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¿Quién se acuerda de Morente?

¿Quién se acuerda de Morente?

Ayer, 13 de mayo de 2012, se cumplieron diecisiete meses de la triste desaparición de Enrique Morente. Triste, ya lo he dicho en más de una ocasión, por lo inesperado, por lo prematuro, por lo enrarecido.

Son tan dolorosas la circunstancias de su muerte que la sola investigación de sus últimas horas, lo que se ha dado en llamar ‘Caso Morente’, me hace apartar la vista y el sentimiento encogido.

Sin embargo, su recuerdo no muere e iniciativas puntuales se suceden continuamente a lo largo del mundo. Madrid le dedicó una calle, Málaga nombró patrimonio su bulería Adiós Málaga… ¿y Granada, su Granada?

La revista cordobesa Boronía ya sacó en el verano y otoño de 2010 un especial flamenco dedicado al maestro granadino, con algunas intervenciones más (‘El Pele’, ‘Fosforito’…), y al año siguiente, en junio de 2011, un primer Libro de Morente, con testimonios sensibles de personas que lo conocieron, que lo trataron. Un libro lleno de anécdotas, lleno de embrujo, lleno de lágrimas… y, por suerte, lleno de ausencias (en su tiempo hice mención de este mismo trabajo). Son tantos los mundos de Enrique que siempre falta tierra; son tantas las vidas del maestro que siempre faltan almas; es tan grande el corazón de Morente que siempre faltan abrazos.

Por eso, los compañeros de esta misma revista Boronía decidieron hacer una segunda entrega. El día 24 de mayo, se presentará (como vemos en el cartel), en el Teatro Central de Sevilla, el segundo Libro de Morente.

Como el anterior, es una obra llena de recuerdos y amistad, en la que participa el Instituto Cervantes, el Instituto Andaluz de Flamenco y el completo apoyo de la familia Morente Carbonel. De hecho es Aurora, la viuda de Enrique, la madre de todos, la que inaugura con sus palabras este homenaje, donde también aparece una entrevista fresca, preclara y madura de Soleá Morente, unas declaraciones reconocidas de Israel Galván, las confesiones de Los Evangelistas, el encuentro de Pepe Habichuela y Balbino Gutiérrez, biógrafo de Enrique, una entrevista al mismo cantaor celebrada en París en 2003 por el crítico de arte Hans Ulrico Obrist, un emocionante álbum de fotos y las voces incombustibles de medio centenar de admiradores.

La presentación contará con la presencia Antonio Arias y Eric Jiménez en acústico y el concierto de Pepe Habichela, con Tamara Escudero (voz) y Juan Carmona (percusión).

Un día inolvidable, donde Enrique, con esa permanente sonrisa de ojos chicos, volverá a estar presente.

* Para adquirir este libro o cualquier otro producto de Boronía, dirigirse a www.boronia.es.

Lo que brilla con luz propia

Lo que brilla con luz propia

Flamenco Viene del Sur

Una canción del poeta cubano Pablo Milanés dice Lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar. Lo sentí el lunes en el teatro Alhambra después de salir de la doble actuación de flamenco. Sobre todo María José Pérez. Sobre todo el Niño de Pura.

Me alegró ver a la cantaora almeriense después de tanto tiempo (estuvo afincada en Granada y no era difícil coincidir con ella). Su voz es grave, regulada y precisa. Su conocimiento ancho, fruto del estudio continuo.

Le perdí la pista, como digo, pero siempre aposté por esta joven artista que lamentablemente no llegó muy lejos con su primer disco, Cante flamenco (2008), lleno de aciertos no obstante.

Se alegraba de volver a esta tierra y desde la soleá que principió su pase estuvo entregada. Un eficaz Miguel Ochando le almohadaba el cante con su guitarra. María José gusta de ligar los tercios y mecer la letra confiriéndole cierto brillo personal. Modula el grito hasta parecernos la Paquera de Jerez.

En segundo lugar anuncia cantiñas, aunque bien mirado no pasan de ser alegrías. No se deja llevar por la fiesta y da cabida a la pausa y el entendimiento.

En los tientos-tangos desemboca en el Camino y, a los postres, es larga por Morente y su Lenguaje de las flores.

Momento grandioso de la noche fue cuando entonó cantes mineros, comenzando con la taranta de Almería, reivindicando lo suyo.

El soniquete por bulerías de Ochando ya es memorable, que la cantaora abordó por copla (Ojos verdes) y culminó por fandangos, sin abandonar el ritmo de bulerías, donde se acordó de Vallejo.

Ante los merecidos aplausos, y ya dominante, regaló un bis por Huelva, a petición del público.

La segunda parte fue de matrícula. El Niño de Pura (Daniel Navarro Cruz), como quien no quiere la cosa, ofreció un concierto impecable y abnegado, aunque se asemejara al recital que ofreció en La Platería hace varias semanas. Su guitarra grandiosa esconde una técnica milimétrica y una velocidad inusitada. Lo acompaña al cante el cordobés Rafael Churumbaque, Lámpara Minera 2009, María José Álvarez al compás y Agustín Henke a la percusión.

Unas tarantas comienzan su entrega. Continúa por alegrías, que en momentos, sobre todo con la incursión del cante, nos puede recordar a Vicente Amigo.

Las guajiras son una constante en sus recitales y Fantasy una agrupación de toques bajo un ritmo fandangueril culminados por bulerías.

Unas agradecidas bulerías culminan la noche, que son enriquecidas con un toque por Huelva, fuera de programa, en el que destaca sin discusión el picado vertiginoso por sus escalas.

* Niño de pura en la imagen (foto extraida de la página del Tablao Flamenco Cordobés).

