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Vaca sorpresa

Vaca sorpresa

El siempre desmedido Ibn Bassal Salah, señor principal del bajo Guadalquivir, en las pantagruélicas comidas que ofrecía en la fiesta del Id al Fiar (fin de Ramadán), los cientos de comensales no eran capaces de dar término a las miríadas de viandas que se iban sucediendo.

El convite siempre daba comienzo con su plato estrella, consistente en un cordero joven bien limpio que contenía en su interior un ganso, y éste un pollo, y este un palomo, y después un zorzal, con uno o dos pajarillos en su vientre, todo esto bien asado e introducido en el cuerpo de una vaca bien cocinada.

* TEXTO perteneciente a: "Anecdotario apócrifo de recetas andalusíes".

Cosas de Juan

Cosas de Juan

Mi niño sabe que este año, para sonreír en las fotos, debe decir CRISIS (aunque se las haga él mismo).

Siempre me pregunta que qué le dirán los demás ante cualquier circunstancia (si se hace una herida, si tiene un nuevo disfraz, si lleva un juguete...). Yo tengo que urdir una respuesta convincente. Supongo que algún día le diría: "Tu abuela te dirá..." o "Tus amigos van a decir...". Por eso me preguntó el viernes de Carnaval, cuando se disfrazó de "comandante de los siete mosqueteros" (literal) qué iban a decir sus amigos. Le dije que sus amigos se iban a quedar asombrados. Me respondió que no podrían, que para eso tienen que tener sombra.

Peleando el fin de semana (cuando se levanta, viene a mi cama para echar una "peleílla"), le dije, después de la desmedida paliza que me propinó durante bastantes minutos: "me vas a desarmar". "Pero si no tienes armas", me respondió.

Tiene una teoría sobre la tele. Me dice que ve tantos dibujos animados porque son dibujos y porque le animan.

Suele aprenderse todas las tonterías que le digo y repetirlas siempre que tiene ocasión. Así, recién bañado, cuando voy a ponerle la camiseta, le digo: "cógete las mangas". Siempre pica e intenta agarrar la prenda que no tiene. Nos reímos con ganas y después siempre lo hace con todos. "¿Me cojo las mangas?", pregunta con ingenuidad.

Cuando le das en la cabeza en algún juego, exclama: "en la cabeza no que estoy estudiando" o "en la cabeza no que es mi segundo órgano favorito", como decía Woody Allen en El Dormilón.

Le gusta ver la tele conmigo y fijarse cuando me río para reírse él también y aprenderse el momento y llamarme siempre que sale ese anuncio, por ejemplo. Así, somos cómplices en películas, dibujos, anuncios... Y nos aprendemos textos de memoria. A ver qué os parece este del Oso Yogui:

- Respira profundo, Rubidú. Qué es lo que quieres decirme.

- Que Búfalo Billy ha vuelto. ¡Ha vuelto!

- Si ya no hay búfalos en el parque Jellystone.

Iahve

iahve puso el disco de prohibido al manzano tal vez
fuera el único frutal de esta especie y posiblemente
tuviera sólo esa manzana el fruto es más tentador por
estar vedado ese edén no era tal paraíso dios y la
serpiente montaron la escena iahve fue el sádico ella
quiso un imposible a él le faltaba una costilla por la
tierra pasaba un río y al torrente le faltaba un poco de
barro y el amo perdió un soplido fue la negación de
la negación eva antojada de caín cansada de yerbas y
raíces amó la manzana pero estaba muy alta satanás
quiso aparecer en el mundo y nació caín con su estigma
la señal de la minoría la huella del superhombre símbolo
del poder del señor de las tinieblas el primogénito venció
a abel sufrió al hacerlo pero su ejecución era imprescindible
era parte del juego no tenía opción era su sino estaría
profetizado con su estigma que era el de eva belcebú y dios
y sería el de calígula y judas y amén pudo ser un juego
donde el que gana pierde y el que pierde arrostra su suerte
y alguien lo escribió sobre las gradas del templo ella
inmaculada pisará la cabeza de la sierpe pero el ángel
caído siempre está cayendo y el poderoso sigue condenando
árboles y sombras el cieno y el barro auparán otra costilla
sedienta de un nuevo estigma y el juego se repite
baja a la tierra la segunda persona engendrada y no creada
hija del padre que pasó cuarenta días desérticos y sus
gélidas noches y empuñó un látigo levantó a lázaro de los
brazos de su amada y no yació con la magdalena
murió por costillas y por limo soplos y estigmas prosiguió
su lúdico devenir por la calzada de emahú la semana
siguiente fue peregrino y salvó a sus amigos judas no quiso
entregarlo pero así dictaba el juego luego ahorco a su
estampa no lo fotografiaron y tomás que era joven
no se lo creía tocó el pecho de su hermano y se llenó
de llaga y el séptimo día descansó partió pan que era él
sirvió vino que fue su sangre y lo dio a los demás
iahve vio que todo lo que había hecho era bueno

* Poema muy muy antiguo de una recopilación que di en llamar "Autorretrato sin vértigo".

