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Flamenco itinerante

Flamenco itinerante

La Diputación, dentro del ciclo Hablamos de…, presentó el pasado día 15 en el Palacio Condes de Gabia el Circuito de programación provincial Diputación de Granada 2012, en el que algunos jóvenes de nuestros flamencos, a los que se pretende promocionar, recorren la provincia ofreciendo su buen hacer.

El proyecto corresponde al marco Es.flamenco que la Delegación de Cultura lleva con tanto acierto desde primeros de año, y que incluye tres espectáculos flamencos que giran alrededor de la guitarra, el baile y el cante, bajo los títulos de: aGuitarra2,  Flamenco+flamenco y Primera parada respectivamente.

Los protagonistas de esta historia son Alicia Morales, Iván Centenillo y Cristian Delgado al cante; Jorge Espejo y José Fernández a la guitarra; Agustín Barajas y María Sánchez al baile; y Manuel Vílchez y Cheíto a la percusión.

El circuito empezó, como digo, ese día con una muestra descafeinada de dichos espectáculos, a excepción del baile, pues las limitaciones de espacio lo impidieron.

Espero que en los oficiales encuentros en las distintas poblaciones suenen con más profesión. Una de las guitarras andaba desafinada; uno de los cantaores tenía la voz afectada; y los percusionistas, si no estaban dormidos, simplemente estaban de sobra. En el conjunto destaco algún comienzo de guitarra y la granaína, levantica y abandolao de Alicia Morales.

Todas las actuaciones serán gratuitas hasta completar aforo y comienzan a las 22 horas. A continuación relaciono las fechas y los municipios de las actuaciones, que también se pueden seguir en el calendario que aparece a la derecha de este blog:

22 de junio (guitarra): CADIAR Salón Mancomunidad de municipios Alpujarra de la Sierra; 23 de junio: PINOS PUENTE (baile) Teatro Municipal; 29 de junio: ARMILLA  (Baile) Teatro Municipal; 30 junio: COGOLLOS DE GUADIX (guitarra) Salón de Audiovisuales; 6 julio: HUESCAR (cante) Teatro,  salón de actos sala juventud; 7 julio: DURCAL (cante) Centro de Día; y 8 julio: CASTILLEJAR (Cante) Teatro Municipal.

Ceres

Ceres

Compañera de la ’romana’ que publiqué hace unos días (1 de junio), entrego ahora esta Ceres o Artemisa, diosa de la agricultura, que, aunque sin fechar, debí pintarla también por el 93.

Verde

Verde

A pesar del calor que ya hace, ayer cogí el autobús para ir al centro y, aparte de una mariposa amarilla que se había colado imprimiendo vida a tantos rostros ajenos, pude comprobar a través de los cristales lo verde que está lo verde.

Puede que no duré mucho, pues estas temperaturas, como digo, lo secaran, lo pardearán y lo amarillearán todo más pronto que tarde.

Pero ahora, ayer, estos días, después de la generosa primavera, los árboles ya crecidos de la avenida están frondosos y verdosos y alegres por las mañanas.

Pues el verde es el color de las plantas y de la vida (de la ecología); de la juventud en su fuerza y su vigor. El verde representa la esperanza y la alegría, pero también la decadencia, suele simbolizar los celos, la ingenuidad e indiferencia (“estar verde”).

Es el color sagrado del Islam, posiblemente porque la túnica de Mahoma era verde o porque el verde es el color de la vida nueva. En el cristianismo simboliza la Trinidad. En el pasado, la Iglesia lo adoptó como símbolo pascual y la resurrección de Cristo. Osiris, dios egipcio de la vegetación (y de los difuntos), solía pintarse de verde.

El “hombre o duendecillo verde” aparece en muchas culturas simbolizando un dios de la Naturaleza o de la fertilidad en general.

La luz verde es un signo de paso libre. Originalmente, y en combinación con el rojo y el ámbar, se utilizaba para la señalización de las vías del ferrocarril; después se adoptó para los semáforos.

Cuando el verano disuelva este verde, creo que hablaré de otros colores.

50 años

50 años

Fernando Savater, en Tirar de la cuerda, un libro de ‘aforismos’ que Andrés Neuman se dedicó a compilar entresacando los subrayados, según cuenta, de una decena de libros del filósofo, que hace poco publicó la editorial Cuadernos del Vigía, nos dice que La estricta cronología no es menos arbitraria que el orden alfabético.

Hoy cumplo 50 años (me he resistido a ponerlo en letra, pero creo que una cifra tan redonda es más evidente poniéndola en número). Es decir, nací tal día como hoy de 1962. La hora no la sé, aunque quise averiguarlo en más de una ocasión. Mi madre dice que nací de noche. Todos mis hermanos nacieron de noche. Pero la noche en mi madre era bien relativa; se asociaba con la oscuridad, con la cama o con el sueño.