El dragón y la princesa

El dragón y la princesa

Era el príncipe más bello del mundo conocido y, si me apuran, también del desconocido. Sus grandes ojos azul cielo hacían que la luna se ruborizarse y los blondos tirabuzones de su cabellera no tenían nada que envidiar los dedos dorados del astro rey. El dragón de este cuento, pues no lo he dicho pero esto es un cuento, exigía con ahínco, por la fuerza si fuese necesario, el pago de la doncella más hermosa que conociera el tiempo de uno a otro confín. Nuestro príncipe arrojado no lo dudó ni un momento y, vistiendo de dama, con alheña y colorete en las mejillas, se presentó voluntario para dar satisfacción a los anhelos estomacales, y quién sabe si también libidinosos, del enorme reptil, puede que alado. Y, ¡vive Dios!, que resultó ser la joven más exquisita y deseable de aquellos lugares y de los demás por añadido. Su mismo padre incluso se prendó de ella sin adivinar que era él, o sea, el fruto de su semilla. Y si su padre no dudaba en rozar pecado incestuoso, no digamos el escamado que deshollinó sus fauces para llegada la ocasión expulsar alegre llamarada con límpida fumarola a su fin, aromada de jazmín o hierbabuena al uso. El príncipe que pasaba por princesa se acercó al acicalado dragón con daga en la liga, con cacofonía y todo. Pero no alcanzó a sacarla pues el bicho la envolvió con su cola escamada no más sentir su presencia y la encerró en alta torre sin puerta ni acceso, tan sólo una balconada en su cresta para observar a la beldad llorando mientras hacía primores o para acercarle alimento que no comía más que un pajarito enjaulado para cantar. Llegaría su oportunidad, pensaba el bello príncipe, de usar la daga contra su captor al tiempo que, con un golpe de efecto inesperado, desembarazarse de su disfraz de sumisa damisela que el dragón custodiaba. Pero no tardó sin embargo que un apuesto y joven príncipe de blanca montura y lanza en ristre, mirada triste y plateada armadura, con rima y todo, se presentase ante el avieso animal que, al verlo tan dispuesto, quiso darle el pasaporte con todo el honor al que un caballero puede aspirar de sentirse un sanjorge. El monstruo sin embargo no las tenía todas consigo, pues la primera bocanada incandescente que lanzó con gran tino, todo hay que decirlo, le fue devuelta al chocar con el escudo espejado del paladín causándole en plenas fauces un desperfecto irreparable, al menos de momento. Abierta la boca de asombro del monstruo, le fue atravesada por la pica larga del caballero hasta la empuñadura con blanco corcel a la carrera, con que fue derribada la bestia justo en el apoyo de la misma torre, sirviendo de escala improvisa del joven que se izó al ventanuco donde la falsa doncella pedía auxilio con la boca chica. Cuando las manos de la prisionera terminaron de aupar al valiente salvador confesándole a los postres que era varón embozado, el guerrero despojándose de la celada y dándole libertad plena a sus luengas trenzas firmó armisticio perdurable juntando sus labios con los de él pues en un juego de suplantaciones andaban envueltos. Y, colorado colorín… las perdices y todo eso.

Lo que sé de los coches de caballos

Lo que sé de los coches de caballos

Hace unos días le comentaba a Natasha que había encontrando un término susceptible de ser incluido en mi archivo de coches de caballos.

¿Tienes un archivo de coches de caballos?, preguntó asombrada.

Sí, le respondí, tengo un archivo de todo lo que me llama la atención.

Así tengo un archivo para los asuntos de piratas y otro para las sirenas, uno para las islas flotantes y otro para los antropófagos, uno para los santos y otro para la caléndula…

Los archivos no son exhaustivos ni metódicos, al contrario, son lacustres, es decir, llenos de lagunas, como decía Monterroso, arbitrarios y contingentes, enriquecidos con citas, más o menos citables, y reflexiones personales, a veces tan sólo a modo de apunte marginal o de anotación, si de un cuaderno se tratara, orillado al margen.

De esta manera, puedo contar que las calesas eran coches de dos ruedas y un caballo; que las berlinas eran coches cerrados, de cuatro ruedas, dos asientos y vidrios; que a esta berlina también se le llamaba cupé, aunque cupé también era el compartimiento que estaba situado delante de la baca, que era el sitio en la parte superior de las diligencias y demás coches, donde podían ir pasajeros y se colocaban equipajes y otros efectos resguardados con una cubierta; que esta cobertura o tejadillo se conocía con el nombre de imperial, que también era el sitio con asientos que algunos carruajes tenían encima de la cubierta.

Puedo decir también que las estufas eran carrozas acristaladas; que el charabán era el coche de caballos descubierto, con dos o más filas de asientos; y la carretela, de la que habla Tolstoi, tenía cuatro asientos, con caja poco profunda y cubierta plegadiza.

Los franceses usan el término fiacre para referirse al carruaje pequeño tirado por caballos; y los rusos llaman troica o troika al trineo tirado por tres caballos.

Incluso diré que la barriguera es la correa que se pone en la barriga a las caballerías de tiro, siendo el tiro el conjunto de caballerías que tiran de un carruaje; que el tronco es el conjunto de estas mulas o caballos, que suelen ser dos o más; que la lanza es la vara de madera que, unida por uno de sus extremos al juego delantero de un carruaje, sirve para darle dirección, enganchando a sus lados las caballerías del tronco, que han de hacer el tiro.

Y ya puestos, el pescante es el asiento exterior desde donde el cochero gobierna las mulas o caballos; la caja es la parte donde van sentadas las personas; y el estribo es el escalón que sirve para subir o bajar de los carruajes.

Ahora dejadme que cuente la expresión de tiros largos que viene al pelo. Se usa tal modismo refiriéndose al que va elegantemente vestido o muy arreglado. Insinúa que, cuando el tiro del coche era corto, con uno o dos caballos o mulas, su dueño iba de calle; si era largo se iba de fiesta, o sea, de gala, lo que se podían permitir casi tan sólo el rey y la grandeza.

Árboles

Árboles

Hubo un tiempo, cuando yo pintaba, que uno de mis motivos repetidos, de mis constantes, era dibujar árboles, a veces algo fantasiosos, que solía regalar.

* Técnica: tinta y agua.

El mejor sonido

El mejor sonido

Se me precipitan los días y los acontecimientos se acumulan en una memoria tan flaca que más pronto que tarde tiende al olvido. Como Cernuda diré que lo más que recuerdo es lo que se me ha olvidado. Así, sé que leí esto o aquello, sé que estuve con tal o cual, sé que asistí a un lado o a otro... Pero no me preguntéis lo que vi, lo que hicimos o de qué iba el libro.

