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Se crea la Asociación de Periodistas Especializados en Flamenco

Este fin de semana, invitados por el Ayuntamiento de Cádiz, más de una cincuentena de escritores, críticos y comunicadores de flamenco, en prensa, radio y televisión, se constituyeron en asociación para hacer piña como colectivo a favor de sus intereses profesionales y reconocerse mutuamente en función de su cometido. Así, entre periodistas, locutores y fotógrafos, dedicados al mundo del flamenco, se firmó el acta fundacional de la Asociación de Periodistas Especializados en Flamenco, con sede provisional en Madrid.

Alfonso Eduardo Pérez Orozco, periodista, promotor y divulgador del flamenco, bastante apreciado en este mundo, se alzó por unanimidad como Presidente, el cual nombró a su equipo de gobierno, respaldado por la totalidad de la Asamblea allí presente.

Como primera y única actividad de la Asociación por el momento se contempla la concesión de los Premios “Flamenco Hoy”, que vienen a significar, desde hace siete años, el reconocimiento que la prensa especializada concede a los profesionales del flamenco por su trabajo en el año precedente a la edición de estos galardones.

Así mismo, de la mano de Teófila Martínez, alcaldesa de Cádiz, se pudo visitar el Centro Municipal de Arte Flamenco “La Merced”, que se inaugurará oficialmente hoy lunes y que pretende ser un centro abierto y gratuito de estudio, ensayo, promoción y difusión de los anhelos flamencos de los jóvenes gaditanos.

El botellón

El botellón

¡Dále limosna, mujer, porque no hay en la vida nada

que el gozo de ponerse ciego en Granada!

Idea de negocio

Idea de negocio

Diciembre es el mes más consumista del año. Cada año consumimos más que el anterior. Nuestra lista de necesidades ha aumentado en proporciones desorbitadas. La pirámide ensancha su cúspide. Nunca hemos estado tan enfermos, tan anhelantes. Lo queremos todo. Es más quien más tiene. Los valores están en desuso. Los dos verbos que mueven nuestro "primer mundo" son comprar y vender.

Tenemos una lista de enfermedades que hace unos años eran impensables, estúpidas, sin sentido. El primer mundo debería darle la vuelta al marcador y ponerse por debajo del tercero. Como en las escuelas, el día del maestro, se trata de que el profe hace de alumno y un chaval se alza en la palestra como gobernador de la clase, algún país pobre podría dominar el mundo por un tiempo (¿deliro?).

Estres, depresión, obesidad (tb infantil), anorexia, bulimia, compra convulsiva, ludopatía... Enfermedades civilizadas, insatisfacciones de quien 'todo' lo posee.

Tengo varias ideas al día para luchar contra estos achaques. Permitidme que os cuente una invención de negocio para luchar contra el consumo, contra la compra convulsiva, contra las absurda necesidad de tener.

Símplemente se trata de un túnel de compra. Una tienda tremendamente larga. Una línea de metro sería ideal. En su comienzo todos los productos (puede ser un súper o un centro específico de ropa, calzado, gafas de sol, etc.). Después la caja para pagar. Desde allí hasta el final, más tienda para ver y comparar; y más cajas para seguir comprando o devolver lo comprado. Más tienda, más probadores, más cajas... Al final, después de varias horas caminando, comprando y devolviendo, la caja definitiva donde puedes pagar o devolver definitivamente lo que llevas o darte la vuelta y empezar de nuevo. Incluso esta tienda puede ser circular, un laberinto, con lugares para comer y descansar, cenar y tomar una copa. La compra ininterrumpida. La historia interminable.

* En el post anterior he reducido la foto pues un dictador tan grande enturbia la visión y mancilla la página, aunque tenga pinta de orate, como todos los de su especie.

Pinochet ha muerto

Pinochet ha muerto

 

 

Esta es la historia, señores,

aunque parezca mentira

de un hombre que nacio hombre

y se convirtió en gorila.

 

 

Cantaban los hermanos Gambino (argentinos de origen accitano) allá por los años 70, refiriéndose a Pinochet (of course). Aparte de Franco, el dictador más proximo que hemos tenido, se llamaba Augusto Pinochet, que murió anteayer a los 91 años (el domingo descansó) (o descansaron miles de víctimas). Una de las características de estos autócratas es su longevidad. Característica matusalénica que va unida a su inmunidad (de ellos sacaron el dicho de que "bicho malo nunca muere") (aunque a la larga...) (pero qué largo se ha hecho) (y qué puñeteros han sido).

Creo que fue Sciascia quien dijo que "en el dictador se acumula la estupidez de todos sus seguidores". A veces, el cabeza del absoluto poder es sólo eso: una cabeza. Son hombres de paja cegados por la poltrona, que llega un momento en que se hacen de hierro y piedra, con sólidos cimientos, difícil de derrocar, imposible de saciar su sed de "sangre".

Antes del flamenco, antes del rock, antes de cualquier otra música, siempre me he identificado con la canción de autor, lo que, bajo los regímenes dictaroriales, se llamaba "canción protesta". Esas canciones que, al tiempo, más pronto que tarde, dejaban de pertenecer a su autor para entrar a formar parte del acervo común liberador, convirtiéndose así en verdaderos himnos de masas entonados antes, durante y despues de ser perseguidos por las fuerzas de orden público, lo que antes se llamaba "fuerzas represoras".

En los 70, en los 80, escuchaba a Víctor Jara y a Violeta Parra, a Silvio Rodríguez y a Pablo Milanés, a Mercedes Sosa y a Nacha Guevara, a Lluis Llach o a Paco Ibáñez..., cantautores de España y latinoamérica. (Actualmente todavía sigo enganchado.) Pero con la historia de Chile, con el golpe de estado del 73 y con la tiranía impuesta he sido especialmente sensible. ¿Será por la irrupción en La Moneda?, ¿será por el asesinato de Allende?, ¿será por las calles de Santiago ensangrentada?, ¿será por el canto truncado de Víctor Jara?, ¿será por la muerte indirecta de Pablo Neruda?, ¿será por el fustrado Canto general de Mikis Theodorakis?, ¿será por los miles de persecuciones y desaparecidos?, ¿será por la violación continua de los derechos humanos?, ¿será por la inmunidad de los tiranos?...

