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Buscando un camino

Buscando un camino

XII Encuentros Flamencos

Correcta la actuación del Ballet flamenco de Cecilia Gómez, que fue ganando en eficacia y en calor a lo largo de la noche

Han pasado casi dos semanas desde que asistimos al espectáculo ‘Bailaora’ de esta joven linense y mi recuerdo se ha enfriado, no así las sensaciones de una flamenca estilosa y repleta, con ganas de comunicar. Acompañada de dos cantaores, dos guitarras, un violín y una caja, Cecilia pretende hacer un recorrido por los distintos palos del flamenco y la riqueza de la mujer frente a ellos. Es un argumento manido, pero desde el punto de vista personal no deja de ser interesante.

Destaca desde un comienzo la puesta en escena que, si es penumbrosa, como aqueja a la mayoría de los espectáculos flamencos, goza de un juego de luces talentoso que dimensiona el exclusivo vestuario y la propuesta en general.

Durante la primera parte, la bailaora se resiste y su aparición es escasa, para manifestar a los postres una presencia más agradecida. Sus músicos, entre humareda injustificable, abren por bulerías, para entroncar con una soleá por bulerías, donde la bailaora se presenta con un paso a dos, bello pero poco festero para la pieza que nos ocupa.

Una sucesiva correlación de baile grupal (3 bailaores), abordan fandangos, tangos y alegrías, que introduce un generoso violín, y se llenan de apreciadas individualidades, en las que se acopla la misma Cecilia por fiesta, con un vestido corto de vuelo, mantón grana y oro y peineta a juego. En medio de esta pieza, el escenario sufre un apagón que será el comienzo de una serie de desajustes, de iluminación y sonido, para los siguientes días de Festival, que lamentablemente no pude asistir.

Tras un solo de percusión, que venía a ser el principio de nada, suenan en off distintas músicas por bulerías que abordan tres bailaores, ataviados de toreros que, a pesar de lo casposo, fue de lo más resultón de la obra.

Un solo de cante por rondeñas, da paso a las seguiriyas, que la protagonista aborda con traje negro sin mangas, muy femenino, y chaquetilla corta. Sin duda, es de lo mejorcito de la velada, la sorpresa final llena de silencios y ricos taconeos, donde la joven es sensual toreadora, mostrando su espíritu real de ‘bailaora’ cuando las esta pieza dramática pasa a ser toná o cuando la caja que se acelera en función del preciso taconeo.

Para el fin de fiestas, premeditado por bulerías, es invitado a bailar Juan Andrés Maya como ‘maestro’ organizador de este festival, antes de que la compañía se despidiera, agradeciendo los múltiples aplausos del medio aforo convocado.

* Foto: Antonio Conde©.

1 comentario

Juan -

¿Cuantas veces tienen que hacerlo mal para caer en la cuenta que ya había quien lo hacía bien?