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Una mirada al cuarto de atrás

Una mirada al cuarto de atrás

XIV Festival Flamenco de Granada a beneficio de ASPROGRADES

Desde el mes de diciembre hemos tenido un Homenaje a Curro Albayzín en Huétor Tajar, un Festival Flamenco a beneficio de la Asociación Borderline en el teatro José Tamayo de La Chana, una Velada Flamenca a favor de Haití en La Platería, un Recuerdo Flamenco a José Heredia Maya en esta misma peña, Enrique Morente actuó en la Facultad de Medicina en apoyo de la Mujer Saharaui y este sábado tuvimos el XIV Festival Flamenco a beneficio de ASPROGRADES.

Todavía nos queda, de momento, el III Gran Festival Flamenco a beneficio de Proyecto Hombre, este jueves en el Teatro Isabel la Católica y el próximo 21 de abril, miércoles, el 2º Festival Flamencos por África en este mismo escenario que, para más enjundia, presentamos el ínclito Juan Pinilla y un servidor.

No sé los demás, pero entre los flamencos de Granada existe un claro compromiso con los necesitados, un derroche de solidaridad digna de tener en cuenta.

Algunos de los artistas participan en todo e incluso son promotores de ello. Francisco Manuel Díaz, Carlos Zárate y José Cervera ‘El Cuchilla’ probablemente se han prestado para apoyar durante los catorce años del Festival de ASPROGRADES.

Esta es una muestra que me interesa especialmente, a pesar del sonido siempre mediocre, a pesar de algunas actuaciones que te rompen las orejas, a pesar de la insufrible copla y los coros rocieros, a pesar de algún marmolillo en las compañías de baile, a pesar de lo cansino de los primeros festivales…

Es una velada (aparte de la labor impagable que realiza) que se descubren posibles valores, que se le toma el pulso a los más jóvenes, que se echa una mirada al cuarto de atrás, donde vienen empujando con ilusión y entrega los nombres que, dentro de algunos años, tirarán del carro flamenco de Granada.

Fue largo el Festival por la cantidad de artistas reunidos para relatar en detalle toda la velada. Así que me limitaré hacer meramente una relación, si acaso con algún comentario.

Abre la noche Isa Vega bailando una seguirilla con sus alumnos. Continúa Mari Ángeles Trigueros cantando “La vida loca”, arropada por la familia Zárate, a la que está asociada. Carlos Cruz, hijo, es uno de los que sorprenden, haciendo tientos-tangos, con Francisco Manuel Díaz a la guitarra. “Te lo juro yo” es la copla que interpreta Helios, mientras Ruth Molinero baila a su lado. Cristián Delgado hace una farruca, con la guitarra de Kiki Corpas y la percusión de Manuel Vílchez. Agustín Barajas alumbra la noche bailando una soleá por bulerías. Juan Miguel, acompañado de Oscar Valor, se refina por Huelva. El guitarrista José Fernández demuestra su buen gusto con “Una nota en mi silencio”, bulería propia. Para terminar la primera parte, Estela ‘La Canastera’, con dominio folclórico y vestida de flamenca, recorre las tablas a voluntad haciendo tangos, a su espalda tiene guitarra, cajón y piano.

La segunda parte la comienza Fanitas, una agrupación de baile que ya ha repetido varios años en este escenario. Bailan farrucas. Nazaret Martos, de los Ogíjares, es otra apuesta interesante cantando una vidalita, con Ángel Alonso en las seis cuerdas. Otra copla, “Esclavo de tu amor”, interpretada por Antonio Cuevas e ilustrada al baile por Inma y Alex, puede que fuera lo peor de la noche. Fernando Rey, acompañado por Josele ‘de la Rosa’ a la guitarra y Sheila en la percusión, canta con gran teatralidad los “Tres puñales”, de Rafael de León, por bulerías. David Córdoba y Elena López ‘La Sensa’ bailan por alegrías, un interesante paso a dos. Lo mejor con diferencia, aunque le bailaran las letras en la cabeza, fueron las bulerías de Ana Mochón, con la guitarra de Álvaro ‘El Martinete’ y la caja de Vílchez. Un plato fuerte también fue ‘El Cuchilla’ entonando una zambra de Manolo Caracol. Después canta por galeras, a la manera del Lebrijano. Y termina con la “Baladilla de los tres ríos” por bamberas. A su lado Rafael Hoces tañe la guitarra.

Antes de acabar, un niño del grupo Fanitas, el único niño, de unos 10 años, sale como espontáneo bailando con arte para recoger su chaqueta corta que había dejado abandonada en el escenario durante su actuación. Cierra el Festival, la escuela de Ruth Molinero, de La Zubia (que también repiten todos los años) bailando unas bulerías de ‘El Barrio’.

Seis cuerdas desde Córdoba

Seis cuerdas desde Córdoba

Festival de la Guitarra

Bueno, bueno. Esto es no parar. El flamenco en Granada es un sembrado de champiñones. Si no, miren el calendario que se orilla en mi blog. Desde el jueves, que empezó el tercer Festival de la Guitarra de Granada, se han ido solapando las actividades (hablo nada más que de flamenco) hasta plantear un verdadero conflicto. A dónde acudir. Interesante es todo.

Creo que le achacan a Sócrates la frase aquella de: “Me preguntas si debes o no casarte, y yo te digo que hagas lo que hagas te arrepentirás”. La cuestión es esa. Cómo presentarse en un recital cuando coincide con dos o tres de igual valía. Me he convertido en un nómada, en un peregrino que ansía impregnarse del espíritu de su destino.

Del Festival de la Guitarra, que decidí cubrirlo en su totalidad (por su interés, por su trabajo, por su entrega), sólo participé en el pregón del primer día (bajé a escuchar a Juan Habichuela nieto, demostrando su poderío sin par, en la sala Sugarpop), (también me asomé a Planta Baja para alucinar con el directo de lo Big Boss Man, ya fuera del flamenco) y la ponencia y recital del segundo. Así que me limitaré a éste.

Desde Fernán Núñez de Córdoba nos viene el joven guitarrista Juan Marín ‘El Juani’, acompañado de un saxofón. De primeras suena raro. Un saxo en el flamenco no es el instrumento más apropiado. Hemos visto cómo entraba el cajón por la puerta grande y la adopción del piano y las bondades del violín y la incursión de la travesera y el contrapunto del bajo… Pero un saxo.

Resulta, sin embargo, que Ramón Montoya, el creador de la guitarra flamenca de concierto, en los años 30 ya había grabado con el saxofonista Fernando Vilches. No en vano, éstos son un referente de la pareja cordobesa, que adoptarán alguno de sus temas.