Cierren la puerta al salir

Cierren la puerta al salir

Flamenco viene del Sur

Es inadmisible a estas alturas, en un teatro como el Alhambra, en el ciclo Flamenco viene del Sur, avalado por la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, que nos encontremos problemas de sonido de tal densidad. En el espectáculo “Puertas adentro” de Antonio El Pipa, que abrió el festival este lunes, si no crujían los micrófonos estaban mudos. Incluso estalló un foco. No vaya a ser, como decía mi colega José Manuel Rojas, que fuera por bailar peteneras al comienzo de la función. Las tablas, por otro lado, del Pipa y los suyos, solventaron con estoicismo estos problemas.

Con una idea original, el poema de Miguel Hernández, “Llego con tres heridas”; con un argumento conseguido, el mundo interior, las puertas adentro, la muerte, la vida, el amor; y con un armazón importante, la música de José Luis Montón y los protagonistas de la Compañía, la obra en su conjunto fue poco más que una raya en el agua.

Antonio El Pipa, como protagonista absoluto, como reysol, se repetía continuamente, a pesar del cambio con otros de sus montajes, donde sobresalía el baile de pies. Se le veía pretencioso y pretendido, cuando menos histriónico, con un baile más humilde, pero verdadero y arriesgado, habría cumplido las expectativas. Antonio domina la técnica y tiene compás, pero busca el aplauso y la empatía donde no tiene razón de ser. Algunos problemas anacrónicos, por otra parte, siembran la escena (a no ser que la obra se sitúe en los cuarenta o cincuenta, que no creo). Aciertos, por otro lado, hay muchos, y justo es reconocerlos y mencionarlos. Mientras la primera parte, “La muerte” se pierde entre tópicos simbolistas, la segunda, “La vida”, tiene momentos para descubrirse. Destaca en un primer momento la seguiriya, cantada por Juana la del Pipa, rematada por cabales, o el zapateado del jerezano alternándose con la guitarra en las primeras bulerías. Y, a continuación, quizá lo mejor de la noche, las nanas por tangos que canta María y las guajiras que baila la dulce Macarena Ramírez y que entona Enrique El Extremeño o una grabación de Tío Borrico, que bailan Antonio y el niño, de diez o doce años, Christian de los Reyes, aunque a veces resulte fuera de lugar.

La tercera herida, “El amor”, es un continuo de bulerías, atravesadas por esa sublime soleá de la matriarca Juana. La historia termina de blanco y rojo, con una fiesta jerezana llena de esperanza, donde todos prometen, pero sólo son la sombra alargada de Antonio El Pipa.

Las “Puertas adentro” son las emociones de este bailaor tras la muerte de su madre, el nacimiento de su segundo hijo y el triunfo definitivo del amor como the end.

Cierren la puerta al salir, Gracias.

Creacionistas y negacionistas

Creacionistas y negacionistas

Hay dos debates milenarios hoy de actualidad. Dos opiniones que sorprenden por lo incomprensible e intolerante, incluso. Dos teorías que nos sumergen en los tiempos oscuros del medioevo.

Con motivo del 200 aniversario del nacimiento de  Darwin, todavía hay quien niega la evidencia del proceso evolutivo. No vale la ciencia ni sus descubrimientos, no valen las demostraciones y la lógica. Para algunos el hombre fue creado tal y como es, pero con menos ropa.

Sea del barro, del soplido y de una costilla. Hombre y mujer surgen a imagen y semejanza del Creador para ser centro del universo, para aplastar la cabeza de la sierpe, para ser la imagen de Dios en la tierra.

También, destaca en los últimos titulares, a raíz del levantamiento papal de algunas excomuniones a obispos que fueron ordenados por el polémico Lefrebvre, la negación de las cámaras de gas en la Alemania nazi.

No bastan los testimonios y las imágenes gráficas, no bastan los campos de concentración que aún siguen en pie para vergüenza de la humanidad. No valen los miles y miles de judíos muertos, la mayoría gaseados (en las "duchas", como decían ellos).

Entre creacionistas y negacionistas, empezarán a salir quienes reivindiquen a la cigüeña que trae a los niños de París o los que conciban el mundo plano y no quieran ir más allá de Finisterre o los que teman que se les ponga el ombligo azul a fuerza de homenajear a Onán.

Bailando en Salobreña

Bailando en Salobreña

I Concurso de Jóvenes Flamencos

El Auditorio Municipal de Salobreña acogió este sábado, 21 de febrero, la semifinal de baile del I Concurso de Jóvenes Flamencos de la Diputación de Granada, que se enmarca dentro del proyecto de “Granada Universo Flamenco”. El mes pasado pudimos ver en La Zubia la semifinal de guitarra y el mes próximo tendremos la modalidad de cante en Íllora. De cada semifinal saldrán tres finalistas que se verán las caras en Cullar Vega el mes de abril para decidir los ganadores en cada categoría.

A esta semifinal de baile, llegaron cinco personas, un bailaor y cuatro bailaoras, de los más de veinte inscritos, que quedaron por el camino. Así que, con estar presente en este escenario, ya es una victoria.

