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volandovengo

Hay quien no sabe sonreír

Hay quien no sabe sonreír,
como quien no llora con lágrimas,
como quien no quiere mirar.
Hay quien sólo te ofrece
media sonrisa,
como la brumosa mañana,
como los libros por entregas.
Hay quien no sabe
mantener la mirada
como la hoguera que fallece,
como la sombra de una duda.

* Pequeños poemas para salir de casa, dentro de la iniciativa "Cuaversos de bitácora": miércoles poesía.

Un abrazo a García Montero

Un abrazo a García Montero

La envidia, al igual que los celos, corroe al envidioso y erosiona al envidiado. La envidia, a diferencia del amor es rellenable. La envidia es negra, como el odio. Quema como la ira. Crece como el deseo, como la agonía.
La envidia es enfermiza como la gula e insatisfecha como la avaricia. Es amarga como la venganza. Amarga como la derrota. Ciega como la violencia.
El caso García Montero - Fortes reúne todos los síntomas para ser considerada una historia de envidia. Es el pecado nacional, concentrado en nuestra ciudad.
El mayor valor de un granadino es ser alguien y que se le reconozca en su tierra, antes de que su cabeza ruede por el suelo. De Granada salen grandes hombres. Algunos vuelven a entrar. Estos prohombres son traídos y llevados. Son tan libres como dependientes. Son imprescindibles en el panteón local. Blanco de miradas de admiración, pero también de envidia.
Fue envidiado García Lorca, es envidiado Ayala, es envidiado García Montero. (También Carlos Cano, Morente, Miguel Ríos, Andres Newman, el Mago Migue y tantos otros.) La historia se repite.
Por eso, nos reuniremos mañana, miércoles 19, en La Tertulia (Calle Pintor López Mezquita, 3), a las 23 horas, para apoyar a Luis, a Federico, a Francisco, para brindar por su nombre, por la limpieza de sus nombres, por la libertad de expresión...
Poetas, músicos, artistas, políticos y, en definitiva, todo aquel que quiera mostrar su apoyo al poeta, está invitado a La Tertulia para leer poemas, cantar o, sencillamente, alzar su copa y sacudirse la caspa.
La envidia conceptualmente es de derechas y el hombre feliz no tenia camisa.

Camarón por señas

Camarón por señas

II Festival Flamenco ONCE Andalucía

Lo más sorprendente de la velada del viernes fue ver a Mª Ángeles Narváez interpretando El cante de Camarón a través del lenguaje de signos. Una bailaora con agudos problemas auditivos se pone sin complejos un vestido de volantes (estampado con números de los ciegos) y se hace llamar “La Niña de los Cupones”, aportando un nuevo estilo, popularizando el flamenco, brindándoselo en bandeja a los disminuidos como ella. Un baile lleno de expresividad, un baile cantado con mímica. Haciendo un chiste fácil, éste podría ser otra versión del alfabeto baile. Mª Ángeles nos presenta una obra que se llama “30 decibelios”, que es la única capacidad auditiva que le queda en un oído, donde baila-traduce desde las bulerías del de la Isla, hasta tientos-tangos, bulerías trianeras o alegrías, interpretadas por su grupo en directo y acompañada por Paky del Río como partenaire.

Bastantes autoridades fueron a compartir este festival de la ONCE y a hacer entrega de premios a los jóvenes flamencos que iban a intervenir, fruto de un concurso previo. Seleccionada al cante, impuso su rotundidad y su buen ritmo, de inicios en el baile, Isabel Rico, que trae a su propio tocaor, Luis Dávila, que, lamentablemente, no estuvo a la altura. Hacen malagueñas rematadas con fandangos de Granada, alegrías y bulerías. El otro de los premiados al cante fue el sevillano Juan Ramírez, acompañado por José Luis Scott a la guitarra (mención especial). José Luis tocó unas rondeñas en solitario, antes de arropar a Ramírez con granaínas, seguiriyas y fandangos.

Pegando fuerte desde Almería, el guitarrista David Caro, con sólo 16 años, es un virtuoso de la guitarra. Técnica, conocimiento y buena pulsión, se reúnen en él. Comienza con unas tarantas de composición propia, tal vez demasiado largas. Después se hace acompañar al cante por la sabiduría del joven ojivero Álvaro Rodríguez, que hace soleá y granaínas.

