gato

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Ayer oí en las noticias que en ciertas partes de china se siguen comiendo los gatos. Incluso los roban para venderlos con esta finalidad. Los dueños lloran desconsolados. Los usuarios del restaurante saborean un delicioso gato casero con salsa agridulce.

¿Y si les diésemos liebre por gato?

Entre apuntes antiguos encuentro este texto desgarrador del lunes, 16 de julio de 2007. Desgarrador por la impotencia, la indiferencia y el recuerdo estremecido de gato troceado.

Hoy he visto como atropellaban a un gato pequeño en la autovía. El conductor no pudo evitarlo, el pequeño felino se metió debajo de las ruedas. No creo que el del volante se diera cuenta, sólo lo vimos los de atrás. No hizo nada, ni girar ligeramente ni hacer amago de frenar. Observamos como al gato se le iban yendo una a una las siete vidas que poseía. Dio un salto por cada vida hasta que quedó tumbado inconsciente en la línea discontinua. Pasamos de largo, como todos. Llegábamos tarde al trabajo.

Martes, 10 de Marzo de 2009 20:17 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Creacionistas y negacionistas

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Hay dos debates milenarios hoy de actualidad. Dos opiniones que sorprenden por lo incomprensible e intolerante, incluso. Dos teorías que nos sumergen en los tiempos oscuros del medioevo.

Con motivo del 200 aniversario del nacimiento de  Darwin, todavía hay quien niega la evidencia del proceso evolutivo. No vale la ciencia ni sus descubrimientos, no valen las demostraciones y la lógica. Para algunos el hombre fue creado tal y como es, pero con menos ropa.

Sea del barro, del soplido y de una costilla. Hombre y mujer surgen a imagen y semejanza del Creador para ser centro del universo, para aplastar la cabeza de la sierpe, para ser la imagen de Dios en la tierra.

También, destaca en los últimos titulares, a raíz del levantamiento papal de algunas excomuniones a obispos que fueron ordenados por el polémico Lefrebvre, la negación de las cámaras de gas en la Alemania nazi.

No bastan los testimonios y las imágenes gráficas, no bastan los campos de concentración que aún siguen en pie para vergüenza de la humanidad. No valen los miles y miles de judíos muertos, la mayoría gaseados (en las "duchas", como decían ellos).

Entre creacionistas y negacionistas, empezarán a salir quienes reivindiquen a la cigüeña que trae a los niños de París o los que conciban el mundo plano y no quieran ir más allá de Finisterre o los que teman que se les ponga el ombligo azul a fuerza de homenajear a Onán.

Martes, 24 de Febrero de 2009 09:40 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Zimbabue. Aniversario y denuncia

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Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay siete millones de zimbabuenses
muriéndose de hambre.
Debajo de las sumas, un brote de cólera;
el mayor de su historia.
Existen las montañas, lo sé.
Y la Organización de las Naciones Unidas,
lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para saber de las tres mil personas
muertas por la epidemia,
para saber de los sesenta mil infectados,
según la Organización Mundial de la Salud.

En el ochenta y cinco cumpleaños de Robert Mugabe,
dictador de Zimbabue,
se sirvieron cuatro mil porciones de caviar,
tres mil patos para el gusto de la aristocracia,
dieciséis mil huevos,
tres mil tartas de chocolate,
champán francés
y ocho mil cajas de bombones Ferrero Rocher,
los favoritos de “su excelencia”.

Más vale sollozar afilando la navaja
o interrogar a los miles de invitados
que contribuyeron en los gastos.
Más vale escudriñar al banco,
que sólo admite dólares estadounidenses.

Los patos y el caviar
y los huevos y el champán
ponen sus gotas de sangre
debajo de los rostros de los hambrientos;
y los coléricos alaridos de las madres estrujadas
llenan de dolor el mundo
donde el África negra estalla por sus venas.

* (con el permiso de FGL).

Jueves, 19 de Febrero de 2009 18:48 volandovengo #. Denuncia Hay 4 comentarios.

Temporal

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Estamos tan acostumbrados a ciertas expresiones, que damos por válido lo que significa exactamente lo contrario de lo que nos quieren decir.

Sólo hace falta aplicar cierta lógica.

Hace poco, tras el temporal que azota el oeste europeo, la enviada a Londres de una cadena televisiva, con bastante emoción, comentaba, frente a una imagen blanca, que era "la peor nevada" caída en esta capital en dieciocho años.

No lo tuve que pensar mucho para interrogar a la pantalla: ¿Será más bien "la mejor nevada"?

Jueves, 12 de Febrero de 2009 18:07 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Oscuridades. Cierre del Planta Baja

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Érase una vez una ciudad en la que todos querían vivir. Y no sólo por su fisonomía, belleza y contrastes, sino, sobre todo, por su efervescencia. Un tejido cultural, macerado durante muchos años, amortiguaba con creces el vacío que pueden crear la falta de oportunidades, la carencia industrial y el escaso patrimonio de las personas.

Esa retícula no oficial, la mayoría de las veces, atraía como un imán a los hambrientos de hacer cosas, alternativas. Igual que en un zoco árabe que la actividad se reparte por barrios, en Granada saltaban creadores por cualquier rincón. Dabas una patada y brillaban los poetas, mirabas al otro lado y saltaban los músicos, te agachabas y se levantaban los pintores o los flamencos o los filósofos o los bailarines.

Pero fuerzas oscuras niegan el trabajo anónimo, la creación extraoficial, la cultura independiente. Y si un libro no tiene el sello oficial, no ve la luz. Y si un artista no firma los papeles, se queda sin cantar. Y si un local incomoda por el motivo más nimio que se pueda imaginar, se clausura. Se cierra sin más, aunque siempre haya sido respetuoso, aunque procure cumplir con la legalidad, aunque tenga buena voluntad, aunque haya que sonreír ante un funcionario (porque nuestros políticos son poco más que funcionarios) o bajarse los pantalones (por exigencias del guión).

Ahora se clausura la programación en directo del Planta Baja, tras 20 años al pie del cañón, luchando por la cultura granadina, la no oficial y la oficial, la alternativa, la clandestina, la veterana y la principiante. Salas como ésta (como Eshavira, cerrada por razones parecidas) hacen de Granada un lugar único y rico. La ciudad no es la Alhambra o Federico (que también), no es Sierra Nevada, el flamenco y el sol (que también). Nuestra ciudad son sus gentes y sus sueños. Nuestro mundo es ahora. Nuestra tierra está viva. 

Pero para que Granada siga latiendo, para que siga siendo un referente cultural (en el más amplio y escandaloso sentido del término) hay que reivindicar el Planta Baja y, con él, la suma de todas las iniciativas individualidades, de la cultura endógena, que día a día iluminan la ciudad.

¡Basta de oscuridades!

Miércoles, 04 de Febrero de 2009 11:16 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

El Carmen de las Cuevas en tela de juicio

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Me recuerda a ese viejo chiste en que una señora denunció a su vecino por pasearse desnudo por su piso. Cuando la policía fue a constatar el hecho, se asomó a la ventana y advirtió a la señora que, pasease o no sin ropa alguna, desde donde estaban era imposible verlo. La mujer, con toda naturalidad, le dice al investigador: "súbase al armario, verá cómo va desnudo".

La libertad de un individuo termina donde empieza la de los demás. También está la educación y el respeto.

Cuando a alguien, con cierto sentido cívico, acusan de alguna anormalidad que perturbe al prójimo, lo primero que debe hacer es comprobar el daño, sopesar las irregularidades y, en su caso, erradicar ese desperfecto.

En el Albaicín hay una escuela de baile, que comenzó como una academia de idiomas. Su transformación fue progresiva y natural. Situado en un lugar emblemático, el Carmen de las Cuevas, hoy por hoy, es un lugar señero dentro del flamenco en nuestra ciudad. Tenemos que estar orgullosos que existan lugares como éste, que acojan a estudiantes de todas las nacionalidades y que lleven a su país, no sólo el idioma, las costumbres y el flamenco aprendidos, sino también el ambiente y la imagen edénica que se puede contemplar en su estancia en este lugar.

Son muchos los que acuden a Granada para ver, para vivir, para escuchar. Para escuchar ese silencio sacromontano que sólo mancillan los pájaros. Para escuchar el sonido del agua, verdadero tesoro y herencia nazarí. Para escuchar el lamento de una guitarra, las fiestas de los gitanos, el soniquete profundo de un zapateado.

Desde 2006, sin embargo, una vecina de dicho Carmen, en la Cuesta de los Chinos, se viene quejando por el ruido en la casa de al lado. Su pataleo es totalmente legítimo: el derecho a la tranquilidad debe ser inquebrantable.

Las inspecciones y los controles inmediatos que se realizan, por su parte, clasifican dicho "ruido" por debajo de los niveles permitidos y en horarios diurnos. Y, aunque encuentran deficiencias en el aire acondicionado y ven ilegales las máquinas expendedoras de refrescos, sus actividades pueden seguir desarrollándolas como hasta la fecha.

La vecina sigue enchufando el fonendo a las paredes, continúa con su denuncia y pone un contencioso. El juez le da la razón (¿?), pues no se hicieron debidamente las mediciones acústicas en su momento.

En diciembre de 2008 el Ayuntamiento decide acatar la sentencia de la juez y clausura el local para hacer las mediciones pertinentes. La vecina, en cambio, no permite medir en su vivienda (porque no se lo han notificado por escrito), que su abogado irá al Ayuntamiento y aclarará todo.

Pero este supuesto abogado no da señales de vida.

Finalmente, el Ayuntamiento decide reabrir porque piensa que los estudios están bien insonorizados, que los daños a la academia son mayores que el pataleo vecinal.

Hasta aquí está todo aclarado. Sin embargo, el carácter empecinado y centroeuropeo de nuestra fiel enemiga no descansa y seguirá agudizando su oído para no oí un tacón más alto que otro. Desde aquí nos solidarizamos con el Carmen de las Cuevas. Recogeremos adhesiones. Y, a este paso, nos vemos manifestándonos en Ámsterdam ante el Tribunal de La Haya.

Jueves, 22 de Enero de 2009 12:57 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

El hombre es un lobo para el hombre

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Cuando yo estudiaba Historia, había un seminario permanente, una especie de postgrado, que se llamaba La paz y los conflictos. Se trataba de analizar la historia de la humanidad por medio de los enfrentamientos y las amistades.

Nunca coincidí con dicho seminario, pero las referencias a él, en otras asignaturas eran frecuentes. Sin embargo, me preguntaba, y aún me pregunto, si la paz era real o era una ausencia de guerra declarada.

¡En la guerra todo vale!, es repugnante.

El hombre, y el día a día así nos lo recuerda, es violento y cruel. Nadie se libra. Por muy pacíficos, tolerantes y fraternales que seamos, tenemos que tener un instinto asesino exagerado para nuestros congéneres.

Ya lo dijo Hobbes (s. XVII), "homo hominis lupus", el hombre es un lobo para el hombre. En el “estado de naturaleza” el hombre vive una guerra de todos contra todos.

Es tremendo, pero qué si no son los acontecimientos que vivimos. Abro el periódico y tiemblo, oigo las noticias y me indigno, veo los diarios televisados y me pongo a llorar.

Temo que algunos conflictos están de "moda" (entiéndase: tienen más repercusión mediática) y nos volcamos más con su causa, nos sensibilizamos más. Pero hay otros muchos que duelen por lo anónimos e indefensos.

