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Flamenco, punto de encuentro entre payos y gitanos

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Día de los Gitanos Andaluces

Hoy, 22 de noviembre, se celebra la llegada de los gitanos a Andalucía, hace 547 años. El viernes se festejó este aniversario de la mejor manera posible. Un recital de flamenco, cargado de arte calé, tuvo lugar en el Centro Internacional de Estudios Gitanos La Chumbera. Paqui Fernández, directora del Centro Sociocultural Gitano Andaluz, después de los agradecimientos pertinentes, quiso dedicar este día al granadino José Heredia Maya, poeta, dramaturgo y ensayista de este pueblo, y reconoció el festival como un espacio de convivencia entre payos y gitanos.

La primera parte estuvo cuajada de sentimiento y emoción. Una representación de la veteranía sacromontana, recordó al maestro cantando sus poemas y acercándose a su obra exclusiva. Así, algunas pinceladas de “Camelamos naquerar” (“Queremos hablar”, 1976), “Macama Jonda” (1983) o “Un gitano de ley” (1997), desfilaron a través de sus voces de fragua. Planteada como una obra coral, tres cantaores: ‘Nene de Santa Fe’, Jaime Heredia ‘El Parrón’ y Amaro Carmona; y las guitarras de Paco Cortés, Rafael ‘Habichuela’ y Pepe ‘El de los Peines’, fueron alternándose o solapándose en las soleares, entre romances, o en los abandolaos. ‘Nene de Santa Fe’ abordó en solitario un mirabrás y Luis Heredia ‘El Polaco’, que se les unió en ese momento, unos tangos enriquecidos con los coros polifónicos de los demás cantaores. La última sorpresa de estos inicios fue la presencia de Carmen Carmona y de ‘La Nitra’, uno de los mejores metales del último flamenco, haciendo al alimón unas bulerías. El testigo pasó a los hombres, que cantaron también bulerías. Para despedirse, todos juntos cantaron “Hermanos”, que se puede convertir en todo un himno gitano.

La segunda parte la ocupó el baile de raíz de Antonio Fernández Montoya, ‘Farru’, nieto de ‘Farruco’ y hermano de ‘Farruquito’, presente en el escenario, haciéndole compás y jaleos. Con un cuadro de excepción, el bailaor sevillano entró por seguiriyas, concentradas y briosas. Los músicos en solitario hicieron bulerías con soleá. Las guitarras se acercaron a Paco de Lucía. Incluso, en su final, remedaron el duelo que se hacía el maestro de Algeciras con Al Di Meola y John Mc Laughlin. Para terminar, ‘Farru’ bailo una soleá donde puso todo su genio, siguiendo la estela familiar de fuerza, hombría y elegancia. Aunque levante pasiones incontroladas, este joven bailaor no alcanza la grandeza y el arte de sus mayores.

Unas pataíllas por bulerías de dos de los miembros más jóvenes de la familia, dieron a entender que la saga continúa, que la esencia y la sombra del abuelo ‘Farruco’ no se pierde.

* 'El Farru' en la foto (© flamenco-world).com

Domingo, 22 de Noviembre de 2009 18:50 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Antonio Mairena vuelve a la Universidad

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Curso de flamenco en honor a Morente

 

Después de dedicar una de las jornadas del curso de flamenco universitario a Manolo Caracol, en el centenario de su nacimiento, era de ley, por este mismo motivo, que se le dedicara otra sesión a Antonio Mairena, tercera Llave del Cante, como eminente cantaor, pero también como “escritor y estudioso del flamenco”. El martes 19, en CajaGRANADA, como viene siendo habitual, tuvo lugar uno de los días más completos del ciclo. En primer lugar, José Antonio Esquivel, mairenista reconocido y Coordinador del programa “Flamenco y Universidad”, glosó la figura artística de Antonio Mairena, para después exponer algunas ideas sobre flamenco extraídas de su libro “Mundo y formas del cante flamenco” (1936), escrito en colaboración con el profesor Ricardo Molina. Como dato interesante diremos que Mairena fue el primer cantaor que llevó el flamenco a la Universidad, en los años 60.

 

La didáctica de ese día continuó con un interesante tema, “Los pilares de la música flamenca”, que el ponente, Antonio Martín Moreno, Coordinador de Docencia en este mismo programa, terminó de complementar añadiendo “… en el nacionalismo musical español”, llegando a decir que los pilares del flamenco no son distintos a los de la música en general en nuestro país. Remontándose al siglo XVII, el profesor Martín Moreno, comentó el proceso de ida y vuelta de la tradición musical española, radicalizada en la composición flamenca; la influencia en compositores europeos, desde la List hasta Debussy; y la impronta en el género español, Albéniz, Falla o Turina. Para terminar en el Concurso de cante Jondo de 1922, auspiciado por Falla y otros intelectuales, donde se le dio un respaldo definitivo a la música flamenca, con su internacionalización.

 

Una de las propuestas más interesantes del curso, fue el recital que ilustro la velada. Nano de Jerez, como amigo personal y discípulo de Antonio Mairena, no se limitó a remedar sus cantes, acompañado de la guitarra de Ismael Heredia, sino que contó algunas anécdotas, en primera persona, del maestro de Mairena del Alcor.

Jueves, 19 de Noviembre de 2009 16:50 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El baile telúrico de Vero ‘La India’

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Patrimonio Flamenco

Como ese viento que se alza de improviso y levanta remolinos hasta ser un vendaval; como ese vino que nace directamente de la tierra, que prensa las uvas y, sin más pretensiones, fermenta en la cava. Así es el baile de Vero ‘La India’. Pasional, brioso, seductor, espermático.

Una sola idea rondaba mi cabeza al salir el sábado de La Chumbera: este baile no se debe perder, la dulce violencia de la danza sacromontana debería tener marchamo de origen. Es un baile analfabeto, si se quiere, pero su enraizamiento destila esa dulce violencia que llega a estremecer.

Vero abre la noche con unos tarantos, que terminan por tangos. Su sello está claro. Su sello es la ausencia de sello, que hace, como en una ceremonia de trance, que el baile se apodere de la bailaora.

La gitana tiene presencia, tiene cuerpo, tiene expresión. Es un torbellino que llega a agotar. Sus jadeos, sus silencios, no son más que un amago para retomar el esfuerzo, para multiplicar su vigor.

Hace mutis con frescura, sin embargo, mientras sus músicos ofrecen malagueñas, rematadas con fandangos del Albaicín, cantadas por Juan Ángel Tirado. Emilio propone una espléndida granaína con la guitarra, que quizá se alarga demasiado. José Fernández comienza unas bulerías bambineras, que terminan siendo el “Ten cuidao” de Mayte Martín, aunque bastante alejado de la cantaora catalana.

‘La India’ vuelve para brindarnos su último baile. La soleá por bulerías no deja indiferencias. Convence o convence. Se puede ahondar en la técnica, en el estudio, en el ensayo, pero no en el sentimiento y en la sangre. Se puede ser más bailaora pero no más montuna, no más telúrica.

* Foto de archivo (© Gabi Pape).

Lunes, 16 de Noviembre de 2009 10:14 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

Sin espejo desde la desaparición de Mario Maya

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Curso de Flamenco en honor a Morente

Quizás, la jornada más redonda de este Curso Universitario en honor a Morente fuera la que se dedicó a Mario Maya el martes pasado en el teatro Isidoro Máiquez de CajaGRANADA. Una sesión completa y coherente, que comenzó con la ponencia “En la esencia del baile: Mario Maya”, de la experta en danza contemporánea y periodista Marta Carrasco; y terminó con una muestra de baile.

Desde una perspectiva personal y directa, la conferenciante partió desde los últimos días del maestro. Se remontó a septiembre de 2008, en plena Bienal de Sevilla, cuando cubría el evento para el diario ABC de esta ciudad. En el frenético desarrollo del, posiblemente, encuentro flamenco más importante de nuestro país, cuajado de estrenos, en el que Mario, no sólo era un espectador privilegiado, sino que presentaba su montaje postrero “Mujeres”, dejaba notar su ausencia. Las noticias de su paso hospitalario se sucedían y, una gastroenteritis se complicó de tal modo que el 27 de ese mes desaparecía el bailaor y coreógrafo más completo que hemos tenido, seis meses después de su maestra Pilar López, a la que profesaba un gran respeto y admiración.

Tras estos datos, la ponencia fue desgranando recuerdos biográficos destinados a reafirmar la dimensión artística de Maya. Comenzando por la anécdota de las botas con dos agujeros que de niño le compró a un trapero y rellenaba con cartones para poder bailar, fuimos entreviendo algunos de los momentos más significativos de su vida: su nacimiento en Córdoba (1937), su casi inmediato traslado al Sacromonte y sus cuevas, la pintora inglesa que lo retrató y le hizo llegar las doscientas mil pesetas del premio que le dieron por él, su marcha a Madrid con esa donación, su paso por los tablaos de la capital (Villarosa y Zambra), su descubrimiento por Pilar López que le enseñó “la estética de la danza”, su afición a la poesía (Lorca, Hernández), sus primeras compañías, su marcha a Nueva York y su visión contemporánea, su comunión con Juan de Loxa, sus montajes revolucionarios, dignificantes del flamenco y del pueblo gitano, su internacionalización, la creación de la Compañía Andaluza de Danza… Así, hasta terminar con sus proyectos, entre otros, su vuelta a Federico con “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, y reconocer que Mario Maya era un precursor del flamenco y que, tras su desaparición, “la danza española se va quedando sin espejos donde mirarse”.

Para terminar, se proyectó la obra “¡Ay jondo!” de Mario Maya, con textos de Juan de Loxa, estrenada en 1977, una función tan sencilla como eficaz, tan auténtica como rompedora, que fue aplaudida con la sinceridad con que se reconoce a un creador y a un maestro.

El baile varonil, creativo y distendido de Víctor Castro fue un buen colofón a la velada. Estas tres características entre otras definían el baile de Mario. A su lado, el preciso tocaor Jorge ‘El Pisao’ y el cantaor David Sorroche, con su entrega personalísima, dieron un recital de excepción. Hicieron tangos y alegrías, con el bailaor. En solitario se aproximaron al fandango, cantando la malagueña de la Peñaranda, abandolándose con el fandango lucentino y los fandangos que cantaban en Granada Frasquito Yerbagüena y Paco ‘el del Gas’.

Marichu, la primera maestra de Víctor Castro, algo desangelada y falta de norte, aportó también su grano de arena (hizo lo que pudo) con tientos-tangos y caña. Su cuadro también sonó flojo. La única que se salvó, aunque cohibida y todavçia verde, fue la cantaora novel Mamen Ruiz.

Los dos bailaores, en algún momento, pasaron por las manos de Mario Maya.

Jueves, 12 de Noviembre de 2009 10:18 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 3 comentarios.

Manolo Caracol con alfileres

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Curso de Flamenco en honor a Morente

El programa “Flamenco y Universidad” se hizo menos popular y más académico. Desde la jornada del martes, el Curso pasó del teatro Isidoro Máiquez al Taller de María Zambrano, también en el centro cultural “Memoria de Andalucía” de CajaGRANADA, con un aforo de poco más de cincuenta plazas, lo que limitó su asistencia exclusivamente a los alumnos.

Bajo el título “Dedicado a Manolo Caracol, en el centenario de su nacimiento”, se impartió una charla que poco tenía que ver con el cantaor sevillano. El profesor Miguel Ángel Berlanga Fernández fue el encargado de glosar someramente la vida de Manuel Ortega Juárez, al que Chacón llamaría “El cantaor del siglo XX”. El ponente reafirma este calificativo, y se remonta al concurso de 1922 en Granada, cuando, junto con ‘El Tenazas’, se alza con el primer premio, con cantes de Silverio. Desde ahí, se da una relación de fechas y acontecimientos (43, creación de la Zambra; 58, grabación de su “Antología; 72, último trabajo discográfico) hasta su muerte en Madrid (1973), para sugerir que estos datos se pueden encontrar fácilmente.

“La musicología del flamenco” fue en realidad la ponencia central de ese día, en lo que Berlanga es especialista. También esta lección fue breve. Acuciado por el tiempo, y por el recital que a continuación ilustraría el tema, el profesor se limitó a dar unas directrices, las líneas de investigación por las que él opera y se destinan sus trabajos. Como buen ponente universitario, las citas bibliográficas no podían faltar. Así, salpicó sus veinte minutos de exposición con estudiosos del folklore y las esencias musicales, como pueden ser Hipólito Rossy, Manuel García Matos, García Gómez, los hermanos Hurtado, Vicente Marrero, Lola Fernández o los músicos Faustino Núñez y Norberto Torres, desde Almería. Estos autores lo acompañan en sus clases y trabajos. Un dato significativo fue al afirmar que entre los cursos que imparte de esta misma materia (“cada vez menos folklore y más flamenco, por la demanda”) más del cincuenta por ciento del alumnado son extranjeros.

Para terminar (o como punto de partida) propuso tomar los palos flamencos desde su creación y emparentarlos con los de igual compás, las estructuras flamencas de los cantes e ilustrándolo con grabaciones sonoras. Comenzando por los fandangos y su familia (granaínas, malagueñas, cantes de levante), pasamos a los tanguillos (tangos, tientos, habaneras) o a las zambras granadinas, como el mejor ejemplo de continuidad histórica y folklórica, quizá igualado con el barrio de Santiago en Jerez.

El profesor terminó apostando por la renovación del flamenco y su mestizaje con el jazz o con el rock que lo enriquece y le abre fronteras.

Como remate de la noche, tuvo lugar un recital los cantaores más veteranos de Granada: el Niño de las Almendras y Elisa la del Horno, natural de Aldeira, que se impuso como otro homenaje. De forma que, un curso en honor de Morente, que se dedica a Caracol, se homenajean a dos flamencos. Como guitarrista, Carlos Zárate, hizo verdaderos malabarismos para adaptarse a las formas de estos cantaores. Elisa andaba perdida, desafinaba y no encontraba el tono. Destacó sin embargo en la granaína y media. El niño de las Almendras está más en forma. Domina las seguiriyas y la soleá. Hace agradable su entrega, aunque entra y sale cuando quiere.

* Ignoro de quien es la ilustración.

Jueves, 05 de Noviembre de 2009 10:41 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Las intimidades de Eva

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Lluvia. Ballet Flamenco Eva Yerbabuena 

Lluvia es un trabajo íntimo, a veces desgarrado. Eva lo cuenta así: “Quiero sumergirme en un profundo y silencioso viaje, donde el miedo no impida que cierre los ojos, huela los recuerdos hasta calarme la vida y amasar el placer que, ausente de emoción, puedo degustar en este presente que vivo”. Es una obra gris, como el bajo estado de ánimo, pero lleno de luz, de explosiones de color, que dan lugar a la esperanza. Es una obra lenta, sin prisas, que se masca desde el principio y se saborea hasta el final. El mundo se detiene en una pose, en una falseta, en cada minuto de espectáculo.

Eva pone de manifiesto la soledad y el amor, y el desamor, que no es más que su extensión. Se sumerge en un mundo de ciegos y de sordos para experimentar sus sentimientos, para gozar con la grandiosidad de los demás sentidos. Así, con el tacto, con el oído atento o con la vista aguda, se va desmenuzando una función que tiene mucho de recuerdo y de ausencia, que no es nada más que la melancolía. “Porque a veces he tenido que callar y no lo he hecho. Porque a veces no me hubiera importado ser no oyente y poder comprobar aquello en lo que nunca he creído. Porque a veces existe una invitación que me arrastra con fuerza hacia esa puerta donde la imaginación habita”.

Veinte personas se alinean en el escenario, en filas imperfectas, inmóviles, con el latido monótono y sentido de la guitarra. Es un trémolo llamado El sin fin de la vida. Extraordinaria la música de Paco Jarana. Eva atraviesa descalza el patio de butacas y danza en la escena. De parternaire el suelo, el aire, el silencio. Por turnos, el cuerpo de baile, se va desperezando. Sus movimientos son pausados, esquemáticos, asimétricos. La huella contemporánea se adivina en esta coreografía. Una puerta ancha, el número 2 de una calle cualquiera, como único decorado de la función, se erige en el centro del escenario, algo desplazada a la izquierda. La rodea un muro ajado, que descubre sus ladrillos. Un lienzo traslúcido que esconde a los músicos como si fueran algo más del sueño. La puerta puede que esconda el flamenco más personal. Eva atraviesa el umbral y se sienta en los escalones, en las gradas que acercan la calle a la casa. Toda la fuerza, la intención de esta obra, se dibuja en esta escena, en la fotografía de la bailaora en el peldaño, triste, descalza, con las manos enmarcando su cara. Es la víctima del desamor, de la soledad y de esa introspección melancolía que los portugueses llaman Saudade. Es un momento de transición que en la obra se llama precisamente Peldaño.

La percusión crece. Las guitarras también estallan apuntando un ligero compás de seguiriyas, con una constante nota de fondo. Eva quiere bailar. Taconea en solitario, con movimientos laterales. Atraviesa el escenario, pero su imagen, nos la oculta otro bailaor, Alejandro Rodríguez, que se interpone delante, simbolizando la impotencia, “porque a veces he tenido que callar”.

Barro es una taranta que interpreta un impresionante Enrique el Extremeño y se baila con movimientos quebrados. Jeromo entona Soledades, una milonga que verá a Eva esconderse bajo la mesa y arrastrarse para no perder su refugio. Una de las sorpresas de la noche la encontramos con la mesa entre Eva y Alejandro, que bailan, pero no se pueden ver. Sus manos se tocan atravesando el tablero. Se abrazan, se evaden, juegan con la mesa como si fuera un bailarín más, inerte, impasible.

El baile se intensifica y se quiebra. Las dos bailaoras de la compañía, Mercedes de Córdoba e Irene Lozano nos hablan con signos. Un lenguaje de sordos que se repetirá más tarde. El escenario nunca está vacío. Es una de las constantes de Eva, un horror vacui, una constante imbricación de sonido, movimiento, imagen, que no deja resquicio ni para el aplauso.

A continuación se baila el silencio. Sin música y sin voz. Otro signo de impotencia. Son las Palabras rotas, frecuencias que se rompen definitivamente con la voz en off de Alejandro Peña e Isabel Lozano recitando El silencio hace daño cuando es puro, un poema de Horacio García escrito expresamente para este espectáculo. Vuelve el lenguaje de signos. Eva, en sus coreografías, huye de la simetría y busca el equilibrio, sin olvidar los movimientos paralelos de una buena composición.

En este momento la obra se dulcifica, el color se desborda. Eva aparece con otro estado de ánimo. De un baúl, del que saldrá un bailaor, Fernando Jiménez, extrae un vestido que se pone detrás de un biombo. El resto del cuerpo hace lo propio y comienzan los tanguillos La Querendona, dedicados a sus abuelos, Concha Ríos y José Garrido. La alegría se apodera de las tablas. El baile es también jocoso. En su solo, Eva ronea como en Carnaval. Los tanguillos terminan con aires de chirigota. Bien por la percusión de Manuel José Muñoz ‘El Pájaro’. Y, sin romper el ritmo, sin apenas respirar, las alegrías Lluvia de sal, que cantan todos los cantaores por turnos, y acaban a capela, terminan de construir la esperanza.

Como fin, o como principio, de esta historia interminable, la pena vuelve a reinar. Enrique el Extremeño aborda Llanto, una soleá que baila La Yerbabuena en solitario con vestido de cola negro, roto a los postres con un intenso mantón rojo de maravilloso movimiento. Por qué te vistes de negro, comienza Enrique su soleá, preguntando al tiempo que afirma. Es el momento definitivo. Estremece la pasional entrega de Enrique y la rotundidez extrema de Eva bailando por soleares, enrollada en la pena, protegida con grana. Pero la esperanza vuelve a asomar sus níveos dedos por una rendija entreabierta. Los sueños verdes vuelven en forma de bulerías, que son cuplés, un guiño al Compromiso de Antonio Machín (Pepe de Pura) o al Se nos rompió el amor de Rocío Jurado (José Valencia).

Se cierra el espectáculo, como empezó, con inmóviles figurantes en el escenario, mientras Eva hace mutis por el patio entre aplausos.

* Foto: © Patri Díez (Granada Hoy).

Lunes, 02 de Noviembre de 2009 10:45 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 7 comentarios.

En la peña empieza todo

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Curso de Flamenco en honor a Morente

Como se trata de un curso, la finalidad de la mesa redonda sobre “Las peñas como dinamizadoras del flamenco”, estriba sobre todo en informar y en crear inquietudes. La segunda jornada expositiva del flamenco, organizada por la Universidad de Granada, dentro del programa “Flamenco y Universidad” y CajaGRANADA, en el teatro Isidoro Máiquez del centro cultural “Memoria de Andalucía”, quiso descender a los estamentos básicos del aprendizaje, desarrollo y difusión de este arte, como son las peñas flamencas. El formato elegido para participar estas cuestiones fue un breve coloquio, moderado por Carlos Orte, coordinador de actividades del “Grupo de Estudios Flamencos de la Universidad”, en el que participaron Isidoro Pérez, Presidente de la Federación de Peñas, quien se encargó de introducir el tema; Rafael Valenzuela, Secretario de la Federación y Tesorero de La Parra Flamenca; Sergio Cuesta, coordinador de actividades de la Federación; Miguel Clavero Vicepresidente de la Federación y Presidente de la Platería; y un servidor en nombre de la prensa.

Sólo unas pinceladas y un pequeño debate, por parte de los ponentes, y algunas cuestiones expresadas por los oyentes, pusieron de manifiesto la necesidad y la labor permanente de estas asociaciones. En la provincia de Granada hay unas diecisiete peñas federadas y alguna más en trámite, que, con su carácter privado, trabajan para acercar, semana tras semana, el mejor flamenco posible a sus socios y allegados. Sus puertas no están cerradas, aunque quien paga, tiene preferencia. La Platería en concreto, decana de todas las peñas, programa un flamenco joven y abierto todos los jueves, de enero a julio, con un total de 25 actuaciones. Como piedra angular de las ofertas y contrataciones, está la financiación de las peñas. La cual se solventa con la cuota de sus asociados y con alguna subvención esporádica y puntual, tanto pública como privada (en las peñas provinciales es más dable el apoyo de los ayuntamientos). Chocamos aquí con el caché del artista (porque el flamenco es un arte con mayúsculas). Una peña no puede invertir todo su presupuesto en traer a uno o dos flamencos de renombre. Para esto, lo ideal sería la colaboración. El prestigio, la intimidad y cercanía de actuar en una peña cómplice podría estar por encima de algunos otros valores.

La peña salvaguarda la raíz del flamenco. Se instituye en el instrumento más crítico y autocrítico con la ortodoxia y las vanguardias. Aunque el tiempo es el que da realmente la razón, la peña vela por las formas, vela por la tradición, vive el presente y contempla el futuro. La peña viene a ser como el consejo. De ancianos, en este caso, porque la media de edad de los peñistas ronda los cincuenta años. Así deviene el segundo gran problema. ¿Por qué los jóvenes no se acercan a las peñas si el flamenco les interesa? Está probado que en festivales y teatros donde el flamenco es protagonista, la juventud ocupa un tanto por ciento importante en las gradas. ¿Puede ser que sea árida la entrada en la peña?, ¿exigente?, ¿cerrada? Por el futuro, hay que rejuvenecer las peñas y sus juntas directivas. Quizá una incorporación de nuevas tecnologías contribuya a ello.

Lo verdaderamente importante es “hacer peña”. Una peña flamenca no es el edificio ni el escenario, ni siquiera quién actúe, sino sus asociados y su espíritu, la afición y la búsqueda. Cuatro, cinco, trescientos se reúnen para hablar de cante, de estilos, de formas y de fraseo. Y entre medias se canta a media voz y alguien saca una guitarra y surgen fandangos y soleares. Cantan los viejos y cantan los jóvenes, creando peña, creando esa cantera tan necesaria para retroalimentarse, para lograr que el flamenco siga siendo nuestra seña de identidad, para lograr que el flamenco sea patrimonio del mundo. La Universidad, conciente de todo esto, decide llevar el flamenco a sus aulas, a miles de estudiantes que, algunos de ellos, seguramente harán peña.

Para terminar el acto, la juventud y la madurez se dieron cita en escena. Un recital de flamenco cerró la velada. Desde arriba, el cante de Paco Moyano, arañó la sensibilidad y la conciencia. Desde abajo, Tomás García, de sólo 12 años, cantó la esperanza. A la guitarra Isidoro Pérez.

* De derecha a izquierda: Miguel Clavero, Rafael Valenzuela, Carlos Orte, Jorge Fernández Bustos (o sea, yo) y Sergio Cuesta en un momento del debate.

Jueves, 29 de Octubre de 2009 10:24 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 6 comentarios.

La Chumbera expone sus cartas

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Patrimonio Flamenco

El sábado 24 dio comienzo la temporada de otoño en el Centro Internacional de Estudios Gitanos La Chumbera. A partir de entonces, todos los sábados, a las nueve, tendremos una cita con el flamenco local más joven y asequible. Su precio, de siete euros, junto con su ubicación, convierten a este local en el apropiado para acercarse a este arte en nuestra tierra. El baile, como siempre, imperará en este escenario. Siendo la aportación más plástica y colorida de las ramas del flamenco, es lo ideal para nutrir las expectativas de un público medio, compuesto, casi en su totalidad, de visitantes extranjeros y de estudiantes. Algunos nombres, los menos, son desconocidos. La mayoría, habituales de esta sala. Otros, no hay que perderse. De esta manera, destacan las bailaoras Ana Calí, el 5 de diciembre; Vero ‘la India’, el 14 de noviembre, o Eva Esquivel, el próximo sábado, 31 del corriente. Quizá, en este primer cartel, echemos en falta la presencia varonil. La propuesta acaba el 12 de diciembre con una “pandereta flamenca”, que es una forma gitana y flamenca de celebrar la Navidad. El grupo “Flamenco Alhucema” propondrán bailes y villancicos con sabor a mazapán.

En este primer día, Ángela Mendoza no cubrió las expectativas. Aunque su entrega fue completa, su baile carecía de propuestas. Un buen intento, al comienzo, quedó en un quiero y no puedo. El “Tango de las madres locas” de Carlos Cano, que lo recuperara para el flamenco Marina Heredia, bien interpretado por la voz dulce de Alberto Funes, no llegó a romper. La ausencia de pies y dinamismo empobreció la pieza. Los músicos, en solitario, hicieron tangos, esperando que la bailaora de Maracena entrara por levante. Sus pies no llegan, pero sus manos tampoco son exactas. Remata por tangos estos cantes mineros que despuntan unas gotas de frescura.

Otro intermedio, donde los músicos interpretan una canción por bulerías (Alberto Funes), por un lado, y unas malagueñas con excelentes fandangos de Granada (Gilberto la Luz), por otro, dan paso a la última y entrega de Ángela por soleá, lo mejor de su función. Marcando con precisión y sacando punta a las tablas, esta soleá, con sus bulerías, marca lo que debía haber sido el punto de partida.

* En la foto, Alberto Funes con Susana Guerrero, los dos representantes granadinos en "Enamorados Anónimos", un homenaje a la copla que se representó en Madrid durante todo un año.

Lunes, 26 de Octubre de 2009 11:17 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

A buen paso

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Inauguración temporada de ‘Solera y Caña’ de Maracena

La peña ‘Solera y Caña’ de Maracena comienza a buen paso su andadura con Rubito de Pará y Antonio el de Patrocinio, la segunda generación de flamencos con el mismo nombre. Con un lleno hasta los topes y un ambiente tan respetuoso como comprometido, dio lugar a un recital de total entrega que fue ganando en energía y eficacia conforme pasaba la noche.

El torrente de voz, dubitativo y desafinado en un principio, se fue imponiendo con poderosa nitidez en los postres. Si bien, al principio cabe destacar el polo, pocas veces usado, y sobre todo la riqueza por tangos, desde las alegrías comienza una carrera ascendente, aunque sin llegar a convencer, hasta los fandangos, con que remató la velada, pasando por seguiriyas y bulerías, ricas en cuplé y guiños a nuestra copla y bolero.

Antonio el de Patrocinio a su lado, enriquecía cada propuesta con su guitarra limpia y creativa. No en vano, fue el ganador en 2008 del Concurso Nacional de Arte Flamenco Córdoba, dejando fuera a competidores de la talla de Manolo Franco o Niño de Pura, por ejemplo.

* Antonio de Patrocinio.

Domingo, 25 de Octubre de 2009 11:46 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 1 comentario.

La verticalidad de Adrián Sánchez

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Un paseo flamenco

La falta de promoción o la multiplicación de eventos, impiden que se llenen los teatros. Llevamos varias jornadas en las que se acumulan al menos tres o cuatro ofertas de flamenco. Aunque podamos estar agradecidos por el público, numeroso y dispar, la afición no puede desdoblarse. Así, el viernes pasado, nos pudimos ver, en el teatro José Tamayo de La Chana, poco más de un centenar de personas viendo un espectáculo tan rico como novedoso.

Adrián Sánchez, bailaor granadino afincado en Madrid, quiso mostrar un íntimo “paseo flamenco” en la ciudad donde dos veces por semana acude a impartir clases en su academia. Al tocar multitud de palos, alguna de sus propuestas quedó escasa. Lo peor fue el sonido. En un espectáculo de baile, lo que hay que potenciar es el suelo, aparte del arropamiento musical. Ni lo uno ni lo otro. Adrián parecía bailar con zapatillas de andar por casa y los músicos sufrieron desagradables acoples, silencios inoportunos y desentendimiento general. Con todo y con eso, un cuadro avezado, está por encima de los contratiempos, y, el aparato musical, diseñado por el guitarrista Rubén Campos, se regenera por peso específico. A su lado, César Cubero, como segunda guitarra, ofrece una dimensión flamenca agradecida. Aplaudamos también las voces de Sergio ‘El Colorao’ e Irene Molina, con bastantes protagonismos. Eloy Heredia, con la travesera, y Miguel ‘El Cheyene’, en la caja, completan una escena redonda.

Desde la rondeña (un solo de guitarra de Rubén) podemos comprobar en Adrián un bailaor completo de pies, brazos, cuerpo y expresión. En el que destacan su verticalidad y equilibrio, su técnica y compás. Logrando, con estas cualidades, una discreta elegancia y un buen hacer tan descansado como el paseo que nos propone. La rondeña pronto se convierte en tientos, en la voz gitana de Irene, donde el bailaor expone su fuerza. Las bulerías son un paso a dos con su artista invitada, Cristina Gracia. Es una danza cerrada, breve y de salón. Muy llevadera. En el primer “paseo flamenco”, Adrián se muestra como pez en el agua, tocando todas las piezas y, como en un menú de degustación, ofrece lo mejor de cada plato. Así se hilvanan, de forma natural, granaínas, abandolaos y farrucas, una caña acelerada y un remate por peteneras. En estos cambios rápidos, sobre todo, es donde percibimos la falta de atención de los técnicos.

Unos tangos sin baile alguno sirven de ecuador a un programa sin descanso. “Aire” es una pieza, compuesta de romera y fandangos de Graná, que aborda Cristina con bata de cola y Manila. Su falta de sal y la pesadez en sus movimientos, unido a una cierta cojera en su pie izquierdo, restan varios enteros al resultado final. Un final que enmienda la plana con su segundo “paseo flamenco”. Adrián, vestido de blanco, con desparpajo y soltura, a veces improvisada, vuelve a entretejer tarantos y soleares, tangos y alegrías, para rematar, generoso y cautivo, por fiesta.

Domingo, 25 de Octubre de 2009 11:32 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Lo que te hace cantar es la vida

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Curso de Flamenco en honor a Morente

Con presencia del cantaor homenajeado, ayer comenzó un curso de flamenco en el teatro Isidoro Máiquez de CajaGRANADA organizado por el mismo centro cultural “Memoria de Andalucía” y la Universidad de Granada, dentro del programa “Flamenco y Universidad”. Como no podía ser menos, la primera jornada del ciclo estaba destinada a Enrique Morente. Bajo el epígrafe “Flamenco de ayer y hoy: siempre flamenco”, el catedrático y director de dicho programa, Rafael Infante Macías, glosó la figura y trayectoria del granadino en forma de entrevista con insertos de grabaciones sonoras y de vídeo.

Para introducir su conferencia y meternos en ambiente, pudimos oír “Plaza de los Herradores” unos cantes de Frasquito Yerbagüena, pertenecientes a su primer trabajo discográfico, “Cante flamenco”. La primera pregunta se remontó hacia la infancia del cantaor. Nacido en el Albaicín, en 1942, sus primeros contactos con el flamenco fueron en las “tiendecillas y tabernillas” donde alguien echaba un cantecito, y la música radiada que salía por las ventanas. Enrique, pronto fue a Madrid. Al no tener padrinos ni ser de familia flamenca tuvo grandes dificultades profesionales. Pero dio con un grupo de aficionados “capitaneados” por Pepe el de la Matrona, que significó una influencia decisiva, no sólo en el cante, sino también en la poesía. Este grupo se reunía y actuaba en el tablao Zambra. Allí coincidió con Pericón de Cádiz, Rafael Romero, Juanito Varea, Perico el del Lunar, las hermanas de Utrera… De casi todos ellos destaca su grandeza artística, pero también su dimensión intelectual. De aquella época, vemos un vídeo donde le canta por peteneras a la bailaora Rosa Durán.

Reconoce, seguidamente, Enrique al venerable Chacón, clasificándolo como un clásico, comparable a Bach en la música clásica. Además era un creador de cante jondo. Tras escuchar su malagueña grande, damos un salto y nos situamos en el colegio mayor San Juan Evangelista y su influencia en el flamenco y la cultura de la época. Actuó por primera vez en el curso 68-69, junto a Gloria Fuertes, y en 1973 hizo que lo detuvieran y multaran al colegio por su cante comprometido. Dispuesto a remover las conciencias, grabó un disco homenaje a Miguel Hernández, cuando éste estaba perseguido. Así, inconscientemente, asegura, se convirtió en un verdadero ídolo para la juventud.

Un vídeo por tientos, grabado en 1972, con Manolo Sanlúcar, da pie a mostrar algunas citas. El mismo guitarrista gaditano elogia la naturalidad de Morente (“habla como canta y canta como habla”); Mairena destaca su honestidad; Juan de la Plata, su creatividad; y Agustín Gómez añade que es un lenguaje nuevo. Enrique dice al respecto que lo más importante es la intención y la profundidad, que el flamenco tiene un solo camino. No sólo innova en la música, sino que también innova en las letras: canta a los poetas, Hernández, Machado, Fray Luis de León, Al-Mutamid, Bergamín…, lo que lleva Rafael infante a dividir su creación discográfica en tres grandes periodos. El primero, que comprende sus seis primeros discos, sería la etapa ortodoxa. El segundo, desde “Despegando” hasta “Misa flamenca”, pertenecería también a la etapa ortodoxa, aunque bastante arriesgada. Por último, de su etapa innovadora destacarían “Negra, si tu supieras”, “Alegro, soleá y fantasía”, con la Orquesta Sinfónica de Europa, y, sobre todo, “Omega”, con Lagartija Nick. Oímos de este último trabajo las bulerías “El pastor bobo”.

Termina la charla aludiendo a “El pequeño reloj”, una obra basada en el tiempo, con mayúsculas, que rompe el concepto de disco flamenco y se aproxima al de libro de poesía. Así, nos encontramos con “un cantaor de ayer, de hoy y de mañana. Es decir, un cantaor de siempre”.

Para cerrar el acto, Segundo Falcón, cantaor morentiano, y el tocaor Miguel Ochando, ofrecieron un pequeño recital en honor del maestro.


NOTA: Al ser un artículo informativo, de un día para otro en el diario Granada Hoy, no admite ningún tipo de valoración. He intentado rescatar el espíritu de la noche, que, en general, era pasar un rato con Enrique Morente, oír anhelos desde sus mismos labios y reconocer en gran medida la labor que hace por el arte en general y por el flamenco en particular.

Hay impresiones, en cambio, que no quiero dejar pasar en esta página. En primer lugar no entiendo la poca difusión que se le dio a un evento de primera magnitud, que, aunque correspondiente a un curso (con su alumnado y profesores), la entrada era abierta y gratuita, hasta completar aforo. El teatro, siendo benévolos, rellenó su tercera parte.

En segundo lugar, que no en segundo orden, el enfoque de la entrevista me pareció trasnochado y falto de interés. Un recorrido por la vida del artista es tópico y redundante. Aunque aciertos y revelaciones, los menos, sí que los hubo y, supongo, se desprenden del texto precedente.

Tercero. Tanto el entrevistado como el entrevistador me parecieron obtusos, faltos de dinámica y comunicación. Más por deficiencias de este último, que es en realidad quien debe llevar las riendas, que por incapacidad del primero, que todos sabemos como es Morente de corto, aunque también de profundo cuando se le lleva por los caminos apropiados.

Parecían dos caracoles esperando a que escampara.

Y cuarto (por poner un límite), Segundo Falcón me pareció igual de espeso en todas sus entregas, con algún pellizco que otro. El mejor de la noche fue el guitarrista Miguel Ochando, que, no sólo estuvo en su sitio, sino que amortiguó en más de una ocasión los tropiezos y cabezadas del cantaor.

* Un momento con ojos en la entrevista (© Miguel Rodríguez, Granada Hoy).

Viernes, 23 de Octubre de 2009 10:10 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 3 comentarios.

Como en su casa

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Inauguración temporada de La Platería

La Platería quiso comenzar sus actividades para el curso 2009-2010 de una forma muy especial: llamando a alguien que se considera hija de la peña. No es para menos. Marina Heredia ha vivido siempre en el Albaicín, La Platería ha sido su segunda casa. Aquí empezó; aquí se formó; y aquí vio a los grandes, empezando por su padre, el cantaor de bronce. La peña ha querido que la presencia de Marina no sólo suponga la apertura de puertas a un año de entrega a su labor de salvaguarda y difusión del flamenco, sino que sirviera de colofón a sus sesenta años de existencia, proclamándose, con el aval del año 1949, en la decana de todas las peñas flamencas.

Marina, perfectamente arropada por la guitarra pulcra de Luis Mariano, se sintió como en casa y nos hizo sentir a los presentes como si también compartiéramos camilla y enaguas, a pesar de la multitud, a pesar de las sillas aglomeradas. Guapa en presencia y en entrega, la cantaora granadina anuncia sus cantes. Comienza por alegrías donde se trae la sal de la bahía a las murallas rojas de la Alhambra. Por soleá estuvo mayúscula y se rompe, aunque ya va siendo hora que incorpore en su repertorio los sones del ‘Niño de Jun’ y las cadencias de Cobitos. Por malagueñas domina, y se crece con los fandangos del Albaicín, con los que remata. En los tangos del Camino, de la pita, de la penca, como le gusta especificar, Marina se sabe grande. Es uno de nuestros mejores exponentes. Tiene además un colchón a su izquierda que suena a fuente, que suena moruno y envuelve el cante para darle más belleza si cabe.

La seguiriya, con las que comienza la segunda parte, no es de sus palos habituales. Las hace bonitas, como todo lo que toca. No obstante se espera el quejío, que a veces queda diluido en su conjunto. Campea a voluntad por los altos, olvidando las bondades del mediotono. Por levante tiene buen ejemplo, a quien imita, en la figura de su padre. Y en las bulerías se acuerda de Lole y Manuel y de ese himno generacional llamado “Nuevo día” con el que abrieron su producción discográfica, allá por el 75. Un bello poema cantado con tanto respeto como flamencura. Con tres fandangos termina el recital sin antes hacernos gozar de un fin de fiestas carismático. Acompañan a los protagonistas en el escenario algunos de los artistas presentes. Y echan su pataílla Antonio Canales, ‘La Moneta’, Jara Heredia y la misma Marina, mientras Jaime Heredia se hecha un cantecito y hacen compás Curro Albayzín y Ana Heredia, hermana de la cantaora.

* Foto de archivo (© Nono Guirado).

Lunes, 19 de Octubre de 2009 11:43 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 7 comentarios.

Nono García tiene las ventanas abiertas

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La Guitarra en Otoño 

Nono García vive en una casa sin ventanas en la que entran todos los vientos a voluntad, y se sube a componer a la azotea donde domina todo el mar y las cinco tierras, impregnándose de los aromas y de las corrientes. Su música es rica en matices. Es un caballo que no conoce fronteras y va dejando una estela, como de arcoiris, que desprende flamenco y jazz, bossa nova y evos africanos, copla, boleros y baiaos. No es flamenco, lo sé. Mejor dicho: no es sólo flamenco. La raíz ortodoxa, aunque libre y creativa, la debería haber puesto, el jueves pasado en la Casa de los Tiros, la guitarra limpia de Miguel Ochando, pero por problemas de última hora no pudo acudir a la cita.

Así que el curtido Nono García tuvo que rellenar todo el espectáculo. Y vaya si lo rellenó. Como ciudadano del mundo, nos embarcó en un viaje cosmopolita en el que convocó a sus amigos. Abrió la velada con una libre versión de los campanilleros que, con un toque orientalista de los que usa Rubial, se mezcló con La Ruta de la Seda, un tema de su primer disco, Las quimeras del momento. En Cádiz comenzó su periplo con los Tanguillos del abanico, perteneciente a su grabación Atún y chocolate, que inspiraría la película, del mismo nombre, de Pablo Carbonell. De su tierra, nos lleva a través del Atlántico, haciendo Sombra y blues, de ese mismo trabajo. Aterrizamos en Brasil con Meditación, un tema de Antonio Carlos Jobim. De Suramérica nos asomamos a Francia, donde el guitarrista de Barbate remeda a Django Reinhardt, para volver de nuevo a Estados Unidos y hacer el primer tema de Atún y chocolate, llamado Mojama blues.

Rescatado de la banda sonora de la película, a continuación Nono hizo Los quereles, un homenaje a la copla, una recreación muy fresca. Volvemos a Cádiz, en ese viaje pendular, y escuchamos las Alegrías del Estrecho, también del trabajo aludido. Para terminar, aterrizamos nada menos que en la India con Improvisación en RE. Cercano a las bulerías, con una afinación (o desafinación) especial, nos recuerda al sonido del sitar, instrumento que también domina. En un momento, incluso, juega con el clavijero, tensando y aflojando las cuerdas en mitad de la pieza. Ante la avalancha de aplausos sentidos, García vuelve a afinar la sonanta para regalarnos otra Improvisación, con aires festeros, que le persigue desde la adolescencia y ahora retoma. El segundo bis es Verde que te quiero verde, una rumba de Manzanita (ese gran músico, no lo suficientemente reconocido), inspirado por el poema de Lorca, que, según Nono García es una letanía, como un mantra budista, que refleja la identidad andaluza. Este tema está incluido en su último disco, de 2008, Al filo de la medianoche.

Como digo, un concierto rico y variado. El guitarrista normalmente termina imitándose a sí mismo. Nono tiene muchas esquinas, no es monótono, y, si bien nada en todas las aguas, sobre todo destila flamenco.