Medio siglo, que se dice pronto. Medio siglo sobreviviendo entre amores, desamores, amigos y detractores. Aunque, como dice Savater, la edad es un convencionalismo, es una forma (otra más) de estructurar las cosas. Los animales no saben la edad que tienen (no le temen a la muerte, según el filósofo vasco, porque no son conscientes de ella).

Después existen otros tópicos, que suelen rayar en bobería, como decir que la edad se lleva por dentro o que tienes la edad que sientes. Tenemos la edad que tenemos, mejor llevada o peor llevada, que traducido quiere decir, habiendo tenido mejor o peor suerte. Porque el albur, según los neodarwinistas, es un elemento imprescindible en la sobrevivencia de las especies, o sea, en la consecución de la vida.

Como tal convencionalismo, no tiene importancia (aunque menos la tiene el día de nuestro santo: casualmente nos llamamos de una forma que casualmente coincide con un señor que nació o murió ese día que casualmente la ‘Iglesia’ ha dado por subirlo al calendario…). Aunque la verdad llevo un año cumpliendo cincuenta. Los que no tuve, nunca los he tenido, los cuarenta y nueve (posiblemente ni los treinta y nueve, ni los veintinueve). Llevo un año diciendo que cumplo cincuenta y que no me lo creo. Entendedme, me lo creo porque los tengo, pero no soy consciente de mi edad, nunca lo he sido.

Quizá mi año natural ocupe unos meses de añadidura. Me debe costar más ir creciendo. Cada cual debería llevar su ritmo (recuerdo ahora que Silvia nació un veintinueve de febrero que, si se atañe a la letra, es decir, al número, cumpliría cada cuatro años).

Le pregunté a mi niño qué me iba a regalar. Me dijo que me compraría un libro. Pero sus ocho años (le llevo 41) no le permiten esa voluntad. Así que le dije que fuera a la biblioteca y eligiera uno de mis libros para regalarme (debo tener unos dos mil libros), a ver si acertaba. Decía que era muy difícil, que no sabía mis gustos. Sin embargo, si tengo unas obras determinadas fue porque me interesaron, que revolviera los anaqueles, etcétera.

Estoy deseando que salga del colegio para ver lo que me tiene preparado.

Lenguaje, pero no palabras

Lenguaje, pero no palabras

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no                                             [lenguaje,
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.

Juan Carlos Friebe me propone este texto de Tranströmer (Estocolmo, 1931, Nobel de Literatura 2011) según la traducción de Roberto Mascaró, haciéndome entender que la verdadera poesía es lo cotidiano, el eslabonamiento de situaciones, lo natural, y no lo premeditado que a veces carece de espíritu y desborda técnica e intención.

Curro Lucena

Curro Lucena

Recientemente, 19 de mayo, el cantaor Curro Lucena fue nombrado Hijo Adoptivo de Ronda 2012, que, aunque su nombre vindique un origen lucentino, su vida desde hace mucho se desarrolla en esta serrana ciudad de la provincia de Málaga.

Hace años, cuando escribía para la revista Acordes de Flamenco, tuve el gusto de tratar con él para introducir su perfil en un apartado que di en llamar "Los Olvidados del Flamenco", que, en monólogo continuo en primera persona, llegó a incluir a José Balao o a Jaime Heredia, con una acuarela exclusiva de mi compañero Nono Guirado. Corría el año 2007.

Reproduzco a continuación dicho artículo, que principia con unas palabras de su mujer:


"Soy un buen aficionado, me gusta aprenderlo todo"

Olvidado no creo que sea Curro, sino poco reconocido. Yo creo que está todo al revés. Curro está reconocido por los que saben de flamenco, por los flamencólogos. Lo aprecian mucho en Madrid. Pero para el gran público es un desconocido. Está todo al revés.

Yo llevo treinta y cinco años con él y vive en cuerpo y alma para el flamenco. Es muy estudioso. Se pasa el día con los pinganillos puestos escuchando flamenco.

Lo que interesa ahora es el flamenquito. La culpa lo tienen los medios. No está reconocido como se merece.

