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Órganos

Órganos

Mi hijo, en su incontrolada tierna infancia, juega a que yo soy un dragón, una bruja, una enredadera plagada de espinos o algo que hay que derribar, y la acomete conmigo con lo que tenga más a mano entre sus juguetes. Prefiere agredirme con un serrucho de trapo, con pelotas de goma (como los "grises"), con un globo hinchado o con la misma mano desnuda. Yo me cubro y me río viendo cómo representa su personaje, generalmente un príncipe valiente o algún otro héroe, y me dejo golpear hasta que se emociona demasiado, empleándose con verdadera saña, haciendo que sus envites lleguen a doler (por la violencia engendrada, no por la fuerza bruta de esos ataques). En realidad, nos gusta jugar a las "peleíllas".

Cuando me da mamporros por encima de los hombros, me tapo la sesera y le suelto a bocajarro: "en la cabeza no, que es mi segundo órgano favorito". Él no entiende pero advierte la trascendencia de la frase. La saqué de la película "El dormilón" de Woody Allen que, a pesar de ser de 1973, ha envejecido saludablemente. En la comedia de corte futurista, Miles Monroe (Allen) es dueño de un establecimiento de "comida sana" y cuando es operado del apéndice surgen complicaciones y es congelado. Doscientos años después, Miles despierta en un futuro lleno de tecnología. En un momento, después de una persecución, se refugía en una fábrica de desmembración de androides. En la cadena de desmontaje ve que le arrancan la cabeza a los robots que le preceden. Cuando llega su turno, salta exclamado la sentencia antedicha. ¡Feliz ocurrencia!

Estamos acostumbrados a tener una cabeza y una cara con una nariz y una boca y un cuello con una nuez y un tronco y un culo con dos cachetes. Tampoco es novedad reconocer que tenemos dos ojos y dos orejas y dos manos y dos pies, dos pulmones y un solo corazón. Muchas de las películas de ciencia ficción (ciencia aficción, dijo alguien) proponen seres extraordinarios, extraños mutantes, con multitud de órganos (varias cabezas, varios brazos, miles de ojos, o un sólo ojo, etc.).

Sin remontarnos a este futuro incierto, podemos recordar a los dragones, por ejemplo, de tres o siete cabezas (siempre impares, como las rosas), o al can Cerbero con tres cabezas (así se le conoce al portero de fútbol, 'cancerbero', ¿será por sus tres cabezas o por guardar las puertas del infierno?), o a Vishnú que tiene cuatro brazos y a Shiva que tiene tres ojos o a Polifemo que sólo tiene uno...

Sin tener que traspasar los límites de lo real, también podemos hablar de los siameses. Historias que, por lo que conozco, no terminan con buen final. En otra época a estos hermanos tan unidos se los exhibía en los circos y plazas públicas... Un tema que me es tan duro como desconocido.

A lo que quiero referirme es al mundo animal, donde esta duplicidad o multiplicidad es tan natural que apenas reparamos en ella. El ciempiés (sin comentarios); los cocodrilos tienen cuatro párpados; el canguro, según Henry Miler, tiene dos penes, uno para diario y otro para los fines de semana; los octópodos, como el pulpo, alucinan con sus ocho tentáculos (como los candelabros, con tres, cinco, siete brazos, siempre impares, como las testas de dragón, como las rosas, como las Glorias, como las musas)... Aunque lo que de verdad me encanta de este cefalópodo (y lo que más me identifica con él), (más por mi deseo que por mi condición de futuro cadáver -Pirandello, creo-) es que tiene tres corazones, según leí en una prestigiosa revista de naturaleza, de la que, lamentablemente, no tengo la referencia (la leí en la sala de espera del doctor...).

Bamberas

La bamba está bien sujeta

con dos sogas una en ca lao

meciéndote se te aprietan

mis manos a tu costao

Las bamberas o bambas surgen de aflamencar el 'cante de columpio' del folclore tradicional andaluz. Estos cantes eran conocidos como bambas o mecederos, que eran cantados al ritmo del bamboleo del columpio.

José de Bisso en su Crónica de la provincia de Sevilla (1868) lo cuenta así: "Las Vampas o Bambas son un doble columpio que se suspende de un grueso árbol, por lo ordinario nogal, y se atraviesa con una tabla bastante resistente; colócase en ella la pareja que se mece mientras hace el corro y cantan e impulsan la vampa. Regularmente cada copla de uno de los del corro es contestada por otra de los del columpio; pero lo original es que para estas ocasiones guardan los amantes todas sus quejas, sus celos, desdenes, y, con una imaginación viva y perspicaz, improvisan expresivas canciones, de un momento en que median reconvención y ternezas, galanterías o resentimientos, desaires o desahogos de contenida pasión".

El origen de la bambera se debe a la Niña de los Peines en compás de fandangos, reelaborada en 1970 por Naranjito de Triana, acompañado de Paco de Lucía, que le impuso el ritmo definitorio al compás de doce tiempos de la soleá (algo acelerada). Morente, en su disco Lorca, hace este cante por tangos.

La bamba tiene cuatro versos octosílabos o el primero y tercero heptasílabos y el segundo y el cuarto pentasílabos. Se repiten generalmente los dos primeros versos al final de la copla, o bien forma una quintilla repitiendo tan sólo el segundo.

Bamberas han sido grabadas por muchos. Son interesantes las de Pastora Pavón (of course), Enrique Morente, Carmen Linares o Rocío Jurado (que fue de las primeras a quien yo le escuché este precioso cante.

Bustrofedon

Bustrofedon

Mi abuela cosía para un lado y cuando llegaba al final, se cambiaba la aguja de mano y cosia con la otra hacia el otro sin mayor esfuerzo. Para ello tenía un dedal en cada mano y una rara habilidad que le permitía no retorcer el paño. Era ambidiestra, como mi hermano. Aunque por distintas razones. El primogénito de mi familia en realidad es zurdo. Un zocato al que le obligaron usar la mano derecha. En el colegio de los Maristas, en una época en que usar la mano izquierda para comer o escribir era un defecto tan aberrante como la homosexualidad. Era un vicio nefando. Una tara que había que erradicar y corregir con jarabe de palo, que era el único remedio eficaz ("la letra con sangre entra").