Superávit de Habichuelas

Superávit de Habichuelas

VII Festival de Otoño de Granada 2006

 

El flamenco en Granada siempre ha sido callado. Ha sido una hormiga trabajadora, que brilla, no por su maquillaje, sino por su luz interior. Echemos un vistazo, sin profundizar demasiado, en el panorama flamenco actual y nos daremos cuenta que un puñado de los grandes nombres son hijos de esta ciudad. Uno de esos insignes flamencos, maestro de maestros, es Pepe Habichuela. En realidad, toda la saga Habichuela que, desde hace casi un siglo, se dedican a acariciar las seis cuerdas, con una limpieza especial, con una sensibilidad única. Y no sólo de la guitarra, también del cante, de la percusión o del baile.

Sobre el escenario un racimo de Carmonas, o sea, de Habichuelas, que se disponen a pasárselo bien y hacernos pasar un buen rato presentando el trabajo impecable e intimista de “Habichuela en Rama”, editado en 1997. Nueve personas sobre el escenario: tres guitarras, contando a Pepe Habichuela, dos cantaores, un bailaor y, nos llama la atención, tres percusionistas que se acoplan a la perfección. Es todo ritmo y compás, sin alardes técnicos ni florituras efectistas, sólo maravillosos arpegios y rasgueos con denominación de origen. La parquedad de este tocaor hace parecer a veces fría y falta de ‘quejío’ su entrega.

El encargado de abrir la noche es Josemi Carmona, hijo de nuestro protagonista y miembro del recién desaparecido grupo Ketama. Es una extesión de su padre, tiene el marchamo Habichuela.

Después del calentamiento de Josemi, Pepe Habichuela entra en escena solo e interpreta una granaína que, aunque no pertenezca al disco, quiere que sea su carta de presentación. Parece que la guitarra por sí sola canta. A partir de aquí es más o menos fiel a esta grabación de hace casi una década. Quién lo diría. “Amanecer” es una seguiriya muy rítmica, que se apoya en la percusión para ofrecernos un fraseo más que estimable, y “A mi Manuel” es una soleá de una claridad desbordante, llena de ligados y arpegios. La bella rondeña “Canta la Guitarra” da paso a los cantaores y suenan unos fandangos naturales, también fuera de “Habichuela en Rama”.

Otra vez sin el patriarca, coge las riendas Josemi para abordar la pieza más identificativa de toda la velada. Son los tangos “A Machuca”, que originalmente canta Potito. Tienen éstos un armónico comienzo y alzapúas importantes.

La fiesta particular de Pepe comienza cuando pone la cejilla al 2 y aborda las alegrías “Recordando Esencias”, en las que se acuerda del maestro Sabicas. Baila un David Paniagua sobrado de fuerza y técnica, pero falto de sentimiento. A estos aires gaditanos les siguen las bulerías que dan título al disco, “Habichuela en Rama”, con letras relativas a su familia.

Como fin de fiestas, los Carmona, nos brindan unas generosas bulerías, donde algunos espontáneos dan unas ‘pataíllas’, entre ellos nuestro genial Manolete.

* Foto de Carlos Arbelos

La Rocío, el valor de la veteranía

La Rocío, el valor de la veteranía

VII Festival de Otoño de Granada 2006

 

La primera parte de la noche del viernes, penúltima entrega de estos Encuentros Flamencos, creo que sobró. Y más después de haber presenciado el extenso torbellino que se mostró en la segunda parte.

Manuel Palma El Zahareño es un cantaor de oficio que se recrea en los mismos cantes de siempre. Con su voz laina y sus excesivos gorgoritos nos mostró la misma granaína y media que viene haciendo hace por lo menos cinco años, los mismos tientos-tangos y los mismos fandangos de Vallejo y el Carbonero. Sólo nos sorprendió con una soleá de Graná, que es exacta a la grabada por el Niño de Jun y por los Campanilleros de Manuel Torre. De cualquier forma fue un buen recital para su público, apoyado por el dulce toque de Ramón del Paso.

Con un nutrido grupo de artistas, la cueva de La Rocío entró con fuerza. Más que una zambra, que es lo que venía anunciado, o un tablao al uso, que es lo que se espera en su defecto, estos flamencos ofrecieron todo un montaje escénico, coreografiado para la ocasión por Juan Andrés Maya, director espiritual de esta saga. Alfredo Tejada, acompañado él mismo con la guitarra, abrió es espectáculo con la canción “Cómo fue” que ya grabaran los hermanos Lucía en “Poetas en Nueva York”. Alfredo, que puede ser uno de los mejores cantaores de nuestra tierra, se empeña en forzar la voz buscando una potencia y un aguardiente que no tiene ni necesita. Desde la farruca, que sirve para presentar la escena y los personajes, nos acompaña un saxo o una travesera que endulzan o enturbian todo el conjunto. Los tangos son decisivos. Loles del Cerro, gitana de 75 años, los baila y los canta con todo el salero. La apuesta por la veteranía es todo un acierto. El tronco del espectáculo es una larga soleá por bulerías, al golpe, sin guitarra, que las aborda individualmente cada bailaora aportándonos todo su arte. Un baile se imbrica con el siguiente de forma elegante y bella. Así a Vanesa Flores la sustituye Carmen Yolanda y a ésta La Repompa de Málaga. Cada una con su estilo. Cada cual mejor.

Continúan con fandangos del Albaicín y con unas alegrías que retoma Vero La India, una bailaora arrebatada de la misma tierra cuando ésta latía a compás. Otros tangos que ilustra Estela Rubio dan paso a uno de los ases de la velada, el cuplé por bulerías que canta y baila La Repompa madre. Estremecedor. Un apunte por tanguillos sirve para presentar, de la mano de Iván Vargas, a la pequeña estrella de la familia. Alba Heredia es un valor seguro que, con sólo 12 años, desprende “furia” Maya de pies a cabeza. Alba se enfrenta a unas alegrías, su plato fuerte, que baila alternándose en el escenario con todas las bailaoras, incluido Iván, que se asoma a las cantiñas y nos deja con jaleos extremeños. Para finalizar, un villancico por tangos cantado por todos los actuantes, nos desean felices días venideros. Y, como fin de fiestas, unas bulerías que baila el mismo Juan Andrés, creador posiblemente de uno de sus mejores espectáculos.