Como artistas invitados, para cerrar la noche, estuvieron Curro Andrés, al cante, y Paco Cortés, a la guitarra. Dos pesos pesados del flamenco granadino. Curro, con su voz moderada y flamenquísima es un corredor de fondo lleno de conocimiento. Paco es el ritmo por antonomasia de la guitarra granadina. Su sentido del compás es único. Nos regalan unas sabrosas cantiñas, mejoradas con la soleá por bulerías posterior. La milonga es una primicia, donde canta el poema de Benítez Carrasco “El niño que todo lo quería ser”. Y de postre, vuelven a pedir compás, para irse por bulerías.

* En la foto: Álvaro Rodríguez y David Caro, aunque no os lo creáis. Es una foto hecha con el móvil, que no controlo en absoluto, I´m sorry.

 

Hombre-mujer

Hombre-mujer

Para el fin de semana, os dejo este dibujillo, al que he dado en llamar Hombre-mujer, que no está fechado, pero lo sitúo a principios de los 80.

Siempre guiaron mi pincel y mi pluma el azar y la ambigüedad.

¡Ay, que me pica!

¡Ay, que me pica!

¡Ay, que me pica! Dicho así puede tener una carga erótica que, en este momento, no pretendo.

La picazón se alivia con la rascadura. No hay mayor fatalidad que no poder hacerle frente a un picor. Picaduras, puede haber muchas; picores, sin venir a cuento la mayoría de ellos, hay muchos más.

Que te pique el pie cuando calzas una gruesa bota, que te pique la espalda justo donde no llegas, que te pique un brazo cuando está escayolado, que te pique la nariz o la cabeza o un ojo cuando tienes las dos manos ocupadas, que te piquen los genitales cuando estás hablando con tu suegra...

Un martirio, ya lo he dicho. Enunciamos así una de las leyes fundamentales del oso: "La intensidad del picor es directamente proporcional a la imposibilidad de rascarse".

Comer y rascar, todo es empezar, reza un dicho muy español. Se trata de dos placeres de cualquer ser animado (pueden ser dos placeres) (que se lo pregunten a un perro) (o a las pulgas).

Mi niño se tumba en mis haldas y, levantándose la camiseta, dice: "hazme cosquillitas". Porque sabe que, si rascar es un placer, que te rasquen es un placer doble.

Ando inseguro

Ando inseguro,
como aquel lazarillo
perdido en tierra extraña,
que conduce en voz alta
a su invidente compañero,
evidenciando
que el que no ve es el otro.

* Pequeños poemas para salir de casa, dentro de la iniciativa "Cuaversos de bitácora": miércoles poesía.

Javier Conde, memoria de la guitarra

Javier Conde, memoria de la guitarra

2º Festival de la Guitarra

Acaba el Festival de la Guitarra con un cierre espectacular. Javier Conde, el jovencísimo Javier Conde, con una gran técnica y una capacidad de mimetismo asombroso, remeda a los clásicos más cercanos de la guitarra de flamenco de concierto, en un recital que dio en llamar Maestros y estilos. Una conferencia del el escritor e investigador Norberto Torres, Maestros de la guitarra flamenca, servirá como luenga presentación e introducción de lujo para las eficaces propuestas del guitarrista extremeño. Las características de este tocaor son muchas: virtuosismo, brillantez, agilidad, madurez interpretativa, dominio de la dinámica sonora, que viene a ser el nivel de intensidad que se le aplica al instrumento, es decir, los altibajos necesarios para una buena interpretación. Las fisuras son inexistentes, acaso un punto de frialdad poco sazonada achacable a su juventud.

Javier Conde, al que pudimos ver recientemente en el Museo de la Casa de los Tiros, se define como un intérprete, más que un compositor-creador, aunque, como veremos a los postres, también despunta en esta faceta. Es algo que hay que agradecerle, pues mantiene de forma rigurosamente viva la memoria de la guitarra y se asegura un repertorio de éxito. Así, sin los aspavientos típicos de los niños prodigio, y adecuando la guitarra a la afinación de cada maestro, Conde comienza con las alegrías Llegando al Puerto de Víctor Monge Serranito. A las que les sigue la rondeña Doblan las campanas de Paco de Lucía, las guajiras Brisas antillanas de Andrés Batista y el Garrotín De la Vera de Rafael Riqueni. Su perfección es tal que, apartando la mirada del concertista, parece que estuviéramos escuchando al mismo autor.