Ángeles García Domínguez

Mi nombre es Francisco de Paula Luna Navarro, nací en Lucena, provincia de Córdoba, el uno de septiembre, aunque el documento nacional pone que nací el catorce. Mi madre, que es la que mejor sabe cuando nací, dice que fue el uno de septiembre de 1950. En la actualidad, desde el año 74, que regresé de Japón, resido en la bonita ciudad de Ronda. Mi afición al flamenco viene desde muy pequeño, yo con siete u ocho añitos ya cantaba. En un concurso de aficionados en Lucena, con doce años me dieron un tercer premio que consistió en veinte duros de aquel tiempo. Luego me apuntaba a los concursos de saetas de Lucena, de Cabra, de toda aquella zona. Y de la saeta pasé a los demás cantes. Yo, para aprender, me fijaba en las cercanías de Lucena, en Cayetano Muriel, el Niño de Cabra, escuchaba también a los arrieros y a los aficionados en los bares. Me juntaba con la gente mayor allí en Lucena. Me juntaba con los niños para jugar, pero como lo que a mí me tiraba era el cante, siempre estaba rodeado de viejos, de gente mayor. Yo tuve una fatalidad, o sea, yo no lo veo como fatalidad, y es que nací con un defecto en la pierna. Mi madre quería que yo estudiara, porque claro, en aquella época la gente trabajaba en el campo, mis padres trabajaban en el campo, y yo no estaba capacitado para trabajar en el campo. Por eso mi madre desde muy pequeño me puso en los colegios. Pero lo mío no era el colegio. Yo no era buen estudiante. Lo único que estudié fue hasta primero de bachiller. Viendo ella que yo no estudiaba, el único recurso para lo de la pierna era ponerme de zapatero, para aprender el oficio. Estuve de zapatero aprendiendo, luego puse un portal en Lucena por mi cuenta hasta los dieciocho años, que fue cuando me fui para Madrid. Y todo ese tiempo, el cante. Yo no he querido lo de los zapatos, yo lo que he querido toda mi vida ha sido el cante. Ya había ganado yo algunos concursos, como el de Mairena del Alcor, el de Osuna, el de Ronda… Me fui a Madrid y tuve la suerte de encajar en un gran tablao, como era La Zambra. Anteriormente estuve en otro tablao que se llamaba Las Cuevas de Nemesio. Allí estuve con Paco Toronjo, Gordito de Triana, La Marelu, La Susi, que eran niñas en aquel tiempo. Bueno, yo también era un niño. Tenía veintiún años. Luego la suerte de encajar en Zambra, que acababa casi de irse Enrique Morente, y allí tuve la suerte de estar con Pericón, Rafael Romero, Juan Varea, Miguel Vargas… Aquello fue para mí grandioso, sobre todo porque se aprendía mucho de toda esa gente.

Una de mis obsesiones ha sido que me tocaran buenos guitarristas. Cuando estuve en Madrid me tocaba Perico el del Lunar hijo, también me tocaba Andrés Heredia, que también trabajaba en Zambra. Por mi forma y tesitura de voz según dicen, y yo también creo, en mi juventud destaqué por los cantes de Málaga, en los cantes de levante, fui premio Lámpara Minera en el 85, y también como me siento muy a gusto es cantando por soleá, la caña me encanta, el polo… En realidad, soy un buen aficionado y me gusta aprenderlo todo.

A Japón me fui en octubre de 1973 y en abril del 74. La afición que hay allí sobre todo es al baile, después a la guitarra y en tercer lugar al cante. En Japón cantaba adelante y también cantaba atrás. Antes de irme a Japón, de Ronda me llamaban mucho para cantar y aquí conocí a mi mujer, Angelita. Entonces cuando regresé de Japón, en lugar de irme a Lucena, me fui a Ronda con ella. Tenemos tres niños, tres varones, uno está cantando por ahí, Curro Luna que vive en Madrid, otro es policía y otro cocinero.

De los jóvenes tengo en mente a Poveda, Arcángel, la niña de Enrique, Estrella, y muchos otros que no los conoce nadie y son grandes aficionados. En el baile y la guitarra hay una serie de gente, verdaderos monstruos, desde Paco de Lucía…

Mi último disco (“Moriré Flamenco”) salió a la venta en mayo de 2006. Lo he grabado con un chiquillo de 25 años, que es de Monte Mayor. Se llama Ángel Matas y ésta es una prueba de como va evolucionando la guitarra. En el 72 grabé mi primer disco, hace 35 años, con Perico  el del Lunar.

Para este año tengo la Bienal de Málaga y luego también voy a Almería. Y sobre todo que ya estoy pendiente de hacer otro disco nuevo que va a ser todo lo contrario que este último, es decir, que no va a llevar los arreglos musicales que lleva éste, va a ser puramente voz y guitarra. Creo que no le voy a meter ni palmas, aunque haya cantes de palmas, como pueden ser las alegrías de Cádiz. Entonces el disco, una idea que me ha surgido, va a ser un cante de cada provincia. Tenemos ocho provincias. El disco va ha ser ocho más dos. ¿Y estás dos qué serían? Lucena y Ronda.

Más que olvidado, me considero, en cierto modo marginado, porque si no te llaman a sitios que yo considero que debo de estar, pues, en fin, un poco olvidado. 

* Curro Lucena (Nono Guirado©).

