Antonio Mairena vuelve a la Universidad

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Curso de flamenco en honor a Morente

 

Después de dedicar una de las jornadas del curso de flamenco universitario a Manolo Caracol, en el centenario de su nacimiento, era de ley, por este mismo motivo, que se le dedicara otra sesión a Antonio Mairena, tercera Llave del Cante, como eminente cantaor, pero también como “escritor y estudioso del flamenco”. El martes 19, en CajaGRANADA, como viene siendo habitual, tuvo lugar uno de los días más completos del ciclo. En primer lugar, José Antonio Esquivel, mairenista reconocido y Coordinador del programa “Flamenco y Universidad”, glosó la figura artística de Antonio Mairena, para después exponer algunas ideas sobre flamenco extraídas de su libro “Mundo y formas del cante flamenco” (1936), escrito en colaboración con el profesor Ricardo Molina. Como dato interesante diremos que Mairena fue el primer cantaor que llevó el flamenco a la Universidad, en los años 60.

 

La didáctica de ese día continuó con un interesante tema, “Los pilares de la música flamenca”, que el ponente, Antonio Martín Moreno, Coordinador de Docencia en este mismo programa, terminó de complementar añadiendo “… en el nacionalismo musical español”, llegando a decir que los pilares del flamenco no son distintos a los de la música en general en nuestro país. Remontándose al siglo XVII, el profesor Martín Moreno, comentó el proceso de ida y vuelta de la tradición musical española, radicalizada en la composición flamenca; la influencia en compositores europeos, desde la List hasta Debussy; y la impronta en el género español, Albéniz, Falla o Turina. Para terminar en el Concurso de cante Jondo de 1922, auspiciado por Falla y otros intelectuales, donde se le dio un respaldo definitivo a la música flamenca, con su internacionalización.

 

Una de las propuestas más interesantes del curso, fue el recital que ilustro la velada. Nano de Jerez, como amigo personal y discípulo de Antonio Mairena, no se limitó a remedar sus cantes, acompañado de la guitarra de Ismael Heredia, sino que contó algunas anécdotas, en primera persona, del maestro de Mairena del Alcor.

Jueves, 19 de Noviembre de 2009 16:50 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco. No hay comentarios. Comentar.

La India

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Ayer inauguró una exposición David Zaafra, como resultado de un viaje a La India. Me confesaba, que los personajes que él ha pintado pueden ser muy bien gitanos del Sacromonte, "si le quitas el turbante", aclaró. "Y el pedazo mostacho", apunté.

Zaafra, está acostumbrado a pintar el flamenco y el gitano (tiene una obra inmensa dedicada a este tema, además de cientos de carteles).

Pero no se ha quedado en eso. David se ha atrevido con El Quijote, Washington Irving, la Alhambra... (o la Alhambra, Washington Irving, El Quijote... se han atrevido con él).

Ha viajado mucho y ha enriquecido con ello su pintura. Es increíble su serie sobre Marruecos (¿también gitanos?). En Nueva York, en la Zona Cero, incluyó en un gran graffiti la cara universal de Camarón.

Pero los viajes de David Zaafra son hacia el interior. El interior de sí mismo, por eso no hace falta que se mueva del sillón, por eso hace falta que recorra, que se beba literalmente, miles de kilómetros. Porque, el viaje más importante, es hacia el interior de los demás.

Zaafra no retrata a personas, retrata sensaciones, pensamientos, estados de ánimo, caracteres.

Mi niño me acompañó a la exposición. Dio una vuelta rápida, lo vio todo y quiso marcharse. Hablé con él y le comenté que una muestra de pintura es algo más. Supone ver cada cuadro por fuera y por dentro, ver la técnica y la pincelada, pero ver también la intención del pintor. Hay que descubrir también la coherencia del conjunto y el ambiente de los personajes, del exotismo en este caso, etcétera.

Muy bien, pero vamos, decía tirando de mi mano. Está bien, me rendí, pero otro día vengo yo solo. Ante la amenaza de no compartir mis cosas con él, claudicó unos diez o quince minutos más, en los que le estuve explicando algunas cosas.

Casi al final, le pregunté qué cuadro le gustaba más. Éste, dijo sin ningún titubeo. Es el mismo que me gusta a mí, reconocí. Y, me extrañó, porque muchos eran más llamativos, montados sobre enormes relojes o en espejos o con molduras de elefante.

Después nos fijamos en el listado. Era el lienzo más caro de toda la obra.

Al decírselo a David, con ojo de entendido, alabó la decisión y buen gusto de Juan.

(Tengo con David pendiente alguna colaboración, pero no encontramos el momento, porque los temas nos sobran. Quizás ese sea el problema.)

* Montaje con tres obras de la exposición.

Martes, 17 de Noviembre de 2009 10:05 Autor: volandovengo. #. Tema: Día a día. Hay 7 comentarios.

El baile telúrico de Vero ‘La India’

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Patrimonio Flamenco

Como ese viento que se alza de improviso y levanta remolinos hasta ser un vendaval; como ese vino que nace directamente de la tierra, que prensa las uvas y, sin más pretensiones, fermenta en la cava. Así es el baile de Vero ‘La India’. Pasional, brioso, seductor, espermático.

Una sola idea rondaba mi cabeza al salir el sábado de La Chumbera: este baile no se debe perder, la dulce violencia de la danza sacromontana debería tener marchamo de origen. Es un baile analfabeto, si se quiere, pero su enraizamiento destila esa dulce violencia que llega a estremecer.