La velada continúa con Aires de Puerto Real de Sabicas, quizá la soleá más bella que se ha escrito para guitarra. Continúa con este maestro pamplonés y su danza orientalizante Noches de Damasco, del que pasa al más contemporáneo de su abanico, como es Gerardo Núñez, del que interpretará La Cartuja, unas deliciosas granaínas. Vuelve a Serranito con el zapateado Punta y tacón y a Batista con las bulerías Tartaneros, para pasar a los fandangos de Huelva del Niño Miguel, a los que se incorporó su padre, José Antonio Conde, como segunda guitarra, que también le acompañaría en unas rumbas de composición propia, con clara influencia antillana. Se despidió con la popular polka paraguaya Pájaro campana. Ante los aplausos de todo un teatro puesto en pie, Javier, haciendo un simpático gesto de comicidad, añadió como propina La Pantera Rosa de Henry Mancini, que dedicó a Norberto Torres.

* Caratula del segundo disco de Javier Conde.

Huétor Vega dimensiona la guitarra

Huétor Vega dimensiona la guitarra

2º Festival de la Guitarra de Huétor Vega

No cabe duda de que uno de los protagonismos indiscutibles de la ciudad de Granada es la guitarra. Los guitarristas, los tocaores, de esta ciudad han sido siempre reconocidos por su toque especial, por su limpieza, por su soniquete… Tomando conciencia de tal riqueza y protagonismo, en la provincia se vienen realizando algunas actuaciones que reivindican el arte de las seis cuerdas, como es el Certamen Internacional de Guitarra Flamenca Manuel Cano de los Ogíjares, que ha celebrado ya su sexta edición; La Guitarra en Otoño, que recientemente comenzó su andadura; o este Festival de la Guitarra, que cumple dos años. Por ahora es un festival modesto, pero con grandes esperanzas y apuestas de calidad, que pretende abarcar lo más posible todos los ámbitos de ese instrumento. Por eso, nada más entrar en el teatro, nos recibe una exclusiva exposición de guitarras de grandes guitarreros nacionales e internacionales. También, en un puesto bastante destacado, están las conferencias sobre el mundo y la evolución de la sonanta. Este año, por último, los recitales se enriquecen con la música clásica, que viene a complementar al flamenco iniciático.

De las cuatro propuestas del jueves pasado, tres fueron concertistas clásicos, de los cuales me limitaré a dar tan sólo un apunte, pues no es mi especialidad. El Trío Aljibe, formado por Mari Carmen Carmona, Fátima Quirantes y Antonio Morales, interpretaron obras de Albéniz, Texidor y Barrios, destaca en ellos su juventud, timidez y exactitud en su entrega. Compartiendo igual mocedad, Pablo Jiménez, también de Granada, fue preciso en Albéniz, Leo Brouwer y Roland Dyens, aunque no llegó a dominar una megafonía quizá deficiente. Sin duda el más interesante de los clásicos fuera el pontevedrés Samuel Diz. Con un repertorio contemporáneo (Leo Brouwer, José Peixoto y Hermelindo Ruiz), y prescindiendo sabiamente del micrófono, fue un ejemplo de limpieza ejecutiva y de arriesgada sensibilidad.

David Caro es un tocaor almeriense que, con sólo diecisiete años, demuestra tener una cimentada base interpretativa y unas buenas maneras, que se concretan en una pulsión afinada, una buena técnica y un sonido muy flamenco. Con una taranta de composición propia, comienza su actuación. Continúa con “Ímpetu”, una fantasía por bulerías del Maestro Escudero, muy bien tocada. Virtuosismo que sigue imprimiendo en la imposible guajira “En la otra orilla” de Víctor Monge Serranito. Para terminar, Paco de Lucía hace su aparición con la soleá “Gitanos Trianeros”. No les vendría mal, sin embargo, a estos concertistas jóvenes tener experiencias de acompañamiento al cante y al baile.