Hoy en día, el hijo de mis padres, utiliza las dos manos. Para comer y escribir la derecha (como Dios manda) y para las acciones de fuerza la siniestra. ¿Ambidiestro? Puede. Es como el niño bilingue, nacido en un país determinado, con una lengua específica, pero de padres foráneos, con distinto idioma.

La historia de la escritura es curiosa. Para los occidentales es normal escribir (y leer) de izquierda a derecha. Además está bien pensado, porque así, si escribiéramos todos con la diestra, vemos lo que estamos escribiendo, sin taparlo conforme avanzamos y sin que se corra la tinta (cuando se escribía con pluma). Los árabes y otros pueblos, sin embargo, escriben de derecha a izquierda (¿es que todos son de izquierda, como los cubanos?). Y los orientales hilvanan sus caracteres clásicos, además de hacia la izquierda, de arriba abajo.

El colmo, sin embargo. La maravilla entre los estilos de garrapatear letras, una detrás otra, se la llevan los persas y algunos otros pueblos de la antiguedad, como los habitantes de la Grecia arcaica (los que supieran escribir). Se conoce como Bustrofedon o bustrófedon, que designa al tipo de escritura o al modo de escribir que consiste en redactar alternativamente un renglón de izquierda a derecha y el siguiente de derecha a izquierda.

Como se ve puede ser un ahorro de energía al no tener que levantar la mano del papel, papiro o tablilla. Además, se me antoja, el sistema más democrático de escribir y leer. (Durante un tiempo estuve leyendo con el libro bocabajo, pero esa es otra historia.)

Fábula del mundo alargado

Fábula del mundo alargado

¿Quién no ha visto un perro con el rabo entre las patas; o a un gato encogido, con el pelo erizado y las uñas, afiladas y amenazadoras, desenfundadas hasta el límite?

¿Quién no sabe que el avestruz oculta su cabeza bajo tierra cuando tiene miedo; o que el mandril camina detrás de la manada de elefantes para protegerse de los leones?

¿Quién no se ha enterado de que el delfín y la ballena (y quién sabe si también las anchoas del Cantábrico) optan por suicidarse antes que morir lentamente en unas aguas contaminadas o en las redes de pescadores egoístas que, por otra parte, exterminan su hábitat y su alimento; o que el panda devora a sus crías para evitarles pasar hambre y necesidades en una selva cada vez más mermada, en un mundo que amenaza con borrar de la faz de la tierra su corta existencia?

¿Quién no ha sentido el temor de una madre por la ventura de sus hijos adivinando un futuro incierto; o la rabia de un niño que soporta las risotadas de otros niños por diferencias étnicas, físicas o intelectuales; o la impotencia de un hombre encadenado, un hombre privado de sus actos, de su palabra, de su pensamiento, determinado por una sociedad cruel, por “jefes” abusadores o por unas leyes incomprensibles, que ni él ha dictado ni está de acuerdo con ellas?

¿Quién no ha sentido alguna vez la impotencia de que decidan por él, de que le “aconsejen”, de que le "comprendan”?

¿Quién no ha dicho varias veces al día: “esto va de mal en peor”, "esto no tiene ni pies ni cabeza”?

¿Y nos hemos preguntado que tiene pies y cabeza?

 

Veamos: el mundo. La Tierra no tiene ni pies ni cabeza, ni siquiera es redonda. Es una naranja. Es una chata pelota ajada.

Pero no siempre fue así. Fabulando un poco, podríamos concebir el mundo como un isópodo, vulgarmente llamado marranica, cochinilla o bichito bola, que es un bicho negro alargado, pequeño (0'5 a 500 mm) (¡no tan pequeño, mom die!), con caparazón, que se enrosca para protegerse y que tiene pies (varios) y cabeza.

El mundo, puede ser, que al principio fuera como este crustáceo. Nuestro planeta gozaba de una esbeltez elegante y fructífera. Estaba hecho a la medida de su contenido, estaba maleado (maleable, como los metales, y no malicioso, de mal) como debía.

La felicidad, empero, duró tan sólo unos cuantos millones de años. En cuando apareció el hombre, la especie “elegida”, y más cuando estos seres comenzaron a unirse en manadas y sociedades, para crecer, para multiplicarse, para dominar la tierra y someterla, hasta el extremo de estrujar la naturaleza hasta la última gota de su sabia; la marranica feliz que era el mundo, tuvo miedo y se cerró, se enroscó en sí misma escondiendo su cabeza y sus pies, por siempre jamás.

Desde ese momento el mundo fue redondo, como el resto de los planetas donde no existe vida. Desde ese momento, en fin, todo fue miedo y sumisión; todo fue una inmensa mentira con fecha de caducidad.

* Texto publicado recientemente en granadasostenible

** Tratamiento del isópodo de la imagen es también de un servidor

Pansequito inaugura la temporada flamenca de La Platería

Pansequito inaugura la temporada flamenca de La Platería

Al filo de la medianoche del sábado, la peña flamenca de La Platería se vistió de largo para comenzar la temporada de sus actuaciones y propuestas para todo el curso flamenco que ahora comienza. La Peña más antigua de España quiso apostar fuerte subiendo a sus escenarios a un cantaor de enjundia y raíz. Pansequito, en buena forma, hizo las delicias de los aficionados, entregándose por entero en esta gala e improvisando con valentía cuando advirtió problemas acústicos. El carismático artista gaditano llegó acompañado de quien ahora es su compañera, la gran cantaora Aurora Vargas, que hacía compás entre bambalinas.

Unas cantiñas de Cádiz de elegante factura abrieron la actuación, que fue creciendo en calidez interpretativa a lo largo de la velada que, con tan sólo seis cantes, se alargó hora y media. José Cortés Jiménez, en buena forma como digo, no es el mismo de siempre. La brillantez de su timbre y la ligazón de los tercios, antes habituales, hoy son esporádicos. De cualquier forma, este renovador del flamenco, junto a Camarón y Morente, es uno de los grandes y así lo percibimos. Sus soleares siguen gozando de una originalidad y jondura únicas. Su barroquismo habitual que alarga el verso haciéndole rozar el desequilibrio pero que nunca pierde el compás es objeto de incondicional aplauso. Los ecos flamencos, el rajo y el pellizco, arrancaron oles y sinceras ovaciones.