No sólo Gaza, sino también Irak, Afganistán y gran parte del Próximo Oriente. También Egipto y Guinea y prácticamente toda África. Y el continente suramericano. Y Centroamérica. Y la violencia en Estados Unidos y las desapariciones en México y la inseguridad, la inmigración, la desigualdad, la corrupción, la doble moral... en muchos países europeos. Eso sin hablar de la violencia de género, el terrorismo, el desempleo, los atentados contra la naturaleza, etc.

No podemos renunciar a nuestra condición de ser humano. Hay organizaciones, individualidades que luchan contra todo eso, pero es insuficiente.

¿Será esta violencia atroz el verdadero estigma de Caín que todos hemos heredado?

* Uno de los cientos de hombres en Gaza con el cadáver de su hijo en los brazos (debe tener más o menos la edad del mío).

** (Intento restarle dramatismo quitándole el color para poder seguir abriendo este blog sin problemas y no deshacerme por las costuras).

 

Jueves, 15 de Enero de 2009 17:08 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Anuncios

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Hubo un tiempo (creo que coincidió con principio de siglo) (podría ser el efecto 2000, si no fuera tal efecto el haberme casado ese año), hubo un tiempo -repito- que los anuncios ("los comerciales" dicen en sudamérica) eran de una originalidad extraordinaria. Daban ganas de apagar la tele o levantarte del sillón cuando terminaba el intermedio y volver de nuevo cuando la película o el programa hacía un receso. Daba gloria.

Este esplendor se ha repetido en diferentes ocasiones. Creatividad, eficacia, humor, inteligencia, sorpresa, realización, montaje, música, ambientación... ¡Todo lo que se puede contar en 20 segundos de media! Hay concursos que premian esta calidad imaginativa.

No es fácil. (Hace tiempo escribí anuncios y algún publireportaje para una productora con resultados mediocres.)

Llevamos un tiempo, sin embargo en que la mayoría de los anuncios lo que provocan es angustia, por lo casposos, repetidos y esaboríos (’sosos’ en el más profundo andaluz). La palabrería cuasipoética que impera en la gran mayoría de estos espacios publicitarios, con la intención de conmover, son insufribles, y sólo logran el efecto contrario.

Llevo unas semanas sin televisión (como viene siendo costumbre en mi casa) y no vemos ni lo bueno ni lo malo. Respiro. Comer con la radio es toda una experiencia, que no te obliga a levantar la vista ni a voltearte si la tele te pilla de través o a las espaldas.

Pero a menudo y la echo en falta en muchos momentos. Por ejemplo, para tomarle el pulso al nivel de estos anuncios.

Viernes, 19 de Diciembre de 2008 12:20 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

La calle herida

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Como quien busca la vena propicia para extraer sangre, como si siempre dieran con el mismo vaso venéreo, junto a mi casa, por el camino que me lleva y me trae del trabajo, una misma calle siempre se abre en canal para meter no sé qué tubos, no sé qué cables, que ya van cuatro incisiones en el mismo carril en poco menos de tres meses.

Es una calle reciente, como todas las que me rodean, que no ha mucho era un descampado. Una calle más ancha que las demás. Se diría una vía principal dentro de la limitada periferia.

Aristóteles es su nombre, e ignoro si la han inaugurado oficialmente. Lo que sí sé es que las casas unifamiliares, adosadas (¿adobadas?), que la orillan ya están habitadas y ella, la calle, perfectamente asfaltada, arcenada y acerada, con sus peraltes, sus líneas continuas y discontinuas y sus pasos de peatones, donde rodaban felices y despreocupados vehículos de todas las clases ajenos a las prospecciones venideras.

El caso es que, una vez sellada y en pleno funcionamiento, se abrió de nuevo. Desviaron el tráfico y los peatones con flechas, señales y vallas. A los días se volvió a cerrar, dejando en evidencia sus cicatrices, parches en el asfalto, badenes involuntarios. Para volverla a abrir y después otra vez cerrar. Y otra más. Y ahora que ha sido levantada esta semana, para el metro, creo.

No esta mal que se mejoren las infraestructuras. Pero dentro de un orden. ¿Es que no se puede meter la luz, el agua, el teléfono, la fibra óptica, el alcantarillado, las minas antipersona y las toperas en una misma acometida? Es como quien se acuesta y se levanta para miccionar y se acuesta de nuevo y se levanta para lavarse las manos y se acuesta y se levanta para comer algo y se acuesta y se levanta para lavarse los dientes...

No sé quién ni dónde proponía hacer unos pasadizos debajo de las calles, una especie de cloaca máxima que, en forma reticular, recorriera la ciudad entera. Unos pasillos, no muy grandes, a manera de catacumbas, con puertas estratégicas que permitieran su entrada, para evitar los trastornos de las obras.

Bien señalizados, con planos, iluminación y ventilación, estos corredores facilitarían toda clase de incursiones en el subsuelo sin tener que intervenir, sin necesidad de horadar, sin las molestias de circulación, medioambientales y estéticas que suponen estas actuaciones. Sin contar el derroche de dinero que presiento que pagaremos todos los contribuyentes (aunque si es por dar cuartelillo a los obreros en estos tiempos de crisis, tendríamos que repensarlo).

Viernes, 21 de Noviembre de 2008 17:29 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Un abrazo a García Montero

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La envidia, al igual que los celos, corroe al envidioso y erosiona al envidiado. La envidia, a diferencia del amor es rellenable. La envidia es negra, como el odio. Quema como la ira. Crece como el deseo, como la agonía.
La envidia es enfermiza como la gula e insatisfecha como la avaricia. Es amarga como la venganza. Amarga como la derrota. Ciega como la violencia.
El caso García Montero - Fortes reúne todos los síntomas para ser considerada una historia de envidia. Es el pecado nacional, concentrado en nuestra ciudad.
El mayor valor de un granadino es ser alguien y que se le reconozca en su tierra, antes de que su cabeza ruede por el suelo. De Granada salen grandes hombres. Algunos vuelven a entrar. Estos prohombres son traídos y llevados. Son tan libres como dependientes. Son imprescindibles en el panteón local. Blanco de miradas de admiración, pero también de envidia.
Fue envidiado García Lorca, es envidiado Ayala, es envidiado García Montero. (También Carlos Cano, Morente, Miguel Ríos, Andres Newman, el Mago Migue y tantos otros.) La historia se repite.
Por eso, nos reuniremos mañana, miércoles 19, en La Tertulia (Calle Pintor López Mezquita, 3), a las 23 horas, para apoyar a Luis, a Federico, a Francisco, para brindar por su nombre, por la limpieza de sus nombres, por la libertad de expresión...
Poetas, músicos, artistas, políticos y, en definitiva, todo aquel que quiera mostrar su apoyo al poeta, está invitado a La Tertulia para leer poemas, cantar o, sencillamente, alzar su copa y sacudirse la caspa.
La envidia conceptualmente es de derechas y el hombre feliz no tenia camisa.
Martes, 18 de Noviembre de 2008 11:15 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

La hija de mi jefe 2

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Al igual que los Emperadores y otros próceres de Roma, que, en el desfile de la victoria por la populosa ciudad después de una exitosa expedición bélica con conquista incluida (la pax romana, ya saben), se hacía acompañar de un esclavo que le susurraba continuamente al oído: "recuerda que eres mortal", para que no se le subieran los humos y se quisiera semejar a un dios (destino muy común en estos dictadores), yo tengo a la hija de mi jefe que, cada dos por tres, emplea su lengua tan viperina como ignorante para recordarme eso mismo, que es la hija del jefe, que cuando él no está tiene que imponer su autoridad objetando cualquier "problemón sin solución"

Aunque se ha suavizado la cosa (pues no le ha costado mucho averiguar que soy inofensivo), la hija de mi jefe sigue siendo la hija de mi jefe. Así, como es la hija de mi jefe y habrá hecho el bachillerato, siempre que puede me dice algo, asumiendo la altura del capataz (el típico show de a ver quién la tiene más larga, pero en versión chica).

Ayer, a la una en punto (a mi hora), me levanté, me despedí y me fui. Antes de franquear la puerta, la hija de mi jefe casi gritó, ¡qué puntual! Sin volverme, respondí simplemente, que también soy puntual para entrar. Aunque por mi mente pasaron muchas cosas. Primero, el convenio que tácitamente firmamos para trabajar exactamente lo que me pagaran (aunque si hay que apurar el tiempo, echo horas sin problemas). Segundo, ella siempre que puede sale 10 minutos antes.

Hoy me he retrasado, sin embargo, cinco minutos. También me lo ha echado en cara. Que si me meto en internet, que si me he dejado la estufa encendida, que si hay que cerrar la tapa del váter...

Aunque ya sé que se parece a su padre. La hija de mi jefe se parece a mi jefe. Estoy cansado de cabezas de ratón, de perdonavidas, de iluminados, de figurantes, de rastacueros, de tanta guerra santa que declaramos por un absurdo dios llamado poder o dinero.

Pero, como todos los trabajadores, como todos los subalternos, tengo que tragar.

Recuerdo una letrilla flamenca ad hoc: "Pan y trabajo / siempre se escapa el tiro pa’ los de abajo".

* Montaje propio: "Set Barbie con corona, piruleta y cepillo" (corre, corre que cepillo).

Viernes, 07 de Noviembre de 2008 13:59 volandovengo #. Denuncia Hay 6 comentarios.

No llevo la cuenta

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Ya no llevo la cuenta. No creo que se reduzca a una cuestión estadística. Es una aberración. La violencia entre parejas, entre padres e hijos, es el castigo más grande de nuestra época.

¿No pueden tirar cada uno por su lado y en paz? ¿No se puede borrar el pasado e inventar un futuro? ¿No podrían los hijos decidir?

Un juez en Galicia, creo, ha dictado una sentencia modélica. La casa es de los hijos. Los padres, cada seis meses, irán a convivir con unos retoños que no cambian de ambiente, ni de cama, ni de cepillo de dientes.

¿Tan difícil se hace el entendimiento? ¿Tan grande es el odio entre quienes se quisieron tanto?

Hasta que la muerte nos separe no puede ser esto.

Ahora leo en un libro antiguo (de 1968), de los que tengo de cabecera, unas notas que aclaran algunas cosas. Juan Perucho, entreviendo los naturales avances sociales de la mujer en los sesenta, escribía:

Hay algo que al hombre le desazona. El impulso secreto del sexo parece como si hubiese quedado alterado, y no es la igualdad, el nivel cultural, la libertad de la mujer lo que le conturba y alarma, sino un cierto desplazamiento de la iniciativa en un muy determinado, tradicional y particular aspecto.

Y es que, lo que nos duele a los hombres es comparable a la dolencia de los blancos tras la esclavitud. Lo que no soportamos es peder el poder ancestral de ser el sexo fuerte, el sexo privilegiado, el hombre sobre la mujer, el blanco sobre el negro, los arios sobre los judíos, el dinero sobre la miseria, el primer mundo sobre el tercero, la arrogancia sobre la humildad, los violentos sobre los débiles...

Jueves, 23 de Octubre de 2008 18:44 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

Contenedores llenos

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Todos somos culpables de la finitud de la tierra. Desde antiguo se sabe que la tierra no es eterna. Que llegará el día que desaparezca, y con ella nuestras hipotecas. Pero tendrán que pasar miles de años, para que suceda. Tan sólo estamos precipitando la caída, el punto y final de nuestro Planeta Azul.