 

La hija de mi jefe 2

La hija de mi jefe 2

Al igual que los Emperadores y otros próceres de Roma, que, en el desfile de la victoria por la populosa ciudad después de una exitosa expedición bélica con conquista incluida (la pax romana, ya saben), se hacía acompañar de un esclavo que le susurraba continuamente al oído: "recuerda que eres mortal", para que no se le subieran los humos y se quisiera semejar a un dios (destino muy común en estos dictadores), yo tengo a la hija de mi jefe que, cada dos por tres, emplea su lengua tan viperina como ignorante para recordarme eso mismo, que es la hija del jefe, que cuando él no está tiene que imponer su autoridad objetando cualquier "problemón sin solución"

Aunque se ha suavizado la cosa (pues no le ha costado mucho averiguar que soy inofensivo), la hija de mi jefe sigue siendo la hija de mi jefe. Así, como es la hija de mi jefe y habrá hecho el bachillerato, siempre que puede me dice algo, asumiendo la altura del capataz (el típico show de a ver quién la tiene más larga, pero en versión chica).

Ayer, a la una en punto (a mi hora), me levanté, me despedí y me fui. Antes de franquear la puerta, la hija de mi jefe casi gritó, ¡qué puntual! Sin volverme, respondí simplemente, que también soy puntual para entrar. Aunque por mi mente pasaron muchas cosas. Primero, el convenio que tácitamente firmamos para trabajar exactamente lo que me pagaran (aunque si hay que apurar el tiempo, echo horas sin problemas). Segundo, ella siempre que puede sale 10 minutos antes.

Hoy me he retrasado, sin embargo, cinco minutos. También me lo ha echado en cara. Que si me meto en internet, que si me he dejado la estufa encendida, que si hay que cerrar la tapa del váter...

Aunque ya sé que se parece a su padre. La hija de mi jefe se parece a mi jefe. Estoy cansado de cabezas de ratón, de perdonavidas, de iluminados, de figurantes, de rastacueros, de tanta guerra santa que declaramos por un absurdo dios llamado poder o dinero.

Pero, como todos los trabajadores, como todos los subalternos, tengo que tragar.

Recuerdo una letrilla flamenca ad hoc: "Pan y trabajo / siempre se escapa el tiro pa’ los de abajo".

* Montaje propio: "Set Barbie con corona, piruleta y cepillo" (corre, corre que cepillo).

Bacalao Almanzora

Bacalao Almanzora

Abi Amir Muhammad, el temible y querido Almanzor, en los albores de su establecimiento definitivo en el nuevo palacio de Madinat al-Zahira (siglo X), exigió en su dieta, al menos una vez a la semana la degustación de unos filetes bien desalados de bacalao fresco recién traído de Torrox, de su Málaga natal y paraíso de sus juegos infantiles, bien aderezado con productos de las huertas del Reino y aromatizado con albahaca recién cortada. Dicho plato, predilecto para este caudillo cordobés, era el que empleaba para impresionar a las visitas ilustres de su protector Hisham II.

* TEXTO perteneciente a: "Anecdotario apócrifo de recetas andalusíes".

** Grabado de Consuelo Gotay, Puerto Rico.

Cuaversos de Bitácora

Desde algunos blogs cercanos me animan a dedicar un día a la poesía, en concreto los miércoles, dando forma a una iniciativa global llamada "Cuaversos de Bitácora".

Me parece buena iniciativa, para exponer los versos propios y ajenos y llenar el ciberespacio de sensibilidad. Lo que pasa, me excuso, es que yo publico poesía de vez en cuando y mis días y este blog están un poco condicionados por el flamenco.

Pero la carne es débil y el arsenal de poemas esbozados es mucho. Así, que creo que lo voy a intentar.

Tengo una serie de versos que hago y rehago continuamente, amplío y modifico sin ningún rigor, con sólo pasión. Son la mayoría antiguos y apenas han visto la luz. Son cortos y sencillos. Intitulados "Pequeños poemas para salir de casa".