Pansequito, a continuación, fue largo en los cantes de levante y exacto en los tientos-tangos, en los que tuvo que apartar el micrófono y cantar a viva voz por problemas de sonido. Sus bulerías, muy esperadas, fueron generosas, moviéndose libremente desde la comicidad de su tierra hasta las de compás jerezano, pasando por las reconocidas como cuplé, en las que este cantaor tiene mucho que decir. Remata este cante de fiesta acordándose de la sensibilidad del jerezano Luis de la Pica, fallecido el último año del siglo pasado. El recital, como los de antes, culminó con un ramillete de fandangos naturales que acabaron de endulzar la velada.

Un sobresaliente aparte merece el guitarrista Diego Amador. Hacía tiempo que no veíamos un tocaor tan delicado y respetuoso, dándole entradas precisas a quien acompaña y tan sólo apuntando los cantes para otorgar toda la dimensión posible a los melismas y la cadencia de la voz. Para las falsetas, elaboradas con mimo, extemporalmente, se vale del bordón y los graves demostrando las bondades de un recurso bastante desusado.

* FOTO: Nono Guirado

Paco Cortés premiado con el Trofeo Taranto

Paco Cortés premiado con el Trofeo Taranto

En la noche del viernes, la prestigiosa peña flamenca El Taranto de Almería, con más de cuarenta años de existencia, le concedió al tocaor granadino Paco Cortés su Trofeo “al mejor guitarrista de acompañamiento”.

Con un sencillo acto, que tuvo lugar en la misma peña, un antiguo aljibe árabe, el tocaor granadino, acompañante habitual de Carmen Linares, por ejemplo, recogió en persona de manos de su presidenta, Lola Benavides, este prestigioso galardón que se entrega por primera vez a un guitarrista.

La Peña viene entregando estos trofeos, en el mes de mayo, a los cantaores que se han destacado por su actuación durante el año. La junta directiva decidió el pasado año premiar también la labor, quizás más solapada, pero sin duda imprescindible, de estos profesionales del acompañamiento, en la que se valora tanto el conocimiento de los cantes, como el arropamiento del cantaor y la comunión con éste, dándole las entradas precisas y rellenando los silencios con precisos arpegios y falsetas.

El Trofeo consiste en una original estatuilla, que representa una guitarra, original del artista italiano Marco Dessardo, que viene realizando exclusivamente para esta peña almeriense desde 1992 con motivo de la celebración del centenario de Antonio de Torres, afamado constructor de guitarras almeriense, que dotó, tanto a la guitarra flamenca como a la clásica, de su actual fábrica y ligereza.

La noche se remató con un recital de flamenco, en el que el homenajeado Paco Cortés acompañaba al también granadino Luis Heredia Fernández, El Polaco, demostrando una vez más su buen hacer al lado de cualquier cantaor sea cual sea su capacidad y largura.El Polaco glosó brevemente las coincidencias y recitales con el gran tocaor recién reconocido y la altura de sus inicios comunes con Mario Maya, con el que recorrieron toda Hispanoamérica y parte de Europa.Cortés, en unas declaraciones que le hizo a la peña al enterarse del galardón, confesó: “Estoy superfeliz y superorgulloso de que la peña se haya acordado de mí como acompañante al cante. He hecho dos o tres recitales ahí en la temporada pasada y… bueno, parece que todos los del jurado han salido satisfechos”.

* FOTO: Nono Guirado

Dos no se pelean si uno no quiere

Dos no se pelean si uno no quiere

Dos no se pelean si uno no quiere. ¿Dos no se pelean si uno no quiere? La Historia, los últimos acontecimientos apuntan lo contrario. Con tal de que uno lo desee, dos o más se pelean. Cuando alguien se levanta contra su vecino, sobran las palabras. El conflicto armado esta servido. Uno provoca, el otro responde, aunque sólo se defienda, ya está peleando. El gandhismo es una utopía.

Enuncio, sin embargo, el juicio contrario: dos no se aman si uno no quiere. Sentencia que se me antoja más acertada. Siempre habrá un amante, siempre habrá un amado, pero esto no tiene por qué ser recíproco. ¿Qué regla de tres obliga al amante ser amado a su vez y al objeto de amor amar a quien lo ama? No la pelea puede partir de uno e implicar al otro (los otros), pero el amor puede ser unilateral, platónico, no correspondido.

Conocí a alguien, un solitario empedernido, que me asaltaba en cualquier lugar con una sonrisa en los labios y los ojos encendidos, asegurándome por fin que se había enamorado, que tenía novia, pero que ella no lo sabía. ¿Un poco triste? Quizás. Pero sostiene de alguna manera ese amor con sólo billete de ida, carta sin certificar, piedra en el estanque.

Cierto día me propuse escribir un cuento de paz, sobre la Paloma de la Paz para ser exactos. Un cuento con moraleja, como tácitamente pretende este cometido. Un cuento redondo, con buen comienzo y un final imprevisto, ambiguo, abierto, desconcertante. Piensen, por un momento, en que la Paloma de la Paz se sintiera ya vieja y cansada, que ese símbolo blanco de la hermandad entre los pueblos comenzara a pensar en su jubilación, que, seguramente, no sería anticipada. Pues su cometido (sin “Nobel” ni nada) no era fácil y la vejez y los achaques de una vida intensa causaban mengua en su labor, por desgracia, de todos los días, que consiste simplemente en amistar a los vecinos que mal se miran. Este cansancio, el dolor de huesos y el permanente estado febril en que se encuentra, hace mella en sus atributos. Por eso hoy (¿y cuándo no?) estallan tantas guerras, tantas penurias, tanto, tanto odio entre hermanos y vecinos. Pero la Paloma de la Paz tiene una esperanza. Pensad que tuviera un hijo, un único hijo, un pichón que, por el poder conferido al fabulador, nos podemos sacar de la manga.

