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En la peña empieza todo

En la peña empieza todo

Curso de Flamenco en honor a Morente

Como se trata de un curso, la finalidad de la mesa redonda sobre “Las peñas como dinamizadoras del flamenco”, estriba sobre todo en informar y en crear inquietudes. La segunda jornada expositiva del flamenco, organizada por la Universidad de Granada, dentro del programa “Flamenco y Universidad” y CajaGRANADA, en el teatro Isidoro Máiquez del centro cultural “Memoria de Andalucía”, quiso descender a los estamentos básicos del aprendizaje, desarrollo y difusión de este arte, como son las peñas flamencas. El formato elegido para participar estas cuestiones fue un breve coloquio, moderado por Carlos Orte, coordinador de actividades del “Grupo de Estudios Flamencos de la Universidad”, en el que participaron Isidoro Pérez, Presidente de la Federación de Peñas, quien se encargó de introducir el tema; Rafael Valenzuela, Secretario de la Federación y Tesorero de La Parra Flamenca; Sergio Cuesta, coordinador de actividades de la Federación; Miguel Clavero Vicepresidente de la Federación y Presidente de la Platería; y un servidor en nombre de la prensa.

Sólo unas pinceladas y un pequeño debate, por parte de los ponentes, y algunas cuestiones expresadas por los oyentes, pusieron de manifiesto la necesidad y la labor permanente de estas asociaciones. En la provincia de Granada hay unas diecisiete peñas federadas y alguna más en trámite, que, con su carácter privado, trabajan para acercar, semana tras semana, el mejor flamenco posible a sus socios y allegados. Sus puertas no están cerradas, aunque quien paga, tiene preferencia. La Platería en concreto, decana de todas las peñas, programa un flamenco joven y abierto todos los jueves, de enero a julio, con un total de 25 actuaciones. Como piedra angular de las ofertas y contrataciones, está la financiación de las peñas. La cual se solventa con la cuota de sus asociados y con alguna subvención esporádica y puntual, tanto pública como privada (en las peñas provinciales es más dable el apoyo de los ayuntamientos). Chocamos aquí con el caché del artista (porque el flamenco es un arte con mayúsculas). Una peña no puede invertir todo su presupuesto en traer a uno o dos flamencos de renombre. Para esto, lo ideal sería la colaboración. El prestigio, la intimidad y cercanía de actuar en una peña cómplice podría estar por encima de algunos otros valores.

La peña salvaguarda la raíz del flamenco. Se instituye en el instrumento más crítico y autocrítico con la ortodoxia y las vanguardias. Aunque el tiempo es el que da realmente la razón, la peña vela por las formas, vela por la tradición, vive el presente y contempla el futuro. La peña viene a ser como el consejo. De ancianos, en este caso, porque la media de edad de los peñistas ronda los cincuenta años. Así deviene el segundo gran problema. ¿Por qué los jóvenes no se acercan a las peñas si el flamenco les interesa? Está probado que en festivales y teatros donde el flamenco es protagonista, la juventud ocupa un tanto por ciento importante en las gradas. ¿Puede ser que sea árida la entrada en la peña?, ¿exigente?, ¿cerrada? Por el futuro, hay que rejuvenecer las peñas y sus juntas directivas. Quizá una incorporación de nuevas tecnologías contribuya a ello.

Lo verdaderamente importante es “hacer peña”. Una peña flamenca no es el edificio ni el escenario, ni siquiera quién actúe, sino sus asociados y su espíritu, la afición y la búsqueda. Cuatro, cinco, trescientos se reúnen para hablar de cante, de estilos, de formas y de fraseo. Y entre medias se canta a media voz y alguien saca una guitarra y surgen fandangos y soleares. Cantan los viejos y cantan los jóvenes, creando peña, creando esa cantera tan necesaria para retroalimentarse, para lograr que el flamenco siga siendo nuestra seña de identidad, para lograr que el flamenco sea patrimonio del mundo. La Universidad, conciente de todo esto, decide llevar el flamenco a sus aulas, a miles de estudiantes que, algunos de ellos, seguramente harán peña.

Para terminar el acto, la juventud y la madurez se dieron cita en escena. Un recital de flamenco cerró la velada. Desde arriba, el cante de Paco Moyano, arañó la sensibilidad y la conciencia. Desde abajo, Tomás García, de sólo 12 años, cantó la esperanza. A la guitarra Isidoro Pérez.

* De derecha a izquierda: Miguel Clavero, Rafael Valenzuela, Carlos Orte, Jorge Fernández Bustos (o sea, yo) y Sergio Cuesta en un momento del debate.

6 comentarios

volandovengo -

Sí. La peña debería ser mças atractiva y atrayente para los jóvenes. Uno de los objetivos de toda peña debería ser el relevo generacional.
En la mesa, llegué a apuntar que deberían multiplicarse las peñas, para hacerlas más accesibles. Si aumenta la oferta, disminuirá la demanda.

Lara Cano -

Interesantes problemas planteados, sobre todo el segundo que apuntas.

volandovengo -

Perdón, Luis Antonio. Tenía una actuación en La Platería, como anunciaba el pie de artículo, hasta que me llegó ésta de la misma mesa redonda. Ahora mismo cambio la referencia. Gracias por tu observación.

Luis Antonio García Expuq -

parece cajagranada en vez de la plateria

volandovengo -

Sí. He querido hacer un artículo meramente informativo y ecéptico(en el periódico lo han recortado a la mitad). He pasado de hacer crítica por ahora. Aunque, al final, haré un balance general sobre los cortos de vista y los palos de ciego.

tres pequeños placeres -

Estimado Jorge veo que te has mojado poco en esta ocasión

Un abrazo