A veces me sorprendo
hablando solo;
no creo que sea locura
ni juvenil demencia.
Pienso en voz alta,
como el sordo que grita,
como el mudo que escucha,
como un barco sin rumbo,
leva áncoras,
a la deriva.

Alea iacta est.

Tres momentos

Tres momentos

Mis días están asegurados. La sonrisilla simplona de felicidad sin pretensiones se apodera de mi rostro cuando veo a mi hijo, cuando lo oigo, cuando pienso en él.
Es una alegría verlo aprender, verlo crecer en sabiduría y estatura. Es una responsabilidad por encima de cualquier cosa. Todo lo ve, todo lo imita. La mejor educación es el ejemplo, la empatía, el control de uno mismo, la observación de valores positivos.
Un niño, cuando es un niño, es un tanto por ciento bastante elevado de sus padres, de su entorno cercano, más que de la herencia, de las condiciones innatas o de la educación impuesta.
Cuesta, pero evito decirle no. Cuesta, pero evito levantar la voz. Cuesta, pero me arrodillo a su par y crecemos juntos como compañeros, cómplices en secretos, conocimientos y trivialidades.
Nos van las canciones, las rimas, los cuentos, la imaginación, el humor...
Pienso en algunos momentos que tienen mucho que ver con la actividad del flamenco.
Primero (en la fotografía superior)
Estuvimos en Chiclana y la casualidad hizo que compartiéramos mesa con algunos flamencos, como Rancapino, Antonio el Pipa o Manuel Molina, el de Lole y Manuel, con todo su carisma e inaccesibilidad. A Juan le habíamos comprado una flauta que le servía para desfogar. A Manuel le cayó en gracia y, a la hora de los aperitivos, se sentó con él e intentó explicarle la forma de tapar los agujeros, y quien sabe si no improvisó un poema por bulerías.
Segundo
Ya lo he referido en alguna otra ocasión. Juan, al ver a su padre que acude a los espectáculos con un boli y una libreta, acude al cine con los mismos instrumentos. Aún no sabe escribir (bueno, escribe su nombre y la "F" de su apellido y distingue las vocales), pero garrapatea dos o tres páginas con todo interés y devoción (y ni siquiera se mancha las manos de tinta como un servidor).
Tercero
Estábamos viendo a Juan Pinilla en el Sacromonte cantando una seguiriya y oyendo el desbarajuste de oles a destiempo y sin gracia de cuatro extranjeros, cuando le digo a Juan que lance su ole cuando suave le apriete la pierna. Una sincronización perfecta hizo que su grito sonara alto y claro, justo en el momento oportuno. Todos rieron y aplaudieron por dentro. Los entendidos felicitaron el sentimiento. El cantaor se animó reconociendo a su joven tocayo.

El cante sosegado de Pepe Luis Carmona

El cante sosegado de Pepe Luis Carmona

Patrimonio Flamenco

El flamenco joven, fresco, eminentemente local y popularmente asequible, tiene el nombre de “Patrimonio Flamenco” o, lo que es igual, La Chumbera. El sábado, 1 de noviembre, comenzaron los recitales en esta sala flamenca granadina, con el cante carismático de José Luis Habichuela. Son propuestas rigurosas del flamenco incipiente del Sacromonte, y del más maduro, que se extenderán hasta las postrimerías navideñas, con la “pandereta flamenca” que nos propone la cueva María la Canastera. Todos los sábados, con un precio más que asequible tenemos una cita en este rincón hacia el final del Camino. En la muestra podremos ver a Juan Ramírez, Esther Marín o Rafaela Gómez.

El primer día, como digo, tuvimos la suerte de disfrutar con la entrega incondicional del ex miembro de la Barbería del Sur. El lleno total de la sala sorprendió por el tiempo tan desapacible de aquella noche y la retardada promoción del evento. Pero hay un público fiel y atento, seguidor de un conato artístico de este tipo, para presentarse en él ante viento y marea. Así, mi primer ole es para el aficionado.

La voz de Pepe Luis, dulce y armónica, con ese punto de aguardiente necesario para pellizcar, hizo que el encuentro pareciera corto. Una reciente infección vírica, por otra parte, impidió que estuviera al cien por cien de sus facultades. Su recortada potencia de voz era paliada por un exacto control de la megafonía y un peculiar gusto en su fraseo. Por eso, el martinete que abrió la noche, no llego a romper un hielo que duró más de lo deseado.