Considerad, sin embargo, como puede ser dable, que el joven palomo, tras escuchar todos los argumentos de su padre, al comprender el auténtico cometido de la Paloma de la Paz, confesara a su progenitor con evidente naturalidad que él no quiere ser paloma, ni de paz ni de guerra, que él quisiera ser mariposa.
De aquí podríamos deducir la inevitable moraleja de que la Paz no precisa emisarios que la representen. La Paz reside en el corazón de los hombres de buena fe.

Y a hombres de buena fe nos referimos. Cuando en la Fundación Al Andalus convocamos un concurso para la Paz éramos conscientes de que hacíamos un llamado a la utopía. Quien escribe puede hacerlo sobre muchos aspectos, infinitos, pero quien escribe sobre algo tan concreto como es la paz, cohellamente está influyendo en que todo el universo se confabule para que ese deseo se consiga.

* Texto con el que prologué el librito compilatorio de los textos ganadores en el “I Concurso Internacional de Cuentos por la Paz”, organizado por la Fundación Al Andalus en 2002.

** Pintura del artista paranaense Mariano Rodríguez (1912-1990).

Misa flamenca

Misa flamenca

Hoy viernes, 20 de octubre, se oficia una misa flamenca, a las ocho de la tarde, en la iglesia del convento de los Agustinos en el pueblo de Monachil en honor de Pepe Agudo (recreado como cantaor en la ilustración de David Zaafra), presidente hasta su reciente muerte de la Peña Flamenca La Parra de Huétor Vega. Es el mejor homenaje que se le puede brindar a un hombre que vivía por y para el flamenco (no sé si era muy creyente, pero una despedida flamenca en la glesia es lo que hubiera elegido si hubiera tenido la oportunidad).

¿Por qué no se le rinde este sentido adiós en su pueblo donde ha realizado su labor como maestro de escuela y presidente de la Peña? (Buena pregunta) Respuesta: porque el señor cura, párroco de la iglesia de Huétor, se ha negado en rotundo. ¿Cómo se va a llenar un templo consagrado de música, sino pagana, de gente dudosa? ¿Cómo vaa consentir la Curia Eclesiástica, a la que afirma haber consultado, una feria como la que le proponen? ¿Cómo para la sagrada comunión se va a imponer el rasgueo ímpio de una guitarra y una voz que se desgañita sin entenderse siquiera? Si al menos fuera un órgano o el Orfeón Donostierra. Pero flamenco... ¡Venga hombre! ¿Dónde quieren llegar?

Los amigos de la Peña se quejan del desconocimiento tan supino que tiene cierta Iglesia del flamenco, su cultura, su fe y sus buenas intenciones. Yo me pregunto por qué en Monachil sí y en Huétor no, que distan sólo a un puñado de kilómetros, por qué, siendo los flamencos religiosos al límite, se les veta de esa manera sus manifestaciones, por qué vienen realizándose misas flamencas desde hace casi un siglo y ahora hay "razones poderosísimas" para no hacerla.

Que alguien me lo explique.

Peteneras

El que se tenga por grande

que se vaya a un cementerio

y verá lo que es el mundo:

¡es un metro de terreno!

 

Siempre me ha gustado la petenera. Es un cante muy asequible, pausado, melódico y sentimental, aunque triste, que no lo cantan los gitanos (ni los payos supersticiosos) porque dicen que trae mala suerte.

Juanito Valderrama cuenta en Mi España querida, las memorias que le escribió Antonio Burgos en 2002, que, representando la obra Cancionero (o Cabalgata) de León y Quiroga, en 1946, con Concha Piquer, Juanita Reina y una tal Mari Paz que protagonizaba el número Gloria a la Petenera y que salía a hombros, con los pies por delante, un día se puso tan mala del pecho que se murió de verdad, “en la flor de la edad, muy guapa”. Desde entonces, los gitanos no quieren oír hablar de la petenera por ese mal fario.

Nacida hace ya dos siglos en el pueblo gaditano de Paterna de la Ribera, la petenera (que adoptó el nombre de su creadora) consta de seis versos octosílabos o de cuatro, repitiéndose dos de ellos.

Hay quien le da también un origen sefardita, ya en el siglo XX, que puede ser simplemente una recreación de la petenera que ya existía. Esta teoría se puede ilustrar con la letrilla: “¿Dónde vas, bella judía, / tan compuesta y a deshora? / Voy en busca de Rebeco / que está en la sinagoga”.

Fue Medina el Viejo (según Blas Vega fue Paco el Sanluqueño) quien le dio aire flamenco a este antiguo cante, lo perfila y lo define. Don Antonio Chacón lo enriquece y la Niña de los Peines lo populariza.

En la petenera podemos distinguir, aparte de la sefardí, otras versiones, pero tratandose siempre de un mismo cante. Destacamos las variaciones de la Rubia de Málaga, la de Marchena, la corta de Chacón y la larga de Juan Breva o la de la Niña de los Peines. También podemos destacar formas particulares de decir la petenera como la de Manuel Torre, la de Menese o como Morente hace la larga de Chacón.

También hay que destacar a Naranjito de Triana, Carmen Linares o José Sorroche.

Su baile es propio de mujer, con pasos como de seguiriya. La bailaora se cubre la cabeza con un mantón y puede acompañarse de castañuelas. Las palmas son sordas.

 

Poesía independiente

Poesía independiente

En Granada hay tantos poetas como músicos en La Habana. Desde siempre he estado rodeado de ellos (incluso he jugado alguna ves a ser uno de estos componedores de versos). Pero siempre, casi siempre, la poesía ha sido endógena, del pueblo, independiente y casi anónima. Cuando la poesía se oficializa o sale de una institución, de la Universidad, entra a formar parte de una gran mentira.

"Por las tabernas y burdeles de Beirut malvivo", poetizaba el vate Cavafis. "Estoy enamorado de mí, hay tantas cosas en mí que son tan deliciosas", escribía Whitman en el eterno Hojas de hierba.