Lo primero que hay que apuntar como detalle sorprendente es la meridiana calidad del cuadro de cada uno de los participantes. El bailaor o bailaora de hoy día comprende, como no debe ser de otra manera, que estar arropado por unos músicos de categoría es imprescindible para que desmerezca el trabajo realizado. Comporta un tanto por ciento importante en el éxito de la actuación. Así, con uno o dos cantaores, con uno o dos guitarristas y con uno o dos palmeros, incluso tres, cada concursante estaba respaldado en óptimas condiciones. También sorprende, y es de agradecer, que en ninguno de estos cuadros aparezca percusión alguna, aparte de las palmas. El cajón oculta el taconeo, refuerza el compás, sirve en definitiva, para enturbiar el baile, engañando al oído.

En primer lugar, con bastantes nervios e inseguridad, bailó unas bulerías por soleá Maite Vílchez de veinte años, que no pasará a la final. En su favor diremos que posiblemente estaba acompañada por el mejor cuadro atrás, en el que destacó la voz flamenca y modulada de Mati Gómez, a la que conocemos por su etapa de bailaora. En segundo lugar actuó Lucía de Miguel de veinticinco años. Quizá fuera la más profesional del grupo, lo que le llevó a ser una de las seleccionadas. Bailó unas alegrías con decisión y estilo. Destacó en su cuadro Bettina Flater, una guitarrista de origen noruego. Dos características, mujer y extranjera, difíciles de encontrar en el mundo de la guitarra flamenca, a lo que, como van las cosas, nos tenemos que ir acostumbrando. Como bisagra del programa, el único varón de los concursantes, Andrés Jiménez, de veintiséis años, hizo su aparición con una soleá por bulerías, demostrando una gran técnica y control. Lo veremos pelear en Cullar Vega.

El baile más arriesgado lo protagonizó Elena López ‘La Sensa’, de 23 años que, sin embargo, no fue seleccionada para la final. Sus tarantos, que pronto desembocaron en un baile por tangos, fueron bastante creativos, aunque su indecisión le jugara malas pasadas. Llevó el cuadro más completo de la noche, con dos guitarristas, dos cantaores y tres palmeros. El coraje y la fuerza, a veces descontrolada, lo puso Almudena Romero, de veintinueve años. Bailó unas alegrías, bien arropada por José de Pinos, al cante y Josele de la Rosa a la guitarra, que también le tocó a la primera de las concursantes. Almudena es la tercera de las finalistas.

* Almudena Romero en la foto (© Nono Guirado)

Buen perfume en frasco pequeño

Buen perfume en frasco pequeño

En un rincón del Sacromonte, en una pequeña cueva debajo de ‘Casa Juanillo’, el viernes se inauguró la peña flamenca “Luis Habichuela”, gobernada por Pepe Luis Carmona, el hijo del gran guitarrista que presta su nombre. Es un pequeño espacio, como digo, con un aforo de apenas cincuenta personas dispuestas a escuchar buen flamenco. Porque, en palabras de su presidente, no pretende ser una cueva más para el turista, el folklore y las fotos, sino más bien un lugar donde se reúnan los flamencos y la gente de la tierra para buscar ese pellizquito que se produce cuando el duende está por medio. Ese duende que, como bien saben los poetas, aparece cuando menos se espera, surge de una esquinita de la sonanta o de la garganta de un cantaor que no se plantea nada, sólo que se encuentra a gusto a tu lado.

Sin prisas, pero sin pausas, esta cueva se ha visto modificada, se ha lavado la cara y se ha vestido de largo para su estreno. Las puertas se abren definitivamente, saltando al vacío, sabiendo que cualquier iniciativa en tiempos de crisis es muy arriesgada. Pero con el apoyo de los aficionados, de los flamencos y sobre todo de los socios que apoyan el proyecto, su larga vida está asegurada.

Pero obras son amores, y un barco hasta que no empieza a navegar no demuestra su valía. Así, la noche de apertura, se sentaron los cimientos de una gran edificación. Respaldados por los vecinos de excepción del barrio del Sacromonte y bastantes amigos, el encanto, la magia y la pureza se dieron cita.

Por su coqueto escenario pasaron bastantes flamencos. Desde el mismo Pepe Luis Carmona, acompañado a la guitarra por su sobrino Juan Habichuela, que, a media voz, hicieron soleares, fandangos y bulerías; hasta Manuel Palma ‘El Zahoreño’ que punteó como él sabe los encajes de una granaína; pasando por Johny Cortés, que abrió con una seguiriya y se fue con bulerías. El momento brillante de la noche fue el que protagonizaron Sergio ‘El Colorao’ y Luis Mariano a la guitarra. Es la primera vez que veíamos juntos a esta pareja que, sin ensayo previo, se fueron a levante para después tocar un poquito de cielo con una farruca. Una farruca que Sergio adapta a su voz y a su melisma; una farruca que suena a manantial en manos de Luis Mariano.

Echábamos de menos algunos tangos. Estando donde estábamos, ¿no se iban a escuchar tangos del Camino? Pero la noche es joven y la peña no es un escenario. Así, la guitarra fue pasando entre las mesas y, de mano en mano, el inconfundible soniquete granadino iba sonando y las voces, anónimas algunas, otras no tanto, iban ligando esas letrillas de tangos que al Monte le han dado fama.