Después de la fragua, que recordó tiempos mejores, pasó al cante de ida y vuelta. Con sumo agrado, un poema de Lorca se escuchó por vidalita. Nuestro asombro fue grande con esta nueva entrega, pues no es normal escuchar este tipo de cante en el repertorio de un cantaor de raza. Es más, interpretado con pasión en su riqueza vocal.

El respetable, sin embargo, despertó con el colorido del baile por levante, rematado por tangos, de Raimundo Benítez. Raimundo es un trabajador del baile, estudioso y con la cabeza en su sitio, que aún le queda por madurar. El maestro borda la soleá, antes de darle paso a Rafael Habichuela, que nos participa una composición libre con su guitarra. Le acompaña un respetuoso José Antonio Carmona con el cajón.

Los mejores cantes de José Luis, en cambio, llegaron al final en forma de fandangos y el remate por bulerías, que ilustra Benítez, prueba de que si hubiera seguido en el escenario habríamos redondeado la noche sin excepción.

* Portada del disco en solitario de Pepe Luis Carrmona.

Género negro-criminal

La Asociación Cultural NOVELPOL, hace unos días, lanzó al cyberespacio una convocatoria literaria que consiste en escribir un microrrelato negro y criminal de 200 palabras, ni más ni menos.
Dichos cuentos se publicarán en http://blognovepol.blogia.com. Además, serán leídos en el programa radiofónico de Carlos Salem.
Aunque no sea mi tema, ni por asomo, me he subido al carro y he escrito este cuentecillo: Una ligera confusión que podéis leer aquí.

Citas flamencas final de otoño

Citas flamencas final de otoño

En otoño se despereza el flamenco para entrar en un semiletargo navideño y despertar con el Flamenco viene del sur entre invierno y primavera.

Con los Festivales trasnochados de algunos pueblos (Monachil, Armilla) se prolonga un verano que se imbrica en septiembre-octubre con el Festival de Otoño de guitarra (del que ya hemos dado buena cuenta).

Las peñas abren sus puertas y sacan sus proyectos al sol. Huétor Tájar inauguró su peña el 3 de octubre. La Parra, Solera y Caña, La Platería, La Yerbabuena, La Zahareña... están en plena actividad.

Existe un Circuito oficial entre las peñas granadinas. Consigno los recitales más inmediatos: Rosa Mercedes Zárate, 8 de noviembre Peña Flamenca Yerbabuena, Ogíjares; Javier Martos, 15 de noviembre Peña La Parra Flamenca, Huétor Vega; Miguel Barroso, 15 de noviembre Asoc. Cultural Flamenca San Marcos, Montejícar; Iván Vargas, 22 de noviembre Peña Flamenca Ilurquense, Illora; Isa Vega, 13 de diciembre, Peña Flamenca La Platería, Granada; y José Fernández, 13 de diciembre, Peña Flamenca La Alcazaba, Loja.

Más vale tarde que nunca. El día 31 de octubre, o sea, mañana, se clausuran las Jornadas Alhambra, Sacromonte: Valparaíso un río de oro, organizadas por el Patronato de la Alhambra y el Generalife junto con el Museo Cuevas del Sacromonte, que se han celebrado entre los días 3 y 31 de este mes. Este viernes o sea, mañana, en el Museo Cuevas del Sacromonte (19`00 horas) se inaugurará la  exposición fotográfica Alhambra-Sacromonte, como inspiración artística.

Una cita importante y asequible es el Patrimonio Flamenco de La Chumbera que, a partir de este sábado, 1 de noviembre, nos ofrece flamenco fresco local. Será a partir de las nueve y su precio es de 5 euros. Este sábado podremos ver a un cantaor de lujo: Pepe Luis Habichuela.

El 6, 7 y 8 de noviembre, la Parra Flamenca de Huétor Vega organiza su 2º Festival de la Guitarra con un programa muy suculento de exposiciones, conferencias y conciertos, en el que sobresalen nombres como Norberto Torres, Laura González o Javier Conde.