El Juani comienza en solitario con una malagueña y después con una guajira. Es limpio y comprensible, directo y redondo., primero con la caja y luego con el saxo, le acompañará en el zapateado y en los fandangos de Huelva, que son del maestro Montoya. El saxo simula la voz del cantaor. A veces puede parecer un karaoke en el que el espectador recuerda la letra indicada.

La segunda parte comienza con un solo de guitarra interpretando tarantas. La media granaína incorpora el viento. Las alegrías, con Juan Diego, fueron muy de Cádiz, muy de chirigota y verbena. En las bulerías, con las que terminó el recital, el saxo soprano entonó con gran fidelidad Alfileres de colores de Diego Carrasco.

Nunca llueve a gusto de todos

Nunca llueve a gusto de todos

A estas alturas no creo que nadie esté a favor de una lluvia tan persistente y destructiva como la que nos viene cayendo, pero hay colores, como quien prefiere el exceso que el defecto. ¿O es mejor pasar de los 40º y ver agrietarse la tierra durante equis días?

Habrá quien no se pronucie, como quien diga aristotélicamente que en el medio está la virtud, que no nos vayamos a los extremos.

Pienso, no obstante, que la eterna primavera es aburrida, que la bonanza sin aristas llega a cansar. No sé quien escribió que nuestros primeros padres ante la oferta divina del paraíso terrenal tuvieron la delicadeza de decir: no, gracias.

Hace unos días, en el artículo de mi blog La buena suerte (http://volandovengo.blogia.com/2010/030201-acerca-de-la-buena-suerte.php), me encontré un comentario de un tal David Montoya que me hizo daño especialmente.

David critica mi crítica sobre el Festival de Monachil (http://volandovengo.blogia.com/2010/020601-prueba-superada.php), aquel que presenté a mi estilo, porque no sé hacerlo de otra forma.

Desde que empecé a escribir en el periódico, hace más de 6 años, establecí unas normas, como un compromiso ético, una autocensura honrada. En primer lugar me prometí ser respetuoso, no ofender a nadie conscientemente. En segundo lugar quise primar los valores por encima de los defectos, ensalzar lo bueno y minimizar los errores. En tercer lugar, y no por último, intentar hacer de mi crónica algo útil, que sirviera para impulsar el flamenco y a los flamencos, que fuera una constante para este mundillo, intentar estar en todos lados, darle igual importancia a todo, y, entre líneas, que el artista que quisiera tomara nota de lo que yo, desde mi humilde tribuna, pensaba que eran sus debilidades.

Ahora me encuentro que soy la víctima, el cazador cazado. Y que ninguno de los principios expuestos se ha respetado. Cada vez el fondo lo veo más cerca y esta tormenta, desde luego, no es de mi gusto.

Festival de la Guitarra

Festival de la Guitarra

Hoy comienza el Festival de la Guitarra de Granada. Y van tres.

Con poco presupuesto y mucho esfuerzo, Isidoro Pérez, Presidente de la Federación de Peñas, y otros allegados, decidieron reivindicar el papel de la guitarra en Granada, como sello indiscutible entre nuestros creadores.

No se limitan al flamenco, sino que éste convive con otras manifestaciones artísticas, sobre todo clásicas, para ver y analizar la versatilidad de este instrumento.

El Festival, cargado de ponencias y recitales, tendrá su sede en la Peña Flamenca ’La Parra’ de Huétor Vega, y comenzará hoy, como decimos, a las 21,30, con un Pregón a cargo del profesor Rafael Delgado Calvo-Flores, que lleva por nombre "Elogio poético de la guitarra".

A las 22,30, el Festival continuará con un: "Encuentro de estilos", en el que intervendrán: Miguel Ángel Jiménez y Luis Vives, barroco; Dan Ben Lior, jazz-flamenco; Ana Santova, clásico español; y Jorge Espejo, flamenco.

El viernes tendremos sesión matinal, a las 12,00, con un Concierto didáctico: "Asómate a la peña", dirigido por Alicia González Sánchez (Catedrática Flamencología del Conservatorio de Córdoba) y estará ilustrado con el cante de los jóvenes Ana Mochón y Tomás García; Armando Morales y Álvaro ’El Martinete’ a la guitarra; y en el baile por Pastora Mochón y Esther y Cristina Arrufat.

A las 21,30, la conferencia titulada: "Evolución organológica de la guitarra hasta Antonio de Torres", será impartida por Miguel Ángel Jiménez (Profesor del Conservatorio Superior de Música de Granada). Terminará ese día (22,30) con el concierto de guitarra flamenca: "Siempre Córdoba" de Juan Marín ’El Juani’.

El último día, sabado, tendrá lugar la conferencia: "La guitarra flamenca en Granada" del flamencólogo Miguel Ángel González; y la clausura, con un Concierto de guitarra flamenca: "La raíz que no cesa" a cargo del destacado Juan Habichuela, nieto.

Muy interesante, al acabar los recitales diarios, se celebrarán uno trasnoches, unas Reuniones Flamencas en la misma peña, que será del agrado de todos los aficionados.

La llamada de la Sierra

La llamada de la Sierra

Ayer me enteré. Me lo dijo otro montañero. Gerardo Alonso había muerto. Se lo había llevado la montaña.

No lo conocía mucho. Coincidíamos en la Sierra, en el refugio Félix Méndez, del que era guarda. Era grande y siempre estaba moreno. Y lo admiraba, lo admirábamos.

Yo era muy serrano, me gustaba mucho pisar nieve y hacía mis pinitos con la roca.

Mis salidas tenían, como es natural un principio, un intermedio y un destino. El intermedio era el refugio de Río Seco, donde encontrábamos a Gerardo siempre enconado. Traía una guerra particular con todo, con la inoperancia de la Guardia Civil, con los foráneos que venían sin preparación, con las cabras sarnosas que contagiaban a las demás, con los usuarios que evacuaban cerca del refugio (¡Como no hay Sierra!).

Estaba más preparado que nadie, la montaña era su hogar, la conocía como la palma de su mano. Conocía sus bondades, sus vueltas y sus traiciones. Y en una de estas trampas cayó, creo que este fin de semana.

Hacía de guía de montaña de un grupo de veinte o veinticinco, no lo sé bien. Se adelantó para buscar el mejor camino, para "abrir huella". Me faltan datos. Se sujetó a una piedra o se desprendió una piedra que le dio en el costado, en algún punto vital, que le causó la muerte.

Soy nebuloso, lo sé. Falta precisión en mi relato, lo sé. Pero no me interesa. Lo que me importa realmente es que ha desaparecido uno de mis modelos. Y me acuerdo de él, como cualquier montañero debe conocerlo, pues era una institución. Formaba parte de Sierra Nevada como los raspones o los borreguiles.