* © Migue de Granada Hoy.

Sábado, 17 de Octubre de 2009 12:32 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Estética en las tablas

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El mes pasado, sin comérmelo ni bebérmelo, me vi presentando el Festival de Flamenco Joven de Armilla. No es la primera vez que me lían para algo así. Además, sin previo aviso. Aquí te pillo, aquí te mato. O, lo que es lo mismo, ya que has venido, te suelto el micrófono y entiéndetelas como puedas.

No soy locutor ni soy de los que dan muchos datos. Mis presentaciones se reducen a conectar con el público e interactuar con los artistas, intentando pasarlo bien a todos los niveles. Lo hago así, porque no sé hacerlo de otra manera. Además, me cuesta mucho empezar.

Después me gusta que me feliciten y que me recompensen, con una cerveza al menos. En Armilla sólo hubo un choque de manos y un "muchas gracias". El próximo año, no sé...

Bueno, lo que quiero contar es otra cosa. En este festival ayudaba el ambiente. Y así lo dije. Buen sonido, buen teatro, buen público, artistas entregados y sillas de anea. Porque, no es lo mismo hacer flamenco con sillas de anea que con sillas de escay.

La estética es importante. La decoración puede colaborar casi tanto como el silencio, como el sonido, como la presencia. Hay formas y formas. El respeto, por ejemplo, es imprescindible. No se puede salir al escenario de cualquier manera, aunque el aspecto no contribuye a la hora de cantar. Que se lleven zapatillas playeras o zapatos no determina que se cante mejor o peor, pero contribuye al resultado final ir vestido de domingo.

Hay quien va con chaqueta o con traje de flamenco o con sombrero. Ole por las formas añejas. No digo tanto, pero un respeto... Al igual que, si al llevar chaqueta y agobia el calor, a nadie molesta que se la quite y la cuelgue en la silla y se remangue. Pero, si se pide con gracia permiso al respetable, no está de más (y no cuesta nada).

Respeta y te respetan. Tampoco se puede uno ensañar con el público por un mal día, por un abucheo o por problemas con la organización (cosas que hemos visto recientemente).

El otro día, viendo a Paco Moyano y Paco Cortés en Huétor Vega, sacaron una botella y dos catavinos y se sirvieron en una pequeña mesa de palo. El sabor de lo auténtico (además de su actuación tan personal y enraizada) terminó de redondear el goce.

Hogaño, es normal, salir al escenario con la botellita de agua. Es lo más sano. Dice bastante de la seriedad del artista, que se cuida. Pero, perdonadme, me parece un poco antiestético y artificioso (tampoco el vaso de cubata me parecía bien).

Rizando el rizo. Hay quien lleva un poco de güisqui en la botella de agua. Lo notamos por el color amarillento, cuando el color de los focos no es ambarino.

* Paco Moyano y Paco Cortés (© Pepe Morillas).

Jueves, 15 de Octubre de 2009 10:54 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Cincuenta años en el escenario

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Homenaje a Curro Albayzín en Huétor Tajar

Una mentira piadosa llevó inocente a Curro Albayzín hasta el pueblo de Huétor Tajar donde se le preparaba un homenaje. Que iba a ver a Miguel Poveda, le dijeron. Y, cuando salió al escenario, su sorpresa fue tremenda y sus ojos de agua mostraban su agradecimiento. La excusa: sus más de cincuenta años “flamenqueando”. La verdad, aparte de estas asombrosas bodas de oro, fue su profesionalidad, su entrega, su aleccionamiento, su ejemplo y, en resumidas cuentas, por ser memoria viva del barrio del Sacromonte y por ser el mejor embajador de su tierra en el mundo.

Curro es un artista con letras mayúsculas. Canta, baila, recita, anima… Es un ser completo. Es una combinación de arte y de saber hacer. Rellena las tablas como nadie y arranca la sonrisa desde el primer momento. Cuando se destapó la sorpresa y cogió el micrófono dijo que prefería el reconocimiento como investigador y salvaguarda de la historia del Camino del Monte que como artista, ya que esto era su medio de vida y que así lo hacía y lo seguirá haciendo. En un video, que precedió el homenaje, donde se glosó su figura, bastantes amigos se aunaron en espíritu a esta velada: Manuel Liñán, Mariquilla, Curro Andrés, Anabel Moreno, Rafael Amargo, Francisco Manuel Díaz, María ‘La Coneja’, Angustillas…También se le nombró primer Socio de Honor de la peña local Juan Pinilla.

Unas palabras de las autoridades, que apoyan esta ofrenda, dieron paso a las actuaciones. La mayoría de los participantes eran jóvenes seguidores, que siguen su memoria, que pasan por su tamiz. Iván ‘El Centenillo’ recordó que Curro tiene siempre su casa abierta para ofrecer cualquier consejo y enseñanza. Josele de la Rosa, notable y fiel, actuó como guitarrista durante toda la velada, apoyado por el jovencísimo Álvaro ‘El Martinete’. El escenario, con cobres y foto de las Angustias en su centro, recreaba el rinconcito de una cueva. Juan Pinilla, con clara emoción, condujo la función y las gracias. Unos tangos de Granada, verdadero himno “sacromontano”, comenzaron la noche. Fernando Rey propuso a continuación unos fandangos de Huelva, que terminó valiente al pie del escenario. Un momento entrañable lo protagonizaron dos hermanos, profundos hueteños, con sus fandangos y Zurrapa con sus trovos. Juanillo ‘El Maero’ cantó algunas letras alusivas al homenajeado. Manuel ‘El Maero’ hizo unos fandangos bestiales para tomar nota y recordar. Zurrapa improvisó tres letrillas rimando en octosílabos. El “albaicinero” Paco Olit aportó su grano de arena cantando “Carcelero” de Caracol y recitando un poema, donde Benítez Carrasco recuerda a Ramón Montoya, remedando una de las mejores facetas de Curro. Juan Pinilla, como no podía ser menos, impuso su presencia y respeto, con una malagueña chaconiana rematada con nuestros abandolaos. Para el fin de fiestas, Curro se subió al escenario y recitó, también de Manuel Benítez, los “Cinco toritos Negros”, que terminó por tangos. Los ilustró al baile su hermana, Teresa Guardia, quién, de una manera u otra, también recibió la ofrenda. Todos los actuantes, pusieron la guinda por bulerías, en las que destacaron el cante modulado de Ana Mochón, que ya había participado en los tangos del principio, y el cierre, cada vez más bailongo, de Juan Pinilla.

*Curro Albayzín (© José Luis Pérez Martínez).

Domingo, 11 de Octubre de 2009 09:40 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Sangre y razón en la Casa de los Tiros

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La Guitarra en Otoño 

La Casa de los Tiros se ha convertido en un escaparate donde contemplar la buena salud de las guitarras granadinas. Es un ciclo corto, de tan sólo cinco sesiones, pero equilibrado y exacto. Como es lógico no están todos los que son, pero esta muestra ayuda a acercar el público a la guitarra y, casi más interesante, la guitarra al público.

El jueves pasado cruzamos el meridiano de los conciertos, con un recital tan creativo como sorprendente. La juventud vino marcada por Rubén Campos, la veteranía por Rafael Santiago ‘Habichuela’. En un principio, intérpretes bastante distintos. En la realidad, bastante compenetrados. No en vano, Rafael le dio clases a Rubén. Éste dijo que en su maestro advierte “la poca savia que queda en el flamenco puro”.

Rubén, más académico y sofisticado, comenzó con una granaína, la misma que grabó recientemente en un disco homenaje a Diego del Gastor, avalado por las peñas de Andalucía. Continuó con un zapateado y con una rondeña, que se hizo zambra a los postres. Una afinación personal, en la que destensó la tercera y el bordón, propuso para unas seguiriyas que estrenaba ese mismo día. Acordándose de su tierra, terminó su actuación por tangos.

Rafael, especialmente inspirado y sensible, abrió la segunda parte con una farruca bastante particular, dedicada a su madre, desaparecida hacía unos días. Para la soleá, bien construida, no tuvo sombra alguna. Redonda y gitana. Su toque es pausado y rotundo. Sus silencios grandiosos y elegantes. El taranto, al compás de un bolero, rezuma belleza y melodía. Y, para terminar, se fue por Huelva, que, según sus palabras era un “rebujao” entre jaleos y fandangos. Con todo esto, se le empieza a advertir a este guitarrista un toque propio y distinto.

José Antonio Carmona, en la percusión, se entendió mejor con su tío Rafael que con Rubén. De todas maneras, para mí, sobran los tambores, los platos y las cajas en conciertos tan íntimos como estos. Quizá un poquito de compás con las palmas…

Como fin de fiestas, los dos guitarristas terminaron de endulzar la noche con un vals, creado por el maestro, a la manera de Niño Miguel.

* Rafael ’Habichuela’ en la foto.

Sábado, 10 de Octubre de 2009 09:36 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 1 comentario.

Siempre que bailo intento cantar con el cuerpo

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Entrevista a Eva Yerbabuena

Con motivo de la presentación en Granada del último espectáculo de Eva Yerbabuena, Lluvia, el próximo 31 de octubre en el Palacio de Congresos (no faltéis), publico esta entrevista que le hice a la bailaora hace algún tiempo y, por circunstancias adversas quedó inédita.

***

La agenda de Eva siempre está apretada. Tanto, que en persona es difícil hablar con ella. Nos dedica unos minutos, pero siempre da la impresión de que su cabeza se encuentra en otro sitio. Así que tuvimos que contactar con ella por teléfono. Eva se desplazaba en el Ave de Sevilla a Madrid, así que no podría ir muy lejos dentro del vagón. Pero el tren es rápido y, cuando nos dimos cuenta, ya estaba en Atocha. De manera que, de mil preguntas que corrían por nuestra cabeza, tuvimos que limitar la entrevista.

Naciste en Frankfur, aunque te criaste en Granada, entre los Ogíjares y Armilla. Ahora vives en Sevilla. Todo el año estás viajando. ¿Qué te queda de granadina?

Yo estuve hasta los ocho años en los Ogíjares. Después me trasladé a Armilla. Mi padre es de Armilla y mis abuelos vivían allí. De granadina me queda el alma. Eso es algo que siempre va contigo. Aunque no puedas vivir día a día, hay cosas que llevas contigo y no olvidas. A veces necesitas coger el cochecito e irte directamente para Granada y, aunque sean unas pocas de horas, ya con eso basta.

¿Vienes muy a menudo?

Sí, voy muy a menudo. Cada vez que puedo. Aparte, mi espíritu está lleno de Granada.

Llevas 7 espectáculos con tu compañía. ¿Por qué no todos han pasado por Granada?

Hay veces que me gustaría estar ahí. Que vieseis toda la evolución desde que uno empieza hasta que uno termina, pero unas veces no depende de mí y otras no depende de los que quieren que esté. A veces el espacio al que te han invitado es un espacio al aire libre y hay espectáculos que no se pueden realizar al aire libre, y otras veces te piden un espectáculo concreto, el que estés trabajando en ese momento. Pero mi intención es llevarlo todo a Granada.

¿Traerás Lluvia? [Cuando evidentemente no se sabía nada]

A mí me encantaría.

¿Por qué prefieres trabajar con hombres?

Bueno. Pues no lo sé. Quizá, como yo siempre digo, haya una parte de mí que también forme parte de lo masculino. Otras veces, puede que te sientas más femenina, que necesites estar más protegida. No lo sé. A mí me encanta trabajar con hombres.

¿Por qué son más fáciles de manejar?

[Risas] No, no creo. Tampoco se trata de eso. Tú sabes que mujeres guitarristas hay pocas y, además, tengo a mi marido, a Paco Jarana. Y me gustan las voces de hombres. No es que no me gusten las de mujeres, que me encantan

Te gustaría haber sido cantaora, por eso cuidas tanto el cante. ¿Es necesario sentir el cante para bailar?

A mí me gustaría ser cantaora. Siempre que bailo intento cantar con el cuerpo. Es algo que me gusta y realmente es lo que uno refleja.

El armazón musical también es imprescindible. ¿Qué le debes a Paco Jarana? ¿Qué tanto por ciento de Eva Yerbabuena es Paco Jarana?

Hay un porcentaje que es difícil de medirlo artísticamente. Cuando miramos un espectáculo, y no pensamos que el compositor es pareja de la coreógrafa, sabemos que la música es un cincuenta por ciento de un espectáculo. La música, la coreografía, la luz… todo es importante. Lo que pasa es que, al ser pareja, hay como más inquietud, en saber cómo, de qué manera… e incluso a la hora de medir el porcentaje, que es algo que nosotros nunca hacemos. Simplemente yo tengo una idea, una inquietud, y se la cuento a Paco. Y él me ayuda a ponerla en escena a través de la música.

¿Qué le debes a la improvisación, a la casualidad?

Las casualidades casi no existen. Las cosas que tienen que pasar, tienen que pasar. Yo le debo a todo aquello que hace que pueda compartir en un escenario. Y, además, es mi vida.  Es todo aquello que me inquieta, que me preocupa, que me divierte. Todo aquello que hace sentirme viva. Hay momentos que te dejas llevar. Y que te gusta hacerlo. Dejarme llevar por la música, el cante, el momento, la situación. Habrá días que me gusta lo que ha surgido y días que no. Ése es el riesgo.

El otro día, hablando con Paco Moyano sobre Lluvia, me dio una definición enigmática. Me dijo que no había sufrido con la obra, que no era nada angustiosa.

[Interrumpiéndome antes de lanzar la pregunta] Como dijo Einstein: “de la angustia nace la creación”.

¿Crees que has entrado a otra fase? ¿Crees que has madurado artísticamente?

Indiscutiblemente. Diez años de trayectoria te hace madurar por narices. Bueno, hay gente que llevan toda la vida y no madura. Yo creo que sí. Lo dije en su momento, cuando cumplimos diez años, que había una etapa que se cerraba y otra que empezaba. Y en Lluvia, está reflejado.

Has conquistado el mundo con la soleá. Siempre te la piden. En una ocasión intentaste dejar de hacerla (El huso de la memoria) para que no te encasillaran. En este último montaje has vuelto a ella. Aunque no lo quieras ¿Eva es soleá?

Yo le tengo mucho que agradecer a la soleá. Sí siempre la he hecho. Lo que pasa es que en El huso de la memoria y en Santo y seña hago una soleá diferente, una forma diferente de trasmitir, de moverme a través de la soleá. Es un baile al que le debo mucho. Te identifica. Dices soleá y la gente tiene a Eva en la cabeza. Es una forma de definirte, de que la gente te relacione con ella. Yo me siento agustísimo. Pero luego piensas que el flamenco no es solamente una soleá. Hay tarantas, hay alegrías, hay tangos… Entonces no me molesta. Cuando haces un espectáculo no solamente hay una soleá. Hay muchísimas cosas, a nivel coreográfico, a nivel de luces… lo que es el concepto de un espectáculo. Así, de alguna manera, te da pena de que al final la gente se haya quedado nada más con eso. Aunque, a lo mejor, es lo que más les llena y acaban hablando de eso. Pero no es que me moleste. Al contrario.

Eres empresaria, productora, guionista, coreógrafa, bailaora. ¿No te fías de los demás?

Como fiarme sí. No de todo el mundo. Pero sí que me fío. Aunque más me fijo. No de mucha gente me fío, pero fijarme, de todo el mundo. Nadie mejor que uno sabe lo que quiere y lo que necesita. Creo que es la mejor manera de encontrar. A veces te cuesta mucho contarle a los demás…E incluso es imposible que lleguen a imaginarse… O que se confundan… O que tú misma los confundas a la hora de explicar que es lo que quieres y lo que necesitas. Aparte que es algo que por mi situación y mis vivencias he tenido que hacer antes casi inconscientemente. Así que forma parte casi de la costumbre.

Para ser la mejor… Bueno, una de las mejores bailaoras de flamenco [para no ser categórico], que de ti han salido muchas chicas y chicos, no tienes seguidores-imitadores como el resto de los flamencos, quizá con menos nombre. El estilo de Eva no lo tiene nadie. ¿A que es debido?

Yo procuro a la hora de enseñar, que es lo que más me importa, precisamente hacerles ver que no se debe imitar a nadie. Y eso es algo, que si es así, me alegra, que se lo hayan tomado tan en serio. Lo peor es imitar. Cada uno tiene que ser uno mismo.

Te voy a referir algunos nombres para que me digas qué te sugieren. Si yo te digo Francisco Manuel Díaz.

Uff. Compañero. Padrino de nombre artístico. Compañero de comienzo. Un gran amigo. Conoce mi carrera de pe a pa. Forma parte de mi vida, de mi trayectoria y mi carrera.

Paco Moyano.

Bueno, pues Paco y Lola (su mujer) han sido como mis padres artísticos, de alguna manera, a través de FMD, que nos presentó en Granada. Con ellos partí por primera vez a Sevilla donde después me quedé. Los quiero muchísimo, les tengo mucho cariño y me han enseñado artísticamente y a nivel personal.

Mariquilla.

María Guardia formó, en su momento, durante dos años y pico parte de mi enseñanza, como maestra. Con la que tuve la oportunidad, aparte de dar clase con ella, de impartir clases, que eso también es muy importante.

Estuvimos en la inauguración de la Peña Yerbabuena de los Ogíjares. ¿Qué relación mantienes con ella?

Muy buena. La tengo al lado de casa. Cada vez que puedo voy a visitarla. Muy bien. Yo creo que me conocen todos desde pequeña. Hay un cariño muy grande. Y la labor, que siempre agradeceré, y el empeño que han puesto.

¿Te sientes querida en tu tierra?

Sí. Como dice mi amigo Paco Moyano, yo sólo sé que hay gente que me quiere y gente que no me quiere. Eso nos pasa a todos.

¿Percibes que eres embajadora de Granada?

Nunca me planteo si soy embajadora o no. Simplemente, fuera de Granada, me encanta cuando voy a cualquier sitio a trabajar y a comunicarme con la gente y compartir este arte nuestro, la verdad, me halaga muchísimo cuando dicen “eres de Granada”, pues sí soy de Granada. Y lo dices con ese orgullo… Eso es lo que yo me siento. Yo me siento, más que embajadora, granaína.

Jueves, 08 de Octubre de 2009 09:52 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

Ha nacido una estrella

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Primer aniversario Peña Juan Pinilla de Huétor Tájar

Nunca en el flamenco se ha visto un grupo de seguidores tan extenso y compacto como los que tiene Juan Pinilla. Desde que este chico alzó la voz en su pueblo, numerosos vecinos le brindaron su apoyo. Tanto es así que se fletan autobuses para sus actuaciones. Tanto es así que la peña flamenca de Huétor Tájar lleva su nombre, y el sábado, 3 de octubre, cumplió su primer aniversario, nombrándolo Presidente de Honor. Un cumpleaños feliz, al que acudieron numerosos artistas, amigos, autoridades y representantes de otras peñas (‘La Platería’ de Granada, ‘La Parra’ de Huétor Vega, ‘Manuel Ávila de Montefrío’, ‘Sonsonete’ de Ogijares). En el emotivo “acto sorpresa” se le reconoció su valía como cantaor, como persona y como embajador de Huétor Tájar en el mundo.

Para ilustrar la velada, como no podía ser menos, se programó un poquito de cante. Nada mejor en esta ocasión que una de sus alumnas aventajadas, una niña que sigue sus pasos. Ana Mochón tiene tan sólo catorce años y ya es capaz de erizar los pelos de los espectadores. En el último concurso de La Unión, se alzó con el premio de granaínas. Su edad, me consta, ha afectado a la concesión de otros galardones, “es joven, todavía tiene tiempo”. Pero, al César lo que es del César, la brillantez no tiene edad, los escollos están en el camino, no demos más cornadas de las que de por sí da la vida.

Aunque hayamos visto a Ana en más ocasiones, y haya preparado el vestido desde su papel en las Minas, este recital puede suponer su puesta de largo. Nunca la habíamos visto tan segura y contundente. Una afección de la voz, sin embargo, la llevó a estar poco afinada en el cante más ligero, pero, cuando la jondura nos visitaba, su control era perfecto.

Comenzó a templarse por alegrías. Pasó a levante, donde se acodó de Manuel Ávila. Fue grande en la soleá de la tierra y realmente notable en los tangos del Sacromonte. Hay que destacar en esta cantaora su dominio en la modulación. Se pasea en los bajos con holgura y estalla con sabiduría cuando hay que subir. También hay que reconocer la elección de sus letras, variadas y poco convencionales.

A su lado, la guitarra emocionada y certera del joven lojeño Kiki Corpas, que la arropaba con precisión. Para los tangos entró Álvaro Pérez ‘El Martinete’, de trece años, como segundo guitarrista, que sumó sus esfuerzos durante toda la segunda parte. Es más, abrió ésta con una rumba de Cepero muy aplaudida. Ana entró con unas tonás de buena factura, para pasar después a la granaína y media que ganó en La Unión, aunque allí estuviera más afinada y precisa. Para la amable guajira, siempre agradecida, estaba fuera de tono. Pero, si hay que quedarse con un palo, aparte de la soleá, elegiría la seguiriya, que bordó primorosamente, a pesar de su juventud. Terminó por bulerías. Correctas y bien acompasadas.

Seguidamente, lo que pasa en las peñas, el escenario queda abierto para que cualquiera aporte su granito de arena. Cristian Delgado, con la voz de sus doce años, todavía no hecha, aunque potente, nos cantó por malagueñas rematadas por Frasquito y unos fandangos. La velada concluyó con el protagonismo de Juan Pinilla, con otro par de fandanguitos.

* En la foto: Ana Mochón, Juan Pinilla y José Fernández.

Lunes, 05 de Octubre de 2009 13:52 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

El carisma de Paco Moyano

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XXII Festival Flamenco de Huétor Vega

El temor de un tiempo inestable en este principio otoñal ha obligado que el Festival Flamenco de Huétor Vega se haga sobre cubierto. La misma sede de la Peña ha servido de escenario para este evento. Al ser un sitio tan recogido, por otra parte, y no habilitado para albergar todo un festival en uso, se ha dividido en tres jornadas. Perentoriamente, es un poco chocante, y da pie a pensar que este festival se ha perdido, por la propuesta tan descafeinada. A toro pasado (escribo este artículo cuando sólo ha pasado el primer día del ciclo), ha propiciado otro enfoque para estas manifestaciones. Quizá sea una fórmula.

Pero ni las sesiones maratonianas y multitudinarias del habitual aire libre, donde, en muchos casos, consumimos flamenco a granel, ni el flamenco fragmentado y modesto, que da la sensación de todo menos de festival. ¿El término medio? Dejadme que piense…

Paco Moyano es particular, como el patio de mi casa. El primer aplauso es para la peña ‘La Parra’ y su intención de rescatarlo del olvido. Para Paco, el cante es su segunda actividad. Su vida no depende del flamenco. Quizá esto haya precipitado su paso a la retaguardia. Pero hubo un tiempo en que su voz se alzaba contra la injusticia. Paco Moyano es un cantaor comprometido, que ha cantado a poetas sociales, como Miguel Hernández, y ha cantado sus propias letras y ha aprendido de los grandes y ha creado escuela (Juan Pinilla grabó una mariana suya en su disco “Lámpara Minera”).

No esperemos de Paco una tremenda exactitud ni un pellizco gitano. No esperemos un cante arraigado y de reconocida altura. Encontraremos, sin embargo, conocimiento, entrega, gusto y emoción. Su recital no es nada convencional. Parece guiado por impulsos. El ambiente, las horas, conforme pasan, le dan los tonos. Se despereza con abandolaos y sigue con el polo. Por levante se acuerda de Manuel Ávila y acaba como él abandolándolo. Remata su primer pase con tangos del Piyayo. Tras el intermedio, nos sorprendió la vidalita, a la que siguieron cantiñas, seguiriyas y serranas. Y, para acabar su escueta actuación, hizo un romance mairenero por bulerías.

A su lado, la guitarra de Paco Cortés es un dulce salvavidas, que envuelve y recoge el cante como pocas. Si alguien quiere escuchar el toque granaíno por antonomasia que pregunte a Paco Cortés. Y entre Pacos se encuentra el juego. Dos seres carismáticos, que, junto a un cuidado sonido, hicieron pasar una velada entrañable.

Este festival continuó el sábado con la presencia de Luis Heredia ‘El Polaco’ y la guitarra sevillana de Manuel Herrera; y se cerrará el próximo día 17, también sábado, con el recital del bastetano Alberto López.

* Un momento de la actuación (© Pepe Morillas).

 

Domingo, 04 de Octubre de 2009 09:59 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 6 comentarios.

Calendario flamenco

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Al igual que en la web de la Federación de Peñas y animado por un lector, inauguro este mes un calendario flamenco, inserto a la derecha.

Hoy por hoy no es muy estético, se sale de la pantalla y hay que utilizar las barras de desplazamiento para consultarlo. Pero intentaré mejorarlo e incluso hacerlo interactivo.

Es decir, yo colgaré, con tiempo suficiente, a ser posible, los eventos de flamenco que consten en mi conocimiento, pero si algún visitante sabe de alguno que aquí no esté puesto, que pueda añadirlo con un solo clic de ratón*.

Espero que os sea útil.

* Ya se pueden añadir eventos, corregir o especificar los que existen. Tan sólo hay que pinchar en el botón de Google que aparece en el ángulo inferior derecho del calendario.

Viernes, 02 de Octubre de 2009 09:44 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 1 comentario.

En la fábrica de ruido

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XVI Festival Flamenco “Frasquito Yerbagüena” de Cúllar Vega 

No tenemos perspectiva suficiente para evaluar a nadie en un festival, por las condiciones adversas. Sería injusto clasificar a cualquier flamenco por una actuación multitudinaria y mariatoniana. No siempre ha sido así. El festival, aparte de la peña, era el único sitio donde se podía escuchar en directo a un cantaor. Las cartas estaban echadas y las circunstancias eran tan intrínsecas a la función como puede ser el acompañamiento de la guitarra. Hoy, por suerte, podemos disfrutar de una voz, de un sonido, de una imagen en foros reducidos y acondicionados. El flamenco desde que entra en el teatro, en la intimidad de las doscientas o trescientas personas es otra cosa. Quizá pierda espontaneidad y pellizco. Pero gana fuerza y genera verdad.

Hay festivales, sin embargo, muy cuidados, que almohadan y engrandecen a los artistas. Hay otros que parecen carreras de obstáculos, que piden un sobreesfuerzo a los actuantes, para salvar los escollos, y piden un sobreesfuerzo al público asistente para comprender y desmenuzar lo que están viendo.

No sé por qué regla de tres el Festival Flamenco de Cúllar Vega se tuvo que celebrar en plena feria, cuando el chichimpún de la caseta de al lado vencía cualquier deseo de concentración y el vocerío amplificado de los columpios, de la tómbola o de la churrería era más fuerte que el sonido en el escenario. Para colmo, se sumaba a esto, el continuo murmullo, subido de tono para entenderse, de la gente en la barra, que flanqueaba toda la carpa. El técnico del festival, quizá con buena voluntad, saturó el sonido, queriendo que se impusiera en aquella torre de Babel. La distorsión, los acoples, los excesivos agudos… llegaban a hacer daño. Incomprensible todo esto en una localidad que tiene un excelente teatro, con una acústica envidiable. Incomprensible entre unos lugareños que pretenden dignificar el flamenco y recuperar el nombre que Cúllar llegó a moldear. Me gustaría ser uno de esos marcianos con muchas orejas para dedicar cada una a un sonido y tapar con cera las estridencias.

Dicho esto, los comentarios serán marginales. Sí podemos destacar la actuación de ‘El Polaco’, cantaor curtido en los festivales más adversos, aunque su previsible entrega y su remedo morentiano le restan interés. Más en su sitio estuvo Antonio Gómez ‘El Colorao’, prudente, largo, dominador, en buena forma. A Montse Pérez le venció el ambiente, aunque brillara por fandangos. José Fernández, que le tocó abrir el festival, también está por encima de los contratiempos, pero su buen gusto lo tuvimos que buscar buceando entre los ruidos, leyendo en los labios.

Reconocimiento merecen también los tocaores José Fernández ‘hijo’, tan flamenco, tan exacto, apoyando a su padre; pero, sobre todo, Ramón del Paso, acompañando a Luis Heredia y a Montse. Él solo es el espectáculo, limpio, certero, impasible.

El baile de Silvia Lozano, como siempre, flamenco y elegante, muy medido. A veces falto de pellizco. El dúo “La Sabica”, por su parte, se sujeta con alfileres. Tienen trasfondo, pero los descuidos y vicios de un baile demasiado académico pasan factura sin contemplaciones.

* Antonio Gómez 'El Colorao' en La Platería.

Martes, 29 de Septiembre de 2009 09:56 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El flamenco empieza en Armilla

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Festival de Flamenco Joven 

Un poco de miedo guiaba mis pasos al Festival Flamenco de Armilla, pues los cambios no siempre dan buenos resultados. De seguir la línea y, casi siempre, el mismo cartel de otros eventos veraniegos en la provincia, pasa a ser un encuentro de flamenco joven y además gratuito. Las papeletas para la decadencia estaban garantizadas. Pero la sorpresa fue doble al constatar que no se pierde una muestra flamenca, sino que se gana con el cambio. El artista joven, que aquí en Granada, por suerte, abunda con apuestas notables, tiene los dientes de leche, si me permiten la expresión a cambio de dientes retorcidos; es más claro y maleable y casi siempre más entusiasta. Un festival gratuito se populariza. A él acude quien quiere y no quien puede, que, en el caso del flamenco, es quien tiene interés realmente de asistir, pues no pierde nada, no se juega nada, y fuera hay otras alternativas.

Las edades de los actuantes irían desde los trece o catorce años hasta los veintipocos. Todos muy flamencos, todos muy entregados. Y con esa dosis de seriedad necesaria que la da el conocimiento y el estudio. Iván ‘El Centenillo’ abre la noche nada menos que con una granaína de buena factura, es generoso en los tangos de Granada y termina con fandangos, el último, sin micrófono, a pie de escenario, que se convertirá en una constante entre todos los cantaores de la noche. ‘El Gambimbas’ entra por seguiriyas. La mano de ‘El Colorao’, su maestro, es evidente. La prueba está en su segunda entrega. Canta la rumba “Mi mama” de Antonio Gómez. Unos fandangos rematan su actuación. Mª Ángeles Pérez ‘La Niña la Plata’ se atreve con una toná, para continuar con milongas y acabar con los fandangos habituales. Por último, Judith Urbano, con la voz más hecha que en pasadas ocasiones, festera y potente, se despereza con soleá por bulerías, alegrías y termina por tangos, interpretados de pie porque son acompañados por unas pataíllas, como en otros lugares las bulerías.

Los dos guitarristas de la velada, Enrique de Melgárez y Jonatan Morillas, se alternan entre los cantaores, aportando la buena madera que comienzan a destilar. Josué Heredia ‘El Cheíto’, con su caja, acompaña los temas festeros a discreción. Entre la actuación de cada cantaor, para enriquecer el festival y colorearlo un poquito más, David Córdoba y su grupo (María Sánchez, Victoria Macías y María Isabel Cortés) ilustran las tablas con su baile creativo.

Para el prolongado y bien recibido fin de fiestas por bulerías, asombrosamente, participaron todos los artistas, y algunos más presentes entre el público, demostrando el buen hacer y la sana complicidad de nuestros jóvenes flamencos.

* Como dato marginal os diré que un servidor presentó este festival con mucho gusto (aunque no hubo ni frutos secos).

Lunes, 28 de Septiembre de 2009 10:30 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 3 comentarios.

Mario Maya en el recuerdo

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Se cumple un año de la desaparición del maestro sacromontano

Hoy domingo, 27 de septiembre, hace un año justo que las complicaciones hospitalarias se llevaron al artista multidisciplinar Mario Maya. Aunque nació en Córdoba y murió en Sevilla, donde estableció su residencia, todos sabemos que fue granadino, amamantado en el Sacromonte, su fuente constante de inspiración. Mario fue un artista orgulloso (perdonen la redundancia) y, por tanto, un artista callado e introspectivo. Una de sus enseñanzas hacía preferible el prestigio a la fama. Él decía que “la fama es el prestigio en calderilla”. Como García Lorca, la inspiración siempre le llegaba trabajando. Mario era bailaor y bailarín, músico y compositor, profesor y coreógrafo. Pero, sobre todo, era un ser creativo, un espíritu inquieto e inconformista, que basaba su vida en la experiencia y en la búsqueda. El tiempo se le quedó pequeño. El hoy no existe, sólo el pasado, como punto de referencia, y el porvenir, que nunca llega, que se solapa con un nuevo futuro.

Hablo de Mario y creo que todo está dicho, que me repito, que nos repetimos. Ha pasado, sin embargo, un año sin su presencia y el hueco que nos ha dejado en Granada sigue siendo hueco. Algunas iniciativas particulares han surgido y el reconocimiento profesional lo tiene de forma permanente. Haciendo memoria (algo flaca en mi caso, lo reconozco), aplaudo a Juan Andrés Maya cuando dedicó el pasado Festival de Otoño y parte de su montaje a la figura de Mario; aplaudo a sus alumnos y amigos Anabel Moreno, Iván Vargas y Raimundo Benítez, cuando en la Platería hicieron un homenaje al maestro con su última creación contemporánea; aplaudo al Festival Internacional de Música y Danza cuando trajo el montaje de Belén Maya dedicado a su padre, donde se hacía un resumen de todas sus obras; aplaudo a Silvia Lozano, a Patricia Guerrero y a tantos bailaores que le han dedicado sus actuaciones y lo mantienen vivo en su recuerdo.

Pero su hueco, repito, no tiene flores institucionales. Granada dio la espalda a la Fundación Mario Maya. Su sede estará en Sevilla y en Córdoba. Aunque su universalidad está por encima de las ciudades y las fronteras, los puntos de referencia siempre son imprescindibles. No podemos quedarnos al margen de su memoria. No podemos permitirnos cerrarle las puertas a otro de nuestros hijos.

En este triste primer aniversario tendríamos que reflexionar y arrimar nuestro hombro a los esfuerzos e iniciativas de la Fundación. Es hora de sentarse y tender nuestras manos para que el flamenco no tenga espinas, para que Granada levante la cabeza.

Domingo, 27 de Septiembre de 2009 09:10 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Un festival modesto

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XVIII Festival de Flamenco del Barrio Fígares-Río Tenerías

Va a resultar que sí hay clases entre los festivales de barrio. Quizá el problema no sea genérico sino particular de cada zona. Puede que el presupuesto y el interés se enfoquen hacia otros servicios y prestaciones. La realidad es que los festivales flamencos que se organizan en los barrios más céntricos de Granada dejan mucho que desear. Un escenario mediocre, falta de iluminación, un sonido pésimo… es lo que caracteriza a estos recitales. A veces, se complica aún más, con una barra próxima, que impone el ruido de fondo, o con un cartel pobre.

El jueves 24, el Barrio Fígares-Río Tenerías celebró la edición dieciocho de su Festival de Flamenco, en memoria de Francisco González “Paquillo”. Es una historia que se repite. Es una muestra mediocre que, año tras año, salvo excepciones, trae el mismo cartel, en el mismo marco. La belleza del Palacete del marqués de Mondéjar, ahora remodelado, es un verdadero lujo.

En este foro hemos visto crecer a Johnatan Vallejo, cantaor local, que empezaría con doce o trece años, y a su guitarrista Enrique de Melgarez. Ellos abrieron la noche con una soleá, y terminaron por fiesta con tangos y bulerías. Son jóvenes. Aún tienen mucho que aprender.

Manuel Palma El Zahoreño’ es la estrella continua de esta fiesta. Con su guitarrista, José María Ortiz, están como en casa. Complacen al público y son reposados y certeros. Comienzan con una milonga que principia con vidalita. Siguen por alegrías, tientos y granaínas, el plato fuerte de Manuel. Termina, como es habitual, con fandangos naturales. El último a pie de escenario, sin micrófono, y, se vuelve a repetir, la calidad se multiplica al no estar sonorizado. El daño de un mal técnico o un mal equipo suele abocar al fracaso cualquier actuación.

Tampoco estaría mal, para futuras muestras, plantearse la posibilidad de traer un poquito de baile.

* Fachada del Palacete del marqués de Mondéjar.

Sábado, 26 de Septiembre de 2009 11:21 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

La Casa de los Tiros hace agua

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La Guitarra en Otoño

El flamenco es un arte participativo. Aparte de los músicos habituales, en el ritual de la manifestación flamenca intervienen los oyentes con sus oles y jaleos, según el caso. Así, se crea toda una atmósfera rica en expresiones y en complicidad, inigualable en otras musicas. Siendo un patrimonio vivo, estos vítores van cambiando, se enriquecen o caen en desuso. Se dice, sobre todo de una guitarra, que es agua, cuando suena con determinada limpieza, con pulcritud tan cristalina que se asemeja a un manantial.

El jueves, en Casa de los Tiros, durante la segunda entrega del ciclo “La Guitarra en Otoño”, pudimos ver y escuchar tres guitarras que son agua. Los flamencos Alfredo Mesa y Ramón del Paso, cada uno a su estilo, y el clásico Karim dieron un recital de gran altura. El maracenero Alfredo Mesa, alumno de Miguel Ochando, apostó por la interpretación, remedando el toque, a veces circense, de Rafael Riqueni. Del maestro sevillano escogió una rondeña, una seguiriya y un garrotín. Karim es un concertista motrileño de 23 años. Su manejo de la guitarra y su sensibilidad son asombrosos. Para su debut entre flamencos, glosó “Asturias” de Isaac Albéniz y el “Adagio del Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo, dos piezas interpretadas en su momento por Paco de Lucía. Karim terminó acercándose al compositor contemporáneo Roland Dyens. De este maestro tunecino, seleccionó los allegros “Tango en Skay” y “Fuoco”, dos temas para los que se requiere dominio y habilidad. El público, acostumbrado al flamenco, lanzó más de un ole a una música tan refinada.

Ramón del Paso, último intérprete de la velada, fue más tradicional en su elección. Su toque, limpio como el de los demás, está impregnado de notable mesura y sentido del ritmo. Natural de Huétor Vega, Ramón se recreó en una soleá, una granaína y unos tangos de Granada. Todo de factura propia. Para los tangos, realmente personales, confesó que “son un poquillo raros, le he metido unas cosillas…”.

Para terminar, los tres guitarristas en común, hicieron unas bulerías que levantaron al público en su totalidad.

Como anécdota, podemos decir que, entre los comentarios guitarrísticos en bastidores, surgió la coincidencia de que las tres guitarras estaban hechas en los talleres de los hermanos Marín.

* Ramón del Paso, en la foto, acompañando a María José Pérez (de la web de esta última).

Sábado, 26 de Septiembre de 2009 11:21 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Peñas Flamencas

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En Granada está La Platería, que es la primera peña flamenca del mundo, con sesenta años recién cumplidos. En nuestra provincia hay una docena de peñas federadas y otras cuantas "clandestinas".

Desde el mes de octubre, desde sus comienzos, las peñas programan un día por semana recitales de flamenco, generalmente los viernes o los sábados, a veces difícil de seguir.

Ayer me llegó una buena noticia: comienza a funcionar una web de la Federación de Peñas Granadinas (http://www.federacionflamencagranada.com), donde podremos ver sus actividades, memoria, fotos, vídeos....

Es una gran noticia que deseo compartir con todos los lectores de este blog.

Viernes, 25 de Septiembre de 2009 12:52 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 4 comentarios.

El Albayzín recupera su noche flamenca

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Festival Flamenco del Albayzín

No llego a comprender como en un festival popular, en un campo comunitario, se ha acotado el terreno. Juan Andrés Maya, como director del Festival, no ha necesitado arrimar el ascua a su pescado, pues todas las sardinas de la parrilla eran suyas. Puede que responda, sin embargo, al esquema parcelario de nuestro Ayuntamiento.

Pero, dejando aparte las cuestiones políticas para foros más apropiados, hablemos del Festival en sí, que es lo que nos ocupa. En primer lugar, una serie de aciertos han precedido este evento. Su recuperación, después de dos años de olvido, es motivo de aplauso (aunque el anuncio de dicho Festival no tiene número, como si fuera el primero, como si la tradición no contara). Su ubicación en el Palacio de los Córdova, más que un punto positivo, es un verdadero lujo. El escenario puede ser la envidia de muchos otros barrios de la ciudad (¿más pobres?, ¿de menos categoría?). Pero las tablas no sonaban todo lo deseado, pero las luces no estaban bien reguladas y deslumbraban a los espectadores, pero un farol encendido castigaba a los músicos a la penumbra… El sonido, a pesar de los acoples, ha mejorado considerablemente. El ambigú estaba lo bastante retirado del escenario como para no interferir.

En cuanto a la función viene a ser más de lo mismo. La Cueva de la Rocío, vestida de fiesta, que baja al río. Una obra cerrada, llamada “Canastera”, creada por Juan Andrés Maya y dedicada a Loles del Cerro, ocupa la primera parte del espectáculo. Siendo repetitivo, el espejo en el espejo, puede que sea de los montajes más maduros de Juan Andrés, que se ha limitado ha dirigir. Lleno de individualidades, el espectáculo es vistoso, idóneo para contentar al visitante, a la medida de sus incondicionales.

En cuatro bailaoras del clan, o asociadas a éste, se sustenta la exhibición. Tras una presentación por tangos, un apunte por seguiriyas y un poquito por bulerías, por parte de los músicos, Rocío Vargas baila por alegrías, Vero ‘La India’ soleá por bulerías, Alba tarantos (los que llevó al Corral del Carbón este verano) y Raquel Heredia soleares. Son cuatro firmas del Camino. Son cuatro formas de destilar “lo que da la tierra”. Si nos quedamos con las manos de Alba, con los pies de Raquel, con las formas de Rocío, con la intuición de Vero, tendríamos el modelo de la bailaora gitana del Sacromonte, sin reposo alguno, con sus caracoles y sus flores en lo alto del moño.

Rafaela Reyes ‘La Repompa’ de Málaga, una de las artistas invitadas, hace copla por tangos y después bulerías, enriquecidos con cuplé. Es una artista como las de antes. Iván Vargas, otro supuesto invitado, baila unas alegrías, apoyado en una silla. Quizá no sea su mejor día, pero destila fuerza y belleza. Ha ganado en seguridad y control. Ya ríe en sus pasos. Unos pasos que tienen mucho de Mario, de Manolete, de Juan Andrés.

Antonio Cortés ‘Chiquetete’, auténtica estrella calé, imitado y venerado, con la voz más en forma que en otras ocasiones, hizo un recorrido por soleares, tientos-tangos y alegrías, antes de retomar algunas de sus exitosas canciones y terminar con sus sevillanas “Puerta de Toledo”.

Con un fin de fiestas por bulerías terminó un ¿primer Festival? que empieza a necesitar una revisión.