El miércoles 25 (ha llovido, pero podía haber sido peor) estuvímos en el Palacio de los Condes de Gabia, viendo un recital llamado "Entre generaciones", enmarcado en el ciclo Granada portal flamenco de la Diputación de Granada.

La sesión trataba de reunir en el escenario a dos guitarristas, Miguel Ochando y Álvaro Pérez ‘El Martinete’, maestro y alumno, para exponer su toque individual y terminar al alimón haciendo algunos temas conjuntos.

Álvaro, el más joven (bastante joven), abrió la noche por granaínas, donde dejaba ver el esencial parecido a su modelo. La limpieza sonora, la claridad en los arpegios, donde no sobran ni faltan notas, el apoyo constante en el bordón con un agradecido alzapúa... lo hacen merecedor del calificativo de "aventajado".

El Martinete continuó con la rondeña de Montoya, esa maravillosa composición arreglada y grabada por el mismo Ochando, a la que Enrique Morente a la larga puso letra. Una gran interpretación que se vio igualada por un vals por bulerías, con el mismo sello de la casa.

El veterano Miguel Ochando rellenó el escenario con el mejor sonido de guitarra que se puede escuchar, después el agua, después las aves. Comenzó con una taranta, acordándose en los postres de la misma rondeñá montoyana que interpretara su pupilo.

Después se acercó a la zambra, una composición cercana a los tangos con un particular dejillo moro, en vez de soleá que estaba anunciada en un principio.

Para terminar, Ochando nos regaló ese bello zapateado, incluido en su primera grabación, Memoria (2007), basado en el de Esteban de Sanlúcar.

Ya, para rematar la velada, los dos juntos, interpretaron El Inclusero, una composición de Niño Ricardo, popularizada por Juanito Valderrama; la popular canción Moliendo café del venezolano Hugo Blanco por rumbas y unas sabrosísimas bulerías.

Tras los insistentes aplausos, los guitarristas tuvieron que salir para regalarnos otras bulerías de lujo, aunque confesaron que no estaban tan bien preparadas.

* Carátula del primer disco de Ochando.

La unión de los Estados

La unión de los Estados

Hace tiempo, no sé a raíz de qué (puede ser el episodio del presidente Clinton y la becaria Monica Lewinsky en el Despacho Oval), concebí el sinónimo de Estados Empalmados, en vez de Estados Unidos, pues, bien mirado, ’unir’ y ’empalmar’ significan lo mismo, aunque en apariencia, y en intención, interpreten algo totalmente distinto.

Ahora (hace días), leyendo un libro del genial autor gallego Julio Camba, Un año en el otro mundo, de 1947, veo agradecido que uno de los capítulos se llama Los Estados Engomados. Lo cual, en apariencia, lo asemejaba con mi juego de palabras: unir/empalmar/engomar.

O sea, pudiendo ser el verbo engomar un sinónimo de unir, tal como lo es empalmar, llegué a pensar en un paralelismo en nuestros pensamientos (o sea, entre el señor Camba y yo), que ya había advertido en cualquier otro escrito.

Pero, el autor de La casa de Lúculo, con engomados se refiere a la afición desmedida de los americanos de mascar goma (lo que después se llamaría chicle, esa aberración dulce que nos hace rumiantes permanentes, que algunos se inclinan a hinchar una y otra vez frente a sus narices o marranamente juegan a estirar con sus manos).

[En Singapur, el país más limpio del mundo, está prohibido comer chicle, traficar con él. Incluso, registran las maletas de los visitantes y confiscan estas golosinas como si de goma dos se tratara o no de goma de mascar.]

Yo, sin embargo, con doble intención, quise hacer alusión a un plano erótico, quizá denunciando una doble moral, una inusitada inclinación al sexo reprimido y por otro lado a la violencia permisiva, donde está peor visto un exhibicionista que un asesino en serie.

Lamentablemente cada vez somos más americanos y los empalmados, o engomados, somos los europeos de doble mirar.

Alexander Search

Alexander Search

Alguien dijo que no se lee hasta que no se relee. En verdad, un placer personal de los amantes de los libros es retomar lo que ya se ha leído. Hay quien se lee un mismo libro, o unos mismos libros, continuamente (una vez al año, quizá).

Manolo sólo se leyó un libro, pero cuando me lo confesó, llevaba once lecturas (puede que ya haya duplicado ese record).

Los libros se clasifican, según un tácito acuerdo personal, grosso modo, en los que debería volver a leer, los susceptibles de volverlos a leer y en los que no merecen la pena volver a ser leídos (la mayoría).

Toda la producción de Pessoa, incluyendo a sus heterónimos, por supuesto, ocupan el primer grupo, tanto en verso como en prosa.

Ayer, eligiendo un libro para pasar una hora de espera mientras mi hijo desfogaba con alguno de sus pares en el tatami de judo, mi vista alcanzó El banquero anarquista y otros cuentos de raciocinio de Fernando Pessoa, unos cuentecitos (casi todos inacabados) de corte policial del autor lisboeta que admiraba este género, cuya lectura es “una de las pocas diversiones intelectuales que aún le queda a lo que aún queda de intelectual en la humanidad”. (Borges también reverenciaba la novela negra. Incluso, junto con Bioy Casares, creó el detective Honorio Bustos Domecq.)

Uno de los relatos del portugués, Una cena muy original, fue escrito en inglés en 1907 bajo el seudónimo de Alexander Search que, en el epílogo de Miguel Ángel Viqueira, se afirma que es “uno de los más antiguos heterónimos del autor”.

Efectivamente, busco el nombre de Alexander Search y encuentro que es uno de sus varios heterónimos, establecido en 1899, cuando Pessoa todavía era un estudiante y vivía en el sur de África (1896-1905) en compañía de su madre y su padrastro, que era diplomático. Con este nombre, el propio poeta escribió cartas y poemas escritos en inglés y portugués en 1903.

Alexander Search, continúa Viqueira es el eslabón entre Pessoa y lo angloamericano.

Hasta la fecha, estaba familiarizado con Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, el gran Ricardo Reis, Coelho Pacheco e incluso un tal barón de Teive. No recordaba este heterónimo anglosajón que, cuando leí el libro por primera vez (comprado en 1986), me pasó desapercibido o no atendí a la nota explicativa.