Las manos de Toñi Fernández

Las manos de Toñi Fernández

Dame la mano (2012)

Hace días, tal vez muchos días, que tengo en mi poder el primer trabajo discográfico de Toñi Fernández, una joven cantaora (1986) de Huércal de Almería afincada en Sevilla. Un trabajo de estudio que esperaba como agua de mayo.

Hace días, tal vez muchos días, que no me resisto a escuchar alguno de sus cortes, si no todo el cedé que me seduce de principio a fin.

Desde que conocí a esta dulce gitana, aposté por ella, por su voz y por su empeño. En la medida de lo posible le he ido haciendo un seguimiento para advertir una evolución que, en ningún caso, se ha malogrado. Muy al contrario, se ha ido refinando a la vez que su voz ha madurado. El aguardiente preciso, el rajo de antaño y esa búsqueda interior que hace que parezca que duele el cante caracterizan a una cantaora que a veces nos puede recordar a Aurora Vargas o a la ‘La Macanita’ e incluso en los tangos rememora a Remedios Amaya.

Un gran surtido de cantes demuestra su largura. El genérico corte clásico de todo el trabajo alude al respeto. La variedad de guitarras dicen tanto de su versatilidad como de su carácter sensible. El apoyo de grandes músicos (Pedro Sierra en la producción, Ricardo Rivera en la composición, Diego del Morao, Jorge Pardo, Rosario Guerrero ‘La Tremendita’, David Palomar, Manuel Moreno ‘El Pele’…) habla de su grandeza y de su gratitud…

Los temas ‘festeros’: la primera soleá (Verdolaga), las alegrías (El mapa de mi vida), los tangos (Dame la mano y Si te separas de mí) y las bulerías (Los rosales de TrianaEres el verso), sobre todo, son cantes más diáfanos, con variedad instrumental, arreglos modernos y letras del momento. Pero en el resto, con más jondura, se hace acompañar tan sólo con una guitarra y un poquito de compás.

El martinete (Llaman a la puerta), la malagueña (Si a mí me dieran) y las seguiriyas (A mi hermano Manuel) son un ejemplo de veracidad y buen gusto en su raíz. Pero yo me quedo con las tarantas (Peleando), donde reivindica su tierra y desborda sentimiento.

Hay cantes que valorizan a determinados cantaores, pero permitidme que os diga que hay cantaores que prestigian determinados cantes.

Dejar las cosas intactas

Dejar las cosas intactas

Keeping Things Whole

In a field
I am the absence
of field.
This is
always the case.
Wherever I am
I am what is missing.

When I walk
I part the air
and always
the air moves in   
to fill the spaces
where my body’s been.

We all have reasons
for moving.
I move
to keep things whole.

Reconozco, como Monterroso, que tengo una cultura lacustre, o sea, llena de lagunas. No conocí al poeta estadounidense Mark Strand, nacido en 1934, hasta que lo leí en el autobús con motivo del FIP (Festival Internacional de Poesía de Granada).

Este Festival cuelga algunos poemas contemporáneos seleccionados en los cristales del transporte público para acercar el verso y el pensamiento del poeta en cuestión al publico.

Poco a poco, todos los textos los he ido leyendo con más o menos agrado o aplauso. Pero sobre todo éste de Strand me conmovió hasta la médula. Tanto que casi lo aprendí de memoria. Sin embargo, en su traducción algo había que no me encajaba.

A continuación copio mi propuesta que, aunque no sé idiomas ni mucho menos soy traductor, con ayuda del diccionario y otras versiones, me atrevo a plantearla así:

Dejar las cosas intactas

En un campo
yo soy la ausencia
de campo.
Esto es
siempre así.
Donde quiera que esté
yo soy lo que falta.

Cuando camino
parto el aire
y siempre
vuelve el aire
a llenar los espacios
donde mi cuerpo estuvo.

Todos tenemos razones
para movernos.
Yo me muevo
para dejar las cosas intactas.

Los libros son caros

Los libros son caros

Los libros son caros. Es la frase que pronunció José Saramago al principiar su pregón en la XVI edición de la Feria del Libro de Granada (1999). Es una frase que me ronda la cabeza desde aquel entonces por su sencilla verdad, por su profundo dolor y por su cruda inmutabilidad.

El libro es caro entre otras cosas porque se grava con una gabela, como si fuera un objeto de lujo, de la que por ejemplo el material deportivo carece.

Cualquier lector que quiera estar al día, cualquier investigador, cualquier aficionado a la lectura debe hacer un desembolso importante en materia escrita. Quien tenga una biblioteca de más de cien libros o de quinientos o de mil posee un tesoro, pero más en inversión que en valor intrínseco. Digo que si se venden no recuperamos ni el veinte por ciento de su valor (y al peso, mucho menos).