* Vero 'La India' (© Miguel Bervel).

Domingo, 20 de Septiembre de 2009 11:51 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Flamenco en la calle

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XX Noche Flamenca  Plaza de Toros, Doctores, San Lázaro

Esta Noche flamenca se tenía que haber celebrado el miércoles, 16 de septiembre, pero, debido al continuo aguacero del precipitado otoño que nos envuelve, se pasó a la noche del jueves. De ahí la escasez de público. Una asistencia bastante reducida, que se fue incrementando a lo largo de la velada. Esto, sin contar los transeúntes que por allí pasaban y se quedaban un poco escuchando el cante. Tiene su encanto, tiene su sabor. Pero este flamenco en la calle, que no callejero, tiene el peligro de convertirse en flamenco tirao. Parece mentira que un festival de barrio, con el patrocinio del Ayuntamiento, cumpla veinte años en condiciones tan precarias. Va siendo hora de vindicar para el flamenco más medios y más apoyo, lo que simplemente quiere decir más dignidad. El escenario es cutre, con ese telón de fondo de tela verde arrugada; las tablas se mueven y se levantan, además, no suenan bien (que se lo pregunten a Silvia); la sonorización deja mucho que desear, no está compensada; la iluminación es pésima; y no sigo, para no aburrir. No echo culpas, sólo denuncio y que cada cual se mire por dentro. Menos mal que la calidad de los artistas es meridiana. Su entrega y sobre todo su voluntad, esconden los desperfectos bajo la alfombra (por si viene la suegra).

Abrió la noche la principiante Mamen Ruiz, natural de Iznájar. Su tímida intervención estuvo paliada por la belleza de su voz. Su cante, lógicamente festero, consistió en colombianas, una farruca muy libre y unos tangos a los que les faltó decisión. A la cordobesa le acompañó José María Ortiz a la guitarra, su maestro y mentor. El dominio de Ana Mochón, elevó varios enteros la calidez de una noche especialmente fresca. Comenzó por alegrías y fue realmente grande en las granaínas, con las que fue premiada recientemente en La Unión. Su voz, un poco tomada, quizá sirviera para añadirle un poco de aguardiente y pellizco a su entrega llena de altibajos y mecidos fraseos. La belleza de una guajira puso fin a su intervención, que estuvo acompañada por Vicente Márquez. Tanto cantaora como guitarrista se quedaron en el escenario para arropar por seguiriyas a la bailaora Silvia Lozano, ya habitual en este escenario. Con su baile bien medido, con elegancia y flamencura, fue sufriendo como nadie las deficiencias del festival, uniéndose, por si fuera poco, la ausencia de su cuadro oficial.

Tras el baile, el orgiveño Álvaro Rodríguez, con Vicente Márquez a su lado, evidenció su potencia de voz y el dominio de los cantes más añejos. Comenzó por soleá, a la que le siguieron tientos-tangos. Su última entrega fueron fandangos naturales, acabando sin micrófono, a boca de escenario. Sonó mejor que cuando estaba sonorizado. Con Antonio Fernández volvió Ortiz a la guitarra. Antonio tiene el regusto granadino y la sabiduría del aficionado cuando canta por seguiriyas, por malagueñas y, sobre todo, con esos tangos morentianos de sombra y luz. Luces por su buen decir y su afinación, sombras por el grito continuo y el paseo exclusivo por los altos.

* Ana Mochón en la foto (© Granada Hoy).

Sábado, 19 de Septiembre de 2009 10:51 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Granada reclama su protagonismo en la guitarra

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Emilio Maya y Eduardo López inauguran la segunda edición de “La Guitarra en Otoño”

Nadie puede negar que Granada es una tierra de guitarristas y de guitarreros. De los talleres granadinos han surgido algunas de las mejores guitarras que hay actualmente en el mundo. El soniquete de las cuerdas de los tocaores de la tierra es legendario. A vuelapluma, y sin irnos demasiado lejos en el tiempo, podemos acordarnos de Manuel Cano, de Juan y Pepe y Luis Habichuela, de Vicente ‘El Granaíno’, de los hermanos Cortés, de Miguel Ochando, de Luis Mariano y de toda una pléyade de guitarristas jóvenes y no tan jóvenes que compiten con el sonido del agua. Sin embargo, la guitarra en Granada, ha estado incomprensiblemente relegada a un segundo plano. Este instrumento en sí mismo puede parecer árido si lo comparamos con la transmisión del cante o, más claramente, con las bondades del baile. Los músicos lo saben. Saben que un disco de guitarra es difícil venderlo. Sabiamente, la mayoría de los tocaores, se rodean de algunos otros músicos y cantistas para acolchar la salida de su producto.

En el Festival de Música y Danza, alguna vez, recuerdo, la guitarra ha tomado protagonismo. En Flamenco Viene del Sur se programa a veces, las menos, a un destacado guitarrista. En Los Veranos del Corral, últimamente, algún tocaor joven comparte el escenario con el cante o el baile. También está cogiendo cierta solidez el Festival de la Guitarra de Huétor Vega. Ahora, por segundo año consecutivo, tenemos en la capital un festival dedicado exclusivamente al arte de las seis cuerdas. “La Guitarra en Otoño” es el primer encuentro flamenco con que se inicia el curso, después del verano. Pretende, además de exponer el estado actual de la guitarra en Granada, englobar en un mismo escenario a figuras consagradas y a jóvenes noveles de la guitarra, tanto flamenca como clásica.

El lugar elegido para la representación del ciclo es el patio del Museo Casa de los Tiros, uniendo así, si me lo permiten, el virtuosismo de la sonanta, sus sensibles trinos, eternos, frescos, extemporáneos, con la monumentalidad de un palacio del siglo XVI. Esto hace que la vida se detenga, que nuestro mundo se entrecorchetee y que sintamos, como Stendhal, un vahído de pura belleza.

La entrada es gratuita y el aforo limitado. Ciento cincuenta plazas, algunas de ellas sin posibilidad de sentarse, lo que explica las colas en la puerta durante una hora o más antes del comienzo del espectáculo. Alguno de estos aficionados, sin remedio, se quedarán en la puerta, sin poder participar en la velada. Otro día será. El ciclo se mostrará todos los jueves hasta el 22 de octubre, que lo clausura el flamencólogo sevillano José Luis Ortiz Nuevo y el guitarrista barcelonés Pedro Barragán.

El jueves 17, se inauguraron estos encuentros con Emilio Maya, una de las referencias guitarrísticas de Granada, y Eduardo López. Emilio, siendo flamenco, es un tocaor muy versátil, que retoza habitualmente con otras músicas, sobre todo con el jazz, aunque también ha colaborado en proyectos con músicos de clásica. Emilio siempre ha mantenido las ventanas bien abiertas y, no sólo se ha impregnado de los aromas que traen los aires de todos los puntos cardinales, sino que no ha rechazado ninguna propuesta de colaboración. Con un disco en la calle, llamado “Temple”, que próximamente lo presentará en Japón, está trabajando en un nuevo trabajo, del que nos participó en solitario unas sugerentes granaínas, con el nombre de “Tres piropos para Granada”. Su recital, acompañado de la violinista japonesa Maya, continuó con zapateado, taranto y seguiriya.

Antes que Emilio, la guitarra limpia y canora del guitarrista y profesor Eduardo López, nos hizo entrega de un repertorio clásico, muy cercano al flamenco. Fueron la rondeña, la petenera y el zapateado de Regino Sainz de la Maza. Para terminar, ambos guitarristas se encontraron en Manuel de Falla, donde coincidieron la sensible sonoridad de López con el ardor espontáneo y la flamencura de Maya. Ante la pregunta por su complicidad, Eduardo nos dijo que había sido muy fácil, mientras Emilio confesó que sólo habían ensayado dos minutos.

* Portada de Temple de Emilio Maya.

Sábado, 19 de Septiembre de 2009 10:46 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Si el tiempo lo permite

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XX Noche Flamenca  Plaza de Toros, Doctores, San Lázaro

El otoño, al menos aquí en el sureste, se ha precipitado. Cuando otros años el verano se prolongaba hasta entrado octubre, incluso. Este loco 2009 ha mandado con urgencia unas lluvias y unas tormentas que, últimamente, tardaban en aparecer.

Pero, ya lo dice el refrán: "a mal tiempo, buena cara" (aunque habría que discutir lo que se concibe por mal tiempo). Y, lo que sí es cierto: "nunca llueve a gusto de todos" (véanse las inundaciones, por ejemplo.

En este caso, y para lo que nos ocupa, hoy podemos decir: "nunca llueve a gusto de toros", pues es este Festival, el de la Asociación de Vecinos de la Plaza de Toros, Doctores y San Lázaro, que cumple su vigésima edición, el que no se pudo celebrar anoche por las lluvias.

Encomendándose a los cielos y a los traviesos dioses, han decidido probar suerte hoy jueves, día 17 de septiembre, por si el cielo puede esperar. (Aunque, ya puestos, que espere un poco más, porque mañana viernes es la Noche Flamenca del Albayzín en el Palacio de los Córdova.)

En veinte años, como es lógico, han pasado por este encuentro flamenco la práctica totalidad de los flamencos de Granada. Organizado por los vecinos y respaldado por el Ayuntamiento, el Festival comenzará a las 22’00 horas, a espaldas de la Plaza (Calle Doctor Mesa Moles). La entrada, como siempre es gratuita.

Actuarán, para ir abriendo boca: al cante: Álvaro Rodríguez, Ana Mochón y Mamen Ruiz; a la guitarra: José María Ortiz y Vicente Márquez "Tente"; y al baile: Silvia Lozano y su grupo.

Jueves, 17 de Septiembre de 2009 09:57 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Seis gotas de agua

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Mirando tan sólo sus manos podemos entrever su dimensión artística. Su presencia nos advierte de su carisma. Su manera de tocar nos asegura que Juan Habichuela nieto está llamado a ser uno de los grandes de la guitarra. Lo afirmamos con toda seguridad. Pocos guitarristas hay tan completos. La savia de los Habichuela corre por sus venas y se desprende por las yemas de sus dedos, que se enriquece con la frescura y agilidad de sus veinte años. Porque nos sorprende su juventud, tanto como su coherencia. ¿Veteranía? Quizá, pues lleva frecuentando los escenarios desde los trece. Aunque, por suerte, aún le queda que madurar. El florecimiento como artista está por llegar.

Su virtuosismo –porque no se puede llamar de otra manera- ha llamado la atención de Universal Music, que ha comprado los derechos de sus primeras grabaciones. Juan dice que es pronto, que necesita seguir rodando un poco sus composiciones, airearlas y crear nuevas historias. Para el verano de 2010 seguramente veremos su primer trabajo, que pretende ser, según nos cuenta, una recreación de los lugares por donde pasa. O sea, que la labor aún queda por hacer. Aunque ya cuenta con bastante material.

El miércoles cerró la temporada de flamenco en el Museo Cuevas del Sacromonte, donde propuso el estreno de “El alma de mis seis cuerdas”, un espectáculo ya cerrado y exportable. “Porque me hacía ilusión presentarlo en Granada y en mi barrio”. De aquí lo llevará a Praga y después a Barcelona, Valladolid, Madrid y algunos otros puntos que, a fecha de hoy, no están confirmados.

La función tiene una primera parte más intimista, con la rondeña y la soleá, interpretadas en solitario, que se va expandiendo, rodeándose de colaboradores, con el zapateado, las seguiriyas rítmicas y las alegrías. La segunda parte es más festera. Comienza con un tango argentino y continúa con una creación por tangos, muy cercana a la rumba, para terminar por unas generosas bulerías, que en origen duran doce minutos, donde el joven Habichuela desarrolla todo su saber y energía.

Para el zapateado le acompaña Maya, una violinista japonesa que llena sus composiciones de brotes de dulzura. Quizá sea la pieza que ha mantenido a su lado durante más tiempo, sin modificaciones apenas. En las seguiriyas se hace acompañar de dos cantaores, intentando juegos polifónicos morentianos. En esta ocasión, las voces las ponen Rudy de la Vega y Enrique Morente hijo, como artista invitado. Juan, sin embargo, nos cuenta que el cuadro aún no está cerrado, que los músicos que lo rodean no son los definitivos. Las veloces alegrías se acotan con los coros y las palmas de Macarena Habichuela, Encarni Heredia. Los percusionistas Rafa Luky y Juan Fernández ‘el de la Porrona’ se van alternando. En principio, y viendo los resultados, nos parece un innecesario exceso de orquestación, que, en más ocasiones de las deseadas difuminan el protagonismo de la guitarra.

La incorporación del tango argentino en el repertorio puede responder a una moda. Bastantes flamencos actuales, desde Morente hasta Marina, por hablar sólo de artistas de la tierra, acercan los sones bonaerenses a sus grabaciones. El guitarrista granadino nos asegura que no es así, que el tango le ha gustado y lo ha perseguido desde su infancia.

La carrera de Juan Habichuela está empezando, como quien dice. Sus ocho horas de ensayo diario no se las quita nadie. En su haber lleva bastantes recitales en solitario y como acompañante. Además de girar con su familia, como es lógico, a la que le debe los ligaos y a prescindir de la cejilla “para aprovechar toda la riqueza del mástil”, lleva un año arropando al maestro Enrique, lo que para él es una responsabilidad muy grande. Morente cuenta, sin embargo, que es un gusto trabajar con él, que le recuerda a su abuelo. Juan suena como el agua.

Viernes, 11 de Septiembre de 2009 09:01 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 1 comentario.

El mejor cartel en Ogíjares

XXX Festival Flamenco de Ogíjares

Debido al caché –a veces desmedido-, algunos artistas se pueden permitir el lujo de contar con un técnico de sonido en su equipo. Debido a la precariedad de los escenarios –a veces demasiados-, algunos artistas se ven obligados a contar con un técnico de sonido en su equipo. Prueba de ello lo tuvimos en el Festival de Ogíjares, que este sábado se vistió de fiesta para celebrar su trigésimo aniversario, con un cartel de primera (aunque todos sabemos que el flamenco multitudinario hace agua siempre por las mismas grietas). Los dos primeros actuantes, José Cervera ’El Cuchillas’ y Diego Clavel, respectivamente, ya por modestia ya ortodoxia, llegaron desnudos. Quiero decir, sin técnico al uso y sin guitarrista propio. Pagaron las consecuencias de un sonido plano y mal ajustado, con alguna que otra estridencia. Cervera, con su presencia pastoril y su voz escobarera, no arriesgó demasiado, haciendo un polo, una farruca, “Carcelero”, como homenaje a Caracol, y terminó con la milonga de Juanito Maravilla, dedicada a todas las madres. Carlos Zárate le acompañó a la guitarra. Clavel, en menos forma que de costumbre, arropado por Ramón del Paso, se templó por granaínas, continuando con su repertorio habitual. De la caña entre soleares pasó a las alegrías, seguiriyas y malagueñas.

Con Mayte Martín comenzó en realidad el Festival. A su lado brillaba la guitarra de Juan Ramón Caro. Mayte, siempre afinada, siempre perfecta –demasiado, para el decir de algunos-, comenzó con peteneras, a las que le siguen unas malagueñas tradicionales y unas seguiriyas con cabales –dulces donde las haya. El garrotín no se suele escuchar en estos foros y la guajira mantiene altos los niveles de belleza. Su éxito “Ten cuidao”, del disco “Querencia” (2000), abre paso a las bulerías que generosamente añade a su entrega. Con la catalana, la presencia de especialista propio en la mesa es una rutina. Patricia Guerrero, bailando soleá por bulerías, remata esta primera parte. Las tablas, como siempre, no la merecen y la luz, pobre desde un principio, no le hace justicia.

Marina Heredia, con su voz desgarrada, flamenquísima, despereza después del descanso. Marina ha convertido su presencia y su hacer en símbolo granadino, que, junto a Luis Mariano a la guitarra, no podía haber pareja más enraizada. Sus primeras alegrías demuestran su poderío. Duele su soleá tanto como estremecen sus fandangos albaicineros. Redondea las granaínas; los tangos son imprescindibles; y el soniquete moruno de Mariano goza de un marchamo de autenticidad, de agua y luz sacromontano. En las bulerías, quizá bastante largas, se acuerda de Bambino. Un poquito por fandangos, a los postres, rematan su presencia. Arcángel, último artista en el cartel, calma y agita con su martinete. Su cadencia y su asomo morentiano lo elevan a los primeros puestos del flamenco actual. Los tangos, sin embargo, se diluyen en parte con la guitarra impulsiva de Miguel Ángel Cortés. Las seguiriyas son correctas y las alegrías personalísimas, con un continuo alzapúa en el bodón. Y, después de un pataleo público, que no viene a cuento, borda un recorrido por fandangos, imponiendo su reinado.

Como nota final, aplaudimos la presencia de Manuel Curao. Siempre se agradece, gobernando la dinámica en un encuentro flamenco, la presencia de quien sabe lo que dice.

Domingo, 06 de Septiembre de 2009 12:09 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El Niño de las Almendras, imprevisible

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Museo Cuevas del Sacromonte. Historia viva

Tiene el Niño de las Almendras un estilo muy personal y un permanente estado nervioso que le hace parecer inseguro. Y es que el jaleo y el ritmo, la guitarra y la expectación, no atienden a razones y a este Niño, de casi 80 años, se le van los pies y la sal. Tanto es así que baila en su asiento o se levanta continuamente para regalarnos su pataílla de Chiquitistán o para cantar sin amplificación. Tanto es así que, al final de unas bulerías, le da un manotazo al micro o se le va la silla, dando un culazo para atrás.

José Ferrer, el Niño de las Almendras es imprevisible. Tiene un humor acompasado que vence al público desde el primer instante. Al principio se ajusta (¿se adapta?) al programa. Para, en el segundo pase, no sólo improvisar sus entregas, sino imaginar sus letras conforme las va cantando.

A su lado, Carlos Zárate, tocaor de oficio, pendiente y seguro, le allana el camino y destaca tanto en un segundo plano tanto como cuando toma el timón. El azar, uniéndose al fortuito recital, quiso hacerle saltar la prima a la guitarra en mitad de los tarantos y la cartagenera. Carlos salió airoso, continuando su acompañamiento como si nada, cuando otro tocaor se hubiera detenido al ver que su buque hacía agua.

Antes de estos cantes de levante, el cantaor granadino abrió con soleá y malagueñas, que se abandolaron a su final. Cuando el episodio de la cuerda, Juan Fernández subió al escenario e hizo compás por bulerías con su caja. El Niño lo siguió y pronto cogió el protagonismo hasta el regresó de la guitarra reparada. Con fandangos continuó su concierto y terminó con tientos-tangos, en los que recordó a Caracol.

La segunda parte la abrió Zárate por tangos. La voz desafinada fue de Sensi. José entró por granaínas, unos tangos del Piyayo, semi garrotín, creados sobre la marcha, unos fandangos y, de nuevo, cerró por bulerías.

Rosa Zárate, con su baile maduro y elegante, salpimentó un poco más la actuación, por seguiriyas en un principio y por alegrías al final del segundo pase. Con resistencia a abandonar, el Niño de las Almendras todavía nos dejó un fandango a capela antes que se apagaran las luces.

* Niño de las Almendras (© M. Avilés).

Jueves, 27 de Agosto de 2009 10:03 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Cuarenta años no son nada

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40 edición de ‘El Lucero del Alba’ Salobreña

“El Lucero del Alba”, con sus cuarenta años de existencia, es el festival más antiguo de la provincia y seguramente de Andalucía. La peña flamenca ‘La Trilla’, apoyada por el Ayuntamiento de Salobreña y la Diputación de Granada, acoge todos los veranos a cientos de personas para ofrecerles el mejor flamenco a su alcance. Muchos de sus miembros son cantaores aficionados que participan en este evento, dándole así un toque personal del que pocos festivales pueden presumir.

Desde su Presidente, Eliseo Alabarte, que abrió el festival, hasta casi la mitad del cartel eran de Salobreña. Con el guitarrista local, José Fajardo, Eliseo fue puro cantando por mineras, soleá, granaínas y fandangos. ‘El Canario’, también de esta peña, con el mismo tocaor, comenzó por cantiñas, siguió por soleares, seguiriyas y fandangos, y, como bis, quizá perturbara su entrega cantando “La Estrella’ morentiana.

Lucía Guarnido, casualmente también salobreñera, encargada del baile, nos dejó unos tientos-tangos muy personales y, más tarde, unas elegantes alegrías. En este momento se evidenciaron ciertas deficiencias, sobre todo en la sonoridad de las tablas y en la pobreza de la luz. También, un zumbido de fondo, del equipo electrógeno posiblemente, alteraba la escena.

Desde Cádiz, ‘El Niño del Gastor’, arropado por Fajardo, como los anteriores, nos brinda soleá apolá, dedicada a fosforito, malagueñas, caracoles, “esas alegrías que Chacón regaló a Madrid”, seguiriyas y fandangos. Destacan en este cantaor la adaptación personal de sus letras.

Después de la segunda entrega de Guarnido, el almuñequero Rafael Muñoz ‘El Niño del Cerval’, con Ricardo de la Juana a la guitarra, comenzó con malagueñas de El Mellizo y de Aurelio. En las alegrías se acordó dos o tres veces de su patria chica, cantándole a Almuñécar. Continuó por marianas, tanguillos de Chano Lobato, seguiriyas y fandangos.

Como estrella exclusiva, Luis Heredia, eminentemente festero, abrió con un romance por bulerías y por tangos. Inhabitualmente, para un gitano y para un festival, continuó por peteneras. Y, cómo no, al igual que el resto de los participantes, hizo fandangos festivaleros. El Polaco terminó por bulerías. Después otras bulerías. Y, para terminar, más bulerías. Las primeras, unas granaínas por fiesta, bien ajustadas por ser un cantaor con ritmo y tener al lado a Paco Cortés, un número uno en la guitarra. ¿Una manera de enriquecer la fiesta o de desbaratar la creación chaconiana? Las últimas acompañadas de una pataílla efectiva.

* Castillo de Salobreña.

 

Lunes, 24 de Agosto de 2009 14:08 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

La estela escarlata

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Museo Cuevas del Sacromonte

Familias flamencas: ‘Los Coloraos’

El Museo Cuevas del Sacromonte nos recibe con mejoras considerables. Asignaturas pendientes imprescindibles, como la luz y el sonido, empobrecían la muestra. La sonoridad está ajustada y, aunque no suena por igual en todo el recinto, generalmente es notable. En cuanto a la luz, se ha optado por una iluminación fija y definitiva. Los focos de color inciden sobre el blanco sin perturbar una escena diáfana. Son buenas nuevas que nos predisponen a disfrutar de una velada que promete: la familia de ‘Los Coloraos’. Su estela escarlata.

El anhelo no se hace esperar. Llega en forma de cante primitivo, sin acompañamiento. Comienza con gusto Sergio Gómez ‘El Coloraito’ entonando unos martinetes que, a continuación, son contestados por la voz templada del padre, Antonio Gómez ‘El Colorao’, cantando por tonás. A esto le sigue una debla a dos voces bien compenetrada.

Sergio, después de esta entrada, ocupara la primera parte. Su cante es melodioso y bien modulado, creativo y agradable. Es importante cómo ha sabido adaptar el cante a sus facultades y no al contrario. La guitarra de Rubén Campos se adapta a sus melismas. Hará vidalita y alegrías, será personalísimo en la farruca y acabará por bulerías. El aire de la velada lo pone Raquel Heredia ‘La Repompa’, con unos pies limpios y acompasados, bailando bulerías. Conociendo el poder de sus tacones, los brazos ocupan un segundo lugar.

Tras el breve descanso, Antonio Gómez toma la palabra, abriendo por marianas, como ya habitúa. Es de admirar la buena forma de su voz, por la que no pasa el tiempo. Sus palos fuertes, donde es sabio, son las soleares y las seguiriyas, que las interpreta con generosidad, separadas por tangos de por medio. En su rumba exitosa “Mi mama”, Sergio hace la segunda voz. Cierra por bulerías, antes de dar paso de nuevo a la impecable Raquel bailando por alegrías.

A un regalo final por fiesta, con todos los artistas, se une Ana Gómez, otra de las hijas, ofreciéndonos una saludable pataílla.

Viernes, 21 de Agosto de 2009 11:57 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Con restos o sin restos

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Ya han arreglado el camino, pero, desde 1974, un grupo de gitanos de Granada, capitaneados por Curro Albayzín, se desplazan todos los 18 de agosto, por pedregales, barranco abajo, a la tumba de Federico para rendirle homenaje. Son decenas de flamencos, políticos y ciudadanos los que se suman a esta iniciativa. Entre todos se recuerda al poeta, como mejor saben hacerlo, cantando, bailando y recitando sus poemas. Es una noche con principio pero sin fin. Y, con la aurora, se recoge la manta para el próximo año. Y, con el día, queda el recuerdo. La hondonada, la fosa donde se cree que esta Lorca, con cien más, con mil más, se llena de nardos, que compiten con la pobre floresta, y se llena de velas, que se reflejan en un cielo especialmente cargado de estrellas. (Algunas fugaces parece que aplaude una letra o un aleteo de brazos.)

Es una romería tan específica como anónima donde se brinda por la palabra, por la libertad, por la república. Y se llora por dentro con un  ruego común, que no vuelva a pasar. No volvamos la espalda a nuestros hijos, a los que hablan diferente, a los de otro color.

Parte de los artistas que intervinieron en el festival de Víznar siguieron aportando su verdad en el barranco. Muchos otros unieron sus voces a la velada que se estruja. Una velada que tiene horizonte. Por el viento aparecen los huesos del poeta, las excavadoras que removerán la tierra y la memoria, para bien o para mal. La ceremonia puede acabar. Las preces mueren a falta de ara. Pero ¿hace falta una tumba o una idea? ¿Hace falta una imagen o una fe? Con restos o sin restos, a Federico le cortaron las alas, le apagaron la luz, el 18 de agosto de 1936.

* Curro Albayzín (foto de archivo. © Jesús Montoya).

Jueves, 20 de Agosto de 2009 08:24 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Firmemos por el festival de Víznar

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Llevamos tiempo cuestionándonos la validez de los festivales hoy en día, esos maratones de artistas de público y de horas. La gran muestra de flamenco a granel, grosso modo, debería cambiar. Sin embargo, ni es el momento adecuado ni es un servidor el encargado de colgarlo en el cartel de anuncios. Así, que en otro foro nos veremos. Lo que sí es de ley comentar es que existen festivales recogidos y muy cuidados, en poblaciones pequeñas generalmente, que no sólo hay que apoyar, sino que cumplen una misión imprescindible. Tal es el caso del encuentro flamenco de Víznar, enmarcado en su Semana Cultural, que este año celebra su 25 edición. El festival flamenco coincide con la noche que mataron a Federico (el 18 de agosto), con lo que se dobla su intención. Cientos de personas se asoman a este pueblo serrano por amor al flamenco, pero también por solidaridad con el poeta y el deseo de libertad. Hay que destacar, por otro lado, a diferencia con bastantes festivales de la provincia, su exclusiva gratuidad.

La noche se abre con el “Imaginario musical lorquiano”, un compendio de la música que rodeó al poeta a lo largo de su vida, desde el clásico de Falla, hasta la música caribeña, desde el jazz hasta el cante jondo. Esta composición se inauguró en Fuentevaqueros, con motivo de la entrega de la insignia "Pozo de oro" a Enrique Morente el 4 de junio de este año. Su compositor, el pianista José María Pedraza, vino acompañado de Sergio Albacete, con el saxo, Alfonso Alcalá al contrabajo y, como baterista, Pancho Brañas. A ellos, se les une el cantaor Sergio Gómez ‘El Colorao’ y Alfredo Mesa a la guitarra.

El grupo de Curro Albayzín, a continuación, rellena el escenario. Curro es único recitando a Lorca, arropado con la guitarra sacromontana de Antonio ‘El Chonico’. A la voz le acompaña Sara Heredia, con soleá, tangos y, sobre todo, esas “Nanas del Caballo Grande” cantadas a capela. Al baile, la maestría, la elegancia y el carisma de Angustias ‘La Mona’.

Ya que estamos en primera, seguiremos subiendo. La segunda parte la ocupa un cantaor especialmente sembrado. Juan Pinilla es un artista con gran dominio y conocimiento, que no se limita a frasear como sus mayores, sino que ilustra sus intervenciones. Así logra ser puro como Ávila, dulce como Cobitos, creativo como Morente, comprometido como Moyano y didáctico como Calixto. Con Josele de la Rosa a la guitarra (bastante Mariano, por cierto), hacen zambra rematada en tangos, malagueña y generosos abandolaos, cantiñas y bulerías.

Como cabeza protagonista, un imponente Diego Clavel, cierra la noche. Sus registros, calidad y dominio son dignos de admiración. Su modulación, largura y melismas lo sitúan en la primera fila de los verdaderos aficionados. Hace granaína, la caña, peteneras (por petición personal), seguiriyas y cantiñas. A su lado, ejemplo de preciosismo y hondura, tañe la guitarra Antonio Carrión. A veces, demasiado impulsivo para el cante mecido del de la Puebla de Cazalla.

* Juan Pinilla (foto de archivo. © Nono Guirado).

Jueves, 20 de Agosto de 2009 07:53 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Yo estuve allí

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

Hay momentos decisivos, especiales, únicos. Hay “días señalaítos” que, de tan redondos, gustaría guardar en un fanal de cristal para que el olvido no le haga mella. El viernes se cerró el ciclo de “Los veranos del Corral”. Como esa serpiente que se muerde la cola representando el infinito, esta muestra trazó un círculo, tan ambicioso como bien resuelto, al abrir y cerrar con la crema del baile granadino. Para empezar, ya hablamos de los encantos de ‘La Moneta’. Para cerrar, nos falta periódico en el que describir la sabiduría del baile de Manuel Liñán; nos faltan estrellas para valorar su actuación.

Manuel entra en Granada por la puerta grande, entra como vencedor, pero con humildad. El patio está lleno de flamencos, de admiradores, de familiares, o todo junto. Todos le debemos a Manuel su trabajo y maestría. Con conocimiento, se hace arropar de un buen cuadro Antonio Campos y José Anillo al cante, que romperán el hielo con granaínas, con un beso a su tierra; Arcadio Marín y Antonia Jiménez, dos guitarras de precisión; Teresa González ‘La Tacha’ y Vanesa Coloma al compás. Nunca, como con Liñán y su estela, las palmas han tomado categoría instrumental.

Desde su aparición, desde su primera pose en el centro del escenario para abordar el taranto, nos convencimos que esa noche se escribiría con letras grandes e inicio capital. Su verticalidad suprema, el sentido del equilibrio, la medida exacta, la creatividad continua, el milímetro detalle. ¿Quién recuerda a Antonio Gades, quién a Vicente Escudero, quién a Mario Maya? Manuel es una escuela andante que demuestra a cada paso que nada está inventado, que el taranto excepcional se remata con tangos, que son los de siempre, que son los de nunca.

Unos martinetes bien engarzados dan paso a una pieza tan rotunda como delicada. La escena está preparada. Antonia, con un pie en la silla, tañe los tanguillos, ya conocidos de otros días. José, también de pie, los ilustrará con su cante que, a los postres, se hará habanera, la que Carlos Cano dedicó a Cádiz. Manuel, con traje corto de tonos sepias y tocado con cordobés, baila con una silla, que la mueve como pluma, como de Manila. Juega con el ala de su sombrero y recorre el escenario con elegancia. Termina sentado en la silla, entre los dos músicos, formando una estampa añeja y conseguida. Un dulce. No creo que la perfección exista, pero sí creo que se puede rozar. Los aires gaditanos de este bailaor granadino, le dieron un gran arañazo.

“Cuentas de marfil” es la sensible composición que Arcadio nos brinda, haciendo tiempo para el remate definitivo. La soleá supera lo insuperable. El compás es una anécdota. La técnica es una anécdota. El mismo baile es una anécdota en un bailaor que lo hace todo tan sencillo como imposible, tan asequible como inalcanzable.

La merecida ovación final del público en pie, entregado sin condiciones, es la mayor que hemos visto en mucho mucho tiempo. Un servidor, tiene el orgullo de poder clamar: “Yo estuve allí”.

* Manuel Liñán (© flamenco-world.com).

Domingo, 16 de Agosto de 2009 10:07 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

De las manos de Alfredo a los pies de Ana

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

De las manos de Alfredo Lagos a los pies de Ana Calí puedo hacer un largo viaje que se resume en el término virtuosismo. De la guitarra a los tacones, un círculo se cierra, dejando sus excelencias. Pero qué poquito faltó para tener la noche redonda, la velada sin fisuras, las cinco estrellas. El duende asomaba, pero tímidamente. Salía y se volvía a esconder.

No entiendo cómo teniendo una sonoridad impecable en el Corral del Carbón, con Juan Benavides en el pescante, que viene a ser uno de los mejores técnicos del país, hay artistas exclusivos que traen a su propio especialista para “reajustar” lo que está perfectamente ajustado. El resultado era de prever. Acoples, suciedad, guitarrazos, estridencias. Las manos privilegiadas y sensibles de Alfredo Lagos perdieron brillo y, la rondeña sonó caótica. Para las alegrías se hizo acompañar de la percusión exclusiva de José Carrasco, que más tarde se haría un solo bastante aplaudido. El dominio y la técnica, la cadencia y la velocidad, el conocimiento y la largura se unen en este guitarrista jerezano cuajado de seguridad. Continúa por fandangos y después tangos rumberos (más rumba que tangos). Y, para terminar, una generosa entrega por bulerías, donde nos descubrimos ante uno de los grandes.

El viaje prosigue en el baile y se derrite en los pies, extremadamente limpios, de Ana Calí. Esta granadina es una bailaora de oficio que se entrega al cien por cien. Como diría el poeta “como si no hubiera otro día para bailar”. Desde sus salidas hasta sus desplantes y escobillas vemos la totalidad de esta artista, a la que le bailan hasta los ojos. Su actuación comienza sensible por tarantos y termina roneando por tangos. Se evidencian en seguida la grandeza de los cantaores, Antonio Campos y Juan Ángel Tirado, que esta noche están especialmente sembrados; como también se patentiza la insuficiencia de las guitarras de Rubén Campos y Alfredo Mesa. Siendo buenos tocaores, como han demostrado en bastantes ocasiones, resultaron inmerecidamente tímidos e inseguros. Pobreza musical que repercute en la finalidad de la protagonista.

Unos martinetes anuncian unas tremendas seguiriyas. El control, el ritmo y la belleza estética de esta bailaora hacen incomprensible su casi inexistencia fuera de nuestras fronteras. Con altibajos, los tangos preparatorios anuncian el plato fuerte de la velada, que llega en forma de alegrías. Ana ha simplificado su apariencia, quizá involuntariamente, pero con grandes resultados. De una perfecta gitana del Sacromonte, con sus caracoles y su flor en lo alto de la cabeza, termina con chaqueta corta y pantalón y un recogido informal que prescinde de añadidos. Ante un público rendido, Ana, remata con un poquito por bulerías.

* Ana Calí.

Sábado, 15 de Agosto de 2009 11:20 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Málaga recupera el pulso en el Corral

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

Después de unos días de altibajos, dentro de la excelencia, el miércoles se recuperó el pulso en el Corral del Carbón, de la mano de dos artistas malagueños. Cancanilla de Marbella fue el encargado de abrir la noche con su compás y gracia. Estuvo acompañado de Chaparro y Salaíto, dos guitarras escuetas, aunque de gran sonoridad, y de un palmero, El Kiko. Este cantaor, con personalidad estética y amplios conocimientos, comenzó con soleá por bulerías. Cancanilla, alejado de nuestros escenarios, nos viene a mostrar su cante en plena madurez artística, cuando su dominio de la escena es absoluto. Continúa por tientos-tangos y por seguiriyas, descubriendo su escuela mairenera. En las bulerías finales hace un despliegue irrefutable de poderío y sal. Se acuerda de Caracol, con el que trabajó un tiempo, y alarga su “pataílla” como un valor propio de gran tonelaje.

Ramón Martínez tuvo un comienzo frío, quizá soso. El público tampoco supo reaccionar al cambio de registro del De Marbella a este bailaor. Los abandolaos no llegaron a convencer. Su baile por seguiriyas supuso un salto. Con una técnica impecable y una estética que se vislumbra claramente, falta o sobra algo. La expresión del rostro incluso no le acompañaba. Pero con las alegrías se abrió la caja de las sorpresas. Estamos ante un bailaor de prestigio, que rellena el escenario con un lenguaje personalísimo. Ante el despertar del patio de butacas, Ramón también se crece y ronea como nadie y vacila como él solo, porque puede (porque yo lo valgo). Su cuadro también disfruta, se anima y se muestra a la altura. Dentro de los momentos gloriosos de esta Muestra de baile flamenco, las alegrías de Ramón Martínez ocupan, desde que las vimos, un puesto destacado.

Sus músicos, como digo, van a la zaga. El incuestionable Juan Requena, con una sensibilidad especial a la guitarra; los cantaores José Carmona y José Valencia, manteniendo óptimos los niveles y mostrando su buen hacer en solitario con una soleá por bulerías y unas malagueñas, respectivamente; y la precisa percusión de Israel Catumba.

En definitiva, una noche redonda como pocas, donde disfrutamos como nunca.

* Ramón Martínez (©  Paco Sánchez).

Viernes, 14 de Agosto de 2009 11:34 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El eslabón perdido

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

Ya no hay cantaores como Canela de San Roque. En el Campo de Gibraltar se encuentra el eslabón perdido del cante flamenco. Ése que nos recuerda los más añejos estilos y nos asoma al mismo tiempo a los tiempos venideros, convenciéndonos con su cante de que todo es posible. A su lado, un imponente Antonio Carrión, un tocaor de fuerza y precisión, completa su redondez. Una espléndida soleá abre la noche. Su dominio en los altibajos, su conocimiento y entrega son excepcionales. Por momentos nos recuerda a Marchena. La seguiriya puede que sea la mejor que hayamos oído en mucho tiempo. Con sabiduría y propiedad cantó por fandangos, de un “compadre” suyo y de Antonio el de la Calzá, donde demostró su excelente registro. Su compás y su eco gitano los derrochó en las bulerías por soleá y en las bulerías de Alcalá. Terminó su entrega, menos ajustada, con los tarantos “Se pelean en mi mente”, que grabó Camarón en “Soy caminante”, un trabajo de 1974.

La segunda parte la ocupa un bailaor de formas encontradas. Un supuesto arranque de originalidad, resultó una innecesaria puesta en escena. “Semana Santa en Sevilla” quiere ser un homenaje al ambiente procesional en las calles hispalenses. Destaca su firme taconeo rememorando el latido del tambor. Sobran, sin lugar a dudas, los conos de incienso, que duraron hasta el final del espectáculo; sobra su aparición bajo un ridículo trono, que cae atronadoramente hacia atrás; sobra el nazareno que contempla la pieza impasible y recorre es escenario con su arrastrar de cadenas; sobran sus miméticos movimientos de penitente, costalero o tamborilero… Un martinete (bien por David ‘El Galli’ y Javier Rivera) introduce las seguiriyas, donde el bailaor de Alcalá de Guadaira centra sus pasos en reconocidos contemporáneos. Paco Iglesias, de sensible guitarra, interpreta una soleá que se alarga con el cante y se hace por bulerías cuando el bailaor entra en escena. Siendo un bailaor elegante, con coraje y sentido del ritmo, dejó bastantes interrogantes abiertos.

* Canela de San Roque (©  Paco Sánchez).

Jueves, 13 de Agosto de 2009 11:02 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Excelencias en Maracena

X Festival Flamenco de Maracena

Con un cartel más que decente regresa el Festival de Maracena a su espacio tradicional en el Anfiteatro, después de unos años de reforma. Esto, unido a los diez años que cumple, ha contribuido a la calidad del mismo. De primeras sorprende que sea el baile el que abra la velada, al igual que la segunda parte, cuando siempre tiende a cerrar. Se agradece este detalle rompedor que ambienta desde el comienzo. Patricia Guerrero y su grupo son los encargados de romper el hielo, bailando unas alegrías. Patricia se mueve como pez en el agua, rellena el escenario y cautiva con sus desplantes, a pesar de estar mal iluminada, a pesar del penoso sonido, a pesar de las tablas movedizas.

El Polaco es El Polaco. También tiene problemas de sonido, pero es El Polaco. Además, le acompaña a la guitarra nada menos que Paco Cortés, que suena ronco, pero es Paco Cortés. Soleares, tangos, granaínas, fandangos y bulerías conforman su repertorio festivalero. A pesar de todo, Luis Heredia es un cantaor largo, que puede con todo, que todo lo hace, y así lo demuestra.

Juan Pinilla despliega sus armas. Canta y habla por igual y demuestra su conocimiento, escuela y compromiso. Alfredo Mesa, como Paco, suena demasiado grave, como si la guitarra tuviera seis bordones. Pero, una mirada atenta, advierte los quilates que puede llegar a derrochar. Juan hace cartagenera y levantica para empezar. Sigue con la caña y, después, con un recorrido de abandolaos por toda Andalucía oriental. Por Cádiz, sin remedio, es muy Calixto Sánchez. Y, en los fandangos, se acuerda de Vallejo.

Posiblemente la mejor entrega de José Cervera ‘El Cuchillas’, antes de que comenzara el descanso, sean los tientos-tangos, que abordó con sentido y modulación..

Otro mérito de este Festival ha sido la puntualidad. A las 22,30, como se anunció, estaba dando comienzo, y, de una parte a otra, se cumplieron los veinte minutos prometidos. Patricia vuelve a abrir por levante y tangos. Miguel Barroso, de los ‘Tarantanes’ del Sacromonte, nos deja con la zambra caracolera “La Salvaora”. Estremece con la soleá de Granada, esa pieza apolá que cogimos prestada de Triana. Es chaconiano en la granaína y vuelve a relucir Vallejo en los fandangos.

Julián Estrada pone el punto final a una buena velada. Con el fenómeno de Manuel Silverio a la guitarra, se arranca por malagueñas, que remata con unos correctos fandangos del Albaycín (no todos lo consiguen). De Málaga pasa a Cádiz y de Cádiz a Huelva. Es original en el comienzo de sus temas. Termina con tientos-tangos. Julián tiene su público, que no le dejan marchar sin antes cantarles un poquito por fandangos.

Sábado, 08 de Agosto de 2009 04:05 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Noche de clasicismo e ímpetu

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Los veranos del Corral

XI Muestra Andaluza de Flamenco

Desde la estética hasta las formas, Gabriel Moreno es un artista clásico. De estilo añejo y respetuoso con el público, mantiene la compostura, si no fuera por una dudosa infección de nariz y la golosina en la boca. Anuncia los cantes, como antaño, y espera un guitarrista que se le adapte. Rafael Santiago ‘Habichuela’ es el tocaor elegido para seguirle los pasos, a veces con dificultad, y amortiguar su trayectoria.