El sábado 8 de noviembre, en el pueblo de Jun, se realizará el I Festival Flamenco Homenaje al Niño de Jun (creador de una soleá de granada). Será en el Pabellón de las Artes de esta localidad (21,00 horas). El 14 y 15, en el Palacio Congresos, Rafael Amargo nos traerá su espectáculo Tiempo muerto. El 22 es el Día de los Gitanos Andaluces. Siempre se hace un festival en el Manuel de Falla por esta causa, donde los protagonistas, lógicamente, son artistas gitanos. El 28, Farruquito retomará su obra Puro al Palacio de Congresos, que aplazó por motivos poco claros.

También en otoño, en diciembre, se celebrarán los Encuentros Flamencos en el Isabel la Católica. Este año organiza y gestiona (y me temo que mucho más) Juan Andrés Maya. Seguiremos informando.

Hace más de diez años

Hace más de diez años

Mis últimos dibujos están fechados en 1997 (hace más de diez años). Con la pintura me pasó lo mismo que me está ocurriendo con la poesía, terminé por quitarme.

En la poesía he llegado a escribir poemas muy breves; los más identificativos llamados haiku (en estas páginas he puesto alguna muestra, y otra más reciente).

En la pintura encontré un sistema fácil y rápido, que no llevara mucho tiempo su ejecución, olvidando el dibujo como terapia que utilizaba en mi juventud, al que le dedicaba días y días.

A la tinta, que aplicaba con pincel (aunque también empleaba la plumilla), le añadía agua en abundancia, que facilitaba la textura. Esto hizo que los cuadros fueran efímeros, que terminaran por desaparecer a lo largo de algunos años (que se lo pregunten a Con patines).

En un principio mezclaba la tinta azul y la negra en proporción de cuatro a una, para incidir en la variedad de matices.

Con el tiempo, en los últimos trabajos, también empleaba tinta de diversos colores (roja, verde), pero casi siempre persiguiendo la tonalidad uniforme.

De estos últimos trabajos, que aún conservo, voy a compartir algunos bajo la nueva temática de "Aprendiz de pintor".

Ahora sólo dibujo de vez en cuando para mi niño.

El intermedio

El intermedio

Así, en singular, el intermedio es como lo recuerdo yo. El espectador se lo merecía. El capitalismo no era tan crudo. Eran tiempos en blanco y negro (y los primeros a color)

Llevo varias películas incompletas. En general los filmes me resultan demasiado largos, y con intermedios no digamos.

Hubo un tiempo, en algunas cadenas, ofertaban películas sin cortes publicitarios. Era un maratón de hora y media o dos horas fijas delante del televisor. Tampoco es eso.

Las películas en casa gusta que tengan algún descanso, para comer algo, para ir al baño, para arropar al niño, etc. Pero una cosa es un paréntesis de diez o quince minutos, y otra son cuatro o cinco cortes de un cuarto de hora, mínimo.

Volvamos a la película en dos partes. Reivindiquemos el intermedio.

 

Oyendo a los clásicos

Oyendo a los clásicos

La Guitarra en Otoño

Atiendan primeramente a esta pequeña relación dictada a vuelapluma: Dani Casares, Madrid, 1980; Antonio Rey, Madrid, 1981; Dani Méndez, Sevilla, 1981; Juan Antonio Silva Campallo, Sevilla, 1984; David Carmona, Granada, 1985; Javier Conde, Cáceres, 1988; Juan Habichuela Nieto, Granada, 1990. Estos, y algunos más que se me olvidan, tienen algo en común. Son todos guitarristas excepcionales. Son todos muy jóvenes, algunos excesivamente jóvenes y bastantes con galardones muy importantes, como el Bordón Minero. Son tocaores virtuosos, veloces, sensibles y con una técnica muy depurada. La mayoría de ellos considerados “niños prodigio”, pues llevan arrancando acordes a las seis cuerdas desde muy pequeños.