Sorprende con el comienzo de este poema de juventud, firmado por Search y traducido por Luísa Freire (estela existencialista que quizá recogiera Reis):

Another day is past, and while it past,
What have I pondered or conceived or read?
Nothing! Another day has gone to waste.
Nothing! Each hour as it is born is dead.

(Otro día pasa, y mientras pasa, / ¿Qué he sopesado, concebido, leído? / ¡Nada! Otro día se ha ido a la basura. / ¡Nada! Cada hora ha muerto al nacer.)

Fábula del mundo alargado

Fábula del mundo alargado

Hace mucho tiempo, demasiado tiempo, antes del ordenador, cuando yo escribía cuadernos personales, que encuaderné una serie de textos, de pensamientos, bajo el nombre genérico de ¡S.O.S.! (1983).

Entre sus páginas se hallaba esta Fábula del mundo alargado (que creo que ya lo publiqué en otra ocasión):

¿Quién no ha visto un perro con el rabo entre las patas; o a un gato encogido, con el pelo erizado y las uñas afiladas y amenazadoras, desenfundadas hasta el límite?

¿Quién no sabe que el avestruz oculta su cabeza bajo tierra cuando tiene miedo; o que el mandril camina detrás de la manada de elefantes para protegerse de los leones?

¿Quién no se ha enterado de que el delfín y la ballena (y quién sabe si también las anchoas del Cantábrico) optan por suicidarse antes que morir lentamente en unas aguas contaminadas o en las redes de pescadores egoístas que, por otra parte, exterminan su hábitat y su alimento; o que el panda devora a sus crías para evitarles pasar hambre y necesidades en una selva cada vez más mermada, en un mundo que amenaza con borrar de la faz de la tierra su corta existencia?

¿Quién no ha sentido el temor de una madre por la ventura de sus hijos adivinando un futuro incierto; o la rabia de un niño que soporta las risotadas de otros niños por diferencias étnicas, físicas o intelectuales; o la impotencia de un hombre encadenado, un hombre privado de sus actos, de su palabra, de su pensamiento, determinado por una sociedad cruel, por “jefes” abusadores o por unas leyes incomprensibles, que ni él ha dictado ni está de acuerdo con ellas?

¿Quién no ha sentido alguna vez la impotencia de que decidan por él, de que le “aconsejen”, de que le "comprendan”?

¿Quién no ha dicho varias veces al día: “esto va de mal en peor”, "esto no tiene ni pies ni cabeza”?

¿Y nos hemos preguntado que tiene pies y cabeza?

Veamos: el mundo. La Tierra no tiene ni pies ni cabeza, ni siquiera es redonda. Es una naranja. Es una chata pelota ajada.

Pero no siempre fue así. Hablando un poco en fábula, en fantasía, se podría concebir el mundo era como un isópodo, vulgarmente llamado marranica, cochinilla o bichito bola, que es un bichito negro alargado, pequeño (0.5 a 500mm), con caparazón, que se enrosca para protegerse y que tiene pies (varios) y cabeza.

El mundo, puede ser, que al principio fuera como este crustáceo. Nuestro planeta gozaba de una esbeltez elegante y fructífera. Estaba hecho a la medida de su contenido, estaba maleado como debía.

La felicidad, empero, duró tan sólo unos cuantos millones de años. En cuando apareció el hombre, la especie “elegida”, y más cuando estos seres comenzaron a unirse en manadas y sociedades, para crecer, para multiplicarse, para dominar la tierra y someterla, hasta el extremo de estrujar la naturaleza hasta la última gota de su sabia; la marranica feliz que era el mundo, tuvo miedo y se cerró, se enroscó en sí misma escondiendo su cabeza y sus pies, por siempre jamás.

Desde ese momento todo fue miedo y sumisión; todo fue una inmensa mentira con fecha de caducidad.

El café

El café

-El hecho es -repuso el doctor- que Joe, amen de mil virtudes, tiene un talento especialísimo para preparar esta bebida deliciosa...(Cinco semanas en globo, que se desarrolla en 1862, Julio Verne)

Debería ser de obligado cumplimiento en el hogar familiar poner al fuego una cafetera después de las comidas, se tome o no café. El aroma que impregna la casa no sólo sirve para paliar otros olores (del almuerzo recién, por ejemplo), sino que crea un ambiente como de acogedor intimismo.

Esta bebida, como sabemos, es excitante y está contraindicada en bastantes situaciones para determinados pacientes no necesariamente enfermos. Por tal motivo se imponen otros sucedáneos como el descafeinado. (Se cuenta que el sultán otomano Selim I (1467-1520), hizo colgar a dos médicos por aconsejarle que dejara de tomar café.)

Ahora lo sabemos, pero desde que Soliman Aga, hace más de 450 años, introdujo el café en su palacio Otomano y de ahí al resto de Europa, su consumo era socialmente adictivo y refinado. No había comida, reunión o negocio que se preciara que no tuviera una taza humeante de por medio.

Yo he sido gran cafetero. Hogaño no me sienta muy bien aunque sigo tomándolo azucarado, con mucha leche por la mañana y solo al mediodía.

Me asombra Voltaire (1694-1778), que bebió unas cincuenta tazas de café al día durante toda su vida de adulto. No por eso tuvo problemas, al contrario, vivió sano hasta los 83 años de edad.

La señora del baile

La señora del baile

Flamenco Viene del Sur

Manuela no es una fiesta, porque no lo necesita, Manuela no recorre el escenario, porque no lo necesita, Manuela no viste colores, porque no lo necesita, Manuela no es futurible, porque no lo necesita. El baile de Manuela Carrasco es parco y digno, sin florituras ni aspavientos. Es un baile de raíz, introspectivo y gitanísimo. Su sola presencia, su sola imagen, su sola estampa sentada en una silla o en un desplante encierra una flamencura ilimitada.

Manuela Carrasco es “la diosa del flamenco”, como es conocida desde que así la llamó Juan de Dios Ramírez Heredia, es la señora del baile, a la que todos admiran, a la que todos imitan, a la que todos respetan. Manuela es elegante y bella, esbelta y moderada. Sus pies limpios y vertiginosos los dosifica para sus momentos. Mientras, una pose, un braceo, una mirada, arrancan el ole sentido del aficionado cómplice.