¿Cómo es posible ir a peor? El cantaor linarense comenzó con unas malagueñas muy ajustadas y sensibles, seguidas de “un cante por seguiriyas” igualmente profundo y coherente. Pero continuó por los tangos “Las tejas de tu tejado”, perteneciente a una de sus grabaciones. Como quien se sabe la lección de memoria, recitó los tangos sin gracia y sin atender al acompañamiento, creando una situación surrealista, en la que cada cual iba por su lado. Esto lo remató con unas tarantas fuera de tono, que subsano, salvando completamente su recital con una nueva y extraordinaria taranta, dedicada a su madre.

Rafael de Carmen es un bailaor impetuoso. Su gran fuerza viene justificada por su sentido del ritmo, por su compás y sentimiento. Sus propuestas parece que no están cerradas. Escucha la música, y de sus compases, saca la inspiración momentánea. Improvisa, como el camino de Machado. Tiene elegancia y temple. El bailaor sevillano comienza con tanguillos y tangos. Está de vuelta, su sonrisa lo delata. Un buen cuadro a sus espaldas aplaude sus incursiones. Manuel Tañe y José Valencia al cante (éste último abordará una seguiriya poderosa en uno de los interludios); Juan Requena a la guitarra, que, con su sensibilidad extrema, nos regala en solitario un bombón en forma de granaínas; y José Carrasco en la percusión, como muestra de su época con Manuela.

La soleá es uno de sus platos fuertes que le reconocemos como bailaor, maestro y coreógrafo. Y, en las alegrías, para terminar, hace lo que quiere. Se mete al público en el bolsillo y se lo lleva de fiesta. Tan fresco como entró hace mutis al final. Después nos enteramos que, por una lipotimia reciente, padece varias dolencias físicas en piernas y brazos. ¡Quién lo diría!

* Rafael de Carmen en la foto.

Sábado, 08 de Agosto de 2009 03:05 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

De aquí al cielo con Mariana Cornejo

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

La gracia y la sal de la Bahía no se pierden mientras queden artistas como Mariana Cornejo. Siguiendo la estela de los grandes de su tierra, como El Beni o Chano Lobato, primero tiene que hacer una composición de lugar y ganarse al público. Después, cuando las risas son tan grandes como la admiración, es incombustible. El resultado fue que estuvo cantando placenteramente durante más de una hora (la programación doble impidió proseguir). Ella estaba a gusto, el espacio, el público, el sonido… Y los espectadores estaban pasando un buen rato de arte y simpatía.

Su primer tema, reivindicando su tierra, fueron unas cantiñas, que fueron rosas y alegrías. Continuó por bulerías de Cádiz, esas que allí llaman chuflillas, “pero no son chuflas, que son castañeras”, aclaró. Y remató estos aires de fiesta con una jota aragonesa. Bien traída porque Zaragoza junto a Cádiz fueron las únicas ciudades que resistieron el acoso francés del XIX y decidieron fundir de alguna forma sus folklores. El momento más grave de su actuación fueron unas seguiriyas, en las que se acordó de Sellés y de El Mellizo. El guitarrista, Pascual de Lorca, sin grandes ostentaciones, fue bastante correcto. Es un acompañamiento de batalla, todo terreno y respetuoso. Diego Montoya, padre reciente, se hace imprescindible en las palmas y los jaleos. Un largo recorrido por tangos, Triana, Cádiz, Granada…, con letras populares terminan de encumbrar a esta artista, que, para las bulerías, se pone en pie, como es debido, para acompañarlas con una simpática pataílla. Unas bulerías que terminan con el conocidísimo bolero “Si tú me dices ven” y la copla “Ojos verdes” hechos cuplé. Como bis, resistiéndose a escapar, el auténtico tanguillo salió a relucir.

La segunda parte la ocupó el baile tradicional de Antonio Molina ‘El Chorro’. Con una gran técnica y pasión, no termina de trasmitir. Fuerza. Eso sí, mucha fuerza. Tanta que en algún momento le hace perder el equilibrio. Su primera entrega es un taranto completamente plano. Su baile es determinadamente macho, como el de Farruquito, y bastante precipitado. Juan Campallo, a la guitarra, estuvo mejor que el día anterior. ¿Será porque la propuesta del cuadro fue más coral y moderada? Bien por los cantaores José Amador y Javier Rivera, que, con sus voces bien distintas, contribuyeron a redondear la dinámica. En las seguiriyas vimos al bailaor onubense más seguro, y rescatamos algunos momentos, aunque su rostro hierático seguía sin expresión. Para la soleá por bulerías encontramos a un artista más completo, sobre todo en los silencios. Aún es joven y puede llegar a sorprendernos, porque madera no le falta.

* Mariana Cornejo (© Paco Sánchez).

Viernes, 07 de Agosto de 2009 10:40 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El sueño de La Susi y las alas de Pastora

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

La estela cantaora de La Susi no hay quien se la borre. Su buena voz, flamenca, desgarrada, es para reconocerla. Pero, me temo, que fueron más el ruido que las nueces. Es más la expectación que causa su nombre, sus grabaciones y su trayectoria, que el recital que nos brindó. Quien compartió escenario repetidas veces con Camarón, a pesar de asegurar que se encontraba a gusto, no estuvo a la altura. Sus olvidos e invenciones no tenían razón de ser. La autoridad de su voz por encima de sus compañeros empobreció su actuación. El guitarrista, Manuel de la Luz, iba a remolque. No sé si llegaron a entenderse. Los palmeros, Bobote y Mercedes Amador, sonaron desiguales.

Unos acordes de guitarra introducen la toná. Las seguiriyas son aceleradas, como de baile. En cambio, las malagueñas son pausadas. Se abandolan e intentan acabar con fandangos de Granada. En los tangos demuestra su eminencia festera. Su mejor entrega, sin embargo, es una vidalita, que termina siendo marchenera, la misma que grabara Morente con Sabicas. El punto final lo ponen las bulerías y sus cuplés, que acabaron al pie de escenario con La Susi, en su papel de diva, dando graciosas pataíllas.

Pastora Galván concentra en su persona toda la esencia del baile flamenco quizá desde sus comienzos. Su oficio y entrega son tan exactos que se permite licencias impensables. Lo más llamativo es el vértigo, la velocidad que le imprime a sus composiciones sin perder la compostura, sin perder el compás, sin perder la belleza estética, sin perder ni una horquilla. Aunque lo mismo se para, escucha el cante o baila el silencio como en un apagón. Los momentos radicales, los desplantes de vanguardia extrema, se los debe a su hermano o a la nueva tendencia en que él se mueve.

Las seguiriyas son un compendio, una muestra completa de su fuerza, de su estilo. Esta pieza encierra tonás, fandangos y un apunte por sevillanas. Las alegrías las aborda con tradicional bata de cola blanco y manila floreada. A pesar del ritmo trepidante, que recorta los tiempos, mueve el vestido de forma envidiable. Y el mantón, del que parece despreocuparse, realiza el vuelo más auténtico que he visto últimamente.

Entre sus propuestas, sus músicos abordan un par de temas sobresalientes. Comienza David Lagos, a quien no conocíamos, cantando unas malagueñas. La voz hueca y profunda de José Valencia, con exceso de grito, ahora más moderado, interpreta una taranta bien modulada. A la buena guitarra de concierto de Juan Campallo (de apellido sugerente) le falta la fuerza necesaria para tocar atrás. A las palmas, repite Bobote, sin anunciar.

Los tangos finales, igualmente son una delicia. Son tres bailes tan diferentes en su aproximación y resultados que parecen tres bailaoras distintas. Tres bailaoras que podrían seguir multiplicándose como ya vimos hace unos años en su montaje “La Francesa”, donde exponía todos sus registros.

El poquito de alborea y bulerías finales fueron otro regalo.

* La Susi en la foto (© Muriel Mairet).

Jueves, 06 de Agosto de 2009 09:45 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Duelo de pianos en el Corral

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

Es necesario, a estas alturas, se mire por donde se mire, refrescar el flamenco con  otros aires. Siendo el flamenco una cultura viva que evoluciona con los tiempos, que se embadurna con los pólenes de cada primavera, que se expande en los sentimientos de todos los aficionados, es dable que se preste a la experimentación.

Hace bastante tiempo que el flamenco tuvo un tácito hermanamiento con el jazz. Una fusión tan natural como legítima, que vemos manifestarse sobre todo en el mundo de la guitarra. Desde el maestro de Algeciras hasta los jóvenes concertistas, pasando por los almerienses Tomatito y Niño Josele, es inconcebible separar estas dos corrientes.

Paralelamente, las incursiones pianísticas de Chano Domínguez o David Peña ‘Dorantes’, entre otros, no dejan ninguna duda a esta realidad: el flamenco y el jazz (o el blues) son dos caras de una misma moneda. Su nacimiento, más o menos es el mismo, la queja y la manifestación popular.

Dentro de la programación de “Los veranos del Corral”, aunque fuera del ciclo, tuvimos la presencia este lunes de una banda de fusión, capitaneada por el pianista Sergio Pamies, brindándonos un concierto extraordinario. El tema “Borrachito”, principia la noche. Los dedos sensibles de Sergio Pamies nos transportan a una dimensión difícil de abandonar. Llaman la atención la sincronización de los dos percusionistas, ‘El Moreno’ y ‘El Cheyenne’, que pronto, con Diego, serán tres. El contrabajo de Guillermo Morente, poco habituado a la corriente flamenca, se convierte en un instrumento de precisión, con destacados solos. El cante de Sergio Gómez ‘El Colorao’, bracea a la perfección  en estas aguas. Voz que estremece sin par el la farruca lenta, tratada como balada, que a continuación se muestra. Para la versión de “Sólo quiero caminar” de Paco de Lucía, se requiere la trompeta del cubano Eric Sánchez, que hace un particular remedo de la sonanta. Hasta aquí se aprecian algunos titubeos y una improvisación que cada vez estará más programada (una de las señas de identidad del jazz).

Diego Amador, como artista invitado, presta también algunas piezas de sus grabaciones y aporta su voz, su piano y a su hijo, del mismo nombre, que se une a la percusión. La “Soleá del Churri” pertenece a “Piano jondo”, el trabajo discográfico de Amador en 2003. El duelo de pianos es impresionante y puede que irrepetible por la recreación del momento.

Diego Amador, acompañado exclusivamente del piano de Sergio, se pasa al micrófono para cantarnos una taranta muy gitana, muy camarona, mostrándonos el artista completo que lleva dentro (también toca la guitarra y el bajo). “Entre Amigos” viene a ser una soleá que le da nombre al disco de Pamies, a lo que le siguen las bulerías de Diego “¡Vivan los gitanos!”, donde baquetea con arte las cuerdas del piano, como ya le hemos visto hacer otras veces, y cierra la noche, próximo a los tangos, “Callados pensamientos”, que ocupa el tercer corte en el disco del pianista granadino.

* En la foto (de derecha a izquierda y de arriba abajo): Sergio Pamies y Diego Amador.

Miércoles, 05 de Agosto de 2009 11:00 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Verano flamenco (2)

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Como anunciamos en su día, propongo la segunda entrega de actividades flamencas de este verano, correspondientes al mes de agosto. No, no nos aburriremos.

4, martes - Grandes voces del flamenco  LA SUSI. Muestra de baile PASTORA GALVAN (22,30)

5, miércoles - Grandes voces del flamenco  MARIANA CORNEJO. Muestra de baile EL CHORO (22,30)

5, miércoles - Sacromonte puro, Angustias “La Mona” - Museo Cuevas del Sacromonte (22,00)

6, jueves - Grandes voces del flamenco  GABRIEL MORENO. Muestra de baile RAFAEL DEL CARMEN (22,30)

7, viernes - X Festival Flamenco de Maracena

8, sábado - Flamenco Joven Monachil

11, martes - Grandes voces del flamenco  CANELA DE SAN ROQUE. Muestra de baile JESUS AGUILERA (22,30)

12, miércoles - Grandes voces del flamenco  CANCANILLAS. Muestra de baile RAMON MARTINEZ (22,30)

12, miércoles - Flamenco de Granada, Rafaela Gómez - Museo Cuevas del Sacromonte (22,00)

13, jueves - Guitarras en el Corral ALFREDO LAGOS. Muestra de baile ANA CALI (22,30)

13, jueves - XXX Festival Flamenco Manuel Ávila de Montefrío

13, jueves - Festival flamenco Deifontes

14. viernes - Muestra de baile MANUEL LIÑAN (22,30)

14, viernes - Velada flamenca Caniles

15, sábado - Certamen Flamenco de Escúzar

19, miércoles -  Familias flamencas, “Los Coloraos” - Museo Cuevas del Sacromonte (22,00)

19, miércoles - Velada Flamenca La Peza

22, sábado - 40 edición del Lucero del Alba de Salobreña

22, sábado - Final 38 edición del Concurso Volaera Flamenca, Loja

24, lunes - Velada Flamenca Beas de Granada

26, miércoles - Historia Viva, Niño de las Almendras - Museo Cuevas del Sacromonte (22,00)

Estamos saturados. Muchos días coinciden. Intentaré cubrir lo más posible y rascar algunos días para la playita.

Lunes, 03 de Agosto de 2009 11:10 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

El Nene de Santa Fe y las manos de Alba Heredia

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

Desempolvado. Adolece el Nene de Santa Fe de ahogos y afinaciones precisas, posiblemente por llevar algunos años en dique seco. Pero la profundidad y, sobre todo, el eco flamenco de este cantaor son excepcionales. Un agradable romance por soleá comienza su entrega. A su lado, a la guitarra, su hijo Manuel Carmona, le da pie adecuadamente. Continúa con cartagenera, y rondeña, a los postres. Sus letras no son comunes. Sensibles y bien elegidas. Nos recuerda a Marchena. La solea, larga y generosa, es su mejor apuesta que, quizá, la supere con la seguiriya, donde se lamenta como los de antes. La planitud de algunos momentos se palia con esta precisa queja.

¿Puede ser el jueves, 30 de julio, la puesta de largo de Alba Heredia? Puede que sí, pero puede que no. Una bailaora, con 14 años, que lleva bailando desde que se tiene en pie, siguiendo la estela de su familia bailaora y con muchos momentos únicos en el escenario, no es novedosa. Lo nuevo, si me lo permiten, es que se ha subido a unas tablas de categoría internacional, que ha personalizado un baile que hasta ahora era impostado, que se ha entregado como si fuera el mayor examen de su vida, que ha roto esquemas trasnochados y ha puesto, con conocimiento, sus cartas boca arriba.

Algunos ases indiscutibles guardan estas cartas, aunque también se emborronan con otros naipes del montón. Su primera carta, tal vez un comodín, es su juego de manos, una fiel paloma que vuela a voluntad, herencia sin duda de familia. Otro as, justo es hacer mención de ello, es su bella elegancia. Sus desplantes y apostura también contribuyen. El sentido del ritmo, su seguridad en el terreno, la complicidad con el público, su sencillez en los interludios… conforman un cúmulo de facultades sin par en una bailaora que llegará a tener nombre. Los músicos la conocen, la han criado, y la arropan a la perfección. Un aplauso aparte se merece la guitarra de Emilio Maya. Y un tirón de orejas, el cantaor Juáñares, que toma un protagonismo imperdonable en mitad del espectáculo haciendo su fiesta particular por bulerías mientras esperaba la auténtica princesa.

Todavía, sin embargo, le queda mucho que aprender a Alba. Tiene tiempo. Debería estudiar y luchar por ese lenguaje propio y femenino que empieza a despuntar. Aunque lo más difícil no es adquirir lo que falta, sino desprenderse de lo que sobra. Como un poco de demasiada fuerza bruta, la idea de rellenar toda la música o el intento de teatralizar el baile. Ah, por si quieren saberlo, interpretó tarantos y alegrías.

Sábado, 01 de Agosto de 2009 12:30 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Miguel Ángel y Patricia. Por Granada y la humanidad

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

Estos días se está tratando de relanzar la propuesta para que el flamenco sea declarado por la UNESCO Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, que en su día no tuvo éxito por varias razones, entre ellas porque partía de las instituciones y los poderes. Ahora se pretende que sea una cuestión endógena, o sea, que parta de los mismos flamencos, su visión y su día a día con el arte. Nosotros, desde Granada, tenemos mucho que decir. El flamenco que aportamos es de primerísima calidad. El miércoles así se demostró en el Corral del Carbón, con un programa eminentemente granadino y universal. Miguel Ángel Cortés, afincado en Sevilla, viene para brindarnos, como el maestro Paco, cositas buenas. Una seguiriya, principiada con acordes de zorongo, ya nos cuenta el poder de la guitarra de este Cortés, familia emblemática, aunque breve, de la sonanta granadina. Continúa en solitario con una soleá y, a partir de las alegrías, requiere el compás respetuoso del percusionista Agustín Diasera. Su toque es preciso, rico en tecnicismos y en sensibilidad. Sus finales son genéricos y efectistas. ¿Puede que parezcan clónicas las conclusiones de sus temas? Si las alegrías han sido bellas, los aires caribeños de la guajira son redondos y delicados. Los tangos no son convencionales. Se agradece ese nuevo planteamiento, que deja abierta la ventana a la experimentación. Para terminar, un poco de percusión, nos mete de lleno en unas bulerías que son un alarde de virtuosismo, de gracia y velocidad.

Patricia Guerrero se ha convertido en una de nuestras grandes esperanzas en el baile. No sólo es agraciada y domina los secretos del flamenco, sino que no deja de aprender. Cada una de sus propuestas es definitiva. Sale para comerse el escenario y se crece ante las dificultades. Aun llevando un cuadro de excepción, Juan Ángel Tirado y Miguel Lavi al cante, Luis Mariano y David Carmona a la guitarra y Miguel ‘El Cheyenne’ a la percusión, no se entendieron totalmente y se lo pusieron difícil a la bailaora, sobre todo en la soleá final. Fue un juego de gato y ratón. Sin embargo, donde hay arte, los escollos son alicientes. La entrega de Patricia fue entusiasta. Si nos gustan bastantes bailaoras, si le echamos flores a más de una, con Patricia además disfrutamos, vivimos el baile. Y es que trasmite. Rellena el escenario y pinta a sus mayores como pocas. Comienza por alegrías, paseando su palmito por el escenario, envuelto en cola de oro. Los martinetes de Tirado y Lavi son palabras mayores. ¿Quizá por no depender de nadie más? Las bulerías son una pincelada de buen gusto, sin trampa ni cartón, con traje de chaqueta corta (que “me lo ha hecho mi abuela”). Un solo de percusión termina esta bulería o comienza la inmensa soleá, con la que se cierra la noche. El pelo de Patricia es indomable. Las horquillas saltan como proyectiles. El público tiene las manos flojas y aplaude en cada desplante. Será por los concursos televisivos. La pieza es muy marcada y lucida, que cobra vértigo cuando alcanza niveles de fiesta. Patricia Guerrero vuelve a demostrar, solamente con esta soleá, que se encuentra entre las mejores, que, con 19 años, a ver con quién comparte el futuro.

* Patricia Guerrero. Guitarras: Luis Mariano y David Carmona, escondido tras el escorzo de la bailaora (© Nono Guirado).

Viernes, 31 de Julio de 2009 10:25 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Manolo Osuna y Leonor Leal. Solera y vanguardia

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

Manuel Torres, ‘El Niño de Osuna’, ronda los 80 años, poquitos más o poquitos menos, camufla el whisky en una botella de agua y dice los cantes como si estuviera en una reunión y no en un escenario frente a unas trescientas personas. Manolo Osuna se acomoda, saluda sin mirar a nadie y presenta el cante. Comienza por martinetes. Aunque mermado de facultades (habría que verlo hace treinta años o quince o tan sólo cinco años), tiene ese poso de flamencura concentrada que le hace auténtico. Sin reposo pasa a las seguiriyas, que son de Tomás el Nitri, de Curro Durse y de un puñado más de creadores tradicionales. ¿Contemporáneos suyos? Luis Mariano, con su guitarra sigue al maestro. Éste no le echa muchas cuentas al tocaor que tiene al lado, siempre afinado, siempre preciso. El recital continúa con soleares y termina con fandangos. Son sota, caballo y rey. Son sus temas, los que esperamos. No pidamos mucho más. Quizá una caña, una petenera, alguna otra toná. Riesgo ninguno. Pero, a media voz, llena el patio de pureza.

Leonor Leal es la vanguardia. El principal reto de un flamenco, de una bailaora, es encontrar un lenguaje propio. Leonor no sólo lo consigue sino que lo complementa con una estética despejada. Con el pelo corto, muy corto, y sus vestidos poco ortodoxos, su baile está lleno de verdad. Pertenece a esa nueva hornada de bailaores, cada vez más amplia, que dosifican su fuerza, que escuchan el cante, que reposan sus movimientos, que son capaces de danzar el silencio, que tienen la mente despejada y la mirada amplia. También sabe, como saben sus hermanos, que para tener éxito en la propuesta hay que estar bien arropado. Para ello, Antonio Campos dulcifica el cante, Tino Van Dersman compromete su guitarra y Raúl Botella suaviza la percusión.

La vasija, de origen nigeriano, comienza un latido, que introduce la caña. Leonor se muestra elegante en su vestido negro. Huye de toda convención y marca un compás estremecido. Antonio Campos enriquece la pieza con su fraseo y la novedosa soleá apolá que encaja por fiesta. El guitarrista holandés se queda solo con su guitarra para interpretar una marcha de Semana Santa. Es creativo y preciso. Limpio y reposado. Antonio sigue su estela y, desde la balconada, nos canta unos martinetes cercanos a la saeta, que cantaba Chocolate de Granada. Para las seguiriyas, la bailaora jerezana, viste un vestido negro de vuelo con asimétricas líneas blancas, que redunda en la escena, sacando partido a sus vueltas y su emoción. En las alegrías, Leonor desnuda su espalda. Una vez más muestra su esencia. El baile es un paseo. Cuando un bailaor se divierte, es muy posible que el público lo pase igualmente bien. La improvisación también está presente. El pellizco y el duende, no se pueden buscar, tienen que surgir. El cantaor granadino se explaya igualmente. En la fiesta introduce aires de Arcos y, para la coda final, abandona su escaño y canta a capela junto a la bailaora. Terminan haciendo mutis los dos juntos. Un generoso bis por bulerías pone fin a una noche realmente completa.

* Leonor Leal (© Daniel Muñoz).

Jueves, 30 de Julio de 2009 10:05 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Las suaves caricias de Olga Pericet

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

Si Olga Pericet no te enamora al principio, te enamora al final. Una farruca es su primera propuesta, que lanza vestida de plata. Siendo un baile masculino, de reconocidos signos quebrados y largas zancadas, Olga lo redondea, lo lleva a su terreno y lo pinta pastel. Desde la misma entrada, ya nos seduce. Con rictus circunspecto, se concentra en unos pasos de marcada perfección. Cuando sonríe gana varios enteros. Siendo la música determinada y determinante, esta bailaora cordobesa, necesita un cuadro de más peso, sin desmerecer a nadie. Son notables las guitarras de Arcadio Marín y de Antonia Jiménez. Acuérdense de los tanguillos de esta última en el primer interludio. El cantaor José Anillo tiene momentos mejores que otros. Algo mejor se desprende de la voz de Mercedes Cortés. Quizá la fiabilidad de una buena sonorización limara algunas asperezas.

Las seguiriyas son reconociblemente morentianas en sus principios. Olga es rotunda y sensual. Su fuerza controlada hace pensar en niveles inalcanzables. La delicadeza de sus brazos y el movimiento continuo de un cuerpo elástico, le restan dramatismo a la pieza.

Por tangos, más efectistas que efectivos, los músicos mantienen el ambiente hasta el cierre de la joven bailaora, que viene en forma de alegrías. No dudo en afirmar que las cantiñas se han convertido en el buque insignia de la cordobesa, si algo se puede entresacar de lo sobresaliente. Con vestido de cola blanco, de envidiable manejo, pasea su sonrisa por el escenario. Se regodea en el cante. Eterniza su cuerpo al tiempo que lo desboca en un alarde de felicidad compartida. El patio de butacas vibra con razón y le premia con el más sonoro aplauso de los días que llevamos de flamenco en el Corral. Desde el escenario se agradece el reconocimiento con amplio saludo y un añadido por fiesta fuera de programa, en el que dan su pataílla Ana Romero, que hasta ahora sólo marcaba el compás, un simpático José Anillo y la misma Olga, visiblemente emocionada.

Sábado, 25 de Julio de 2009 10:36 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

Cuando el flamenco está de vuelta

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

El humor es un arma de doble filo. La comicidad llega con el dominio o con la carencia. Los fuegos de artificio pueden ser una simple traca callejera o una espectacular lluvia de sonido, luces y color comparable a un jardín renacentista. La bailaora gaditana Rosario Toledo concibió “Del primer paso” basándose en su propia historia. De un encorsetado tutú y unas zapatillas de ballet, descubrió encantada los tacones y los volantes. De la estable y delicada danza clásica saltó sin pensarlo dos veces al insondable mundo del baile flamenco. Su formación y sensibilidad le daban alas para ello. En primer lugar, como buena prestidigitadora, tenía que sacarse de la manga otro par de ases. Estos fueron, su paisano David Palomar, con su fraseo dulce y alegre, y el excelente guitarrista de Morón Dani Méndez.

La obra, concebida como espectáculo de calle para el Festival Flamenco de Mont de Marsan y transformada en propuesta teatral, está dividida en dos cuadros bien definidos. El primero choca por su tratamiento. Un finísimo recorrido por las apuestas de una bailarina, desde “La barra” del estudio y las castañuelas hasta el más añejo “Vito”, le hacen preguntarse el porqué del clásico español, mientras unos cantes primitivos le van llegando desde el buen gusto de Palomar.

Es una parodia. Toda la obra es una parodia. Aunque, mientras la primera parte es el trayecto de ida, la segunda parte supone el camino el camino de vuelta. El flamenco es un paseo alegre para divertir y divertirse dentro del control y la eficacia.

Las zapatillas de cintas vuelan por fuera del escenario.

Con una granaína casi a capela da comienzo el segundo cuadro. A lo que le sigue una precisa Rosario Toledo, con traje de pantalón, marcando con envidiable taconeo unas “Seguiriyas de sentimiento”. En la soleá se muestra sin discusión el dominio de las seis cuerdas de Dani Méndez. Rosario, vestida de negro, desarma con su buen gusto y ronea por derecho en las bulerías. La malagueña es de Fosforito el Viejo, así lo anuncia y lo borda David Palomar. Y, para terminar, el de Morón entona unos “ritmos tropicales, que no son otra cosa que alegrías de Cádiz con las que hacer patria. Con bata blanca y sobrada de compás, Rosario nos dice que el baile es un bello divertimento, una fiesta. Demuestra que el flamenco de sombra y de queja ya está trasnochado. Ella baila (su sonrisa la delata) como quien está de vuelta.

* © Manuel Aranda para el Diario de Jerez.

Viernes, 24 de Julio de 2009 10:18 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Dejemos descansar a Lorca

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Ballet Flamenco de Andalucía

Poema del Cante Jondo en el Café de Chinitas

No quiero pensar que Lorca esté agotado, y mucho menos agostado. Federico es un creador en general, un poeta en particular, de una altura inestimable. Pero, como al terreno de labranza, quizá haya que dejarlo un tiempo en barbecho. Lo que en lenguaje artístico quiere decir que, posiblemente, necesite otras lecturas para que no suene a tópico, para que no sea más de lo mismo, para que no se asfixie de tanto apretar los mismos ceñidores que desde hace algún tiempo lo comprimen.

De nuevo el poeta universal, de nuevo el Genaralife, de nuevo Cristina Hoyos al frente del Ballet Flamenco de Andalucía, de nuevo un mes de espectáculo. ¿Demasiadas coincidencias o imposiciones desde instituciones lejanas? Desde 2002 viene funcionando esta propuesta de “Lorca y Granada”. Desde hace varios años vemos que este formato está caduco. ¿Pero cómo?, si funciona año tras año, si el teatro se llena cada jornada, si el día del estreno había ya 23.000 entradas vendidas. ¿Un éxito? Los “Coros y Danzas”, en su época, también fueron un éxito. Falta reflexión. Falta crítica. ¿Tenemos buena boca? ¿Comemos lo que nos echen? Lope de Vega decía, cito de memoria, “Puesto que lo paga el vulgo, menester es hablarle necio para darle gusto”.

En general el  “Poema del Cante Jondo en el Café de Chinitas”, que es lo que nos ocupa, es una obra que resulta por su grandiosidad, por su derroche de medios, por su colorido, por su alegre puesta en escena... En otro ámbito no tendría apenas objeciones, pero la obra exclusiva que esperamos año tras año para rememorar un nombre y su cuna, la obra líder en presupuesto y temporalidad, la obra más vista con diferencia, quizá en toda Andalucía, la obra creada con un futuro bien definido, me temo que no es ésta.

Reconocemos buenos momentos sin embargo, como el general tratamiento musical de Pedro Sierra, la personalidad y buen gusto de los cantaores y de los guitarristas, los montajes de “Los Cuatro Muleros” con sus bailaores, el “Poema de la Saeta” y su exclusividad bailada, la entrega de la “Baladilla” por cantiñas... Pero, en conjunto, el espectáculo fue aburrido. Un pastiche lleno de tópicos muy bien costeado.

El malagueño Café de Chinitas, ya desaparecido, en que Lorca cantaba sus canciones, sirve de excusa para presentarnos el poemario compilado por el poeta. Catorce momentos musicales conforman la función, algunos inspirados, otros sin sentido, la mayoría precipitados. Catorce momentos que se desglosan alargando inexplicablemente una muestra que requiere concentración e intensidad. El final, interminable, es demasiado efectista y falto de enjundia.

La familia de Federico no quiere desenterrar sus restos. Yo creo que lo que no debemos exhumar es su memoria para que choque con los muros del cansancio. Dejemos cabalgar libres sus poemas. Dejemos descansar a Lorca.

Jueves, 23 de Julio de 2009 11:42 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

Un estreno impresionante

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Los veranos del Corral. XI Muestra Andaluza de Flamenco

La belleza viene en una cajita pequeña que, al abrirla, impregna todo con sus bondades. El marco hace mucho. Bailar en el Corral del Carbón es un dulce tanto para el artista como para el espectador. La monumentalidad recogida en el atrio, la cercanía y la calidez que ofrece el pequeño formato, la noche emparrada que se vuelve cómplice, la ubicación en pleno centro de Granada, una luz y un sonido cuidados hasta el extremo… conforman el ambiente perfecto para el éxito, parta tomar al duende con guantes de seda y recostarlo a nuestro lado.

Pero todo este ambiente se puede romper por falta de calidad, por excesiva parafernalia, por simpleza expositiva (que de todo hemos visto). No es el caso, de ninguna manera, de la propuesta de Fuensanta ‘La Moneta’ y Rafael Estévez este lunes, en el estreno de “Los veranos del Corral”. Con un montaje ex profeso para la ocasión (y, según aseguran, irrepetible) elevaron los niveles artísticos hasta altas cimas. Si esta Muestra continúa con la tónica que han impuesto estos dos bailaores, sin ninguna duda las noches del Corral se encumbrarán como el mejor flamenco del año en Granada, comparable, salvando las distancias, con la Bienal sevillana, el Festival de Jerez o el Suma Flamenca de Madrid.

Dos maneras muy distintas de entender el baile, que no el flamenco; dos maneras tan diferentes de crear y presentar la escena y, sin embargo, tan complementarios. Arropados por grandes músicos: las guitarras exclusivas de los hermanos Iglesias, Miguel y Paco, el cante tan de pellizco de Miguel Lavi y David ‘El Galli’ (ellos solos podrían haber llenado el aforo) y el compás de ‘El Cheyenne’ (raro es verlo sin su cajón) y de Antonio Gómez, ¡qué bien se viaja en primera! Un espectáculo redondo, sin pausas ni esperas, contribuyó al resultado. Los palos se van imbricando como si fueran un todo continuo, una misma función con escenas conexas.

El onubense Rafael, más experimental y contemporáneo, no abandona las tablas. Como mucho, sentado en su silla, a la izquierda, colabora con las palmas o da el contrapunto con su taconeo acompasado. La Moneta, más flamenca y visceral, cambia su vestido enriqueciendo las piezas que toca. Así, de unas alegrías rescatadas del siglo XIX, ralentizan sus pasos, a la manera de Eva Yerbabuena, para pasar a las tonás. En esos primeros momentos, choca el orientalizante juego de brazos de Estévez, que acompaña con su rostro, siempre en éxtasis. Poco a poco, sin embargo, se verán llenos de coherencia y con un cierto paralelismo conceptual en el azogue de su partenaire.

Las seguiriyas comienzan por los pies. Fuensanta baila entre dos machos. En silencio acaba para pasarle el testigo a Rafael, que apunta una granaína y remata con malagueña clásica, que se abandola y acaba en verdiales, bailando los dos juntos. La granaína que baila Fuensanta es antológica, de una delicadeza y, al mismo tiempo, de una fuerza especial. Los guitarristas cogen protagonismo por rumbas, antes de un fiel zapateado del bailaor en su puesto. Los tangos, que terminan mascándose con la cadencia de los tientos y empalman con la colombiana (bien por Paco), configuran otro bello paso a dos que destila frescura.

La soleá huele a fin. Si a alguien le cabe duda, que vea a La Moneta bailando por soleá y firma lo que sea. Los bailaores se van pasando el testigo hasta acabar con aires de fiesta, la guinda que faltaba para que dure el sabor. El símbolo postrero de intercambiase la silla es una declaración de intenciones.

Miércoles, 22 de Julio de 2009 10:51 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

El Corral del Carbón se viste de volantes

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La Moneta y Rafael Estévez abren Los Veranos del Corral

Para los amantes del flamenco en todos los rincones de la tierra, decir Los veranos del Corral del Carbón es emplazarlos para una cita inexcusable que, durante catorce días, nos traerán a Granada lo más destacado del flamenco joven existente.

Los veranos del Corral, que cumplen once ediciones, vienen a ser, por su longevidad y sobre todo por su calidad, los encuentros más serios y prestigiosos del flamenco en nuestra ciudad. Desde 1998, durante los meses de julio y agosto, se viene desarrollando en pleno centro de Granada una muestra de flamenco de alta gradación. Lejos de pensar que sea un espectáculo veraniego para turistas y ociosos, es un festival para aficionados de todas las latitudes. Aunque también, justo es decirlo, una buena parte de los asistentes al patio del Corral son visitantes esporádicos, una gran parte de ellos son seguidores fieles que año tras año se interesan por el estado actual de nuestro arte. Porque los encuentros se han convertido en un verdadero escaparate idóneo para tomarle el pulso al estado actual del flamenco incipiente. Hay quien, incluso, hace coincidir sus vacaciones en Granada para asistir a este evento. Este año además, las localidades están numeradas, y las reservas se pueden hacer on line, dada la aceptación general, que llega a ocupar de media el 90 por ciento del aforo.

En toda España se reconoce este festival como el más importante de su especie. Muestras veraniegas, aparte de las festividades de los pueblos y poco más, no hay muchas en todo el territorio andaluz, y monográficas, como ésta, mucho menos. Los seguidores del flamenco, desde hace más de una década estamos de enhorabuena por poder contar con estos días de flamenco joven, puro y de vanguardia. Pero también son los mismos artistas los que están orgullosos de haber participado, por haber inundado con su arte las tablas del Corral. Y ya son ellos los que llaman para buscarse un hueco en una programación cada vez más extensa y refinada.

Sus comienzos, como es lógico, fueron más recortados. Quizá con un solo día a la semana. Pero siempre con la misma intención de dar a conocer a los artistas que despuntaban en toda Andalucía y darles un impulso que se ha convertido en definitivo en sus carreras. Pues, desde hace bastante tiempo, encontrar en el currículum de cualquier bailaor su presencia artística en Los Veranos del Corral, es un punto de luz en su expediente, es un aval de categoría y de sensible riqueza.

Bastantes de los que empezaron a hacer sus primeros pinitos, por decirlo de alguna forma, en el escenario de la alhóndiga andalusí, son ahora primeras figuras del flamenco nacional. Mencionar nombres siempre es arriesgado, pero todas las bailaoras y bailaores que se me vienen a la cabeza menores de treinta años, han pasado o los hemos conocido en estos veranos granadinos.

Durante los últimos años, se incorporó la guitarra en esta muestra. Ya no sólo es el baile quien tiene que decirlo todo. La perentoria calidad de los jóvenes guitarristas encuentra su espacio en el festival. Es la primera vez en la historia que contamos con tan nutrido grupo de tocaores virtuosos. La guitarra es la modalidad más dúctil del flamenco y que con más facilidad ha asumido las demás músicas, se ha fundido, de forma natural, con aires venidos de América, África y Asia, creando un corpus tan interesante como necesario. Por primera vez podemos contar con más de una veintena de guitarristas de concierto que tienen mucho que decir en el futuro del flamenco.

El pasado año, se subió al carro también el cante. Al baile interesante y vanguardista de los últimos tiempos y a la guitarra orbital, se le suma ahora la participación de la voz como piedra angular en nuestro patrimonio. El cante que es, por definición y raigambre, lo más anquilosado en el flamenco, avanza igualmente en su puesta en escena y ejecución, en su fraseo y acompañamiento. Las voces rotas y desafinadas de antaño, genéricamente se van dulcificando y exigiéndose un mínimo de afinación, de control modular y de conocimiento. La voz ha sido, como el vino del lugar, “lo que da la tierra”. Ahora es raro el cantaor que no se cuida y estudia, el cantaor que prefiere la botella de agua en el escenario en vez de su copa. Ahora el cantaor se puede hacer arropar, además de la guitarra, con percusiones, piano, flauta o violín, por ejemplo.

Así, este verano, desde mañana lunes hasta el 14 de agosto, tendremos una muestra completa de baile, cante y guitarra, que con los nombres genéricos de "Muestra Andaluza de Baile", "Grandes Voces del Flamenco" y "Guitarras en el Corral", respectivamente, darán color a las noches granadinas. Cada velada, por lo general, será un encuentro entre la juventud y la veteranía, entre la innovación y la ortodoxia, entre mundos tan diferentes y, al mismo tiempo, tan complementarios como la guitarra, el tacón y las cuerdas vocales. Veremos en uno de estos días el cante veterano del octogenario Manolo Osuna junto con el baile exquisito y novedoso de Leonor Leal; veremos la guitarra consagrada de Miguel Ángel Cortes con el baile puntero de Patricia Guerrero; tendremos en fin a la jovencísima Alba Heredia, el imprescindible cante de ‘La Susi’, a Pastora Galván o a Cancanillas.

‘La Moneta’, verdadero icono de esta serie de recitales, que las dos últimas ediciones cerró el ciclo estelarmente, esta noche lo abre, junto al bailaor onubense Rafael Estévez, con un montaje ad hoc que promete ser único y maravilloso. Manuel Liñán, para el sentir de muchos, el mejor bailaor y coreógrafo del momento, cerrará estos encuentros, que estarán enriquecidos con talleres de danza, ofrecidos, con la colaboración del Carmen de las Cuevas, en las instalaciones del Centro Cultural Caja Granada Memoria de Andalucía y con mesas redondas semanales sobre el estado actual del flamenco, centrado en la provincia de Granada.

Lunes, 20 de Julio de 2009 10:54 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El Carmen de las Cuevas cumple 25 años dedicado al flamenco

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Por la escuela, que en 1984 sólo tenía dos alumnos y dos profesores, pasan ahora millares de estudiantes procedentes de Estados Unidos, Japón o Sudamérica

Un referente, no sólo del flamenco granadino ni tan siquiera andaluz, sino a escala internacional es la escuela del Carmen de las Cuevas, situado en la Cuesta de los Chinos, en pleno Albaicín. El Carmen es un centro de enseñanza integral dedicado a la cultura española, especializado en el idioma y el flamenco como enseña identificativa de nuestra tradición.

En el año 1984 dio sus primeros pasos una escuela modesta con espíritu universal. Miguel Ángel González, profesor de historia y teoría del flamenco, nos lo recordaba diciendo que el primer año la escuela contaba con dos alumnos y el mismo número de profesores, Nacho Martín García y Carmen Linares Gil, directores de la misma. Hoy día, en la actualidad, superan el millar los estudiantes que pisan la academia anualmente, venidos desde puntos tan dispares y tan lejanos como China, Rusia o Estados Unidos, sin olvidar a nuestros vecinos más cercanos, a toda Sudamérica o el norte de Europa, donde se está definiendo una gran afición.

El viernes, 15 de julio, se celebraron estas bodas de plata en la peña flamenca La Platería, con una gran asistencia de profesores, vecinos, allegados y, sobre todo, alumnos de todas las nacionalidades. Después de una glosa sobre la trayectoria de la escuela durante estos años y los agradecimientos pertinentes por parte de los fundadores de la escuela, se pasó un vídeo entrañable con imágenes del Carmen, de sus envidiables vistas y de sus clases, con música de fondo, como no podía ser menos, de la guitarra de Emilio Maya, también profesor de la escuela, interpretando un zapateado.

Una representación de las alumnas bailó unas alegrías con sonido grabado. La anécdota vino cuando el disco se quedó mudo en mitad de la pieza y ellas continuaron su coreografía hasta el final, siguiendo a su maestro, Javier Martos, que hacía compás a su lado. Los profesores Mari Carmen Guerrero, madre de Patricia Guerrero, Pilar Fajardo, Ada Lorenzo y el mismo Javier Martos, abordaron una rondeña con una letra específica escrita para la ocasión. El brillante punto final lo puso Fuensanta ’La Moneta’ bailando por seguiriyas.

Aparte de la programación oficial, impartida por lo más granado del baile, el toque y el cante del flamenco granadino, el Carmen de las Cuevas oferta cursos monográficos, sobre todo de baile, para los que cuentan con el dictado de los nombres más destacados del panorama nacional. Próximamente, coincidiendo con Los Veranos del Corral del Carbón, la escuela oferta talleres magistrales, durante julio y agosto, dirigido por las siguientes figuras locales, y al mismo tiempo internacionales, Manolete, Manuel Liñán, La Moneta y Patricia Guerrero.

* Actuación profesores de baile en la fiesta.

Domingo, 19 de Julio de 2009 11:09 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Flamenco estival sacromontano

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Esther Crisol inaugura la temporada de flamenco del Museo Cuevas del Sacromonte

Todavía con necesidad de algún reajuste en el sonido y sobre todo en las luces y con menos asistencia de la deseada, dio comienzo la programación de flamenco del Museo Cuevas del Sacromonte, con la doble intención, como viene siendo habitual, de potenciar el riquísimo patrimonio y los nuevos valores del flamenco de la tierra; y de actuar como plataforma pedagógica, para dar a conocer el desarrollo y el aporte granadino y, en especial, el sacromontano.

