Blogia

volandovengo

Juan Andrés y los demás

Juan Andrés y los demás

Cuando se trata de actuar, de arrimar el hombro, por una causa benéfica, los flamencos son los primeros. ASPROGRADES ya cuenta con un gran Festival que, en primavera, todos los años, reúne al mejor flamenco en ciernes de la provincia. Pero los necesitados, estando siempre en crisis, tienen necesidades puntuales que cubrir. Así, algunas profesoras del colegio de Educación Especial “Santa Teresa de Jesús”, perteneciente a esta organización, avaladas por su director, le pidieron a Juan Andrés Maya que bailase para ellos. Dice mucho de un artista que preste su nombre y su hacer sin pedir nada a cambio. Al contrario, sin pensárselo dos veces, reunió a algunos flamencos de su entorno para la ocasión. Y no para cumplir, sino para dar lo mejor que llevan dentro.

De esta forma, el viernes, 30 de enero, con meridiana puntualidad, se abre el telón del Centro Cívico del Zaidín y, con un texto perentorio, con fondo de granaínas, loando la figura del bailaor, da comienzo una muestra auténtica de baile enraizado. Con unas vueltas por martinetes se presentan los actuantes. La voz y la presencia de Rafi Heredia mantienen el espectáculo con todo el sabor sacromontano. Por su parte, la buena guitarra de Manuel Fernández, con su soniquete granadino, ofrece calidad al tiempo que calor.

Mientras los bailaores se preparan, la cantaora nos ofrece unos tangos del Camino como sólo se cantan por aquí. Termina acordándose de Remedios Amaya. Las tablas y la entrega de los artistas hacen que los problemas de sonido queden en  un segundo plano. Muy aplaudida, Carmen Martínez baila por bulerías. Y Nuria Morales aborda la misma versión festera del “Granada” de Agustín Lara que bailó en el Festival de Otoño. A Raquel “La Repompa” le hierve la sangre con unas bamberas con aire de fiesta. Una gran muestra del sentimiento y el latir telúrico. Juan Andrés Maya, para terminar, se extiende generosamente por alegrías. Le sienta bien este baile a su juego de brazos y a la redondez del movimiento. Aunque el compás por seguiriyas se apodere del ritmo gaditano, aunque vistiera de negro, las cantiñas le sientan bien a Juan Andrés.

* (© Nono Guirado).

Las ocurrencias de Baltasar

Las ocurrencias de Baltasar

Tengo algunas ideas que no prosperan. Por lo irrealizables, por lo surrealistas, por ambas cosas. Como cuando planteé pintar un local con catapulta. Todos se negaron menos, como cantaba Krahe, algún poetastro que alabó la de alabastro o el pelma de don Simón que de un vuelo fue al pilón.

Otra propuesta fue en la víspera de mi casamiento. Le dije a mi contraria (así llama mi padre a nuestras compañeras) que las despedidas, si acaso, las deberíamos realizar ella con sus amigos y yo con mis amigas, que es en realidad de quienes tendríamos que despedir de la añorada soltería. La lógica y la cara de diablillo que se me debió poner disuadieron a mi futura esposa de tal extravagancia.

Hace cinco años, con motivo del primer aniversario de mi hijo, quise quitar del cartelón en su fiesta la "s" de FELIZ CUMPLEAÑOS, puesto que cumplía uno solo. Sería la única vez en su vida que viera (digo, es un decir): FELIZ CUMPLEAÑO. Por descontado se interpretó como otro de mis desvaríos y no se me hizo ni caso.

Porque la unidad es importante y hay que reivindicarla cuando podamos. El pájaro solitario siempre se posa en la rama más alta (San Agustín). Uno de los grandes inventos cotidianos de la modernidad es el grifo monomando. Etc (o ect, como le escribía Salvador Dalí a Pepín Bello).

Antes de antes había una sola tele, un solo canal, y todos veíamos lo mismo o no veíamos la tele. Así, a la pregunta: ¿Viste ayer la tele? Sólo cabe una respuesta: o no.

Lo mismo pasa con los regalos de Reyes. Un solo regalo solía aparecer la mañana del seis de enero, y si acaso caramelos en los zapatos.

Mi hijo recibe tantos regalos, que todavía está desenvolviendo, como quien dice. No es eso exactamente. Sino que empezamos a disfrutar de ellos durante estos días en que está luchando contra los virus.

Uno de estos juguetes, que procede del saco de Baltasar, es una caja de juegos (al estilo de los "Juegos reunidos"), que atesora varias horas de diversión compartida. Hemos jugado a las damas, a los dados, a la escalera, a la oca, a los palillos chinos.