Pero también me acuerdo de otros tiempos, de otra época, de un tiempo que colgaba mi mochila al hombro prácticamente todos los fines de semana y me iba de excursión, hiciera frío o calor, en compañía o en solitario. Era como un deber, la necesidad de fundirte con el medio ambiente y, en gran medida depender de ti mismo. Era una forma de cargar las pilas y restarle importancia a lo mundano.

Lo he pasado bien y también muy mal, como todos los que se enfrentan a una pared de hielo, al frío aterrador, a la ausencia de caminos, a la llamada de la Sierra.

* Refugio Félix Mendez, en las lagunas de Río Seco, ya desaparecido.

Cargado de equipaje

Cargado de equipaje

Patrimonio Flamenco

Josele Ortiz, Josele de la Rosa, tiene mucho que decir, aunque se le agolpen las palabras. El sábado, en el Centro de Estudios Gitanos de La Chumbera, este joven guitarrista granadino ofreció lo que parece ser su primer montaje en solitario. Su puesta de largo, no obstante, estuvo ilustrada por algunos colaboradores y, quizá por exigencias de la sala, Carmen Yolanda, a los postres, bailó unas alegrías.

Para mí, sobraban la mitad de la cuadrilla. La Chumbera no es muy bondadosa con el sonido, por impedimentos técnico espaciales, pero cuando se impone la percusión o un cantaor satura la megafonía, el concierto puede estar echado por alto.

Quizá, la granaína con la que comenzó su entrega fuera de lo mejorcito. La interpretó en solitario y sin distorsión. El trabajo continuado regala sus frutos. Recordaba las fantasías de Luis Mariano.

A partir de ese momento comenzó a compartir escenario con violín y con un cajón y con distintas voces o con todo junto.

Un segundo tema, rico en matices, comienza con un poema de Benítez Carrasco y continúa con un solo percusionado para introducir los tangos del Camino. Es el marchamo de la ciudad. El soniquete que adquiere el guitarrista curtido en la zambra, no lo tiene nadie. Las voces, sin embargo, son estridentes y el resultado difuso.

El violín de Maya, como siempre fino y respetuoso, va enriqueciendo de vez en vez el toque de guitarra. Aunque tampoco es necesario.

De todas formas, como destaca Josele es en el acompañamiento y tocando atrás para el baile. Interpreta una soleá, que canta Iván Vallejo, y arropa a Fita Heredia por levante, una gran voz, muy gitana y muy flamenca, que puede llegar lejos. Entre estos dos temas, introduce una bulería con bastantes reminiscencias de tocaores de antes.

Terminan por alegrías que encierran fiesta y compases por seguiriyas, dándole aires a una bailaora muy colorida.

Para el fin de fiestas, Josele deja la guitarra y es el primero en echarse un bailecito, al que le sigue prácticamente el resto de los músicos.

* Josele de la Rosa (© Nono Guirado, foto de archivo).

La seguiriya del siglo

La seguiriya del siglo

Se me hace difícil comentar que Ana Mochón es la cantaora más completa de nuestra ciudad. Se me hace difícil afirmar que su seguiriya es de lo más auténtico que hemos oído en lo que llevamos de siglo. Y se me hace difícil porque Ana es una niña de quince años, que aún se está haciendo y tiene muchos precedentes; y porque la seguiriya es un cante de madurez, es un cante por derecho, de palabras mayores.

Exagero, sin embargo. Seguiriyeros buenos han pasado por nuestros escenarios (estoy recordando a Antonio ‘El Colorao’, a Nene de Santa Fe o a Miguel Lavi, por ejemplo). Pero el buen sabor de boca, la afinación, la ligazón de los tercios y el remate por cabales, levantó al público de sus asientos.

‘Solera y caña’ es una peña que se empeña en ser pequeña (valga la cacofonía), de Maracena. Una peña acogedora y coherente, en la que artistas y parroquianos se encuentran como en casa. Toda la verdad del flamenco pisa sus tablas y el duende, como dijo el presentador, planea entre los asistentes. Ana Mochón se sentía a gusto y el tocaor local, Alfredo Mesa, jugaba en su campo.

Ana tiene gran conocimiento del cante, domina los altibajos como pocos, está siempre afinada, tiene brillo en la voz y modula su torrente. Sus propuestas son arriesgadas y poco convencionales. Su entrega y profesionalidad la llevan a tal extremo que tiene la delicadeza de no repetirse en sus recitales, sobre todo si es un mismo foro la que la contempla. Así, si un día propuso alegrías y fandangos, al día siguiente hace caracoles y saeta. Si hace soleares, un día es de Triana y al otro de Alcalá.

Comienza el recital con la caña y continúa por malagueñas y abandolaos, que llegan a ser valientes cuando entona los fandangos de Granada. Ana vence y convence de una sola vez. Alfredo le va a la zaga, aunque a veces les falte la complicidad que se adquiere con la costumbre de tocar juntos. Lástima, una vez más, la megafonía.

Hay guitarristas que nacen y otros que se hacen. Hay artistas y hay artesanos de la guitarra. Mientras el artista estremece, el artesano sorprende. Mientras el artista nada en aguas mansas, el artesano lucha en la turbulencia. Alfredo crece, se expande, y siempre tiene algo nuevo que decir. Su toque limpio y canoro es toda una declaración.

Las milongas que siguen, La baladilla de los tres ríos, se la enseñó Antonio Trinidad. Ana la aborda derrochando belleza. Hermosa también es la farruca, como definitivos son los tangos del Camino con que termina el primer pase. Será una de las mayores representantes de nuestros cantes autóctonos.

La segunda parte comienza por caracoles y sigue por soleares. Una bella petenera precede a la seguiriya aludida en un principio. Termina por bulerías, cantadas de pie, como mandan los cánones, para acompañarlas con fresco braceo o graciosa pataílla. En éstas se acuerda de Alfileres de colores del jerezano Diego Carrasco.

Como bis, a los postres, interpretó una saeta. Tremenda.

* Ana Mochón en la peña de Huétor Tajar (foto de archivo).

 

No sostendré la mirada

No, no sostendré la mirada.
No estoy dispuesto
a echarle un pulso a la violencia.

Sólo me tumbaré desnudo,
el cuerpo pintado de blanco,
de inocente esperanza.

Inerme esperaré que lluevan
golpes de cadenas y cueros,
hasta que no puedan golpear más
y, entre jadeos,
me supliquen que escape.

El año de las reivindicaciones

El año de las reivindicaciones

Año agitado, afirmo, el 2010. La tierra tiembla y se despereza; los cielos se caen a pedazos, como temía el jefe del poblado galo; Eolo se desmelena.