Con la conferencia “El Sacromonte, corazón flamenco de Granada”, impartida por el flamencólogo Miguel Ángel González, el pasado día 8, se inauguró una temporada de grandes esperanzas, con tres temas generales, distribuidos entre los tres meses de verano, que se concretarán todos los miércoles.

Así, en julio veremos a las “Jóvenes promesas”, que son Esther Crisol, José Fernández hijo y Lucía de Miguel, que han sido los ganadores, en modalidad de cante, guitarra y baile, respectivamente, del Primer Concurso de Jóvenes Flamencos de la Diputación de Granada. El segundo bloque, “Tradición flamenca”, se desarrollará durante el mes de agosto, en el que tendremos el “Sacromonte puro” con el baile de Angustias ‘La Mona’; el “Flamenco de Granada” con el cante de Rafaela Gómez; las “Familias flamencas” con el arte íntegro de ‘Los Coloraos’; y la “Historia Viva” con el cante añejo del Niño de las Almendras. Para finalizar, el último mes nos traerá “Flamenco e innovación”, con dos espectáculos: “Poesía, imagen y flamenco” con el grupo “Raíz y Duende”; y, para cerrar la temporada, el día 9 de septiembre, “Alma de mis seis cuerdas” con la guitarra virtuosa de Juan Habichuela nieto.

Esther Crisol, durante la velada de este miércoles pasado, dejó claro el merecimiento del premio que la avala. Bien arropada por la guitarra de José María Ortiz y con una bella voz, bien modulada y más bien grave, aunque falta de pasión por momentos, hizo un recorrido por algunas esquinas poco exploradas u olvidadas de nuestro flamenco histórico. Se templó por tonás, siendo una de ellas la de “Los pajaritos”, una rareza difícil de escuchar, y menos en directo. Siguieron las cantiñas, la granaína de Tía Marina ‘Habichuela’ y la media granaína de ‘Guerrita’. Claramente se evidencian las tres referencias en el cante de esta joven artista. A saber, Enrique Morente, Carmen Linares y Mayte Martín. Sin olvidar a la ‘Niña de los Peines’ presente en el trasfondo de su aprendizaje. Termina la primera parte con un generoso recorrido por los tangos de Granada, los más ricos del panorama flamenco; y con el baile por tarantos, siempre acertado, de Silvia Lozano.

La segunda parte, más redonda que la anterior, comenzó con la vidalita que Mayte Martín pidió prestada a Juan Valderrama. Continua por soleares. Los fandangos fueron de Pastora Pavón y de Morente, antes de terminar por Huelva. Y, por último, las bulerías, quizá lo mejor de la noche, con el cuplé “La maja aristocrática” de la ‘Niña de los Peines’. Silvia, con Sergio Gómez al cante y Alfredo Mesa a la guitarra, puso punto final bailando una soleá por bulerías.

* Esther Crisol en el Festival Flamenco de la ONCE de hace varios años (© Nono Guirado).

Viernes, 17 de Julio de 2009 10:31 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Una asociación granadina para el flamenco

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Granada, lo repito siempre, es la única ciudad andaluza donde se puede escuchar-ver flamenco de calidad a diario. Son muchos los interesados en este tema. Aunque las energías a veces se diluyen por falta de entendimiento, por falta de medios o, más increíble, por falta de conocimiento.

Las instituciones quieren colgarse medallas sin perder el control. Apuestan sobre seguro. Apoyan siempre a los mismos. Tira cada una para un lado que, como en el Círculo de tiza de Brecht, tememos que la tensión termine por resquebrajar lo poco que nos queda.

(Me gustaría hacer balance, tan sólo de lo que llevamos de siglo, con los logros y los fracasos del flamenco en Granada, pero ni es el momento ni quiero fulminar algunas esperanzas que aún florecen.)

Las Asociaciones, las Peñas, los particulares interesados hacen lo que pueden, pero necesitan apoyo.

La Junta de Andalucía es Sevilla y sus tentáculos. El flamenco que nos ofrecen es impuesto, mediático, de calderilla...

¿Para cuándo una "Oficina de Flamenco" en Granada? ¿Para cuándo un lugar estable y permanente en nuestra ciudad, apoyado por todos los que apuestan por la cultura endógena, aunque no chovinista?

Una Oficina de Flamenco o como queramos llamarlo (el nombre es lo de menos) es necesaria para aunar voluntades y concentrar energías, para hacer balance de lo que se ha hecho, de lo que se está haciendo y de lo que queda por hacer, para gestionar los recursos tanto humanos como económicos, para reunir a todos los flamencos de la provincia (músicos, técnicos, promotores, aficionados...) y velar por sus intereses, para mantener un registro de actividades, logros y triunfos, para salvaguardar al flamenco del intrusismo y del, cada vez más habitual, todo vale, para poner, en definitiva, a la ciudad de Granada en el sitio que le corresponde dentro de este arte y que no tengamos que empezar de nuevo todos los años y tener que demostrar día tras día que nosotros también somos, que nosotros, por derecho, ocupamos un puesto privilegiado en el nacimiento, desarrollo y dignificación del flamenco.

Lo malo de los granadinos es eso, que somos granadinos. Y, como tales, nos queremos poco. Y, si no nos queremos dentro, quiénes nos van a querer fuera.

El tópico del profeta en su tierra, en nuestra tierra es radical, a pesar de ser una tierra de creadores. Pero quien quiera hacer algo, sobre todo en flamenco, tiene que salir fuera. Una vez que ha triunfado, eso sí, puede entrar por la puerta grande y salir a hombros (porque se vuelve a ir), (y, si no, al tiempo). Granada, por desgracia, es una bella ciudad para soñar y para ir muriendo poco a poco de nostalgia.

Para fuera, para el resto de Andalucía, el flamenco es occidental. Granada es un local de ensayo, donde falta pellizco, compás y gracia. Incluso, para los demás, los nuevos caminos del flamenco no se entienden en la ciudad mora. Es hora de demostrar docta y documentalmente lo equivocados que están.

Granada también es cuna y parque de recreo. Granada actualmente es punta de lanza en la vanguardia del flamenco. En Granada se hace un flamenco coherente y de calidad, un flamenco que trasmite y trasciende. En Granada no hace cualquiera compás, como pasa por ejemplo en Jerez, pero mantiene quizá los nombres más importantes del flamencode hoy, que no necesito recordar.

Hablar de los Morente, de los Habichela, de los Heredia, de Yerbabuena, de Liñán, de La Moneta, de Pinilla y de tantos jóvenes y mayores que dicen tanto en el flamenco no es moco de pavo. Y la historia, si la dejamos en paz y no pisoteamos sus yemas, nos dará la razón.

Yo estoy dispuesto. Mi lanza ya está rota. ¿Alguién más se apunta?

* Perdonen por el tópico de la foto.

Jueves, 16 de Julio de 2009 11:30 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 3 comentarios.

Los aires de Lucía Guarnido

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FEX – A mi aire

Clarividente. Clarividente no es un adjetivo que encaje en realidad con una actuación flamenca, lo sé. Pero viene a resumir parte de lo que Lucía Guarnido y su grupo nos mostraron en el teatro de La Chana. Clarividente lo digo por la simpleza y la grandeza del espectáculo. Una bailaora delante mostrando su verdad y cuatro músicos atrás, centrados en el escenario, nada de moderna e inexplicablemente escorados a un lado. Clarividente por el juego de luces que, con la modestia de la iluminación en un teatro de barrio (imprudentemente olvidado), acompañaba a la protagonista con coherencia y sabiduría, sin olvidar al cuadro. Basta de condenar al flamenco a los velos y a la penumbra. Clarividente, por fin, a la sucesión del programa y a la entrega de la granadina.

Para mí, su mejor aporte vino con las seguiriyas con las que comenzó la velada. Su riqueza en cromatismos y la originalidad dramática de algunos momentos, cautivaron sin condiciones. Esto unido a su elegancia innata, al conocimiento y al estudio continuo, nos coloca ante una bailaora a tener muy en cuenta. Lucía ha sabido sacarle partido a su altura. Ha sabido convertir sus inhabituales medidas en una reposada redondez, en la elegancia ya aludida y en una delicada estampa (mostrada en los caracoles, por ejemplo). La inseguridad de un comienzo, en cambio, tensó acaso esta seguiriya enturbiando la naturalidad deseada. En ella, tuvimos instantes sabrosos, como la toná que introdujo Antonio Campos, ya a los postres, o el macho con que remató Juan Ángel Tirado, entre otros.

Los caracoles fueron un ejemplo de montaje esférico y sabroso, que Lucía baila con abanico y bata de cola. Una delicada pieza bien medida y cerrada, que comienzan y terminan luciendo plalmito (porque puede) sentada en una silla. Quizá esa perfección y redondez le resta una frescura que en bailes más libres aparece en abundancia. Frescura que apreciamos, sin discusión, en las bulerías finales. Esta soleá por bulerías presenta a una Guarnido más relajada y dominante. Su cara refleja control y triunfo. Varios minutos de aplausos así se lo confirman.

Entre sus bailes, un grupo inspirado, con Luis Mariano a la guitarra, Antonio y Juan Ángel al cante y Mati Gómez a las palmas, hicieron, en primer lugar, un breve recorrido de abandolaos, desde Ronda hasta Lucena y, de ahí, a Granada; para pasar, en su segunda entrega, a Levante. Un buen cuadro para una buena bailaora.

* Lucía Guarnido en Motril, 2008 (© Nono Guirado).

Lunes, 13 de Julio de 2009 10:28 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 1 comentario.

El pez vuelve a sus aguas

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58 Festival Internacional de Música y Danza

Cancionero del Sacromonte

Marina Heredia tenía una espina desde el pasado Festival, cuando actuó con Amina Alaoui en el Patio de los Aljibes de la Alhambra, que supuestamente se ha arrancado a dentelladas. Vuelve a sus aguas, vuelve al río del flamenco puro, vuelve a la cuna del Sacromonte. Con espectáculo propio, “Cancionero del Sacromonte”, y con la seguridad de haber triunfado en la mayoría de los escenarios, la granadina propone dar una pincelada más a una historia que nos resulta algo repetida, aunque con un brillo propio. Destaquemos como luces indiscutibles las tres guitarras de Miguel Ochando, Luis Mariano y José Quevedo ‘El Bola’ que, en conjunto o por separado, componen el sonido imprescindible del agua y de la brisa granadinas. Aplaudamos sin discusión el bronce profundo de Jaime Heredia con su debla y martinete y con la seguiriya tan añeja como auténtica quebrada como el rayo por el toque vanguardista, rico en graves, del maestro Quevedo. Y su soleá, verdadero estandarte del sonido sacromontano. Inclinémonos, con todo respeto, por el rescate de un Manolo Osuna, mermado de facultades a sus ¿85 años?, pero con el sabor contundente que nunca lo abandonó (volveremos a verlo el martes, 28, en el Corral del Carbón). Y, cómo no, nuestro espaldarazo más sincero a Marina Heredia, verdadera embajadora, por derecho, de los cantes de nuestra tierra.

Algunas sombras, en cambio, recorrieron la noche. Más en la primera parte que en la segunda. Un homenaje póstumo a Mario Benedetti abre y cierra el concierto. Marina recita y canta a pelo “El Olvido”, inclinándose sobre su historia y sus mayores. Los cantes de fragua, solemnes, espermáticos, concentran el origen de un todo. Josefina Ramírez, más histriónica de lo deseado, recita “El grito” de García Lorca, antes de que empiece la fiesta en forma de zambra, visiblemente desmedida. El sonido no contenta a todos, aunque justo, en algunos rincones se diluye. No llego a comprender la simplicidad del baile hacia el fondo del escenario; no llego a comprender la preeminencia de las guitarras y los jaleos; no llego a comprender la forzada puesta en escena y los caracoles en la frente. Teatrillo que se repite en la saeta con velos negros y las diapositivas. Un recital tiene que estar ambientado, pero no es necesario vestirse de minero para cantar tarantas, por ejemplo.

La cueva es un toque por granaínas de Miguel Ochando, con el que no había más remedio que quitarse el sombrero, aunque enturbiado por la voz de la recitadora forzando los versos de Federico. Las saetas y los cantes religiosos de ‘El Parrón’ y Marina son inmejorables y ese precioso remate de la Salve gitana, apuntando por tangos a cuatro voces.

Ochando ocupa las tablas y rellena el ambiente de nuevo con su fragmento  de “La vida breve”, de Manuel de Falla y la “Bulería del Albayzín” de Ángel Barrios, marcando el ecuador del concierto y dando paso a la parte más conseguida, llamada “Venta Zoraida”. Hasta aquí, el juego de luces ha sido un disloque, pobre y confuso.

Abre la Venta el de Osuna cantando fandangos con Ochando a la guitarra. Marina es grande en las granaínas de Tía Marina Habichuela, arropada con el toque exclusivo de Luis Mariano. Las seguiriyas de Jaime, ya comentadas, preceden a una rueda de soleares, donde guitarristas y tocaores se alternan, para acabar con los tangos de La Penca, verdadero himno que suena incesante en la cueva y en la fiesta. El soniquete de las guitarras es maravilloso.

Se cierra la noche como empezó, con un quejío en el yunque y la canción de “El olvido”, simplemente para no olvidar.

* Foto del Programa con vestido de Angels Verano (© Antonio Panizza).

Miércoles, 08 de Julio de 2009 16:20 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

María Pagés, de la ‘saudade’ a la alegría

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58 Festival Internacional de Música y Danza – Autorretrato

Los portugueses expresan con la palabra ‘saudade’ un profundo sentimiento que va más allá de la melancolía, pues encierra en el recuerdo la alegría de volverlo a vivir. Con una enorme nostalgia, María Pagés nos hace entrega de su montaje más íntimo, uniéndose así a una tácita cadena de bailaores y bailaoras que, en los últimos años, han dado por desnudar sus sentimientos. Por eso los comienzos parecen conocidos. Por eso, algunos momentos chapotean en el tópico. Como trasfondo, sin embargo, una María Pagés con muchas tablas, con un braceo bellísimo, y una de las compañías independientes más sólidas del panorama actual, que, aunque por Granada no se prodigue (su última actuación fue Canciones, antes de una guerra en 2005), es pieza imprescindible para componer el puzzle del flamenco en este comienzo de siglo.

María Pagés arrastra con ella un baúl de recuerdos y de palabras que, a borbotones, intenta acoplar en ese Autorretrato con puntos suspensivos. De forma que en la función tienen cabida los textos de Antonio Machado, Miguel Hernández, García Lorca y un enamorado José Saramago que presta su voz (directamente en portugués) para rellenar el silencio, que María baila sin más acompañamiento, siguiendo el compás de las palabras, como han hecho Manuel Liñán, Rocío Molina, Isabel Bayón y tantos otros.

Se abre la noche con la Solea del espejo. La trianera baila ante un espejo que persigue sus pasos, como si su reflejo fuera su partenaire, creando así un paso a dos virtual que se rompe cuando el azogue se para definitivamente. Es el comienzo de esa tristeza primigenia que tocará fondo con las Nanas de la cebolla de Hernández, con música de Alberto Cortés, donde Pagés expone el momento más emotivo de la noche. Por lo demás, ningún atrezzo, aparte de los cortinones negros que castigan sin sentido el decorado natural del Generalife y la aparición estelar (nunca mejor dicho) de la luna por el foro.

El cuerpo de baile (María Morales, Sonia Fernández, Isabel Rodríguez, Anabel Veloso, Emilio Herrera, José Barrios, José Antonio Jurado y Alberto Ruiz), perfectamente sincronizado, hace su aparición en el Estudio de Farruca que suena repetido si no fuera por la dimensión cíngara que le aporta el violín de David Moñiz. Un violín que constituirá el hilo de los sentimientos.

A esto le seguirán algunas otras entregas, con especial protagonismo de María Pagés y su mundo, como es de esperar. Ana Ramón e Ismael de la Rosa, con sus voces moduladas y precisas, dieron brillo a una música quizá demasiado plana.

Con el Trajín de María la bailaora saca el lado humorístico que caracteriza a todos sus montajes, y, con unos tanguillos, que compone y canta ella misma, da un giro de noventa grados y el espectáculo se llena de luz y color. El público, embriagado del sentimiento de un principio, estalla también en sus asientos y comienza a sonreír y a ovacionar sin pudor.

En los tientos-tangos, María se luce con todo su poder personal, dejando entrever las huellas de la escuela sevillana, enriqueciéndolo con un repiqueteo de castañuelas donde demuestra su maestría. Como también la pone de manifiesto con el vuelo fuerte y seguro del oro y negro de su mantón, con el que dan comienzo las alegrías de esperanza con que culmina esta introspección.

* Foto: Miguel Ángel González para el Diario de Jerez.

Lunes, 06 de Julio de 2009 10:13 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Las peñas de Granada se reúnen

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1º Encuentro Provincial de Peñas Flamencas granaínas

Por primera vez, que se recuerde, las trece peñas federadas de la provincia granadina, se han reunido para celebrar un ‘Encuentro’ consistente en una cena de hermandad y, acto seguido, un festival en el que se reúne posiblemente lo mejorcito de nuestro territorio, si no encima del escenario, sí en el patio de butacas, pues contamos supuestamente con los mejores aficionados, los que conforman las peñas flamencas, con los más entendidos y exigentes entre todos los públicos. Unos Encuentros que se celebrarán anualmente, contribuyendo así al tejido flamenco que se está hilvanando en Granada desde la Diputación y ese proyecto global llamado ‘Granada, universo flamenco’.

Así, con un sonido peor que mediocre y un calor a espuertas, dio comienzo el Primer Encuentro Provincial de Peñas Flamencas granaínas. Con la flama no se podía luchar, el aire acondicionado no funcionaba, pera nos dio pie a descubrir a las damas de La Platería abanicándose a compás. Lo del sonido fue un boicot. Chicharra continua, acoples, silencios inoportunos, estallidos, micrófonos flácidos que se caían… Tanto es así que alguno de los participantes optó por actuar sin micrófono.

Algunos artistas venían propuestos por una peña en concreto. Fue el caso de Nuria Castillo y su grupo, llegados de la Asociación Cultural Flamenca San Marcos de Montejícar, que, con voz dulce y modulada, interpretó una zambra caracolera. El baile no estaba a la altura. Por la peña Yerbabuena de Ogíjares, Mª Ángeles Pérez, con ‘El Puchero’ a la guitarra, cantó una milonga con poco fundamento. Judith Urbano, de la misma tierra de Monachil, que sirve de sede al evento, nos dejó unas alegrías, con un afinado (y afilado) Ramón del Paso a la sonanta. Ogíjares también propuso al veterano Antonio García, que recreó la malagueña de Chacón de manera poco ortodoxa y los fandangos del Albaicín más libres aún.

Con el baile de Javier Martos, la noche pasó a tener entidad. Con un suelo algo resbaladizo y ausente de sonorización, bailó una soleá por bulerías con conocimiento y coraje. Miguel Barroso, traído por ‘Solera y Caña’ de Maracena, nos llenó la boca de sabor con una auténtica granaína y media. Juan Fernández a la guitarra. Si en el cante había altibajos, todos los guitarristas fueron de excepción. Desde Salobreña, los hermanos Fajardo, nos brindaron una soleá. Álvaro Rodríguez y Ramón del paso, atraídos pos ‘La Parra’ de Huétor Vega, prescindieron de los micrófonos para, entre otras cosas debido a esto, ofrecernos lo mejor de la noche, que vino en forma de seguiriyas. Propuesto por la peña albaicinera, Manuel Palma ‘El Zahoreño’, nos hizo una soleá a media voz, que, según Caracol, es como duele el cante.

Para terminar, Juan Pinilla, desde la peña de su mismo nombre, en Huétor Tajar, y directivo de La Platería, con Julio Zafra a la guitarra, escoró a levante, para brindarnos cartagenera, levantica y taranta de Linares. El fin de fiestas reunió a todos los artistas por bulerías.

* Varios aficionados en ’La Parra’ de Huétor Vega.

Domingo, 05 de Julio de 2009 10:32 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Verano flamenco (1)

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No tengo todos los datos ni todas las fechas, pero con lo que os propongo no os vais a aburrir. Tenemos un verano completito. Faltaran algunos festivales locales y algunas fiestas en los barrios, que, normalmente, comienzan en septiembre.

Lanzo el calendario del tirón, sin ninguna nota explicativa, para facilitar su claridad. (Entre paréntesis la hora, si la sé o basado en el calendario de 2008.)

Así, desde mañana mismo, completo el mes de julio. El mes de agosto lo subiré en llegando dichos días.

 3, viernes – FESTIVAL. 1º Encuentro Provincial de Peñas Flamencas de Granada en el Auditorio de la Casa de la Cultura de Monachil (22,30)

4, sábado – FESTIVAL de MÚSICA y DANZA. Autorretrato - Compañía María Pagés. Jardines del Generalife (22,30)

5, domingo – FESTIVAL de MÚSICA y DANZA.  Marina Heredia. Abadia del Sacromonte (22,30)

8, miércoles: Conferencia: El Sacromonte, corazón flamenco de Granada, por Miguel Ángel González, en Casa Molino Ángel Ganivet (20,30)

11, sábado – FEX. A mi aire - Lucía Guarnido. Teatro Municipal José Tamayo (22,00)  

15, miércoles: Museo Cuevas del Sacromonte: Modalidad Cante - Esther Crisol (22,00)

19, domingo - Festival Flamenco de La Malahá

20, lunes - Corral del Carbón. Muestra de baile RAFAEL ESTEVEZ y LA MONETA (20,30)

21, martes - Corral del Carbón. Muestra de baile ANDRES PEÑA y PILAR OGALLA (20,30)

21, martes – Generalife 2009. POEMA DEL CANTE JONDO – Cristina Hoyos (hasta el 29 de agosto) (20,00)

22, miércoles - Corral del Carbón. Muestra de baile AMADOR ROJAS (20,30)

22, miércoles - Museo del Sacromonte: Modalidad Guitarra - José Fernández hijo (22,00)

23, jueves - Corral del Carbón. Muestra de baile OLGA PERICET (20,30)

23, jueves - Velada Flamenca Benalúa de las Villas

25, sábado - Festival Flamenco de Valderubio

28, martes - Corral del Carbón. Grandes voces del flamenco MANOLO OSUNA y Muestra de baile LEONOR LEAL (20,30)

29, miércoles - Corral del Carbón.  Guitarras en el Corral MIGUEL ANGEL CORTES y Muestra de baile PATRICIA GUERRERO (20,30)

29, miércoles - Museo Cuevas del Sacromonte: Modalidad Baile - Lucía de Miguel (22,00)

30, jueves - Corral del Carbón. Grandes voces del flamenco NENE DE SANTA FE y Muestra de baile ALBA HEREDIA (20,30)

Espero que coincidamos en alguno de estos eventos.

Jueves, 02 de Julio de 2009 11:04 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

Mario nuestro que estás en los cielos

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58 Festival Internacional de Música y Danza

Homenaje a Mario Maya

No tiene ni que cambiar de apellido. Qué bien le sienta a Juan Andrés mimetizarse en Mario. Su interpretación de la impotencia del gitano en los Cantes de trilla y martinete de Camelamos naquerar (1976), que distinguió a su creador como uno de los más grandes bailaores y coreógrafos que ha dado el flamenco, es sencillamente sensacional. Éxito que redondeó después en su papel del Amargo en solitario o con la dimensión contemporánea de Diego Llori y de Lola Greco, con su hermoso juego de brazos. Distinguimos también, por encima de todo a Rafaela Carrasco, en sus solos de Naranja y oliva y Abandolao, ambos del espectáculo Réquiem para el fin del milenio (1994). Solamente ella habría sido suficiente para colmar nuestros anhelos. Aplaudimos, sin condiciones, la intervención de Manuél Liñán en cada una de sus apariciones, su finura y perfección, concentradas en las Alegrías que tácitamente marcaron el ecuador del espectáculo. Brillante, por otro lado, 3 Sillas de Flamenco libre, con Ángel Atienza, Ramón Martínez y Marco Vargas como protagonistas, y bastantes momentos individuales y grupales fácilmente reconocibles en su cuerpo de baile, compuesto a la sazón, aparte de los citados, por Patricia Guerrero, Pilar Ortega, Manuela Reyes, Miriam Sánchez e Iván Vargas.

Sin embargo, convendrán conmigo los que estuvieron presentes el domingo en el Generalife en el Homenaje a Mario Maya y los aficionados en general, que la mejor ovación se la lleva Mario, allá donde esté, aunque sea sólo en el alma de los que lo conocimos. Esa visión espacial, que lo hacía único, ese movimiento grupal, que lo asemejaba al azul de las olas, ese concepto musical, que atendía al ritmo de su corazón… Es increíble como nos sumerge en la más increíble sincronía para romper de inmediato toda idea simétrica y buscar de nuevo el equilibrio dentro de un concepto escénico donde todo tiene vida, donde el mínimo detalle cobra una especial dimensión, desde el ritmo marcado con un bastón hasta el juego de sombras y luces pasando por el silencio radical, imprescindible en sus propuestas. Sus creaciones y sus pasos colocan sin discusión a Mario Maya en el olimpo de los genios que este país ha dado.

Pero el dorado triunfo del envés, como toda moneda de cambio tiene un revés. Un revés que el propio Mario hubiera dulcificado. Las ausencias de Belén Maya y de Isabel Bayón, por ejemplo, aunque legítimamente justificadas, pasan por ser imperdonables dentro del prestigioso Festival granadino. También se podía haber contado en este espectáculo con algunos nombres necesarios en la agenda del coreógrafo, como pueden ser Anabel Moreno, Silvia Lozano o Raimundo Benítez.

Por qué, podemos preguntarnos, el espectáculo va decayendo en intensidad, exponiendo una segunda parte más lasa que el comienzo, difícilmente remontada con el 1, 2, 3… Fa y los saludos carrasqueños. Por qué se abusa de la música enlatada, del sonido en off, habiendo en el escenario altas figuras (Manuel de Paula, Antonio Campos, Alfredo Tejada y Jesús Corbacho al cante; y Ángel Cortés y Juan Requena a la guitarra) que podrían sin problema haber remedado cualquier disco, dotando a la noche de otro carácter más fresco. Por qué falta, al menos aquí en Granada, alguna pincelada de su espectáculo Ay… jondo. Por qué algún/a bailaor/a por norma iba a destiempo…

Mario, desde su estrella, irá poniendo luz a esta penumbra. Y estará feliz, contento como todos, por volver a Granada, al Festival que atendió su vuelo y al reconocimiento que se le tiene en el mundo del flamenco.

* Juan Andrés Maya, apresado por Alfredo Tejada y Manuel de Paula (© Granada Hoy).

Martes, 30 de Junio de 2009 09:33 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El aplauso más rotundo

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Patrimonio flamenco

No es un tópico si decimos que Lucía Guarnido ha cerrado con broche de oro la temporada en La Chumbera. La noche del sábado, el Centro Internacional de Estudios Gitanos puso el fin a un año positivo. Patrimonio Flamenco ha llevado a uno de los escenarios más bonitos del mundo (como dice su presentador) una treintena de espectáculos, apostando sobre todo por gente joven de la tierra, llenando la sala, como media en un noventa por ciento, lo que quiere decir más de 250 espectadores cada velada.

Lucía Guarnido vistió de lujo esta clausura y, con su baile fino y elegante, recogió los aplausos más unánimes y rotundos que haya escuchado en este foro. Con su primera aparición por soleá deja claro ese personal estilo fruto del estudio continuo y el buen entendimiento. Lucía es una bailaora llena de argumentos y de recursos, que deja trascender sin complejos las huellas de veteranos de la talla de Eva Yerbabuena, por ejemplo. Con una depurada técnica, roza la perfección en sus movimientos.

Termina esta primera intervención roneando por tangos y demostrando lo que se debe hacer en cada momento. Su segunda entrega es Verano porteño de Astor Piazzolla, un baile que propuso en el pasado Festival de Tangos, sumergiéndose en los ritmos caribeños que le sientan tan bien. Sin embargo, el sonido pregrabado y una encorsetada coreografía, minimizan la mejor Guarnido y la frescura de su flamenco. De pies moderados y reposando el baile, como debe ser, la bailaora granadina, vestida de otoño, remata la noche con unas bulerías sin objeciones.

Redondea la velada un grupo compacto y coherente que arropa a la artista sin fisuras. Nada menos que Luis Mariano a la guitarra, acompañante habitual de Juan Pinilla y Marina Heredia; Antonio Campos y Juan Ángel Tirado al cante, pareja excepcional en este principio de siglo; y Mati Gómez a las palmas, bailaora y cantaora a la vez, que dio una pataílla por fiesta al final de la función. En los interludios de la danza, sin desperdicio, este cuadro nos brindó un momento profundo con sus tonás, culminadas a dos voces por seguiriyas; y unos abandolaos que comienzan por rondeñas y acaban con Frasquito. Volveremos a ver a esta bailaora, con los mismos músicos, el sábado, 11 de julio, en el Teatro Municipal José Tamayo, enmarcado en la programación del FEX.

* (Foto extraida de su dirección de facebook. Puede que su autor sea Nono Guirado).

Lunes, 29 de Junio de 2009 11:45 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

Granada se acerca por primera vez al Festival de Cante de las Minas

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La peña La Platería sirvió de escenario durante todo el fin de semana para seis de las actuaciones previas del certamen

Por primera vez, en sus 49 años de historia, el Festival Internacional del Cante de las Minas cuenta con Granada para celebrar pruebas selectivas de su afamado concurso murciano.

Durante los días 26 y 27 de junio la peña de La Platería ha servido de escenario para realizar las preliminares del premio más prestigioso del flamenco. Junto a Granada, más de una docena de puntos de nuestra península han albergado a los 127 participantes -20 de ellos procedentes de Granada- inscritos en las tres modalidades.

La Platería, sin embargo, con presencia del alcalde y presidente del concurso de La Unión, Francisco Bernabé Pérez, la Diputada de Cultura, María Asunción Pérez Cotarelo y el presidente de la Peña, Miguel Clavero, es la única sede que ha ocupado dos jornadas en este evento, que ha recogido un total de seis cantaores, uno de ellos el granadino Sergio Gómez ’El Coloraíto’, un guitarrista y tres bailaores.

El concejal de Cultura de La Unión, Julio García Cegarra, ha destacó en la presentación de esta fase del certamen la "importancia histórica" de la participación granadina y aseguró que La Platería será una de las sedes permanentes del concurso.

Los 27 seleccionados se harán públicos a mediados de julio, antes de comenzar las semifinales, ya en territorio unionense, donde optarán a los 100.000 euros en premios que se reparten.

El Festival Internacional del cante de las Minas, que cumple ya 49 ediciones, se celebrará del 5 al 15 de agosto y en él se rendirá homenaje al guitarrista Vicente Amigo, y junto al Concurso de Cante, Guitarra, Baile e Instrumentistas flamencos, actuarán en La Unión Niña Pastori, Rafael Amargo y Arcángel, entre otros.

* Sergio Gómez ’El Colorao’, uno de los participantes en el concurso (© Antonia Ortega).

Lunes, 29 de Junio de 2009 11:31 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

La cercanía de África

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La zambra de Jartum

¿Dónde empieza África y dónde termina? ¿Hasta dónde se extiende su norte? ¿Andalucía forma parte del Magreb? Geográfica y políticamente es una evidencia que no. Pero, ¿espiritual y culturalmente? ¿Y musicalmente? Durante bastante tiempo se experimenta el casamiento de los sonidos flamencos con los sonidos árabes. Desde Lole Montoya al Lebrijano pasando por Ketama, Radio Tarifa o la Orquesta Chekara de Tetuán se ha enriquecido nuestra música con aires africanos. Se han abierto las ventanas a otros vientos y se ha comprendido el paralelismo de ambas músicas. De hecho, algunos temas andalusíes, como seguiriyas, rumbas o farrucas, responden al mismo nombre. De hecho, muy a menudo, la queja se oye igual en una u otra orilla. De hecho, Manuel Torre decía “Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende”.

No digo yo que en el flamenco todo valga. La mayoría, gracias al cielo, no trasciende. El tiempo va filtrando lo exclusivo. Pero, también, va dejando un poso, va impregnando las sensibilidades con esa pátina de regusto esperanzador. Es la primera vez, sin embargo, que el flamenco se asoma tan hondo. Es la primera vez, que yo conozca, que se intenta fusionar el flamenco con la música sudanesa. Juan Pinilla, cantaor todoterreno y Josele de la Rosa, tocaor versátil, se han unido a la agrupación Kambala para ofrecernos una mezcolanza de resultado dispar.

Reía Manolo Sanlúcar exclamando que el flamenco es mestizo por naturaleza. No hay que tenerle miedo a lo desconocido. Algunos momentos del concierto sería para grabarlos como ejemplo de la perfecta comunión. El sonido, en cambio, no estuvo a la altura. Como casi siempre La Chumbera deja mucho que desear en ese aspecto. No hubo estridencias excesivas en un principio, pero sí descompensaciones. Hasta la mitad del concierto no se reajustará. A capela comienzan. La voz melódica de Rasha se solapa con algunas tonás de Juan, que acaban impregnándolos con aires malagueños. Un tema musical llamado “Las mil y una noches”, de influencia egipcia, nos hace ver la calidad de los músicos, el acordeón de Wafir, la guitarra de Josele, la percusión de Otman. Omaima, la danzarina, aparece por primera vez, restando potencialidad al conjunto.

El origen árabe del término flamenco, “Fellah Menga” da nombre a unas bulerías de Cádiz, con dimensiones tribales. Wafir, con el laúd eléctrico, nos convence de su buen casamiento. “Guitar Shog” es un tema afroárabe de tradición medieval, que nos lleva al siguiente tema que se entremezcla con unas peteneras. Pinilla, tomando las riendas, demuestra su valer por levante. Los mejores momentos de la noche empiezan cuando el espíritu morentiano planea en la escena. Pasamos a continuación a Marruecos con un par de temas. Las cracabas, los tambores y el baile de Otman nos trasportan al ceremonial del país vecino. El mejor tema, sin duda, llega otra vez con los tangos de Morente que se imponen en un tema popular argelino. Como fin de fiestas “Habibi”, con tangos del Camino, dedicados a Curro Albayzín, cierran la noche.

Sábado, 06 de Junio de 2009 10:57 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

Nuestro hombre en la sombra

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Presentación del disco “Corral del Carbón” de Antonio Campos

Antonio Campos no es un cantaor que haya ocupado carteles, no es un flamenco de bandera, que se prodiga recitales, ni siquiera ha ganado concursos prestigiosos para tomarlo en cuenta. Sin embargo, Antonio Campos es un cantaor imprescindible para tratar del flamenco en Granada en esta última década. Curtido atrás, este granadino, nacido en Cataluña, ha cantado para algunos de los más prestigiosos bailaores de la actualidad, desde Isabel Bayón a La Moneta, desde Rocío Molina hasta Patricia Guerrero o Javier Barón. Desde hace algún tiempo, ¿dos, tres años?, comienza a sentarse alante para “hartarse de cantar con una sonanta que le haga volar y tener el soniquete por kilos”, según confiesa en su disco. Porque su salto a la boca del escenario ha sido por derecho, se la ha ganado a pulso, como José Valencia o, en otros tiempos, Chano Lobato. A Antonio le acompaña su voz potente y sus facultades, su seriedad y su compás y ese respetuoso estudio del flamenco que define a los buenos aficionados.

En verano de 2007, en los Encuentros Flamencos del Corral del Carbón, Antonio Campos tuvo una gran actuación, que fue grabada para componer un trabajo discográfico. En aquel entonces, en estas mismas páginas de Granada Hoy, definí la noche “de compás y entrega, de complicidad y de admiración”. Rodeado tan sólo de Dani Méndez, “uno de los guitarristas más creativos y sensibles de la nueva hornada del flamenco”, y Carlos Grilo y Luis Cantarote a las palmas, “una pareja de lujo, que lleva el compás jerezano en las venas”, nos brindaron una velada auténtica.

Ahora, para la presentación del cedé, que lleva el título de “Corral del Carbón”, que fue su cuna, se repite la actuación en el teatro Isidoro Márquez de Caja GRANADA, con algunas sorpresas. Refuerza el compás el gran palmero sevillano Bobote; y, para la soleá, descansa la guitarra del de Morón, y se hace acompañar de dos sensibilidades: al piano Pablo Suárez y José Luis López con el violonchelo. Es la única concesión a la vanguardia, al flamenco más esquinado. Aparte de esto, su tratamiento es de lo más ortodoxo.

El orden sigue el mismo esquema del primer recital, y por ende de la grabación. Comienza con un romance por bulerías, que es el que le da nombre al disco. Continúa con las malagueñas “Juanillo el Loco”, donde se acordó de ‘El Mellizo’, y se abandolaron con verdiales lucentinos y fandangos del Albaicín. Por Cádiz también fue tradicional, sin embargo su tratamiento tiene ese toque especial del cante de interior. Las soleares aludidas más arriba, aunque siguen el paralelismo de la grabación, no la calca. Además de ilustrarla con instrumentos sinfónicos, la termina con la soleá apolá, al estilo de Triana. “Santiago y Santa Ana” son las seguiriyas, que popularizó Manuel Torre, que dan paso a “¡Que ya está aquí!”, las bulerías finales, donde él mismo Campos, junto con ‘El Pulga’, firman la autoría de la letra. Como bis, un poquito por tangos, vindican su origen granadino.

Sábado, 30 de Mayo de 2009 08:26 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Palabras de libertad

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VIII Concurso Nacional de Flamenco en las Prisiones

Se cierra el círculo. Enrique Morente decía por tangos “…yo canto para que se me vayan las fatiguitas y las penas”. Los orígenes del flamenco están emparentados al día a día de las capas más necesitadas de los andaluces, sus quejas y vindicaciones. Eran gritos de queja, pidiendo justicia y libertad. Los primeros cantes se asocian al trabajo y al campo, pero también a los castigos y a la prisión, de ahí las carceleras. Ayer se celebró la final de guitarra y de cante del VIII Concurso Nacional de Flamenco en las Prisiones en el Centro Penitenciario de Albolote. Una actividad asociada a las cárceles andaluzas desde hace veinte años. A esta edición del concurso se han presentado, entre todas las modalidades, cerca de cien personas, de las cuales llegaron a la final cinco cantaores y tres guitarristas, todos de nuestra Comunidad Autónoma. Entre los miembros del jurado podemos destacar a los cantaores Segundo Falcón y Juan Pinilla o a Miguel Clavero, Presidente de la Peña de La Platería.

En el escenario colgaban cuatro enormes abanicos de papel pintados gentilmente por el “Niño de las Pinturas”. El teatro de la cárcel estaba lleno, casi todo de reclusos que, para ellos, es además una fiesta. El sonido no era el deseado. Como guitarrista oficial del concurso figuraba Ramón del Paso, limpio y comedido. El ganador en el apartado de cante, proveniente de la Lancha de Cenes, fue Martín Povedano ‘El Curro’ que cautivó por levante y malagueñas, y remató con abandolaos de Frasquito. En guitarra se alzó con el triunfo Serafín Villena, también de Granada, interpretando una rondeña de Paco de Lucía y unos tangos.

El resto de cantaores, con un nivel más que notable, fueron María Josefa Gómez Santiago, natural de Málaga, que hizo tientos-tangos y un par de fandangos; Ramón Durán ‘El Extremeño’, desde Córdoba, que, con una estética y un repertorio “chocolatero”, ofreció un par de tarantos y seguiriyas; Oscar Medina Capitán, de Málaga, destacó por levante y bulerías acamaronadas; por último, Manuel Romero nos dejó seguiriyas y soleá. Los otros dos guitarristas que participaron fueron Juan Carmona López, emparentado con los Habichuela, rondeña y soleares; y Juan Moreno Fernández, de Almería, que hizo taranto y soleá.

Sábado, 23 de Mayo de 2009 12:39 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 6 comentarios.

La edad de bronce

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Flamenco viene del Sur

En nuestro paladar empieza todo reza el manual, cuyo texto insinúa más que aclara. Si acaso, recomienda no tener prejuicios, desnudar el alma y dejarse llevar por las sensaciones, por la estética, por el sonido, por el equilibrio. Porque “El cielo de tu boca” es una obra tan enigmática como sugerente que Andrés Marín presenta en Granada después de su estreno en la pasada Bienal. Una fórmula ascética nos guía, o termina de confundirnos, desde el programa de mano. Es la Contemplación, la Acción, la Ebriedad y la Disolución. Son cuatro partes emparentadas y nada definidas para entrar en la cosmovisión de Andrés y su equipo.

En el escenario gravitan campanas de todo tipo, que Llorenç Barber, el campanero polifónico, va sonando de una manera ancestral, mostrando quizá que su sonido plateado entronca con la raíz del flamenco. El baile de Andrés Marín es sobrio, quebrado y minimalista. Se sumerge en la estética de Israel Galván. Un estilo, al que Belén Maya dio en llamar Flamenco Empírico, que también persiguen Rocío Molina, Amador Rojas, Nani Paños y tantos otros.

Las alegrías son reconocibles y agradecidas. Retazos de la Escuela Sevillana delatan al bailaor. Será el único braceo palomar de la noche. Por lo demás, hierático desde la cintura, mientras con los pies lanza un diálogo lleno de sentido y compás. La propuesta, arriesgada como pocas, se derrumbaría sin embargo si no contara con una buena base flamenca (la abstracción y la vanguardia deben partir del conocimiento) y un armazón musical de peso. Un paréntesis en las cantiñas, sorprende al bailaor cantando una malagueña, de Fosforito el Viejo, por derecho.

Las campanas siguen acompañándonos con su eco broncíneo. Segundo Falcón, Enrique Soto y José Valencia, al cante, tienen asumido el juego, enseñan sus cartas y suben la apuesta con algunas comicidades, tipo Antón pirulero” o Niños de San Ildefonso. Antonio Coronel, con su batería y su caja, da la contrarréplica al badajo. Las bamberas se convierten en otro de los momentos amables, antes de que el vídeo radiografíe al bailaor, que aparecerá con cencerros a la espalda abordando unos cantes camperos.

La farruca se destila y contemplamos su esencia. Salvador Gutiérrez, con su guitarra transportada durante todo el espectáculo, hace alarde musical en esta pieza. Nuevos metales dan paso a un par de tonás, que introducen las seguiriyas. Es un momento simbólico, en el que Andrés baila alrededor de una peonza. Un paso a dos entre humano y objeto que nos puede recordar al movimiento de los astros. La salmodia polifónica también acompaña toda la obra dotándola de una espiritualidad obsesiva. Las luces parpadean al compás del bronce y las campanillas toman tanto protagonismo como la “Campana Gorda”, ¿don Antonio Chacón?, que baja para ilustrar el último pase del bailaor (badajo versus badajo).

Termina la función por bulerías, quizá lo más tópico de la propuesta, quizá lo único sensato para la cuadratura de los aficionados.

* FOTO: Flamenco-world.com © (para no advertirlo).