Yo, le enseño lo que recuerdo. También miramos las instrucciones, ricas en idiomas, pobres en comprensión. Mi hijo dice a qué jugamos, mueve sus fichas y mueve las mías, pone las reglas  y dicta razones. Pero no siempre gana. Sabe perder y nos reímos.

Lo más importante del juego, lo más importante en la vida, es el azar, el devenir de las cosas, la ambigüedad del destino, el triunfo y la derrota... y la sonrisa permanente.

Se ofrece secretaria

Se ofrece secretaria
de tarde y de mañana;
conocimiento de informática,
contrastada experiencia,
eficaz relaciones.
Contestará el teléfono,
es hábil con el fax,
domina tres idiomas.
Tiene buena presencia,
y un récord con la máquina:
quinientas pulsaciones
por minuto que pase
sin encontrar trabajo,
mientras le estalla el alma.

* De "El que come en medio pasa la sal"

Ataque vírico

Ataque vírico

Vivo unos días virulentos, o sea, cargados de virus, que me impiden dedicarle el tiempo a este blog con la misma regularidad de siempre.
Mi niño (a veces lo presento como mi grande, y me preguntan si tengo más y yo les digo que no, que sólo es éste: mi grande, mi chico y el mediano) lleva una semana aquejado de la garganta, los oídos, la barriga, los mocos... Estoy con él día y noche. Un virus nos lleva a otro y, cuando creemos que se recupera, un nuevo virus se hace fuerte en su recién organismo.
Cuando raspo minutos y corro al ordenador, también tengo que protegerlo, pues los otros virus amenazan con bloquear circuitos y memorias.
Por si acaso, he hecho algunas copias de seguridad (del ordenador, no del niño).

El Carmen de las Cuevas en tela de juicio

El Carmen de las Cuevas en tela de juicio

Me recuerda a ese viejo chiste en que una señora denunció a su vecino por pasearse desnudo por su piso. Cuando la policía fue a constatar el hecho, se asomó a la ventana y advirtió a la señora que, pasease o no sin ropa alguna, desde donde estaban era imposible verlo. La mujer, con toda naturalidad, le dice al investigador: "súbase al armario, verá cómo va desnudo".

La libertad de un individuo termina donde empieza la de los demás. También está la educación y el respeto.

Cuando a alguien, con cierto sentido cívico, acusan de alguna anormalidad que perturbe al prójimo, lo primero que debe hacer es comprobar el daño, sopesar las irregularidades y, en su caso, erradicar ese desperfecto.

En el Albaicín hay una escuela de baile, que comenzó como una academia de idiomas. Su transformación fue progresiva y natural. Situado en un lugar emblemático, el Carmen de las Cuevas, hoy por hoy, es un lugar señero dentro del flamenco en nuestra ciudad. Tenemos que estar orgullosos que existan lugares como éste, que acojan a estudiantes de todas las nacionalidades y que lleven a su país, no sólo el idioma, las costumbres y el flamenco aprendidos, sino también el ambiente y la imagen edénica que se puede contemplar en su estancia en este lugar.

Son muchos los que acuden a Granada para ver, para vivir, para escuchar. Para escuchar ese silencio sacromontano que sólo mancillan los pájaros. Para escuchar el sonido del agua, verdadero tesoro y herencia nazarí. Para escuchar el lamento de una guitarra, las fiestas de los gitanos, el soniquete profundo de un zapateado.

Desde 2006, sin embargo, una vecina de dicho Carmen, en la Cuesta de los Chinos, se viene quejando por el ruido en la casa de al lado. Su pataleo es totalmente legítimo: el derecho a la tranquilidad debe ser inquebrantable.

Las inspecciones y los controles inmediatos que se realizan, por su parte, clasifican dicho "ruido" por debajo de los niveles permitidos y en horarios diurnos. Y, aunque encuentran deficiencias en el aire acondicionado y ven ilegales las máquinas expendedoras de refrescos, sus actividades pueden seguir desarrollándolas como hasta la fecha.

La vecina sigue enchufando el fonendo a las paredes, continúa con su denuncia y pone un contencioso. El juez le da la razón (¿?), pues no se hicieron debidamente las mediciones acústicas en su momento.

En diciembre de 2008 el Ayuntamiento decide acatar la sentencia de la juez y clausura el local para hacer las mediciones pertinentes. La vecina, en cambio, no permite medir en su vivienda (porque no se lo han notificado por escrito), que su abogado irá al Ayuntamiento y aclarará todo.

Pero este supuesto abogado no da señales de vida.

Finalmente, el Ayuntamiento decide reabrir porque piensa que los estudios están bien insonorizados, que los daños a la academia son mayores que el pataleo vecinal.