Pero también el hombre pone su grano de arena. Conflictos y más conflictos. Abusos y más abusos. Crisis, qué crisis. El lobo esconde las orejas ante la presencia del hombre. La hiena es el animal más parecido a nosotros. Pero la hiena no tiene culpa de ser una hiena. El hombre sí es culpable de ser carroñero, sanguijuela, parásito.

Vanessa, una amiga chilena, se avergüenza de su país. Y, con ella, todo su red social del Facebook. Los saqueos, el toque de queda, la muerte tras la muerte (una madre con su hija murieron aplastadas por sacos de harina en un descontrolado saqueo -perdonen la redundancia).

Escribe Vanessa: "Como en los peores tiempos de la historia de Chile pero esta vez con razones y objetivos válidos: milicos a las calles y a balazo limpio a todos los flaites que comen plasmas y secadoras. Pais tercermundista, rasca y tonguero....me quiero iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir".

Susana comenta: "Después del terremoto salieron más ratas...".

Ayer estuve en un acto a favor del pueblo Saharaui en el que actuó de forma altruista Enrique Morente (siempre se vuelca con los humildes y le salen los colmillos con los arrogantes).

El pueblo Saharaui es otra nación orillada (léase humillada) desde la infeliz Marcha Verde (6 de noviembre de 1975).

Es un pueblo árabe y musulmán, nómada y africano, con dos grandes características: es el único que habla español en todo el continente y sus mujeres tienen un protagonismo tangible en la vida política y en la lucha por la libertad (que casi es más importante que la independencia).

Piden nuestro apoyo. Es una causa justa. Llevan 35 años como refugiados. Quieren que los veamos como los hermanos que eran, como los hermanos que son, y que no le hagamos la cama al opresor marroquí, ni le riamos las gracias (que parece se come los mocos con nuestro rey).

Un detalle a tener en cuenta: Marruecos es nuestro mejor cliente en la venta de armas, que es nuestro mejor negocio. Nos compra material armamentístico por valor de 29,5 millones de euros.

En estos días habrá manifestaciones y otras actividades en apoyo de los saharahuis.

Morente, como siempre, estuvo genial. Rescató de su discografía canciones de Miguel Hernández, reivindicando su nombre en el centenario de su nacimiento, y, con él, a todos los oprimidos. de su disco Homenaje a Miguel Hernández (1971) hizo el romance Sentado sobre los muertos y las Nanas de la cebolla; y de Despegando (1977) bordó las bulerías Compañero, correspondiente a la Elegía a Ramón Sijé.

El maestro terminó por alegrías. A la guitarra un tremendo Juan Habichuela nieto, tocaor completísimo e integrado a la perfección con Enrique (como si fuera otro de los legados de su abuelo).

Dos cosas para terminar. El Aula Máxima de la Facultad de medicina estaba rebosando de gente joven y entusiasta. Y, en segundo lugar, qué bien queda el grito agudo y trino, típico de la mujer saharahui, al final de la actuación.

* Miguel Hernández y Josefina, su esposa.

Acerca de la buena suerte

Acerca de la buena suerte

Estamos en crisis. Sigo heredando ropa de mis hermanos. De los mayores y de los más pequeños que yo. Chaquetas que ya no usan, saquitos (qué granaíno) que se le han quedado estrechos, camisas pasadas de moda…

Una camisa que me llegó no hace mucho, no sólo me gusta sino que trae suerte cuando me la pongo. Si es que existe. Si es que se cruza en mi camino.

Muchas veces he definido a la Suerte como una señora entrada en carnes que nunca me mira a la cara.

Savater en su libro La hermandad de la buena suerte, viene a decir que la suerte no existe como tal, hay que buscarla.

Alex Rovira y Fernando Trías tienen un libro, La buena suerte, en el que también afirman que la buena suerte no existe, si acaso la suerte a secas, tú eres la causa de tu buena suerte. Aunque posiblemente sí exista la mala suerte. (Llegué a Rovira por una entrevista en CNN sobre otro libro, La buena crisis, que me pareció muy interesante. Después de haberlo leído, me defraudó.)

En algún momento de mi adolescencia portaba un colgante al cuello, un ladrillito con un cordón de cuero, al que llamaba mi amuleto de mala suerte, cuando necesitaba algo de suerte simplemente me lo quitaba.

La vida pasa. Hay momentos buenos, los menos, y momentos malos; pero, por suerte, lo malo se olvida y lo bueno permanece. Es lo que nos mantiene vivos. Tendemos a romantizar nuestro pasado. Flexibilizamos nuestra vida y las aristas las dejamos romas. Llega un momento en que nos reímos de nuestros límites, hacemos humorada de nuestros tropiezos y blanqueamos nuestros marrones.

La suerte tiene tres patas, como cualquier hijo de vecino. Tonto es buscarle la cuarta. Como tonto es buscar el trébol de cuatro hojas, cuando el mismo concepto encierra su inexistencia. Trébol viene de tres, como triciclo, tricornio o trifásico. Si buscáramos un cuaebol tendría su lógica. Pero si queremos tener fortuna, al menos en la búsqueda, intentemos hallar cuaéboles de tres hojas.

Después está la teoría los terrones de azúcar (pero ésa es otra historia).

 

La madurez de una idea

La madurez de una idea

De entre la luna y los hombres

No soy imparcial, confieso. Escribo desde la pasión. Pero quien esté libre de emociones que tire la primera piedra.

¿Cómo la luna plena, enorme en la noche, puede estar más llena? ¿Cómo a un vaso que rebosa, de gotas hasta el borde, le puede entrar más agua? ¿Cómo el grito supremo, que ahoga el mundo, puede expandirse hasta el huracán?

La Moneta. De entre la luna y los hombres, ese proyecto concreto, comprometido y hermoso. De una belleza minimalista, casi fría, si no fuera por el calor extremo que trasmite la bailaora. El negro y el blanco se dan cita. Y el rojo, como una gota de sangre, el dolor de la represión, las lágrimas de una mujer en un momento, que son todas las mujeres durante siglos.

La voz en off de Jaime Heredia, cantando a capela las bulerías desgarradas de Luis de la Pica, abre el telón. Ella, en sus trapos, descalza, sueña otra vida. Por malagueñas escapa de su cuerpo y es reina por una noche. Se desmelena con los abandolaos. No esconde nada. Calza sus tacones e interactúa con el espacio. Sus pies son tremendos, sus manos son tremendas, sus ojos son tremendos, su silencio es tremendo. No sólo habla la música y el baile, también canta el pensamiento.

Perdedora es una guajira que baila con abanico. Su desnudez se cubre con un solo abanico. “Sabes a beso frío”, retumba el verso de Ángeles Mora en un principio, mientras La Moneta emprende el vuelo. La música, el armazón rítmico, elaborado por Miguel Iglesias, es una de las claves de este espectáculo. El bajo eléctrico, en esta guajira y en otros momentos, tañido por Paco Iglesias, añade una profundidad y un contrapunto agradecidos.