La poesía es íntima. De pequeñas reuniones (que pueden ser de dos) o para saborearla en solitario. Aunque la poesía leída, la poesía escuchada (y a veces musicada) tiene un doble valor, tiene un eco impagable. Sentir su ritmo, su melodía, el ímpetu de las palabras o dejarse meced con la cadencia de un verso es uno de los placeres aún no catalogados (los rusos saben de lo que estoy hablando).

Todos los lunes, en el café Anaïs, de Granada (hay que especificar, pues, asombrósamente, tengo fieles lectores en Chile, Suecia o Italia) se lee poesía. Los martes tenemos recitadores en la Cuadra Dorada, en la Casa de los Tiros. Los miércoles o jueves de este otoño, los compañeros de Letra Clara desnudan sus poemas en la sede de la Fundación Rodríguez-Acosta (Callejón Niño del Royo, 8). Bajo el título "Fundación de Versos", hoy, día 18, a las 19:30, presentarán sus composiciones los poetas Antonia Ortega Urbano y Alejandro Pedregosa.

(El jueves 23 de noviembre, la "Fundación de Versos" presenta a Trinidad Gan y Ramón Repiso y el jueves 18 de enero a Juan Varo y Virgilio Cara.)

El resto de la semana, también hay poesía en La Tertulia, en el Liberia... no sé. No todo es tomar cerveza o ver el fútbol o ir al cine.

Lombarda sin Mateo

Lombarda sin Mateo

Hace unos días el grupo de música tradicional "Lombarda", afincado en Granada, sacó al mercado, con el nombre de Colección, dos CD y un DVD con todo el material que la banda ha ido registrando a lo largo de más de 26 años y que ya se encontraba descatalogado y desaparecido.

Conozco al grupo desde los años 80, es decir, desde sus inicios. He ido siguiendo sus andanzas, escisiones y paros biológicos, que le dotaron un tiempo de existencia inermitente, hasta la fecha (sin ningún rigor, también es cierto).

La historia es que conozco a Manuel Mateo, uno de sus fundadores (aunque primero conocí la increible agrupación y sus instrumentos exóticos, como el dulcimer o los laúdes, y su música sin edad).

A raíz de Mateo (un tipo afinado, con gusto y todo terreno) he ido adquiriendo alguno de sus discos (el primero un elepé del año 87 con el nombre de Lombarda). En 2000 sacaron otro trabajo con el mismo nombre del grupo que fue una maravilla de rescate del folklore alpujarreño, lo que les caracteriza, no obstante, además de tener un buen sonido y abundancia de colaboraciones y cameos. Entre estos dos, La fuente de los cantos (1990) me pasó algo desapercibido. De 2003, no sólo tengo el disco, sino que cuento con una maqueta previa con algunas propuestas que, al final, no fueron definitivas. Para este cedé , llamado dalequetedale (en el que colaboró Enrique Morente), con sumo gusto escribí el interior de la carátula con el texto que aquí reproduzco:

 

LOMBARDA CON AMIGOS

Un viajero sin edad ni condición, se detiene en una venta del sur de España para, una vez reposado, proseguir sus andanzas (una de las condiciones indispensables del caminante es su necesidad de continuar). Tras haberse repuesto de la fatiga que se le acumula en los ojos y de haber llenado un estómago que se vacía a cada paso, pregunta qué suerte de alquimia ha necesitado comida tan modesta y, por otra parte, tan sabrosa.

El posadero, halagado en extremo, alcanza a relatar los ingredientes y la justa cocción de la Lombarda con Amigos para doce raciones:

Ingredientes:

El corazón de una LOMBARDA más bien grande; un pellizco de ENRIQUE MORENTE; una cucharada sopera de MANUEL LUNA; un toque de ELISEO PARRA (picadito muy pequeño); una pizca de CARLOS BECEIRO; un chorreón de PACO VEGARA; sal andaluza y pimienta sabia.

Preparación:

Una vez prendido el fuego con leña de olivo y tomillo que aromatice, se prepara el trébede y se rehoga la Lombarda cortada finamente en cazuela de barro. Mientras tanto, en el almirez, se van majando los demás ingredientes vertidos con amor, a los que se ha añadido taza y media de sonido de Banda. Se añade a la Lombarda y se cuece a fuego lento hasta que se traben todos los sonidos. Salpimentar al gusto con una sección de metales. Antes de retirar de la lumbre, se pueden añadir cuantos amigos músicos se acerquen por el fogón. Se deja reducir el caldo hasta lograr doce raciones más una por si llega algún invitado de última hora. Servir caliente, acompañado de una jarra de vino de la tierra y un pan necesariamente casero.

En 2005 apareció un nuievotrabajo monográfico intitulado "Mariana de Pineda. Musica y Libertad" y ahora, en 2006, ve la luz esta Colección recopilatoria rememorando los mejores momentos de Lombarda. En ellos, como es lógico, destacala aparición de Mateo, alma y voz del grupo durante veintitrés años seguidos y ahora separado de sus colegas.

Las razones no importan. Lo verdaderamente trascendente es que no se le haya informado de este proyecto hasta su consumación. Y es que la Lombarda sin Mateo está falta de sabor.


Violencia de género

Violencia de género

Un niño le pregunta a su madre: "Mamá, ¿papá esta en la Gloria?". La madre lo corrige: "No, papá está en el Cielo, en la Gloria estoy yo".

Puede que antes el único recurso que tuviera una mujer de librarse de un hombre, de salir del infierno, fuera esperar a que se muriese, a que desapareciera de su vida (la lenta venganza árabe).

Las cosas, por suerte han cambiado (¿no para todas/os?) y tienen que seguir cambiando (¿no para todas/os?). Pero el avance hasta la igualdad, la "liberación" de la mujer, no la hemos asimilado. Una mujer, que antiguamente formaba posesión del hombre en el mismo plano que su montura o sus armas (o ligeramente por debajo), es difícil mirarla ahora directamente a los ojos, es inconcebible que quiera dejarnos, es impensable que sea independiente y no sea una puta.