Hasta aquí está todo aclarado. Sin embargo, el carácter empecinado y centroeuropeo de nuestra fiel enemiga no descansa y seguirá agudizando su oído para no oí un tacón más alto que otro. Desde aquí nos solidarizamos con el Carmen de las Cuevas. Recogeremos adhesiones. Y, a este paso, nos vemos manifestándonos en Ámsterdam ante el Tribunal de La Haya.

A la democracia

Bebí en la boca abierta
de tus proposiciones,
sin atender siquiera
a cubrirme la espalda.
Cerré entonces los ojos
y me confié sumiso
aunque sin conocerte
sólo de aquella noche
o de una solapada
lectura en el deseo.
Caminé sin pensarlo
a través de tu sombra alegre
anhelando con esperanza
las luces del mañana.
Acaso, pienso, y creo,
que, sin embargo, ahora
no eres más cierta
que aquella inquieta pesadilla.

* De "El que come en medio pasa la sal"

Qué bien se viaja en primera

Qué bien se viaja en primera

“Qué bien se viaja en primera”, le oí decir en cierta ocasión a Curro Albayzín viendo bailar a Angustillas ‘La Mona’, como sintiendo que se podía relajar, que podía quitar el antivirus porque todo lo que entraría sería bueno. Así me sentí la noche del viernes en la acogedora peña Solera y Caña de Maracena viendo la buena forma de Juan Pinilla y su admirable seguridad. Alfredo Mesa le acompaña a la guitarra. Limpio, inspirado, sin apenas fisuras. Evoluciona por momentos bajo la luz de Miguel Ochando, lo que es una garantía. Sin embargo, el equipo de sonido no se portó de la mejor manera, y el exceso de graves limitaba su expresión.

El color del baile lo firmó Silvia Lozano, corredora de fondo, aprendiz y maestra al mismo tiempo. Su cuerpo es pura fibra, que pone al servicio de su baile, en el que destaca el juego de brazos y la expresión de su rostro, siempre sonriente, siempre comprometido.

Juan Pinilla, con la azotea despejada y flores en los balcones, se compromete con una peña que lo vio nacer como cantaor y, para la cincuentena escasa de asistentes, su entrega es total. Comienza con unas malagueñas generosas en abandolaos. Su misión viene siendo la de un arqueólogo, rescatando letras y ritmos del pasado, así como del aventurero que no teme abrir nuevas puertas y saltar al vacío de lo inexplorado. De esta manera, después de una sabrosa farruca, introduce la caña con un apunte por soleá, a la manera de Diego Clavel, con letra de Chavela Vargas, “esa gran flamenca, aunque ella no lo sepa”.

La segunda parte, algo más rozado, arranca con cantes de levante, demostrando su largura. Es manifiesto, y así lo reconoce, lo que este cantaor le debe a tres grandes figuras del cante granadino,  Cobitos, Manuel Ávila y Morente. Continúa con unas cantiñas muy marcadas, remedando el estilo de Calixto Sánchez. Y, remata su actuación, con unas granaínas, extendiéndose en dedicatorias.

Para culminar cada una de las partes, cantaor y tocaor, extreman todo su saber para arropar a Silvia bailando una soleá por bulerías y unos tangos, respectivamente. Acaba la noche con una pataílla por bulerías con algunos flamencos allí presentes.

FOTO: Nono Guirado, in situ.©

La Chumbera apuesta por el calé

La Chumbera apuesta por el calé

Patrimonio Flamenco

El sábado 17 dio comienzo la temporada invierno-primavera en el Centro Internacional de Estudios Gitanos La Chumbera. Desde enero hasta junio, se irán sucediendo un ramillete de artistas con algunos puntos en común. Casi la totalidad de los flamencos que pisarán las tablas son gitanos y la gran mayoría son de la tierra. Se intercalará gente novel con otra más veterana. Su horario se retrasa media hora, en vez de a las nueve será a las y media, para dar tiempo a iluminar la Alhambra, verdadero protagonista de este escenario, que abre su balconada al insigne monumento nazarí. Su precio seguirá siendo asequible, convirtiéndose en uno de los mejores locales para ver un flamenco serio y popular. El cante, el toque y el baile se sucederán en La Chumbera, apostando por el espectáculo completo y mayoritariamente festero, por el tipo de público que allí acude, en su mayoría extranjeros y jóvenes. Una asignatura pendiente en esta sala es el factor técnico. Es decir, el sonido y la luz, que, por las especiales características del escenario, como pueden ser su gran cristalera al fondo de la escena y su altura diáfana, son difíciles de controlar. Algunos de los nombres que pasarán por el Centro serán: al cante, Jaime Heredia “El Parrón”, José Fernández o Manuel Heredia; a la guitarra, Rafael Habichuela, Emilio Maya, Carlos Zarate o Manuel Fernández; al baile, Angustias “La Mona”, Raquel “La Repompa”, Isa Vega o Lucia Guarnido; y a la percusión el brasileño Rubén Dantas.

