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volandovengo

Edénico

Edénico

Hace algún tiempo trabajé para un periódico dedicado a los constructores. Mi tarea consistía en recoger noticias tanto de agencia como de otros medios y adaptarlas para dicha publicación. Pasaba las horas hablando de ladrillos, de asfalto y de estructuras.

Era divertido cuando tenía que reconstruir una encuesta a través de un puñado de datos. Yo no tenía acceso a entrevistar a un señor ocupadísimo, pero sí tenía el permiso de inventar una serie de preguntas y respuestas a partir de un guión que, a veces, supervisaba el jefe de redacción o el protagonista en persona.

Así, del dossier de la inauguración de una autovía, donde tenía las fechas, los kilómetros, los materiales, las técnicas, los túneles y los viaductos, apuntaba, por ejemplo, cuánto habían tardado en construir ese tramo que uniera esas dos poblaciones. E, inventaba la contestación a partir de la hoja de respuestas.

A veces me tomaba la licencia de poner en boca del entrevistado cualquier chispa que, además de darle credibilidad, me servía de esparcimiento y diversión. Ponía por ejemplo, me alegra que me hagas esa pregunta o cómo tenéis ese dato o remitirme a una entrevista pasada, dado el caso, diciéndome: ya te comenté en otra ocasión que tal y tal...

En cierta ocasión en la que tuve que hablar de las bondades de un nuevo grupo de viviendas, se me ocurrió darles el título de "edénicas". Me llamaron la atención diciendo que qué era esa palabra, que este periódico era para gente normal, que no fuera tan rebuscado. Yo les aclaré que edénico/a venía de Edén, que era sinónimo de paradisíaco. Pues pon paradisíaco, concluyeron sin estar todavía muy seguros.

"El infinito en la palma de la mano" es el libro que estoy leyendo ahora mismo. Gioconda Belli, autora Nicaragüense, en esta novela recrea, poéticamente y algo feminista, el mito cristiano de Adán y Eva, basado en algunos textos apócrifos [1].

La pérdida del Jardín les ha sumido en una profunda tristeza. Ahora son mortales y necesitan comer para vivir. Tienen frío y tienen miedo. Existe el invierno y existe la noche. Pero han encontrado una afilada felicidad que antes, por definición, era imposible. Han descubierto el bien y el mal, el cromatismo de los sentidos. La vergüenza, pero también el deseo y el amor.

En palabras de Eva: Si no hubiésemos comido la fruta yo jamás habría probado un higo; o una ostra. No habría visto el Fénix resurgir de sus cenizas. No habría conocido la noche. No reconocería que me siento sola cuando te vas, ni habría sentido cómo mi cuerpo tan frío aún en medio del incendio se llenó de calos apenas sentí que me llamabas. Seguiría viéndote desnudo sin que me turbaras. Nunca habría sabido cuánto me gusta cuando te deslizas como pez dentro de mí para inventar el mar.

Ya lo dijo no sé quién (alguno de los lectores que sea más memorioso que yo, podría aportar este dato): Nuestros primeros padres, ante la oferta del Paraíso, tuvieron la delicadeza de decir: no, gracias.

[1] El Libro de Enoch, El Apocalipsis de Baruk, El libro perdido de Noe, Los Evangelios de Nicodemo y Los libros de Adán y Eva.

6 comentarios

volandovengo -

Lo sé que lo compramos juntos, mi memoria a veces sobrepasa la pecera. Lo que te recomiendo es que lo leas, si no lo has hecho ya.

susana -

Si lo compramos juntos después del recital, en la Huerta de San Vicente...

volandovengo -

Te lo recomiendo, Susana. Es muy sugerente.

susana -

Gracias por recordarlo. Un recital en el paraíso. ¡Cómo me reí! Es fantástica. Besos

volandovengo -

Te lo paso cuando lo acabe.

con patines -

Parece genial...creo que lo leeré

Bss