Esta bien que las mujeres tengan alma (no hace tanto que la iglesia así lo consideró), esta bien que las mujeres trabajen (con el paro que nos corroe), está bien que las mujeres conduzcan (con el parque móvil tan desmesurado que embotetella nuestras ciudades), esta bien que las mujeres voten (un logro relativamente reciente), (y no en todos los países y no en todas las sociedades y no en todas las casas), pero que las mujeres se divorcien sin nuestro permiso, que a "nuestra" chica le guste otro hombre (o una mujer) o que tenga un amante o que sea promiscua... eso ya es pasarse.

El hombre, en su infantilismo permanente, en su primitivismo irremediable, ejerce la Ley de la Selva (que a veces es la única que conoce y respeta) y decide cortar por lo sano, acabar con el problema de raíz y en su lógica salvaje se impone: "si no es mía no es de nadie" o "la maté porque era mía" o "ella se lo ha buscado" o "lo hago por su bien"...

Convirtiéndose así, en vez de en violencia de género, en violencia de número. Pues, si no me equivoco, van más de cincuenta asesinadas en manos de sus supuestas parejas en este año, al que le quedan aún dos meses y medio para que termine (¿y empezamos otra cuenta?). Una debacle. Es Guerra Civil, como dijo Miguel de Cervantes ante la persecución de los gitanos y que les cortaran las orejas y que los condenaran a galeras.

Algunos deciden quitarse de enmedio, a veces lamentablemente sin éxito, despues de haber acabado con su enamorada (¿?). Antiguamente se conocía como crimen pasional y, si no estaba bien visto, era al menos romántico. Hoy da náuseas.

Violencia doméstica la llaman, aunque de doméstico nada tiene. Son asesinatos puros y duros de gente desequilibrada, de mediohombres que no entienden que su libertad acaba donde comienza la de los demás, la de su compañera.

* ILUSTRACIÓN: Fragmento del cartel "La guardia civil del medio rural ante el maltrato a las mujeres". Dirección General de la Mujer (Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades). Junta de Castilla y León, 2004.

Alegrías

Ole, ole, ole

¡Viva Zaragoza!

y la Pilarica

que es la más hermosa

Con esta letra remataba La Niña de los Peines unas alegrías. Un cante del que llevo acordándome desde el 12 de octubre, o sea, desde ayer, o sea, el Día de la Virgen del Pilar.

Es común en las alegrías citar a la patrona de Aragón, a los mañicos o a Zaragoza. Y es que las alegrías provienen de la jota aragonesa. Incluso, en sus comienzos, se llamaron "jota de Cadiz". Fue un hermanamiento a principios del siglo XIX. Fue una comunión entre las dos ciudades que se resistieron al envite napoleónico (¡Viva la Pepa!). Esta jota ligera y rítmica fue aflamencada, al compás de la soleá, por el cantaor Enrique el Butrón casi en su origen (hay quien le da este protagonismo a oto Enrique, en este caso El Mellizo), pasando a ser el cante identificativo de la tacita de plata y el cante festero por antonomasia, hasta ser, sino desplazado, bastante paliado, por los tangos y por las bulerías.

Como el mismo nombre indica, es un cante alegre que trata sobre todo de temas marineros con la bahía de Cádiz como centro y también, como ya hemos visto, de guiños zaragozanos y liberales propios de la rebeldía en la Guerra de la Independencia. Consta de grupos de cuatro versos octosílabos independientes entre sí, intercalando juguetillos (según Demófilo) o estribillos de parecido compás pero de distinta melodía (como la coda que introduce este artículo)*.

Las alegrías es el palo más extendido de la gran familia de las cantiñas, a la cual pertenece además el mirabrás, los caracoles, las romeras y las cantiñas propiamente dichas que, a su vez, recogen modos personales o locales como 'Las Mirris' y las 'rosas', propias de Sanlúcar; las cantiñas de Utrera; las cantiñas de Cádiz; y las alegrías de Códoba. Éstas con una cadencia más melancólica, con un compas más relajado.

Grandes intérpretes de alegrías son, entre un listado interminable, El Beni, Pericón, La Perla, Camarón y el gran Chano Lobato (todos estos muy cerquita de Puertatierra). También deberemos tener en cuenta a Morente en Granada, Mercé en Jerez, Onofre en Córdoba...

* También muy conocida la letra popular de: Con las bombas que tiran / los fanfarrones / se hacen las gaditanas / tirabuzones.

La Pena de Muerte

La Pena de Muerte

Ayer, 10 de octubre, fue el día mundial en contra de la pena de muerte (esa institución bárbara que se emplea cuando faltan argumentos). O sea, es como el día de la bicicleta o el día sin humo, nadie coge el coche y se procura fumar menos. Hoy no se mata. Me temo que quien mata seguirá su calendario de ejecuciones y quien no mata quizá se manifieste en contra de esta aberración contranatura (y dejemos la sodomía en paz).

Este año, la abolición contra la pena capital (y, de paso, la tortura) se centra en el continente africano. Aunque no todos matan. De 53 estados que hay en el continente, han abolido la pena capital, unos 13 (incluyendo a Liberia, que se apeó del tranvía de la muerte el año pasado, y Senegal, que dejó de matar en 2004). De los 40 que nos quedan, unos 20 recogen la pena de muerte en sus leyes, pero no la practican (es como el cristiano que no va a misa).

Pero, por desgracia, no sólo África. La muerte no tiene color. En Estados Unidos (no todos los Estados) desde 1976 llevan mil asesinatos políticamente correctos; en China, que junto con Irán y Vietnam superan en muertes oficiales al imperio americano, el terrorismo de estado está a la orden del día, y se ejecuta con un tiro a la cabeza; Singapur, que presume de ser el país más limpio del mundo (hasta está prohibido el chicle), tiene las manos manchadas de sangre...

Lo peor es quien se plantea reforzar esta pena, como nuestro querido Perú. O quien se plantea establecerla, como Polonia. Sí, en la Europa de euribor, hay países cangrejo que empiezan a recordar que la letra con sangre entra y que el enemigo bueno es el enemigo muerto y que muerto el perro se acabó la rabia...