El sábado inauguró las sesiones el cante añejo y sesgado de Antonio Carmona, con resultado bastante flojo y deslabazado, amén de poco dinámico y sin perspectiva.

Aunque Antonio abrió por alegrías y tangos, donde se le reconoce y se siente más a gusto es en el cante jondo. De forma que sus mejores entregas vinieron por levante y en forma de soleares o fandangos. A su lado, un Rafael Habichuela especialmente inspirado hizo las delicias del público atento. Destacó este músico sobre todo improvisando en las bulerías y haciéndole guiños a otras músicas. Capítulo aparte merece también Raquel La Repompa, que abordó las bulerías finales con sabia sacromontana y la gracia de quien le hierve la sangre a compás. Después de algún tiempo sin ver a esta bailaora malagueña, sorprende su evolución, su tino y su verdad sobre las tablas.

 

El hombre es un lobo para el hombre

El hombre es un lobo para el hombre

Cuando yo estudiaba Historia, había un seminario permanente, una especie de postgrado, que se llamaba La paz y los conflictos. Se trataba de analizar la historia de la humanidad por medio de los enfrentamientos y las amistades.

Nunca coincidí con dicho seminario, pero las referencias a él, en otras asignaturas eran frecuentes. Sin embargo, me preguntaba, y aún me pregunto, si la paz era real o era una ausencia de guerra declarada.

¡En la guerra todo vale!, es repugnante.

El hombre, y el día a día así nos lo recuerda, es violento y cruel. Nadie se libra. Por muy pacíficos, tolerantes y fraternales que seamos, tenemos que tener un instinto asesino exagerado para nuestros congéneres.

Ya lo dijo Hobbes (s. XVII), "homo hominis lupus", el hombre es un lobo para el hombre. En el “estado de naturaleza” el hombre vive una guerra de todos contra todos.

Es tremendo, pero qué si no son los acontecimientos que vivimos. Abro el periódico y tiemblo, oigo las noticias y me indigno, veo los diarios televisados y me pongo a llorar.

Temo que algunos conflictos están de "moda" (entiéndase: tienen más repercusión mediática) y nos volcamos más con su causa, nos sensibilizamos más. Pero hay otros muchos que duelen por lo anónimos e indefensos.

No sólo Gaza, sino también Irak, Afganistán y gran parte del Próximo Oriente. También Egipto y Guinea y prácticamente toda África. Y el continente suramericano. Y Centroamérica. Y la violencia en Estados Unidos y las desapariciones en México y la inseguridad, la inmigración, la desigualdad, la corrupción, la doble moral... en muchos países europeos. Eso sin hablar de la violencia de género, el terrorismo, el desempleo, los atentados contra la naturaleza, etc.

No podemos renunciar a nuestra condición de ser humano. Hay organizaciones, individualidades que luchan contra todo eso, pero es insuficiente.

¿Será esta violencia atroz el verdadero estigma de Caín que todos hemos heredado?

* Uno de los cientos de hombres en Gaza con el cadáver de su hijo en los brazos (debe tener más o menos la edad del mío).

** (Intento restarle dramatismo quitándole el color para poder seguir abriendo este blog sin problemas y no deshacerme por las costuras).

 

Acontecen mañanas

Acontecen mañanas,
cuando acaso amanece,
que no sirve de nada
que retires las sábanas.
Más te vale volver
al sueño inacabado,
a la almohada cómplice,
a la callada lágrima,
porque todos han muerto,
porque todo desaparece
con sólo un parpadeo
y el invierno es tan largo.

* De "El que come en medio pasa la sal"

La cuchara de palo

La cuchara de palo

Todo cocinero sabe que no hay nada mejor para un guiso que removerlo con una cuchara de palo.

Uno de los regalos que me llegó esta Navidad fue una modesta cuchara de madera. Ideal para los tiempos de crisis. Aunque los que estamos permanentemente en crisis, no la notamos especialmente. (Un amigo norteño me comentaba que él estaba acostumbrado a disfrutar de unas Navidades blancas. Yo, le respondía, estoy acostumbrado a padecer unas Navidades sin blanca.)

Agradecí la cuchara puesto que me gusta la cocina. Quizá no sea un buen cocinero, pero sí tengo buena mano.

En realidad la cuchara es de bambú que, según el cartoncito donde venía plastificada, tiene un especial interés ecológico. Cito textualmente:

"El bambú es una planta de la familia de las gramíneas, con tallo leñoso que viene a medir más de 20 m de altura y de cuyos nudos superiores nacen ramitos cargados de hojas grandes de color verde claro y con flores en panojas ramosas y extendidas.

Las cañas, aunque ligeras, son muy resistentes y tienen muy diversos usos.

