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volandovengo
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El matrimonio

El matrimonio

Hace un tiempo, no tanto como para que no lo recuerde nítidamente, Ana, mi mujer, me decía: "sacude el mantel en el patio, porque así vienen los pajaritos". Hace poco, unos días, rectificó su decisión diciéndome: "no sacudas el mantel en el patio porque vienen los pajaritos y lo ponen todo perdido". ¿Ganas de fastidiar? ¿A mí? ¿A los pajaritos? No lo creo. Pérdida del romanticismo, tampoco lo creo. Más bien es el amontonamiento de vivencias en común y la falta de tiempo: a) para limpiar; b) para disfrutar contemplando a los gorriones; c) para contemplarme a mí con qué soltura y elegancia sacudo el mantel en el patio. (Menos mal que todavía seguimos usando tela en la mesa y no el abominable hule que se impone ante el estrés de nuestros días.)

Sócrates le decía a alguno de sus discípulos: "me preguntas si debes o no casarte y yo te digo que hagas lo que hagas te arrepentirás". Gila lo expresaba así: "el matrimonio es como el metro: los que están fuera quieren entrar y los que están dentro quieren salir". ¿Es posible que el número de divorcios haya superado al número de bodas en nuestro país? Nunca el matrimonio había sido tan claramente una relación contractual. La alternativa a la medalla del amor que propuse hace mil años se hace realidad: "Hoy te quiero más que ayer y mañana ya veremos". El matrimonio ya no es eterno (aunque, lamentablemente, la muerte sigue separándolo). El amor nace, crece, se reproduce, se desinfla y muere por puro agotamiento ("Se nos fue el amor de tanto usarlo", cantaba Rocío Jurado o las hermanas de Utrera por bulerías). Aunque el amor es puro ocio, el matrimonio puede ser un negocio. Y muy rentable.

Con la igualdad de sexos los dos pueden ganar o, lo más seguro, pueden perder. Quien siempre pierde es el fruto, son los niños, y a veces las amistades que se ven forzados aelegir, que no conciben la nueva soltería, que les revienta que uno hable mal del otro o lo putee o le desee la muerte.

Un niño le pregunta a su madre: Mamá, ¿papá está en la gloria? A lo que la madre le responde: No. Papá está en el cielo, en la gloria estoy yo.

Ahora se quiere separar una pareja de homosexuales felizmente casada en cuanto el Gobierno les dio carta blanca. Se han dado cuenta que son incompatibles (¿?). Uno le pide al otro quedarse con el piso, pues él realizaba las tareas domésticas, y exige una indemnización de 8.000 euros al mes. Yo, cuando me enteré de la noticia, me eché las manos a la cabeza y empecé a buscar novio con posibles.

A Nietzsche le increparon, no sé cuándo ni a qué cuento venía, que si estaba loco. Él, con el ateísmo teutón que le caracterizaba, razonó al punto: "No, casado solamente". Huelga profundizar sobre esta anécdota que me ha salido a vuelapluma. Que si los no-vios no-ven, como la justicia, cuando se casan son numismáticos con su pareja y los lunares ya no son lunares que son verrugas y de cabecita nada: "echa el cabezón pa' ya' que se me duerme el brazo" (Gila).

Tengo dos bodas la semana que viene. Mi hermano Gustavo que el viernes se casa por segunda vez con su segunda mujer. Eso si que es tropezar con la misma piedra o poner la segunda mejilla (me gusta el argumento). El sábado se casa un primo de mi mujer con su compañera con la que ya tiene dos hijos. ¿Cuándo asistiré a un casamiento normal? O lo que no es normal es el matrimonio. Henry James decía que la pareja es una crueldad.

A mi mujer la han invitado a la despedida de soltera. Será de esas que a la novia le colocan un tocado fálico y cantan oscenidades por las calles mientra van a la sala de fiestas donde a un boys le quedan pequeños los calzoncillos. Yo no iría ni de boys (aunque si insisten...).

La última reflexión quizá para empezar a reflexionar. Si la novia va de blanco porque es pura y ese es el día más feliz de su vida, ¿por que el novio va de negro?

8 comentarios

volandovengo -

Colin, gracias por tus aportaciones. A ver cuando nos damos cuenta de la aberración de algunas constumbres (despedida de soltero, novatadas, ceremonias de iniciación) y el mal gusto de otras (viaje de novio a Cancún o a Bali, por ejemplo).
Primo, creo que no me explicado: "Mi hermano se casa por segunda vez con su segunda mujer" porque ya está casado con ella, por lo civil, ahora que ha conseguido la nulidad de su primer casamiento, consagra el segundo por la iglesia. O sea, es su tercera boda. ¡El hombre es el único animal que se jacta de trapozar dos veces con la misma piedra!
La envidia, Primo, si acaso, es mútua.
Hueso, veo que me sigues. Saludos también a "Casado", "Joven llanos" y "Basilio".

basiliso -

si alguien sabe a lo que va...que no vaya o...que se quede como hay que quedarse...porque yo que lo sabía...
BODA: Tragedia en dos actos: civil y religioso.

joven llanos -

si alguien sabe a lo que va...que no vaya o...que se quede como hay que quedarse...porque yo que lo sabía...
BODA: Tragedia en dos actos: civil y religioso.

joven llanos -

¿por que se casa la gente y luego se queja?

casado -

¿Por qué los hombres se casan de negro?
Porque esa noche entierran lo que más quieren.

Hueso -

Grandiosa esa última reflexión. ¿Por qué va al altar vestido de negro el novio?

primo -

da mi enhorabuena a Gustavo y dile, de mi parte, que la segunda boda es la buena, que yo ya me he casado dos veces. Y a ti, pues eso, qué maravilla de entrada, qué envidia...

colin -

En el siglo XX, en Latinoamérica y otros países, la despedida de soltero se convirtió en dos fiestas segregadas por sexos (a la fiesta del novio sólo iban sus amigos y a la de la novia sólo las amigas) que se realizaba la noche anterior a la boda y se realizaban toda clase de bromas extremadamente agresivas contra el novio, que a veces incluso acababan con su vida. Existen varias leyendas urbanas acerca de las maneras de morir de distintos novios: electrocutado en una fuente de agua de una plaza, baleado en el cráneo con una pistola de aire comprimido cargada con harina, caído del baúl de un automóvil (mientras lo llevaban exhibiéndolo desnudo por las calles de la ciudad) y ahorcado en la rama de un árbol (intentando liberarse de sus ataduras), caído desnudo desde el campanario de una iglesia, etc.