No nos colguemos medallas, sin embargo, por lo buenos que somos. No matamos pero hacemos la puñeta. Miguel Gila contaba de aquel país tan pobre que no tenía ejército, no tenía carros de combate; utiliza un Fiat 600 con un enano dentro, que en vez de disparar insulta, que no mata pero desmoraliza. Los "crímenes" de estado, las presiones, el desequilibro social, el paro... son otro tipo de penas últimas y, a veces, sin solución (¿porque no interesa?).

Es la muerte en vida. El muero porque no muero de Santa Teresa. Los cuentos de mi hijo están plagados de brujas que envenenan a princesas que caen en un sueño eterno hasta que el príncipe azul le da un beso de amor en la mejilla. (Menos algunos que el beso se lo da una princesa a una rana para que se convierta en buen mozo, hijo de rey casadero (el hijo, no el rey), (Serrat proponía lo contrario, que si la bella besaba al príncipe, éste se trocaba en batracio).

¿Dónde estará nuestro príncipe azul? ¿Donde nuestro elefante rosa?

* Tenía un primer plano de ejecución asiática con disparo en la nuca, pero me ha parecido muy fuerte para verla cada vez que abro el blog.

Pantaleón y las visitadoras

Pantaleón y las visitadoras

En un huequito que encontré este fin de semana (mi niño estaba dormido en una siesta reparadora, para despectar más activo que nunca, y quien maneja mi barca había ido con su madre a realizar algunas transacciones comerciales que tienen un doble valor, desfogan y sirven como terapia), estuve disfrutando de la película en deuvedé de "Pantaleón y las visitadoras". Ya he dicho en alguna ocasión que no soy cinéfilo, que el séptimo arte no es una asignatura pendiente, sino una asignatura perdida. Es un tren que he perdido lamentablemente, pero no corro para alcanzarlo. Es más, la mayoría de las películas me parecen largas y, por momentos, aburridas.

O sea, no haré una crítica de la cinta que vi, porque no tengo conocimiento ni perspectiva ni criterio para juzgarla. Lo único que sé es cuando un filme me gusta o no, disfruto con él, paso un buen rato o, el cúlmen de mi gozo, me documenta y aprendo algo de camino (aunque imagino que el cine es como los libros, al decir de Henry Miller, "un libro, aunque sea malo, siempre sirve para algo"). También disfruto viendo las versiones cinematográficas de los libros que he leído (y, a veces, viceversa).

De modo que he visto al pobre Pantaleón con su grupo de visitadoras (mucho más tangibles que en el papel) y he disfrutado recordando el delicioso relato de Vargas Llosa, de 1973. El autor peruano-español no es santo de mi devoción como persona e ideólogo, pero me arrebata su pluma. Sobre todo en las novelas locales, es decir, selváticas (de la selva del Amazonas, no salvajes), como ésta que nos ocupa o La casa verde o Lituma en los Andes...

No sé si es buena película, repito, pero volveré a verla cuando me relea la ingeniosa novela que, además, está escrita de forma curiosa: con desordenados flashes espacio-temporales que le dan un gran atractivo y un delicado sabor, que creo haber adivinado también en la obra de Francisco Lombardi.

Sobresalientes son los informes del capitán Pantaleón, magnífico el argumento-guión, en el que parece que participó también el polifacético Mario (que si seguimos tirando del hilo, seguro que tiene también algo que ver con la novela de Delives), delirantes algunas escenas e inmejorable el trasfondo erótico embrutecido que recorre el opus textual (en el edición que yo tengo hay un ejemplo de bestialismo en la página 11), exacerbado por la presencia de la exuberante Angie Cepeda.

En esta versión de 2000 (pues me he enterado que existe otra de 1975 co-dirigido por el mismo Vargas Llosa), trabaja también una correcta Pilar Bardem, en el reconocible papel de Chuchupe, la madame de las fluviales meretrices.

Toná

Si no es verdad

que Dios me mande la muerte

si me la quiere mandar

La toná, junto con el romance, se considera el cante más antiguo, el origen del flamenco (aunque hay teorías). El flamencólogo Blas Vega dicta que 'toná' es la forma dialectal andaluza de tonada, que es el cante tradicional, la copla popular. Juan Vergillos dice que proviene directamente del romance castellano, que "muchas tonás no son sino fragmentos de romance". Es de común acuerdo que nació en Triana (donde se mantienen como tal) y en Jerez y en Cádiz, evoluciona hasta la seguiriya.

Es un cante sin guitarra (llamado, en el argot flamenco, 'a palo seco'). Se compone de cuatro versos octosílabos (en que riman los pares), acabado, en muchos casos, con un terceto irregular. Es un cante trágico, un lamento.

Demófilo, el padre de los Machado, en 1881, ya le achacaba cien años de existencia. En su "Colección de cantes flamencos" recoge hasta 26 tonás distintas. Hoy día, más de siete tonás no se interpretan. De hecho, hogaño se censan exclusivamente cuatro estilos de tonás: el martinete, desarrollado en el seno de la fragua; la carcelera, que goza de mayor musicalidad, sus letras hablan de prisión y cárcel; la debla, recuperada por Tomás Pavón, que puede tener ascendencia litúrgica; y la toná propiamente dicha, en la que se distinguen la Grande, la Chica y la del Cristo (esta última popularizada por don Antonio Chacón). Se cantan por separado o todas juntas o se puede acabar cualquiera de sus estilos por la toná tradicional o continuarlas por cualquier otro cante. Así, es muy normal, que el martinete introduzca seguiriyas.

Para cantar estos palos se requieren una gran afinación y buenas facultades vocales. El cantaor que se precia suele incluir un ramillete de tonás en su repertorio. Hasta los años cincuenta del siglo XX no se bailaron estos estilos. Fue Antonio Ruiz Soler el que dotó al martinete de vueltas y zapateados, al estilo de Vicente Escudero. Hoy es habitual ver bailar sobriamente este dramático cante que estremece.

(Recomiendo a Morente, a Agujetas el Viejo, a Menese y a Tomás Pavón, hermano de la Niña de los Peines.)

 

Sobre las palabras y las imágenes

Sobre las palabras y las imágenes

No cabe duda que uno de los logros más importantes del ser humano, aparte de la erección —digo, el caminar erguido—, que nos permitió, como único animal en la tierra, hacer el amor frente a frente (según nos recuerda Carlos Fuentes), este es la doble articulación del lenguaje, o sea, la facultad del habla, la concatenación de palabras para comunicar ideas.