Miércoles, 20 de Mayo de 2009 09:47 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Cuando se convoca al duende

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No se necesitan lugares de renombre ni momentos excepcionales para estar a gusto; no se necesitan grandes escenarios ni un público numeroso para convocar el duende. Sólo hace falta un cantaor con facultades, un guitarrista inspirado y el silencio admirado de alguien que escuche. El viernes, Luis Heredia ‘El Polaco’, visitó ‘Solera y Caña’ de Maracena, una peña tan pequeña como auténtica. Su formalidad y compromiso hacen de ella un enclave necesario en una posible ruta flamenca.

La promesa de que tocaría Paco Cortés fue un reclamo, pero, al oír al malagueño José Antonio Chaparro sustituyéndole, no lo echamos de menos. Su manera de tocar la guitarra, firme, con clase y gitana, no sé por qué, parecía emparejar mejor con la entrega de ‘El Polaco’, que, sin menospreciar a nadie, el maestro granadino. Luis Heredia hizo dos partes bien diferenciadas en las que expuso todo su saber. Con grandes facultades y recursos y con una voz poderosísima fue hilvanando los cantes de manera ascendente. La primera parte la ocupó con un puñado de cantes básicos, que abordó por derecho.

Por una especial interpretación, brindó a la peña una soleá y una caña. La caña, su primera entrega, fue rematada con un polo y unas letras de Juan de Loxa. La potencia del cantaor era evidente y su entrega agradecida. Un par de malagueñas, donde se convocó a ‘El Canario’, y otros tantos abandolaos por Frasquito, continuaron el recital; para pasar a levante y a la soleá esperada. Esta primera tanda la culmina con granaína y media.

La segunda parte, sin descansos para no enfriar, fueron cantes rítmicos, en los que demostró su versatilidad y largura. Para ellos llamó a las tablas a la bailaora Isa Vega y a su alumna Mari Carmen Gómez para hacerle compás y a Rafa Vega con su cajón efectista. Comenzó con un romance por fiesta incluido en su disco “Constancia”. Sigue calentando el ambiente con tangos, que se asoman al Camino. Las alegrías no dejan duda de sus inicios como cantaor de atrás. Un respiro viene en forma de fandangos. El primero sentado ante el micro, el segundo, valiente, a boca de escenario. Termina la fiesta por bulerías, en las que bailan las palmeras. Especialmente, para Isa vega, introduce aires de Utrera francamente agradecidos.

* Carátula del segundo disco de Luis Heredia ’El Polaco’.

Lunes, 18 de Mayo de 2009 09:39 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Soy un cantaor ‘apayao’

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'El Polaco' canta esta noche en la Peña de Maracena

Luis Heredia ‘El Polaco’, uno de los referentes del flamenco clásico granadino, actuará esta noche en la peña ‘Solera y Caña’ de Maracena, acompañado por la guitarra exclusiva de Paco Cortés. Afincado en Sevilla desde hace ocho años, donde asegura que el flamenco es más fácil, aparece puntualmente en su ciudad natal para brindarnos su buen hacer de gitano todo terreno. Con su voz laína y poderosa, con sus cualidades canoras y su compás indiscutible, ‘El Polaco’ se ha convertido en ese corredor de fondo imprescindible para comprender la evolución del flamenco en Granada.

Aprovechando su paso por la ciudad, a la que le guarda las distancias, aprovechamos para hacerle unas preguntas.

- Siendo un artista granadino, desde hace bastante tiempo no te prodigas por nuestra tierra.

- Llevo ocho años fuera de Granada, viviendo en Dos Hermanas, en Sevilla. Aquí el trabajo está mucho mejor, hay más oportunidades. Y la gente, al mismo tiempo. Varía mucho el trato.

- Este último año, sin embargo, es la tercera o cuarta vez que vienes.

- Sí. Estuve en La Parra y en La Platería , las dos peñas más importantes que hay en Granada. Y ahora voy a ‘Solera y Caña’ de Maracena. Me acompañará Paco Cortés a la guitarra.

- Los aficionados no se han olvidado de ti. ¿Cómo han acogido tu regreso?

Granada siempre me ha tenido una admiración especial. Yo no me quejo. Porque Granada es, como yo digo, una tierra flojita para lo que es el arte. Y sobre todo para los nuestros, para los flamencos. Porque hay una especie de rechazo al artista local. Las instituciones y las entidades que organizan algo en Granada, incluso los aficionados, valoran más a cualquier artista que venga de fuera que los de dentro. Yo tengo ya experiencia, porque tengo cierta edad, y conozco cada provincia andaluza y sé que Granada es muy estricta a la hora de reconocer al artista granadino. Ya no sólo en el flamenco, es en todo. A nivel cultural y deportivo, Granada no se vuelca como otras provincias.

- Eso ha cambiado sensiblemente. En estos últimos tiempos hay una hornada de artistas jóvenes a los que se les cuida y triunfan tanto aquí, en su tierra, como fuera. Por ejemplo, Marina Heredia, Juan Pinilla, Fuensanta ‘La Moneta’, Patricia Guerrero…

- Perdóname, pero esos artistas terminan haciéndose fuera, porque afuera es donde se les reconoce realmente.

- Te veo resentido con Granada.

- Sí, estoy dolido. Artistas ha habido siempre en Granada, pero no han sabido reconocerlos en nuestra tierra. En distintos tiempos y en distintas etapas, ha habido siempre artistas muy muy buenos. Te digo esto porque la experiencia que yo tengo es esa. Aquí en Sevilla sale cualquier persona joven haciendo un poquito de ruido y enseguida lo apoyan, le dan toda la ayuda posible. Y, si después, en realidad no sabe o no demuestra cualidades, se queda en el camino. Pero de momento ya lo están ayudando. En Granada, sin embargo, lo que hacen es criticarnos. Lo que no puede ser es que un cantaor que lleva tres días cantando se le exija como quien lleva treinta. Cuando yo empecé a hacer mis primeros pinitos, era raro el día que no venía alguien, cualquier personaje de los que se creen entendidos, dando quejas y diciendo que así no se hace. Quizá de los artistas que nos hemos hecho un nombre desde Granada, sólo estamos Marina Heredia y yo.

- Perteneces a una familia numerosa en la que nadie se ha dedicado al flamenco.

- Bueno sí. Hay gente en mi familia que canta. La que está un poquito más puesta es mi sobrina ‘La Nitra’, que es una gran cantaora, pero que no le hacen caso para nada. Por qué. Porque es de Granada. Cuando sale fuera la admiran. Pero está aislada y se ha hecho a ese ritmo de vida que tenemos en nuestra tierra.

- Eres un cantaor todo terreno. Aunque dominas todos los palos y estilos, se te considera un cantaor festero. ¿En qué cantes te encuentras más a gusto?

- Esta pregunta me la han hecho ya más de mil veces. Yo soy un cantaor de ritmo, puesto que mis inicios fueron para bailar. Soy un cantaor eminentemente festero. No he querido nunca innovar. Siempre he hecho las cosas muy ortodoxas. Dentro del compás sigo siendo ortodoxo. Luego me dedico también a hacer cantes que los gitanos habitualmente no hacen. Me he abierto a cualquier tipo de cante. Soy más ‘apayao’ que ‘agitanao’, según los críticos. Mi cante es muy básico. Tengo una voz laína y con buenos registros, lo que me permite hacer todo tipo de cantes.

- Te hemos visto en innumerables festivales, donde, a menudo, has ido como cabeza de cartel. Hoy viernes a cantar en la peña de Maracena. ¿Prefieres los grandes espacios o el pequeño formato de la peña, el teatro o el cuartito?

- Me encuentro más identificado en la peña, donde sacas para afuera lo que tienes. Los festivales se hacen muy cortitos. Buscas los cantes más efectistas, para la mayoría. Y, en una peña se canta con más sentido común. Estás abierto a cualquier cante. El público es más exigente.

- ¿Qué te oiremos interpretar esta noche?

- No tengo nada programado. Como siempre, haré un abanico de cantes básicos y cantes rítmicos. Haré algún cante que no se me ha escuchado por aquí. Y lo que me pida el público.

Viernes, 15 de Mayo de 2009 11:26 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Los primeros de la fila

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Flamenco viene del Sur

De violeta y oro comienza Patricia a bailar por cantiñas. El escenario del teatro Alhambra impone respeto. El ciclo de “Flamenco Viene del Sur” impone respeto. El público expectante, todos flamencos, todos seguidores, todos con lupa, impone respeto. Su propio programa, un ambicioso “Corazón flamenco del Albaycín”, en el que se desea homenajear a la peña de La Platería, en su sesenta aniversario, y al barrio flamenco y moro en general, impone respeto. La bailaora, sin embargo, consciente de todo ello, lleva el baile a su terreno y borda lo que mil veces ha ensayado, con algunos pasos sobresalientes. Consciente de todo ello, se rodea de un cuadro de excepción, en su mayoría gitanos (dato interesante, aunque contingente).Miguel Lavi y Juan Ángel Tirado al cante; Luis Mariano y David Carmona a la guitarra; y Miguel "El Chetenne" a la percusión. Es una noche especial.

Juan Pinilla conoce también el juego y también muestra sus cartas. Apuesta alto, pero no va de farol. Arriesga hasta el límite. Tiene claro su norte, ofreciendo un  recital comprometido, poético y melodioso. Hay quien espera a un Pinilla más flamenco, más puro. Pero, yo les digo, que es el Pinilla más honesto y el más coherente con sus ideas, con sus maestros, con la trayectoria del flamenco actual.

Por tonás entra al escenario. La toná chica y la de Tomás Pabón, en donde adapta un texto de Nietszche y un poema propio, con aires de petenera, dedicado a Charico (cantaor de Granada, tristemente fallecido, destinado a la gloria), que dan pie a las seguiriyas al estilo de Cádiz y Los Puertos, para rematar por cabales.

Patricia Guerrero hace su segunda aparición por soleá y bulerías. Vestida de negro cautiva por su profundidad y reflexión. Es una soleá antológica. Aunque quizá le falte un poquito más de seguridad y distensión.

Luis Mariano, con su indiscutible limpieza y perfección, introduce un garrotín con la guitarra. Juan entremezcla letras suyas con canciones populares y textos de José Bergamín, para acabar con tangos de falseta del Sacromonte. Necesario el compás de las hermanas Heredia. De aquí se va a levante, tarantas y cartageneras; hace un guiño a Morente; y termina con abandolaos (rondeña, “Donde habitan las Manolas” y fandangos del Albayzín). Su final en solitario es el tributo en mayúsculas a Granada y el barrio alto. Del “Adiós granada”, pasa a “Las tres morillas”, que musicó Lorca, y a algunos cantes por fiesta de Morente, para acabar, como si se tratara de un himno, con el “¡Anda jaleo!”.

Termina esta especial noche con los dos protagonistas, los primeros de la fila, haciendo guajiras, acompañados de todos los músicos. Es un baile insignia que Patricia domina. Es alegre y seductor. Juan canta a su lado, en pie, y se acuerda de Miguel Hernández y otras letras populares. A su final, se van cogidos del brazo, satisfechos del horizonte que se abre. Es un fin de fiestas redondo, en el que reconocimos la importancia del sonido impecable de Juan Benavides.

* Patricia Guerrero por soleá (© Nono Guirado).

Miércoles, 13 de Mayo de 2009 09:30 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Grandes éxitos de Carmen Linares

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60 aniversario de La Platería

Después de haber saboreado en La Chumbera la soleá de Jaime Heredia ‘El Parrón’, aunque por levante no se entendiera con el tocaor; después de haber oído los entrañables cuplés por bulerías de Manuel Heredia y de ver bailar a Yolanda por alegrías y debutar a ‘La Pitita’ por soleá; nos esperaba en La Platería la mejor cantaora de nuestros días. Es arriesgado hacer estas declaraciones tan exclusivas; y menos habiendo tantas voces, tantas flamencas, tantas cantaoras de primera fila. Sin embargo, coincidiendo con un gran número de aficionados, reconozco en Carmen Linares una artista completa, que se ha hecho a sí misma y que ha abierto camino, ha creado escuela. Lleva una trayectoria intachable, domina todos los palos y es una gran aficionada. Por último, sin querer rellenar el artículo con todas las virtudes que se me ocurren, es la más humilde de las artistas que conozco.

Vamos a ver a Carmen Linares para saborear el buen cante, la medida y el equilibrio. Vemos en Carmen Linares la moderación, el compás y el respeto. Pero, sobre todo, queremos escuchar a la cantaora de siempre, su estilo inconfundible, sus formas y melismas, y hasta sus letras, convirtiendo así el recital de Carmen Linares en una muestra popular, en una exposición de grandes éxitos en la que prima la veracidad del momento. Así, con un impecable Paco Cortés a la guitarra, limpio y seguro, clásico y fino, y después de halagar sinceramente a la ciudad de Granada y a la Peña, en la que dio sus primeros pasos, pasó a entonarse por tangos. La Platería ha quitado las mesas y ha colocado bastantes filas de sillas para multiplicar el aforo. Nadie quiere perderse a la señora del cante. Con un silencio sepulcral, aunque todos cantan por dentro sus coplas escuchadas mil veces, en la Capilla Sixtina del cante flamenco nadie se atreve ni a jalear a la linarense. Con las cantiñas de ‘La Mejorana’ continúa su emocionante recital. A esto le seguirán malagueñas y tientos, antes de desembocar en su tierra y cambiar “agua fina por salobre” en su estremecidos tarantos. Fue grande en la soleá como también lo fue en la seguiriya, que comenzó con unos versos de Juan Ramón Jiménez por tonás, llamados Con tu voz, con las que acaba su último disco Raíces y alas, homenaje al poeta de Moguer.

Con una generosa entrega por bulerías termina su actuación, no sin antes agradecer al público y a sus amigos (artistas de Granada) su asistencia y apoyo. Ana María González, su palmera junto a Javier González, remata con otra bulería, mientras Francisco Manuel Díaz, Curro Andrés, Manolete y la misma Carmen le hacen compás. Y todavía queda tiempo para unas milongas de Curro Andrés, animado por la artista.

* En la foto: Carmen Linares y Paco Cortés en Málaga (© Paco Sánchez).

Lunes, 11 de Mayo de 2009 09:41 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El descubrimiento de la lentitud

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Hay Festival

La ausencia de un programa de mano, específico para la función, y una organización mediocre, no se corresponden con el derroche de medios y de personal en esta gran muestra de arte flamenco en el Palacio de Carlos V, uno de los escenarios más bellos del mundo.

Aunque venía anunciado el Ballet Flamenco de Eva Yerbabuena, sabíamos que vendría sola con sus músicos, a brindarnos, como diría Paco Lucía, cositas buenas, que se han destilado de “Lluvia”, su último espectáculo. Fue un ramillete fresco de Yerbabuena, tomado de aquí y de allá, con un importante margen de espontaneidad (aunque fuera programada). Se va asentando en su estilo, como una constante, otra de sus señas de identidad, la cámara lenta, el bailar despacio, eso que han dado en llamar “el paso Matrix”. Se regodea en su propio cuerpo, exprime el baile, no deja fisuras al engaño. Algo que nació por casualidad, en su local de ensayo, ha llegado a ser una particularidad notoria, que apreciamos en las seguiriyas del comienzo y sobre todo en la soleá por bulerías del final. Esa soleá que distingue a la granadina entre las demás, ese palo que se le debería conocer como soleá de Eva o soleá Yerbabuena.

Un tanto por ciento elevado del éxito del espectáculo lo ostenta Paco Jarana con su guitarra, que, si es buen intérprete, es mejor compositor. Como segunda guitarra, Manuel de la Luz, aportaba el equilibrio perfecto a sus creaciones. Los cantaores se fueron presentando entre el patio de butacas cantando por seguiriyas. Pudimos ver a un José Valencia que, a pesar de su entrega, no estuvo muy fino; y a Enrique ‘El Extremeño’, siempre tan preciso, que se dejó influir por el anterior, forzando innecesariamente la voz y, tanto uno como el otro, gritando en demasía. Objeciones que se repitieron en las bulerías que cantaron a continuación. Sin embargo, cada uno en su estilo, Jeromo Segura y Pepe de Pura fueron ejemplos de moderación y buen gusto. También estuvo en su lugar, ajustado y respetuoso, el percusionista Manuel José Muñoz ‘El Pájaro’.

Con bata de cola y mantón blancos con lágrimas malva, Eva hizo su segunda entrega por cantiñas. El dominio de cola embellece este baile tan desenfadado como original (creará escuela). El juego del mantón, sin embargo, que la acompañará al principio y a los postres, es de lo mejorcito que hemos visto últimamente. Eva apura las alegrías y da protagonismo al mirabrás. Las guitarras se acercan a la orilla del escenario y, apoyados por la caja, son grandes por bulerías. Aunque quizás el sonido jugara levemente en su contra. Sería por el viento que soplaba por la megafonía, sería por pegar en exceso el micrófono al instrumento.

Un momento especial, Eva de rojo con motas negras, fueron los tientos-tangos, en los que se acordaron de Morente. El cante se ligaba para hacer más redonda la actuación de la diva. Ella ronea encima de las tablas como si estuviera sola. Marca estilo en ese baile tan de Granada. Un poco de percusión, seguidamente, anuncia la fiesta final. La soleá que llevará nombre propio, comienza con el cante a capela de cada uno de los intérpretes, mientras la guitarra marca un latido, un lamento que se refuerza con percusión. La esencia de Eva se destila en un solo baile. El “paso Matrix” es evidente, voluntario, necesario. Yerbabuena canta con el cuerpo, logrando que saboreemos cada paso, que descubramos la lentitud.

* Festival Flamenco London 2008 (Outumuro ©, cortesía de World Music Institute).

Sábado, 09 de Mayo de 2009 09:45 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

La pureza se llama Aurora Vargas

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Flamenco viene del Sur

En el flamenco hay voces imprescindibles. Aurora Vargas es una gran llama de combustión lenta que se mantiene en forma. Sus más de treinta años en el escenario no le han hecho mella, quizá para mejorar. Los ocho meses que llevaba sin cantar, según nos confesó, no le restaron ni un ápice de verdad, de entrega, de buen hacer. La parquedad de su espectáculo, con tan sólo una guitarra y dos palmeros, no hizo más que acentuar esa autenticidad sin ambages, esa franca pureza.

Incomprensiblemente, el público tardó en reaccionar a pesar del empeño de la artista que, desde el primer momento estuvo al cien por cien. Sus alegrías anunciaron su estilo añejo, sus maneras tradicionales. Son los palos de siempre, las letras de siempre, el sentimiento flamenco universal. La guitarra de Diego Amaya, a su lado, es marcadamente clásica, fuerte y delicada a un tiempo, respetuosa con la cantaora. Tanto es así que a veces se muestra tan sólo referencial. Da el tono y poco más. A medida. En los palmeros se junta la esencia. Triana y Jerez. Rafa Junquera y ‘El Eléctrico’ prolongan la fiesta que Aurora propone. La jondura y el desgarro vienen en forma de soleá, que después serán tientos y tangos canasteros, descubriendo la eminencia festera de la sevillana.

Su cercanía y el dominio de la escena, le llevan a cantar un poquito por seguiriyas, “como me enseñó mi madre”. Su altura sin condiciones ya está demostrada. Los asistentes en un puño, contienen la respiración, con los ojos muy abiertos vitorean el pellizco y el grave sentimiento. Unos cuantos fandangos templan a la cantaora para la apoteosis final, que llega en forma de bulerías.

Aquí sí hay que quitarse el sombrero y reconocer a una de las grandes. Aquí vemos el flamenco de raíz, a una gitana que ha nacido para la fiesta. Ha colocado el micrófono en la boca del escenario y se ha abierto espacio para bailar. No se limita a una pataílla, sino que acompaña su cante con su baile, o su baile con su voz. Porque también descubre su vocación de bailaora. Con arte y compás. Un baile muy sentido y muy gitano, salvaje. Tanto que en su mitad tiene que frenarse y tomar aire y beber agua, para continuar. El teatro está volcado. Las tablas se quedan pequeñas. Las luces no siguen el ritmo animal de una Aurora que vemos en penumbra.

El fin de fiestas está a punto de ser más largo que el propio concierto. Tres o cuatro veces hicieron mutis los músicos para volver a salir con más brío, si cabe, con la emoción desbordada. Y fueron bulerías, como mandan los cánones, que bailaron los palmeros y se volvió a desbocar la cantaora, recorriendo la escena de parte a parte, acercándose a las primeras filas a más no poder. Y fueron martinetes y apuntes por seguiriyas y más bulerías trianeras, que definitivamente impusieron su reinado.

* Aurora Vargas (© PacoSánchez).

Miércoles, 06 de Mayo de 2009 09:39 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

La madurez de Patricia Guerrero

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Cuando se cumplen 60 años de la peña más antigua del mundo, La Platería afina su lápiz y ofrece unos conciertos exclusivos. Siempre se ha distinguido este rincón flamenco por su calidad, pero, cuando se trata de celebrar un año tan señalado, ahora sábado tras sábado se programa espectáculos escogidos. Así podremos ver, en este mismo escenario, la sabiduría de Carmen Linares, el temple de Juan Pinilla o el sentido homenaje al maestro Mario Maya por parte de algunos de sus aventajados alumnos granadinos.

Dentro de esta muestra de calidad, pudimos ver con satisfacción a la bailaora Patricia Guerrero. El sábado pasado, después de una temporada de formación en tierras sevillanas, Patricia mostró su buena evolución, el estado actual de una artista que va adquiriendo una óptima madurez. Dominando las tablas y más consciente de su cuerpo que nunca, nos entrega para el final de la primera parte unas bamberas rematadas por bulerías, un cante agradable que la granadina malea a voluntad. No es muy asiduo ver a esta bailaora abordar los derivados de la soleá, pero sus resultados son más que notables.

En la segunda parte, más suelta y segura que al principio, Patricia nos hace gozar por levante, que acaba roneando por tangos, que son del Camino en su final. Un sabor especial aporta esta albaicinera a las mineras y los tarantos. Aire que la distingue. Pero su actuación habría quedado diluida si el cuadro que le acompaña no fuera de excepción. En primer lugar, hay que destacar la figura del joven guitarrista David Carmona, que con su finura, limpieza y buen gusto, vuelve dorado todo lo que toca. El recital, precisamente, lo abre una soleá de este tocaor, que, a sus 22 años, camina ya por el olimpo de los grandes.

Quizá por el buen hacer de este reymidas, los cantaores estuvieron a la altura. Manuel Heredia, con sus particularidades, se lució hilvanando unas bulerías impregnadas de Manuel Molina y Fernanda de Utrera. Juan Ángel Tirado fue grande en los martinetes y verdaderamente estremecedor en las seguiriyas que le siguieron. Esta noche, flamenca y gitana, acabó con un poquito de improvisadas bulerías. Algunos flamencos allí presentes subieron a las tablas para hacer compás. Macarena y Mari Carmen Guerrero, madre de la artista, dieron sendas pataíllas.

* Patricia Guerrero, foto de archivo (© Nono Guirado).

Lunes, 04 de Mayo de 2009 12:19 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Nueve ganadores

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I Concurso de Jóvenes Flamencos. Final

La suerte es caprichosa. En el año Darwin en que estamos aúno mis comentarios a la actual tendencia de los neodarwinistas. Para estos, no siempre sobreviven los más aptos, como dictaba su padre evolutivo. Otro factor indispensable se adjuntaba en el origen de las especies. Este elemento era la suerte. No basta con ser el mejor depredador o el mejor corredor para huir de su verdugo, sino que tenías que tener ese granito de fortuna para hallar comida, por ejemplo, o no partirte una pata o no quedar atrapado en el barro o no quedar inutilizado por puro viejo. No quiero decir con esto que los premios son una lotería. Ni mucho menos. Nada más allá de mi intención. A lo que me refiero es a que las cartas se reparten y son bastantes los elementos que entran en juego.

El primer ítem a tener en cuenta, quizás el más importante, es el momento, la muestra específica del día de la actuación. Cuestiones como el estado de ánimo, la entereza física, la sensibilidad del instante, el sonido, la concentración, el poder de trasmitir… Todo eso influye en un jurado que pretende ser objetivo, que no evalúa una trayectoria, sino exclusivamente ese momento. Los analistas ven las cartas boca arriba y señalan la más alta.

Influye también la preparación, el ambiente, el público, el cuadro que nos rodea, en su caso… hay tantas cosas. Pero los premios así son. El tiempo, sin embargo, es el único juez válido. Pasados unos años, el tiempo da la razón a un artista, a un jurado, a un momento.

Así, dejándonos de más preámbulos, destacaremos en un principio el buen nivel de los participantes en la final del Primer Concurso de Jóvenes Flamencos, organizado por la Diputación en la provincia de Granada, dentro de su “Universo Flamenco”, que se realizó en Cullar Vega. No es un tópico decir que el concurso estuvo muy reñido, sobre todo en la modalidad de cante y guitarra.

En baile, por unanimidad, el premio recayó en Lucía de Miguel. No sólo por su actuación equilibrada y coherente, sino por su proyección artística. Sus competidores fueron Almudena Romero y Andrés Jiménez. En guitarra, como ya hemos dicho, el galardón estuvo más ajustado. José Fernández, con un toque limpio y muy flamenco destacó entre Josele de la Rosa y el jovencísimo José Luis Campos. En el cante, el resultado más difícil y discutido, el reconocimiento fue para la más veterana, Esther Crisol, con vidalita y tangos. Cualquiera de los dos finalistas que quedaron fuera podrían igualmente ser los vencedores. Iván Vílchez ‘El Centenillo’ destacó sobre todo con sus tangos. Ana Mochón, la más joven y sin duda la más aplaudida de la noche, entregó sin fisuras unas granaínas y unas seguiriyas para el recuerdo.

El futuro flamenco en Granada, con jóvenes como estos, y los que han pasado por las semifinales, y los que no se han presentado por los motivos que sea, está asegurado.

* Esther Crisol, foto de archivo (© Nono Guirado).

Lunes, 27 de Abril de 2009 09:47 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 8 comentarios.

Un pasito más

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5º Festival Flamenco Joven de Huétor Tájar

Con el escaso presupuesto que se desprende de un tiempo de crisis, pero con buena voluntad, la localidad de Huétor Tájar ha afrontado su quinto Festival Flamenco Joven con resultados satisfactorios.

La Orquesta Chekara de Tetuán se va abriendo paso entre nuestro mundo flamenco recordándonos que hablamos el mismo lenguaje, aunque desde la otra orilla. Con más de cincuenta años a las espaldas y un luengo currículo de colaboraciones flamencas, esta agrupación hereditaria comparte su arte con un grupo de jóvenes flamencos con los que recientemente ha grabado un disco. Su propuesta, en cualquier caso, en un pueblo de tradición ortodoxa, tardó en enganchar. Fue necesario el fraseo tan gustoso por tangos extremeños, con guiños morentianos, del cantaor sevillano Vicente Gelo para empezar a convencer de las bondades de esta fusión.

El sonido, sin embargo, no estaba bien. Una continua chicharra afeaba su labor. Para la farruca interviene la bailaora Lidia Valle, verdadero elemento catalizador de este mestizaje. La guajira, con momentos de garrotín, se alarga alternando ambas lenguas. Sin embargo, la soleá por bulerías vuelve a recuperar un ritmo que nuevamente rellena de color Lidia con sus buenas maneras. No obstante, echamos de menos a Mari Ángeles Gabaldón y su dulzura, como acompañante habitual del grupo. Como también notamos el cambio del guitarrista Raúl Cantizano por Javier Gómez, sin desmerecer a éste último.

Su penúltimo tema fueron unos cantes abandolaos que interpreta, como artista invitado, Juan Pinilla, hijo predilecto de esta localidad del Poniente granadino. Y, para finalizar, unas seguiriyas dulcificadas hacen que se luzca nuevamente la bailaora sevillana con vestido rojo de cola.

Su habitual fin de fiestas con “La Tarara”, por problemas de tiempo, brilló por su ausencia.

La segunda parte fue un éxito anunciado. Silvia lozano, también hueteña, nunca había participado en este festival. La bailaora entró por la puerta de la justicia y salió por la puerta grande. Rodeada de un cuadro especialmente inspirado, su baile fue delicado y rotundo. Unas bulerías de guitarra y compás presentaron con letras mayúsculas al tocaor Alfredo Mesa. Si el sonido afectó a la Orquesta Chekara, para estos nuevos músicos constituyó un problema grave, precisamente por abusar de los graves. La guitarra sonaba ronca pero la caja, siempre tan ajustada de 'El Cheyenne', era un bombo molesto.

Apuntando farrucas se desperezó Silvia para demostrar en levante que somos testigos de su mejor momento. Lozano, una corredora de fondo, se ha puesto en un lugar de privilegio marcando una línea madura, lo que en flamenco quiere decir un baile personal. Uno de los momentos cumbres de la noche lo protagonizaron Sergio Gómez y Juan Ángel Tirado cantando por martinetes. Unas tonás redondas y llenas de queja que el público supo agradecer. La generosa entrada de percusión de Miguel ‘El Cheyenne’ por seguiriyas, a la que seguidamente se le añadieron el resto de los músicos, dieron pie a Silvia para reafirmar su poderío.

* Silvia Lozano, en la foto (extraída de su blog)

Domingo, 19 de Abril de 2009 18:18 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Qué tienes que hacer el jueves

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Desde el 22 de enero hasta 23 de julio, la peña flamenca de La Platería viene programando unos recitales de flamenco abiertos al público en general. Mientras las actividades del sábado están generalmente restringidas a los socios, por razones evidentes de número y espacio, un día a la semana, los jueves, se abren las puertas de este carmen albaicinero para dar cabida a todo el que lo desee.

Los objetivos de estos encuentros, aparte de difundir el flamenco, son de contenido eminentemente joven, aunque sin restricciones. Los actuantes en este ciclo abierto son jóvenes en su mayoría, que empiezan y buscan un escenario y un público dignos.

Los asistentes que acuden a estos conciertos suelen ser también jóvenes estudiantes o turistas en nuestra ciudad que desean acercarse a este arte nuestro, con meridiana calidad.

Esta iniciativa viene teniendo lugar desde hace seis años con una gran aceptación por parte de los artistas y una buena respuesta del público asistente, que ha visto pasar por el escenario de la primera peña de flamenco a lo más granado de nuestro flamenco incipiente.

Este año han pisado las tablas de La Platería, Carlos Zárate, Luis de Córdoba, Eva Manzano,  Judith Ramos, Raúl Molina ‘Mikey’ o Sara Heredia.

Para los próximos jueves están programados Javier Martos, Judith Cabrera, Josele de la Rosa, Hermanos La Luz, Pilar Fajardo, Almudena Romero o Kiki Corpas.

La recaudación de la taquilla, que en realidad es un tique de consumición, sirve para pagar a los músicos y a los técnicos.

Por otra parte, el Viernes, 24 de abril, se inaugura la IX Edición del Curso de Flamenco de La Platería bajo el título de “El flamenco ¿un arte libre?”. Un curso de gran prestigio que se impartirá, con conferencias ilustradas, todos los martes y viernes bajo la dirección de Antonio Luis Gallegos y Miguel Clavero, Presidente de la peña, y con José Delgado, Miguel Ángel González o Juan Pinilla como ponentes.

* Programa del curso en http://www.laplateria.org.es/curso_09.pdf

Sábado, 18 de Abril de 2009 09:11 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 3 comentarios.

La segunda mejilla de Mario Maya

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Como un hijo no querido, Mario Maya siempre vuelve a Granada. La ciudad es mala madre, que se refleja en un mundo clásico, donde todo son intrigas, envidias y protagonismos.

¡Que ninguno de mis hijos me haga sombra! ¡Que ninguno me levante la voz!

"Yo soy de Granada", dicen en cambio sus retoños.

Mario Maya nació en Córdoba casi por accidente. Granada fue su recreo, su ensayo, su amante, su vida. La bandera verde y roja ondeaba en sus creaciones.

Fue huraño, lo sabemos. Fue elitista, lo sabemos. Inconformista, indecoroso a veces. Exclusivo, explosivo. Sincero, agudo, conflictivo...

En Granada y para Granada nacieron sus grandes proyectos, que le consagraron en el mundo entero como el mejor creador flamenco, junto a Antonio Gades.

En La Chumbera tuvo una academia que aspiraba a más. Un proyecto Ícaro, que, de tanto elevarse, se le fundieron las alas, le cortaron las alas.

Fue como un destierro. Anatemizado pero con la cabeza alta y Granada en la boca. Fue la primera mejilla.

Ahora, después de su fallecimiento, los suyos cogen el testigo y su proyecto efervescente. Crean la Fundación Mario Maya. Vuelven a La Chumbera con ilusión. El Ayuntamiento (Juan García Montero) le da esperanzas.

La idea crece. El Centro de Estudios Flamencos toma forma sobre el papel y las instituciones. La superestructura ya está en marcha.

Pero, el Ayuntamiento (Juan García Montero) se echa para atrás y donde digo digo, digo diego. Razones hay, pero no nos importan.

Mario puso su segunda mejilla y se la abofetearon. El Ayuntamiento (Juan García Montero) ha vuelto a asesinar a Lorca.

* Foto Manuel Mateo ©.

Jueves, 16 de Abril de 2009 11:09 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 6 comentarios.

Flamenco de Pascua

El flamenco no descansa. Tras las obligadas saetas de estos días pasados, el Club Eshavira, siguiendo su programación, el domingo, Domingo de Ramos, ofreció un poquito de raíz. Desde hacía tiempo estaba anunciado para este fin de semana el baile de Toñi Heredia y su grupo, pero, por problemas personales, fue sustituida por otra familia del Sacromonte que, sin escarbar mucho, resulta que son la misma familia.

A la guitarra Rafalín Habichuela, con precisión y timidez creativa, impone su presencia. Precisamente, un solo de guitarra por tarantos comienza a caldear la sala. Un local ya caliente por la abundancia de público arracimado frente al pequeño escenario. Seguidamente, José Antonio Carmona se sienta en la caja e Irene Gómez frente al micrófono comienza a entonarse por Huelva. Benjamín Santiago ‘El Moreno’ salta a las tablas para bailar alegrías. Tiene mérito enhebrar los pasos en un estrado tan pequeño. El bailaor se ve obligado a reducir sus movimientos a un metro cuadrado. Con todo y con eso, los pellizquitos salen, los desplantes quedan y el aplauso está asegurado. Con estos aires de Cádiz termina la primera parte.

La gente teme moverse para no perder su poquito de espacio. No obstante podemos hablar con los músicos. Nos dicen que es algo casi improvisado (se nota), que el domingo anterior estuvieron en este mismo club por derecho propio y aseguran estuvo mucho mejor (espero). La segunda parte dio paso a la fiesta sin concesiones. Los tangos camaronianos inundan el ambiente. Pero ni Irene es Camarón ni Rafael es Paco de Lucía. Sin embargo son resultones y los asistentes cantan por lo bajini, corean “Como el agua”. Para terminar, una soleá por bulerías remata una noche más de escaparate que de trastienda. El Moreno hace lo que puede, metiéndose al personal, casi todo foráneo, en el bolsillo. Para ayudar con el compás y los jaleos, suben a escena Raúl Gómez y Sergio Coloraíto, allí presentes. Como bis, ante la insistencia del respetable, se alargan un poquito más estas bulerías. El recital por entero, fue dedicado a Pepe Habichuela, que estuvo en primera fila desde un principio.

 

Martes, 14 de Abril de 2009 09:28 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El tito Chano

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Porque nos llamaba a todos “sobrino”, era conocido como el “tito Chano”. Con la muerte de Juan Ramírez Sarabia, Chano Lobato, se cierra todo un capítulo de la historia del flamenco. Con él termina la tradición gaditana de los “embusteros”. Chano, tildaba de embustero a El Beni de Cádiz o a Pericón, sabiéndose hecho con el mismo molde. En sus últimos años hablaba más que cantaba en el escenario. Lo que en realidad enriquecía su cante y su presencia. Contaba mil y una anécdotas impagables propias o de sus coetáneos en la ciudad de la Bahía. Hablaba de Aurelio y de El Chaquetas y de Chocolate y de La Perla, como si los tuviera delante. Y era grande en sus chascarrillos, y era grande en sus cantares, y era más grande aún en su vida como persona.

Cultivado en el cante atrás, Chano era puro compás. Fue el mejor en su estilo. Nadie le hacía sombra en las alegrías, bulerías, tangos o tanguillos. Creó escuela.

Antonio Murciano decía de él, que era capaz de meter al viento de levante por bulerías. De ahí su capacidad y su ritmo. A veces ni se le entendían las letras llevado por el soniquete de la fiesta.

Acompañó durante algún tiempo a Farruco y después a Matilde Coral con los que recorrió medio mundo antes de dar el salto en los años setenta para cantar alante. Con Matilde fue pareja espiritual. Juntos aparecían en programas y entrevistas, recordando esos años de hambre y de cuartito, para cantar para los señores por cuatro perras.

Chano era un payo rubio sin edad. Llevaba cumpliendo 80 años desde hacía ocho. Con 82 años ha ido a cantar al cielo o a relatarles aquello del “candil finisio encendío” que contaba Beni o lo de la calle que le inauguraron en Cádiz, que sólo sirve para que meen los perros, o uno de sus múltiples viajes a Japón. El último, ya octogenario, según cuenta, viajó solo. Cuando se le preguntaba si no temía perderse, pues el avión hacía escala en Frankfurt, sin perder la sonrisa decía que él se fijó a primera hora en un grupo de japoneses y que, desde Madrid, los fue siguiendo.

Ahora parece que se ha fijado en un grupo de ángeles para seguir cantándonos desde la Gloria.

* Foto de Paco Sánchez ©.

Martes, 07 de Abril de 2009 10:28 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

Belén Maya en Montejícar

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Le pregunté a Belén Maya qué le había llevado a aceptar ese tipo de invitación. Ella me respondió simplemente que le parecía el proyecto “¡tan bonito!”.

El instituto de Montejícar lleva siete años proyectando una iniciativa interesante para chicos y chicas. Aunque empezó modestamente, como una actividad puntual, hoy por hoy, gobernados sabiamente por el profesor Paco Julio, dedican varios meses a estudiar y profundizar sobre la vida de alguna flamenca.

Por qué flamenca. Porque comenzó inserto en un proyecto más amplio sobre coeducación y el papel relevante de la mujer en la sociedad actual.

Así, año tras año, han convivido con las realidades de La Niña de la Puebla, de Carmen Amaya o de Eva Yerbabuena. Estos dos últimos años, han logrado que la protagonista en cuestión acuda al instituto.

El año pasado, estuvo Marina Heredia. Sintiéndolo mucho no pude ir. Este curso, sin embargo, con Belén Maya, sí estuve presente y me impliqué en lo que pude. (Es difícil no sentirse integrado, pues todo el centro, director incluido, asumen el proyecto como algo propio, como algo genérico de toda la institución.)

Los alumnos han estudiado la vida y la trayectoria de Belén, sus montajes y su manera de bailar. Se han acercado a su vez a la figura de su padre, Mario Maya, y su huella indeleble e imprescindible en el mundo del flamenco. Con esto, han buscado información en Internet, han sacado fotografías de la red y han confeccionado murales con los que han ambientado los pasillos. Esta decoración mural, ha sido completada con parte del trabajo de otros años. (Es interesante ver la evolución en este aspecto.)

En el otro pasillo, en el ala derecha, se muestra una exposición del fotógrafo Miguel Ángel Molina (colaborador de La Opinión) sobre la bailaora en varios momentos de su trayectoria. Miguel Ángel también estuvo presente y, gentilmente, ofició como reportero gráfico de la visita.

En primer lugar, después de un cafelito, recorrimos sendas exposiciones aludidas. Seguidamente salimos al patio para que los estudiantes se hicieran fotos con la bailaora y que les firmara unos autógrafos. Después pasamos al aula de música para presentar oficialmente a Belén y hacerle unas preguntas preparadas por los mismos chicos. Por último, en la sala de profesores, se hicieron otras cuantas fotografías con los docentes. Y nos fuimos.

El resultado directo es evidente: los educandos se han introducido en el mundillo del flamenco; han conocido a una figura del baile de primer orden internacional; y han visto, como en un pueblecito perdido en los montes, rozando a Jaén, es posible que ocurran cosas como esta, con voluntad y buenos deseos.

Varios alumnos del instituto, me consta, tienen el gusanillo del flamenco. Ya cantan o bailan o quieren aprender.

En el pueblo, según me dijo Saray, la Concejala de Cultura, hay dos peñas y una noche de sus fiestas la dedican al cante grande. Prometió, cuando nos despedimos, que seguirían apostando por el flamenco.

Muchos centros de enseñanza, incluso en la capital, podían tomar buena nota y ofertar algo parecido a su alumnado para aprender e implicarse en este arte tan nuestro. Aunque otros colegios, para ser justos, realizan actividades parecidas.

* Belén Maya en el turno de preguntas (Miguel Ángel Molina ©).

Viernes, 03 de Abril de 2009 11:37 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 1 comentario.

Argentina, una cantaora valiente

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Flamenco viene del Sur

María López Tristancho, conocida como Argentina, tuvo una velada memorable el pasado lunes en el Teatro Alhambra. Bien arropada por un cuadro de prestigio, a saber, José Quevedo ‘El Bola” y Eugenio Iglesias a la guitarra, Bobote y Torombo haciendo palmas y jaleos y José Carrasco a la percusión, dio un recital profundo y de alta gradación flamenca

Cantaba por primera vez en Granada y quiso rendirle tributo. Su intención no era hacer los cantes asociados a la tierra que le servía de escenario, sino cantar con rigor sus propios temas y dedicárselos a nuestra ciudad. Precisamente llamó a su concierto “Huelva canta a Granada”. Con su voz grave, fresca y talentosa, quiso comenzar y terminar la noche por fandangos, palo en el que destaca sin discusión. Los primeros fueron un recorrido por los fandangos locales de Huelva, desde la costa hacia los montes. Los últimos, una muestra de fandangos naturales y de Alonso, en los que terminó haciendo cantar al público, vindicando así de la intención coral de este cante.

Cuando los tientos fueron tangos, un sonsonete moruno acerco a la cantaora al Camino del Monte. Con la soleá, su tercer tema, sentó su poderío. Esta onubense no es sólo una cantaora del momento, una cara, un producto discográfico que ha surgido tras la estela exitosa de su paisano Arcángel. Argentina tiene voz propia e imaginativa, que se aleja sin ningún complejo de los clones de su tierra, y, ahora, a sus 24 años, expone un decir personal y poderoso. Las malagueñas, que fueron de El Canario y de El Mellizo, estuvieron tan ajustadas que los abandolaos surgieron como una liberación, acordándose de Frasquito. Quizá le falte el quejío necesario que, sin duda, los años se lo van a aportar.