Vero abre la noche con unos tarantos, que terminan por tangos. Su sello está claro. Su sello es la ausencia de sello, que hace, como en una ceremonia de trance, que el baile se apodere de la bailaora.

La gitana tiene presencia, tiene cuerpo, tiene expresión. Es un torbellino que llega a agotar. Sus jadeos, sus silencios, no son más que un amago para retomar el esfuerzo, para multiplicar su vigor.

Hace mutis con frescura, sin embargo, mientras sus músicos ofrecen malagueñas, rematadas con fandangos del Albaicín, cantadas por Juan Ángel Tirado. Emilio propone una espléndida granaína con la guitarra, que quizá se alarga demasiado. José Fernández comienza unas bulerías bambineras, que terminan siendo el “Ten cuidao” de Mayte Martín, aunque bastante alejado de la cantaora catalana.

‘La India’ vuelve para brindarnos su último baile. La soleá por bulerías no deja indiferencias. Convence o convence. Se puede ahondar en la técnica, en el estudio, en el ensayo, pero no en el sentimiento y en la sangre. Se puede ser más bailaora pero no más montuna, no más telúrica.

* Foto de archivo (© Gabi Pape).

Lunes, 16 de Noviembre de 2009 10:14 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco. Hay 2 comentarios.

La risa

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Dice Thomas Mann que Cam, hijo de Noe y padre del mago Zoroastro, fue el único hombre que se rió al nacer, y añade, cosa que por otra parte sólo pudo ocurrir con la ayuda del diablo.

Repasando De civitate Dei de San Agustín, por recomendación de no sé quién, corrijo que no fue Cam, sino su hijo. El santo dice: Sólo Zoroastro, rey de los Bactrianos, dicen que nació riendo, aunque tampoco aquella risa, por no ser natural, sino monstruosa, le anunció felicidad alguna.

La trama de El nombre de la Rosa, el móvil de los crímenes, parece ser un antiguo tratado sobre la licitud de la risa, que escribiera Aristóteles, supuestamente desaparecido, pero algún ejemplar se encontraba en la biblioteca de la abadía benedictina.

Hace tiempo, no recuerdo la fecha, pero puede ser muy bien hace treinta años, fuimos al Arco de Elvira para ver un espectáculo de luz y sonido de Els Comediants, donde se lió una buena. No recuerdo su título, sí el mensaje. Bajo la Puerta estaba el infierno, colorado, fogoso y divertido. Sobre ella discurrían los cielos, celestiales, recatados, represivos.

Mientras en el erebo había una marcha de percusión tremebunda, en el firmamento se respiraba paz, violines y, por qué no decirlo, aburrimiento. El mensaje estaba claro.

Los beatos entonaban himnos, que se perdían cundo el infierno hablaba; y los derechones, que antes eran de Fuerza Nueva y de Falange, estaban indignados y se hicieron notar con palos y cadenas. Era habitual, en la Granada intransigente de aquellos años, el enfrentamiento entre azules y rojos o azules y rojinegros o azules y verdes.

(También recuerdo cuando se proyectó, en la Facultad de Ciencias, la película Dios te salve, María.)

Nosotros, mi padre y dos o tres hermanos, creo, estábamos a buen refugio, algo alejados, encima de una tapia.

Yo era joven, pero tenía muy claro para qué lado inclinarme. Quizá no supiera muy bien lo que quería, pero era consciente de lo que no quería, de ninguna manera.

Respecto a la obra de Elvira, creo que llegué a pensar como Pirandello, cuando decía que viendo a todos los que van a ir al cielo, era preferible la condena a un infierno climatizado.

* Els Comediants, Dimonis, 1981. (© Cuadernos El Publico, nº 27).

Viernes, 13 de Noviembre de 2009 09:50 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades. Hay 3 comentarios.

Sin espejo desde la desaparición de Mario Maya

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Curso de Flamenco en honor a Morente

Quizás, la jornada más redonda de este Curso Universitario en honor a Morente fuera la que se dedicó a Mario Maya el martes pasado en el teatro Isidoro Máiquez de CajaGRANADA. Una sesión completa y coherente, que comenzó con la ponencia “En la esencia del baile: Mario Maya”, de la experta en danza contemporánea y periodista Marta Carrasco; y terminó con una muestra de baile.

Desde una perspectiva personal y directa, la conferenciante partió desde los últimos días del maestro. Se remontó a septiembre de 2008, en plena Bienal de Sevilla, cuando cubría el evento para el diario ABC de esta ciudad. En el frenético desarrollo del, posiblemente, encuentro flamenco más importante de nuestro país, cuajado de estrenos, en el que Mario, no sólo era un espectador privilegiado, sino que presentaba su montaje postrero “Mujeres”, dejaba notar su ausencia. Las noticias de su paso hospitalario se sucedían y, una gastroenteritis se complicó de tal modo que el 27 de ese mes desaparecía el bailaor y coreógrafo más completo que hemos tenido, seis meses después de su maestra Pilar López, a la que profesaba un gran respeto y admiración.