Estamos de enhorabuena. El flamenco en nuestra ciudad se acaba de colgar una nueva medalla. Al árbol del flamenco granadino le ha salido un brote, que muy pronto será una buena rama florida, con grandes frutos, pues por sus venas corre buena savia.

* Foto: Luis Mariano en Lo Ferro (© M.Avilés)

Zimbabue. Aniversario y denuncia

Zimbabue. Aniversario y denuncia

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay siete millones de zimbabuenses
muriéndose de hambre.
Debajo de las sumas, un brote de cólera;
el mayor de su historia.
Existen las montañas, lo sé.
Y la Organización de las Naciones Unidas,
lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para saber de las tres mil personas
muertas por la epidemia,
para saber de los sesenta mil infectados,
según la Organización Mundial de la Salud.

En el ochenta y cinco cumpleaños de Robert Mugabe,
dictador de Zimbabue,
se sirvieron cuatro mil porciones de caviar,
tres mil patos para el gusto de la aristocracia,
dieciséis mil huevos,
tres mil tartas de chocolate,
champán francés
y ocho mil cajas de bombones Ferrero Rocher,
los favoritos de “su excelencia”.

Más vale sollozar afilando la navaja
o interrogar a los miles de invitados
que contribuyeron en los gastos.
Más vale escudriñar al banco,
que sólo admite dólares estadounidenses.

Los patos y el caviar
y los huevos y el champán
ponen sus gotas de sangre
debajo de los rostros de los hambrientos;
y los coléricos alaridos de las madres estrujadas
llenan de dolor el mundo
donde el África negra estalla por sus venas.

* (con el permiso de FGL).

El filo de la navaja

Bien mirado, sabemos,
que la felicidad
depende de muy poco
y es ese poco
lo que siempre, siempre, nos falta.

* De "El que come en medio pasa la sal"

Icolodógico

Icolodógico

Ahora resulta que mi niño se ha inventado un idioma. Creo que fue el viernes a última hora. Empezó a enhebrar palabras sin sentido entonando una canción. Como siempre me intereso por sus cosas le pregunté en qué idioma estaba cantando. Como siempre se interesa por mis cosas, me miró a la cara interrogativamente, como diciendo ¿adivínalo?

Le sugerí inglés, francés, alemán, checoslovaco antiguo, valenciano de prisa... A todo me respondía que no. Cuando se me acababan las propuestas, él dijo impasible: es icodológico.

—¿Qué?, pregunté ignorante. ¿Icodo...?

—No. Icolodógico, aclaró orgulloso de enseñarle algo nuevo a su padre, que se la da de listo. —Estaba cantando La Tarara en icodológico, concluye.

Y que no se le olvida la palabreja.

El sábado siguió interrogándome: —¿Sabes como se dice tal (lo que sea) en icolodógico?

—(¿?).

Y me lo dice. Y lo repite para reafirmarse en su nueva palabra inventada. Pero después le preguntas y cambia el término.

—¿Qué pasa?

—Nada, responde con toda naturalidad. En icolodógico cada vez se dice de una forma.

—¿Ah? Voy a escribirlo, para que no se me olvide, le digo.

En el periódico, donde compongo el crucigrama, me dispongo a anotar el nombrecito del idioma. Pero él me quita el boli diciendo que en icolodógico se escribe así (véase foto superior).

Incluso icolodógico en icolodógico se dice de otra forma que aún no he aprendido.

Belén Maya, única en su especie

Belén Maya, única en su especie

Ciclo Flamenco Cajasol

Manolo Sanlúcar, en una entrevista reciente, dijo que reía con sorna cuando le hablaban de mestizaje “Mire usted, declaraba, eso lo hacemos en el flamenco desde hace muchos años. Somos mestizos”. Como prueba evidente de este mestizaje, de este lenguaje universal, reconocemos el baile de Belén Maya. Sin salirse del marco flamenco, la bailaora recorre otros mundos, se sumerge en el jardín borgiano donde los caminos siempre se bifurcan. Lo más evidente es la huella orientalizante con que impregna sus bailes. Unos movimientos tan sinuosamente quebrados e hieráticos que pueden parecer en dos dimensiones. La tercera, y hasta la cuarta, dimensión se la da el flamenco y esa libertad de mirar al pasado sin ataduras, de acogerse a la tradición con la tranquilidad de quien tiene alas que puede desplegar en cualquier momento.

Así, cuando aborda unos tangos, que recorren todo el panorama andaluz, desde Cádiz hasta Granada, pasando por los del Piyayo, no deja de sorprendernos. Nos recuerda a los que bailó en el espectáculo Mujeres de Mario Maya, pero en pequeño formato. Es tremenda la capacidad de adaptación de esta bailaora: se movía en línea recta, en una hilera que iba de derecha a izquierda y viceversa, agudizando así el concepto bidimensional. Su última entrega fue por seguiriyas. Vestida de negro, como mandan los cánones, sigue arrojando leños al fuego para que la llama no se apague. Fue la misma seguiriya, arriesgada, valiente, dispar, que nos dejó este verano en Los veranos del Corral.