La tierra, como tal, desaparecerá. El hombre seguramente no. Bicho malo nunca muere, podíamos pensar. ¿El futuro del hombre estará en las estrellas? ¿Estaremos destinados a vivir con escafandra, como si todos fuéramos motoristas?

Más de una vez me habéis oído ese proverbio masai que dice: La tierra no es un regalo de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos. Ahora leo en las Églogas de Virgilio: Que tus nietos disfruten de los frutos de tus árboles o Cárpeant tua poma nepotes, en latín, que es como más enigmático.

Y qué hacemos nosotros. Poco. La mayoría nada. ¿Cómo vamos a cuidar la tierra, si hay cosas más importantes que hacer, como sobrevivir lo mejor posible cada día? ¿Cómo no vamos a contaminar si la limpieza acarrea demasiadas pérdidas? ¿Cómo vamos a cuidar un medio ambiente que agoniza irremediablemente, pero que su fin no lo veremos, ni nuestros hijos, ni los hijos de nuestros hijos? ¿Cómo preocuparnos de la bomba que cayó, cantaba Silvio, a mil kilómetros del ropero y del refrigerador?

Mi casa acumula desperdicios (un extraño síndrome de Diógenes), hasta que hacemos limpieza. Las bolsas de papel, las de vidrio, las de envases, el cajón de las pilas gastadas, la botella con aceite usado... se amontonan en la cochera hasta que las llevo con mi niño al punto de reciclaje más cercano (a unos 60 o 70 metros). Juan, más contento que una pandereta, les va diciendo a todos los vecinos que él lleva el cristal, por ejemplo, que le gusta estrellarlo por el agujero de la bombona verde.

Pero una vez más los contenedores están llenos y la basura se esparce a su alrededor y en su cubierta (cuando el reciclado no está en su continente es sencillamente basura). Así que nos deshacemos de lo que podemos y el resto lo devolvemos a casa. A ver si la próxima vez tenemos suerte. ¿O quizás es que en verano no hace falta reciclar?

* He introducido, a la derecha de este blog, un juguetillo de Google, que es capaz de leernos el texto que le pidamos. Probadlo, es divertido.

Martes, 12 de Agosto de 2008 17:30 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

La grandeza del fútbol

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Tras haber comido (poco y mal), después de esperar mucho (incluso, reconociendo su culpa, nos invitaron a las cervezas, a los cafés y al helado del niño), volvimos a una playa que se iba quedando desierta.

A las siete o siete y media de la tarde ya no quedaba nadie. Tres, cuatro sombrillas, además de la nuestra, se desperdigaban por la arena.

Cuando recogimos, el único coche del aparcamiento apiñado de la mañana era el nuestro. Parecía más blanco, más coche, en esa soledad increíble. Nos sentíamos protagonistas de una película de ciencia ficción (ciencia afición, decía alguien).

Al pasar por las hileras de casas de la costa de Nerja, banderas rojigualdas pendían en los balcones como si de un nuevo alzamiento nacional se tratara.

Esto va a ser el fútbol, dije a mi dueña que conducía.

La vuelta fue fluida (nos cruzamos con algunos coches) (aún hay vida).

Cuando arribo a casa, todavía seguía el partido. La transmisión televisiva y los gritos de los aficionados se filtraban por todas las rendijas.

Ganamos. Y yo me alegro. Pero me habría alegrado más la noticia de que el gobierno se había retractado de esas medidas contra la inmigración que, comunitariamente, ha tomado. Por ejemplo.

¿Antipatriota? ¿Porque no me gusta el fútbol? ¿Porque me suena al pan y circo de siempre? ¿Porque me parece enfermizo e indecente el dinero que mueve a fondo perdido, la exaltación social que promueve, la ceguera incoantrolable de los hinchas?

Somos los primeros de Europa, y me siento orgulloso. Pero también podíamos ser los primeros en igualdad, solidaridad, oportunidades, seguridad ciudadana, menor índice de paro, mayor bienestar, etc.

Me cuentan de otro raro que se metió en el cine y era el único de la sala?

Lunes, 30 de Junio de 2008 23:06 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Graciosos

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Todo tiene su momento. No hay nada más patético que alguien que tenga que demostrar en todo momento quién es o su condición.

Al igual que un médico no lleva siempre el fonendo y va diagnosticando a todo el mundo ni un campeón de metros lisos que vaya a todos lados corriendo, el humorista no tiene que hacer reír a toda costa al que se encuentre, ser gracioso allí donde vaya. A veces, le pagan para ello; a veces, parece forzado. Pero, otras veces, hay que guardar la compostura y el chistoso no sabe.

Chiste: © paisdelocos.com

Martes, 13 de Mayo de 2008 17:32 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

El sexo débil

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El sexo débil es un concepto prehistórico que designa a la mujer, y viene desde que Eva accedió a comer la manzana de la tentación divina que el diablo le ofrecía.

Han pasado muchas lunas y ya nadie se cree eso de que haya un sexo débil, si acaso el sexo es débil en general, como la carne y sus apetitos.

Incluso, podemos pensar que, en el caso que hubiera un género especialmente fuerte sería el femenino. El sexo que ha soportado más carga a lo largo de su historia es el que pintamos de rosa.

En cambio, el hombre tradicional, rencoroso, primitivo, inseguro, temeroso, no quiere perder su estatus de supuesta superioridad. Y no encaja que lo que él considera sexo débil sea fuerte, independiente, carismático, autosuficiente, libre al fin y al cabo.

El hombre tiene miedo de esta revelación tan natural y tan digna como necesaria. Y el hombre en su simpleza se disfraza de rey de la jungla, de orangután descerebrado, y la emprende a golpes, que es la única manera ancestral y cobarde de imponerse, de levantar la cabeza y deglutir la superioridad de la hembra, de su compañera.

Es como cuando en algunos estados de norteamérica no entendían (todavía hay quien no comprende) la abolición de la esclavitud.

No estoy de acuerdo con ningún tipo de violencia, ni siquiera en defensa propia. Prefiero la huida a la lucha. Soy de los que proponen una huelga de brazos caídos ante la batalla. Cruzarme de brazos y que un tanque me pase por encima. Imaginar que haya una guerra y que no vaya nadie.

Pero ante la violencia de género quizás sea necesaria alguna suerte de castigo físico. ¿Qué tal la castración, aunque sea química, como proponen en Cataluña?

Van diecinueve o veinte mujeres asesinadas por hombres (parejas, ex parejas o perseguidores) y, casi peor, algunas niñas y niños desaparecidos, violados y también asesinados cobardemente.

No somos dioses para disponer de las vidas ajenas. No somos perros* para que nos maten impunemente.

* Quien maltrate a un animal tampoco debería tener perdón.

Martes, 01 de Abril de 2008 10:03 volandovengo #. Denuncia Hay 6 comentarios.

Mileurista

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También tenemos la hipoteca,
la luz, el agua y el teléfono
(incluido el acceso a internet).
Pagamos los impuestos,
el colegio del niño,
los seguros de vida,
alguna suscripción
y algunos otros extras.

Ojala fuera mileurista,
del que todos se compadecen.

 

Viernes, 29 de Febrero de 2008 19:44 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Todavía somos monos

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Cuando vimos "El Planeta de los Simios" no reparamos en qué clase de monos eran los susodichos simios, ni falta que nos hacía para disfrutar con este clásico de la ciencia ficción (hay quien dice "ciencia afición"). Aunque, si lo pensamos, eran más bien gorilas o, como mucho, un híbrido entre chimpancé y gorila (amenazando algunas leyes de la evolución).

De hecho, se saltan una escala completa. O sea, el chimpancé esta mucho más evolucionado que el gorila. En realidad está más alejado de su primo peludo que del hombre (y no digamos que de la mujer).

Así, entre monos queda el juego. Monos son los babuinos y el tití, el orangután y el gorila, el chimpancé y el hombre.

Los monos sorprenden por su "inteligencia", por su memoria, por su capacidad de aprendizaje, por sus inclinaciones humanas.

Los hombres sorprenden, en cambio, por su bestialidad, por su salvajismo despiadado y gratuito, superando a los mismos animales.

El hombre desciende varios peldaños en la escala evolutiva cuando piensa con las tripas (o con algunos otros órganos lindantes con el vientre).

El mono es hombre cuando emplea instrumentos, cuando piensa lo que hace, cuando aprende y adivina usando la razón, que no es otra cosa que la consecución de la prueba y el error.

El hombre es simio, además de cuando come frutos secos, cuando emplea la violencia, cuando hace lo que piensa, cuando sigue el orate instinto de la sangre.

Es una pérdida de valores, de una ética social, es un relajo total que ha desembocado en el egoísmo más atroz.

Individualmente somos el centro del mundo, somos ombligo, aparte de nuestro bienestar personal, pocas cosas existen.

Todavía somos monos, demasiado monos.

Los noticiarios están llenos de actos violentos contra nuestros vecinos, contra nuestras familias, contra nuestra compañera, contra nuestros hijos.

Pan para hoy y hambre para mañana.

Por favor, digamos sí a la comunidad, a la globalidad, a la tolerancia, al mestizaje, a los demás, a los otros, a la diferencia.

Lunes, 21 de Enero de 2008 09:24 volandovengo #. Denuncia Hay 1 comentario.

La hija de mi jefe

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Las pequeñas y medianas empresas son pequeños feudos y, si son familiares, se constituyen en verdaderos reinos de taifas donde señorean los empresarios y están a la orden del día la explotación, el chantaje, la ley del embudo, los trabajos forzados y el trato de favor.

Si en estas tierras campea por sus fueros la hija del jefe, ésta se erige en favorita del sultán. Un ser desmedido y caprichoso que gira donde sople el viento de su abanico y obtiene dádivas y beneplácitos con tan sólo una sonrisa, como si dijéramos por su bella cara.

(Aunque generalizo, estoy muy lejos de pensar que esta es la tónica entre todas las princesas. A veces éstas son poco agraciadas en el trato y soportan más que nadie el peso y las iras de su progenitor.)

Mi jefe se ha tomado unas pequeñas vacaciones y ha dejado oficiosamente al frente del negocio a su hija que, genéricamente, funciona de administrativa por haber optado como única candidata al puesto que graciosamente le tendía su padre.

Mi madre decía que lo peor eran los nuevos ricos. El rico de toda la vida es natural, diría que básico, pues está acostumbrado a tener dinero.

La hija de mi jefe, esa aspirante a rastacuero que a lo más que llegará es a mirarle los bigotes al ratón de cola, me recrimina a diario por una u otra razón. Me apremia en un trabajo que llevo metódicamente al día, por ejemplo.

Lo último fue que me dijo que me había despedido diez minutos antes de mi hora habitual de salida. No pude demostrar lo contrario ni anteponiendo mi escrupuloso sentido de la puntualidad. No pude comentarle que siempre entro antes de las nueve para que mi hora me encuentre ya sentado en el ordenador. No pude convencerla de que no salgo a desayunar (lo que sí hace ella y gran parte de la plantilla), pues llego ya comido de casa. No pude insinuarle que, cuando el trabajo necesita un poco más de tiempo, no me miro la muñeca y la sirena me traspasa.