Recuerdo que Saramago decía que España era uno de los países en que más se editaba y en la que menos libros se leían (no contrasté la verdad ni sé si sigue siendo cierta tal aseveración). Sea como sea, no creo que el precio de los libros determine el hábito lector de nuestras generaciones. La lectura comienza siendo quizás una obligación (o autodeterminismo) y termina siendo un placer rayano en el vicio.

(Natasha afirma que, junto al yoga y al amor, la lectura es la actividad que más le satisface.)

De todas formas, para leer no es imprescindible acumular libros (Monterroso advertía sobre los necios que basaban la sabiduría en esta posesión de libros, como si el intelecto tuviera mucho que ver con la osmosis). Basta visitar las bibliotecas y las casas de los amigos para pedir libros en préstamo o, si nos entra la fiebre materialista, siempre hay librerías de viejo que por un módico precio se pueden adquirir obras decisivas.

Hará un año que en una de estas librerías virtuales (o sea, por Internet) completé mi colección de Cunqueiro y algunos ejemplares más, posiblemente ya descatalogados.

También existe el boockcrossing que consiste en abandonar libros por las calles y quien los encuentre los lee o no y después los devuelve a ese mismo lugar o quizá en otro punto para que los encuentre otro fortuito lector. Hay ciudades, como Madrid, o localidades, como Maracena, donde han hecho la experiencia y ha funcionado.

Como aficionado no obstante tanto a la lectura como a la escritura pienso incluso que el libro no está pagado con su importe. Machado escribía que “Todo necio confunde valor y precio”. El trabajo de escribir una obra no está pagado. Entendedme. Le doy la razón al premio Nobel portugués de que los libros son caros, pero más caro es su parto.

Leo estos días la correspondencia que mantuvo Gustave Flaubert, con su amante, un amigo y su hermano durante los cuatro años largos que tardó en escribir Madame Bovary y, en esos tiempos (mitad del siglo XIX) no había más remedio que escribir y corregir a mano, con tinta y pluma y a la luz de las velas.

Concretamente, la carta enviada a Louise Colet, fechada el 25-26 de marzo de 1854, dice: Me da vueltas la cabeza y me arde la garganta de haber buscado, bregado, cavado, contorneado, tartamudeado y gritado, de cien mil maneras diferentes, una frase que por fin acaba de terminarse. Es buena, respondo de ello, ¡pero no ha salido sin esfuerzo!

La natural grandeza

La natural grandeza

Lo que trae el aire

El aire es caprichoso. El aire va y viene. El flamenco que presentó La Moneta en el teatro Isabel la Católica el lunes, 4 de junio, coincidiendo con  el primer día de las fiestas del Corpus de Granada, fue como el aire, como ese viento que va y viene a capricho, que lleva y que trae a voluntad.

Comienza por granaínas. Se escora a la izquierda, pues sus músicos se agrupan a la derecha. Rompe la simetría y rompe moldes con su parquedad. La luz es bondadosa y desvela todos los secretos. No hay nada que ocultar. El sonido también es impecable. Se aprecia hasta la ausencia de taconeo en esta primera pieza. Sólo el cuerpo canta. Con bata leonina y mantón, le baila al cante que, como ella, es una ceremonia. Primero Juan Ángel Tirado y su personal caja de música, después Jaime Heredia ‘El Parrón’ y el bronce en su voz. El remate antológico lo pone ’Manzanita de Santa Fe’ y su torrente.

En los abandolaos sin baile se estrenan los cantaores Miguel Lavi de Jerez y David ‘El Galli’ de Morón. Qué lujo de voces, qué lujo de timbres. Todos distintos, complementarios, admirándose mutuamente, imponiendo su paladar.

Vuelve la bailaora por soleá. Con su vestido sangre con tres vueltas mantiene sus constantes. El compás preciso, su mirada, sus silencios, su caída y sus desplantes dejan clara su apuesta: el cante es el idioma, ella la intérprete; el cante es libre, ella inventa; el cante crea, ella recrea. El remate por bulerías es una fiesta donde parece que la granadina entra en trance. Se deja llevar y no teme al vacío ni a san Vito.

La guitarra se queda sola para hacer entrega de una bella bulería. Luis Mariano es el sonido del monte. Trasmite amor y desamor, fuerza y calma. Lo acompaña especialmente fino Miguel ‘El Cheyenne’ con el cajón.

Luis queda sólo y comienza la farruca. Con un traje negro de pantalón y la espalda descubierta, Fuensanta descubre otra forma de bailar. La farruca cambia de sexo. Ahora es sinuosa y sensual. Los pies cantan la ausencia de voces. El cielo es suyo.

Una rueda de martinetes nos descubre la grandeza de los cantaores, su buena forma, su pique sano. Se miran y se gustan. Se pasan el testigo jaleando los requiebros y pellizcos del compañero. La seguiriya viene rodada. Posiblemente es el estilo que más identifica a La Moneta. El dramatismo se hace liviano y la mueca con la contemporaneidad sabia que ha impregnado todo el concierto.