El lado oscuro de esta actuación, y nunca mejor dicho, fue la carencia de luz. La escasa iluminación condena al flamenco a la penumbra de años anteriores. Mejor una luz blanca sobre el escenario que un juego de luces para tiempos de crisis.

Pero el regalo fue doble. José Luis Rodríguez, a la guitarra, dio un pequeño gran concierto como preámbulo e interludio de la danza. A diferencia de otros tocaores, sobre todo de los de concierto, que alardean de técnica y velocidad, este onubense impregnaba sus temas de cadencia y armonía. Dejen las prisas para quien tiene prisa. Dejen el virtuosismo para los virtuosos. La parsimonia, modulación y buen gusto no están al alcance de cualquiera. Con unas mineras y bulerías muy personales, José Luis, impone su sello. Es el estigma que nos dibujará una sonrisa en la cara hasta los postres.

Seguidamente se va por Huelva, de ahí a Málaga, y vuelve a Cádiz. Su segunda entrega fueron unos tangos y una soleá. Jesús Corbacho y Juan José Amador, como dos instrumentos más, rematan las piezas del guitarrista con la misma parsimonia y contundencia que marca el compositor. Corbacho liga su cante florido. Amador se queja con su voz gutural. Ana Calí, a las palmas, se hace imprescindible marcando el compás.

Se echó de menos un fin de fiestas.

* Belén Maya en la foto (© Nono Guirado)

Sin referencia

Sin referencia

Homenaje a Pepe el Marino

Siempre que alguien desaparece deja un hueco a veces irremplazable, pero cuando se muere un maestro nos vamos quedando sin referencia. José Ruiz Mingorance, conocido como Pepe el Marino, pasó gran parte de su vida enseñando lo que sabía. No sólo a tocar la guitarra, sino su filosofía vital. Dejó su huella y así se le recuerda y así se le respeta. Gran parte de los tocaores granadinos del momento han pasado por sus manos. Carlos Zárate, Miguel Ochando, Luis Mariano, Antonio Montalbán… tienen una deuda con el primero que les enseñó a acariciar una guitarra.

La noche del miércoles, sin demasiada ceremonia, organizado por la Federación de Peñas de Granada y avalado por el Ayuntamiento, se homenajeó a este tocaor silencioso. Sólo sus amigos se juntaron. Sólo los que habían pasado por sus manos y los que le hablaban de tú subieron al escenario, para acompañar su memoria, para animar a su familia, para demostrarle su cariño. Todos tuvieron palabras de recuerdo y admiración. Ofició de maestro de ceremonias Pepe Delgado, un gran conocedor del flamenco, escritor y amigo personal de El Marino. Granada Rociera, el grupo que formó y al que pertenecía, abrió la noche con rumbas, sevillanas y fandangos, alguno dedicado a Pepe. Guilberto de la Luz comienza con unos martinetes bien modulados y termina con unas bulerías, a la manera de Calixto Sánchez, para ser oídas, en las que le acompaña su hermano Antonio Montalbán. José Fernández, con su hijo a la guitarra, hace, con su voz laína y muy flamenca, los caracoles de Chacón y unos fandangos comprometidos, como acostumbra este cantaor, que los acaba sin micrófono, a pie de escenario. Antonio Gómez el Colorao, con José María Ortiz a la guitarra, se templa con marianas para acabar siendo largo en sus antológicas seguiriyas.

Tras un pequeño receso, comienza la segunda parte un emocionado Carlos Zárate, colaborador estrecho de Pepe el Marino, tocando unos tangos que forman parte de su reciente disco “Placeta 7”. Continúa este guitarrista con unas peteneras para baile, que canta Sensi de Carlos y baila su hermana Rosa Zárate, vestida de negro y con mantón crudo. La sorpresa de la noche la trajo Ana, una jovencísima bailaora, sobrina del maestro, con este mismo cuadro detrás, que interpretó unos tangos con gran soltura. Antonio Trinidad, impulsor de este homenaje, cantó unos tientos y “Mi pena” un popurrí con cantes tradicionales de Morente, que contenía tangos, malagueñas y abandolaos. Curro Andrés puso la guinda en la velada. Con sentimiento y compás abordó la dificultosa “La niña de fuego” con resultado excelente. Con buen sonido, Francisco Manuel Díaz lo acompañaba a la guitarra. Antes de esta zambra caracolera, cantó por milongas el “romancillo del niño que todo lo quería ser” de Benítez Carrasco. Cierra el festival Luis Heredia el Polaco, arropado por Luis Mariano, que hace soleares y por aclamación popular calca “La Estrella” de Enrique Morente. Con un fin de fiestas por bulerías se cierra definitivamente el telón.

* Pepe el Marino, en la foto de joven.

Temporal

Temporal

Estamos tan acostumbrados a ciertas expresiones, que damos por válido lo que significa exactamente lo contrario de lo que nos quieren decir.

Sólo hace falta aplicar cierta lógica.