A partir de ese día, aguanto diez o quince minutos al fin de mi jornada y, cuando cojo el abrigo para irme, le pregunto la hora a "la hija del jefe" que me la dice a regañadientes.

Viernes, 18 de Enero de 2008 17:49 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Me venden

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Me imagino que es como todo. El primero que tuvo una ocurrencia, que es original, puede que sea un genio. Los demás que repiten esa propuesta, pueden ir desde los respetables admiradores hasta los burdos imitadores o directamente los cretinos.

El otro día vi por la calle tres o cuatro coches con el cartelito "Me venden". Es gracioso al principio. Pero después de tenerlo visto, puede ser un agobio. Como el ejemplo que he sacado de internet del coche de la fotografía. Su texto dice: "¡Me venden! Soy un Volkswagen Beetle 1303 Cabriolet (familiarmente conocido como «escarabajo descapotable» o «bug») del año 1976. Llegué desde Alemania a España en 1992, cuando me matricularon. Color blanco...".

Quizá en este ejemplo no se vea demasiada clara mi denuncia, pero ¿qué os parece que cuando digamos que queremos un café solo, el graciosillo de turno nos diga "pues nos vamos todos"? o ¿cuando digamos que vendemos una moto, por ejemplo, este mismo graciosillo salte con eso de "y yo para qué quiero una moto vendada"?

Jueves, 16 de Agosto de 2007 17:53 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

Intimidaciones

No sé qué hacer. Por tercera vez (las tres en esta misma temporada) me llega una advertencia (amenaza suena demasiado fuerte) por mi labor como periodista y crítico de flamenco.

La primera fue en diciembre pasado, cuando uno de los encargados me negó el acceso al teatro, pues mi periódico no era bien recibido en su festival otoñal de flamenco.

La segunda fue recientemente en el FEX, cuando Juan Andrés hizo gala de su furia Maya sobre mí por no haber ido a verlo y sacado en los papeles.

La tercera, ha sido esta misma mañana. Recibo un mensaje anónimo en el móvil de tal guisa:

"Me ha llamado la chica que cantó el viernes [Esther Crisol] llorando que habías hablado mal en el periódico. Tampoco lo hizo tan mal para ser una que empieza. Tú haz caso a lo que te dice la gente como el Isidoro ese y demás que yo sé y no seas objetivo y lograrás que se te pierda el respeto." (los acentos son míos).

Como digo, no sé cómo tomármelo. A Esther es la segunda vez que la veo y no le he hecho tan mala crítica (leer el post anterior ). Tan sólo no me llegó, no me sorprendió tan gratamente como cuando la escuché por primera vez. Hay días y días (para ella) (para mí).

Llevo cuatro años haciendo crítica de flamenco y si de algo puedo presumir es de mi imparcialidad y objetividad. No me caso con nadie. A los de mi alrededor les presto la atención precisa, pero nunca dejo que me influyan. Me alegra no obstante contrastar mis apreciaciones.

Cuando me llega un artista lo alabo. Cuando no me dice gran cosa lo paso un poco por alto y destaco lo bueno (que siempre lo hay) (si no no estarían donde están). Pero todos merecen mi respeto y aplauso. Admiro su decisión y su empeño. Nadie puede decir que le he faltado, que no le haya encontrado un brillo, que busque otra oportunidad...

El mundo flamenco es pequeño y como todos hay envidias y zancadillas. Supongo que en cuatro años tres traperas no son tanto. Seguiré, como siempre digo, ejerciendo mi trabajo de la mejor forma que pueda, aun sabiendo que alguien me mira mal, aun sabiendo que puedo tener problemas, aun sabiendo que quien sufre con esas cosas soy yo.

Después me dicen en la redacción que los flamencos no leen los periódicos.

Lunes, 16 de Julio de 2007 18:35 volandovengo #. Denuncia Hay 7 comentarios.

La historia interminable

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Aún no hemos mediado el año y ya se cuentan en nuestro país treinta y cinco (35) mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas. Algunos tenían denuncias, otros orden de alejamiento, otros nada.

Una infidelidad, un abandono, un ninguneo, una contrariedad, una desobediencia, una discusión, una mirada atravesada, una palabra mal dicha (o bien dicha), un palo al agua, la comida fría, el niño que llora, la vecina que llama al timbre, el teléfono que no para de sonar, el mando a distancia, que no hay cerveza, maldito gato, otra vez tu madre, por qué llama el cartero dos veces...

Cualquier excusa es buena para el uso y el abuso (o el uso del abuso).

Dónde dice que somos dueños de las personas, de nuestra pareja, de nuestros hijos. La esclavitud en nuestro siglo, en nuestra geografía, está erradicada. El servilismo tampoco tiene razón de ser. El servicio es voluntario. El servicio remunerado, sea cual sea la paga, no es servicio, que es comercio.

Quién nos autoriza a disponer de la vida de los demás. Somos lobos hambrientos, somos aves de rapiña, somos sanguijuelas para con nuestros semejantes (¿semejantes?).

Por mucho que lo denunciemos sigue sucediendo. Por mucho que nos avergoncemos lo tenemos muy cerca: detrás de la esquina, en el piso de al lado, en nuestra casa.

¿Qué podemos hacer? ¿Qué defensa tenemos? ¿Qué solución hay? ¿Qué ejemplo? ¿Qué castigo? Yo no sé. Quizá la educación, la igualdad real (no el sistema de cuotas), la tolerancia, la unión de todos...

Os dejo un poema de César Vallejo que acabo de recordar:

 

MASA

Al fin de la batalla,

y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre

y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:

«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,

clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,

con un ruego común: «¡Quédate hermano!»

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra

le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;

incorporóse lentamente,

abrazó al primer hombre; echóse a andar .

Viernes, 15 de Junio de 2007 11:06 volandovengo #. Denuncia Hay 7 comentarios.

El día del aguacero

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No parabamos. Ahora, parece mentira. Hace un mes escaso, la prenda habitual para salir a la calle era el chubasquero y el paraguas. Y es que cuando dice de llover... Abril, aguas mil, ya se sabe. Y hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo. O sea, todavía puede haber sorpreses.

Es como si hubieran dicho: os fastidio todos los puentes, el Día del Trabajo, el Día de la Cruz, y ya veremos si el Corpus, pero os relleno los pantanos (que ya están a más del 60% de su capacidad).

Pues un martes, el primer día de los últimos aguaceros, del diluvio pasado, me quedé sin cobertura. En el teléfono, me refiero (otras carencias de cobertura me son habituales). Estuve todo el día fuera de servicio (lo que es depender de un aparatito cancerígeno).

Mi primera explicación fue aquel cielo marengo que se nos venía encima. Llamé al "número de atención al cliente" que atentamente te cobran la llamada y allí me dieron otro "número de atención al cliente" para casos como el mío, o sea, doble llamada, doble coste.

Me dijeron que, les constaba, no debía tener ningún problema. Yo les aseguré que sí que los tenía. Que me buscara la vida, fue el veredicto que pude colegir entre líneas.

Al final del día acudí a un establecimiento de Vodafon (o Vodafone, según se lea) con la persiana a media asta y entré haciendo una involuntaria reverencia. La chica me recibió con el impermeable puesto y la luz apagada (¿sería una señal?). Le comenté mi problema y me pregunto: ¿Es de tarjeta o de contrato?

La pregunta era fácil, así que pude responder: "De contrato". Entonces contestó a bocajarro: "Pues no habrás pagado". "Oiga que lo tengo domiciliado", exclamé sin perder los papeles. "Pues no tendrás dinero en el banco", continuó impertinentemente mientras desarmaba el móvil y lo volvía a rehacer.

"Dime el pin", seguía machacando. Se lo di, lo marcó en el teclado del móvil y el teléfono recuperó todas sus lucecita rojas. Ya está. Qué le pasaba. Que se había movido la tarjeta. Bueno, gracias. Ummm.

Ni una disculpa ni un buenas noches ni un de nada ni nada de nada. No sólo los jueces son arrogantes con los humildes y humildes con los arrogantes.

Miércoles, 16 de Mayo de 2007 12:30 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Ladrones de tiempo

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Denuncio públicamente a las instituciones granadinas y en concreto al Ayuntamiento de Granada por jugar con nuestro tiempo, por malversar los minutos de sus ciudadanos.

Digo que el bien más preciado que poseemos es el tiempo. Un valor que a medida que pasa vamos apreciando más y más. El tiempo pasado es eso y sólo eso: tiempo pasado, tiempo que no vuelve, que se fue por el desagüe de nuestras vidas para honra o vergüenza nuestra.

Es un atentado la política vial de nuestra ciudad y, me costa, de otras muchas. Es un crimen sufrir un permanente atasco. Es excesivo el número de vehículos que transitan por nuestras angostas calles.

No me cansaré de alzar el grito y denunciar a los que delinquen, a los hombres grises que, como en el libro "Momo" de Michael Ende consumen el tiempo de sus vecinos.

Necesitamos una concejalía de horas, de minutos, de segundos. Necesitamos un ministerio para el tiempo. Una entidad que luche por el respeto, el buen uso y la protección del latir ciudadano.

El tiempo se aprovecha o no, pero es privado. Cada uno con su tiempo puede hacer lo que quiera: aprovecharlo, invertirlo, prestarlo o perderlo. Pero es su dueño quien decide.

Las esperas deberían estar sancionadas, los atascos subvencionados. A quien guarde una cola más de un tiempo prudencial se le debería indemnizar.

Ayer comencé a esperar el autobús cerca de las catorce horas en la puerta del hotel Saray (que en hebreo significa "mi princesa"). A la media hora me puse delante del coche número siete, que era el único que me llevaría a mi destino, increpándole al conductor: "llevo esperando media hora, dos sietes que han venido, de tan llenos, no han querido abrir la puerta, así que hasta que no nos deje subir no me quitaré de en medio".

¿Locura, heroicidad, desesperación? Es lo mismo. El caso es que se levantó el chófer y obligó a la gente a avanzar, a juntarse un poco más. Así que los tres que estábamos en la parada, pudimos llegar a nuestro destino.

Los dos autobuses anteriores descargaron a gente, pero no dejaron subir. Un señor cogió un taxi, una chica y después una señora decidieron empezar a caminar.

La solución no es coger el coche particular o comprarse una moto o ir en bici o caminar siempre o montar en taxi. La solución radica en poner un servicio público de trasportes eficaz, rápido y económico (gratuito a ser posible), de forma que miles de razones nos impulsen hacia ese medio de locomoción antes de atestar las calles con nuestro "monoplaza".

Miércoles, 04 de Abril de 2007 09:00 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

El peor taxista del mundo

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El peor taxista del mundo no es ese que no sabe muy bien dónde está, que no conoce las calles, las plazas o los barrios, que no sabe bien dónde se encuentra. El peor taxista del mundo no es ese temeroso que conduce con exagerada precaución. El peor taxista del mundo no es ese ávido conductor, temerario y arriesgado, dueño de la ciudad que tiene la mano floja y presiona el claxón a todos los que no son como él (que son la mayoría). El peor taxista del mundo no es ese que tiene su coche como un altar (no religioso) con pegatinas y olor a sándalo y con una inclinación al proselitismo. El peor taxista del mundo no es ese mal hablado o que fuma en su trayecto o que escucha Radio Olé o que tiene el fútbol a todo volumen o que es un descamisado y huele a sudor o a perfume barato...