Suspiro flamenco es la obra que nos presentó este lunes en el teatro Alhambra. Un flamenco tan consistente como efímero, tan profundo como epidérmico, centrado en su porte de diosa gitana que aparece sentada en anea sobre plataforma. Sus músicos, Pepe de Pura, Emilio Molina y Luis Moneo al cante, Joaquín Amador y Paco Iglesias a la guitarra; y José Carrasco a la percusión, hilvanan con profesión un recorrido genérico por los estilos flamencos para que la bailaora sevillana demuestre su arte.

Unas bulerías abren la noche, donde impera el sosiego, a pesar de la fiesta. Con la caña se presenta el cuerpo de baile. El estilo visceral y arrebatado de El Choro, de Oscar de los Reyes y sobre todo de Rafael de Carmen, aunque discrepe de mis gustos, tiene sus adeptos. En conjunto o individualmente, son justamente aplaudidos.

A la gavilla por fandangos no le acompaña el baile. Apreciamos así mejor las guitarras y el juego de voces, puede que poco amplificado. Destaca la cadencia y entrega de Pepe de Pura, un cantaor que admiro desde hace tiempo, que suele acompañar también a Eva Yerbabuena.

El taranto de Manuela es desgarrado dentro de su apoteosis; los tangos de El Choro y Oscar de los Reyes coloridos en su conjunto; y las prolongadas alegrías de Rafael de Carmen un derroche de fuerza y compás.

La Hija predilecta de Andalucía, Premio Nacional de Danza 2007 y Embajadora de la Paz (San Remo 2008) remata su actuación con una soleá intimista y marcada, llena de sabor y de propuestas, que más que anclarse en el pasado alza el vuelo advirtiéndonos que Manuela Carrasco, con cera de 60 años, tiene aún mucho que decir.

Las moscas

Las moscas

Recientemente cayó en mis manos un librito llamado Movimiento perpetuo, tercer trabajo editorial del guatemalteco Augusto Monterroso.

La excusa de esta obra y quizá su contenido último está dedicado a las moscas. En el comienzo del libro, a modo de presentación, el micro escritor reconoce que hay tres temas el amor la muerte y las moscas. Desde que el hombre existe ese sentimiento ese temor esas presencias lo han acompañado siempre. Traten otros los dos primeros Yo me ocupo de las moscas.

Cada capítulo lo introduce una cita o un parrafo de un autor que hace referencia a estos seres alados.

Más adelante reconoce que no hay verdadero escritor que en su oportunidad no le haya dedicado un poema una página un párrafo una línea y si eres escritor y no lo has hecho te aconsejo que sigas mi ejemplo y corras a hacerlo.

No tuve que esforzarme mucho para recordar al menos a media docena de escritores que han incluido a las familiares en sus textos e incluso reconocí en mí mismo un cuentecito, Un hombre bueno, publicado es este mismo blog, dedicado a estos bichitos.

Una obra sin pies ni cabeza

Una obra sin pies ni cabeza

FundaMETALmente Flamenco

He tardado más de la cuyenta en hablar del espectáculo que nos presentó Gero Domínguez&Cía en el Teatro Alhambra, el miércoles pasado, y es porque no sé muy bien por donde abordarla. La unión de flamenco y rock ya está hecha, hace muchos años, y muy bien hecha. La propuesta de este joven bailaor malagueño no obstante rozaba la curiosidad. Esperaba contemplar un baile fresco, personal y de vanguardia, donde la guitarra eléctrica de Ramón Arias del grupo Parachokes y su intensidad sinfónica se fundiera con las guitarras flamencas, que el teclado de Rafael Arregui comulgara con las voces del Dúo Makarines (José Ibáñez y Maka Ibáñez), como artistas invitados, y que, en cierta forma, la comicidad impregnara toda la obra.

Anhelaba disfrutar, como rezaba el anuncio del concierto, la combinación del “rock, metal y danza con el flamenco más puro”, el recorrido “por la historia del flamenco en el que el hilo conductor son los sonidos del metal. Ése metal que en las formas primitivas del flamenco sonaba al yunque de la fragua”.

Pero no, al contrario, lo que pudimos ver es una obra deslavazada y sin cabeza, con poquísimo argumento y un sonido pésimo y mal equilibrado, sucio en su conjunto.

Quizás, el gran acierto de la función, que podía trascender, es la adaptación especial para el colectivo de personas con discapacidad auditiva. En una pantalla encima del escenario se iban reproduciendo las letras y demás acontecimientos sonoros del espectáculo que no sólo los duros de oído agradecieron.

Combinando el rock eléctrico y el flamenco se fue desarrollando una obra con grandes intenciones pero que no aportó nada nuevo. Gero, sobrado de autoestima, iba tejiendo los temas con su baile desestructurado aprendido, hecho de retazos de aquí y de allí sin encontrar voz propia.

Así, comenzó por martinetes, en la voz flamenquísima de David ‘El Gayi’ (lo mejor de la noche), que pronto fueron seguiriyas. Los hermanos Ibáñez hicieron dos baladas, a todas luces fuera del conjunto; la guitarra lloró una vidalita rica en graves; el piano acompañó un poema en off y ambas guitarras, flamenca y eléctrica, entablaron una conversación por farrucas.

La soleá parecía remontar la obra. El primer tercio, cantado por ‘El Gayi’, arrancó el único ole de la noche. Soleá que se remató por abandolaos y después por bulerías, antes de escuchar ocho campanadas y continuar por fiesta.

Unos tangos sin pena ni gloria precipitaron el final en el que sonó un swing aflamencado.

Los extremos de una bailaora

Los extremos de una bailaora

Al año después de haber rodado su espectáculo por los escenarios de medio mundo, Fuensanta La Moneta se decide a pasar su Extremo Jondo a DVD para su mayor difusión y reclamo. La grabación en directo parte de la clausura de la muestra de baile de ‘Los veranos del Corral’ de Granada en agosto de 2011.