Tras estos datos, la ponencia fue desgranando recuerdos biográficos destinados a reafirmar la dimensión artística de Maya. Comenzando por la anécdota de las botas con dos agujeros que de niño le compró a un trapero y rellenaba con cartones para poder bailar, fuimos entreviendo algunos de los momentos más significativos de su vida: su nacimiento en Córdoba (1937), su casi inmediato traslado al Sacromonte y sus cuevas, la pintora inglesa que lo retrató y le hizo llegar las doscientas mil pesetas del premio que le dieron por él, su marcha a Madrid con esa donación, su paso por los tablaos de la capital (Villarosa y Zambra), su descubrimiento por Pilar López que le enseñó “la estética de la danza”, su afición a la poesía (Lorca, Hernández), sus primeras compañías, su marcha a Nueva York y su visión contemporánea, su comunión con Juan de Loxa, sus montajes revolucionarios, dignificantes del flamenco y del pueblo gitano, su internacionalización, la creación de la Compañía Andaluza de Danza… Así, hasta terminar con sus proyectos, entre otros, su vuelta a Federico con “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, y reconocer que Mario Maya era un precursor del flamenco y que, tras su desaparición, “la danza española se va quedando sin espejos donde mirarse”.

Para terminar, se proyectó la obra “¡Ay jondo!” de Mario Maya, con textos de Juan de Loxa, estrenada en 1977, una función tan sencilla como eficaz, tan auténtica como rompedora, que fue aplaudida con la sinceridad con que se reconoce a un creador y a un maestro.

El baile varonil, creativo y distendido de Víctor Castro fue un buen colofón a la velada. Estas tres características entre otras definían el baile de Mario. A su lado, el preciso tocaor Jorge ‘El Pisao’ y el cantaor David Sorroche, con su entrega personalísima, dieron un recital de excepción. Hicieron tangos y alegrías, con el bailaor. En solitario se aproximaron al fandango, cantando la malagueña de la Peñaranda, abandolándose con el fandango lucentino y los fandangos que cantaban en Granada Frasquito Yerbagüena y Paco ‘el del Gas’.

Marichu, la primera maestra de Víctor Castro, algo desangelada y falta de norte, aportó también su grano de arena (hizo lo que pudo) con tientos-tangos y caña. Su cuadro también sonó flojo. La única que se salvó, aunque cohibida y todavçia verde, fue la cantaora novel Mamen Ruiz.

Los dos bailaores, en algún momento, pasaron por las manos de Mario Maya.

Jueves, 12 de Noviembre de 2009 10:18 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco. Hay 3 comentarios.

Nunca tuve prisa

No, nunca tuve prisa.
Quise esperarte
entre los pliegues de mi otoño.
Que si la belleza es efímera,
a mí me gustan
las estrellas fugaces.

Miércoles, 11 de Noviembre de 2009 09:03 Autor: volandovengo. #. Tema: Poesía/Cuento/Teatro. Hay 4 comentarios.

Los siete cabritillos

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Mi niño Juan me pide de vez en vez algún cuento que ya conoce para afianzar sus datos, para enriquecer sus imágenes o para tirarme de la lengua y que le comente lo que se escribe entre líneas.

Muchas veces, lo que pretende es que recree los cuentos, que les de otra vuelta de tuerca o que incluya en mi relato circunstancias colaterales, inapreciables a símple vista.

Con el cuento de Los siete cabritillos tiene un seguimiento especial, pues, desde muy pequeño (él, no yo, por supuesto), le estoy contando las aventuras de esta familia de rumiantes desobedientes de dos formas diferentes.

Hace unos días, me pidió que le contara una versión diferente de Los siete cabritillos (yo me lo he buscado).

Así queda:

El lobo feroz se escondía detrás de un árbol, vigilando el camino, por el que pasó inocente un pequeño cabritillo. La fiera le saltó al encuentro, con la boca hecha agua, y gritó, con las zarpas levantadas: "Hoy me comería un cabritillo". El animalito, sin inmutarse, le respondió: "Pues te vas a quedar con las ganas, que yo soy una gallina. Co-co-co-co...". Y así, cacareando siguió su camino. Si acaso, advirtió al lobo, detrás suya sí que venía un cabritillo.

No le quedó más remedio que regresar al acecho, tras el árbol. Por el camino, se acercaba entonces el hermano inmediatamente mayor. El lobo se le puso delante y, relamiéndose, le comunicó: "Hoy me comería un cabritillo". El segundo de los cabritillos se quedó pensando y, como el anterior, exclamó: "Pues te vas a quedar con las ganas, que yo soy una gallina. Co-co-co-co... Detrás mía viene un cabritillo hermoso".

Volvió feroz el lobo a su escondite, cuando vio llegar distraído a un cabritillo más grande que el anterior. Le salió al encuentro entonces y, con un rugido tremebundo, le dijo: "Hoy me comería un cabritillo". El cabrito, acariciando sus cuernos, que ya despuntaban, le comunicó al hambriento: "Pues te vas a quedar con las ganas, que yo soy una gallina. Co-co-co-co...". Y, cacareando, cacareando, gritó mientras se iba que un cabritillo de gran tamaño le seguía los pasos.

Al resignado lobo se le iban acumulando tanto las ganas como las contrariedades. Con el cuarto, el quinto y el sexto cabritillo se repitió la misma operación. Sus dientes, su estómago y su pensamiento, estaban decididos a comer cabritillo, pero sus ojos le engañaban. Así que se lavó la cara y limpió sus anteojos para que no se le escapara nada.

