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Buscando un lenguaje

Buscando un lenguaje

Patrimonio Flamenco

Llevo más tiempo del que me gustaría, y mucho más del que acostumbro, unas notas en la cartera. Tanto que el detalle se me escapa entre los dedos pero la impresión genérica permanece. Recuerdo que de La Chumbera bajé con buen sabor de boca, aunque un sentimiento anudaba mi garganta. Buen sabor por un espectáculo redondo, sin fisuras apenas y con innovadoras propuestas. Un cierto amargor entiendo porque la bailaora busca un lenguaje que no acaba de encontrar. Aunque lo importante es esa siembra, que algún día dará sus frutos.

Elena López ‘La Sensa’, con una gran formación en la danza clásica y en la escuela bolera, quiere impregnar sus propuestas de algo más que flamenco. Su cuerpo y sus ganas le acompañan. Su cuadro le arropa casi al milímetro. Destacamos el solo de guitarra por granaínas que abre la actuación. Aunque algo indeciso, Kiki Corpas, estuvo más que correcto.

Antonio Heredia ‘El Pelos’ y Marta ‘La Niña’, al cante, caldearon los momentos con el contraste de sus voces. Lo que demostraron desde un comienzo cantando fandangos a capela, con coda final a dos voces. Y después individualmente, Marta haciendo farrucas y Antonio rajando por soleá.

Manuel Vílchez entiende el sentido de la percusión en el flamenco. Un buen percusionista, lo he dicho ya varias veces, es el que está pero no se nota.

‘La Sensa’ interviene en la caña, donde hace alarde del toque de palillos y es grande con sus requiebros, que llegan a pellizcar, y cuando mece el baile.

Más celosa será por tarantas, rematadas por tangos, en las que derrocha sabiduría y salpica de buenas ideas y guiños contemporáneos.

Un generoso fin de fiestas por bulerías dulcifica una actuación que ya de por sí fue sabrosa.

* ’La Sensa’ en el Premio de Jóvenes Flamencos de la Diputación en 2009 (© Nono Guirado).

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