El peor taxista del mundo es ese que abusa económicamente de sus viajeros. Aquel caradura que saca tajada de los extranjeros y de los niños, de los cándidos y de los despistados. Aquel que raspa unos céntimos en cada carrera, que redondea al alza, que se rezaga en los semáforos sin necesidad, que pasa por las calles más transitadas para participar en los atascos...

Ayer, a media tarde, llevé a mi niño al Albaycín que tenía que resolver unos asuntos. Era un engorro, pues tendría que cargar con él (muchas veces en brazos) para llegar hasta allí y regresar al hogar, pero él deseaba venir conmigo para ver "el flamenco". Yo había quedado con unas bailaoras en el Carmen de las Cuevas y él quería verlas. Así que, a pesar del leve aguacero, lo llevé conmigo.

Debíamos coger dos autobuses para llegar y tres para volver a casa, recorriendo media Granada. Llegamos al Carmen, sin novedad. Además coincidimos con algunas clases de baile y con Juan Habichuela, nieto, que estaba haciendo dedos con la guitarra.

Resueltos mis asuntos, nos fuimos por bulerías. En el segundo autobús de vuelta, sus tres añitos se rindieron, y Juan se durmió. Al llegar a la parada, razonablemente, paré un taxi que me llevara lo más rápidamente a casa, antes de montarme con el niño a cuestas en oto autobús.

El taxista iba fumando, con las ventanillas abiertas, a pesar del frío del atardecer. Antes de llegar al "límite de la tarifa urbana", el hombre multiplicó por tres el precio del trayecto. Y, al llegar, cantó a boleo el precio que quiso. Dijo: cinco euros. Cuando protesté porque el marcador marcaba cuatro con treinta y algo. Graciosamente dijo que me lo dejaba en cuatro y medio.

Debería haberlo denunciado o pedido factura, para denunciarlo, pero era más inminente acostar al niño que seguir discutiendo. No es mucho, pero indigna la forma y el abuso. Este es de los "profesionales" que dan mala fama al conjunto de colegas taxistas. En todas las profesiones hay manzanas podridas, sanguijuelas, que echan por tierra la buena voluntad del resto de sus compañeros.

* Artículo del 24 de febrero, que despareció por manipulación indebida 

Miércoles, 21 de Marzo de 2007 11:42 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

El botellón

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¡Dále limosna, mujer, porque no hay en la vida nada

que el gozo de ponerse ciego en Granada!

Jueves, 14 de Diciembre de 2006 12:00 volandovengo #. Denuncia Hay 1 comentario.

Idea de negocio

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Diciembre es el mes más consumista del año. Cada año consumimos más que el anterior. Nuestra lista de necesidades ha aumentado en proporciones desorbitadas. La pirámide ensancha su cúspide. Nunca hemos estado tan enfermos, tan anhelantes. Lo queremos todo. Es más quien más tiene. Los valores están en desuso. Los dos verbos que mueven nuestro "primer mundo" son comprar y vender.

Tenemos una lista de enfermedades que hace unos años eran impensables, estúpidas, sin sentido. El primer mundo debería darle la vuelta al marcador y ponerse por debajo del tercero. Como en las escuelas, el día del maestro, se trata de que el profe hace de alumno y un chaval se alza en la palestra como gobernador de la clase, algún país pobre podría dominar el mundo por un tiempo (¿deliro?).

Estres, depresión, obesidad (tb infantil), anorexia, bulimia, compra convulsiva, ludopatía... Enfermedades civilizadas, insatisfacciones de quien 'todo' lo posee.

Tengo varias ideas al día para luchar contra estos achaques. Permitidme que os cuente una invención de negocio para luchar contra el consumo, contra la compra convulsiva, contra las absurda necesidad de tener.

Símplemente se trata de un túnel de compra. Una tienda tremendamente larga. Una línea de metro sería ideal. En su comienzo todos los productos (puede ser un súper o un centro específico de ropa, calzado, gafas de sol, etc.). Después la caja para pagar. Desde allí hasta el final, más tienda para ver y comparar; y más cajas para seguir comprando o devolver lo comprado. Más tienda, más probadores, más cajas... Al final, después de varias horas caminando, comprando y devolviendo, la caja definitiva donde puedes pagar o devolver definitivamente lo que llevas o darte la vuelta y empezar de nuevo. Incluso esta tienda puede ser circular, un laberinto, con lugares para comer y descansar, cenar y tomar una copa. La compra ininterrumpida. La historia interminable.

* En el post anterior he reducido la foto pues un dictador tan grande enturbia la visión y mancilla la página, aunque tenga pinta de orate, como todos los de su especie.

Miércoles, 13 de Diciembre de 2006 13:23 volandovengo #. Denuncia Hay 4 comentarios.

Pinochet ha muerto

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Esta es la historia, señores,

aunque parezca mentira

de un hombre que nacio hombre

y se convirtió en gorila.

 

 

Cantaban los hermanos Gambino (argentinos de origen accitano) allá por los años 70, refiriéndose a Pinochet (of course). Aparte de Franco, el dictador más proximo que hemos tenido, se llamaba Augusto Pinochet, que murió anteayer a los 91 años (el domingo descansó) (o descansaron miles de víctimas). Una de las características de estos autócratas es su longevidad. Característica matusalénica que va unida a su inmunidad (de ellos sacaron el dicho de que "bicho malo nunca muere") (aunque a la larga...) (pero qué largo se ha hecho) (y qué puñeteros han sido).

Creo que fue Sciascia quien dijo que "en el dictador se acumula la estupidez de todos sus seguidores". A veces, el cabeza del absoluto poder es sólo eso: una cabeza. Son hombres de paja cegados por la poltrona, que llega un momento en que se hacen de hierro y piedra, con sólidos cimientos, difícil de derrocar, imposible de saciar su sed de "sangre".

Antes del flamenco, antes del rock, antes de cualquier otra música, siempre me he identificado con la canción de autor, lo que, bajo los regímenes dictaroriales, se llamaba "canción protesta". Esas canciones que, al tiempo, más pronto que tarde, dejaban de pertenecer a su autor para entrar a formar parte del acervo común liberador, convirtiéndose así en verdaderos himnos de masas entonados antes, durante y despues de ser perseguidos por las fuerzas de orden público, lo que antes se llamaba "fuerzas represoras".

En los 70, en los 80, escuchaba a Víctor Jara y a Violeta Parra, a Silvio Rodríguez y a Pablo Milanés, a Mercedes Sosa y a Nacha Guevara, a Lluis Llach o a Paco Ibáñez..., cantautores de España y latinoamérica. (Actualmente todavía sigo enganchado.) Pero con la historia de Chile, con el golpe de estado del 73 y con la tiranía impuesta he sido especialmente sensible. ¿Será por la irrupción en La Moneda?, ¿será por el asesinato de Allende?, ¿será por las calles de Santiago ensangrentada?, ¿será por el canto truncado de Víctor Jara?, ¿será por la muerte indirecta de Pablo Neruda?, ¿será por el fustrado Canto general de Mikis Theodorakis?, ¿será por los miles de persecuciones y desaparecidos?, ¿será por la violación continua de los derechos humanos?, ¿será por la inmunidad de los tiranos?...

Martes, 12 de Diciembre de 2006 17:10 volandovengo #. Denuncia Hay 5 comentarios.

Con la mafia me he topado

No hace mucho tiempo Jesús Lens denunciaba en su blog que había recibido la amenaza de un latin king por un artículo (objetivo, me consta) sobre estas bandas de descerebrados, que había vertido días atrás en su bitácora. Todos nos extrañamos de que este individuo supiera leer y, a duras penas, escribir para lanzar esta arenga cargada de odio y de faltas de ortografía. Pero lo que más nos sorprendió es que ocurran estas cosas en un país civilizado (¿?) y democrático (¿?), donde se supone que prevalece el estado de derecho y la libre expresión (artículo 20 de la Constitución Española).

Ahora, a mi amigo Hueso, le doy un nuevo apunte para profundizar en el mundo sin ley en el que parece que vivimos, en la novela negra que nos encontramos al voltear cada esquina.

Sin ir más lejos, ayer entré en el teatro Isabel la Católica para asistir al quinto día del VII Festival Flamenco de Otoño de Granada (como vengo haciendo desde que comenzaron estos Encuentros y hacer mi crítica para el diario). En la puerta me interceptó su organizador, Manuel José Villegas (del grupo Totalísimo) (flamenkito punto com, para entendernos), y me preguntó si yo era del periódico Granada Hoy, sin pensarlo dije sí (pues la pregunta era fácil de responder) y acompañé mi afirmación con una sonrisa de merecimiento (ya pensaba que iba a felicitarme por mi puntual entrega y profesionalidad).

Pues te agradecería que desde mañana y, si puede ser desde hoy mismo, no vuelvas por el festival, puesto que aquí no eres bien recibido, me lanzó a bocajarro y sin anestesia previa.

Mi sonrisa de satisfacción se fue idiotizando por momentos hasta rozar la impotente indignidad.

Así que me di la vuelta y me fui con el teléfono en mano para denunciar el hecho o por lo menos aclarar el porqué de este acto facistoide y anticonstitucional (artículo 20, repito). Era un atentado contra mi persona, contra el deber de informar del periódico, sobre el derecho a ser informados de los usuarios y de la necesidad de los actuantes, de una manera u otra, a ser evaluados, a que se hable de ellos.

Llamé al diario que, como es lógico, le resultó intolerante y comenzó a mover cimientos (hasta tambalear la estructura). Se lo comenté a mi colega, Juan Pinilla, del diario La Opinión que iba a cubrir el espectáculo como yo. Él denuncia también la machada en su periódico.

Esta mañana, con las aguas relativamente en calma, me llamó personalmente el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Granada, Juan García Montero (hermano de nuestro ínclito poeta), para pedirme esxcusas (que yo puedo entrar al tearo cuando quiera y, es preciso, sentarme en su palco, "a ver si tienen huevos de echarte"); me llamó mi periódico para infundirme ánimo, que todos están conmigo, que haga mi trabajo sin preocuparme por nada, que el sábado tengo una columna para resarcirme, etc.; y me llamó el tal Villegas para excusarse igualmente, pero por imperativo legal (se notaba en su voz) (que si por él fuera mis piernas peligraban).

Lo que pasa es lo de siempre: hace más daño la palabra que la espada. ¿Qué es lo primero que ocurre cuando alguien usurpa el poder en un país tras un golpe de estado, una revolución, una invasión, unas elecciones poco limpias, etcétera? Muy fácil: quemar los libros, fiscalizar los focos de información e, incluso, eliminar a los escritores y pensadores, poetas y periodistas.

Lo mejor para dominar a todo un país es pensar por ellos. Pan y circo. Iglesia y fútbol. Tele basura y política ficción. ¿Os suena?

Jueves, 07 de Diciembre de 2006 18:50 volandovengo #. Denuncia Hay 7 comentarios.

61 víctimas

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No sé si sirve de mucho volver a hablar del tema. Seguramente no está en nuestra mano y lo único que podemos hacer es denunciarlo, tomar partido y dar ejempo.

Son ya sesenta y una (61) las víctimas a manos de sus compañeros (hasta el sábado 25), (tan sólo en España), (que no es el país más extremo). Ya no se habla de violencia de género y mucho menos de violencia doméstica. Ya se le empieza a llamar por su verdadero nombre: 'violencia machista'. Yo redundaría de manera concreta, incluso. ¿Qué tal 'bárbaros desequilibrados' o 'asesinos varones'?