El séptimo cabritillo era casi adulto, de cuerno grueso y afilado y barbita descuidada. El lobo, antes de que algo sucediera, le dijo a su posible víctima: "No me digas nada. Tú eres una gallina". El animal le aclaró, empezando a correr tras el hambriento: "No. Yo soy un cabritillo y te voy a aplastar".

Mientras iba huyendo del cabritillo feroz, el lobo se lamentaba: "Si lo sé, se me habría antojado una gallina".

Juan se ríe mucho y yo lo apunto para que no se me olvide, como las otras versiones.

Lunes, 09 de Noviembre de 2009 13:36 Autor: volandovengo. #. Tema: Poesía/Cuento/Teatro. Hay 4 comentarios.

Manolo Caracol con alfileres

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Curso de Flamenco en honor a Morente

El programa “Flamenco y Universidad” se hizo menos popular y más académico. Desde la jornada del martes, el Curso pasó del teatro Isidoro Máiquez al Taller de María Zambrano, también en el centro cultural “Memoria de Andalucía” de CajaGRANADA, con un aforo de poco más de cincuenta plazas, lo que limitó su asistencia exclusivamente a los alumnos.

Bajo el título “Dedicado a Manolo Caracol, en el centenario de su nacimiento”, se impartió una charla que poco tenía que ver con el cantaor sevillano. El profesor Miguel Ángel Berlanga Fernández fue el encargado de glosar someramente la vida de Manuel Ortega Juárez, al que Chacón llamaría “El cantaor del siglo XX”. El ponente reafirma este calificativo, y se remonta al concurso de 1922 en Granada, cuando, junto con ‘El Tenazas’, se alza con el primer premio, con cantes de Silverio. Desde ahí, se da una relación de fechas y acontecimientos (43, creación de la Zambra; 58, grabación de su “Antología; 72, último trabajo discográfico) hasta su muerte en Madrid (1973), para sugerir que estos datos se pueden encontrar fácilmente.

“La musicología del flamenco” fue en realidad la ponencia central de ese día, en lo que Berlanga es especialista. También esta lección fue breve. Acuciado por el tiempo, y por el recital que a continuación ilustraría el tema, el profesor se limitó a dar unas directrices, las líneas de investigación por las que él opera y se destinan sus trabajos. Como buen ponente universitario, las citas bibliográficas no podían faltar. Así, salpicó sus veinte minutos de exposición con estudiosos del folklore y las esencias musicales, como pueden ser Hipólito Rossy, Manuel García Matos, García Gómez, los hermanos Hurtado, Vicente Marrero, Lola Fernández o los músicos Faustino Núñez y Norberto Torres, desde Almería. Estos autores lo acompañan en sus clases y trabajos. Un dato significativo fue al afirmar que entre los cursos que imparte de esta misma materia (“cada vez menos folklore y más flamenco, por la demanda”) más del cincuenta por ciento del alumnado son extranjeros.

Para terminar (o como punto de partida) propuso tomar los palos flamencos desde su creación y emparentarlos con los de igual compás, las estructuras flamencas de los cantes e ilustrándolo con grabaciones sonoras. Comenzando por los fandangos y su familia (granaínas, malagueñas, cantes de levante), pasamos a los tanguillos (tangos, tientos, habaneras) o a las zambras granadinas, como el mejor ejemplo de continuidad histórica y folklórica, quizá igualado con el barrio de Santiago en Jerez.

El profesor terminó apostando por la renovación del flamenco y su mestizaje con el jazz o con el rock que lo enriquece y le abre fronteras.

Como remate de la noche, tuvo lugar un recital los cantaores más veteranos de Granada: el Niño de las Almendras y Elisa la del Horno, natural de Aldeira, que se impuso como otro homenaje. De forma que, un curso en honor de Morente, que se dedica a Caracol, se homenajean a dos flamencos. Como guitarrista, Carlos Zárate, hizo verdaderos malabarismos para adaptarse a las formas de estos cantaores. Elisa andaba perdida, desafinaba y no encontraba el tono. Destacó sin embargo en la granaína y media. El niño de las Almendras está más en forma. Domina las seguiriyas y la soleá. Hace agradable su entrega, aunque entra y sale cuando quiere.

* Ignoro de quien es la ilustración.

Jueves, 05 de Noviembre de 2009 10:41 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco. No hay comentarios. Comentar.

Más vale pájaro en mano

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Cuando, en torno a la mesa, alguien aludió a la belleza intemporal de Judith Mascó, todos los presentes estuvimos de acuerdo con el aserto, si bien, las preferencias entre las top models y las estrellas del celuloide fueron variando. Había quien dejaría todo por Eva Herzigova, quien mataría por Claudia Schiffer, quien se inclinaba por el exotismo de Naomi Campbell, quien no tenía ojos más que para Angelina Jolie, quien, ya puestos, se quedaba con la belleza hispana de Penélope Cruz y quien, para eso, corría al país vecino para gozar con Laetitia Casta o con los encantos aristocráticos de Carla Bruni. Yo, en silencio hasta ahora, dije que, ante todas ellas, prefería la hermosura de la Alberta, de cuerpo presente. La Alberta era una chica de carnes prietas, coleta neutra y deliciosamente estrábica, que, desde algún tiempo salía con nuestro grupo. Me miró entonces, apenas sonrojada, y ahogó una exclamación, antes de que el novio, también callado desde un principio, la cogiera de la mano, vindicando su posesión, ahora más cara, desde mi declarado interés. Yo sólo pensaba, pensé, cuando Degas expresó la idea de que “Las reinas están hechas de distancia y cosmética”. Pero, ante las miradas varias de mis amigos, no dije nada. Cogí la cerveza y pegué un largo trago, antes de abandonarme al partido de la Eurocopa que ya empezaba en un televisor elevado.