Hace poco, tras el temporal que azota el oeste europeo, la enviada a Londres de una cadena televisiva, con bastante emoción, comentaba, frente a una imagen blanca, que era "la peor nevada" caída en esta capital en dieciocho años.

No lo tuve que pensar mucho para interrogar a la pantalla: ¿Será más bien "la mejor nevada"?

Cosas que tenía que hacer

Cosas que tenía que hacer
las dejé en el semáforo
aquel día en que no llovía.
Ese martes de asueto
se me impusieron unos jeans
pintando una silueta,
denunciando unas curvas.
No vi su pelo oscuro
ni su camisa blanca,
sólo su desnudez
a través de sus pliegues
y el sensual movimiento
que le impuso la luna.

* De "El que come en medio pasa la sal"

Un Ateneo en Granada

Un Ateneo en Granada

El viernes, 6 de febrero, nos vimos gente de letras, sobre todo, con idea de formar un Ateneo cultural en Granada. Un compendio de creadores (en el más amplio sentido de la palabra) que llevan años agitando las cuerdas de la ciudad, manteniendo tensas sus inquietudes. El Ateneo responde a una herencia paralela, solapada y apócrifa de la cultura granadina, que toma como punto de partida el homenaje a Lorca en Fuente Vaqueros el 5 del 5 de 1976 (sin olvidar algunos importantes precedentes).

La suma de voluntades y espíritus inquietos darán buenos resultados. En el ambiente se respiraba la necesidad de animar la cultura bajo un plano artístico, intelectual, librepensador... Colocar a Granada en un sitio preferente. Por lo que siempre ha tenido prestigio, que no fama.

Muy claro quedó la intención de no encasillar al Ateneo bajo ninguna corriente, idea o confesión, para no limitar las fronteras creativas y las acciones que se acometan.

Puede que aún no estén definidos detalladamente los fines de esta asociación, pero la intención de luchar contra las barreras de mentalidades pacatas está clara en un principio (como principio).

Así, barajamos palabras como abierta, independiente, democrática, libre, crítica, tolerante, universal, anticasposa...

Unos estatutos nos darán respaldo legal, además de estampar intenciones y voluntades.

Un manifiesto, al que le dará forma García Montero, será la declaración pública de estos intereses y el pistoletazo de salida para nuestras actuaciones.

Personalmente eché de menos en la reunión otros colectivos para responder a un calificativo multiartíscico. Demasiada gente de letras nos vimos las caras. Tan sólo Juan Vida, como pintor, rompía la monotonía. Pero fue una consecuencia lógica de los convocantes, que acudieron a sus colegas más cercanos. Pero la intención es acoger a todo tipo de artistas plásticos, músicos, gente de la farándula y del cine, pensadores y filósofos.

* Este primer encuentro tuvo lugar en la Cuadra Dorada en la Casa de los Tiros de Granada (en la foto, detalle de esta sala).

Rubem Dantas se divierte

Rubem Dantas se divierte

Patrimonio Flamenco

Como si fuéramos a ver unos fuegos artificiales. Fue más grande la expectación que los resultados. Rubem Dantas, entre los mejores percusionistas del mundo, introductor del cajón peruano en el flamenco, acompañante de Paco de Lucía, Camarón y Chic Corea, como Julio César, vino, vio y, en cierto modo, venció. Es muy difícil luchar contra los elementos y triunfar en La Chumbera, esa sala imposible del Sacromonte granadino, es una obra de encaje. Sin hablar de otras cuestiones, una pareja o un trío de actuantes, tiene problemas para ser sonorizados en este local. Mucho más si son hasta dieciocho músicos en escena tratando de amoldar su instrumento a la big bang, intentando imponer su sonido en un turbio maremagno.

El concierto duró poco. Rubem ofreció una muestra de su último disco, Festejo, y dejó bien claro su labor de mestizaje. Su música, eminentemente percusionista, como es natural, bebe del jazz, del flamenco, de la samba y la bossa, del son…Cuenta con músicos, de innegable valor, de las nacionalidades más dispares (desde Brasil a Uruguay, Cuba o Venezuela, pasando por los Países Escandinavos y Marruecos, hasta España). Se echó de menos algún solo de percusión del protagonista. Aunque sí nos brindó un tema, semi improvisado, cercano a la bulería, con un pequeño instrumento de cuerda, al que se le unió la melódica de Maldonado y el piano de Eduardo Dorda. Entre tanto sonido farragoso, donde se impone la percusión (batería, cajas, congas…), eso sí, con una sincronización perfecta, y el rondón continuo del bajo eléctrico, además de algunos acoples, pudimos distinguir, sin embargo, las bondades de un gran trabajo, las excelencias de algunos solos.

Rubem propone en primer lugar un tema jazzístico llamado Nuevo 2, para continuar con su propuesta más coral. Canelo es una pieza dedicada a los indios mapuches o araucanos de Chile, a la que convoca nada menos que a quince músicos a su alrededor, alcanzando el momento cumbre del mestizaje. Es de destacar el juego de voces, a las que se une el propio Dantas, y su hipnótica melodía. La participación del flamenco en este corte adquiere relevancia con la guitarra de “El Pirata” y con el taconeo preciso del bailaor José Cortés "El Indio" y su incursión por seguiriyas.