A años luz de ese prodigio, sin dejar de ser una piedra angular de la evolución humana, surgió la escritura, que determina el paso de la prehistoria a la historia, y más tarde la invención de la imprenta por Gutenberg o el doctor Faustus (que hay polémica), el primero por su ingenio y el segundo ayudado por el demonio, haciendo así de la reproducción de textos algo diabólico.

La pintura tiene también miles de años. El grabado, la ilustración, nació de la mano de la imprenta. Pero la fotografía, como si dijéramos, acaba de nacer, está en pañales o tiene un crecimiento desmesurado (por la alimentación de hoy día o por la inyección fraudulenta de hormonas).

Pues bien, el dicho de que "una imagen vale más que mil palabras" es cierto: necesito escribir más del millar de palabras para aproximarme al precio de una fotografía. No es un pataleo. No quiero quitarle importancia al fotógrafo, al profesional de la cámara. Como decía Mario Moreno: "yo no estoy en contra de que haya ricos, yo estoy en contra de que haya pobres", pienso: la fotografía esta bien pagada, sin embargo el texto no alcanza. Lo único que compensa con creces es el amor a la palabra.

Tomen una palabra y póganle las fotos que quieran.

La noticia muerta

No hay nada más efímero que el diario. Un periódico de otros días sirve para liar pescado; y el informativo del mediodía, por la noche ya es pretérito. Hay noticias que hacen vomitar ríos y ríos de tinta, para después ser olvidadas. Una información novedosa envejece por minutos.

Estamos acostumbrados a lo fugaz, y es que llevamos una vida de vértigo. No he visto estadísticas ni he consultado estudios sobre la cantidad de información pasajera que somos capaces de retener y durante cuánto tiempo, aunque seguro que los hay. Me parece que nuestra capacidad de olvido es directamente proporcional a la capacidad de retención que poseemos. Que, según creo, es bien baja.

Hay, sin embargo, noticias que no pasan tan fácilmente, por lo que duran como actualidad, por lo increíble del suceso o por el empeño de los medios o de nosotros mismos por recordarlas, por retenerlas.

Las noticias que permanecen hacen historia y las que no intrahistoria, como diría Unamuno. Son columnas de relleno en los periódicos. Páginas pares y notas marginales que se escriben para el olvido instantáneo.

Luego, existen otras que, sin venir a cuento no tienen repercusión, no continúan. Me refiero a algunas noticias buenas. Buenas noticias que me llegan de refilón, sesgadas o de rebote, que me llaman la atención, pero si te he visto no me acuerdo. A mi cabeza viene, por ejemplo, el caso de un chileno que patentó la Luna. ¿Cómo puede un chileno patentar la Luna? No porque sea chileno, sino por el hecho de registrar la Luna a su nombre. Este personaje diría: ¿la Luna es de alguien?, ¿no?, pues yo me la quedo. Y, como un explorador en el nuevo mundo (que ya es tan viejo como el nuestro, si no más), conquista el territorio sin conocerlo si quiera.

Pues bien, de esta noticia no se habló nada más o no escuché nada más, que no es lo mismo pero para lo que nos atañe es igual.

Otro ejemplo fue cuando vi y oí en televisión (audioví podría llamarse) el anuncio de que desaparecerían las caries de por vida, con una simple medicación al niño pequeño. Esta sí que era una gran noticia que nos imprimiría a todos una sonrisa colgate, pero que dejaría en paro a dentistas, protésicos y mecánicos dentales, fabricantes de pastas y de cepillos, de elixires y de pegamentos y almohadillas para la dentadura postiza... Es una noticia que traía hambre para hoy pero pan para mañana, aunque fuera duro, porque con esos dientes velazqueños (de José Vélez y no de Velázquez) se podría roer. Pero igual, puede que fuera un escándalo, y esa información ha sido vetada por unas u otras razones.

Pero tranquilos, mientras haya fútbol, que son las noticias que realmente nos interesan, aquí no pasa nada realmente importante.

Pepe Agudo

Pepe Agudo

Desde que tengo razón de uso, soy consciente de que la muerte les llega sólo a los demás; pero hay veces que apunta muy cerca. Es como un juego de barquitos que, cuando el fallecido es ajeno, el tiro cae al agua. Sin embargo (y hoy es uno de esos momentos), cuando el desaparecido es alguien cercano, te sientes tocado e incluso hundido por momentos. La dama de la guadaña comienza su baile y no sabemos quien tiene en su agenda, cual será su próxima pareja.

Hay un cuento magnífico de Jean Cocteau al respecto que, por ser breve, reproduzco íntegro:

EL GESTO DE LA MUERTE

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:

- ¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.

El bondadoso príncipe presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:

- Esta mañana, ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?

- No fue un gesto de amenaza –le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.

Pepe Agudo ha muerto. Puede que le tocara morir, pero para mí, para los suyos, para los que lo querían (que eran todos los que se habían acercado a él), se ha muerto como Ramón Sije a Miguel Hernández, como el rayo.

No se lo llevó un cáncer antiguo, no se lo llevó el quiste reciente en el pulmón, que sobrellevaba con estoicismo y valor. Fue un ataque fulminante, fue la picadura mortal del infarto.

Fue rápido, dicen. Era una gran persona, decimos. Un gran corazón que terminó por estallar, unos latidos a compás que se pararon. Porque Pepe Agudo era un buen flamenco, gran aficionado e impulsor de este arte en general y de sus creadores, de su conocimiento y de su difusión en particular.

Pepe era el Presidente de la Federación de Peñas Flamencas de Granada y como tal se le estimaba y se reconocía su labor sin fin. En todos los eventos estaba y se implicaba.

Echaremos de menos sus oles y sus gritos de ánimo al artista que sabe pellizcar en un escenario.

Merece la paz de su descanso y el homenaje tácito que le debemos los amigos, todos los flamencos.

Amanecer

Amanecer

Lo malo del presente es el futuro