Miércoles, 04 de Noviembre de 2009 11:12 Autor: volandovengo. #. Tema: Poesía/Cuento/Teatro. Hay 4 comentarios.

Las entretelas de Ferrer Lerín

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Hace tiempo, mucho tiempo, casi recién salido, leí este libro, que su autor me envió gentilmente desde su tierra aragonesa.

Casi inmediatamente lo anoté e hice una pequeña reseña con intención de publicarla en alguna plataforma al uso.

La oportunidad, en contra, me fue adversa y, como tantos escritos, quedaron amontonados en mi archivo virtual.

El libro, llamado Papur, de Ferrer Lerín, queda solapado por una nueva obra poética de este mismo autor, Fámulo.

Antes de que caduque totalmente, quiero participar mis impresiones en esta página.

Sumergirse en las páginas de Papur es como abrir un cajoncito en la memoria de su autor. Es como levantar la tapa de esa caja que tienen los coleccionistas indefinidos particionada en pequeños habitáculos que con mimo conservan algunos de sus hallazgos y recuerdos más queridos. De esta manera, Ferrer Lerín nos muestra destacados de sus lecturas, apuntes sobre sus vivencias u otros aconteceres apócrifos en primera persona, en los que él bien podría ser el protagonista, cuestiones filológicas, pequeños cuentos documentales y retazos de ese apasionante mundo de ornitología, que bien conoce. Son breves entradas donde se dan cita el conocimiento, la erudición, la poesía, la investigación… Viene dividido en cuatro apartados, donde se imbrican estos pensamientos compartidos: Bibliofilias, Facsímiles, Series y Varios. Adjunto la primera entrada que tiene mucho de imaginativo biográfico, llamado Bibliofilia 1:
«Ambos fallecieron el día de San Ignacio y a la misma hora de la madrugada. Mi abuela paterna en la casa familiar de Ix en 1959 y mi padre Francisco, veintisiete años después, en su vivienda-consultorio de la ciudad de Barcelona. Como primogénito me cupo el honor de entrar primero, una semana después de su muerte, en la secreta biblioteca contigua a su despacho. Los libros del armario central, todos encuadernados por Brugalla, se disponían por tamaños.
»Extraje uno, el que quedaba exactamente a la altura de mi brazo, un ejemplar en octavo -el tomo V de las Obras Escogidas de Metastasio, impreso en Aviñón en 1808- y, al abrirlo, cayó planeando hasta el suelo una hojita de papel casi transparente escrita a mano con una elegante letra en tinta ahora rosada y que decía así: "Se que en el mes de agosto del año de 1986 alguien leerá por fin esta breve nota y que en esos días una dolorosa pérdida anegará su alma.»

Si dividimos el libro en tres, la tercera parte, hacia el final del libro, pertenece a otra pequeña obra llamada Die rabe y dos breves guiones. La tintada de las páginas varía, incidiendo un poco más en la elegancia formal de un libro bellamente editado. De un papel ligeramente ahuesado, éste se argentina, para internarse en el mundo cinematográfico con tres tipos de guión. El primero de estos filmes, Die rabe, nos sumerge completamente en un mundo onírico donde se dan cita tres constantes obsesivas que se han venido desarrollando a manera de apunte en Papur, o sea, en la obra principal. Estas son: la imagen del padre (que a veces se confunde con la del hijo y su obra) que actúa como alter ego del mismo Ferrer Lerín. El segundo lugar lo ocupa, con toda legitimidad, las aportaciones ornitológicas y faunísticas en general, con abundante presencia de animales y sobre todo de aves, que se acompañan con su nombre científico (golondrinas –hirundo rustica-, sapos corredores –bufo calamita-, jilguero –carduelis carduelis-, alondra –alauda arvensis-…). No en vano, el autor, como ya he apuntado, es un afamado ornitólogo. Por último, una idea macabra, como un sueño obsesivo, se verifica en varios momentos de este texto, hasta que al final se impone como la razón de ser de la historia. El posible recurso, accidental o provocado, de alimentar a los córvidos y otros carroñeros con carne humana, aunque sea la propia.

El segundo de estos textos es el esbozo de un guión para una película de serie b, incompleto e interrumpido por el propio autor advirtiendo el tópico de su planteamiento y posible desarrollo. Ferrer Lerín, de todas formas, habrá visto algo en él, que nosotros descubriremos, para incluirlo en este compendio y no mandarlo directamente a la papelera.

Por último, en Se describe una extraña historia, rescata un relato publicado en La hora oval (1971) y en Ciudad prohibida. Poesía autorizada (2006) y lo hace guión, donde, remedando a Thomas de Quincey, considera el asesinato como una de las bellas artes.

* Ferrer Lerín, Francisco: Papur. Zaragoza: Eclipsados, 2008.

Martes, 03 de Noviembre de 2009 09:21 Autor: volandovengo. #. Tema: Poesía/Cuento/Teatro. No hay comentarios. Comentar.