En el ecuador del programa, para cambiar su vestuario por otro menos agraciado, si cabe, sus músicos rellenaron el receso por rumbas, con una generosa introducción a la caja, la única realmente justificada. No es la primera vez que me sobra la percusión en una noche. Por mucho talento que tenga un percusionista, cuando se impone al resto del cuadro, incluida la voz, en un concierto está de más.

La joven cantaora abre la segunda parte con tonás, de pie, a boca de escenario y apoyada en una silla, a la manera de Toronjo. Es un gran momento que aprueba con nota. El sonido, sin embargo no está muy conseguido, le resta brillo y apaga su timbre. Muy suelta y rica se le ve en las cantiñas. Otro de sus palos estrella. Será por la cercanía. Los palmeros hacen una encomiable labor de acompañamiento y compás para agudizar la fiesta, para elevar la temperatura. Son puro nervio y sal. Las bulerías las comienza con “El poeta, el músico y el pintor”, un adelanto de su segundo disco. Termina, como anunciamos en un principio, regresando a su tierra y brindándola a la nuestra. Como bis, fuera de micrófono, nos hace entrega de otro fandango natural.

* Argentina en la foto (Nono Guirado ©).

 

Miércoles, 01 de Abril de 2009 18:34 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Perdonadme ortodoxos

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Jesús Hernández Quinteto

Estoy con Manolo Sanlúcar en afirmar que el flamenco es mestizo. En esencia, la propia concepción del flamenco es su capacidad para absorber y adaptar todo tipo de corrientes. Aunque, al igual que el flamenco bebe del jazz, del rock, de la bossa, del blues, de la samba o del son, estas músicas por su parte también se dejan impregnar y enriquecer por el flamenco. Son muchos los que lo entienden así, son muchos los que prestan su arte y su sensibilidad para un fin común que se llama creación musical, la música con mayúscula. Debe ser motivo de orgullo que a un músico le llamen “mestizo”. Aunque no todo vale. Hay que distinguir, como me decía Juan de Loxa (poeta flamenco donde los haya) la fusión de la confusión y de la infusión.

El domingo, a altas horas, como siempre, en Eshavira Club tuvo lugar un encuentro de cinco músicos de jazz con las estructuras del flamenco. Flamenco y jazz tienen bastantes puntos de encuentro. Casan bien, entre otras cosas, por la improvisación dentro de una misma base o por el individualismo puntual y consecutivo de un determinado instrumento. Jesús Hernández ha compuesto algunos temas jazzísticos que encierran los compases o melodías del cante grande. Reúne a su Quinteto, avezado y flexible, que captan a la perfección el concepto de la obra y el espíritu del pianista. Y, por primera vez, muestran al público unos temas preñados de bulerías, tangos y seguiriyas, en la primera parte. Para las seguiriyas, más reconocibles que los anteriores, Ana Calí aporta su limpio taconeo. Baila en un metro cuadrado, no por voluntad propia, sino por imposibilidad física.

La segunda parte es más flamenca y sabrosa, si cabe. Una creación por granaínas terminan de convencerme, aunque no tuviera duda alguna. Jesús, con su piano, marca la pauta. Los demás músicos rubrican el mejor momento de la noche. Rubem Dantas con la cuika, un instrumento brasileño de percusión, le aporta una dimensión grandiosa y llena de comicidad. Ana Calí, con un vestido cubista, apunta de tiempo en tiempo su derroche de color. Claramente, a continuación, una colombiana empieza a sonar. David Defries, alternando la trompeta y el fliscorno, aporta el alma de este tema considerado de ida y vuelta. La batería de Moisés Atienzón y el bajo de Paco Peña marcan un compás imprescindible, que se derrama en las codas finales. Para terminar, unas bulerías de ley, también (léase tan bien) bailadas por Ana Calí terminan por dimensionar el flamenco.

* Jesús Hernandez y David Defries en una formación anterior (JOHN CAIN ©).

Martes, 31 de Marzo de 2009 09:59 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Una difícil decisión

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I Concurso de Jóvenes Flamencos

Habiéndose realizado en enero y febrero la semifinal de guitarra y de baile, respectivamente, del I Concurso de Jóvenes Flamencos de la Diputación de Granada, este sábado pudimos ver la etapa correspondiente a la modalidad de cante en la Peña Flamenca “Morenito de Íllora”, en esta misma localidad. Con este premio, que se enmarca en el proyecto “Granada Universo Flamenco”, la entidad provincial tiene como objetivo primordial promocionar a los jóvenes valores del flamenco granadino.

El primer punto a evaluar de la jornada fue el alto nivel de los cinco semifinalistas, su homogeneidad y su total entrega. Lo que puso las cosas bien difíciles al jurado a la hora de decidir su veredicto, pues sólo tres de los participantes pasarían a la final. Una final interesante y competitiva que tendrá lugar el 25 de abril en Cúllar Vega. A la hora de leer los resultados, Juan Pinilla, que hace de presentador del concurso, tuvo que aclarar la diferencia entre ganar por unanimidad y ganar por mayoría, haciéndose así eco de una resolución asaz ajustada.

La única exigencia del jurado, aparte de entrar en el margen de edad necesario, era que se cantaran dos temas a elegir en el amplio repertorio del flamenco y uno obligatorio autóctono de Granada (o asimilado como tal). No deseo evaluar en esta columna la actuación y el cante de cada uno de los concursantes, pues la decisión está tomada y la justicia escrita. Me limitaré a hacer una relación de lo acontecido y su final desembocadura. Iván Vílchez Pérez ‘El Centenillo”, proveniente del Albaicín, con 21 años, fue el primer concursante en subir al escenario. Josele de la Rosa lo acompañaba a la guitarra. Cantó granaína y media. Después hizo soleá y terminó por cantiñas.

La pequeña del grupo, Ana Mochón, con sólo 14 años, afincada en el Zaidín, levantó al público con sus peteneras, soleares de Cobitos y del Niño de Jun y tangos de Graná. El tocaor oficial del concurso, José María Ortiz, la arropó debidamente. Desde los Ogíjares, Nazaret Marcos, de 15 años, interpretó tangos, seguiriyas y granaínas. Su paisano Ángel Alonso, le daba pie con su guitarra. En cuarto lugar, Álvaro Rodríguez, con 27 años y natural de Órgiva, nos dejó tientos-tangos, seguiriyas y quizá la mejor granaína de la noche. Por último, con 30 años, Esther Crisol, nacida en Granada, con su voz grave y su cante adaptado, comenzó por tonás, granaínas, en las que se acordó de Tía Marina Habichuela, y cantiñas. A estos dos últimos cantaores, les acompañó el guitarrista oficial.

Con gran dificultad, como digo, la sentencia del jurado quedó como sigue. Pasan a la final, no necesariamente en este orden, Ana Mochón, Iván ‘El Centenillo’ y Esther Crisol. En Cúllar los volveremos a ver.

* Ana Mochón en la foto (Nono Guirado ©).

Martes, 31 de Marzo de 2009 09:40 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 7 comentarios.

Los pies de Manuela Carrasco

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Flamenco viene del Sur

Eva Yerbabuena confiesa que quien le convenció realmente para ser bailaora de flamenco fueron los pies de Manuela Carrasco. Unos pies limpios y precisos. No descansan, pero tan sólo son una parte de la señora del baile, de la “Diosa del baile”, como se la conoce. Su elegancia, sus maneras, su movimiento medido, su pureza, todo en ella es un conjunto de matices que hacen de esta trianera una las bailaoras más en forma de su generación. Algunos bailaores consagrados aportan sólo su nombre y hacen poco. Manuela baila de principio a fin.

Manuela presenta en Granada su espectáculo “Suspiro flamenco”, donde no hay concesiones ni argumento. Un plantel tradicional para el lucimiento del baile. Como decorado, un gran caballete que refleja retratos de la artista que, como en un espejo, le devuelve su imagen. Es un recurso simple, tan narcisista como superfluo.

Unos tangos sirven de presentación de todos los artistas. La música de Joaquín Amador, sin florituras, es una buena propuesta, aunque a veces adolezca de exceso de orquestación. Por tientos aparece Manuela Carrasco, dominadora, segura de sí misma. Algunos desequilibrios en cambio, que le acompañarán el resto de la velada, denuncian su veteranía. Viéndola bailar, nos sobra lo demás. Al segundo bailaor, Rafael de Carmen, le sobra fuerza bruta en la soleá por bulerías que aborda en solitario. Pertenece a esa vieja escuela que pretende dar todas las notas, y aún más, con sus tacones. Es un bailaor puro que arranca la ovación con sus desplantes.

Los fandangos de Huelva, palo que incorpora la bailaora por primera vez en su repertorio, son amables y meditados. Uno de los momentos cumbres de la noche se presenta por alegrías, que baila con garbo Rafael Campallo. Este bailaor sevillano, ganador del “Desplante” en el Festival de las Minas de la Unión en 1996, evoluciona de forma considerable. Siendo su baile masculino, está lleno de redondeces, guiños al respetable y sutiles humoradas que lo hacen sumamente delicado.

Como descanso y preparación para la traca final, los músicos, sin baile, nos brindan unas bulerías con una generosa introducción a la caja. Las voces son de primera y, tanto Juan José Amador, hijo, como Rafael de Utrera, ponen su contrapunto, pero, sobre todo José Antonio Núñez ‘El Pulga’, ofrece una dimensión admirable (siempre me ha gustado este cantaor).

El remate final viene en forma de soleá, que Manuela baila de blanco inmaculado. En este baile se concentra todo el poder hipnótico, la grandeza de sangre de una mujer que empezó a bailar con once años y todavía le queda mucho por decir.

* Foto, Nono Guirado ©.

Miércoles, 25 de Marzo de 2009 11:42 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Marina Heredia, la apoteosis del grito

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Flamenco viene del Sur. Almería

Pienso en las razones del viajero y se me ocurren varias respuestas. El sábado, sin embargo, marché para Almería sólo con la intención de escuchar a Marina por tangos. La Junta, a través de la Agencia Andaluza de Flamenco, ha ampliado los conciertos de Flamenco Viene del Sur a la ciudad más oriental de Andalucía. En principio, con sólo tres conciertos. Arcángel, que se pudo ver en el mes de febrero; La Orquesta Chekara de Tetuán y los Jóvenes Flamencos, que actuarán en mayo; y Marina Heredia que ocupó el escenario del teatro Apolo, como ya digo, el pasado fin de semana.

Decir que arrasó es quedarme corto. Almería es una ciudad callada, sin estridencias, pero cuenta con un gran número de aficionados, dos peñas flamencas en la capital y una docena repartida entre los pueblos. Almería no es un pavo real, pero tiene la vistosidad interna de haber criado a grandes figuras del flamenco. Así, un público entendido y exigente, quedó encantado con el buen hacer de la granadina. Y es que la joven Heredia está en un buen momento, tiene la voz hecha, con el aguardiente necesario, la frescura precisa y el desgarro controlado, para destacarse entre las mejores voces femeninas del flamenco actual. Le añadiremos a estas notas, el dominio de sí misma, la naturalidad en el escenario, la gracia y el empaque. Y, sobre todo, la modulación del grito. Marina, como alguno más de su generación, elevan el grito a un panteón exquisito, lleno de sabor, de azúcar, pero también de sal, y de pimienta, y de canela.

A Marina, en un principio, le iba a acompañar a la guitarra Pepe Habichuela, otro ingrediente interesante. Pero, al final, se cayó del cartel a favor de José Quevedo “Bolita” y Luis Mariano, quizá menos carismáticos (por ahora), pero más compenetrados y familiarizados con la cantaora, ya que llevan con ella varios años, bastantes conciertos y la grabación de su último disco. Puede que el concierto perdiera en expectación con este cambio, pero ganó en calor y esfericidad. Otra característica de la puesta en escena, son Anabel y Reyes, que no se limitan al compás y a los jaleos, sino que, en los cantes festeros, hacen unos coros entrañables que popularizan el cante y fortifican su redondez. Desde un primer momento, desde las alegrías que abren la noche, queda clara esta complicidad. En todos los temas, en una letrilla que otra, Marina reivindica Granada y su estampa y sus bondades. Es un nexo que no quiere dejar pasar como fiel embajadora de su tierra. Con Luis Mariano, a solas, aborda la soleá. Una pieza de nota. El flamenco que se precie debe cantar bien por soleares. Marina fue generosa y valiente.

Cambia de guitarrista y, con José Quevedo, hace malagueñas, que abandola con los fandangos que popularizara Frasquito, quizá respirando más de lo debido. Por levante también fue auténtica y respetuosa. Si no recuerdo mal, hizo tarantas, mineras y levantica, con un trasfondo espiritual que recuerda a Juan Pinilla. Las bulerías las empieza con la “Rosa tardía” coreado por sus palmeras, ese gran tema de “La voz del agua”, con letra propia. La anécdota llegó con los fandangos. El “Bola” le dio paso hasta tres veces seguidas. Marina no recordaba las letras y así, con desparpajo, lo dijo al respetable. Tras risas y aplausos, se descalzó y encajó sus tres fandangos amables. Los tangos, como esperaba, fueron un regalo. Las guitarra, perfectas, hilvanaban un soniquete único. Marina, grandiosa, enriqueció el cante de su tierra con los tangos de otros lugares y abrazó a Morente. Termina la velada con la bulería “Illo y Romero”, también de su trabajo discográfico, con letra de José Bergamín. Indispensable en su repertorio, que acompaña con una pataílla. Un bis por pregones, por si a estas alturas no estaba claro su poderío, ponen la guinda final.

* Foto oficial del concierto de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Almería.

Martes, 24 de Marzo de 2009 12:08 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El juego de los recortables

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Flamenco viene del Sur

Cada uno por su lado puede llenar el teatro. Juan José Arroyo ‘El Junco’, Pedro Sierra, Juana Salazar ‘La Tobala’ y Ale Romero, cuatro individualidades que se encuentran para hacer lucíamente cositas buenas. A modo de presentación, todos juntos exponen una “Sinopsis flamenca”, que viene a ser un surtido de palos para abrir boca. De las alegrías pasa a la soleá y de ahí a los tangos, para volver a la soleá y acabar por bulerías, haciéndole un guiño a la farruca. Es un catálogo, una pincelada, de lo que viene a continuación. Pedro Sierra, originario de Hospitalet de Llobregat, se queda solo para asombrarnos con “De Granada a Cádiz” a la guitarra. Una virtuosa granaína, limpia, flamenca y coherente. El sevillano Ale Romero se sienta al piano y, sus primeros acordes, esperan a La Tobala para hacernos unas malagueñas y abandolaos algo neutras. Ale se queda para brindarnos una creación pianística, que no siempre sonaba flamenco.

Los que se van, no terminan de irse, sino que principian el tema siguiente, solapando al que llega, abrazando la obra en su conjunto, que, en realidad, no tiene un hilo conductor. Avanza por estímulos, por quereres o querencias, dos términos muy flamencos, que identifican perfectamente estos “Encuentros”. “Cadencioso” es una farruca del álbum aludido de Sierra, que baila con elegancia y extrema dulzura el gaditano. Un “Cante de alboreá”, que concebimos, junto a la granaína, el sentido homenaje a nuestra tierra, sirve como introducción a “Nikelao”. Una bulería que grabó Pedro Sierra en 2005, en su segundo disco en solitario, del mismo nombre. Todos participan de ella. Todos brillan. Pedro Sierra ha adaptado su toque a la ocasión, preñándola en su final con algunos acordes de la alboreá del principio. Los arreglos pianísticos son magistrales.

La Tobala despierta definitivamente en “Dice la sentencia”, una caña, polo y soleá apolá trianera, acompañada por la guitarra del catalán. Su voz flamenca y colorida se impone con los altibajos precisos para pellizcar. Aunque esto no es más que el preámbulo a la magistral soleá, “Soleá de los dos” que canta acompasada con el taconeo, el ritmo preciso, de El Junco con zapatos rojos.

Para terminar, una amplia muestra por alegrías, ponen al espectáculo a punto de ebullición. Pedro Sierra redondea estos aires de Cádiz con su guitarra. Después, todos se vuelcan en las “Alegrías de fantasía” que rematan la noche. Elegante y sabroso, Juan José Arroyo, borda el baile de su tierra.

* Portada de "Nikelao" de Pedro Sierra.

Miércoles, 18 de Marzo de 2009 11:34 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

Nuestra cantera indiscutible

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XIII Festival Flamenco ASPROGRADES

El Festival Flamenco ASPROGRADES se ha convertido en un escaparate imprescindible para contemplar a nuestros nuevos valores. Viene a ser como un trampolín, la parrilla de salida de los jóvenes flamencos granadinos, a veces jovencísimos, que van a emprender la carrera, larga pero apasionante, en el terreno de lo jondo. Hay altibajos, como es natural, pero sorprende genéricamente el nivel, la buena salud de la que goza la cantera flamenca granadina, que, lo he dicho en bastantes ocasiones, viene a ser posiblemente la mejor de la historia. Además esta extensa cantera goza de unas oportunidades, de un conocimiento y de un respeto que nunca se le ha tenido.

Así, una vez al año, en este populoso Festival se ven caras nuevas o gente de atrás que se anima a ponerse delante o flamencos más experimentados que proponen nuevas fórmulas o agrupaciones reunidas para la ocasión o academias flamencas que desean mostrar sus progresos en un escenario tan maleable como bondadoso. Con todo esto, podemos enunciar varios ítems que son constantes y definen la grandeza de este encuentro. En primer lugar, y por encima de todo, es un Festival benéfico en pro de ASPROGRADES que, como se sabe, es una Asociación de ayuda a las personas con discapacidad intelectual. En segundo lugar, ya ampliamente comentado, su objetivo es el de promocionar a los jóvenes artistas granadinos (no están todos los que son, pero sí son todos los que están). Muy significativo, desprendiéndose de este último objetivo, en tercer lugar, es que todos los actuantes se entregan al cien por cien. A los festivales benéficos se va muchas veces a enriquecer el cartel y tan sólo a cumplir. Otra de sus características es la comunión de todos con todos. Se comparten los guitarristas, los percusionistas y, los que cantan, acompañan a sus compañeros haciendo compás. Se echó de menos, en este sentido, un fin de fiestas con los máximos artistas presentes.

Aún así, resultó un poco largo, entre tanto nombre. Posible pesadez paliada por la animosidad de los dos presentadores, Juan Bedmar y Angélica Carmenate, pertenecientes a la Diputación de Granada, que ayudaron a dinamizar el evento. Un aplauso sincero a esta institución granadina que se ha comprometido con este Festival, ofreciéndole no sólo su apoyo económico, sino también logístico y humano, incluyéndolo dentro de su oferta de “Granada, universo flamenco”.

El Festival estuvo dedicado a la figura de Juan Carmona Habichuela, presente en el acto, quien reconoció el alto nivel de los jóvenes que subieron al escenario. Como guinda final de lujo, su nieto, del mismo nombre, quien cogiera su testigo este verano en el Corral del Carbón, le dedicó unas impecables alegrías

No es momento de destacar a nadie ni de hacer memoria de lo acontecido. En tal caso, este espacio se alargaría quizás innecesariamente. Puedo hacer mención, sin embargo, de algunas sorpresas de un servidor, y en gran medida, me consta, de gran parte de los presentes. La valentía de los primeros cantaores, haciendo petenera, granaína y fandangos naturales; la juventud y el virtuosismo de David Heredia, con once años, a la guitarra, y la pequeña Lucía, al baile, con sólo siete u ocho; Makarena, cantante de copla, acercar su voz y sus buenas maneras al flamenco; Miguel Barroso haciendo el “Pequeño vals vienés” que adaptó Morente de Leonard Cohen para “Omega”… y así, una suma de pequeños momentos que reconstruyeron una noche interesante.

* Josele de la Rosa, uno de los guitarristas que más se prodigó. Foto de archivo (Nono Guirado ©)

Lunes, 16 de Marzo de 2009 12:52 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Jerez se desborda

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Flamenco viene del Sur

Una buena noche, con el flamenco más ortodoxo, es la que tuvimos el lunes pasado. Los artistas de Jerez se han destacado siempre por su compás, por su versatilidad y por su instinto. Tomasa Guerrero ‘La Macanita’ viene a ser un mito viviente, que rellena el escenario con su presencia y con su voz bonita y limpia, llena de matices y de flamencura. Sorprende lo bien que se mantiene. La última vez que la vimos en La Zubia en 2005 no estaba tan en forma, se le notaba más cascada. Aunque, no es lo mismo cantar en un teatro cerrado para trescientas personas que en un recinto ferial para tres mil. El caso es que en el Alhambra bordó sin condiciones. Al baile la acompañaba María del Mar Moreno, otra jerezana para tener en cuenta. María del Mar es una bailaora tradicional que deja un gran margen a la improvisación, destacándose por encima de todo su naturalidad. La fuerza y la elegancia imperan en su baile. El soniquete de las guitarras jerezanas también es único, sobre todo por bulerías, sin olvidar las alegrías o las seguiriyas. Buena muestra de ello nos dejaron Manuel Parrilla y Santiago Moreno. Por último, Luis de la Tota, Gregorio, Chicharro y El Bo, ponen el compás, las palmas y los jaleos, que en esta zona de Cádiz tienen el marchamo, la denominación de obra de arte.

El programa de mano, una vez más, no se ajustaba a la realidad. Un “Romance a Capella”, en forma de martinete, abrió la noche. La Macanita se queja con arte y con jondura. Convierte la tona en bulerías que dan pie a la bailaora a mostrar sus cartas. Se agradece en un programa doble que sendos artistas interactúen y no sean capítulos independientes. Después de una soleá por el cuadro de músicos, vuelve Tomasa con unos tientos tangos tan sabrosos como las malagueñas de Manuel Torre que aborda a continuación. Un ejercicio de feed-back lleva a La Macanita a retomar el romance del comienzo, que sirve de preámbulo a la soleá por bulerías que baila María del Mar con vestido rojo de amplio vuelo, sentando su dominio, su alegría y su pasión. La cantaora ha dejado a sus palmeros afrontar con clase la soleá anterior, mientras ella cambiaba su vestido, complementado con mantón, para llenarse de sal en las alegrías.

“Ahora voy a cantar un poquito por bulerías”. La artista jerezana, sin que nadie dude de su eminencia como cantaora festera, confiesa sus intenciones. La Macanita, ya de por sí grande en el cante, se crece un poco más, si cabe, en este palo eminentemente de su tierra, en el que se levanta, como mandan esas leyes no escritas del flamenco, para acompañarse con un bailecito, en el que Jerez se desborda. Santiago Moreno apunta una seguiriya con su guitarra. María del Mar, con vestido negro y semblante trágico, la contempla. Tomasa Guerrero, con un nuevo atuendo, las hace suyas, llenándolas de tradición y animosidad. Un fin de fiestas por bulerías, como no podía ser de otra manera, acaba de endulzar la noche. Destacó en este baile desinhibido el estilo “robocop” de Luis de la Tota.

Miércoles, 11 de Marzo de 2009 13:10 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Las flamencas se revindican

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Patrimonio Flamenco

Con algo de antelación, pero con toda la intensidad, un grupo de flamencas de Granada se ha reunido para celebrar el Día de la Mujer Trabajadora. Cinco mujeres detrás de los micros, más dos bailaoras, apoyadas por algunos músicos, hicieron vibrar la sala de La Chumbera la noche del sábado, poniendo de relieve algo que ya preveíamos, que el flamenco tiene nombre de mujer. Tradicionalmente, las flamencas han estado relegadas a un segundo plano en los escenarios, en las peñas, en los tablaos. A excepción del baile, el flamenco fue cosa de hombres. Incluso, alguna fémina, actuaba como varón para encontrar un espacio o simplemente para abrirse camino. Eso era antes, como ya he dicho. Quizá antes de antes. Ahora la mujer ocupa los escenarios y tiene un papel en el cante de tanta relevancia, o más, que el hombre. Vemos asimismo que surgen guitarristas y percusionistas, todavía pocas, ante las que hay que quitarse el sombrero. Desde un primer momento, desde las primeras voces por martinetes de Rafaela Gómez y de Irene Molina, se pone de manifiesto este espíritu, se revindica a la mujer, ya sea trabajadora, artista o ama de casa.

Después de las tonás que sirvieron para abrir boca, una rumba a tres voces (a Irene y Rafaela se les unió Macarena Fernández), determinó la tónica del concierto. Sería una piña, sería una obra coral donde se superponen hasta cinco voces, cada una con sus matices, con resultados dispares, pero con sonido muy flamenco. A veces lo interesante es la propuesta y la admisión del público antes que la filigrana o la taracea. De esta manera, la rumba vino seguida de temas más o menos flamencos, abordados por todas las cantaoras, al menos en sus estribillos. Desde las alegrías, que bailó Carmen Yolanda Villena, el escenario se llenó con la guitarra todoterreno de Rafael Habichuela.

Emocionantes fueron los fandangos de Huelva, con incursiones de Alonso y otros rincones, donde es habitual compartir este estribillo, incluso por la concurrencia. Igual de efectiva fue la canción “Contigo” de Joaquín Sabina, que sonó aflamencada y guerrillera en estas voces desgarradas. El recital termina con lo que quizá fuera lo mejor de la noche, unas bulerías bailadas por Raquel ‘La Repompa’ con toda la fuerza y la gracia gitana de que es capaz. Unas bulerías en las que destaca el toque versátil y plural de Rafael que, entre medias, se asoma a la guajira y a otras concesiones musicales. Un reconocimiento aparte merecen los percusionistas. Hasta cuatro cajas al unísono (Benjamín Santiago ‘El Moreno’, Miguel ‘El Cheyenne’, Antonio Gómez y Julián Heredia), generosas y bien coordinadas, sonaron en el espectáculo.

* Danza de gitanos bailando el fandango, Rafael Garzón ©.

 

Lunes, 09 de Marzo de 2009 10:46 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Las cartas de Niño Josele

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Flamenco viene del Sur

Feliz encuentro el de Niño Josele con el mundo del jazz, y más concretamente con la música del pianista Bill Evans, que le llevó en 2006 a grabar un disco antológico llamado “Paz”.  Este hecho, no sólo le abrió nuevos caminos de expresión, sino que determinó la manera de tocar y modeló el lenguaje de este guitarrista almeriense, que se precia de haber acompañado a Diego el Cigala, Enrique Morente o Paco de Lucía. Con una tremenda formación clásica, en el flamenco de a pie, y con un sonido limpio y ortodoxo, la apertura de las puertas y ventanas a otras corrientes no puede nunca mancillar, sino enriquecer su obra. Además, por si nos sigue asaltando la duda, Manolo Sanlúcar, en una entrevista reciente, se reía cuando le hablaban de fusión, diciendo que desde que nació el flamenco se entrecruza con todo lo que encuentra a su paso, la misma esencia del flamenco es su mestizaje. Así, los concertistas de guitarra de hoy en día, amplían sus cajas, aumentan el reverb, persiguiendo esos sonidos más universales y abiertos. La guitarra flamenca, a diferencia del baile y, sobre todo, del cante, está en órbita.

Juan José Heredia, Niño Josele, nos sorprende con una propuesta bien tradicional. Pronto, desde el segundo tema, nos damos cuenta que el programa de mano no pasa ni por referencial. Sólo las rondeñas del principio y algunas bulerías, de las que quizá abusa, se ciñen a este testimonio. Pues, buena señal para algunos y no tan buena para otros, cambia el repertorio para zambullirnos en ese mundo jazzístico que le da alas, y el concierto se empieza a parecer al que nos ofreció en la primavera del pasado año en el ciclo “Jazz viene del Sur”.

El cuarto tema del concierto fue "The Peacocks", esa emocionante balada de “Paz”, rematado, como deuda homenaje, con el "Zyriab" de Paco de Lucía, grabado en 1990, que le daba nombre a uno de sus discos y de sus éxitos más contundentes. Sigue el tocaor apuntándonos unos tanguillos que desembocan rápidamente en el jazz que nos invade, en los que le da un protagonismo especial a la caja de Israel Suárez. El recital alcanza un momento álgido cuando nos sorprenden las últimas bulerías, donde los solos del bajo eléctrico de Alain Pérez tienen mucho que decir. Esta fiesta, además de hacerle un guiño a la zambra, se remata con una divertida coda final, a modo de son cubano, donde impera la improvisación, acuñando una fórmula que repetirá más tarde. El bis final, "The Dolphin", también pertenece al trabajo aludido, subtitulado como “Cartas de amor de Niño Josele a Bill Evans”.

El guitarrista almeriense, con su permanente sonrisa, no deja de sorprenderse y de sorprendernos. Pone las cartas sobre la mesa y, como quien juega al póquer descubierto, no esconde nada.

* Carátula de "Paz".

Miércoles, 04 de Marzo de 2009 10:46 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Cierren la puerta al salir

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Flamenco viene del Sur

Es inadmisible a estas alturas, en un teatro como el Alhambra, en el ciclo Flamenco viene del Sur, avalado por la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, que nos encontremos problemas de sonido de tal densidad. En el espectáculo “Puertas adentro” de Antonio El Pipa, que abrió el festival este lunes, si no crujían los micrófonos estaban mudos. Incluso estalló un foco. No vaya a ser, como decía mi colega José Manuel Rojas, que fuera por bailar peteneras al comienzo de la función. Las tablas, por otro lado, del Pipa y los suyos, solventaron con estoicismo estos problemas.

Con una idea original, el poema de Miguel Hernández, “Llego con tres heridas”; con un argumento conseguido, el mundo interior, las puertas adentro, la muerte, la vida, el amor; y con un armazón importante, la música de José Luis Montón y los protagonistas de la Compañía, la obra en su conjunto fue poco más que una raya en el agua.

Antonio El Pipa, como protagonista absoluto, como reysol, se repetía continuamente, a pesar del cambio con otros de sus montajes, donde sobresalía el baile de pies. Se le veía pretencioso y pretendido, cuando menos histriónico, con un baile más humilde, pero verdadero y arriesgado, habría cumplido las expectativas. Antonio domina la técnica y tiene compás, pero busca el aplauso y la empatía donde no tiene razón de ser. Algunos problemas anacrónicos, por otra parte, siembran la escena (a no ser que la obra se sitúe en los cuarenta o cincuenta, que no creo). Aciertos, por otro lado, hay muchos, y justo es reconocerlos y mencionarlos. Mientras la primera parte, “La muerte” se pierde entre tópicos simbolistas, la segunda, “La vida”, tiene momentos para descubrirse. Destaca en un primer momento la seguiriya, cantada por Juana la del Pipa, rematada por cabales, o el zapateado del jerezano alternándose con la guitarra en las primeras bulerías. Y, a continuación, quizá lo mejor de la noche, las nanas por tangos que canta María y las guajiras que baila la dulce Macarena Ramírez y que entona Enrique El Extremeño o una grabación de Tío Borrico, que bailan Antonio y el niño, de diez o doce años, Christian de los Reyes, aunque a veces resulte fuera de lugar.

La tercera herida, “El amor”, es un continuo de bulerías, atravesadas por esa sublime soleá de la matriarca Juana. La historia termina de blanco y rojo, con una fiesta jerezana llena de esperanza, donde todos prometen, pero sólo son la sombra alargada de Antonio El Pipa.

Las “Puertas adentro” son las emociones de este bailaor tras la muerte de su madre, el nacimiento de su segundo hijo y el triunfo definitivo del amor como the end.

Cierren la puerta al salir, Gracias.

Miércoles, 25 de Febrero de 2009 11:26 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Bailando en Salobreña

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I Concurso de Jóvenes Flamencos

El Auditorio Municipal de Salobreña acogió este sábado, 21 de febrero, la semifinal de baile del I Concurso de Jóvenes Flamencos de la Diputación de Granada, que se enmarca dentro del proyecto de “Granada Universo Flamenco”. El mes pasado pudimos ver en La Zubia la semifinal de guitarra y el mes próximo tendremos la modalidad de cante en Íllora. De cada semifinal saldrán tres finalistas que se verán las caras en Cullar Vega el mes de abril para decidir los ganadores en cada categoría.

A esta semifinal de baile, llegaron cinco personas, un bailaor y cuatro bailaoras, de los más de veinte inscritos, que quedaron por el camino. Así que, con estar presente en este escenario, ya es una victoria.

Lo primero que hay que apuntar como detalle sorprendente es la meridiana calidad del cuadro de cada uno de los participantes. El bailaor o bailaora de hoy día comprende, como no debe ser de otra manera, que estar arropado por unos músicos de categoría es imprescindible para que desmerezca el trabajo realizado. Comporta un tanto por ciento importante en el éxito de la actuación. Así, con uno o dos cantaores, con uno o dos guitarristas y con uno o dos palmeros, incluso tres, cada concursante estaba respaldado en óptimas condiciones. También sorprende, y es de agradecer, que en ninguno de estos cuadros aparezca percusión alguna, aparte de las palmas. El cajón oculta el taconeo, refuerza el compás, sirve en definitiva, para enturbiar el baile, engañando al oído.

En primer lugar, con bastantes nervios e inseguridad, bailó unas bulerías por soleá Maite Vílchez de veinte años, que no pasará a la final. En su favor diremos que posiblemente estaba acompañada por el mejor cuadro atrás, en el que destacó la voz flamenca y modulada de Mati Gómez, a la que conocemos por su etapa de bailaora. En segundo lugar actuó Lucía de Miguel de veinticinco años. Quizá fuera la más profesional del grupo, lo que le llevó a ser una de las seleccionadas. Bailó unas alegrías con decisión y estilo. Destacó en su cuadro Bettina Flater, una guitarrista de origen noruego. Dos características, mujer y extranjera, difíciles de encontrar en el mundo de la guitarra flamenca, a lo que, como van las cosas, nos tenemos que ir acostumbrando. Como bisagra del programa, el único varón de los concursantes, Andrés Jiménez, de veintiséis años, hizo su aparición con una soleá por bulerías, demostrando una gran técnica y control. Lo veremos pelear en Cullar Vega.

El baile más arriesgado lo protagonizó Elena López ‘La Sensa’, de 23 años que, sin embargo, no fue seleccionada para la final. Sus tarantos, que pronto desembocaron en un baile por tangos, fueron bastante creativos, aunque su indecisión le jugara malas pasadas. Llevó el cuadro más completo de la noche, con dos guitarristas, dos cantaores y tres palmeros. El coraje y la fuerza, a veces descontrolada, lo puso Almudena Romero, de veintinueve años. Bailó unas alegrías, bien arropada por José de Pinos, al cante y Josele de la Rosa a la guitarra, que también le tocó a la primera de las concursantes. Almudena es la tercera de las finalistas.

* Almudena Romero en la foto (© Nono Guirado)

Martes, 24 de Febrero de 2009 09:32 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Buen perfume en frasco pequeño

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En un rincón del Sacromonte, en una pequeña cueva debajo de ‘Casa Juanillo’, el viernes se inauguró la peña flamenca “Luis Habichuela”, gobernada por Pepe Luis Carmona, el hijo del gran guitarrista que presta su nombre. Es un pequeño espacio, como digo, con un aforo de apenas cincuenta personas dispuestas a escuchar buen flamenco. Porque, en palabras de su presidente, no pretende ser una cueva más para el turista, el folklore y las fotos, sino más bien un lugar donde se reúnan los flamencos y la gente de la tierra para buscar ese pellizquito que se produce cuando el duende está por medio. Ese duende que, como bien saben los poetas, aparece cuando menos se espera, surge de una esquinita de la sonanta o de la garganta de un cantaor que no se plantea nada, sólo que se encuentra a gusto a tu lado.

Sin prisas, pero sin pausas, esta cueva se ha visto modificada, se ha lavado la cara y se ha vestido de largo para su estreno. Las puertas se abren definitivamente, saltando al vacío, sabiendo que cualquier iniciativa en tiempos de crisis es muy arriesgada. Pero con el apoyo de los aficionados, de los flamencos y sobre todo de los socios que apoyan el proyecto, su larga vida está asegurada.

Pero obras son amores, y un barco hasta que no empieza a navegar no demuestra su valía. Así, la noche de apertura, se sentaron los cimientos de una gran edificación. Respaldados por los vecinos de excepción del barrio del Sacromonte y bastantes amigos, el encanto, la magia y la pureza se dieron cita.

Por su coqueto escenario pasaron bastantes flamencos. Desde el mismo Pepe Luis Carmona, acompañado a la guitarra por su sobrino Juan Habichuela, que, a media voz, hicieron soleares, fandangos y bulerías; hasta Manuel Palma ‘El Zahoreño’ que punteó como él sabe los encajes de una granaína; pasando por Johny Cortés, que abrió con una seguiriya y se fue con bulerías. El momento brillante de la noche fue el que protagonizaron Sergio ‘El Colorao’ y Luis Mariano a la guitarra. Es la primera vez que veíamos juntos a esta pareja que, sin ensayo previo, se fueron a levante para después tocar un poquito de cielo con una farruca. Una farruca que Sergio adapta a su voz y a su melisma; una farruca que suena a manantial en manos de Luis Mariano.

Echábamos de menos algunos tangos. Estando donde estábamos, ¿no se iban a escuchar tangos del Camino? Pero la noche es joven y la peña no es un escenario. Así, la guitarra fue pasando entre las mesas y, de mano en mano, el inconfundible soniquete granadino iba sonando y las voces, anónimas algunas, otras no tanto, iban ligando esas letrillas de tangos que al Monte le han dado fama.

Estamos de enhorabuena. El flamenco en nuestra ciudad se acaba de colgar una nueva medalla. Al árbol del flamenco granadino le ha salido un brote, que muy pronto será una buena rama florida, con grandes frutos, pues por sus venas corre buena savia.

* Foto: Luis Mariano en Lo Ferro (© M.Avilés)

Lunes, 23 de Febrero de 2009 09:29 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Belén Maya, única en su especie

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Ciclo Flamenco Cajasol

Manolo Sanlúcar, en una entrevista reciente, dijo que reía con sorna cuando le hablaban de mestizaje “Mire usted, declaraba, eso lo hacemos en el flamenco desde hace muchos años. Somos mestizos”. Como prueba evidente de este mestizaje, de este lenguaje universal, reconocemos el baile de Belén Maya. Sin salirse del marco flamenco, la bailaora recorre otros mundos, se sumerge en el jardín borgiano donde los caminos siempre se bifurcan. Lo más evidente es la huella orientalizante con que impregna sus bailes. Unos movimientos tan sinuosamente quebrados e hieráticos que pueden parecer en dos dimensiones. La tercera, y hasta la cuarta, dimensión se la da el flamenco y esa libertad de mirar al pasado sin ataduras, de acogerse a la tradición con la tranquilidad de quien tiene alas que puede desplegar en cualquier momento.

Así, cuando aborda unos tangos, que recorren todo el panorama andaluz, desde Cádiz hasta Granada, pasando por los del Piyayo, no deja de sorprendernos. Nos recuerda a los que bailó en el espectáculo Mujeres de Mario Maya, pero en pequeño formato. Es tremenda la capacidad de adaptación de esta bailaora: se movía en línea recta, en una hilera que iba de derecha a izquierda y viceversa, agudizando así el concepto bidimensional. Su última entrega fue por seguiriyas. Vestida de negro, como mandan los cánones, sigue arrojando leños al fuego para que la llama no se apague. Fue la misma seguiriya, arriesgada, valiente, dispar, que nos dejó este verano en Los veranos del Corral.

El lado oscuro de esta actuación, y nunca mejor dicho, fue la carencia de luz. La escasa iluminación condena al flamenco a la penumbra de años anteriores. Mejor una luz blanca sobre el escenario que un juego de luces para tiempos de crisis.

Pero el regalo fue doble. José Luis Rodríguez, a la guitarra, dio un pequeño gran concierto como preámbulo e interludio de la danza. A diferencia de otros tocaores, sobre todo de los de concierto, que alardean de técnica y velocidad, este onubense impregnaba sus temas de cadencia y armonía. Dejen las prisas para quien tiene prisa. Dejen el virtuosismo para los virtuosos. La parsimonia, modulación y buen gusto no están al alcance de cualquiera. Con unas mineras y bulerías muy personales, José Luis, impone su sello. Es el estigma que nos dibujará una sonrisa en la cara hasta los postres.

Seguidamente se va por Huelva, de ahí a Málaga, y vuelve a Cádiz. Su segunda entrega fueron unos tangos y una soleá. Jesús Corbacho y Juan José Amador, como dos instrumentos más, rematan las piezas del guitarrista con la misma parsimonia y contundencia que marca el compositor. Corbacho liga su cante florido. Amador se queja con su voz gutural. Ana Calí, a las palmas, se hace imprescindible marcando el compás.

Se echó de menos un fin de fiestas.

* Belén Maya en la foto (© Nono Guirado)

Lunes, 16 de Febrero de 2009 09:59 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Sin referencia

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Homenaje a Pepe el Marino

Siempre que alguien desaparece deja un hueco a veces irremplazable, pero cuando se muere un maestro nos vamos quedando sin referencia. José Ruiz Mingorance, conocido como Pepe el Marino, pasó gran parte de su vida enseñando lo que sabía. No sólo a tocar la guitarra, sino su filosofía vital. Dejó su huella y así se le recuerda y así se le respeta. Gran parte de los tocaores granadinos del momento han pasado por sus manos. Carlos Zárate, Miguel Ochando, Luis Mariano, Antonio Montalbán… tienen una deuda con el primero que les enseñó a acariciar una guitarra.

La noche del miércoles, sin demasiada ceremonia, organizado por la Federación de Peñas de Granada y avalado por el Ayuntamiento, se homenajeó a este tocaor silencioso. Sólo sus amigos se juntaron. Sólo los que habían pasado por sus manos y los que le hablaban de tú subieron al escenario, para acompañar su memoria, para animar a su familia, para demostrarle su cariño. Todos tuvieron palabras de recuerdo y admiración. Ofició de maestro de ceremonias Pepe Delgado, un gran conocedor del flamenco, escritor y amigo personal de El Marino. Granada Rociera, el grupo que formó y al que pertenecía, abrió la noche con rumbas, sevillanas y fandangos, alguno dedicado a Pepe. Guilberto de la Luz comienza con unos martinetes bien modulados y termina con unas bulerías, a la manera de Calixto Sánchez, para ser oídas, en las que le acompaña su hermano Antonio Montalbán. José Fernández, con su hijo a la guitarra, hace, con su voz laína y muy flamenca, los caracoles de Chacón y unos fandangos comprometidos, como acostumbra este cantaor, que los acaba sin micrófono, a pie de escenario. Antonio Gómez el Colorao, con José María Ortiz a la guitarra, se templa con marianas para acabar siendo largo en sus antológicas seguiriyas.