Extremo Jondo es una obra completa y apretada, en donde la bailaora no se baja del escenario, apenas en el ecuador para cambiarse de vestido, realizando nueve bailes distintos, que van desde el romance a los tangos, pasando por las alegrías y las serranas, como si fuera un recital de cante, con una flamencura rayana en lo antiguo si no fuera por su frescura, su contemporaneidad y sus propuestas de futuro.

Con una presencia contundente y un compás encomiable, La Moneta va hilvanando, a lo largo de las dos partes en que tácitamente se divide la función, un discurso del todo coherente y lleno de contenido, donde mandan sus ojos, sus pies y el resto de su cuerpo.

Fuensanta ha querido rendirle un homenaje al cante y a la guitarra, a esos ‘soníos negros’ que en el flamenco hacen estremecer, dándole igual protagonismo a sus acompañantes. Miguel Iglesias, como guitarrista, compone el armazón necesario para sustentar toda la obra; Miguel Lavi, rebusca en su interior esos los de antaño y le canta a La Moneta como si estuvieran solos; Miguel ‘El Cheyenne’ tiene un papel primordial con la percusión, marcando respetuosamente el latido del conjunto como si fuese un fauno dormido.

Como resultado tenemos Extremo Jondo, una obra coral donde no existe trampa ni cartón. Lo que hay es lo que vemos y lo que vemos es el trabajo de una de las bailaoras más interesantes del panorama actual.

* Articulillo aparecido recientemente en la revista Acordes de Flamenco (nº 36).

** El DVD se puede adquirir por 15 euros en discos Gran Vía o en las direcciones web de Los Veranos del Corral, de flamenco-world o deflamenco.com

*** foto de alfredo aguilar (2010)©.

Idea de un viaje

Idea de un viaje

Esfuerzo. Quizá lo que se aprecia en la obra Ida y vuelta que presentó el guitarrista granadino Isidoro Pérez en Pinos Puente este domingo sobre todo es el esfuerzo que tiene detrás. Presentado en el pasado mes de octubre en La Chumbera, su segunda puesta en escena lamentablemente no fue muy afortunada. Las inseguridades, titubeos y descoordinación fueron manifiestos. La idea sin embargo es digna de aplauso. El ‘viaje imaginario con la maleta llena de toques flamencos al Caribe’ es agradecido e interesante. Aunque quizás Isidoro le diera una gran concesión a los nervios, o le saltaran los hilvanes a una obra con poco rodaje, o no estuviera rodeado de la gente adecuada. El caso es que fue tan sólo un buen intento, un buen argumento, con un resultado desigual.

Isidoro propuso en primer lugar un garrotín en solitario donde se acordó de Riqueni. Buena interpretación, aunque las notas al aire, propias del maestro sevillano, llegaron a traicionarle. Continúa igualmente en solitario con una soleá, planteando tácitamente el origen de todo. Con el resto de los músicos interpretará guajira (Puente de Pinos), colombiana (La alameda), tanguillos (Negritos de Cádiz), alegrías y bulerías (Cuesta de la Isla). Terminó el espectáculo con una soleá por bulerías.

Los acompañantes del veterano guitarrista, Iván Centenillo al cante, Eloy Heredia a la flauta y Manuel Vílchez y Luis Vives a la percusión, con sus errores y aciertos, eran meros acompañantes del protagonista. El joven Armando Linares, aunque solapadamente, destacó como segundo guitarra. Violeta Ruiz al baile, en dos de los temas, parecía ajena, influenciada por el nerviosismo general.

Froilán

Froilán

No nos molesta la torpeza ancestral de los Borbones; no nos molesta su aberrante afición a la caza; no nos molesta que acaparen bastantes minutos en los noticiarios de todo el país; no nos molesta que Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón manipule con trece años armas de fuego; no nos molesta que a Juan Carlos Primero se le ocurra acercarse nada menos que a Bostwana a disparar cuatro tiros para traerse una jirafa disecada para los jardines del Palacio Real… Lo que nos molesta es, con la crisis que nos envuelve, que nos restrieguen día tras día lo bien que vive una familia real exenta de preocupaciones a cuenta nuestra.

Muestra de baile

Muestra de baile

Los Veranos del Corral de Granada

Llevo algún tiempo diciéndolo y puedo reconocer que es verdad, la manifestación que más me interesa en el flamenco hoy día es el baile, por su plasticidad, por su contenido genérico, que abarca también el cante y la guitarra, y, sobre todo, por su bella evolución. El seguimiento de la completa expresividad de artistas como Eva Yerbabuena, Israel Galván, Belén Maya, Fuensanta La Moneta, Manuel Liñán, Pastora Galván, Andrés Marín, Rocío Molina, Patricia Guerrero…, se me hace imprescindible.

Varios festivales hay en España para atender el estado actual del baile flamenco. Aquí, en Andalucía, destaco el Festival de Jerez y la Bienal de Sevilla, donde los estrenos y las puestas de largo de los grandes montajes escénicos tienen lugar para su divulgación por todo el país y los festivales extranjeros. También, puntualmente, el ciclo Flamenco Viene del Sur, acoge algunos estrenos, pero normalmente se nutre de los festivales antedichos.

No obstante en Granada existe un microfestival a tener en cuenta. (digo ‘micro’ por el formato, no por la duración y mucho menos por la calidad.) Me refiero a Los Veranos del Corral, que este año cumple su décimo cuarta edición.

La Muestra de baile flamenco en el Corral del Carbón se ha convertido en una referencia imprescindible en el panorama internacional. Ha llegado el momento de que la inclusión en el currículum de cualquier artista por este escenario es una marca de prestigio. Por eso, son los mismos artistas los que solicitan su participación en este ciclo, como ha pasado recientemente en el programa de este año, presentado hace un par de días por el Consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Paulino Plata. El cual hizo notar una sucesión natural, después del Festival de Música y Danza, de los Veranos del Corral.

Metidos ya en faena y orquestados por Raúl Comba, director de dicho festival, diremos que tendremos dieciocho días de baile flamenco en nuestra ciudad entre julio y agosto.