Javier Conde, que es el tocaor que nos ocupa, grabó con doce años su primer álbum en solitario, que era un homenaje a los “Grandes de la Guitarra”. En él, como es natural, toma prestado las composiciones de los míticos tocaores de flamenco, vivos o ya desaparecidos, y los imita a la perfección. Desde ese trabajo, el joven extremeño continúa remedando la discografía de los grandes y, como si fuera un espejo, calca sin fisuras su propio lenguaje. Así, sin necesidad de cambiar de vinilo, escuchamos, como si fueran ellos, a los clásicos de la guitarra.

Concierto impecable, si no fuera por la frialdad del tocaor en el escenario, debido seguramente a su juventud; y por algún extraño rondón que nos acompañó en los últimos temas, justo cuando se incorporó su padre, José Antonio Conde, como segunda guitarra. A pesar de la limpieza y exactitud, un servidor echó de menos el calor y el soniquete de las guitarras granadinas. Fue un recital reconocible, fue un programa agradecido, donde escuchamos desde una soleá o una danza de Sabicas, un garrotín de Riqueni o fandangos de Huelva del Niño Miguel hasta una rondeña de Paco Lucía, unas alegrías y un zapateado de Serranito o unas granaínas de Gerardo Núñez. También pudimos escuchar las composiciones menos familiares de Andrés Batista, maestro de su padre, unas guajiras y Los cuatro muleros por bulerías.

Más arriesgadas fueron las rumbas de composición propia, con clara influencia sudamericana. Se despidió, alejándose de las lecturas flamencas, interpretando la popular polka paraguaya Pájaro campana y, como propina, interpretó Recuerdos de la Alhambra de Tárrega, tal como lo interpretaba Narciso Yepes, pero con menos cuerdas.

* FOTO: © DeFlamenco.com

No llevo la cuenta

No llevo la cuenta

Ya no llevo la cuenta. No creo que se reduzca a una cuestión estadística. Es una aberración. La violencia entre parejas, entre padres e hijos, es el castigo más grande de nuestra época.

¿No pueden tirar cada uno por su lado y en paz? ¿No se puede borrar el pasado e inventar un futuro? ¿No podrían los hijos decidir?

Un juez en Galicia, creo, ha dictado una sentencia modélica. La casa es de los hijos. Los padres, cada seis meses, irán a convivir con unos retoños que no cambian de ambiente, ni de cama, ni de cepillo de dientes.

¿Tan difícil se hace el entendimiento? ¿Tan grande es el odio entre quienes se quisieron tanto?

Hasta que la muerte nos separe no puede ser esto.

Ahora leo en un libro antiguo (de 1968), de los que tengo de cabecera, unas notas que aclaran algunas cosas. Juan Perucho, entreviendo los naturales avances sociales de la mujer en los sesenta, escribía:

Hay algo que al hombre le desazona. El impulso secreto del sexo parece como si hubiese quedado alterado, y no es la igualdad, el nivel cultural, la libertad de la mujer lo que le conturba y alarma, sino un cierto desplazamiento de la iniciativa en un muy determinado, tradicional y particular aspecto.

Y es que, lo que nos duele a los hombres es comparable a la dolencia de los blancos tras la esclavitud. Lo que no soportamos es peder el poder ancestral de ser el sexo fuerte, el sexo privilegiado, el hombre sobre la mujer, el blanco sobre el negro, los arios sobre los judíos, el dinero sobre la miseria, el primer mundo sobre el tercero, la arrogancia sobre la humildad, los violentos sobre los débiles...

Habitas a la rondeña

Habitas a la rondeña

Corría el tórrido agosto del año 711 –mes en que, al menguar la luna, la población visigoda plantaba las habas en casi todo el solar de al Andalus- cuando el jefe bereber El Sebseki ocupó Izn-Rand Onda (Ronda), la ciudad del castillo, sin encontrar resistencia alguna, por lo que fue considerada plaza entregada y no fortaleza conquistada, eligiendo jefes y administradores entre sus mismos habitantes, los cuales sólo debían pagar el tributo llamado capitación, tanto en dinero como en especie. Las habas y las alcachofas, junto con las frutas, el aceite y los cereales, constituían la principal contribución de este impuesto. Las habitas tiernas, en cuestión, llegaron a considerarse las más sabrosas de las regiones ocupadas.

* TEXTO perteneciente a: "Anecdotario apócrifo de recetas andalusíes".

** Ronda antigua en la foto.