El fin de fiestas, después de los saludos, viene en forma de tangos, donde los cantaores cantan a voluntad y se hacen corales cuando son del Camino. Fuensanta, con más libertad que nunca, baila a los postres.

* Foto Antonio Konde©.

Una interpretación diferente

Una interpretación diferente

Tuvimos que ir a una misa de difuntos. Llevé a mi hijo Juan, que ya acumula ocho años en su haber y, por devenires oportunos, asiste a clase de catequesis, pues el año que viene hará la Primera Comunión, como un buen marinero.

Era una misa cantada pero las canciones eran antiguas, por eso mi niño cantó sólo el Santo, que parece que no cambia a través de los años. Igualmente, otras partes de la ceremonia las respondía. Otras me preguntaba.

Al llegar la Comunión, se asombró que yo no me pusiera en cola puesto que, después de la Primera, podías recibir todas las que le secundaran. Directamente le comenté que yo no comulgaba.

Juan casi extrañado me preguntó si es que estaba a régimen.

Romana

Romana

Para qué darle más vueltas. No tengo mucho tiempo. Quisiera alimentar este blog continuamente como de costumbre, pero, no es necesario decirlo, las entradas se distancian.

Valga para romper este silencio el cuadrito de una mujer romana, fechado en el 93, mirando quién sabe o pensando en el vacío.

Sí o sí

Sí o sí

Flamenco Viene del Sur

Jerez es un sello indiscutible. Nadie duda de la cuna, de la ciudad del flamenco. Su arte está por encima de cualquier pero. Sin embargo esa fama hay que mantenerla tanto dentro de Jerez (lo que resulta relativamente fácil), como fuera de su tierra.

El lunes pasado se presentó la obra ‘Mujerez’ en el Teatro Alhambra tras dos años de rodaje (se presentó en la XVI Bienal de Flamenco, 2010), que recientemente se dedica a la memoria de ‘Moraíto Chico’.

Tres mujeres jerezanas, Juana la del Pipa, Dolores Agujetas y Tomasa Guerrero ‘La Macanita’, tres pesos pesados del cante de raíz ocuparon la escena, bien individualmente, bien en grupo.

La noche prometía y no defraudo. ¿No defraudó?

Cuando se espera lo mejor, el cien por ciento, los recortes, por muy bien que estén, se llegan a notar. La rutina siempre pasa factura, cumplir por cumplir es imperdonable.

Cuando se va de sobrado (“yo tengo de flamencura hasta el aliento”) algo en el fondo huele mal.

Y no es que fura un fracaso, como puedo dejar trascender, pero cuando alguien viene con media de notable, el suficiente es insuficiente.

Comienza Juana rellenando la escena como gitana de gran peso y veteranía entonando por soleá y terminando por tientos-tangos, que remata de pie, paseando su gran porte con gracia y compás. Su voz ronca más nos cuenta sus limitaciones que su añeja profundidad.

Dolores, para mí la mejor de la velada (la única que no había visto en directo), comenzó también por soleá y remató por seguiriyas. Se hace acompañar a la guitarra por su hijo Dieguito de la Agujeta y no por Antonio Higuero que arropó a sus compañeras. El eco de los Agujetas estaba presente en todo momento. Los finales sin embargo no los cuadra. Hay que esperar a las tonás, cantadas alternativamente por las tres, para apreciar realmente a la verdadera descendiente de su estirpe.

Soleá, como las demás, y soleá por bulerías, con amplia concesión al cuplé como acostumbra, fue la incursión de La Macanita. Su torrente y su agudeza son manifiestas, pero se echa en falta el timbre de sus primeros conciertos, de sus primeras grabaciones.

Acabaron, como ya se ha dicho, por tonás, fandangos naturales y bulerías con todos presentes en el escenario, insertando una pataílla que otra, incluidos los efectivos palmeros, Chicharro y Bo.

Llovido del cielo

Llovido del cielo

El queso del pobre no se descorteza, se raspa (Seguir de pobres, Ignacio Aldecoa)

Faltaba aún bastante para que llegara la primavera y, aunque podía calentar el sol del mediodía en esa ciudad sureña, hacia los extremos del día el frío imponía su hierro. Sin todavía haber bebido nada de alcohol, fuera el que fuera, ni haber quemado petardo alguno, Lucas se desprendió del sobretodo, descubriendo su delgadez, más acentuada por su gran altura, y se remangó por encima de los codos, sabiendo de antemano que las mangas, por su holgura, retornarían pronto a las muñecas. Con gesto despectivo arrojó la pelliza aborregada al suelo en el mismo lugar donde se encontraba y dejó escapar una exclamación de hartura, más salida del alma que de los labios, denunciando un calor subjetivo, incomprensible a aquellas horas mañaneras.

