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El baile varonil de David Pérez

El baile varonil de David Pérez

Los veranos del Corral. X Muestra Andaluza de Flamenco

Será por el calor abrasador de aquella noche, será por el letargo del público, poco más de medio aforo, que comenzó a reaccionar a los postres, será porque David Pérez y los suyos comenzaron ajenos sus propuestas. El caso es que la comunión entre artistas y espectadores tardó en llegar más de lo deseado. La farruca, varonil, estilizada y elegante, con pasos reconocibles (¿Antonio?, ¿Manolete?, ¿Canales?), resultó de una inexplicable frialdad. No se puede responder a la pasividad del oyente con visos de apatía.

David tiene un cuerpo estilizado, flexible, que sabe aprovechar. Su zapateado es preciso. Pero hay algo en su expresión, en los movimientos aprendidos de este bailaor sevillano que no termina de encajar.

El cuadro, con más voluntad que eficacia, propone unas malagueñas con abandolaos mientras el bailaor se prepara para la siguiente pieza. La guitarra de Mariano Campallo, bastante correcta, no tiene el sabor del toque de la tierra. No destaca ni por arriba ni por abajo. Nada sobresaliente. El valor seguro del cante de Miguel Ortega queda eclipsado por la entrega sin condiciones de Juan Ángel Carmona.

Para acompañar al baile, mejor que dos cantaores y una guitarra, apostaría por dos guitarras y un cantaor o mejor por dos y dos, ya que es la guitarra la piedra angular del baile la que le imprime el ritmo y le marca el compás.

Los cantes de Levante comienzan por una agradable levantica que aborda Ortega y termina por tangos. Pero no es en la minera o el taranto donde un David Pérez más relajado y seguro empieza a conquistar al respetable.

Ya, con un público entregado, el recital termina por bulerías. David se siente seguro, respaldado, y da lo mejor de sí mismo. Ante la generosa reacción final, con el patio aplaudiendo en pie, los flamencos volvieron a subir al escenario y alargar sus bulerías con otra pataíllla.

* Foto extraida de la web de David Pérez.

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