La caña de bambú es gruesa, con un tall0o largo, que crece rápidamente, unos 15 mm al día.

Su uso no supone la tala de bosques. No necesita ser replantado después de su corte debido a su naturaleza de crecimiento rápido. Por esto, produce 4 veces más oxígeno que la mayoría de las plantas y árboles.

El bambú está considerado como un recurso renovable y sostenible, por lo que puede ser un sustituto apropiado de la madera".

Esto sin contar con la belleza de la planta y del bosque de bambú, hábitat del oso panda.

Un consejo de cocinicas para terminar. La cuchara de palo, después de fregada, no colocarla en un cajón, sino que seque al aire libre, para que no conserve olores ni sabores de anteriores usos.

El museo de Orce

El museo de Orce

Lo que más llama la atención en el museo de Orce es el esqueleto de un gran felino rampante, que te recibe a la puerta, con la boca abierta y los dientes de sable, de unos 15 cm, sin sarro alguno.

Sin embargo, la joya de la corona es el fragmento, de apenas unos 5 cm del cráneo de un homínido de hace 1,8 millones de años: "El Hombre de Orce". El más antiguo de Europa. Prueba evidente de que la humanidad entró a nuestro continente por el sur de España, donde habían venido probablemente a pasar el verano.

De todas formas, la historia no es una ciencia exacta, y mucho menos la prehistoria. Pueden aparecer nuevos hallazgos más antiguos en otro lado y hacernos más insignificantes en nuestra acomodada dimensión.

El altiplano granadino fue un lugar de gran actividad "social" hace unos dos millones de años, con mamuts, rinocerontes y jirafas, junto con ese antepasado cuasi antropomorfo.

Hace tiempo hubo una polémica con cierto espíritu demoledor. Se decía con mofa que el fragmento de hueso de este homo no era sino el hueso de un equino. Esta suposición quedó descartada en 2002, creo. Su autenticidad ya es irrefutable. Tenemos en casa, como quien dice, al primer europeo.

Yo me quedo, no obstante, con dos piezas, del tamaño de un puño, que se encerraban en una vitrina, a la derecha del rayado. Estos eran dos coprolitos. Dicho en cristiano, eran dos cacas fosilizadas de algún depredador. O sea, los excrementos más antiguos del continente.

Me recordó en seguida al término refoscachita, que leí alguna vez y logré aprenderlo. Con refoscachita (palabra a todas luces apócrifa) se designa al semen de dinosaurio en estado fósil.

Déjale que crezca

Se ha quebrado el espejo
donde pones tus manos
sucias de regaliz,
donde aplastas la cara
sin bozo alguno,

donde ensayas tu nombre
en el aliento de tus besos.

Se han perdido las brujas,
bucaneros y duendes
que desbordan las páginas
de cuentos ilustrados
con que dormías cada noche.

Ya no pinchas tu dedo
en la rueca durmiente,
en la rueca que espera
el beso azul,
príncipe enamorado.

El caballito de madera,
ese de brida roja,
mira con amargura
su reflejo en tu espalda,
cuando en la bamba olvidas
que tienes un padre violento.

Y en el aire secas tus lágrimas.
Y en el viento borras tu infancia.

* Escrito en 2006 con motivo de la exposición sobre los Derechos del Niño (revisado).

Cuento a tres voces

Cuento a tres voces

Hace unos días hice referencia a las Hojas de Navidad. En una de ellas, motivado por los acontecimientos recientes e influido por el hablar de los Martes y 13, publiqué este cuentecito.