Que la mujer también es violenta, puede (sobre todo psíquicamente), (soy un hombre casado), pero mujeres asesinas, las menos (es preocupante, pero no patológico).

El varón asesino-de-su-compañera es una lacra social europea, mundial, una epidemia. Por más medidas que se tomen, son pocas.

El mayor enemigo por fuerza ha debido ser nuestro mayor amigo, un odio tan ciego ha debido de nacer de un fuerte amor. Un amor bilateral que, en la mayoría de los casos, se ha convertido en unilateral. Quizá esta sea la razón. Se me ocurren dos argumentos igual de peregrinos, los únicos motivos de un asesino: "ella le quiere, él la odia" o bien "él la quiere, ella simplemente ya no".

¿Me avergüenzo de ser hombre? No. No todos los hombres son iguales (como no hay un terrorista en potencia en cada musulmán). Por suerte los asesinos son los menos, pero qué ruido hacen.

Lunes, 27 de Noviembre de 2006 18:04 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Una pupa

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Insisto, Granada es una herida abierta. Hoy, martes 21 de noviembre, tenemos más ciudad en obras que ciudad construida. Dan ganas de hacer las maletas y no volver aquí hasta 2010. Pero, me temo, que seguirán abriendo zanjas y lo peor es que antes de que cicatricen estos labios de cemento y polvo, volverán a zaherir el casco granadino por las mismas costuras, quizá porque en su día se olvidarón de meter no sé qué cable.

El universo está en expansión, como las obras de Granada. El universo es infinito, como las obras de Granada. El universo es un enigma, como las obras de Granada.

Es incomprensible cómo los turistas acuden en manadas. Es alarmante que se venda Granada como una ciudad de ensueño. Son inútiles las mejoras cuando la vida corre más que las infraestructuras y, cuando se inaugura la obra terminada, ya está obsoleta y, cuando una carretera, por ejemplo, se adapta para soportar mil coches a la hora, en el momento de estar terminada, recibe tres mil.

¿Estará la solución en dar un gran paso hacia atrás y abandonar el cemento y enterrar los coches y desbovedar el río y ralentizar los relojes y escribir a mano y conversar en las plazas y amarnos en los atardeceres?

Si no empezamos a soñar estamos condenados a soportar una pupa incurable que crece sin cesar.

Martes, 21 de Noviembre de 2006 13:18 volandovengo #. Denuncia Hay 4 comentarios.

¿De qué tenemos miedo?

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Sartre advertía de que el infierno son los demás. Para Amenábar los otros son los muertos o, mejor dicho, para los muertos los vivos. Mi discurso de hoy, sin embargo, es más mundano, es algo que se ve todos los días, cada vez más, al menos a mi alrededor. Y es algo que, sin ser observador o sociólogo apreciamos al subir al autobús (mi tema favorito, donde el entramado de mis días se desvanece y no hay dios que recoja el ovillo mientras se deshace esta madeja). Me refiero a que preferimos sentarnos solos que a compartir asiento con algún otro usuario.

Cuando nos montamos en el autobús y podemos elegir (qué poquitas veces), buscamos el asiento individual y no el doble. Si no queda más remedio, cogemos uno doble en la fila del pasillo para, el que venga a continuación, opte por compartir el asiento con alguien que no tenga que levantar o pasar por encima (a veces literalmente).

Lo que pasa, es que los demás peatones que se deciden por el transporte público, piensan como yo y no quieren compartir asiento. A veces nos quedamos de pie para evitar a un compañero de viaje.

Anne Tyler en El turista accidental (mejor la película que el libro) propone un magnífico decálogo para el viajero. En uno de sus puntos recomienda no olvidar un gran libro (de tamaño, no de bueno), leámoslo o no, para aislarnos de este vecino, generalmente molesto.

¿De qué tenemos miedo? Quizá no deseamos que nadie intente hablarnos en este devenir de autistas funcionales; quizá tememos a un posible siames obeso o que huela mal o que tenga caspa y se bata el cabello formando una repentina nevada de descamaciones y otros ácaros o que se meta el dedo en la nariz y dispare verdes píldoras de parabólico vuelo de difícil seguimiento o que se desprenda de algún pequeño trueno ventral y las miradas del respetable recaigan en ti que, sin comerlo ni beberlo, se te han sonrojado las mejillas por un justificado pudor ajeno o...

O puede que todo lo contrario, que seamos nosotros los charlatanes, los grasientos, los casposos, a los que se nos escapan los vientos o los que nos cantan los alerones. O tememos a la chica o al chico que comparta poltrona y piense que nosotros pensamos que él o ella piense que nosotros estamos pensando lo impensable. O tememos al señor o a la señora que nos mira de arriba abajo pensando lo pensable.

A veces nos levantamos, cedemos nuestro asiento, no por condescendencia sino por "librarnos" de nuestro partener. A veces disimulamos con el móvil o con el libro del protagonista de Tyler o pegando las narices al cristal para ver el caótico desarrollo de las obras municipales. Y, lo que es peor, a veces disimulamos cuando entra al autobús alguien conocido que tampoco quiere vernos y, quejándonos de nuestra mala suerte, hacemos por no habernos dado cuenta, hasta que nuestras miradas coinciden por algún leve error y no tenemos más narices (que también se miran) que, con una estúpida sonrisa, balbucear un saludo que siempre va a sonar hipócrita, que siempre parece lo que símplemente es.

Y tú ¿de qué tienes miedo?

Viernes, 17 de Noviembre de 2006 13:04 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Decadencia

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Canta un fandango Enrique Morente, para cerrar el disco Sacromonte, que dice: "To el mundo me da de lao / porque me ve en decadencia, / pero yo me he echao la cuenta / que el mundo no se ha acabao, / puede dar otra vuelta". Yo soy menos optimsta y pienso en la situación inversa, pienso en quien empieza a descender, en quien cae de la cresta de la ola, palacios de marfil que se derrumban.

Cuanto más subamos, más alto puede ser el batacazo. Es necesario acolchar nuestra caída con un buen colchón (los mejores almohadones que conozco son los buenos amigos, los amigos de verdad, los que te miran (léase, quieren) igual estés a la altura que estés), (eso sí, no los defraudes).

Podemos ascender, la vida es una carrera de logros y batallas que podemos ganar, pero que también podemos perder y entonces caemos y no nos podemos hacer una idea lo profundo que está el fondo (nunca tocamos fondo hasta sentir el cañón de un calibre 22 entre los dientes).

Es inútil comentar la foto que precede este artículo. Es innecesario recrear un antes y un después. Es demagógico advertir sobre los estragos de la droga. Es imposible que no te conmueva tanto deterioro en una persona que lo tenía todo, que lo era todo.

Ayer escuché por casualidad el tema principal de la película "El guardaespaldas", de Whitney Houston y recordé estas fotos, esta comparativa. Aunque dicen que se ha recuperado, la visita al infierno no se la quita nadie y lo peor es que guarda billete de vuelta en primera clase guardado en la manga (aunque no lo sepa).

Martes, 14 de Noviembre de 2006 10:45 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Bullying

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Leo con verdadera preocupación un artículo en El País de ayer domingo sobre un caso de asoso escolar, lo que se viene denominando bullying (palabra que lamentablemente se nos está haciendo familiar). Se trata de Andrea, una niña de 13 años de un instituto de Ponferrada (León), que lleva varios días en la cama con la pierna fracturada por la agresión de unas compañeras de estudios.

No es la primera noticia que tenemos. La violencia en las escuelas está a la orden del día. Dicen que el 62 por ciento de la responsabilidad de este comportamiento es de los padres. También influye la televisión, internet, los amigos, la calle...

El problema no es sólo entre adolescentes (¡que viva el botellón!) sino entre niños de todas las edades. Hace algún tiempo salió a la luz el acoso sufrido por un niño de seis años (¡seis años!). En un artículo que leí habla de que el sentimiento de agresividad en el hombre se genera desde los tres años (antes, el hombre es hombre -quiero decir niño-, a partir de los tres años tiene la posibilidad de convertirse en animal, en energúmeno).

Pero no sólo este animalismo se da entre niños o niñas (que en eso sí que hay igualdad), sino entre alumnos y profesores (Jesús Palomo comentaba la mala suerte que tenía de vivir esta época, pues cuando él era chiquillo, los profesores pegaban impunemente, ahora, que es profesor, quienes pegan son los alumnos); o entre padres y profesores (hace poco una madre agredió con una barra de pan a la maestra de su hijo); o entre niños y padres (hay padres que denuncian a sus hijos por violentos, les tienen miedo), (hay hijos que matan a sus padres), (tengo unos recortes, de los que hablaré algún día, sobre padres acosados (léase 'acojonados') por sus hijos).

Y encima lo graban en el móvil. Y encima se lo pasan de uno a otro. Y encima lo cuelgan en internet. Y encima se lo quieren vender a la prensa... Tal es su hazaña. Son cazadores y siempre hay presas desvalidas. Ya no hacen falta 'juegos de roll' ni 'idas de pelota'. Se está muy cuerdo cuando se agrede. El imbécil, el loco, el ébrio, es quien rueda por el suelo, el que se estrella contra la pared, el que soporta la navaja en el pecho.

Siempre, por lo que sé, por lo que he vivido, han existido los discriminados, las "víctimas" en las escuelas, a manos de otros chicos, pero antes, por decirlo así, existían límites, había una ética generalmente aceptada, planeaba una especie de miedo por las cabezas de los jóvenes que impedía dar el paso funesto, que evitaba quemar las naves... Quizá no fuera lo mejor. Pero ¿qué futuro nos espera si nuestros hijos son acosados o acosadores desde su más tierna infancia? Si tres amigas preadolescentes son capaces de romperle la pierna a una compañera, ¿qué harán con 20 ó 25 años?, ¿o 50 y sean dueñas de una empresa o jerifaltes de un país?

Yo, como padre, siento escalofríos con noticias como ésta. En su caso, creo que preferiría que mi hijo fuera acosado que no acosador, que fuera víctima y no verdugo, que las lágrimas nos hicieran surcos en las mejillas y no hacerle muescas a la culata de nuestro revolver.

Lunes, 06 de Noviembre de 2006 00:48 volandovengo #. Denuncia Hay 4 comentarios.

Violencia de género

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Un niño le pregunta a su madre: "Mamá, ¿papá esta en la Gloria?". La madre lo corrige: "No, papá está en el Cielo, en la Gloria estoy yo".

Puede que antes el único recurso que tuviera una mujer de librarse de un hombre, de salir del infierno, fuera esperar a que se muriese, a que desapareciera de su vida (la lenta venganza árabe).

Las cosas, por suerte han cambiado (¿no para todas/os?) y tienen que seguir cambiando (¿no para todas/os?). Pero el avance hasta la igualdad, la "liberación" de la mujer, no la hemos asimilado. Una mujer, que antiguamente formaba posesión del hombre en el mismo plano que su montura o sus armas (o ligeramente por debajo), es difícil mirarla ahora directamente a los ojos, es inconcebible que quiera dejarnos, es impensable que sea independiente y no sea una puta.