La percusión de José Carrasco es tan respetuosa que pasa desapercibida. Los palmeros, ‘El Eléctrico’ y ‘Torombo’, con dos o tres más, son los mejores. La calidez de su compás es un latido permanente, el corazón de la noche.

La taranta De entre la luna y los hombres, da nombre al espectáculo. Poetiza Teresa Gómez: “y la pasión florece en mis caderas / donde la luna guarda / el sueño de los hombres”, que, en la voz de Eva Durán, llegan a doler. El sentimiento se escribe con letras mayúsculas. La Moneta desafía a sus ancestros.

Una introducción musical de Miguel aguarda una nueva aparición, un nuevo sueño. La bailaora, vestida de pantalón y chaqueta corta, aunque muy femeninos, entrecruza los géneros. Baila con malicia y desespero, con angustia y rabia. Pero, cuando sonríe, derrumba cualquier defensa.

A solas es un momento virtual donde ella se enfrenta a sí misma. La interesante duplicidad esconde la clave para comprender la obra. Un momento vital que puede que fuera lo más disonante por cuestiones técnicas. La Moneta de la izquierda quiere volar. La Moneta de la derecha se conforma tragándose su orgullo. Cuando la realidad triplica la ficción, por suerte, de momento, gana La Moneta activa.

El reposo, el tempo, la complicidad con la soleá es absoluta. Faltan palabras para definir la sensibilidad y la fuerza, el silencio y la estridencia, la quietud y el vértigo.

Para terminar, Paco, con su guitarra, entona una creación muy flamenca. La tela roja adquiere protagonismo. Fuensanta aparece con un vestido de cola, del mismo rojo que la tela que cuelga, del mismo dolor que la tela que arrastra. La Moneta maneja la bata de cola a voluntad. Estamos contemplando a una bailaora completa.

El sueño es lo que vemos. El vídeo hace de nuevo aparición como una nueva realidad. En camisón nuevamente, envuelta en sus trapos, cruza la pierna sobre una sábana, como si fuera la bata de cola, como si espejeara con la figura de carne y hueso.

Si la granadina es grande por soleá, es igual o más grande por seguiriyas. “Flor que se abre como una loba”, canta Eva, como conclusión a todo un concepto, toda una idea que ha evolucionado de manera indecible desde que fue estrenada.

Las seguiriyas son las señas de identidad de La Moneta. Con ellas empezó a tener un lenguaje propio, con ellas nos convenció, con ellas cierra un espectáculo verdaderamente esférico.

* La Moneta en un momento del espectáculo (© Nono Guirado).

La Moneta baila esta noche

La Moneta baila esta noche

Fuensanta, más Moneta que nunca, presentará esta noche, a las 21,00 horas, en el teatro Isidoro Máiquez de CajaGranada su obra De entre la luna y los hombres.

(También Marina Heredia actúa esta noche en París, en el Instituo Cervantes.)

* La Moneta en un momento del espectáculo (© Nono Guirado).

Premios “Flamenco Hoy”

Premios “Flamenco Hoy”

Concedido por la Asociación Nacional de Críticos de Flamenco

Ya son once años consecutivos los que se vienen entregando estos premios. Los críticos y escritores de flamenco de toda España nos hemos reunido para reconocer el trabajo anual de los artistas más destacados en su modalidad.

Actualmente, los miembros de esta asociación, pasamos de setenta, reuniendo a profesionales de la prensa escrita, la radio, la televisión e Internet.

Como todas las iniciativas, comenzó de manera algo marginal, con poca difusión y con repercusión limitada. Las primeras entregas se hicieron en Madrid, en Casa Patas y después en el Corral de la Pacheca.

De la capital, bajamos a Jerez, pienso que con intención de quedarnos definitivamente en Andalucía, la cuna del flamenco. Después de tres años en esta localidad gaditana, hasta la décima edición, este año los galardones se han entregado en el Gran Teatro de Córdoba y, el año que viene, si no hay impedimento, la ceremonia se realizará en Granada.

Hoy por hoy, estos premios tienen un prestigio sobresaliente por la atención mediática, por el reconocimiento e impulso al artista, porque es un espaldarazo por parte de los entendidos, de quienes llevan muchas horas al año dedicados al flamenco, de quienes llevan muchos años escribiendo sobre el tema, de quienes, en la medida de lo posible, han visto y oído todo lo que se produce, lo han evaluado y analizado, para trasmitir una opinión contrastada, que no un veredicto inexorable.

Cada vez se parece más a los Goya la ceremonia que nos conlleva. Nuestro presidente Alfonso Eduardo Pérez Orozco, curtido periodista entre el mundo del flamenco, del jazz y del cine, se ha empeñado en vestir de largo esta gala y, de manera familiar, hacer el mayor ruido posible.

Así la sala estaba llena, cómo no, de periodistas, pero también de artistas y gentes de la cultura, políticos e instituciones.

Una mención primera se les hizo a Fosforito y Blanca del Rey, allí presentes, como flamencos universales, nacidos y queridos en Córdoba.

Los premios, después de algunos ajustes propiciados por el tiempo y la lógica, han quedado en doce categorías, que a continuación relaciono con el resultado final:

1.- Mejor labor de difusión del flamenco en medios: Paco Sánchez.

2.- Mejor promoción del flamenco: Instituto Cervantes.

3.- Mejor libro flamenco: Luis Clemente  por Kitsch y Flamenco.

4.- Mejor DVD: Antología ‘Casacueva’ de Estrella Morente (Virgin, 2009).

5.- Mejor disco de cante revelación: David Lagos, por ‘El Espejo en que me miro’.

6.- Mejor disco de guitarra de acompañamiento: Moraíto en la obra Mujerez.

7.- Mejor disco instrumental: Niño Josele por su trabajo ‘Española’.

8.- Mejor productor: Ricardo Pachón por el disco Sólo por eso de Tomasa  ‘La Macanita’.

9.- Mejor bailaor: Marco Flores.

10.- Mejor bailaora: Fuensanta ‘La Moneta’.

11.- Mejor disco de guitarra solista: Vicente Amigo por su obra Paseo de Gracia

12.- Mejor disco de cante flamenco: Mujerez (BBK), donde participan Juana ‘la del Pipa’, ‘La Macanita’ y Dolores ‘Agujetas’.

Quería comentar el desarrollo del acto, los artistas que llegaron a la final y algunas anécdotas que pasaron en el Gran Teatro, como los continuos comentarios de ‘El Pele’ que lo tenía justo en el asiento de atrás, pero, para no alargar demasiado este post, que ya ocupa algo más de lo deseado, me las guardaré para ocasión más adecuada.