La muestra la abrirá el cordobés Javier Latorre (23 de julio), Premio nacional de Danza 2011, que ha elegido este escenario para su reaparición. La clausura correrá a cargo del granadino Luis de Luis (16 de agosto), un artista tan ‘genial’ como ‘desconocido’. Entre estos dos bailaores se desarrollará una gama de flamencos, veteranos o no, que darán buena muestra del estado actual del baile (y de su buena salud).

Como artista mediático, que ha pedido formar parte del cartel, reconocemos al sevillano Antonio Canales (2 de agosto).

De México, debido a los recientes contactos del productor con este país, contaremos con la participación de Karime Amaya (31 de julio), que es sobrina nieta de la gran Carmen Amaya (aunque vive en Barcelona), y de Karen Lugo (1 de agosto). Y del País del Sol Naciente, como reivindicando la universalidad del flamenco, hallaremos un Programa especial Granada-Japón que incluirá las actuaciones de Saori (3 de agosto), que ya participó el pasado año, y de Ami (10 de agosto).

Repitiendo del pasado año, tendremos al bailaor gaditano Marco Flores (30 de julio) y al granadino Manuel Liñán, que vendrá acompañado de Pablo Suárez y Antonio Campos, para estrenar la obra Trisquel flamenco (7 de agosto).

Aparte de Luis, Manuel y los suyos, tendremos a la granadina, afincada en Madrid, Maripaz Lucena (25 de julio); al malagueño Moisés Navarro (24 de julio), ganador del Certamen Andaluz de Jóvenes Flamencos; a las sevillanas Nazaret Reyes (6 de agosto), hija de Juana Amaya, y a Saray de los Reyes (8 de agosto); a la cordobesa Carmen la Talegona (26 de julio); a la gaditana Lucía Álvarez ‘La Piñona’ (9 de agosto), último Desplante en las Minas de La Unión, que pudimos ver recientemente en La Platería; a la almeriense Anabel Veloso (14 de agosto); a la murciana Cynthia Cano (13 de agosto); y a la castellonense Lidón Patiño.

Un programa anhelante que se completara con la oferta de cursos coincidentes en el Carmen de las Cuevas (Antonio Canales, Pastora Galván, Manuel Liñán y Patricia Guerrero) y en la Escuela Internacional Manolete, en La Chumbera, con Juana Amaya y Farruquito.

Para los veranos del Generalife, para redondear la noticia, tendremos el Ballet Flamenco de Andalucía, con Rubén Olmo a la cabeza, representando su obra Metáfora, donde tanto tiene que ver el guitarrista y compositor granadino David Carmona.

* Cartel de la Muestra (fragmento).

Pecado de tolerancia

Pecado de tolerancia

En su segunda acepción, el diccionario de la Real Academia Española, define tolerancia como el “respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. Así que, se mire por donde se mire, esta práctica o actitud (por llamarla de una forma) es loable. Dentro de la educación en valores, un punto imprescindible es la observación de la tolerancia.

Pero esa tolerancia corre el riesgo de ser acomodada. Respetamos lo diferente por no complicarnos la vida. Nos convertimos en conformistas; nos dejamos llevar como cantos rodados en un río.

Somos tolerantes con otros puntos de vista, con otros modos y otros colores con los que no comulgamos. Con lo bueno y lo malo. Y nos acomodamos igualmente al día a día, a lo establecido, al sistema, a la corriente… simplemente porque pertenecemos a ella.

León Tolstoi, en Resurrección (1899), lo explica así:

“Uno se asombra al ver cómo los ladrones se enorgullecen de su destreza; las prostitutas, de su corrupción; los asesinos, de su crueldad. Pero uno se asombra solamente porque, siendo limitada la especie de aquéllos, el círculo y la atmós­fera de los mismos se encuentran fuera de los nuestros. Y a nosotros no nos asombra, por ejemplo, ver a ricos enorgulle­cerse de su riqueza, es decir, de su robo y de sus defraudacio­nes; a los jefes del Ejército, enorgullecerse de su victoria, es decir, del asesinato; a los soberanos, enorgullecerse de su poder, es decir, de su violencia y de su crueldad. No notamos en estos hombres su equivocada concepción de la vida, del bien y del mal, concepto que deforman con vistas solamente a justificar su situación. No lo notamos porque el círculo de estos hombres es grande y porque noso­tros formamos parte de él”.

25 aniversario del Pub Liberia

25 aniversario del Pub Liberia

Incuestionablemente la vida de uno es la vida de sus semejantes. Uno no puede desligar de su memoria a quienes han caminado con él e incluso con los que se ha cruzado, a igual que no puede obviar su entorno o sus circunstancias, como dijo Ortega y reafirmó Gasset.

Hace un par de años La Tertulia cumplió 30 años de existencia y complicidad. Un local que creció conmigo o yo con él. Treinta años que se celebraron durante los treinta días del mes de abril.

Ahora, este año, celebramos el 25 aniversario del Pub Liberia, más que un bar un puerto, más que un destino una referencia, más que un saludo una amistad.

También coincidentemente, durante este mes de abril, los amigos del local, que es como decir los amigos de Gabi, gobernador de esta ínsula, nos acercaremos para contar nuestras cosas, exponer nuestra música, compartir nuestro arte o brindar porque se duplique su larga vida.

El aforo, como sabemos, es limitado; las entradas, de precio simbólico, conllevan invitación; y el comienzo de las actuaciones será a las nueve de la noche, también simbólicamente.

Desde las 21,00 hasta las 23,00, aproximadamente, habrá humor, flamenco, magia, jazz, blues, música celta, rock… y sobre todo mucho color y mucho calor. Copio el programa:

Miércoles 11: Noche de Humor con Santi Rodríguez.

Jueves 12: Noche de Magia con MagoMigue, Mago LuisMa, Mago Quique y Luisón.

Viernes 13: Velada Flamenca con Iván ‘El Centenillo’, Alicia Morales, Sergio Cuesta, Vicente Márquez ‘Tente’ y Josele de la Rosa.

Sábado 14: Noche de Jazz con Arturo Cid y compañía.

Miércoles 18: Rock Acústico con José Pineda ‘El Lisenciado’, Yenza (Rock Andaluz) y Edu Santos y compañía.

Jueves 19: Teatro y Monólogos con Teatro del Azar, Teatrazo, Jorge Fernández Bustos (ése soy yo) y otros.