El tercer tema, cruzando el ecuador del concierto, es una balada, Pixinguinha, también incluida en la grabación, en la que los vientos toman un sensible protagonismo especial. El momento más flamenco de la noche son unas bulerías que canta La Nitra, con su timbre tan exclusivo y tan flamenco, aunque su voz se perdiera siguiendo la tónica general de la velada.

Termina la noche con Shalaba (Al sur de tu cintura), interpretado por la mayoría de los músicos presentes. Se refiere, según aclaró el músico brasileño, la cintura del mundo es el Ecuador. Antes de irse, a capela, continuó la diversión, cantando todos un poquito del Yo vivo enamorao de Camarón.

A Rubem Dantas le gustó venir a Granada, se extasió con la Alhambra que le comtemplaba, se divirtió en el escenario con sus músicos, con su público, pero acabó pronto, quizá para seguir bebiendo en la noche de la ciudad moruna.

* Rubem Dantas en Málaga en Flamenco 2007. En primer lugar La Nitra (© Daniel Muñoz).

Son demasiados

Hitler, Francisco Franco,
Mussolini, Eddine Bokassa,
Honeker, Fidel Castro,
Amín, Jorge Videla,
Bush, Hassan, Pinochet,
Duvalier, Milosevic, Marcos,
Stroessner, Ceausescu...
Sólo una cosa es cierta,
son demasiados.

* De "El que come en medio pasa la sal"

Oscuridades. Cierre del Planta Baja

Oscuridades. Cierre del Planta Baja

Érase una vez una ciudad en la que todos querían vivir. Y no sólo por su fisonomía, belleza y contrastes, sino, sobre todo, por su efervescencia. Un tejido cultural, macerado durante muchos años, amortiguaba con creces el vacío que pueden crear la falta de oportunidades, la carencia industrial y el escaso patrimonio de las personas.

Esa retícula no oficial, la mayoría de las veces, atraía como un imán a los hambrientos de hacer cosas, alternativas. Igual que en un zoco árabe que la actividad se reparte por barrios, en Granada saltaban creadores por cualquier rincón. Dabas una patada y brillaban los poetas, mirabas al otro lado y saltaban los músicos, te agachabas y se levantaban los pintores o los flamencos o los filósofos o los bailarines.

Pero fuerzas oscuras niegan el trabajo anónimo, la creación extraoficial, la cultura independiente. Y si un libro no tiene el sello oficial, no ve la luz. Y si un artista no firma los papeles, se queda sin cantar. Y si un local incomoda por el motivo más nimio que se pueda imaginar, se clausura. Se cierra sin más, aunque siempre haya sido respetuoso, aunque procure cumplir con la legalidad, aunque tenga buena voluntad, aunque haya que sonreír ante un funcionario (porque nuestros políticos son poco más que funcionarios) o bajarse los pantalones (por exigencias del guión).

Ahora se clausura la programación en directo del Planta Baja, tras 20 años al pie del cañón, luchando por la cultura granadina, la no oficial y la oficial, la alternativa, la clandestina, la veterana y la principiante. Salas como ésta (como Eshavira, cerrada por razones parecidas) hacen de Granada un lugar único y rico. La ciudad no es la Alhambra o Federico (que también), no es Sierra Nevada, el flamenco y el sol (que también). Nuestra ciudad son sus gentes y sus sueños. Nuestro mundo es ahora. Nuestra tierra está viva. 

Pero para que Granada siga latiendo, para que siga siendo un referente cultural (en el más amplio y escandaloso sentido del término) hay que reivindicar el Planta Baja y, con él, la suma de todas las iniciativas individualidades, de la cultura endógena, que día a día iluminan la ciudad.

¡Basta de oscuridades!

Harry Conejo Angstrom

Harry Conejo Angstrom

José Abad, crítico literario y cinéfilo donde los haya, y un servidor quedamos en el café Fútbol un domingo para tomar café. Él, aprovechaba uno de sus últimos viajes desde Italia para instalarse aquí definitivamente con su familia. Yo acudía a su llamada.

Con el antebrazo cargado de periódicos, nos sentamos en una mesita del interior y, entre sorbos de café, fuimos poniendo al día nuestras cuitas y devenires. Cosas en común: aparte de que estábamos los dos casados y que éramos padres recientes, nuestra aficción literaria.

Así, un libro nos llevó a otro. Hablamos de géneros, de estilos, de países, de títulos, de autores. Recuerdo que nos estancamos en el realismo contemporáneo norteamericano y, después de reconocer las divinidades de Faulkner, comenzamos a extendernos cada cual en uno de sus novelistas preferidos.

Llevábamos un rato hablando. Yo de John Updike, como suena; él de un tal "Apdaik", que se parecían bastante. Hasta que, al término de la tostada, nos dimos cuenta de que estábamos hablando del mismo. Lo único que José lo pronunciaba en exacto inglés y yo, para mi vergüenza, literalmente como sonaba: "yon-up-di-que".