Diremos para acabar que se proyectó un poquito de baile del maestro Mario Maya, granadino nacido en Córdoba (aunque allí solamente era cordobés), de su espectáculo Camelamos naquerar. Su mujer Mariana Ovalle dijo unas sentidas palabras, hurgando, sin querer, en la llaga que me atormenta, cuando anunció que el legado del creador quedará entre Sevilla y Córdoba.

‘Morao’ subió un par de veces al escenario, a recoger los dos premios al disco Mujerez, uno el que le correspondía y otro en nombre de las cantaoras, ausentes por motivos profesionales, y se despidió como yo voy a hacerlo ahora: “Larga vida al flamenco”.

 

“Yo me sigo viendo como alumna”

“Yo me sigo viendo como alumna”

La Moneta gana el premio “Flamenco Hoy” como mejor bailaora del año 2009 concedido por la Asociación Nacional de Críticos de Flamenco

El próximo día 27 presentará en Granada su espectáculo    De entre la luna y los hombres

Ayer miércoles, 23 de febrero, Fuensanta ‘La Moneta’, bailaora granadina, recibió el premio “Flamenco Hoy”, en el Gran Teatro de Córdoba, como mejor bailaora del año 2009 concedido por casi setenta críticos de flamenco de toda España, tanto de prensa como de radio, televisión e Internet. Tras un largo proceso de selección, quedaron como finalistas Rocío Molina, Lola Greco y ‘La Moneta’, alzándose esta última con el triunfo.

Mejor bailaora del año según la crítica especializada. ¿Qué te parece?

Me parece que es un aliento, porque un premio es algo que siempre a uno le gusta recibir. Tiene dos caras; es un aliciente pero también es una responsabilidad. Ahora tengo que demostrar que de verdad me lo merezco. Acepto y asumo esa responsabilidad hace que me exija un poquito más. Además, siendo el premio de los entendidos, de los que nos critican, es doblemente valorado. Es un premio que tiene peso, y da categoría a quien lo recibe por quien lo da.

En el 2003 ganaste el Desplante, en el Concurso de La Unión, ahora, en el 2010 se te concede este premio Flamenco Hoy, ¿y los siete años que quedan en el camino?

Han sido siete años de trabajo constante, de esfuerzo, de dar salida a mis inquietudes y de no parar. Ha habido un proceso natural entre estos dos premios que creo que ha sido necesario. La evolución es evidente.

En estos siete años has pisado medio mundo.

Sí, he estado en Nueva York, en México, en Japón, en Francia, en Alemania, en Italia, en los Países Bajos…

¿Cuál es el mejor de los públicos?

Para mí son los japoneses. Es el público más respetuoso y el más sensible que me he cruzado en mi carrera. Entre el público de Japón y yo se ha establecido una relación muy especial. Cuando he bailado para ellos, ha pasado algo. De alguna forma hemos conectado.

¿Para ser alguien en el flamenco hay que salir de Granada?

Yo vivo en Granada. Pero hace falta salir. Conocer otros escenarios y que te conozcan.

¿Triunfar en Jerez, en Sevilla o en Madrid?

Es necesario triunfar en las tres ciudades. Cada una en su momento y cuando tenga que ser. Pero las tres son importantes para una artista flamenca.

El año pasado, llegas a Madrid para presentar tu espectáculo “De entre la luna y los hombres”, compartiendo esos días espacio con Eva Yerbabuena y Sara Baras, que también estrenaban en la capital. ¿Cómo fue tu aventura en el Teatro de la Zarzuela?

Fue una experiencia muy importante. Porque hablamos de Madrid, hablamos del Teatro de la Zarzuela… Supongo que ha tenido más repercusión en mi persona que en mi carrera. A mí personalmente me supuso dar un paso más hacia delante. Compartir espacio con estas dos grandes bailaoras era un orgullo y una responsabilidad. Era consciente, y ahora estoy segura, de estar en un lugar enriquecedor para mi carrera. Además llegó en un momento de reflexión, en el que me planteaba qué había hecho hasta ese momento y qué iba a hacer a partir de entonces. Lo que había hecho hasta ese momento estaba llegando a su fin y había que abrir puertas nuevas. De hecho, mi próximo espectáculo, que voy a estrenar en la Bienal de Sevilla, habla de esa sensación. Y nace en ese momento, en Madrid.

¿Qué dificultades encuentras como bailaora sobre el escenario?

Nosotros somos los que damos la cara y se supone que somos los que mandamos en el escenario, pero la verdad dependemos completamente de quien llevemos atrás. Se tiene que establecer una relación, un diálogo…

Tú siempre te has sabido rodear.

Yo he intentado siempre rodearme de buena gente y de gente que a mí me aporte. Si no son buenos profesionales, no van a estar a la altura, no van a responder y no te van a dar lo que tú necesitas. Yo, personalmente, necesito a gente que cuando me canten o cuando me toquen me peguen “bocaos”. Gente que me revuelva las entrañas para sacar lo que yo ni sé que tengo.

Empezaste en las cuevas y después, quizá a raíz del “Desplante”, diste el salto para bailar en solitario. ¿Has echado de menos pertenecer a una compañía?

Mi carrera comenzó en solitario antes de recibir el “Desplante”. Precisamente, después de ganar el premio fue cuando entré en una compañía, que parece una contradicción, pero yo lo veo como un acierto, porque el “Desplante” me vino muy joven. En el momento que me dieron el premio me planteé qué hacía a partir de entonces. Me vuelvo loca y empiezo a montar compañías y ya soy la figura con 19 años. No, es un aliciente, un empuje, para que yo siga aprendiendo y evolucionando. Así que entré en la compañía de Javier Latorre.

Has estudiado con Latorre, con Mario, con Juana, con Matilde… Ahora eres tú la que da clases. ¿Prefieres ser alumna o profesora?

Yo me sigo viendo como alumna. Creo que lo poquito que sé puedo trasmitirlo a gente que está en otro nivel y que vienen a mis clases porque me quieren o me aceptan como artista. Por eso, creo que puedo trasmitirles lo que sé, pero indudablemente soy alumna porque sigo aprendiendo de los maestros.

¿Cuales son tus referencias?

Siempre he tenido tres referencias, pero no son las únicas, Carmen Amaya, Manuela Carrasco y Eva La Yerbabuena. Han sido para mí espejos donde mirarme. Pero, curiosamente, con ninguna de ellas he dado clases. He aprendido de verlas, de lo que ellas trasmiten cuando bailan.

¿Y otros bailaores jóvenes para tener en cuenta?

Bailaores jóvenes del momento que tienen mucho que decir, veo a Manolo Liñán, Rocío Molina, Pastora Galván, Amador Rojas, por ejemplo.