Con la calidad de la zambra de La Rocío, salvo momentos puntuales, por fin se calienta el Festival.

FOTO: Juan Andrés Maya (Paco Sánchez)

 

La noche fue de Patricia Guerrero

La noche fue de Patricia Guerrero

VII Festival de Otoño de Granada 2006

 

Otra vez en el ruedo se me ocurren más preguntas que respuestas. ¿Cómo en un Festival, que lleva seis jornadas, no he empezado a disfrutar hasta el día de hoy? ¿Cómo se puede hablar de madurez en una bailaora que sólo tiene 16 años? ¿Ofrece el Tablao Albayzín cada noche el espectáculo que nos presenta o es tan sólo una muestra para la ocasión? ¿Cómo una cantaora, que es un número uno en el cante de ‘atrás’, resbala estrepitosamente cantando ‘alante’? Y ya que estamos con las preguntas, ¿por qué tenemos que sufrir por segundo año consecutivo la antiestética imagen del cartel anunciador de los Encuentros proyectado en el fondo del escenario? (El cartel puede ser bello pero, presidiendo la escena, rompe la imagen intimista del flamenco.) ¿Por qué aparece un presentador en unas veladas que se presentan por sí solas y éste se limita a leer lo que aparece en el programa? ¿Por qué la media de asistencia al Teatro es de doscientas o trescientas personas cuando el flamenco actualmente puede atraer a multitudes?

Algunas posibles respuestas. Rafaela Gómez pasa por ser una de nuestras flamencas con más fuerza, arte y poderío, cantando para el baile. Tiene un gran compás y jalea como nadie. Sin embargo, está aún verde para ponerse al frente de un escenario, y eso que contaba con el impagable respaldo de Rafael Habichuela a la guitarra y a El Moreno con la caja. Comienza con lamentables abandolaos. Se perdona al ser su primer tema. Pero con las alegrías pierde totalmente el norte. Su falta de naturalidad es alarmante. Esta no es la gratificante Rafaela que yo conozco.

El Tablao Flamenco, si ha expuesto más o menos lo que representa día a día en su local, es altamente recomendable, es un trabajo serio y de calidad. Aunque, me temo, que tendría algo de maquillaje. El concepto es acertado. “Evolución” hace un recorrido lógico a través de la historia. Buscan para la toná a un cantaor con solera, Antonio Colarao. Para el final de esta pieza aparece Luis de Luis con su baile desnudo y preciso, que hilvana con la soleá por bulerías que cantan Rudi de la Vega y Juan Ángel Tirado (magnífico en los tangos). Buenos también los tocadores César Cubero y David Carmona. Seguidamente se encadenan bamberas, alegrías y jaleos, que bailan correctamente Eva Esquivel, Vanessa Vargas y Kika Quesada respectivamente. Bailaoras que apuntan los primeros compases de los tientos-tangos que aborda Patricia Guerrero, la estrella de la noche.

La sola presencia de Patricia ha elevado varios enteros la valoración de este espectáculo. La joven bailaora albaicinera presenta un baile maduro, lleno de guiños a las bailaoras de antes, a los bailaores de siempre. Su lenguaje empieza a ser muy personal y las muchas horas que le dedica a los ensayos están dando sus frutos.

La “Evolución” acaba con un poco de fusión. A los flamencos se les une un piano eléctrico, un violín y un bajo, para ofrecernos un flamenco jazz al estilo de Corea o de Domínguez. Y un poquito por bulerías para cerrar la noche.

 

Con la mafia me he topado

No hace mucho tiempo Jesús Lens denunciaba en su blog que había recibido la amenaza de un latin king por un artículo (objetivo, me consta) sobre estas bandas de descerebrados, que había vertido días atrás en su bitácora. Todos nos extrañamos de que este individuo supiera leer y, a duras penas, escribir para lanzar esta arenga cargada de odio y de faltas de ortografía. Pero lo que más nos sorprendió es que ocurran estas cosas en un país civilizado (¿?) y democrático (¿?), donde se supone que prevalece el estado de derecho y la libre expresión (artículo 20 de la Constitución Española).

Ahora, a mi amigo Hueso, le doy un nuevo apunte para profundizar en el mundo sin ley en el que parece que vivimos, en la novela negra que nos encontramos al voltear cada esquina.

Sin ir más lejos, ayer entré en el teatro Isabel la Católica para asistir al quinto día del VII Festival Flamenco de Otoño de Granada (como vengo haciendo desde que comenzaron estos Encuentros y hacer mi crítica para el diario). En la puerta me interceptó su organizador, Manuel José Villegas (del grupo Totalísimo) (flamenkito punto com, para entendernos), y me preguntó si yo era del periódico Granada Hoy, sin pensarlo dije sí (pues la pregunta era fácil de responder) y acompañé mi afirmación con una sonrisa de merecimiento (ya pensaba que iba a felicitarme por mi puntual entrega y profesionalidad).

Pues te agradecería que desde mañana y, si puede ser desde hoy mismo, no vuelvas por el festival, puesto que aquí no eres bien recibido, me lanzó a bocajarro y sin anestesia previa.

Mi sonrisa de satisfacción se fue idiotizando por momentos hasta rozar la impotente indignidad.

Así que me di la vuelta y me fui con el teléfono en mano para denunciar el hecho o por lo menos aclarar el porqué de este acto facistoide y anticonstitucional (artículo 20, repito). Era un atentado contra mi persona, contra el deber de informar del periódico, sobre el derecho a ser informados de los usuarios y de la necesidad de los actuantes, de una manera u otra, a ser evaluados, a que se hable de ellos.

Llamé al diario que, como es lógico, le resultó intolerante y comenzó a mover cimientos (hasta tambalear la estructura). Se lo comenté a mi colega, Juan Pinilla, del diario La Opinión que iba a cubrir el espectáculo como yo. Él denuncia también la machada en su periódico.