Viernes 20: Noche de Blues con Antonio Travé ‘El Oso’, Javi Rodríguez, José Frutos, Fernando Beiztegui, Félix López y otros.

Sábado 21: Velada Flamenca con Pepe Luis Carmona, Sergio Gómez ‘Coloraito’, Álvaro Rodríguez, Esther Crisol, Vicente Márquez ‘Tente’ y Josele de la Rosa

Miércoles 25: Velada Flamenca con la Escuela Flamenca Garrotín.

Jueves 26: Música Celta con La Ambulancia Irlandesa y El Caldero de Gundestrup.

Viernes 27: Noche de Jazz con Paul Stocker, Miguel Ángel Pimentel, José Ignacio Hernández y compañía.

Sábado 28: Noche de Blues con Los Lagartos, Fernando Beiztegui, ‘El Loco de la Carolina’, Paco ‘Duane’ y Allfreedom, entre otros.

¡Felicidades!

Lectura en la biblioteca 3

Lectura en la biblioteca 3

No sin cierto pudor, deseo participar a los lectores de este blog las notas de presentación que, bajo el título de Vindicación de Jorge Fernández Bustos, leyó el poeta y coordinador de los Encuentros en la Biblioteca, y caro amigo, Juan Carlos Friebe. Como bien dicha semblanza se alarga hasta los seis folios, me veo precisado a fragmentar, eliminando, entre otros párrafos, el fruto de mi cosecha adjunto en estas mismas páginas, enlazando el referido post:

A Jorge Fernández Bustos hay que leerle en su blog, lo que no quiere decir que no se le pueda leer en algunas publicaciones. Pero es en su blog donde Jorge Fernández Bustos es más Jorge Fernández Bustos que nunca, o al menos a mí me lo parece… ahí se agranda o se achica, si le apetece, ahí se expande, o se deja llevar hacia dentro, si le place. Ahí es más sí mismo que su mismo yo: ahí es autor, y ahí es, en un sentido casi romántico del término, poeta.

No le quepa duda a nadie, aunque él lo disimule muy bien, a menudo, que Jorge atesora muchos talentos: y no me refiero a que acumule ingentes cantidades de aquella antigua moneda griega, que él sabrá (probablemente sepa hasta de numismática) aunque sí a que aparte de su ingenio, de su chispa a veces amarga, de su inteligencia casi siempre amable, es hombre de hondas raíces culturales, una rara avis contemporánea de trino flamenco y no de bandurria de rondalla, de pensamiento ilustrado y no de ideas de fanfarria.

Él mismo escribe que… [Un sucedáneo]

Puede que yo no sea yo, pero lo que sí es seguro es que Jorge Fernández Bustos sí es Jorge Fernández bustos: sus escritos no esconden sus arrugas. Y es posible que él sin darse cuenta sí perciba algo a todas luces evidente hace ya bastantes años para aquel iluminado que fue August Strindberg cuando se enfrentó a lo que otros escribían en su tiempo:

¡Poetas!
¿Por qué nos salmodiáis con rimbombancia
sobre altos temas, no es alta la vida?
¿Es fea la verdad, hermosa la apariencia?
¡Si adornáis lo que es vano, la verdad es horrenda!

¡Lo feo es auténtico! [1]

Naturalmente él no es Strindberg, entre otras cosas porque no es sueco y porque está vivo. Jorge Fernández Bustos es poeta de poemas irregulares cuando se aleja de sus profundas raíces flamencas, siempre es más original cuanto más hunde su verso en los orígenes, en el poema breve, en la voz de la letrilla popular, como en esta Malagueña…

Usa distinto jarabe,
aunque de ti digan mal,
tú no digas mal de nadie,
procura no ser igual
que después todo se sabe.

pero que puede deslumbrar, inesperadamente, cuando parece que el poema desfallece.

Os hablaré del miedo.

La soledad callada,
el silencio escogido,
el desierto sin fondo,
la fiebre ingrata,
son participaciones
de un sólo amor.

El miedo está en el hombre,
el verdadero miedo
es la voluntad que se acaba,
el espíritu que traiciona;
es la vanidad que decrece,
los sueños de grandeza;

es la flaqueza de la mente,
el corazón rendido
y el alma que se muere.

Nuestro miedo es de bronce.

Este texto pertenece a un poemario inédito que versa sobre la vida de San Antonio Abad, patrón de los animales, y se centra en sus tentaciones desérticas. Como él mismo dice es simple, fácil y directo. Así es su narrativa, así es, en general toda su producción, en la que destaca, sin lugar a dudas para mí, su eficacia como cronista del flamenco, su puntería y su precisión a la hora de valorar una actuación. Hace poco, en su blog, comentaba cómo llegó a este arte… [De los padres del Nuevo Flamenco]

Aunque mañana, cuando por fin me siente a escribir un ratito a mis amigos, algunos de los cuales estáis hoy aquí, citaré más extensamente a Mauthner, me siento muy próximo a Jorge en muchos sentidos. "No tengo empleo académico alguno. No tendré por mi trabajo título de nombramiento... no tengo yo currículo en regla tras mí, ni carrera ante mí... No conozco las locales condiciones de cada una de las Universidades, ni de sus facultades... No he estudiado nada de esto, no tuve tiempo para ello. Yo no soy un profesional. Más aún. De muchos eruditos, de los cuales sobre el valor de sus trabajos tuve que probar, no sé verdaderamente yo, pobre autodidacta, en qué Universidad viven, no sé de este o del otro, si es que viven todavía, o si es aún digno de consideración. El signo marcadísimo del diletantismo. Pues diletante es aquel que hace su trabajo por amor, por amor al trabajo, al trabajo, precisamente, que él hace”.

No quisiera olvidar que hace aproximadamente un año, Jorge logró reunir en el FEX a flamencos y poetas en una serie de actos que, al margen de su éxito, para mí, tenían un valor metafórico. Poesía y flamenco como una sola disciplina de carácter oral y coral, una identificación de dos términos que son y no son al mismo tiempo el otro. Hoy, gracias a él y a la generosidad de sus invitados, seremos de nuevo testigos de ello.


[1] Trad. Carmen Montes en colaboración con J.C.Friebe