Te distingues por tu fuerza, pureza y flamencura. Tienes un baile reconocible, muy personal. Pero hay otros estilos. Te hemos visto últimamente compartir escenario con Rafael Estévez. ¿Cómo te influye ese tipo de baile tan vanguardista?

Yo me quedaría de ese baile con el concepto, con la manera de conceptualizar el flamenco tradicional, beber constantemente de la fuente, para darle la vuelta y descomponerla, para luego volver a desembocar en ella. Es la búsqueda de un lenguaje propio sin abandonar los orígenes. Porque si te olvidas de eso, no estás pisando sobre firme.

El 27 de este mes de febrero traes al teatro Isidoro Máiquez de Granada “La luna y los hombres”. ¿Qué te ha reportado esa obra en la que llevas un peso tan grande?

En principio, me he obligado a abrirme a nuevas formas. Venía de ser una bailaora de formato tradicional, pero mis inquietudes y necesidades me impulsaron a coger un formato de más envergadura, en el que tuviera que expresarme de otra manera, sin dejar de ser yo.

El espectáculo depende de ti completamente.

Depende de mí porque es un monólogo y me echo a la espalda hora y media de baile sin parar.

¿Ha cambiado respecto al montaje original? ¿Veremos algo nuevo?

Habrá algo distinto porque la escenografía se ha reducido un poco. Los músicos siguen siendo los mismos y los bailes también. Es el mismo concepto, pero más maduro.

Para terminar, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

Tengo dos estrenos. Uno es el 9 de julio en el teatro Isabel la Católica, dentro del Festival de Música y Danza de Granada. Que es un espectáculo algo minimalista. Y otro el 8 de octubre en la Bienal de Sevilla, en el teatro Lope de Vega, que es una obra completamente diferente, en la que llevo conmigo a tres bailaores. También voy a ir este año al Festival de Avignon. Tengo contratos cerrados en Holanda y en Suiza, y participaré en el Festival del Taranto en Almería, en el Festival de Moguer…

A propósito de la cigarra

A propósito de la cigarra

Siempre he sido cigarra y he muerto de pena durante el invierno. Siempre he preferido un libro y medio bocadillo. Siempre he visto la corrida con el toro en la barrera. Siempre he preferido honra sin barcos. He preferido morir de pie y jugar sin Dios a los dados. Siempre he quemado mis naves y he abandonado el brazo del niño en el círculo de tiza.

Siempre mantengo la distancia con el que piensa que el problema es "tener o no tener". Siempre huyo de quien ve molinos en vez de gigantes y del que nada y guarda la ropa y del que se arrima a sabiendas a un buen árbol, incluso.

La tempestad para algunos es la calma para otros y siempre llueve a su gusto.

La lluvia en Sevilla perdió su silla.

Me encuentro en el libro Ocnos de Luis Cernuda este pasaje:

Para vivir ¿es necesario atarearse tanto? Si el hombre fuera capaz de estarse quieto en su habitación por un cuarto de hora. Pero no, tiene que hacer esto, y aquello, y lo otro, y lo de más allá. Entretanto, ¿quién se toma el trabajo de vivir? ¿De vivir por vivir? ¿De vivir por el gusto de estar vivo, y nada más?

La cigarra vive, su trabajo de vivir es cantar, mover sus alas duras (tienen un nombre específico, que no me acuerdo) para hacer música y descansar abrevadas de rocío (creo que la metáfora es de Cicerón).

En una versión del cuento de la cigarra y la hormiga de Azcona, que me llegó hace poco (gracias Lara), la cantora le pide ayuda a la hormiga. Ésta quiere cobrarle a precio de oro. Entonces llega la Guardia Civil y acusa a la hormiga de hacer negocio con el hambre de los humildes. Y se la lleva al calabozo.

Azcona termina diciendo: La cigarra, aprovechando que la Benemérita había dejado la puerta abierta, entró en el hormiguero, se lo comió todo y murió de indigestión. Pero muy feliz.

Y añade una moraleja versificada:

Si por mucho acaparar
no disfrutas del verano,
muy bien te puede pasar
que hayas trabajado en vano.

Nuevos aires desde Córdoba

Nuevos aires desde Córdoba

Patrimonio Flamenco

En Córdoba hay una estela muy personal en cuanto al baile se refiere. Javier Latorre, como creador y maestro, encabeza la propuesta. Pero se deben recordar otros nombres propios en la ciudad de la Mezquita que pesan por sí solos, como pueden ser el de Olga Pericet, Dani Navarro o Fran Espinosa. A este grupo, por derecho, se le puede unir el nombre de Ana María García, ‘Ana María de Córdoba’, por su trabajo personal, por su elegancia y sensualidad. El sábado, en La Chumbera, me llevé una grata. Mira que no iba a ir. Las ofertas se multiplican cuando algo interesa. Otros días, por más que busques, no encuentras nada.

Lucía Guarnido, amiga y compañera de la bailaora, glosó su figura, a falta del presentador habitual, José Manuel Rojas. José Luis Medina, con su guitarra, fue el encargado de romper el hielo con una granaína. Es un atrevimiento en Granada romper con sabores de la tierra cuando eres de fuera. Se echó de menos la sonoridad de la guitarra granadina, pero el joven cordobés salió airoso. Sus arpegios están a la altura, aunque el sonido, asignatura pendiente en esta sala, no fuera el deseado. El guitarrista será más contundente en próximas entregas, como las malagueñas o los tanguillos.

Para la soleá descubrimos dos voces nuevas en nuestros foros. Se trata de Rosi Navarro ‘La Divi’, con una voz muy flamenca y entregada, y de la simpatía de Juan Murube que, bajo la sombra de Chano Lobato, demostrado con creces en los tanguillos y las alegrías, sufrió también los problemas de una sonorización descompensada. Ana María de Córdoba, vestida de oro, se presenta creativa y seductora. Remueve el espíritu y alegra el semblante y trasmite nuevos aires que soplan desde córdoba, siempre callada pero constante.

Las malagueñas de Rosi, muy en su sitio, se abandolan por rondeñas y otros aires serranos. En los tanguillos, como decimos, Juan Murube se identifica como seguidor del compás gaditano. Prima la modulación y el fraseo antes que la comprensión. El compás manda y el sonido sigue revuelto.

Por alegrías acaba el recital. Son variadas y generosas. Ana María impone su presencia, seduce con su estampa y sus paseos. A veces se echa de menos el reposo. Ella manda y, en la escobilla, se impone como algo precioso que descubrir, como una llama que arde por sí sola, a la que no hay que perder de vista.

El fin de fiestas, casi obligatorio, fue una pincelada de sal.

* Fotografía extraída de su blog.

