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Camarón por señas

Camarón por señas

II Festival Flamenco ONCE Andalucía

Lo más sorprendente de la velada del viernes fue ver a Mª Ángeles Narváez interpretando El cante de Camarón a través del lenguaje de signos. Una bailaora con agudos problemas auditivos se pone sin complejos un vestido de volantes (estampado con números de los ciegos) y se hace llamar “La Niña de los Cupones”, aportando un nuevo estilo, popularizando el flamenco, brindándoselo en bandeja a los disminuidos como ella. Un baile lleno de expresividad, un baile cantado con mímica. Haciendo un chiste fácil, éste podría ser otra versión del alfabeto baile. Mª Ángeles nos presenta una obra que se llama “30 decibelios”, que es la única capacidad auditiva que le queda en un oído, donde baila-traduce desde las bulerías del de la Isla, hasta tientos-tangos, bulerías trianeras o alegrías, interpretadas por su grupo en directo y acompañada por Paky del Río como partenaire.

Bastantes autoridades fueron a compartir este festival de la ONCE y a hacer entrega de premios a los jóvenes flamencos que iban a intervenir, fruto de un concurso previo. Seleccionada al cante, impuso su rotundidad y su buen ritmo, de inicios en el baile, Isabel Rico, que trae a su propio tocaor, Luis Dávila, que, lamentablemente, no estuvo a la altura. Hacen malagueñas rematadas con fandangos de Granada, alegrías y bulerías. El otro de los premiados al cante fue el sevillano Juan Ramírez, acompañado por José Luis Scott a la guitarra (mención especial). José Luis tocó unas rondeñas en solitario, antes de arropar a Ramírez con granaínas, seguiriyas y fandangos.

Pegando fuerte desde Almería, el guitarrista David Caro, con sólo 16 años, es un virtuoso de la guitarra. Técnica, conocimiento y buena pulsión, se reúnen en él. Comienza con unas tarantas de composición propia, tal vez demasiado largas. Después se hace acompañar al cante por la sabiduría del joven ojivero Álvaro Rodríguez, que hace soleá y granaínas.

Como artistas invitados, para cerrar la noche, estuvieron Curro Andrés, al cante, y Paco Cortés, a la guitarra. Dos pesos pesados del flamenco granadino. Curro, con su voz moderada y flamenquísima es un corredor de fondo lleno de conocimiento. Paco es el ritmo por antonomasia de la guitarra granadina. Su sentido del compás es único. Nos regalan unas sabrosas cantiñas, mejoradas con la soleá por bulerías posterior. La milonga es una primicia, donde canta el poema de Benítez Carrasco “El niño que todo lo quería ser”. Y de postre, vuelven a pedir compás, para irse por bulerías.

* En la foto: Álvaro Rodríguez y David Caro, aunque no os lo creáis. Es una foto hecha con el móvil, que no controlo en absoluto, I´m sorry.

 

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