Esta bien que las mujeres tengan alma (no hace tanto que la iglesia así lo consideró), esta bien que las mujeres trabajen (con el paro que nos corroe), está bien que las mujeres conduzcan (con el parque móvil tan desmesurado que embotetella nuestras ciudades), esta bien que las mujeres voten (un logro relativamente reciente), (y no en todos los países y no en todas las sociedades y no en todas las casas), pero que las mujeres se divorcien sin nuestro permiso, que a "nuestra" chica le guste otro hombre (o una mujer) o que tenga un amante o que sea promiscua... eso ya es pasarse.

El hombre, en su infantilismo permanente, en su primitivismo irremediable, ejerce la Ley de la Selva (que a veces es la única que conoce y respeta) y decide cortar por lo sano, acabar con el problema de raíz y en su lógica salvaje se impone: "si no es mía no es de nadie" o "la maté porque era mía" o "ella se lo ha buscado" o "lo hago por su bien"...

Convirtiéndose así, en vez de en violencia de género, en violencia de número. Pues, si no me equivoco, van más de cincuenta asesinadas en manos de sus supuestas parejas en este año, al que le quedan aún dos meses y medio para que termine (¿y empezamos otra cuenta?). Una debacle. Es Guerra Civil, como dijo Miguel de Cervantes ante la persecución de los gitanos y que les cortaran las orejas y que los condenaran a galeras.

Algunos deciden quitarse de enmedio, a veces lamentablemente sin éxito, despues de haber acabado con su enamorada (¿?). Antiguamente se conocía como crimen pasional y, si no estaba bien visto, era al menos romántico. Hoy da náuseas.

Violencia doméstica la llaman, aunque de doméstico nada tiene. Son asesinatos puros y duros de gente desequilibrada, de mediohombres que no entienden que su libertad acaba donde comienza la de los demás, la de su compañera.

* ILUSTRACIÓN: Fragmento del cartel "La guardia civil del medio rural ante el maltrato a las mujeres". Dirección General de la Mujer (Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades). Junta de Castilla y León, 2004.

Lunes, 16 de Octubre de 2006 10:35 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

La Pena de Muerte

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Ayer, 10 de octubre, fue el día mundial en contra de la pena de muerte (esa institución bárbara que se emplea cuando faltan argumentos). O sea, es como el día de la bicicleta o el día sin humo, nadie coge el coche y se procura fumar menos. Hoy no se mata. Me temo que quien mata seguirá su calendario de ejecuciones y quien no mata quizá se manifieste en contra de esta aberración contranatura (y dejemos la sodomía en paz).

Este año, la abolición contra la pena capital (y, de paso, la tortura) se centra en el continente africano. Aunque no todos matan. De 53 estados que hay en el continente, han abolido la pena capital, unos 13 (incluyendo a Liberia, que se apeó del tranvía de la muerte el año pasado, y Senegal, que dejó de matar en 2004). De los 40 que nos quedan, unos 20 recogen la pena de muerte en sus leyes, pero no la practican (es como el cristiano que no va a misa).

Pero, por desgracia, no sólo África. La muerte no tiene color. En Estados Unidos (no todos los Estados) desde 1976 llevan mil asesinatos políticamente correctos; en China, que junto con Irán y Vietnam superan en muertes oficiales al imperio americano, el terrorismo de estado está a la orden del día, y se ejecuta con un tiro a la cabeza; Singapur, que presume de ser el país más limpio del mundo (hasta está prohibido el chicle), tiene las manos manchadas de sangre...

Lo peor es quien se plantea reforzar esta pena, como nuestro querido Perú. O quien se plantea establecerla, como Polonia. Sí, en la Europa de euribor, hay países cangrejo que empiezan a recordar que la letra con sangre entra y que el enemigo bueno es el enemigo muerto y que muerto el perro se acabó la rabia...

No nos colguemos medallas, sin embargo, por lo buenos que somos. No matamos pero hacemos la puñeta. Miguel Gila contaba de aquel país tan pobre que no tenía ejército, no tenía carros de combate; utiliza un Fiat 600 con un enano dentro, que en vez de disparar insulta, que no mata pero desmoraliza. Los "crímenes" de estado, las presiones, el desequilibro social, el paro... son otro tipo de penas últimas y, a veces, sin solución (¿porque no interesa?).

Es la muerte en vida. El muero porque no muero de Santa Teresa. Los cuentos de mi hijo están plagados de brujas que envenenan a princesas que caen en un sueño eterno hasta que el príncipe azul le da un beso de amor en la mejilla. (Menos algunos que el beso se lo da una princesa a una rana para que se convierta en buen mozo, hijo de rey casadero (el hijo, no el rey), (Serrat proponía lo contrario, que si la bella besaba al príncipe, éste se trocaba en batracio).

¿Dónde estará nuestro príncipe azul? ¿Donde nuestro elefante rosa?

* Tenía un primer plano de ejecución asiática con disparo en la nuca, pero me ha parecido muy fuerte para verla cada vez que abro el blog.

Miércoles, 11 de Octubre de 2006 11:02 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

Amanecer

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Lo malo del presente es el futuro
Miércoles, 04 de Octubre de 2006 10:08 volandovengo #. Denuncia Hay 5 comentarios.

Primeros en reventar

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En unas jornadas, que en Australia reunió nada menos que dos mil quinientos expertos de todas dimensiones corporales y adiposas, advirtieron que "en el mundo hay más obesos que personas con hambre". Yo pensaba que estábamos locos, pero después de esta noticia creo que no tenemos remedio. O sea que el primer mundo (que englobaría a todos los que se pueden comprar un bollicao al día) está tocando límites catastróficos por los abusos de grasa, de azúcares y de edulcorantes adulterados, por sobrealimentación y hormonas irregulares...

En un diarío apócrifo, Lope de Aguirre, conquistador de El Dorado" cuenta que en sudamérica, en la selva amazónica, le sorprendieron unos mosquitos, chupadores de sangre que eran insaciables (como una amiga mía, pero eso no viene a cuento), que empezaban a succionar sin compasión a hombres y bestias, hasta adquirir un color sanguinolento y engordar y engordar hasta caer por su propio peso y explotar reventados en el piso.

* Ilustración: "Esclavo gordo" de un tal Matthius 

Martes, 19 de Septiembre de 2006 19:44 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Guardacostas

Cuando yo era joven, durante los meses de verano en la ciudad, acudía con algunos amigos (muchos) a una piscina privada. Era la piscina de Los Mondragones, un club social para oficiales del ejército. Entre el grupo de amigos, había varios hijos de militares que, gracias a ellos, pasábamos todos por hijos de condecorados. (A veces, ninguno de los que íbamos a aquellos jardines era del gremio, pero a fuerza de vernos, entrábamos como usuarios legalmente reconocidos.)

Había allí en la piscina algunos vigilantes que nos pedían de vez en cuando el carnet o nos llamaban la atención o nos echaban directamente cuando nuestros juegos no eran del agrado de los hijos más inmediatos de la patria o cuando cantábamos canciones subidas de tono. A esos vigilantes los llamamos 'guardacostas' en plan irónico, pues parecían guardias del litoral. Y, el cachondeo se armaba cuando alguien avistaba la gorra oscura y gritaba: "que viene el guardacostas".

A raíz de aquello, llamo 'guardacostas' a cualquier encargado, vigilante o portero que se cree con un poder superior, cabeza de ratón por unas horas. Gente (como los jueces) arrogante con los humildes y humilde con los arrogantes.

Anoche, por tercer año consecutivo, estuve, como periodista, en el XXVII Festival Flamenco de Los Oíjares (mañana sacaré la crítica) y por tercer año consecutivo tuve problemas para entrar a pesar de identificarme. Un grupo de guardacostas se pasaban mi carnet de prensa de uno a otro escrutándolo y mirándome de soslayo me preguntaban si no tenía algo más (yo pensaba que si tuviera entrada no me haría falta 'pelear' en la de esa forma y pasaría de todos aquellos liliputienses). Al final siempre me dejan pasar pero me vigilan de cerca. Parece que me hacen un gran favor dejándome que le dé cobertura y publicidad gratuita a su pueblo y a su festival. Me encuentro con Juan Pinilla, crítico de otro periódico (La Opinión), que le pasó un tanto de lo mismo.

El mundo está lamentablemente lleno de guardacostas, de catetos y de bodoques. También de rastacueros, pero eso es otra historia. 

Domingo, 03 de Septiembre de 2006 12:44 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Atención, pregunta

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¿Si hasta julio de este año han ardido en España 35.000 hectáreas, una tercera parte de lo quemado en 2005, no será porque cada año hay menos que quemar?

 

* FOTO: El incendio de Zuera de final de julio arrasó 40 hectáreas (el Heraldo de Aragón)

 

Lunes, 07 de Agosto de 2006 14:33 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

trasbordos

Un hombre pobre es quien no se puede ir de vacaciones. Un pobre hombre es quien puede irse de vacaciones pero no se va. Yo, posiblemente, reuna los dos calificativos (o participe de ellos, que no es lo mismo pero es igual). Y, por lo que veo, Granada está llena de pobres hombres pobres, pues el tráfico sigue como al principio y el aparcamiento es un milagro (menos para mi amigo Jesús Herrera, que parece que siempre hay un conductor esperándolo para, cuando él llegue, cederle su sitio).

Los que no vacacionamos, sentimos cierta envidia del que disfruta de su descanso estival y no comprendemos los servicios mínimos. Como si quienes nos quedamos en casa tengamos menos derechos que quien se va. Hay menos autobuses y los periódicos tienen menos páginas.

Además, parece que nuestros poderes fácticos, ordenan trabajar con más ahínco en la reforma de nuestra ciudad. Es decir, como si pensasen: "como la mayoría de nuestros ciudadanos se ausetan, al menos nosotros, vamos a dejar lo más fuerte de las obras para julio y agosto". O sea, un caos.

Y en ese caos me encuentro cuando salgo a la calle y subo al autobús y voy de parada en parada, como se fuese el Monopoly (aunque sin pasar por la salida y sin cobrar las veintemilpesetas). Lo bueno es que tengo bonobús (varios), que tienen trasbordo gratuito (hasta ahora que se paga aunque sale más barato). Lo malo es que el trasbordo no sirve después de transcurridos cuarenta y cinco minutos, que son los que pasas en el autobús en un atasco 'a mano armada' por culpa de las obras que al Ayuntamiento le ha dado por intensificar en verano porque cree que la mayoría estamos de vacaciones. (Lo mismo me voy unos diítas a la playa.)

Jueves, 03 de Agosto de 2006 09:31 volandovengo #. Denuncia Hay 1 comentario.

Granaínos

Mejor "granaínos" que "granadinos" que suena a refresco o a gominola.

Siempre me han reventado las generalizaciones. Los ingleses son puntuales, los españoles tienen la nariz y las ojejas muy grandes, los indios caminan en fila... Habrá ingleses tardones, españoles sin orejas (Dalí decía que "la mujer elegante no tiene nariz") e indios que no guarden la fila ni para cobrar la pensión. Me fastidian sobre todo las generalidades de los hombres y de las mujeres. Cada cual es como es; de su padre y de su madre; y, gracias al cielo, irrepetible. (Algún día hablaré del cielo y del infierno.)

Nada hay tan falso como la pretención del dicho de que todos somos iguales. Y una eme así de gorda; todos somos diferentes, distintos y por suerte bien distintos. Quien quiera ser como éste o cómo aquél es un papanatas. Ya nos invadirán los clones cuando se levante la veda.