Ya, sin abrigo y con las mangas resbalosas, cruzó la avenida junto con su acompañante. Cualquiera hubiera pensado que su representación fue un acto de bravuconería, dedicado a impresionar al joven neófito que remedaba sus pasos, pero para sí no era más que un impulso momentáneo, una necesidad visceral sin importancia, un tácito sentimiento bohemio: nada tengo, nada quiero. A Lucas, como buen hijo de la calle, nunca le preocupó tener. Nada poseía; tampoco él pertenecía a nadie ni estaba supeditado a nada. Cuanto menos poseía, menos se arriesgaba a perder. Era libre. Se sentía libre.

En el mismo instante que los protagonistas de este pequeño suceso doblaron la esquina entre aspavientos y quejas postreras, el ajado pedigüeño de la esquina, desinflado de pura hambre, se levantó sin prisas, con la colilla del cigarro apagada en la comisura, miró a ambos lados con ojos entornados y parsimonioso caminó hacia el abrigo forrado de vellón, se lo puso y volvió a la esquina abandonada, extendió la mano por instinto y sonrió satisfecho de su regalo divino.

Se me saltaron los puntos

Se me saltaron los puntos

Hace tiempo intenté leer por dos veces El mismo mar de todos los veranos de Esther Tusquets y no pude conseguirlo y eso que me agradaba el título, la crítica, el comienzo… (volveré a intentarlo). Es un libro sin puntos y aparte. La prosa es densa y continua, como quien piensa a borbotones.

No es que me dé miedo ese tipo de literatura, pues me interesa como manera exclusiva de expresión. De hecho me leí, con bastante agrado, Madera de boj, de nuestro ilustre Cela. Me gustó hasta el punto de desear volver a leerla en cuanto pudiera.

Es una forma de narrar como cualquier otra, aunque no deja de ser un ‘experimento’ puntual pues no siempre se escribe así.

La escritora estadounidense Gertrude Stein tenía verdadera aversión a los signos de puntuación, a excepción del punto y aparte, al que le consideraba ‘vida propia’.

Pensaba que las comas eran ‘serviles’, que los signos de interrogación y admiración ‘realmente repug­nantes’ y lo demás ‘artificios innecesarios de la escritura’. En general le parecían despreciables y, por tanto, no los utilizaba.

Su estilo se basaba en la repetición, como bien queda representado en su famosa frase: una rosa es una rosa es una rosa es una rosa...

Víctor Hugo, hallándose de viaje y deseando conocer la marcha de la venta de su obra Los Miserables, en 1862, envió una carta a sus editores, Hurst & Blackett, que simplemente ponía: ‘?’. Días más tarde, recibió la respuesta: ‘!’.

* Me escribe Carmen diciendo que mi entrada le ha recordado a un post que escribió este diciembre pasado en su blog (Memorable), advirtiéndome de antemano que "nada que ver con lo que dices, pero sí algo que ver jajajaja".

El rojo está devaluado

El rojo está devaluado

Cuando Europa se escora hacia la derecha nosotros nos teñimos de cárdeno. Ahora, que nuestros vecinos se entintan colorados, España cierra filas con la gaviota azul hasta conseguir que el rojo sea lo que fue, un subproducto del segundo mundo, propio de desarraigados y de gentes de mal vivir.

Sin embargo, el rojo es vivo y estimulante. Es el más cálido de los colores cálidos. El color de la sangre palpitante y del fuego bailón. Es el color de los sentidos vivos y ardientes, del corazón y la pasión, del amor y de la guerra.

Las novias indias, chinas y japonesas se visten de rojo como símbolo de amor puro, de buena suerte y fertilidad. Los calendarios cristianos marcan los días de fiesta en rojo.

El rojo se asocia con la matriz, con la fruta madura y el mito del fénix, que se destruye en el fuego pero renace de sus cenizas. También denota peligro.

La bandera roja es el símbolo de la revolución comunista, se izó por primera vez durante la Revolución francesa. Era la bandera de la Comuna de París en 1871. Más tarde fue adoptada por los comunistas rusos.

 

Otra mentira

Otra mentira

Oigo a moralistas y pensadores repetir hasta la saciedad que vivimos en un mundo consumista, que tenemos de todo, que nuestras necesidades se han expandido tanto que la insatisfacción es galopante, hasta el punto de olvidarnos de terceros.

La sociedad actual (se supone la occidental) es la más superflua de la historia. Y, para colmo, estamos tan habituados a las desgracias ajenas que somos capaces de seguir comiendo con una guerra en directo en el televisor, con hombres despanzurrados en medio de la calle, con niños desnutridos buscando a sus padres, con hombres sin hogar en masivos e infectos campamentos de refugiados, con víctimas de catástrofes naturales con el agua hasta el cuello, con gente destrozada al ’pasear’ entre minas anti personas...

