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El gusto de Antonio Campos

El gusto de Antonio Campos

Este sábado ha tenido lugar en la Peña La Platería la primera actuación flamenca de este año 2011, con la presencia del cantaor local Antonio Campos, arropado por la guitarra de Rafael Santiago ‘Habichuela’.

Con la voz sensiblemente afectada, el recital fue recortado, pero de un gusto exquisito. Antonio es un cantaor que se ha hecho a sí mismo. Formado en el flamenco de atrás, domina el sentido del ritmo. Su inquietud y constancia le llevan a no poner freno a sus estudios y audiciones. Investiga y ofrece en sus conciertos un repertorio poco convencional tanto en sus formas como en las letras seleccionadas. A su presencia se le añade el doble valor de escuchar a un cantaor de altura, con una buena dosis de conocimiento e investigación.

Rafael Santiago tiene ese toque ancestral y sacromontano imprescindible en nuestra tierra, con esa herencia ‘Habichuela’ en los ligaos, en el rasgueo y en los silencios que lo sitúa en el espacio. Es más acompañante que concertista, aunque sus arpegios son sobresalientes. El tiempo le ha dictado la belleza de la lentitud. Es el guitarrista, que por sus maneras y por su involuntario estudio psicológico, cualquier cantaor quisiera tener a su lado.

Por levante comienza su actuación. Se templa con una minera clásica y culmina con una taranta de igual corte tradicional. Apuesta seguidamente por unas bellas cantiñas cordobesas, alegrías y mirabrás. Destaca su entendimiento y su paladar, que vuelve a demostrarlo con la malagueña de Chacón, rematada con fandangos lucentinos, de Puerto Genil y de Granada. Acaba esta primera parte con el romance a capela Corrido de las monjas, texto antiquísimo, popularizado por El Negro del Puerto, que posiblemente tenga que ver con el origen de la petenera.

En la segunda parte se echó toda la carne en el asador. Antonio cantó hasta que su voz le puso freno. Comenzó por tientos-tangos, desembocando gustosamente en el Camino. La soleá supuso una de las grandes entregas de la noche. Terminó por bulerías, rematadas por la letra hernandiana de los Tres puñales, aunque su malestar sólo le permitió recrear el primer puñal.

* Foto extraída de su álbum Corral del Carbón, 2009.

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