Quizá todos sepan, excepto los pocos románticos que quedamos en el mundo (un sudamericano, otro que se ha muerto y yo), que los Reyes Magos trabajan tan sólo una vez al año y se hacen un viajazo de envidia. Es francamente (suizamente) difícil comentar todas las vicisitudes de estos soberanos, que aparecieron en la historia junto con la Era. Así que contaremos sólo los episodios que todos conocemos (por eso los contamos, si no los conociéramos no los podríamos contar).
    Pues bien, nuestro relato comienza precisamente en ese primer año (1 d.C.), en el cual nuestros tres personajes se tuvieron que esmerar de verdad como para sentar un precedente que durará toda la vida.
    Ellos, oportunistas como reyes y con visión de futuro (*) como magos, se dirigieron a ayudar al parto a María, madre del Rey de los Judíos, de nombre Jesús y de apellido Herrera, aunque más tarde fue carpintero (obligado por su padre, pues con los milagros y todo eso no daba ni chapa). En aquel entonces siguieron a una estrelia de la suerte que los llevó a su destino (algunos dicen que fue un cometa y que, de camino inventaron el pararrayios unos siglos antes que Franklin), actualmente se guían por un conejilio del Play-boy montado en un misil tierra-aire. Y se dirigieron a Belén (**) montados en unos camelios de segunda mano que les vendieron en un taller de chapa y pintura.
    Los Reyes, en un Santi-amen, improvisaron unos regalilios en el mercado negro. Entraron con lintennas y buscaron el puesto más cercano. Al bajarse de los camelios tuvieron que adquirir unos pañulilios de papel que les vendió un chiquilio moreno. De presente llevaron al portal, como todos sabéis, oro, incienso, petróleo y mirra (***). El portal estaba cerrado y el portero automático no funcionaba y le metían todos los goles. Así que aprovecharon para echar una meadilia mientras Balta-sal gorda vigilaba.
    Rápido y veloces, como magos que eran, convirtieron a unos pastores que por allí había en laúdes, flautilias, zambombas y panderetilias y al perro en un bocadillo de escabeche porque Melchós tenía hambre (¡contra, Melchós, ya tendrás tiempo de comer!). Y más rápidos y más veloces, como reyes que eran, se los dieron a los pajecilios para que improvisaran una rondalia. Cantaron aquello de: "Asómate, asómate al balcón..." Se asomó José y dijo que cantaran más flojilio que su mujer estaba de parto. ¿Departo de quién? Se aventuró a preguntar Gaspal (****). ¿De parto de quién va a ser, no querrás que sea de una paloma?, ¡no te fastidia! [risas ahogadas]
    Pidieron permiso para entrar, le abrieron la puerta, entregaron los regalilios y se abrieron, no sin antes haberse tomado un vaso de pura leche de vaquilia (aunque algunos historiadores dicen que era un buey). Bueyno, aquí acaba la historilia. Así que, fueron felices y comieron cormoranes y persicolas en el Golfo Pérsico, que se los dio Sadam. Y lo que sa-dam no se quita porque sale una Pepita Rodríguez y eso ya es otra historia.

(*)    Es de saber popular que todos los magos usan abrigos de visión.
(**)    Recomendamos con ahínco que se recuerden las encantadoras campanilias de Belén.
(***)   Saboreen la famosa cancioncilia del aquel entonces: "Mirra que erres linda...".
(****)  Este rey, inventaría años más tarde un explosivo con gas napalm (¡GASPAL, mata suave! De venta en farmacias).

Todo sobre mi niño

Todo sobre mi niño

Mi hijo Juan nació el 25 de diciembre de 2003, en plena Navidad. Fue un regalo esperado, aunque Marili no sabía de la buena esperanza. Tanto es así, que le mandé un mensaje al móvil diciendo que había nacido. Ella, creyendo que era una broma navideña, contestó: "Lo sé. Se llama Jesús. Fun-fun-fun". Al tiempo la contrarié, diciendo que se llamaba Juan, como Obi-Juan Kenobi o el lagarto Juancho, y heredaría mis desvaríos.

Esta Navidad, como Cristo, como Morente, Juan ha cumplido años y lo ha celebrado varias veces. Con la excusa de que su cumple es un día universalmente festivo, lo celebramos con el colegio unos días antes. Pero también sopló velas el mismo 25, con Papa Noel de invitado (¡Jo, jo, joooo!).

He comentado alguna vez dos curiosidades del aniversario de mi hijo, que las repetiré. Juan divide el año en dos partes iguales. Los solsticios le sirven de guía (aproximadamente). Su cumpleaños coincide con el de invierno y su santo coincide con la noche más corta.

La segunda curiosidad es que tras la noche de las uvas en adelante, Juan seguirá teniendo cinco años pero habrá conocido siete. O sea, el 3, que vino al mundo, el 4, el 5, el 6, el 7, el 8 y el 9 que está por llegar.

Nunca me he planteado tener un hijo. Es más, si lo pensaba bien pensado, prefería no tenerlo. El mundo tiene más malo que bueno y no hay necesidad de traer más sufridores. Esos pensamientos tenían también, por qué negarlo, un trasfondo de egoísmo.

Sin embargo, me gustan los niños en pequeñas dosis. Siempre me han gustado y he tenido mano con ellos. He sido cómplice de niños, adolescentes y jóvenes durante bastante tiempo. He aprendido con ellos y ellos conmigo.

Pero he preferido verlos de lejos, desde la barrera. Los niños mejor de los demás.

A veces, más de un niño me ha cautivado y he dicho: "Un niño así no me importaría tener".

Ahora veo a mi hijo, cómo crece, cómo habla, cómo piensa... y digo: "Este es el niño que siempre he querido tener".