Yo reflexiono, a riesgo de que se me pueda etiquetar de una u otra manera (en realidad siempre se me han colocado sambenitos, no siempre razonados).

Pienso, repito, que los pensadores, los opinadores, los tertulianos, siempre se evaden diciendo "porque hay gente..." como si ellos no fueran ’gente’, como si ellos estuvieran libres de pecado, como si ellos pudieran tirar la primera piedra con sus blancas manos... Y si no, falsamente se incluyen en el paquete de los desalmados como si inculpándose tuvieran menos culpa o redimieran su mácula.

Por otra parte no soy yo, muchos pensamos lo mismo. ¿Entonces por qué pasa lo que pasa?

También imagino que este supuesto "primer mundo" será para algunos privilegiados. La mayoría anda insatisfecha, y no por fruslerías, como se puede pensar, sino por ahogamiento, por no alcanzar a rozar ni siquiera los jirones sueltos de la felicidad o de la dignidad.

El trinomio conocido de salud, dinero y amor (al que habría que añadir valores como armonía, paz, integridad, igualdad, justicia...) es una falacia, un imposible que recogen puntualmente algunos afortunados. Y, si un factor llama al otro, es más probable que la falta de uno de estos condicionantes precipite la pérdida de los otros dos, o los desvalore que para el caso es igual.

Los que se arrogan padres de nuestras conciencias sólo son tomases que hurgan la herida sangrante y, al igual que el mayor de los miedos es tener miedo, el mayor de las culpas es sentirse culpable.

Ketama 2

Ketama 2

Flamenco Viene del Sur

Venga por anticipado la calidad guitarrística de Josemi Carmona. La herencia Habichuela por un lado, la apertura musical de su padre por otro y la participación de lleno en el llamado Nuevo flamenco para terminar, hacen del ex Ketama un tocaor arriesgado y novedoso. Su sólo soniquete lo adhiere al listado de flamencos indispensables.

Josemi llegó a Granada, la tierra de sus padres, el pasado lunes, 14 de mayo, para presentarnos Las pequeñas cosas, su segundo disco en solitario, si contamos como primero el que grabó con el bajista Carlos Benavent, Sumando, en 2006.

Las pequeñas cosas es un disco supremo y avanzado, lleno de sorpresas y colaboraciones, abierto a todas las corrientes musicales, necesario para conocer el estado actual y los nuevos derroteros de la guitarra flamenca. No así el directo. El concierto llegó a ser un desconcierto.

Vamos a ver. La guitarra de Carmona, como ya digo, espectacular. No sólo su rasgueo, sino también sus escalas, la concesión al jazz, al pop y a la samba, el dominio de los pedales (llevaba cuatro que llegaba a manejar como si fuera Eric Clapton) y sobre todo sus silencios, marca de la casa Habichuela, que arrancan el espontáneo ole.

Desde el primer fandango (Pasando por Huelva) apreciamos toda esta sensibilidad, que vimos su continuación en la soleá. Después, mientras se desgranaba el disco (y algún tema de su colaboración con el bajista barcelonés), todo sonaba igual en ritmo y armonía: mucho tanguito rumbero, más cercano a su anterior época con Ketama (incluso sonó el clásico de Antonio Vega Se dejaba llevar grabado por este grupo), que el cantaor lucense Santiago Cortiñas ‘El Kiki’ se empeñaba en su perfecto remedo.

Por otra parte, algunos momentos del segundo guitarrista, Carlos Carmona González, fueron para tener en cuenta, pero en general, su grupo no estaba a la altura.

La bulería Dos puñales, con colaboración de Paco de Lucía en el cedé, cerró entrañablemente el concierto, para la cual llamó al escenario a sus primos, José Antonio Carmona, compositor de parte de la letra, y a Pepe Luis Carmona, presentes entre un público que por desgracia llenó tan sólo la mitad de la sala.

Algunas letras comprometidas

Mis composiciones flamencas tienen más que ver con el amor, y el desamor (como extensión del mismo), que con otras cuestiones. Pero, de cuando en vez, se me derraman de las mientes algunas letrillas de contenido social:

Ando sembrando, sembrando,
con la espalda doloría;
la cosecha para cuándo.

Nunca me alzó la bandera
que levantara una espada
siempre he tenido de enseña
la bandera blanca.

Salta a la calle,
yo soy testigo,
levanta el puño
como te digo.

Siempre sufren los de abajo
o por mucho trabajar
o porque están sin trabajo.

Y, para terminar, un fandanguito dedicado a la patria chica:

Granada, aunque yo le cante
es una tierra de envidia,
cuando levantas el guante
te lo cortan con insidia
para ponerse delante.

Otro arbolito

Otro arbolito

Creo que con esta técnica hice más de cien árboles.