Esta mañana, con las aguas relativamente en calma, me llamó personalmente el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Granada, Juan García Montero (hermano de nuestro ínclito poeta), para pedirme esxcusas (que yo puedo entrar al tearo cuando quiera y, es preciso, sentarme en su palco, "a ver si tienen huevos de echarte"); me llamó mi periódico para infundirme ánimo, que todos están conmigo, que haga mi trabajo sin preocuparme por nada, que el sábado tengo una columna para resarcirme, etc.; y me llamó el tal Villegas para excusarse igualmente, pero por imperativo legal (se notaba en su voz) (que si por él fuera mis piernas peligraban).

Lo que pasa es lo de siempre: hace más daño la palabra que la espada. ¿Qué es lo primero que ocurre cuando alguien usurpa el poder en un país tras un golpe de estado, una revolución, una invasión, unas elecciones poco limpias, etcétera? Muy fácil: quemar los libros, fiscalizar los focos de información e, incluso, eliminar a los escritores y pensadores, poetas y periodistas.

Lo mejor para dominar a todo un país es pensar por ellos. Pan y circo. Iglesia y fútbol. Tele basura y política ficción. ¿Os suena?

Te compraría en ‘Granᒠla cueva La Canastera

Te compraría en ‘Granᒠla cueva La Canastera

VII Festival de Otoño de Granada 2006

 

La noche del martes dio comienzo oficial el reconocimiento que el VII Festival de Otoño dedica al flamenco tradicional sacromontano. “Homenaje a las Zambras de Granada” quiere acercar la zambra desde su ubicación en el Camino del Monte hasta el corazón de la ciudad para que todos los granadinos podamos gozar de un espectáculo auténtico que, malamente, concebimos exclusivamente para extranjeros.

Todos los flamencos llegan a una conclusión a la hora de definir su arte o en el momento de imponerse una meta. Y esta conclusión es sencillamente cargarse de verdad, ofrecer el flamenco sin dobleces ni ambages. Ser puro, en definitiva. El Sacromonte, la cueva, la zambra, en general, no se plantea ese objetivo, puesto que lo posee innato.

La zambra que representa el ceremonial de la boda gitana, se representa como espectáculo desde el siglo XIX. Son una serie de cantes y bailes bien definidos que, con algunas variaciones, siguen un mismo esquema. Así, con la Zambra de María La Canastera, comenzamos a apreciar la verdad de nuestros flamencos.

Al acercarse la Navidad, nada mejor que brindar con un villancico y una copita de aguardiente. Lo primero que apreciamos en la zambra es su intervención coral, con protagonismos puntuales. El baile, de dos, de cuatro o de cinco, es simple, corto y repetido; lleno de gracia y de sabor. El ritual propiamente dicho se compone de la alboreá, los tangos de la flor o de falseta, el petaco, la cachucha, los fandangos del Albaicín y la mosca. Entre estos cantes y bailes establecidos pudimos apreciar también alegrías, soleá, bulerías y los imprescindibles tangos de Granada. Con una buena muestra de cante, en el que destacamos la participación de Sara Heredia, de guitarra y sobre todo de baile, siempre enérgico.

Antes de que este grupo “familiar” ocupara el escenario, un joven cantaor granadino, afincado en la ciudad vecina, Josele de Málaga, presentó unos temas claramente acamaronaos. Para todos los que se acercan al genio de la Isla, se le podría recomendar la búsqueda de un camino nuevo puesto que Camarón fue único e inimitable. Así Josele, un artista aún poco hecho, se atrevió con tarantos de Camarón, tangos de Camarón y bulerías de Camarón. Aburrido.

FOTO: Cueva La Canastera (Nono Guirado)

Relojes

Relojes

Durante el atardecer de ayer me crucé con mi relojero, al cual le había llevado el de pulsera para que me lo ajustara, pues atrasaba y se paraba constantemente sin previo aviso. Sonriente, detrás de su gran bigote rubio, me preguntó que cómo iba eso. Sin pensármelo dos veces le respondí con una frase hecha: "funciona como un reloj". Su sonrisa primera se convirtió en una mueca de incógnita, como la mía.

Un lejano Punto de Fuga

Un lejano Punto de Fuga

VII Festival de Otoño de Granada 2006

 

Siento que se me escapan todas las sensaciones ofrecidas por este nuevo grupo de danza y de Soledad Gallardo, su ideóloga. Siento que el compendio de todas las artes no se pueden filtrar por el mismo ojo que evalúa sólo, generalmente, el flamenco. Siento que el corpus escénico representado el domingo al atardecer acudió al foro equivocado.

Arriesgada y sugerente es la obra de Punto de Fuga-Danza. Valiente la propuesta como primera impresión. En “Restauración” comulgan la danza, el teatro, el flamenco, el sonido, la luz, el arte conceptual, el vídeo, la performance, la expresión corporal… sin que nada predomine. No es una elección baladí, responde a la necesidad de comunicar con todos los medios sensibles a nuestro alcance.

Así nos encontramos a un mismo cuerpo en tres estados diferentes: lo físico (Noemí Martínez Chico), lo mental (Marco Vargas) y lo emocional (Patricia Cabrero Ruiz), que interactúan con el público como si fuésemos las circunstancias orteguianas. En la primera parte, quizá demasiado larga, el aspecto físico se envuelve en la realidad cotidiana representada con papeles de periódico fijado en las paredes y en el piso. Parece que le pesan las noticias, se funde con ellas, las sufre y las destroza. Implica a los asistentes en su penar, en su abandono, y desaparece como la luz en el patio de butacas. Mientras tanto, el estado mental en una “caja de luz”, que no ha parado de grabar en circuito cerrado de vídeo todo lo que acontece en el exterior, que se proyecta sobre los velos que lo encierran, da sensación de prudencia, de miedo hacia su estado físico. Movido por una continua soleá, baila también obstinado, zapatea con faldas mostrando la ambigüedad de la memoria. Soleares que pronto serán tientos, para acabar con tangos. La emoción, el más visceral de los sentidos, que desde un primer momento ha estado quieta o trazando leves vaivenes con sus pies congelados, baila encerrada en la ternura de un vestido que la atrapa. Baila y se deshace poco a poco de su celda de seda, mientras se proyecta un poema que cobra vida en el lienzo. Como todo, como todos, crece, decrece y se trasforma, se restaura.