Las intimidades de Eva

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Lluvia. Ballet Flamenco Eva Yerbabuena 

Lluvia es un trabajo íntimo, a veces desgarrado. Eva lo cuenta así: “Quiero sumergirme en un profundo y silencioso viaje, donde el miedo no impida que cierre los ojos, huela los recuerdos hasta calarme la vida y amasar el placer que, ausente de emoción, puedo degustar en este presente que vivo”. Es una obra gris, como el bajo estado de ánimo, pero lleno de luz, de explosiones de color, que dan lugar a la esperanza. Es una obra lenta, sin prisas, que se masca desde el principio y se saborea hasta el final. El mundo se detiene en una pose, en una falseta, en cada minuto de espectáculo.

Eva pone de manifiesto la soledad y el amor, y el desamor, que no es más que su extensión. Se sumerge en un mundo de ciegos y de sordos para experimentar sus sentimientos, para gozar con la grandiosidad de los demás sentidos. Así, con el tacto, con el oído atento o con la vista aguda, se va desmenuzando una función que tiene mucho de recuerdo y de ausencia, que no es nada más que la melancolía. “Porque a veces he tenido que callar y no lo he hecho. Porque a veces no me hubiera importado ser no oyente y poder comprobar aquello en lo que nunca he creído. Porque a veces existe una invitación que me arrastra con fuerza hacia esa puerta donde la imaginación habita”.

Veinte personas se alinean en el escenario, en filas imperfectas, inmóviles, con el latido monótono y sentido de la guitarra. Es un trémolo llamado El sin fin de la vida. Extraordinaria la música de Paco Jarana. Eva atraviesa descalza el patio de butacas y danza en la escena. De parternaire el suelo, el aire, el silencio. Por turnos, el cuerpo de baile, se va desperezando. Sus movimientos son pausados, esquemáticos, asimétricos. La huella contemporánea se adivina en esta coreografía. Una puerta ancha, el número 2 de una calle cualquiera, como único decorado de la función, se erige en el centro del escenario, algo desplazada a la izquierda. La rodea un muro ajado, que descubre sus ladrillos. Un lienzo traslúcido que esconde a los músicos como si fueran algo más del sueño. La puerta puede que esconda el flamenco más personal. Eva atraviesa el umbral y se sienta en los escalones, en las gradas que acercan la calle a la casa. Toda la fuerza, la intención de esta obra, se dibuja en esta escena, en la fotografía de la bailaora en el peldaño, triste, descalza, con las manos enmarcando su cara. Es la víctima del desamor, de la soledad y de esa introspección melancolía que los portugueses llaman Saudade. Es un momento de transición que en la obra se llama precisamente Peldaño.

La percusión crece. Las guitarras también estallan apuntando un ligero compás de seguiriyas, con una constante nota de fondo. Eva quiere bailar. Taconea en solitario, con movimientos laterales. Atraviesa el escenario, pero su imagen, nos la oculta otro bailaor, Alejandro Rodríguez, que se interpone delante, simbolizando la impotencia, “porque a veces he tenido que callar”.

Barro es una taranta que interpreta un impresionante Enrique el Extremeño y se baila con movimientos quebrados. Jeromo entona Soledades, una milonga que verá a Eva esconderse bajo la mesa y arrastrarse para no perder su refugio. Una de las sorpresas de la noche la encontramos con la mesa entre Eva y Alejandro, que bailan, pero no se pueden ver. Sus manos se tocan atravesando el tablero. Se abrazan, se evaden, juegan con la mesa como si fuera un bailarín más, inerte, impasible.

El baile se intensifica y se quiebra. Las dos bailaoras de la compañía, Mercedes de Córdoba e Irene Lozano nos hablan con signos. Un lenguaje de sordos que se repetirá más tarde. El escenario nunca está vacío. Es una de las constantes de Eva, un horror vacui, una constante imbricación de sonido, movimiento, imagen, que no deja resquicio ni para el aplauso.

A continuación se baila el silencio. Sin música y sin voz. Otro signo de impotencia. Son las Palabras rotas, frecuencias que se rompen definitivamente con la voz en off de Alejandro Peña e Isabel Lozano recitando El silencio hace daño cuando es puro, un poema de Horacio García escrito expresamente para este espectáculo. Vuelve el lenguaje de signos. Eva, en sus coreografías, huye de la simetría y busca el equilibrio, sin olvidar los movimientos paralelos de una buena composición.

En este momento la obra se dulcifica, el color se desborda. Eva aparece con otro estado de ánimo. De un baúl, del que saldrá un bailaor, Fernando Jiménez, extrae un vestido que se pone detrás de un biombo. El resto del cuerpo hace lo propio y comienzan los tanguillos La Querendona, dedicados a sus abuelos, Concha Ríos y José Garrido. La alegría se apodera de las tablas. El baile es también jocoso. En su solo, Eva ronea como en Carnaval. Los tanguillos terminan con aires de chirigota. Bien por la percusión de Manuel José Muñoz ‘El Pájaro’. Y, sin romper el ritmo, sin apenas respirar, las alegrías Lluvia de sal, que cantan todos los cantaores por turnos, y acaban a capela, terminan de construir la esperanza.

