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volandovengo

Abecedario

Abecedario

Tiene mi hijo Juan algo de oriental.

La puerta del frigorífico está cargada de imanes. Su último regalo fue un abecedario, de letras de colores, para pegarlas en esta improvisada pizarra.

El juego ha llegado en un buen momento. Al filo de los cinco años, mi niño escribe su nombre y el de sus amigos de clase, e intenta escribir cualquier otra cosa si la deletreas.

Como es un niño faldero, allá donde esté, Juan viene conmigo. Mientras recojo la cocina, Juan juega con sus imanes. Pone algunos nombres, hasta que se decide a poner el suyo (con apellido y todo).

El apellido se lo voy deletreando. Efe, e, ere, ene, a... Como le faltan letras (sólo es un abecedario), el va alternando las mayúsculas y minúsculas y haciendo letras con otras parecidas, con mucha imaginación. Para otra "a" le da la vuelta a la "v", para la "n" coge la "ñ" y la "e" la hace girando la "m".

Cuando lo miro, a medio escribir ("JUAN FERN"), lo está haciendo de derecha a izquierda. Se lo digo y me responde que pensaba que se podía escribir en los dos sentidos. Recordé esa técnica, llamada bustrofedón, que usaban los persas, que escribían de izquierda a derecha y, cuando se acababa la línea, lo hacían de derecha a izquierda.

Se lo cuento. Le parece bien, pero corrige su trabajo. Cuando lo vuelvo a mirar, ha escrito su nombre entero, pero como no le ha cabido en una línea (pues choca con otros imanes, el coche y el lagarto) se ha pasado a otra línea, quedando "JUAN FERNAN" y después "DEZ", pero en la línea de arriba y no en la siguiente.

2 comentarios

volandovengo -

Me alegro de verte por aquí, primo, y que te gusten mis historias. A ver si nos vemos esta Navidad y nos tomamos un vinito. Ya te lo propondré en tu blog.

eortiz -

Con algo de tranquilidad, paso por aquí a mandarte un abrazo, primo y a decirte cuánto disfruto con estas entradas en las que hablas de tu niño. Son perfectas; puedes vivir, leyendo, lo que ha ocurrido. Lo dicho: un abrazo.