Hace hoy una semana que Jonh Updike ha muerto de un cáncer de pulmón. Tenía nada más que 76 años (joven, para lo que se estila), en los que le dio tiempo a escribir 27 novelas y 45 colecciones de relatos, ensayos, poesías y críticas literarias.

Era irónico y realista, simpaticón. Gozaba de esa habilidad de hacer que sus novelas se leyeran en una sentada y que después perduraran en la memoria durante mucho tiempo, quizás toda la vida.

Fue el espejo de la sociedad media americana. Reflejó como pocos (en eso me recuerda a Carver, Raymond) el sueño del sueño americano. Es decir, las miserias, la doble moral y la mediocridad yankee. Dibujó un hombre en calzoncillos, recién levantado, saliendo de la fábrica, jugando a baloncesto en la calle, emborrachándose en un bar... Elevó el adulterio y los problemas de pareja al grado de alta literatura. Fue tachado de misógino y racista, y algo de verdad tiene esta acusación, lo que es habitual, por otro lado, entre la burguesía blanca estadounidense.

Su saga sobre Conejo (Harry Conejo Angstrom), consistente en cuatro novelas: Corre, Conejo (1960), El regreso de Conejo (1971), Conejo es rico (1981) y Conejo en paz (1991), más un libro de relatos, Conejo en el recuerdo y otras historias (2000), son las que me engancharon y me decidieron a colocarlo en el panteón particular de mis autores de culto.

Tras la trágica noticia, pasé a rebuscar en mi librería, y media docena de sus libros gravitan en mi mesa para volver a ser deglutidos.

Granada, tierra de guitarristas

Granada, tierra de guitarristas

I Concurso de Jóvenes Flamencos

Tras pasar una selección previa, el sábado, 31 de enero, en la localidad de La Zubia, se celebró la semifinal de guitarra del I Concurso de Jóvenes Flamencos de la Diputación de Granada, enmarcado en el ambicioso proyecto de “Granada Universo Flamenco”. A final de febrero tendrá lugar la semifinal de baile en Salobreña. Y, al mes siguiente, lo hará la modalidad de cante en Íllora. Los tres finalistas de cada una de las tres categorías, comparecerán en Cullar Vega, durante el mes de abril para sobresacar el mejor entre los mejores. Pues, como dijo la Diputada de Cultura y Juventud, María Asunción Pérez Cotarelo, allí presente, y ratificó Juan Pinilla, que oficiaba de maestro de ceremonias, el hecho de haber llegado a la semifinal ya es un logro, un premio y un acicate en su incipiente carrera.

En el mes de diciembre acabó el plazo de inscripción, en la que se pedía una grabación, en audio o en vídeo, que debía contener tres temas, dos de ellos de libre elección, el tercero contemplaba la obligatoriedad de ser un estilo granadino, a saber, granaína y media, fandangos de Frasquito, soleá de Graná, temporera o tangos. En la modalidad de guitarra, por su parte, uno de los tres palos debía ser acompañado al cante. Un tocaor flamenco debe defenderse tanto en solitario como, sobre todo, al lado de un cantaor, e incluso, acompañando al baile.

Cuatro aspirantes pasaron a esta semifinal. Cuatro aspirantes, pese a la extrema juventud de alguno de ellos, con alto grado de madurez interpretativa. La guitarra de hoy en día está por las nubes, es un compendio de sabiduría y estudio intensivo, de técnica, de gusto, de habilidad, de armonía… Sin perder de vista los grandes tocaores flamencos que tachonan nuestro universo flamenco y los desaparecidos que han dejado su huella indeleble. La guitarra así se constituye en la modalidad más sacrificada del flamenco. Requiere muchas horas de ensayo, mucha voluntad y condiciones, para abrirse paso en este mundo.

Curiosamente de los cuatro finalistas, triunfó la juventud. Rafael Hoces, granadino de 31 años, pese a su experiencia y conocimiento, no pasó esta criba. El jurado, compuesto por artistas y personas de reconocido prestigio en el ámbito del flamenco granadino, no lo tuvieron fácil, pues todos los intérpretes se entregaron al máximo, dedicándonos dos piezas bastante trabajadas y conseguidas. El que menos, ya tiene un cierto bagaje en el difícil arte de las seis cuerdas.

Llegan a la final, no obstante, por unanimidad, José Fernández de 19 años, natural de Cullar Vega, que interpretó una granaína y unas bulerías. José Luis Campos Trigueros, el benjamín del grupo, venido de Pinos Puente, que con sólo 13 años pasó a la final haciendo soleá y granaína. Era la primera vez que se subía a un escenario. Por último, fue seleccionado el granadino Josele de la Rosa, de 20 años, que nos dejó una taranta y una farruca.

Este concurso y otros parecidos, son necesarios, si no imprescindibles, para marcar una línea de salida a los jóvenes artistas de la provincia, que muchas veces quedan en la cuneta por falta de aliento. Debemos seguir apostando por nuestra cantera, que es extensa y preparada, para que en un futuro próximo den el salto a la profesionalización, en su caso, con las menores trabas posibles.

* Foto: José Luis Campos Trigueros (© Nono Guirado).