 

Rape mozárabe

Rape mozárabe

No es de extrañar, que el pescado fuera un producto alimenticio habitualmente escaso, sobre todo en el interior de al Andalus, por lo difícil que resultaba su conservación. Pero en las casas nobles nunca faltaba, como dictaba Ibn Zuhr, compositor de un gran Tratado de Alimentos. Este médico andalusí (siglo XI) comenta que el pescado se debe cocer en una cazuela de arcilla o de loza vidriada con un poco de aceite, en el que se han refrito algunas verduras. Una vez cocido, se deja a fuego lento y se le añaden unas frutas dulces para hacerlo más agradable al paladar.

Dicha receta no era exclusiva de los musulmanes habidos en la península, sino que trascendió, como se expandieron algunas otras ideas y costumbres, entre los cristianos que moraban entre ellos, llamados mozárabes. Los cuales, como los anteriores, preferían los pescados grandes a los pequeños que, en realidad, consideraban como otra suerte de carne, la carne acuífera o carne blanca (creencia que sobrepasó los albores del siglo XVIII).

* Ermita mozarabe de Santa Cecilia, Burgos (s. X - XI)

** TEXTO perteneciente a: "Anecdotario apócrifo de recetas andalusíes".

Carlos Zárate, un corredor de fondo

Carlos Zárate, un corredor de fondo

Presentación del disco “Placeta 7”

Cuando en el barrio del Zaidín se nominaban las plazas por números, Carlos Zárate bajaba a jugar con sus amigos a la Placeta número 7, y sus horizontes más próximos se limitaban a las dos o tres placetas colindantes. Entre pelotas, bicicletas y un bocadillo a las cinco y media de la tarde trascurrió su niñez. Aunque pronto entró en el mundo de la guitarra. A los trece años ya tocaba en los escenarios. Ahora es padre y lleva la friolera de treinta y seis años detrás de un mástil, de una caja y de seis cuerdas. Con “Placeta 7”, Carlos Zárate ha querido rendirle un homenaje a la infancia y a la libertad. A esa infancia perdida, a los niños de hoy en día y al niño que todos llevamos dentro. Es el sentimiento que le ha perseguido durante muchos años de su vida y que por fin ha visto la luz en forma de disco. Un disco social donde todos caben. Un trabajo abierto, eminentemente abierto, donde cada cual encuentra su esquina en unas notas, en un fraseo, en un tacón.

Carlos, a la hora de concebir este trabajo, llamó a muchas puertas, pues deseaba una obra coral, un “Save the children” flamenco, salvando las distancias. Carlos llamó a muchas puertas, repito, y todas se le abrieron. Como resultado, se expandió el trabajo, y, de una grabación simple, resultaron dos cedés, con ocho temas cada uno, cargados de intensidad, de intimidad y bastante heterogéneos, donde tienen cabida desde sonidos caribeños hasta andalusíes, desde la poesía recitada hasta la coral polifónica o el coro rociero o la orquesta clásica. Y flamenco, sobre todo flamenco. Carlos, con la pulsión fuerte y precisa del que está acostumbrado a acompañar, a tocar para el baile, imprime a cada una de sus notas un carácter lleno de de flamencura y de pasión, de queja y de compás.

Esta apertura sin condición ha reunido en su entorno a unas ciento treinta personas, de las que más de cien son músicos, que participan directamente en su grabación. Nombrar a todos es imposible en este limitado espacio. Sin embargo, algún nombre por su dimensión, no podemos dejarlo pasar por alto. Así, nos encontramos con la Tangeri Café Orchestra; la Coral y la Orquesta de la Basílica de San Juan de Dios; las voces de Juan Pinilla, de Alfredo Tejada, de José Fernández, de Aroa Palomo o de Sensi de Carlos; el zapateado de Pastora Galván, de Manuel Liñán o de Rosa Zárate; la soprano Ana Sacramento... También hallamos pianos, guitarras y bajos eléctricos, percusiones, flautas, etc. que redondean un disco plural.

Al final del segundo cedé, a modo de bonus track, se incluyen unas bulerías de Los niños de la Huerta Carrasco de Motril que sintetiza la idea de futuro, de libertad y de frescura de la infancia.

El sábado pasado, 20 de diciembre, Carlos y los “suyos” (unas setenta personas) presentaron el doble disco en el Teatro Municipal de Monachil, con una gran acogida por parte del público asistente que llenaba la sala. En las casi dos horas que duró el concierto, pudimos escuchar los principales temas de esta exclusiva grabación.

* Foto en directo de Nono Guirado ©

Navidad del 91

Siempre me gustaron los juegos de palabras, la complicidad y la sorpresa. Lunes en verso, jueves poéticos, recital de los martes... Infinidad de días poblaron mi juventud soñadora, cuando unía palabras a los versos de otro y jugábamos a hacer trascendente el encuentro.

En la Navidad del año 91, un lazo ataba los sentimientos de cuatro amigos. Alfonso Salazar (poeta), Jesús Herrera (actor), Santi Rodríguez (humorista) y un servidor, nos reuníamos para elaborar unas "Hojas de Navidad", que venían a ser unas cartas, editadas en casa, de carácter cómico para felicitar las fiestas, de modo original a nuestras amistades.