Los granaínos, dicen, decimos, tienen mala follá. Hay tantos mala follá como granaínos, como españoles, como humanos... Aunque su manifestación, nuestra manifestación, es evidente. ¿Lo dará el clima, el ambiente, la herencia? A uno de los camareros del bar Aliatar en el Albaycín, famoso por sus tapas de moluscos testáceos, un turista, después de pedir una ración, le pregunta cuántos caracoles entran en el plato. Detrás de la barra, sin inmutarse ni para bien ni para mal, el camarero responde simplemente: "no los he contado". ¿Es eso mala follá? ¿Es gracioso? ¿Es ofensivo? ¿Todos los granaínos son así?

Tierra del chavico, también dicen. Agarrados y peseteros (dentro de poco no se entenderá esta palabra). El otro día comí fuera. En un local conocido, del que he sido asiduo parroquiano. El restaurador se alegra de verme, me palmea la espalda y me recomienda lo qué comer. Buena comida, buen servicio, buen precio. Pero, tras el café, al pedir la cuenta, graciosamete le pido a mi amigo un chupito de orujo. ¡Al momento, caballero! Pero la copa y la cuenta me la trae una empleada. Cuarenta euros justos más uno setenta y cinco del digestivo. Es decir, que pagué para no volver hasta que se me olvide. ¿Es eso mala follá? ¿Lo suyo o lo mío? ¿Somos iguales? ¿No debería haberme cobrado el vasito? ¿Debo apencar por no haber esperado que él me lo ofreciera? (Se me ocurren cien preguntas más pero lo voy a dejar así.)

Viernes, 26 de Mayo de 2006 12:17 volandovengo #. Denuncia Hay 8 comentarios.

Trabas urbanas

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Una de las carencias de los años es la falta de sinceridad en determinados asuntos. Cuando se llega a cierta edad ya no somos tan flexibles como para confesar nuestros dolores y debilidades abiertamente. Cuando uno es joven, los deslices suelen ser por la mala suerte, por la mala cabeza o por el abuso de nuestras facultades, que al fin y al cabo es lo mismo. Cuando se es mayor, cuando se pasa de los treinta y cinco, de los cuarenta, estos desequilibrios se llaman directamente achaques. Y cuesta reconocerlos y mucho menos publicarlos.

Sin ir más lejos, a un servidor, desde hace algún tiempo, dos años y cuatro meses para ser exactos, algo le impide caminar con normalidad. Me armo de valor y, en este foro abierto, confieso que el trascurso del tiempo ha hecho mella en mi estado físico y la simple capacidad de desplazarme. No es una tara física —no se alarmen mis amigos y no se alegren mis enemigos (¿o viceversa?)—, no es una enfermedad (ni siquiera venerea), no es una desviación psíquica (lo siento, tengo que poner la 'p'), un capricho pasajero o una neurona rebelde. Aunque se suaviza con el tiempo y os aseguro que se me pasará.

Simplemente, desde que nació mi hijo, empujo un carrito. Desde hace más de dos años he emprendido una carrera de obstáculos que me preocupa. Me alarma por todos los que epujan los capazos de sus retoños. Lo siento por si tienen que llevar mellizos o trillizos. Pero sobre todo lo lamento por los disminuidos físicos que deben caminar con muletas o desplazar su silla de ruedas de por vida. Me duelen esos ancianos que ambulan con bastón o cualquier otro lazarillo. Me apenan los ciegos aprendiendo y reaprendiendo los caminos, las esquinas, las vaguadas, porque se han abierto nuevas zanjas, porque aparcamos el coche o la moto, donde nos viene en gana, porque el Ayuntamiento ha puesto chirimbolos, mobiliario unbano, que nos cierra el paso, porque las aceras son pequeñas, porque los alcorques son grandes y no hay árboles, porque las farolas se plantan en medio de nuesto paseo, porque las baldosas estan levantadas, porque allá donde el camino está expedito hay una caca de perro o dos o veinte o una vomitura del derecho a la botellona o tres tirados en la acera o esa señal de circulación que se cayó y nadie ha levantado, por la falta de accesos, por los embotellamientos, por la ausencia de rampas, por la carencia de autoridad o por la existencia de esos mismos policías, que en Granada no se sabe si hay guardias porque hay atasco o hay atasco porque hay guardias.

Granada la bella...

Aunque esto ocurre en todos lados. Madrid, desde Carlos III, está contínuamente en obras. Alguien importante (?), no recuerdo, llegó a la capital de España, y en su traslado del aeropuerto a la recepción oficial, le pidió a Gallardón que cuando encontraran el tesoro que se lo hicieran saber.

Jueves, 25 de Mayo de 2006 12:28 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.

Regalos

Acaba de venir mi cuñada de Egipto y me ha traído dos pares de calcetines y un paquete de calzoncillos, argumentando que allí es muy bueno el algodón (sic). ¿Y si va a China me traerá una ristra de ajos? Es de buen vecino ser agradecido y a caballo regalado... Pero, para esos detalles, mejor que no se hubiera molestado y que me hubiera contado a qué huele el templo de Karnak o qué se siente ante la esfinge de Gizeh o si sigue vivo el sueño de Alejandría. Pero no, un poco de ropa interior cien por cien algodón y, ya se sabe, el algodón no engaña. No digo yo que me hubiera traido un gato embalsamado de la reina Nefertari ni los planos de las pirámides que trazara Imhotep ni un pedacito de la esfinge de Kefrén, pero unas instantáneas del Valle de los Reyes, una figurita de oxidiana (o imitación escayolada), un botecito con arena del Desierto de Nubia, un falso papiro parco y elegante...

Los regalos deben cautivar tanto o más a quien los hace que a quien los recibe. El regalo no necesita escusas. Olvidemos santos, cumpleaños, reyes, viajes, visitas, aniversarios, amigos invisibles, dias (del padre, de los enamorados, del libro, de los inocentes, del orgullo gay), y regalemos cuando tengamos algo qué regalar, algo por qué regalar... El regalo te salta a los ojos. El regalo, como el amor, no se busca, se encuentra.

No hay nada más odioso que el regalo por compromiso, regalar por regalar. No hay nada más aberrante que las tiendas de regalo y el sucedáneo cutre de los "todo a cién".

Quien porta un regalo inútil, le debería quemar en las manos. A quien se le agasaja con una chorrada, no debería elegantemente tragárselo, sino devolverlo al dadivoso en cuestión y decirle "no gracias". Cuántos regalos que no queremos, cuántos regalos que tiramos, escondemos y sacamos a la luz cuando vienen los que con ellos nos obsequiaron. Cuántos regalos indecentemente volvemos a regalar. Cuántos regalos se han roto "sin querer".

Manifestémonos contra el regalo. El convencionalismo de regalar a determinada gente y determinados días es como poco una crueldad obscena. Yo no quiero que nadie me regale nada que no le salga del corazón (siento haber sido algo cursi en esta última frase) y dejenmé con el placer de dar que es mucho más intenso que el de recibir.

Jueves, 27 de Abril de 2006 09:19 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

Reciclaje

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La televisión en mi infancia y adolescencia, por suerte, era limitada por voluntad propia, pues nunca llegó a sustituir lo que realmente tenía interés para mí, que eran los libros, los lápices de colores, los amigos y la montaña (no necesariamente en ese orden). La tele era la alternativa para el vacío extremo. De todas formas hubo, hay y habrá dentro de su programación ofertas que copan mis cinco sentidos hasta lo indecible, hasta el punto de enrarecer mi carácter si no televidencio (permítaseme el reflexivo) el programa elegido.

En aquellos años (70) en que teníamos una única televisión en blanco y negro que ni siquiera cubría todas las horas del día (podíamos ver la genial "carta de ajuste", con música clásica de fondo, antes de que se empezara a emitir), un programa de variedades para toda la familia ocupaba una de las noches de la semana (normalmente el viernes o el sábado). No sé si fue en "El hotel de las mil y una estrellas" o fue en "Sumarísimo" donde vi una actuación de Fernando Esteso (espeso, diríamos a la larga).

Esteso era uno de nuestros graciosos, junto con Pajares o los veteranos Tip y Coll, como hoy pueden ser Los Morancos o Cruz y Raya. En su actuación (algunos se acordarán) hacía de pregonero castizo de un pueblo que, con una corneta, iba enunciando los puntos de su pregón. Una de esas cláusulas ("cápsulas" decía él), y es a lo que me vengo a referir, literalmente advertía:

"Por orden del señor alcalde, se hace saber, que se va a poner un buzón nuevo en la plaza del pueblo, pues el que había ya está lleno".

Lo mismo podríamos decir —al menos por mi zona— de los contenedores de reciclaje. El cubo del papel rebosa. Cuando nos acercamos, después de haber recogido durante semanas dos paquetes enormes de celulosa, después de haberlos cargado como acémilas, después de haber recorrido la distancia que nos separa de nuestro destino cívico, resulta que o nos tenemos que volver a casa con nuestra prensa caducada o apiñarla como podemos encima de los montones de papel y cartón que han dejado encima del contenedor. Optamos normalmente por la segunda opción —nuestra voluntad ecológica tiene un límite— y rogamos porque no llueva y que recojan pronto el abarrotado cajón y los daños colaterales que minan su alrededor. Rogamos también, para que a un graciosillo, un desaprensivo, (un genízaro, diría yo) no se le ocurra prenderle graciosamente fuego a la pira que se destina, muy en el fondo, a salvar nuestros árboles.

Lo mismo pasa con la ropa, con el plástico, con el vídrio... ¿Alguién ha visto receptores de aceite doméstico usado?

Es para pensarse si aguantar como hasta ahora lo hemos hecho, si esperar al camión recogedor y darle nuestros desperdicios acumulados, si denunciar el caso o tirar la toalla y abandonar definitivamente nuestro síndrome de Diógenes.

Martes, 11 de Abril de 2006 15:56 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

Cabrones

Los conductores de autobús son unos cabrones, los empresarios son unos cabrones, los profesores universitarios son unos cabrones, los abogados son unos cabrones, los comerciantes son unos cabrones, los vigitantes jurado son unos cabrones, los médicos de la Seguridad Social son unos cabrones, los empleados del INEM son unos cabrones, los críticos son unos cabrones, los cazadores furtivos son unos cabrones, los porteros de colegio son unos cabrones, los funcionarios de la Junta son unos cabrones, los regidores de los teatros son unos cabrones, los encargados de lupanar son unos cabrones, los dueños de editoriales son unos cabrones, los taxistas son unos cabrones, los empleados de banca son unos cabrones, los dueños de hipermercados son unos cabrones...

Todos somos unos cabrones, y dejamos de serlo los domingos (entiéndase domingo como momento de inactividad, asueto en nuestra función). Pues se me antoja una posible definición de cabrones, así en plural ca-bro-nes, como las personas que abusan de su poder, sea cual sea la parcela o la extensión de ese poder.

De esta manera manifiesto que los mayores cabrones son los que abusan de su fuerza ante los más débiles, ya sea un niño (¿su hijo?), una mujer (¿su mujer?), un prisionero (¿su víctima?), un novato (¿su compañero?)...

Saltan cada día ejemplos de éstos en los noticiarios (una niña hospitalizada, una mujer muerta, prisioneros torturados fuera de toda convención) y a nosotros se nos saltan las lágrimas de impotencia.

Jueves, 16 de Marzo de 2006 18:30 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.


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