FOTO de Pepe Torres 

Tatiana, un aplauso para sí misma

Tatiana, un aplauso para sí misma

Tan sólo bonito. Una bella imagen. Un gran despliegue material y humano para una obra francamente exportable pero con poca enjundia. Y, para rematar, Tatiana, la dueña y señora de las quince almas que comparten escena con ella, baila poco en este espectáculo vacío de contenido. La idea “fuego y arena” está bien, a pesar del tópico; el concepto es oportuno y acertado, pero su materialización, salvo algunos detalles que nos recuerdan ese leitmotiv, se dispersa como la misma arena al viento que se pretende.

El precedente de la obra lo tuvimos en la presentación de la película documental de Enrique Morente “Sueña la Alhambra”, que ahora, un año después, cuaja en un conjunto de piezas flamencas. En primer lugar el martinete a ritmo de bastón “Recuerdos de fragua”. Del fondo del teatro avanza un cantaor y después el otro y después le cantan a Barajas y después a El Charro y después baila Tatiana. Demasiado largo para una toná. Demasiado largo para una presentación. Una melódica travesera, da paso al “Amanecer grana” de Luis Mariano, director musical, con mucho lo mejor del espectáculo. Una granaína inmensa y sabrosa, si no fuera porque la tenemos más que sabida. La pieza acompaña al músico, como casi todo el repertorio, desde hace ya mucho tiempo, eliminando así el factor sorpresa. Tatiana baila la granaína. Tatiana se envuelve en sí y gesticula más que baila, se besa. Tatiana busca el aplauso en cada uno de sus desplantes.

Continúa la obra con la farruca “Contraluz”, otro tema antiguo, acompañado por el violín de Julio Muñoz, ilustrado por el bailaor Agustín Barajas, un baile descafeinado, una extensión del baile de Tatiana, falto de fuerza, que no marca los acentos que precisa la farruca.

Las alegrías “Olor a brisa” ya son otra cosa. El joven Moisés tiene algo que decir y encuentra su propio idioma. Con el baile, aprendido de sus mayores, el fuego y la arena empiezan a cuajar. Sin embargo, algunas propuestas enturbian el conjunto: la luz (como en todos los espectáculos que veo últimamente) es algo pobre; el vídeo de fondo, innecesario de tan ajeno. Para los fandangos del Albaicín “Recuerdo a mami”, más cercanos al verdial que a Frasquito, se aportan una flauta, una guitarra eléctrica y un poquito de percusión.

La justificación de todo el entramado, sin embargo, se llamó “Por derecho”. Fue una soleá por bulerías que Tatiana aborda con vestido de cola carmesí, mantón y peina, para despojarse rápidamente de la cola y aparecer ligera y danzar para convencer y exponer así una verdad que andábamos tiempo buscando. Arropada por seis violines, busca por enésima vez el aplauso y el clamor de los asistentes. Tanto es así, que el fin de fiestas que se anuncia por bulerías quedó difuminado, si es que en verdad se llegó a realizar.

Estrella de sólo cuatro puntas

Estrella de sólo cuatro puntas

Impresionante. Pero no emocionó. Estrella Morente una de las hijas más queridas de su tierra, que pronto emprendería el vuelo, dio un concierto ajustado para vencer pero no para convencer. Ella sabe que el público granadino es agradecido, pero también debe saber que es exigente. La ilusión y la entrega, quizá fueran los deseados, pero en conjunto la actuación tenía fisuras.

En primer lugar, la comunión del espectáculo “Pastora 1922” y del disco “Mujeres”, más que un acierto y una continuación lógica en su trabajo, sonó a pastiche que dejó a medias tanto una idea como la otra. También, podíamos plantearnos, la difusión del protagonismo con sus acompañantes, cuando a ella, la máxima estrella (léase Estrella), se la pretendía permanente. Para concluir, para terminar de satisfacer a un auditorio indeciso, podría haber concluido con un fin de fiestas personal, un bis, o un par de temas, siendo generosa, para abrochar la noche con sobresaliente y, por ende, toda la gira que en Granada ha terminado.

Con todo y con eso, Estrella Morente es una gran artista, que reúne los valores de su padre, o sea, un registro absoluto de los altibajos y los medios tonos, una riqueza melismática fuera de lo común y una cabeza muy bien amueblada, además de una voz dulce, privilegiada, una belleza natural y un dominio innato de la escena. Artistas tan completas como ella se dan una entre mil. Quizá demasiado histriónica, quizá bastante premeditada.

Enrique, como promotor y alma mater del proyecto, presta su voz, que lee la misma “Arquitectura del cante jondo” que leyó Federico en aquel Concurso de 1922, para ilustrar un vídeo sobre la época y sus intelectuales, sobre aquel acontecimiento y la tragedia, en forma de Guerra Civil, que se nos vino encima. La música de fondo pertenecía al “Amor brujo” de Falla, cerrando así el espíritu de la noche en los Aljibes.

Quitando la pantalla de proyección, aparecen al completo el Cuadro Gitano del Sacromonte y el Grupo de Laúdes y Bandurria del Albaicín, junto a los cantaores y a los guitarristas, lo más granado de la tierra, haciendo los mismos tangos que suenan incansablemente en las cuevas, cantados y bailados por los mismos flamencos que bailan y cantan en el Camino del Monte. Mi primer aplauso va para ellos, el rescate de estos artistas condenados a la sombra de la divisa extranjera es impagable. Su espontaneidad, gracia y esmero es necesario conservarlos como patrimonio del flamenco granadino.