Cuatro de estas Hojas vieron la luz y una quinta se quedó tan sólo en el intento, más por la final despreocupación de una Navidad ya consumida, que por falta de material.

Acabo de repasar impresionado esa documentación, de la cual rescato un poema compuesto a alimón (o sea, un verso tú y otro yo), el cual paso a transcribir.

Llega la Navidad con su olor a pavo destrozado.
Pues no es agradable el papel de cerillera.
Para diciembre te escribo, para este diciembre
en que Belén va, como todos los años,
ignorando que el frío sacude a los que no tienen pan,
aún llevando mitones de oro
en el azul de invierno, para esta ciudad nuestra.
Pobre ronzal, pobre burra.
Reyes cartón-piedra adoran un niño ya incierto,
cobijados con el solitario calor
que vamos recorriendo. Para un diciembre escribo,
desgarrado, viejo y sin sentido
de panderos a granel sacudiendo las penas de todo un año
de hogueras alimentadas con ébano.
Un poema y seis versos que serán un silencio:
rin, rin, remendado.
Doce uvas y el reloj engañan al pasado,
este final de años, tantos años juntos,
recordándome que no todos tienen una estrella
que indique dónde nacer a tu lado.
Todos olvidan su camino si se resume en diciembre,
pero el mundo brinda en traje de fiesta sabiéndose acabado.

* "Cuaversos de Bitácora" de los miércoles.

Palabras inventadas

Palabras inventadas

Hace algunos domingos, tomando el té con Juan de Loxa en su casa, y después de intercambiar algún material y bastantes anécdotas, el poeta empezó a leer uno de mis cuentos.

No lo leas ahora, le dije, no hace falta. Sigamos hablando y después, con tranquilidad lo abordas.

Es un vistazo por encima, repuso, sólo para tomarle el pulso al relato. Después lo leeré tranquilamente.

Así que, sin hacerme caso, continuó paseando la mirada por el texto, bisbiseando y haciendo algún comentario y algunos halagos del todo desmedidos (quizá por mi presencia).

En un momento me recalcó el adverbio “legañosamente”. Esa palabra no existe, dijo con su musical característica, entre interrogando y afirmando.

No, respondí con precavido orgullo, es un a licencia de narrador. Un poco más adelante empleo el verbo “pentagramar” y tengo un poema que habla de “despetalar margaritas”.

Es lícito, exclamó. Y nos acordamos de Matías, ese personaje de La Colmena (de la película de Camus,  no de la novela de Cela) que inventaba palabras y enunciaba su definición.

Recordé entonces ese verso de Enrique Ortiz, que impera “Señora, almohádeme el alma”. También vino a mi mente un poeta, que casi he olvidado (creo que se llamaba Ángel, Ángel no sé qué), que, aparte de omitir las conjunciones, adverbializaba los sustantivos a voluntad. Así decía, sin ningún prejuicio, nochemente o nubemente.

Cuando viene justificada,

qué bien queda la palabra inventada.

 

Anuncios

Anuncios

Hubo un tiempo (creo que coincidió con principio de siglo) (podría ser el efecto 2000, si no fuera tal efecto el haberme casado ese año), hubo un tiempo -repito- que los anuncios ("los comerciales" dicen en sudamérica) eran de una originalidad extraordinaria. Daban ganas de apagar la tele o levantarte del sillón cuando terminaba el intermedio y volver de nuevo cuando la película o el programa hacía un receso. Daba gloria.

Este esplendor se ha repetido en diferentes ocasiones. Creatividad, eficacia, humor, inteligencia, sorpresa, realización, montaje, música, ambientación... ¡Todo lo que se puede contar en 20 segundos de media! Hay concursos que premian esta calidad imaginativa.

No es fácil. (Hace tiempo escribí anuncios y algún publireportaje para una productora con resultados mediocres.)

Llevamos un tiempo, sin embargo en que la mayoría de los anuncios lo que provocan es angustia, por lo casposos, repetidos y esaboríos (’sosos’ en el más profundo andaluz). La palabrería cuasipoética que impera en la gran mayoría de estos espacios publicitarios, con la intención de conmover, son insufribles, y sólo logran el efecto contrario.

Llevo unas semanas sin televisión (como viene siendo costumbre en mi casa) y no vemos ni lo bueno ni lo malo. Respiro. Comer con la radio es toda una experiencia, que no te obliga a levantar la vista ni a voltearte si la tele te pilla de través o a las espaldas.

Pero a menudo y la echo en falta en muchos momentos. Por ejemplo, para tomarle el pulso al nivel de estos anuncios.