Tras un pequeño receso, comienza la segunda parte un emocionado Carlos Zárate, colaborador estrecho de Pepe el Marino, tocando unos tangos que forman parte de su reciente disco “Placeta 7”. Continúa este guitarrista con unas peteneras para baile, que canta Sensi de Carlos y baila su hermana Rosa Zárate, vestida de negro y con mantón crudo. La sorpresa de la noche la trajo Ana, una jovencísima bailaora, sobrina del maestro, con este mismo cuadro detrás, que interpretó unos tangos con gran soltura. Antonio Trinidad, impulsor de este homenaje, cantó unos tientos y “Mi pena” un popurrí con cantes tradicionales de Morente, que contenía tangos, malagueñas y abandolaos. Curro Andrés puso la guinda en la velada. Con sentimiento y compás abordó la dificultosa “La niña de fuego” con resultado excelente. Con buen sonido, Francisco Manuel Díaz lo acompañaba a la guitarra. Antes de esta zambra caracolera, cantó por milongas el “romancillo del niño que todo lo quería ser” de Benítez Carrasco. Cierra el festival Luis Heredia el Polaco, arropado por Luis Mariano, que hace soleares y por aclamación popular calca “La Estrella” de Enrique Morente. Con un fin de fiestas por bulerías se cierra definitivamente el telón.

* Pepe el Marino, en la foto de joven.

Viernes, 13 de Febrero de 2009 09:25 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Rubem Dantas se divierte

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Patrimonio Flamenco

Como si fuéramos a ver unos fuegos artificiales. Fue más grande la expectación que los resultados. Rubem Dantas, entre los mejores percusionistas del mundo, introductor del cajón peruano en el flamenco, acompañante de Paco de Lucía, Camarón y Chic Corea, como Julio César, vino, vio y, en cierto modo, venció. Es muy difícil luchar contra los elementos y triunfar en La Chumbera, esa sala imposible del Sacromonte granadino, es una obra de encaje. Sin hablar de otras cuestiones, una pareja o un trío de actuantes, tiene problemas para ser sonorizados en este local. Mucho más si son hasta dieciocho músicos en escena tratando de amoldar su instrumento a la big bang, intentando imponer su sonido en un turbio maremagno.

El concierto duró poco. Rubem ofreció una muestra de su último disco, Festejo, y dejó bien claro su labor de mestizaje. Su música, eminentemente percusionista, como es natural, bebe del jazz, del flamenco, de la samba y la bossa, del son…Cuenta con músicos, de innegable valor, de las nacionalidades más dispares (desde Brasil a Uruguay, Cuba o Venezuela, pasando por los Países Escandinavos y Marruecos, hasta España). Se echó de menos algún solo de percusión del protagonista. Aunque sí nos brindó un tema, semi improvisado, cercano a la bulería, con un pequeño instrumento de cuerda, al que se le unió la melódica de Maldonado y el piano de Eduardo Dorda. Entre tanto sonido farragoso, donde se impone la percusión (batería, cajas, congas…), eso sí, con una sincronización perfecta, y el rondón continuo del bajo eléctrico, además de algunos acoples, pudimos distinguir, sin embargo, las bondades de un gran trabajo, las excelencias de algunos solos.

Rubem propone en primer lugar un tema jazzístico llamado Nuevo 2, para continuar con su propuesta más coral. Canelo es una pieza dedicada a los indios mapuches o araucanos de Chile, a la que convoca nada menos que a quince músicos a su alrededor, alcanzando el momento cumbre del mestizaje. Es de destacar el juego de voces, a las que se une el propio Dantas, y su hipnótica melodía. La participación del flamenco en este corte adquiere relevancia con la guitarra de “El Pirata” y con el taconeo preciso del bailaor José Cortés "El Indio" y su incursión por seguiriyas.

El tercer tema, cruzando el ecuador del concierto, es una balada, Pixinguinha, también incluida en la grabación, en la que los vientos toman un sensible protagonismo especial. El momento más flamenco de la noche son unas bulerías que canta La Nitra, con su timbre tan exclusivo y tan flamenco, aunque su voz se perdiera siguiendo la tónica general de la velada.

Termina la noche con Shalaba (Al sur de tu cintura), interpretado por la mayoría de los músicos presentes. Se refiere, según aclaró el músico brasileño, la cintura del mundo es el Ecuador. Antes de irse, a capela, continuó la diversión, cantando todos un poquito del Yo vivo enamorao de Camarón.

A Rubem Dantas le gustó venir a Granada, se extasió con la Alhambra que le comtemplaba, se divirtió en el escenario con sus músicos, con su público, pero acabó pronto, quizá para seguir bebiendo en la noche de la ciudad moruna.

* Rubem Dantas en Málaga en Flamenco 2007. En primer lugar La Nitra (© Daniel Muñoz).

Lunes, 09 de Febrero de 2009 09:27 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 1 comentario.

Granada, tierra de guitarristas

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I Concurso de Jóvenes Flamencos

Tras pasar una selección previa, el sábado, 31 de enero, en la localidad de La Zubia, se celebró la semifinal de guitarra del I Concurso de Jóvenes Flamencos de la Diputación de Granada, enmarcado en el ambicioso proyecto de “Granada Universo Flamenco”. A final de febrero tendrá lugar la semifinal de baile en Salobreña. Y, al mes siguiente, lo hará la modalidad de cante en Íllora. Los tres finalistas de cada una de las tres categorías, comparecerán en Cullar Vega, durante el mes de abril para sobresacar el mejor entre los mejores. Pues, como dijo la Diputada de Cultura y Juventud, María Asunción Pérez Cotarelo, allí presente, y ratificó Juan Pinilla, que oficiaba de maestro de ceremonias, el hecho de haber llegado a la semifinal ya es un logro, un premio y un acicate en su incipiente carrera.

En el mes de diciembre acabó el plazo de inscripción, en la que se pedía una grabación, en audio o en vídeo, que debía contener tres temas, dos de ellos de libre elección, el tercero contemplaba la obligatoriedad de ser un estilo granadino, a saber, granaína y media, fandangos de Frasquito, soleá de Graná, temporera o tangos. En la modalidad de guitarra, por su parte, uno de los tres palos debía ser acompañado al cante. Un tocaor flamenco debe defenderse tanto en solitario como, sobre todo, al lado de un cantaor, e incluso, acompañando al baile.

Cuatro aspirantes pasaron a esta semifinal. Cuatro aspirantes, pese a la extrema juventud de alguno de ellos, con alto grado de madurez interpretativa. La guitarra de hoy en día está por las nubes, es un compendio de sabiduría y estudio intensivo, de técnica, de gusto, de habilidad, de armonía… Sin perder de vista los grandes tocaores flamencos que tachonan nuestro universo flamenco y los desaparecidos que han dejado su huella indeleble. La guitarra así se constituye en la modalidad más sacrificada del flamenco. Requiere muchas horas de ensayo, mucha voluntad y condiciones, para abrirse paso en este mundo.

Curiosamente de los cuatro finalistas, triunfó la juventud. Rafael Hoces, granadino de 31 años, pese a su experiencia y conocimiento, no pasó esta criba. El jurado, compuesto por artistas y personas de reconocido prestigio en el ámbito del flamenco granadino, no lo tuvieron fácil, pues todos los intérpretes se entregaron al máximo, dedicándonos dos piezas bastante trabajadas y conseguidas. El que menos, ya tiene un cierto bagaje en el difícil arte de las seis cuerdas.

Llegan a la final, no obstante, por unanimidad, José Fernández de 19 años, natural de Cullar Vega, que interpretó una granaína y unas bulerías. José Luis Campos Trigueros, el benjamín del grupo, venido de Pinos Puente, que con sólo 13 años pasó a la final haciendo soleá y granaína. Era la primera vez que se subía a un escenario. Por último, fue seleccionado el granadino Josele de la Rosa, de 20 años, que nos dejó una taranta y una farruca.

Este concurso y otros parecidos, son necesarios, si no imprescindibles, para marcar una línea de salida a los jóvenes artistas de la provincia, que muchas veces quedan en la cuneta por falta de aliento. Debemos seguir apostando por nuestra cantera, que es extensa y preparada, para que en un futuro próximo den el salto a la profesionalización, en su caso, con las menores trabas posibles.

* Foto: José Luis Campos Trigueros (© Nono Guirado).

Domingo, 01 de Febrero de 2009 20:30 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 7 comentarios.

Juan Andrés y los demás

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Cuando se trata de actuar, de arrimar el hombro, por una causa benéfica, los flamencos son los primeros. ASPROGRADES ya cuenta con un gran Festival que, en primavera, todos los años, reúne al mejor flamenco en ciernes de la provincia. Pero los necesitados, estando siempre en crisis, tienen necesidades puntuales que cubrir. Así, algunas profesoras del colegio de Educación Especial “Santa Teresa de Jesús”, perteneciente a esta organización, avaladas por su director, le pidieron a Juan Andrés Maya que bailase para ellos. Dice mucho de un artista que preste su nombre y su hacer sin pedir nada a cambio. Al contrario, sin pensárselo dos veces, reunió a algunos flamencos de su entorno para la ocasión. Y no para cumplir, sino para dar lo mejor que llevan dentro.

De esta forma, el viernes, 30 de enero, con meridiana puntualidad, se abre el telón del Centro Cívico del Zaidín y, con un texto perentorio, con fondo de granaínas, loando la figura del bailaor, da comienzo una muestra auténtica de baile enraizado. Con unas vueltas por martinetes se presentan los actuantes. La voz y la presencia de Rafi Heredia mantienen el espectáculo con todo el sabor sacromontano. Por su parte, la buena guitarra de Manuel Fernández, con su soniquete granadino, ofrece calidad al tiempo que calor.

Mientras los bailaores se preparan, la cantaora nos ofrece unos tangos del Camino como sólo se cantan por aquí. Termina acordándose de Remedios Amaya. Las tablas y la entrega de los artistas hacen que los problemas de sonido queden en  un segundo plano. Muy aplaudida, Carmen Martínez baila por bulerías. Y Nuria Morales aborda la misma versión festera del “Granada” de Agustín Lara que bailó en el Festival de Otoño. A Raquel “La Repompa” le hierve la sangre con unas bamberas con aire de fiesta. Una gran muestra del sentimiento y el latir telúrico. Juan Andrés Maya, para terminar, se extiende generosamente por alegrías. Le sienta bien este baile a su juego de brazos y a la redondez del movimiento. Aunque el compás por seguiriyas se apodere del ritmo gaditano, aunque vistiera de negro, las cantiñas le sientan bien a Juan Andrés.

* (© Nono Guirado).

Domingo, 01 de Febrero de 2009 10:48 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 3 comentarios.

Qué bien se viaja en primera

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“Qué bien se viaja en primera”, le oí decir en cierta ocasión a Curro Albayzín viendo bailar a Angustillas ‘La Mona’, como sintiendo que se podía relajar, que podía quitar el antivirus porque todo lo que entraría sería bueno. Así me sentí la noche del viernes en la acogedora peña Solera y Caña de Maracena viendo la buena forma de Juan Pinilla y su admirable seguridad. Alfredo Mesa le acompaña a la guitarra. Limpio, inspirado, sin apenas fisuras. Evoluciona por momentos bajo la luz de Miguel Ochando, lo que es una garantía. Sin embargo, el equipo de sonido no se portó de la mejor manera, y el exceso de graves limitaba su expresión.

El color del baile lo firmó Silvia Lozano, corredora de fondo, aprendiz y maestra al mismo tiempo. Su cuerpo es pura fibra, que pone al servicio de su baile, en el que destaca el juego de brazos y la expresión de su rostro, siempre sonriente, siempre comprometido.

Juan Pinilla, con la azotea despejada y flores en los balcones, se compromete con una peña que lo vio nacer como cantaor y, para la cincuentena escasa de asistentes, su entrega es total. Comienza con unas malagueñas generosas en abandolaos. Su misión viene siendo la de un arqueólogo, rescatando letras y ritmos del pasado, así como del aventurero que no teme abrir nuevas puertas y saltar al vacío de lo inexplorado. De esta manera, después de una sabrosa farruca, introduce la caña con un apunte por soleá, a la manera de Diego Clavel, con letra de Chavela Vargas, “esa gran flamenca, aunque ella no lo sepa”.

La segunda parte, algo más rozado, arranca con cantes de levante, demostrando su largura. Es manifiesto, y así lo reconoce, lo que este cantaor le debe a tres grandes figuras del cante granadino,  Cobitos, Manuel Ávila y Morente. Continúa con unas cantiñas muy marcadas, remedando el estilo de Calixto Sánchez. Y, remata su actuación, con unas granaínas, extendiéndose en dedicatorias.

Para culminar cada una de las partes, cantaor y tocaor, extreman todo su saber para arropar a Silvia bailando una soleá por bulerías y unos tangos, respectivamente. Acaba la noche con una pataílla por bulerías con algunos flamencos allí presentes.

FOTO: Nono Guirado, in situ.©

Martes, 20 de Enero de 2009 12:45 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

La Chumbera apuesta por el calé

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Patrimonio Flamenco

El sábado 17 dio comienzo la temporada invierno-primavera en el Centro Internacional de Estudios Gitanos La Chumbera. Desde enero hasta junio, se irán sucediendo un ramillete de artistas con algunos puntos en común. Casi la totalidad de los flamencos que pisarán las tablas son gitanos y la gran mayoría son de la tierra. Se intercalará gente novel con otra más veterana. Su horario se retrasa media hora, en vez de a las nueve será a las y media, para dar tiempo a iluminar la Alhambra, verdadero protagonista de este escenario, que abre su balconada al insigne monumento nazarí. Su precio seguirá siendo asequible, convirtiéndose en uno de los mejores locales para ver un flamenco serio y popular. El cante, el toque y el baile se sucederán en La Chumbera, apostando por el espectáculo completo y mayoritariamente festero, por el tipo de público que allí acude, en su mayoría extranjeros y jóvenes. Una asignatura pendiente en esta sala es el factor técnico. Es decir, el sonido y la luz, que, por las especiales características del escenario, como pueden ser su gran cristalera al fondo de la escena y su altura diáfana, son difíciles de controlar. Algunos de los nombres que pasarán por el Centro serán: al cante, Jaime Heredia “El Parrón”, José Fernández o Manuel Heredia; a la guitarra, Rafael Habichuela, Emilio Maya, Carlos Zarate o Manuel Fernández; al baile, Angustias “La Mona”, Raquel “La Repompa”, Isa Vega o Lucia Guarnido; y a la percusión el brasileño Rubén Dantas.

El sábado inauguró las sesiones el cante añejo y sesgado de Antonio Carmona, con resultado bastante flojo y deslabazado, amén de poco dinámico y sin perspectiva.

Aunque Antonio abrió por alegrías y tangos, donde se le reconoce y se siente más a gusto es en el cante jondo. De forma que sus mejores entregas vinieron por levante y en forma de soleares o fandangos. A su lado, un Rafael Habichuela especialmente inspirado hizo las delicias del público atento. Destacó este músico sobre todo improvisando en las bulerías y haciéndole guiños a otras músicas. Capítulo aparte merece también Raquel La Repompa, que abordó las bulerías finales con sabia sacromontana y la gracia de quien le hierve la sangre a compás. Después de algún tiempo sin ver a esta bailaora malagueña, sorprende su evolución, su tino y su verdad sobre las tablas.

 

Lunes, 19 de Enero de 2009 13:19 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 1 comentario.

Carlos Zárate, un corredor de fondo

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Presentación del disco “Placeta 7”

Cuando en el barrio del Zaidín se nominaban las plazas por números, Carlos Zárate bajaba a jugar con sus amigos a la Placeta número 7, y sus horizontes más próximos se limitaban a las dos o tres placetas colindantes. Entre pelotas, bicicletas y un bocadillo a las cinco y media de la tarde trascurrió su niñez. Aunque pronto entró en el mundo de la guitarra. A los trece años ya tocaba en los escenarios. Ahora es padre y lleva la friolera de treinta y seis años detrás de un mástil, de una caja y de seis cuerdas. Con “Placeta 7”, Carlos Zárate ha querido rendirle un homenaje a la infancia y a la libertad. A esa infancia perdida, a los niños de hoy en día y al niño que todos llevamos dentro. Es el sentimiento que le ha perseguido durante muchos años de su vida y que por fin ha visto la luz en forma de disco. Un disco social donde todos caben. Un trabajo abierto, eminentemente abierto, donde cada cual encuentra su esquina en unas notas, en un fraseo, en un tacón.

Carlos, a la hora de concebir este trabajo, llamó a muchas puertas, pues deseaba una obra coral, un “Save the children” flamenco, salvando las distancias. Carlos llamó a muchas puertas, repito, y todas se le abrieron. Como resultado, se expandió el trabajo, y, de una grabación simple, resultaron dos cedés, con ocho temas cada uno, cargados de intensidad, de intimidad y bastante heterogéneos, donde tienen cabida desde sonidos caribeños hasta andalusíes, desde la poesía recitada hasta la coral polifónica o el coro rociero o la orquesta clásica. Y flamenco, sobre todo flamenco. Carlos, con la pulsión fuerte y precisa del que está acostumbrado a acompañar, a tocar para el baile, imprime a cada una de sus notas un carácter lleno de de flamencura y de pasión, de queja y de compás.

Esta apertura sin condición ha reunido en su entorno a unas ciento treinta personas, de las que más de cien son músicos, que participan directamente en su grabación. Nombrar a todos es imposible en este limitado espacio. Sin embargo, algún nombre por su dimensión, no podemos dejarlo pasar por alto. Así, nos encontramos con la Tangeri Café Orchestra; la Coral y la Orquesta de la Basílica de San Juan de Dios; las voces de Juan Pinilla, de Alfredo Tejada, de José Fernández, de Aroa Palomo o de Sensi de Carlos; el zapateado de Pastora Galván, de Manuel Liñán o de Rosa Zárate; la soprano Ana Sacramento... También hallamos pianos, guitarras y bajos eléctricos, percusiones, flautas, etc. que redondean un disco plural.

Al final del segundo cedé, a modo de bonus track, se incluyen unas bulerías de Los niños de la Huerta Carrasco de Motril que sintetiza la idea de futuro, de libertad y de frescura de la infancia.

El sábado pasado, 20 de diciembre, Carlos y los “suyos” (unas setenta personas) presentaron el doble disco en el Teatro Municipal de Monachil, con una gran acogida por parte del público asistente que llenaba la sala. En las casi dos horas que duró el concierto, pudimos escuchar los principales temas de esta exclusiva grabación.

* Foto en directo de Nono Guirado ©

Martes, 23 de Diciembre de 2008 17:54 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 3 comentarios.

Toque de queda en La Platería

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El Festival de Otoño tuvo sus efectos colaterales. El primer problema de estos Encuentros Flamencos es que ha perdido el norte. De una conciencia universalista hemos aterrizado en el localismo más casposo. De un germen vanguardista, se tiende al anquilosamiento y el conservadurismo. De una mirada a la cúspide, nos quedamos en el subsuelo. De una apuesta de intercambio, se impone la divisa de "yo me lo guiso y yo me lo como".

Problemas de presupuesto aluden y yo digo problemas de previsión, problemas de iniciativa, desconocimiento, cortedad de miras, planitud, amiguismo, especulación cultural, patrioterismo (que es como el chovinismo, pero más castizo).

Una idea primigenia del Festival era el encuentro. De ahí el subtítulo. Se encontraban flamencos de todos los rincones del país, se encontraban viejos y jóvenes, sabiduría con inocencia, mujeres con hombres, gitanos con payos, artistas y público, o sea, la gran familia flamenca. Para potenciar este espíritu surgieron los trasnoches, generalmente en La Platería (la decana de las peñas flamencas).

¡Mira, qué interesante! Este año hay trasnoches. Parecen, sin embargo, una actividad aparte, pues nadie de los participantes del Festival (ni del escenario ni del patio de butacas) acudió a este ofrecimiento. Se supone que era una extensión distendida y, sin ninguna duda, interesante de dichos Encuentros, donde se cambiaban impresiones y, a veces, surgía el duende.

Un servidor, atraído por la afición, la curiosidad y el esparcimiento, sí quiso "saborear" esos trasnoches prometidos. El viernes, que cantaba Sara Heredia con Antonio El Chonico, no pude subir. El sábado arrastré a los padres de Patricia Guerrero, a los responsables del Carmen de las Cuevas y a otra pareja de amigos. Cantaba Aroa Palomo.

El domingo subí con Paula, gran aficionada y conocedora. En La Platería encontramos a Jaime Heredia y otros plateros (parecía una novela: "Plateros y yo"). Estuvimos hablando, con el Niño de las Almendras de fondo, de que la peña no era una peña. La gente venía a ver el espectáculo y se iba. El bar manda en la peña. Eso ya es un negocio. No hay nadie. Dónde están los flamencos...

El Parrón apuntaba que debería oler a flamenco. Que antes se reunían a cantar y tocar y reír y escuchar y discutir y beber y opinar y criticar (o referir, si es fuerte la palabra). Ahora no se arranca nadie. Ya no huele a flamenco.

Cuando volvimos de escuchar al ínclito almendrado, Jaime estaba cantando. Sus palabras habían calado en sí mismo y, con un tocaor tranquilo y agradable (que no sé su nombre), entonaba una soleá por derecho, a media voz, entre risas ahogadas y miradas cómplices. Hacía tiempo que no apreciaba el paladar de El Parrón. Entre actuaciones profesionales, megafonías y otras obligaciones, este veterano perdía el sabor.

¡Ole! Poco a poco se creó un corrillo. Esto empieza a parecerse a una peña. Pronto se unirían a nosotros el Niño de las Almendras y Carlos Zárate que habían acabado su recital. Y Paula, según me confeso después, se echaría un bailecito y algún fandango.

Pero salió la dueña del bar en el mejor momento. Señores, dijo arrastrando la ese, vayan abonando sus consumiciones que vamos a cerrar. No me lo podía creer. Eran las doce y media o una menos algo. Llevamos tres noches de trasnoches y estamos muy cansados, añadió a modo de justificación. Nadie reaccionó. Si alguien no sabe explicar la expresión de "echar un jarro de agua fría", este es un buen ejemplo.

Qué podíamos hacer, pagar e irnos. Ante el toque de queda, nosotros tocata y fuga, porque en realidad fue tocata de entrepierna.

Jaime juró no volver a pisar la peña. Paula le pidió perdón a unos visitantes que también se iban con el rabo entre las piernas y la cara a cuadros. Que ella era la primera socia de La Platería, que estaba avergonzada, que eso no era lo habitual, que el flamenco... etc., etc.

Mi indignación y vergüenza ajena también es supina. La gente viene a La Platería como si fuera un templo, el máximo exponente del flamenco. Los artistas vienen a la peña con miedo, con mucho respeto.

La Platería no sólo debe tener actividades, actuaciones y cursos. El nombre de La Platería conlleva la obligación de mantener un espíritu y unas maneras. Desde el presidente hasta el último socio tienen que hacer de la peña su casa y abrirla a los de dentro y a los de afuera e intentar que todos se sientan a gusto y que respiren flamenco y que huelan a flamenco nada más comenzar a subir la cuesta de Toqueros.

Ser platero es una responsabilidad.

* Peña de La Platería (© Nono Guirado).

Jueves, 11 de Diciembre de 2008 09:47 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 5 comentarios.

La sombra de Antonio Canales

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IX Encuentro Flamenco

Festival de Otoño de Granada

Antonio Canales baila poco, aunque lo hemos visto más activo que en otras ocasiones recientes. Su presencia se reduce a algunas apariciones puntuales y a una soleá, la soleá de siempre, donde su teatralidad es más grande que su eficacia. Pero Canales tiene algo. Tiene un punto de flamencura que aflora en algún momento y se diluye entre la mediocridad de un quiero y no puedo. Porque el bailaor sevillano se ha convertido en su propia sombra, y no sé hasta qué punto es honesto vivir de las rentas. Llamar a un espectáculo “Bailaor” es un tanto pretencioso, si no se sabe mantener el tipo. Sin embargo, lo que sí tiene de meritorio es que se sabe rodear. La falta de información in situ o de un programa de mano impide nombrar a todos los que le acompañan. A algunos de ellos, en cambio, se reconocen con holgura. La guitarra de Jesús del Rosario fue certera y los cantaores más que notables, aunque la media granaína fue un desastre. Destacó sobre todo El Pulga y su decir tan particular. Su personal fraseo nos recuerda a El Falo. La cantaora no alcanzó el nivel deseado. Las alegrías que abordó la bailaora no terminaron de madurar. No supo sacarle partido al vestido de cola, en el que se enredó más de una vez. Tampoco el sonido acompañó. Los acoples y pitidos no se pueden permitir en estas funciones de renombre.

Mención especial merece la actuación de Amador Rojas. Ya lo hemos visto un par de veces en nuestra ciudad y no para de sorprendernos agradablemente. Bailó una farruca, preñada de tangos, con el lenguaje de vanguardia que le caracteriza. Amador es sensible y elegante. Su entrega y profundidad merecieron la mayor ovación de la velada.

En la primera parte, precediendo a Canales, el onubense Guillermo Cano expuso un recital con mucho gusto. Destacó por Huelva y en los fandangos finales. Sus demás propuestas fueron tan dignas como arriesgadas. Tomando como norte a Morente quiso explorar nuevos territorios con resultados inciertos. Los juegos de voces, con "Los Makarines", un extraordinario dúo musical, formado por los hermanos José y Maca, no estuvieron conseguidas. Su primera propuesta se balanceaba entre la granaína y la malagueña. En su milonga reconocimos al creador que pretende y al inconformista manifiesto. Su voz es flamenca y agradable, aunque pobre en tonalidades y arrítmica en ocasiones. En las bulerías se acercó a las guajiras, dándole un punto cubano interesante. Con quien nos descubrimos sin condiciones fue con el guitarrista sevillano Rubén Lebaniegos, Premio Nacional "Manolo Sanlúcar” de Córdoba y Bordón Minero en el Festival Internacional Cante de las Minas de La Unión. Su fuerza, calidad y calidez nos hicieron vibrar.

* (© deflamenco.com)

Miércoles, 10 de Diciembre de 2008 09:28 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Mariquilla tuvo y Mariquilla retuvo

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IX Encuentro Flamenco. Festival de Otoño de Granada

El domingo se clausuró el IX Festival de Otoño de Granada, a falta del espectáculo de Antonio Canales, con un balance positivo en cuanto a la respuesta del público, que cubrió todas las localidades del teatro durante los cinco días que duró. “Granada en cuerpo y alma” de Juan Andrés Maya, como ya dijimos en su estreno, es una función eminentemente local que necesita ser limada en su conjunto. Reconocemos, no obstante, aciertos y actuaciones notables. Entre sus turbias aguas se arraciman algunos dignos islotes.

Continúa pareciéndonos demasiado larga y sin argumento definido. La zambra, capitaneada por Curro Albayzín, destaca en el comienzo. A partir de aquí, sobresalen algunos nombres personales, como el de Luis Mariano y su guitarra; el baile de Patricia Guerrero y el de Iván Vargas, sobre todo en la farruca; las voces tan “granaínas”, aunque a veces destempladas de Amparo y Rafi Heredia; la soleá de Juan Ángel Tirado; el paso a tres en las alegrías de Patricia, Iván y Alba; el espíritu, al fin y al cabo, de “Ay, jondo”, para homenajear a Mario Maya.
Entre mis reconocimientos se encuentra María Guardia “Mariquilla”, la artista invitada que tras veinte años de ausencia sobre el escenario para bailar, ofrece una pincelada tan flamenca como elegante. A Mariquilla, vestida de cola y azabache, la precede un vídeo de un gran momento de su vida, cuando triunfaba por todo el mundo y llevaba por bandera la ciudad de Granada. Después, tan sólo esboza unos pasos y, con alguna vuelta que deja aromas del pasado, comienza a recitar unos versos de su cosecha, “Soñaba con una reina”, donde habla de su trayectoria, y “Manuel Benítez Carrasco del Albayzín”, un homenaje a este poeta. Estas palabras están publicadas en sus memorias “Ardiendo y echando chispas”, que compiló Carlos Arbelos  hace tres años. Entre los dos poemas y a su final, María sigue apuntando un baile más espiritual que pragmático, apoyándose en los palillos, que resuenan con el eco de de los setenta, cuando le cantaba fosforito.

Este día, a pesar de sus limitaciones conceptuales,  fue el más redondo y conseguido del ciclo. Como un canto de cisne, todos los actuantes dieron el todo por el todo. Además, hubo menos problemas de sonido. Llama la atención, en este sentido, el uso de un suelo acústico, especial para baile, que nos devuelve un sonido más limpio y natural, sin micrófonos a la vista.

Espero que para la décima edición de estos Encuentros, nuestro Ayuntamiento se asesore con tiempo y apueste por el flamenco de vanguardia. Que programe un Festival competitivo, del que nos sintamos orgullosos.

* Mariquilla, recientemente en Jumilla.

Martes, 09 de Diciembre de 2008 19:45 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Morente, una apuesta segura

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IX Encuentro Flamenco. Festival de Otoño de Granada

Enrique Morente, siempre sobresaliente (incluso cuando no lo está), revaloriza el acto a donde acude. Morente, por encima del bien y del mal, es un paréntesis de cielo y tierra, de agua y fuego. El cantaor granadino se permite subir a escena a dos jóvenes tocaores, a las guitarras incipientes de su hijo Kiki (al que preferimos cantando) y al Monti, el hijo de Montoyita. El maestro es capaz de tapar cualquier fisura con su dominio escénico, con su control de guerrero antiguo. Incluso, en las granaínas con que comenzó su entrega, muy a su estilo, la memoria caprichosa hizo que repitiera el primer tercio de un fandango, pero con un ayeo oportuno esperó otra vuelta de guitarra para entonar nuevos versos. Su actuación fue tan fugaz como intensa. Enrique terminó acordándose de Mario Maya. A modo de réquiem, tal cual hizo en la Bienal de Sevilla de este año, le dedicó al gran bailaor el “Aleluya” que grabó, con Lagartija Nick, en su vanguardista “Omega” (1996), aflamencando el homónimo tema de Leonard Cohen.

. FOTO: E.Morente (© Paco Sánchez)

Lunes, 08 de Diciembre de 2008 12:30 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

Granada y su ombligo

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IX Encuentro Flamenco. Festival de Otoño de Granada

“Granada en cuerpo y alma” es el nombre de la obra que ocupará todos los días del Festival de Otoño de Granada. Es un homenaje al maestro Mario Maya. Si Mario hubiera visto el estreno (que puede que lo haya visto, esté donde esté) se sonreiría halagado por las muestras de cariño, por haber rescatado retazos de su gran montaje “Ay Jondo” y por haber reproducido su mítico baile por seguiriyas. Pero, con unos golpecitos en la espalda, seguramente diría: os lo agradezco, buen intento, pero por ahí no van los tiros.

Juan Andrés Maya, un buen bailaor bidimensional, depura su estilo y busca silencios, reposa el alma, hace guiños a lo contemporáneo, zapatea como quien busca, como quien pone puntos suspensivos. Juan Andrés tiene grandes iniciativas que no sabe desarrollar. Una falsa idea cosmogónica le hace volcar todo su potencial en la obra que tiene entre manos. Si hay alguien legitimado en Granada para firmar una obra sobre Granada es Juan Andrés Maya, y con él la Cueva de la Rocío, y con ella todo el Sacromonte, y con éstos todos sus hijos. Pero es una historia sesgada, una mirada estática, anteojeras del flamenco. Somos de Granada y tememos alzar la mano. Si Sevilla le canta continuamente a Sevilla y Cádiz a Cádiz y Málaga a Málaga. ¿Por qué no revindicamos nosotros nuestra tierra? Puede que por temor a caer en el provincianismo pacato, puede que al mirarnos el ombligo olvidemos que hay más cuerpos a nuestro alrededor.

Lo primero que tenemos que objetar de la obra es su extensión. Casi tres horas de una historia que en la primera parte ya se ha quedado sin argumento. Los bailes son también extensos. Los aciertos son puntuales y extremadamente agradecidos. Destacamos en primer lugar la intervención de Marina Heredia, como artista invitada, que hace un impagable recorrido por tonás (martinete, pregón, carcelera) y aflamenca el poema lorquiano "Córdoba, lejana y sola", que baila el mismo Maya. También meritoria es la actuación de Iván Vargas, sobre todo remedando a Manolete y su famosa farruca; Patricia Guerrero notable, como siempre, aunque a veces le sobran brazos; Luis Mariano con su guitarra, que se ha convertido en el sonido de Granada; la bandurria de Manuel Vera; Pinilla y “donde habitan las manolas”.

Un aplauso se merece la reproducción de la zambra (alboreá, cachucha, la mosca), si no fuera por lo repetido de su propuesta. Aplaudimos a sus cuatro bailaoras, Salvaora Maya, La Porrona, Encarni Heredia, Angustias La Mona, por su autenticidad y por demostrar que Granada, aunque no tenga costa, tiene sal.

Total, un cúmulo de individualidades que se pierden entre tanta información deslavazada, que seguirá en escena durante cinco días, cambiando de artista invitado; que seguirá convenciendo a los incondicionales; que puede que dé nuevas sorpresas; que, me temo, se devorará a sí misma. Pues el ombligo de Granada no es exportable.

* Detalle del Programa.

Jueves, 04 de Diciembre de 2008 22:47 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Miguel López canta a los poetas con música de Mario Maya

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Presentación del disco 'Canto a los Poetas'

Es de común conocimiento, sin discusión, la altura del baile de Mario Maya. Puedo afirmar, sin ningún miedo, que Mario Maya, junto con Antonio Gades, ha sido el mejor coreógrafo flamenco del panorama español. Sin embargo, más desconocida es su faceta como compositor. Mario Maya era el compositor, coreógrafo y parte integrante, si no protagonista, en la interpretación de todos sus espectáculos.

Miguel López se define como cantautor flamenco. Y, al mismo tiempo, se interroga y nos interroga sobre esta definición, dejando la respuesta en el aire y en la sensibilidad de los oyentes. Puede ser cantautor porque canta y compone, puede ser flamenco porque se queja con jondura y entre su música aletean los ritmos de las cantiñas, de las bulerías, de las granaínas y hasta de los tangos. Sin embargo, no es un cantaor al uso. No se le puede pedir pureza, porque ni la ofrece ni la busca. Pero tiene ese regusto, ese pellizco, ese aguardiente, que te obliga a decir un ole sentido a cada paso.

Miguel emigró desde su Jaén natal, de un pueblo llamado Villagordo, nos recuerda con cierto orgullo, hasta Cataluña, donde se forma como artista comprometido y toma conciencia de su identidad como emigrante. Los ecos andaluces los llevaba en la sangre, en el instinto.

En el año 1972 entró a formar parte del grupo La Cuadra de Sevilla que pasó por Barcelona y unió su sentir al de ellos durante cinco años como cantaor, interpretando los espectáculos “Quejío” y “Los palos”, regresando así a Andalucía.

En Alhama de Granada, en 1977, gana el primer premio de la canción andaluza con “Nana al niño emigrante”, tras lo cual graba su primer disco “Cantes de la emigración”.

Mario Maya, en plena efervescencia, a través de El Piki, lo busca para su espectáculo “Ay jondo”, con libreto de Juan de Loxa, y lo incorpora a su compañía. Seguidamente haría “Diálogos del Amargo”. Con el bailaor granadino colaborará durante siete años, tras los cuales vuelve a su pueblo a trabajar como jornalero en la aceituna, a raíz de la muerte del guitarrista Isidoro Carmona, también de la compañía de Mario, con el cual compartía bastantes inquietudes. Entre estos proyectos, se encontraba la elaboración de un disco dedicado a los poetas.

Este ideal quedó truncado con el accidente mortal del tocaor y el autoexilio del cantaor entre olivos y terruños durante unos veinte años. Hasta que, recientemente, un nuevo encuentro con el maestro granadino y el empuje definitivo del músico y productor Pedro Sierra, hicieron posible que viera la luz este trabajo en barbecho.

“Canto a los poetas” se presentó en diciembre pasado en la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, con presencia de su directora por aquel entonces, Bibiana Aído, sus autores, Miguel López y Mario Maya, y su productor y director musical, Pedro Sierra, quien también presta su guitarra en la grabación.

En vida de Mario, se volvió a presentar la obra en Jaén a principios de año, y estaba programada su presentación en Granada en el mes de septiembre. Pero otra vez la tragedia acudió con sus manos de rayo y se llevó a Mario, y con él a sus ideas, a sus querencias, a sus obras soñadas y apenas esbozadas en unas líneas, en una conversación, en unos pasos.

Este jueves, en la Asociación de la Prensa de Granada, con todos los honores, como si de una ceremonia intimista se tratara, ha visto la luz, para el público de la tierra, este disco que se ha convertido en el desgarrado homenaje de un hombre a sus compañeros de fatigas, en un sentido tributo a la memoria de Mario Maya e Isidoro Carmona.

Fue un paréntesis en la vida, fue una mirada hacia atrás, fue un revivir de los años setenta en un cuartito del edificio Rey Soler. Como presentadores, emotivos maestros de ceremonias y protagonistas de aquellos años, sentados en la mesa, junto a Migue López, estaban Juan de Loxa, Miguel Ángel González y Juan Bedmar. En el ambiente pululaba el espíritu de “Poesía 70”, “Manifiesto canción del sur” y de toda la cultura que rondaba esos años.

El disco lo componen diez temas, de los cuales la autoría de la música de seis ellos está compuesta por Mario Maya y el resto son del propio Miguel, donde versionan poemas de García Lorca, como la “Baladilla de los tres ríos” y “Amor”; de Juan Ramón Jiménez, como “El viaje definitivo” y “Calle de los Marineros”; la desgarradora “Autobiografía” de León Felipe, que se introduce con un recitado con la voz del poeta; “Camino de los campos” y “He andado caminos” de Antonio Machado; y “Andalucía” de Juan de Loxa. Con aires de Cádiz se canta también “Cuéntame alegrías”, con letra de Mario; y “A mis niñas”, de Miguel López.

Miguel López es un hombre íntegro y honesto, de que Mario Maya dejó dicho que “ha sido un ejemplo de nobleza y caballerosidad dentro de una profesión hoy desacreditada. Prefiero la humanidad de Miguel que la arbitraria, resbaladiza, hipócrita, tan a menudo falsa cuestión de la fama. Porque la fama es la gloria en calderilla”. Y le dedica estos versos:

La voz de la guitarra

Se iba perdiendo calle arriba

Callándose al doblar la esquina

Pero Miguel seguía cantando.

* En la foto: Miguel López, una señora que no tengo el gusto, Pedro Sierra y Mario Maya.

Lunes, 01 de Diciembre de 2008 13:50 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

El renacer de un artista

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Puro. Momento absoluto

Farruquito cambia de registro. A los 25 años, y tras haber pasado una experiencia no muy agradable, extraflamenca por descontado, pasa a llamarse más que nunca Juan Manuel Fernández Montoya y emprende una carrera en solitario, sin su inseparable familia, quiero decir, buscando la extensión del lenguaje que él siempre ha practicado, con la pureza de sangre como blasón y la sombra del abuelo Farruco como enseña. Farruquito improvisa más que nunca, espera que su “luz interior” lo ilumine en cada instante, arropado por la música, por el cante, por un público incondicional que quiere tocar extremos celestes con los pasos de su ídolo.

El espectáculo da comienzo con un poeta, con un pensador, con un mítico Manuel Molina, sentado, asiendo una pluma, con fondo de piano, reflexionando en off sobre la pureza y la verdad. Es un patriarca, es el contrapunto atemporal de esta obra. Todos los temas están cerrados. La función perfectamente hilvanada. Pero la frescura, la espontaneidad, como digo, son los momentos más sabrosos. Farruquito desprende naturalidad y buen gusto. Su baile, tremendamente masculino, se redondea. Sus arrebatos se dosifican, lo cual se agradece, y están más justificados que nunca. Sin embargo, el puro genio, el compás y la elegancia, marcas indiscutibles de su estirpe, rebosan en cada movimiento. El carisma que envuelve a este bailaor hace que sobresalgan sus momentos en solitario, sin apenas acompañamiento que, en momentos, se muestra excesivo. Exceso de orquestación y exceso de grito, redundando en un circo que sólo sirve para desvanecer la presencia del bailaor.

Un vídeo al fondo del escenario, con imágenes del pasado y del instante, nos ayuda a comprender el espíritu, la raíz a la que aludimos. “Gallardía” son los abandolaos sirven para presentar el recital, sobre todo las voces escogidas. De entre los cinco cantaores, con su valía individual, destacamos a Pedro Heredia. Farruquito entra en escena con el zapateado “Lluvia de ilusión”. De aquí pasamos a la fragua, a los martinetes, a uno de los momentos sublimes de la noche, que Manuel Molina introduce con un poema alusivo y los dos cantaores entonan al alimón, mientras el bailaor se incorpora golpeando el yunque a compás. La seguiriya “Sentencia” surge del fuego, del martillo, de las mil arrugas del maestro fragüero. Es la más fidedigna mirada hacia atrás, es el momento más añejo.

En las alegrías “Sed soluble”, que culminan en jaleos, aparece un Farruquito de blanco (el vestuario es de Victorio & Lucchino) esférico y brioso, en el que destaca su juego de brazos. Manuel tiene su momento con un poema por bulerías a su estiló, único, sideral. Los tangos representan una exclusiva muestra del cante femenino. Mientras la soleá “Herencia” pasa por ser un ceremonial, que termina con unas bulerías acompasadas sólo con palmas y tacón. Para la alabanza final, “La fe del amor”, sirve para presentar a los actuantes que, de negro absoluto, retornan con túnicas blancas y descalzos, dando a entender que ésta es la verdad, su verdad.

* Foto de Luis Castilla para Acordes de Flamenco (fragmento) ©

 

Domingo, 30 de Noviembre de 2008 12:51 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 1 comentario.

Crónica de un disco esperado

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“Lámpara Minera” vol. 3

Juan Pinilla, profeta en su tierra donde los haya, reunió en torno suya a un gran número de representantes del flamenco, de la cultura y de la política granadina, para presentar su primer disco, fruto del prestigioso premio “Lámpara Minera” que obtuvo en el Festival Internacional de Cante de las Minas en la edición del pasado año. Todos quisieron estar presentes, todos quisieron apoyar a este joven cantaor de Huétor Tájar que tan alto lleva el estandarte de su tierra, del flamenco puro y de la amistad.

Tras unas sentidas palabras de protocolo de la mano del Alcalde de Armilla (el acto se realizó en el teatro de esta localidad), de la Diputada de Cultura y del Presidente de la peña de La Platería, que oficiosamente aparecía como padrino del artista, se dio paso a una muestra en vivo del contenido del disco. Juan Pinilla arropado por su inseparable Luis Mariano a la guitarra y Encarni y Antonia Heredia a las palmas, comenzó con la soleá “Al aire de Graná”, que encierra la caña en su interior, autoría de Paco Moyano. La emoción le embarga y la trasmite. La tensión de ver un teatro lleno, hasta la bandera, de amigos, de incondicionales, de admiradores, le hacía supeditar su cante a sus sentimientos. Como resultado, no escuchamos al mejor Pinilla, pero si al más sentido y verdadero. Un recital que abordó con las entrañas, en el que ofreció su corazón troceado en una bandeja de plata para que cada uno se sirviera a voluntad.