Mi segundo aplauso sincero va para las púas mayores de las bandurrias y los laúdes por el acierto de su inclusión en el flamenco actual, como reivindicando una de las señas de identidad de la zambra, con la que empieza el recital la protagonista de la noche. Un comienzo exclusivamente granadino. A la zambra, incluida en su disco “Mujeres”, le siguen unos fandangos de Frasquito, una granaína, arropada por un preciso Miguel Ochando a la guitarra, y culmina con tangos de Granada, en los que se acuerda de La Gazpacho, La Repompa y la Tía Concha. No sabemos si es por la emoción, por las ganas de impresionar o porque tenía la voz tomada, su comienzo estuvo algo rayado. Traspiés que a veces enturbiaban demasiado. Sin embargo, la frescura y redondez de Estrella Morente en directo, no la tiene su último disco. Era cuestión de tiempo. Había que madurar y limar aristas.

Para una tácita segunda parte, como único tocaor, salió al escenario un indiscutible Pepe Habichuela que acompaña a la artista en sus temas menos ortodoxos. Con “Vuelvo al sur”, escrita para Rocío Jurado, comienza su particular homenaje de arte y sentimiento hacia la mujer. Estrella es luz. Estrella es profunda y es etérea. Continúa la diva con “Nostalgia'” de Enrique Cadicamo, tema que borda sin discusión, en que Habichuela hace una deliciosa incursión en la bossa nova. Seguidamente requiere compás y una segunda guitarra para la bulería que, acompaña con un bailecito, con la que da paso a su partenaire, Juan Andrés Maya, que baila la “Canción de los pastores” por soleares, de manera muy efectista y teatral, en el que seduce a Estrella, en el que seduce al respetable.

Acaba Estrella con unas bulerías ilustradas por el baile visceral de Iván Vargas y Jara Heredia. Después aparece con su vestido blanco de cola, como de novia, bailando como lo hizo en la Alhambra en 2004, aunque menos impresionante que entonces, para dejar a su equipo rematar la faena por tangos. Ni una triste despedida de la artista, ni un ligero bis que endulzara la salida. Es la mejor forma de alejar a los incondicionales.

Convocatorias

Todas las semanas llegan a mi correo un puñado de actividades y alternativas de ocio para rellenar las "horas muertas" de todos los días. Y no sólo de Granada, sino también de otras provincias. Por desgracia, no puedo acudir a todo, además de la falta de tiempo, la dedicación casi en exclusiva al flamenco me hace ser monográfico (este verano, prácticamente, un día sí y otro no tenía alguna actuación que cubrir). Lo que sí hago, en la medida de lo posible, darle difusión a estos eventos.

Así, por ejemplo, entre hoy y mañana se están celebrando las "I Jornadas sobre recuperación de la tradición oral en los barrios del Albaicín y Sacromonte" con charlas, talleres, juegos, etc. muy interesante. Para más información: info@sacromontegranada.com

Esta noche también, aunque creo que informo tarde, tenemos "Dos generaciones", un espectáculo de auténtico flamenco, de mano de los Colorao, padre e hijo, en el Centro Cívico Zaidín (21'00). Y a partir de las 23'00, en la Peña Flamenca La Parra, la conferencia ilustrada “El papel de la Peñas en la conservación y difusión del Flamenco”, que imparte el flamencólogo Miguel Ángel González e ilustra al cante el mismo Antonio Colorao.

También desde el 1 de diciembre al 8 de enero, de martes a domingo de 10h a 14h y de 16 a 19h tenemos la exposición "LOS SIETE DOMINGOS DE LA SEMANA" (repujado en metal) de Miriam en el Museo Cuevas del Sacromonte.

Y mañana sábado, comienza el Festival de Otoño de flamenco en Granada en el Teatro Isabel la Católica, con la Compañía Flamenca Tatiana Garrido, que presentan “Fuego y arena” (21:00). Y otra conferencia nos espera en La Parra: “Lorca, Falla y el Concurso del 22” impartida e ilustrada por Alfredo Arrebola.

El domingo 3, el Festival continúa con "Restauración", una obra de la compañía Punto de Fuga – Danza, en el Teatro Isabel la Católica (20:00).

El lunes 4 hay un desfile de moda flamenca y una exhibición de percusión flamenca en la discoteca Mae West (21:30) y el extraordinario Trasnoche de Patricia Guerrero en el Tablao Flamenco Albayzin (23:00). También tendremos algo de cuento en el café Anaïs sobre las 22'30.

La semana entrante, seguiré informando de más convocatorias.


 

La espada

La espada

El problema de los niños de ahora es que lo tienen "todo" (es un decir). Se acercan las navidades y las cartas a los Reyes o a Santa Claus se llenan de deseos, casi siempre materiales (es un decir). El niño puede aventurarse a pedir, no sé, hasta veinte regalos, que sus progenitores procuran que los reciban (es un decir).

A veces, pienso, lo que le gusta al niño es la cantidad y no la calidad (calidad emotiva, quiero decir). El niño se vuelve loco desenvolviendo regalos que después no les hace ni caso (es un decir).

Después se acumulan montañas de juguetes en las casas que terminan en la basura o, en el mejor de los casos, donados a una oenegé. En mi casa, mi niño que no tiene aún tres años, hay muñecos, aviones, libros infantiles, vídeos de Disney, piezas de puzles, tacos de madera, etc. por toda la casa. No le suele hacer caso a todo (no le da tiempo, además) y el juguete que elige le dura poco en las manos.

Sin embargo (aunque no sé hasta qué punto me asombra), su juguete de cabecera, lo que nunca abandona, es una espada flácida que le hice con un trozo de gomaespuma viejo y unas tijeras de cocina. Coste del juguete: cero patatero (remedando a nuestro ex) (Presidente); provecho del juguete: cien por cien.

Efemérides

Efemérides

Desde siempre se han celebrado los cumpleaños, esto es, el aniversario del día que nacimos. Aunque hay quien se inclina a celebrar la onomástica, o sea, el día del calendario dedicado al santo varón (o la pía dama) con el que coincide nuestro nombre. Normalmente se festejan los dos acontecimientos, además de otros aniversarios (el día del casamiento o el de la jubilación). También celebramos otros días tradicionales o autoimpuestos, como el día del padre, el día de los difuntos, la horterada sin par del día de los enamorados...

Tenemos otras efemérides sociales que cada uno lo celebra a su manera, si es que incide en ellos, si no le importa un carajo (que todo puede ser), como el día del árbol, el día de la banderita, el día del orgullo gay, el día del maestro o el día del trabajo.