Flamenco familiar

Flamenco familiar

Flamenco Viene del Sur

Comienza Flamenco Viene del Sur con más sombras que luces. El programa no sólo es pobre sino repetitivo. A Pepa Montes ya la vimos en la edición pasada y a Calixto Sánchez; Pedro Ricardo Miño repite dos veces este año; no hay ningún participante de Granada, ni aquí ni en ninguna de las provincias que programa Flamenco Viene del Sur… Bueno, el 10 de mayo tendremos a Miguel Ángel Cortés, pero me temo que, afincado en Sevilla, de donde viene, no se justifica el despropósito.

La sombras también estuvieron presentes en la obra que el jueves pasado inauguró el ciclo. No sólo porque la gran mayoría del espectáculo se desarrollara en una inexplicable penumbra (la luz escaseaba como en un cuadro de Rembrant), sino por el desatino general que envolvía el espectáculo en sí.

En primer lugar, choca un nominativo tan pretencioso como carente de resultado. Llamar “Flamenco Universal” a un recital crudo de flamenco, casi de andar por casa, con una línea argumental tan fina que pasa por no existir, es como poco oportunista. Una posible explicación, en cambio, se me ocurre, si entendemos que el flamenco de raíz, el de toda la vida, el de tablao y patio, el de cuartito y de jarana, sea en realidad el arte universal que quieren presentarnos.

Obra sin argumento, como digo, y sin enjundia. Más le hubiera valido un planteamiento simple, de recital, donde tocara el arriesgado Ricardo Miño y bailara por derecho Pepa Montes. Un baile clásico, puro y elegante, que se ve reforzado por los jóvenes bailaores Abel Harana y Jesús Ortega. Complemento que enturbiaba más que complementar, aunque con la farruca (como homenaje a Gades), ilustrada tan sólo el piano de Pedro Ricardo Miño(1), hermosearan su presencia.

Del piano, extraordinario, se abusa; como se abusa de la improvisación. Aunque uno de los mejores momentos participa de estos dos excesos. El diálogo entre la guitarra y el piano, entre el padre y el hijo, fue de gran inspiración. Ricardo Miño suena muy fresco y muy flamenco, a pesar del desafinado, a pesar de que no siempre se entendiera con la segunda guitarra de Paco Vargas. Juan Ruiz a la percusión también andaba despistado.

Las mejores escenas, aparte del dúo ya mencionado, son los bailes de Pepa, la caña, el garrotín y las cantiñas (que en el programa se limitan a poner mirabrás).

Un espectáculo demasiado largo para las prestaciones que ofrece, que se hizo extensivo con el fin de fiestas.

(1) El piano en el flamenco, aunque se adapta a la perfección y de da un espacio vertiginoso a la voz del cantaor, alcanza una especie de cultismo donde la queja contenida se abre paso a duras penas.

* Pepa Montes (© deflamenco.com).

 

Mis dolores

Mis dolores

El otro día B se quejaba de sus dolencias como si fueran lo peor. Recordaba a mi madre cuando decía que sus dolores para sí eran los peores porque le dolían a ella, que cada uno se quejara de lo suyo como lo que más. Sin saberlo, mi madre comulgaba con el microcosmos de Pessoa cuando escribía:

El Tajo es más bello que el río que corre por mi aldea,
pero el Tajo no es más bello que el río que corre por mi aldea
porque el Tajo no es el río que corre por mi aldea.

Guardando lógicas distancias, siempre que aludo a esos versos del maestro lisboeta, recuerdo también estos otros de Ernesto Cardenal:

Si tú estás en Nueva York,

en Nueva York no hay nadie más;

y si no estás en Nueva York,

en Nueva York no hay nadie.

Todos estamos mal, física o espiritualmente, económica o socialmente. O bien. O todo lo contrario. Pero, si se trata de gradaciones, siempre hay mucha gente peor que nosotros, en todos lo sentidos. Que es como decir que siempre hay alguien por debajo, impidiéndonos que toquemos el fondo.

Con este tema, siempre me digo que el hombre feliz no tenía camisa y que Diógenes, ante el ofrecimiento del gran Alejandro Magno (consciente la redundancia), le pidió simplemente que se apartara, que no le tapara el sol.

* Según Plutarco, cuando el monarca le dijo: «Soy Alejandro, el rey», Diógenes le contestó: «Y yo soy Diógenes, el Cínico». «¿Puedo hacer algo por ti?», le preguntó Alejandro, y el filósofo respondió: «Sí, puedes hacerme la merced de marcharte, porque con tu sombra me estás quitando el sol». Más tarde el rey diría a sus amigos: «Si no fuese Alejandro, quisiera ser Diógenes».

Autorretrato

Yo era un tonto del bote
se rompió el bote
y quedó el tonto.

* (a la manera de Alberti).

Yo no soy yo, evidentemente

Yo no soy yo, evidentemente

Yo no soy yo, evidentemente es el libro que elevó a Torrente Ballester al olimpo de mis autores de culto. (Bastante a menudo acabo en la literatura gallega.)

Para lo que nos interesa, el libro trata de la multiplicidad del protagonista, que no sólo es ubicuo, sino que vive o ha vivido vidas diferentes. Igual que Pessoa y sus heterónimos, parecido a Machado y su alter ego, semejante a Jaume Sisa y sus iguales, que es él mismo en diferentes facetas, con variados intereses, con desiguales sentimientos.

El pseudónimo se queda corto, el alias es un juego, el sosias entronca con la dimensión dramática de un Plauto o de un Moliere.

Hasta hace dos días, como quien dice, yo no era uno, era dos. Me explico. De Armilla retorno a vivir en Granada. Un formalismo identificativo me impulsa a empadronareme de nuevo en la ciudad. Pero no hace falta. Desde ¿el 84? soy capitalino, después de que abandonara Viznar, donde vivía en un grupo de hecho (que es otra historia).

 Resulta, no obstante, que en su tiempo me hice convecino de Armilla. Voy a ver lo que pasa y tengo los dos padrones (como doble nacionalidad). Soy dos personas que son el mismo. Soy uno que, evidentemente, está en dos lugares.

Es necesario desfacer el entuerto, para lo cual me persono en el ayuntamiento armillero e intento darme de baja. No puedo. Tengo que demostrar que no vivo en Armilla. Tienen que darme de baja desde Granada (es automático). Pero en Granada no consta que esté en esa localidad, así que no pueden borrarme de donde no existo.

Vuelvo a Armilla con un certificado de padrón (es verdad). Me dan de baja a regañadientes, sospechando de mí como si fuera un topo, un espía doble, con leyenda inestable. Menos mal que encima no me han puesto una sanción o hubieran duiplicado mis impuestos.

Por fin vuelvo a ser uno (que yo sepa).