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Otivar en familia

Otivar en familia

Granada Flamenco

Por una cuestión de fechas, el flamenco que se ofertó en Otivar el jueves 3 de mayo no tuvo la repercusión esperada. Sin embargo, la acogida fue inmejorable. Apenas cincuenta personas rellenaban las primeras filas de un salón de gran capacidad. Como argumento, como posible excusa, el alcalde y el concejal de cultura, allí presentes, aludían a que era el tiempo de la níspola y todo el pueblo, con tierras de labor y huertas de explotación, andaban recolectando estos frutos, antes de que las abundantes lluvias los malograsen. Que era mejor haber esperado un mes o haberlo hecho un mes antes. Que la fecha óptima era el Día de la Níspola, celebrada a mitad de abril, en que se daban cita para beber y comer gratuitamente unas dos mil o tres mil almas, que acudirían sin ningún problema a las actividades que se programasen.

Después de tomar buena nota de esta reivindicación y en familia, como nos encontrábamos, comenzó el recital de cante. Ni por la ausencia de público ni por la frialdad del salón ni por la limitada sonorización, los músicos minimizaron su entrega. Muy al contrario, encontrándose realmente a gusto, se volcaron con los presentes y se portaron como si el aula estuviera llena.

Con alegrías comenzó Antonio Campos a templarse. Fue un comienzo algo frío que pronto se caldeó con la guitarra maestra de Paco Cortés. Las malagueñas solemnes de El Mellizo se abandolaron con fandangos de Frasquito. Antonio, con la cejilla de la guitarra en el quinto traste, fue largo por soleares. Unas soleares bien ejecutadas, con su dolor y su pellizco. Paco arrancó algunas ovaciones sinceras del público. Se encontraban a gusto y así lo demostraron.

El siguiente tema fueron unos fandangos naturales a petición de los presentes. El fandango es un palo que no debe faltar en determinadas plazas. Es muy requerido a la vez que versátil, asequible y con buenos resultados. La velada acabó con bulerías, donde Antonio, a pesar de un resfriado que le apagaba la voz, demostró su potencia y sentido del compás.

PS.- A renglón seguido, un servidor con los músicos y organizadores, invitados por el alcalde, nos dimos una mano indecente de morcilla del lugar, regada con los buenos caldos que se elaboran en Jete, el pueblo vecino, pago de mis antepasados para más señas.

* FOTO: Antonio Campos en La Chumbera (© Nono Guirado).

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