Destacan otros aniversarios, casi siempre oficiales, casi siempre con connotaciones ideológicas: el nacimiento o la muerte (¿?) de tal personaje (a los que a veces se les suele dedicar el año entero, para más amarlo o para odiarlo de por vida).

Desde hace un tiempo, sin embargo, se viene celebrando la negación, o sea, el no. Un ejemplo vale más que mil palabras (aunque el ejemplo conste de un puñado de palabras). El sábado pasado, 25 de noviembre, fue el día sin compras. También reconocemos el día sin coches o el día sin tabaco (que algunos celebran comprando compulsivamente, conduciendo más que nunca o fumando como empedernidos, respectivamente).

Pues yo ayer, sin ir más lejos, celebré mi particular día sin ordenador. No me lo propuse, surgió así. Toda la mañana estuve en la calle, incluso comí fuera, y toda la tarde se la dediqué a mi hijo, pintando, haciendo torres con tacos de madera, jugando a los piratas, viendo una película, bañándolo, dandole de cenar, haciéndole el biberon y durmiéndolo.

Esta mañana, el doble de trabajo me esperaba aquí, en el zulo donde tengo el ordenador, y al blog ayer no le di entrada alguna, pero mereció la pena. Quizá vuelva a intentarlo (esta vez sin anestesia).

61 víctimas

61 víctimas

No sé si sirve de mucho volver a hablar del tema. Seguramente no está en nuestra mano y lo único que podemos hacer es denunciarlo, tomar partido y dar ejempo.

Son ya sesenta y una (61) las víctimas a manos de sus compañeros (hasta el sábado 25), (tan sólo en España), (que no es el país más extremo). Ya no se habla de violencia de género y mucho menos de violencia doméstica. Ya se le empieza a llamar por su verdadero nombre: 'violencia machista'. Yo redundaría de manera concreta, incluso. ¿Qué tal 'bárbaros desequilibrados' o 'asesinos varones'?

Que la mujer también es violenta, puede (sobre todo psíquicamente), (soy un hombre casado), pero mujeres asesinas, las menos (es preocupante, pero no patológico).

El varón asesino-de-su-compañera es una lacra social europea, mundial, una epidemia. Por más medidas que se tomen, son pocas.

El mayor enemigo por fuerza ha debido ser nuestro mayor amigo, un odio tan ciego ha debido de nacer de un fuerte amor. Un amor bilateral que, en la mayoría de los casos, se ha convertido en unilateral. Quizá esta sea la razón. Se me ocurren dos argumentos igual de peregrinos, los únicos motivos de un asesino: "ella le quiere, él la odia" o bien "él la quiere, ella simplemente ya no".

¿Me avergüenzo de ser hombre? No. No todos los hombres son iguales (como no hay un terrorista en potencia en cada musulmán). Por suerte los asesinos son los menos, pero qué ruido hacen.

El flamenco al alcance de todos

El flamenco al alcance de todos

I Festival de Flamenco ONCE Andalucía

 

La organización de la ONCE en Granada celebró el viernes pasado el I Festival de Flamenco de la ONCE de Andalucía, con la intención de «democratizar» este arte y descubrir nuevos valores del flamenco entre personas discapacitadas. El año pasado un modesto minifestival sembró la semilla de lo que hoy es este evento con visión de futuro.

Los premiados en esta ocasión, sin sufrir ninguna minusvalía, han estado siempre sensibilizados por esta causa y han arrimado el hombro a sus necesidades. El primer premiado fue Vicente Fernández Maldonado, Vicente el Granaíno (1927), músico invidente, al que se le reconoció haber abierto camino. Éste declaró que la ceguera no ha sido un obstáculo en su vida, pero sí ha dificultado las cosas.

Los jóvenes premiados, después de recoger su galardón, dieron muestras de su buen hacer artístico y defendieron sin discusión el porqué de este reconocimiento. La encargada de abrir y cerrar la noche fue Rocío Montoya con su baile arriesgado y novedoso. Su primera entrega, con traje y pantalón, fueron unos jaleos extremeños con bulerías. Un baile reposado y verdadero; intimista y lleno de sentimiento. Rocío clausuró la noche con unos extraordinarios tangos en los que rebosaba el cante de Morente. Como una pantera blanca, fue sigilosa y elegante, disciplinada y orgullosa.

El cante joven lo pusieron Esther Crisol haciendo una granaína y unas alegrías, en donde dejaba entrever claramente su influencia de Carmen Linares. Su inseguridad y un sonido recortado no fueron obstáculos para apreciar su valentía y el dominio de su cante. A continuación, Álvaro Rodríguez, natural de Órgiva, cortó el aliento con su potencia de voz y su eco flamenco. Su previsible soleá fue suficiente para convencer de su grandeza, pero fue la milonga “Una noche de verano” de Calixto Sánchez, basada en un poema de Antonio Machado, la que levantó algunas pasiones. A la guitarra de los dos debutantes, la sensibilidad de Vicente Márquez, prolongaba la belleza.

La veteranía, otro de los objetivos del festival, estuvo formada por tres cantaores de excepción, corredores de fondo del flamenco granadino, fiel azogue de los jóvenes que quieren seriamente adentrarse en este mundo.

La maestría enciclopédica de Antonio Gómez 'El Colorao' comenzó a iluminar esta segunda parte con unos sorprendentes cantes de trilla. A la guitarra, preciso, Rubén Campos. Se marchó con sus imprescindibles seguiriyas, señas de identidad de este cantaor. Antonio Trinidad le sustituyó en el escenario, con un académico Isidoro Pérez a la guitarra. Con su cante bondadoso y modulado, que gusta recrearse alargando los tercios y ralentizando el tempo, Trinidad expuso unas farrucas y “La baladilla de los tres ríos” de Federico. Para concluir, antes del baile final, Ángel Rodríguez 'Chanquete', asociado a la ONCE, arropado por el maestro Francisco Manuel Díaz, remató una noche grande con unas granaínas y unos abandonaos en los que se acordó de todas las provincias andaluzas.