Como fin, o como principio, de esta historia interminable, la pena vuelve a reinar. Enrique el Extremeño aborda Llanto, una soleá que baila La Yerbabuena en solitario con vestido de cola negro, roto a los postres con un intenso mantón rojo de maravilloso movimiento. Por qué te vistes de negro, comienza Enrique su soleá, preguntando al tiempo que afirma. Es el momento definitivo. Estremece la pasional entrega de Enrique y la rotundidez extrema de Eva bailando por soleares, enrollada en la pena, protegida con grana. Pero la esperanza vuelve a asomar sus níveos dedos por una rendija entreabierta. Los sueños verdes vuelven en forma de bulerías, que son cuplés, un guiño al Compromiso de Antonio Machín (Pepe de Pura) o al Se nos rompió el amor de Rocío Jurado (José Valencia).

Se cierra el espectáculo, como empezó, con inmóviles figurantes en el escenario, mientras Eva hace mutis por el patio entre aplausos.

* Foto: © Patri Díez (Granada Hoy).

Lunes, 02 de Noviembre de 2009 10:45 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco. Hay 7 comentarios.

Dinero

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¿Has visto las tortugas, de esas que venden para cuidar en casa, que crecen conforme aumenta el recipiente que las mantiene?

Las tortugas son seres inadaptados. El tortugario siempre les viene pequeño.

Igualmente, le doy vueltas, el capital nunca llega. El hombre se adapta al dinero que posee para llegar a la conclusión de que siempre es poco. Las necesidades del ser humano siempre superan a las posibilidades de conseguirlas.

Desde luego es más fácil adaptarse a nuevos ingresos que a la disminución de recursos. Quien ha tenido, su carencia puede ser mortal (suicidante). Quien no ha tenido, el éxito se le puede subir a la cabeza (derrochante).

Dinero y felicidad. ¿Dicotomía? ¿Antagonismo? ¿Compenetración?

Aristóteles, filosofó de mal carácter pero con ideas económicas, declara que no puede confundirse la moneda con la riqueza, porque, si bien el dinero es riqueza, no toda la riqueza es dinero.

El dinero no da la felicidad, pero ayuda mucho.

Quien tiene dinero -digo dinero- lo puede relegar a un segundo plano. Su búsqueda y oportunidad ya no es económica. Piensa en poder, en honor, en amores, en reconocimiento social, en prestigio.

La salud es importante. Quizá lo más importante. ("La salud y la libertad", que dirían los flamencos.) Pero el dinero ayuda mucho. La sanidad pública está bien. La gratuidad de la S.S. (Seguridad Social y no el corpúsculo tudesco del miedo). Pero, cuando hay dinero, "qué descansada vida".

Ahora, con la crisis, el dinero es un fetiche que brilla por su ausencia.

Cuando la miseria entra por la puerta, el amor, la salud, la libertad y la vida, saltan por la ventana.

El dinero sustituyó al trueque. Y, ahora, el único trueque posible es la bolsa o la vida, el dinero o la dignidad, el amor o la miseria.

Repito las palabras de Mario Moreno: "Yo no estoy en contra de que haya ricos, yo estoy en contra de que haya pobres".

Ayer, hoy y siempre, poderoso caballero...

Viernes, 30 de Octubre de 2009 10:49 Autor: volandovengo. #. Tema: Denuncia. No hay comentarios. Comentar.

En la peña empieza todo

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Curso de Flamenco en honor a Morente

Como se trata de un curso, la finalidad de la mesa redonda sobre “Las peñas como dinamizadoras del flamenco”, estriba sobre todo en informar y en crear inquietudes. La segunda jornada expositiva del flamenco, organizada por la Universidad de Granada, dentro del programa “Flamenco y Universidad” y CajaGRANADA, en el teatro Isidoro Máiquez del centro cultural “Memoria de Andalucía”, quiso descender a los estamentos básicos del aprendizaje, desarrollo y difusión de este arte, como son las peñas flamencas. El formato elegido para participar estas cuestiones fue un breve coloquio, moderado por Carlos Orte, coordinador de actividades del “Grupo de Estudios Flamencos de la Universidad”, en el que participaron Isidoro Pérez, Presidente de la Federación de Peñas, quien se encargó de introducir el tema; Rafael Valenzuela, Secretario de la Federación y Tesorero de La Parra Flamenca; Sergio Cuesta, coordinador de actividades de la Federación; Miguel Clavero Vicepresidente de la Federación y Presidente de la Platería; y un servidor en nombre de la prensa.

Sólo unas pinceladas y un pequeño debate, por parte de los ponentes, y algunas cuestiones expresadas por los oyentes, pusieron de manifiesto la necesidad y la labor permanente de estas asociaciones. En la provincia de Granada hay unas diecisiete peñas federadas y alguna más en trámite, que, con su carácter privado, trabajan para acercar, semana tras semana, el mejor flamenco posible a sus socios y allegados. Sus puertas no están cerradas, aunque quien paga, tiene preferencia. La Platería en concreto, decana de todas las peñas, programa un flamenco joven y abierto todos los jueves, de enero a julio, con un total de 25 actuaciones. Como piedra angular de las ofertas y contrataciones, está la financiación de las peñas. La cual se solventa con la cuota de sus asociados y con alguna subvención esporádica y puntual, tanto pública como privada (en las peñas provinciales es más dable el apoyo de los ayuntamientos). Chocamos aquí con el caché del artista (porque el flamenco es un arte con mayúsculas). Una peña no puede invertir todo su presupuesto en traer a uno o dos flamencos de renombre. Para esto, lo ideal sería la colaboración. El prestigio, la intimidad y cercanía de actuar en una peña cómplice podría estar por encima de algunos otros valores.