* En la foto, Rocío Montoya (FOTO: Nono Guirado)

 

¡Arriba Gitanos! Ahora es el momento

¡Arriba Gitanos! Ahora es el momento

VII Festival Flamenco “Día de los Gitanos Andaluces”

 

El 22 de noviembre de 1462, según las crónicas llegaron los primeros gitanos a Andalucía. Con objeto de conmemorar este acontecimiento, el Parlamento Andaluz, estableció en 1996 esa fecha como el Día de los Gitanos Andaluces, que se puede considerar como una jornada de puertas abiertas, que dura una semana, destinada a difundir la cultura del pueblo gitano.

Desde hace siete años, coincidiendo con la entrega del Premio Andaluz Gitano, se viene celebrando un Festival Flamenco, vindicando el protagonismo de este pueblo en una de las señas de identidad más reconocibles de la comunidad andaluza.

Los Premios recayeron este año en el guitarrista gitano Pedro Peña Fernández, hijo de la mítica María la Perrata, que habló de tolerancia y acabó su intervención con estos versos: “Dándose un abrazo, ni el negro es tan negro ni el blanco es tan blanco”; y del investigador Antonio Gómez Alfaro, que dijo sentirse gitano de espíritu.

Doña Micaela Navarro, Consejera para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, encargada de entregar estos galardones, recalcó uno de los pensamientos de Alfaro, donde afirmaba que más que gitanos andaluces, este colectivo lo integran andaluces gitanos.

El comienzo de lujo del Festival vino en forma de piano y voz. Esperanza Fernández, una de los ecos más flamencos que tenemos, interpretó el Himno de los Gitanos en romanó, acompañada por la sensibilidad en las teclas de David Peña Dorantes.

Con el bello de punta, tras el dulce quejío de Esperanza (véase el doble sentido), dio comienzo un festival tan atractivo como dinámico. Quizá la solución sea conjuntar una buena organización y un buen programa de mano y prescindir del presentador, que no hace sino ralentizar el evento. El Grupo Salazar propone unos tientos con laúd, violín, guitarra y voz; Los Farruquitos de Granada, que reúne las voces de Juan Antonio Amador y Fernando Rodríguez, hacen martinetes que terminan siendo seguiriyas y rematan con unos caóticos tangos de Morente que, inexplicablemente, son muy aplaudidos. Los Fernández de Íllora, el sabor más añejo de la noche, hacen soleares y tangos; y, para concluir la primera parte, los Jóvenes de la Zona Norte vienen y van con tangos muy de ahora que baila con gracejo gitano Tamara Fernández.

La segunda parte la abre Marina Heredia, una cantaora de oficio que poco a poco va robando corazones y sentimientos hasta hacerse imprescindible en nuestro panteón flamenco particular. La calidad de una voz flamenca se puede entrever cuando las malagueñas se abandolan. Más cercano al fandango de Frasquito que al verdial, Marina modula el grito y se impone como señora en un recital que ahora comienza. Acompañada por Luis Mariano a la guitarra, un buen guante para tan delicada mano, continúa con una soleá, para pasar seguidamente a los tangos de Granada, demostrando una vez más que es de las mejores exponiendo estos cantes. Y termina con unas sabrosas bulerías que las aborda, como soñara Botticelli, desde su mitad, a pie de escenario, apoyándose en el somero baile que adorna inevitablemente a la fiesta.

El broche de la velada lo puso Susana Amador Santiago, La Susi, que no fue dorado pero brilló por su carisma. La cantaora alicantina, que le hablaba de tú a Camarón, hizo un concierto más jondo de lo que esperaba su público. De la milonga pasó a levante y de allí a la malagueña de Chacón que lógicamente se animó en sus tercios finales. La Susi no llegó a entenderse con los palmeros que llevaba, excelentes por otra parte, y volvió a internarse en una soleá. Y es que no llegó a redondear nada. Se iba de compás y remezclaba unos palos con otros. Aunque, era de prever, acabó por fiesta, su especialidad. Arropada con tres guitarras gindó la noche con unas esperadas bulerías de Jeréz, en las que, por fin, se encontró en su terreno.

* El título del post es un verso del Himno de los Gitanos

** En la foto, Marina Heredia y su entrega sin condiciones (FOTO: Nono Guirado)

 

Españoles, Franco ha muerto

Españoles, Franco ha muerto

¡Las fechas! Las fechas se repiten, pero sobre todo se acumulan. El día a día se va imponiendo y, por suerte o por desgracia, el pasado es polvo, tan sólo polvo.

Ayer, 22 de noviembre, celebramos el Día de los Gitanos Andaluces. (Mañana sacaré la crónica de su festival.) Hace nada menos que 544 años que un par de patriarcas gitanos con "hasta cien personas entre hombres, mujeres y niños, sus naturales y vasallos", según la Crónica del Condestable don Miguel Lucas de Iranzo, fechada en 1462 en la ciudad de Jaén (poco antes de que invadiéramos América por primera vez).

Pero hay otras fechas a tener en cuenta que pasan a mi lado sin siquira rozarme. Algunas, lamento verlas a toro pasado, como el cumpleaños de mi hermano, el 18 de noviembre. Pero otras, me alegro de su invisibilidad, como el 31 aniversario de la muerte de Franco el pasado lunes.

Tenía yo 13 años y madrugué, como siempre, para comprar bollitos para el desayuno de mis hermanos y mío antes de ir al colegio. Al llegar a la panadería, estaba cerrada, creo, o estaban cerrando o estaba abierta pero no habían horneado. Por qué. Franco había muerto totalmente (pues llevaba moribundo algún tiempo), (últimamente era un gato mal herido). Llegue a mi casa sin pan pero con una gran sonrisa, no porque se hubiera muerto el dictador (que ya tendría tiempo de alegrarme), sino porque no había escuela.

En mi casa, los mayores, tenían cierto miedo. Mi espíritu saltaba, sin embargo, porque aquello suponía un cambio en la rutina cotidiana. Siempre me han llenado de esperanza estos vuelcos del destino. Sin comprender muy bien o sabiendo claramente que el cambio es para bien, para mal o inocuo, la sorpresa de lo diferente es lo que anima mis días (como aquel que dijo que no se moría tan sólo por curiosidad).