La peña salvaguarda la raíz del flamenco. Se instituye en el instrumento más crítico y autocrítico con la ortodoxia y las vanguardias. Aunque el tiempo es el que da realmente la razón, la peña vela por las formas, vela por la tradición, vive el presente y contempla el futuro. La peña viene a ser como el consejo. De ancianos, en este caso, porque la media de edad de los peñistas ronda los cincuenta años. Así deviene el segundo gran problema. ¿Por qué los jóvenes no se acercan a las peñas si el flamenco les interesa? Está probado que en festivales y teatros donde el flamenco es protagonista, la juventud ocupa un tanto por ciento importante en las gradas. ¿Puede ser que sea árida la entrada en la peña?, ¿exigente?, ¿cerrada? Por el futuro, hay que rejuvenecer las peñas y sus juntas directivas. Quizá una incorporación de nuevas tecnologías contribuya a ello.

Lo verdaderamente importante es “hacer peña”. Una peña flamenca no es el edificio ni el escenario, ni siquiera quién actúe, sino sus asociados y su espíritu, la afición y la búsqueda. Cuatro, cinco, trescientos se reúnen para hablar de cante, de estilos, de formas y de fraseo. Y entre medias se canta a media voz y alguien saca una guitarra y surgen fandangos y soleares. Cantan los viejos y cantan los jóvenes, creando peña, creando esa cantera tan necesaria para retroalimentarse, para lograr que el flamenco siga siendo nuestra seña de identidad, para lograr que el flamenco sea patrimonio del mundo. La Universidad, conciente de todo esto, decide llevar el flamenco a sus aulas, a miles de estudiantes que, algunos de ellos, seguramente harán peña.

Para terminar el acto, la juventud y la madurez se dieron cita en escena. Un recital de flamenco cerró la velada. Desde arriba, el cante de Paco Moyano, arañó la sensibilidad y la conciencia. Desde abajo, Tomás García, de sólo 12 años, cantó la esperanza. A la guitarra Isidoro Pérez.

* De derecha a izquierda: Miguel Clavero, Rafael Valenzuela, Carlos Orte, Jorge Fernández Bustos (o sea, yo) y Sergio Cuesta en un momento del debate.

Jueves, 29 de Octubre de 2009 10:24 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco. Hay 6 comentarios.

Nunca dejamos que se nos notase

Nunca dejamos que se nos notase.
Nuestros caminos iban paralelos,
las sombras se alejaban, sin embargo.
Paso firme sin siquiera mirarnos,
unidos en el fondo y en la forma,
con las manos metidas en el saco.
Renegamos tres veces uno de otro;
olvidamos a fuerza de no ser.

Miércoles, 28 de Octubre de 2009 12:37 Autor: volandovengo. #. Tema: Poesía/Cuento/Teatro. Hay 1 comentario.

La Chumbera expone sus cartas

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Patrimonio Flamenco

El sábado 24 dio comienzo la temporada de otoño en el Centro Internacional de Estudios Gitanos La Chumbera. A partir de entonces, todos los sábados, a las nueve, tendremos una cita con el flamenco local más joven y asequible. Su precio, de siete euros, junto con su ubicación, convierten a este local en el apropiado para acercarse a este arte en nuestra tierra. El baile, como siempre, imperará en este escenario. Siendo la aportación más plástica y colorida de las ramas del flamenco, es lo ideal para nutrir las expectativas de un público medio, compuesto, casi en su totalidad, de visitantes extranjeros y de estudiantes. Algunos nombres, los menos, son desconocidos. La mayoría, habituales de esta sala. Otros, no hay que perderse. De esta manera, destacan las bailaoras Ana Calí, el 5 de diciembre; Vero ‘la India’, el 14 de noviembre, o Eva Esquivel, el próximo sábado, 31 del corriente. Quizá, en este primer cartel, echemos en falta la presencia varonil. La propuesta acaba el 12 de diciembre con una “pandereta flamenca”, que es una forma gitana y flamenca de celebrar la Navidad. El grupo “Flamenco Alhucema” propondrán bailes y villancicos con sabor a mazapán.

En este primer día, Ángela Mendoza no cubrió las expectativas. Aunque su entrega fue completa, su baile carecía de propuestas. Un buen intento, al comienzo, quedó en un quiero y no puedo. El “Tango de las madres locas” de Carlos Cano, que lo recuperara para el flamenco Marina Heredia, bien interpretado por la voz dulce de Alberto Funes, no llegó a romper. La ausencia de pies y dinamismo empobreció la pieza. Los músicos, en solitario, hicieron tangos, esperando que la bailaora de Maracena entrara por levante. Sus pies no llegan, pero sus manos tampoco son exactas. Remata por tangos estos cantes mineros que despuntan unas gotas de frescura.

Otro intermedio, donde los músicos interpretan una canción por bulerías (Alberto Funes), por un lado, y unas malagueñas con excelentes fandangos de Granada (Gilberto la Luz), por otro, dan paso a la última y entrega de Ángela por soleá, lo mejor de su función. Marcando con precisión y sacando punta a las tablas, esta soleá, con sus bulerías, marca lo que debía haber sido el punto de partida.

* En la foto, Alberto Funes con Susana Guerrero, los dos representantes granadinos en "Enamorados Anónimos", un homenaje a la copla que se representó en Madrid durante todo un año.

Lunes, 26 de Octubre de 2009 11:17 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco. No hay comentarios. Comentar.


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