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Vitolas del Anaïs

Vitolas del Anaïs

Mañana martes, 15 de mayo, para más señas, a las 21'00 horas en el Centro Artístico de Granada, se presentará el libro recopilatorio "Vitolas del Anaïs" publicado al alimón entre la Asociación del Diente de Oro y Cuadernos del Vigía.

Este libro es el resultado de cincuenta noches de lecturas poéticas en el Café Anaïs, cincuenta lunes de complicidad, de versos, de alcohol, de humo, de calor, de risas, de guiños, en las que intervinieron unos cincuenta y cinco poetas (y sus presentadores) relacionados de algún modo con la ciudad de Granada.

Seguro que son todos los que están. Para dilucidar que estén todos los que son, sin embargo, le cedo la palabra a Andrés Soria Olmedo, que en el breve prolegómeno comenta: Sé que ha intervenido practicamente todo el mundo, de casi todas las tendencias (aunque sospecho debe haber un bajo continuo de quejosos no invitados que atribuyen ese hecho a una conspiración universal contra ellos) y desde luego de todos los rangos, desde los consagrados a los noveles.

En el acto de presentación intervendrán Javier Benítez, Andrea Perciaccante y Alfonso Salazar (y quizás algún expontáneo).

Los autores amenazan con firmar ejemplares del libro a las 20'00 (una hora antes de su puesta de largo) en la caseta número 20 de la Feria del Libro que comparten estas dos agrupaciones: la Asociación del Diente de Oro y Cuadernos del Vigía.

Digo "amenazan" porque son más de cincuenta autores, como ya he dicho, los que colaboran en el libro, si se ponen a firmar, digamos la mitad, podremos tardar alrededor de una hora para tener completa nuestra colección de autógrafos.

El menos poeta de los cincuenta y tantos poetas que escribieron Vitolas soy yo, que también estaré presente. Allí os espero.

Noche de comunión

Noche de comunión

Trasnoches en la Feria del Libro

Sabemos que mayo es el mes de las comuniones. Dejadme que yo escoja las mías. Antes de ver al niño marinerito y a la niña de princesa, prefiero que comulguen las artes, como se impone en este año de la horizontalidad. El flamenco sin duda es un arte, el acompañamiento de piano requiere horas de estudio, la poesía es de las manifestaciones artísticas más antiguas que se conocen.

Alguien dijo, refiriéndose a unos versos, que eran de tal belleza que se podrían cantar por bulerías. Aunque hay quien es capaz de cantar por bulerías lo que se tercie, como Chano Lobato o Tomasito, que metía a compás el anuncio de Mister Proper. No fueron bulerías ni tangos ni rumbas, que se hacen más pegadizos a cualquier letra lo que se oyó en el patio del Corral del Carbón anteayer, sino soleares, seguiriyas y granaínas, donde el esfuerzo es manifiesto.

Ángeles Mora fue la poeta, el aedo de sí misma y de sus sentimientos, el pregonero del amor y el desamor (que es otra manifestación del amor) y de sus derivados, como son la soledad, la tristeza, el sentido de la vida, la amargura… Cosas que tienen mucho que ver con el flamenco. Antonio Campos fue la voz, esa voz modulada y flamenca, dolorida y bondadosa, que encajó como de antiguo los versos de la poeta. Pablo Suárez fue el piano, el pianista que equilibraba la voz, que sustentaba el poema, que mantenía el aire, la emoción en movimiento.

Ángeles leyó poemas de antes, de siempre y de ahora. Rescató para amar “La canción del olvido” y para olvidar “La dama errante”. Fue feminista y comprometida con los “Gastos fijos” y fue pasión de ausencia en “Elegía y postal” y pasión de vida con “Las hojas muertas” o “Buenas noches, tristeza”. Después recitó dos poemas para ser cantados y después otro más, ya mecidos con los acordes del piano. Luego entró Antonio campos a coger el relevo. Comenzó templándose con una farruca un poco fría, en la que el público se mostró indiferente. A continuación, como anunció Mora, retomó sus poemas y cantó “Tu nombre” por soleá y “Noche de río” por seguiriyas. Primero encorsetado por la poca costumbre de la capela con fondo de piano y por los versos ajenos. Después más caldeado, horneado, hasta parecer estremecido. Cayeron bien los dos cantes que comenzaban, quizá por seguridad, con una letrilla del pueblo.

Para terminar, Ángeles leyó “Una lágrima” y el pianista barcelonés no descansó hasta que Campos cantara esa misma letra por granaínas. Una letra que, sin querer o por esas coincidencias de las artes, calzaba a la perfección con ese fandango chaconiano que regaló a la ciudad de Granada.

* FOTO: Patio del Corral del Carbón.

Pintadas 3

Pintadas 3

Como prometí, hace más tiempo del deseado, hago relación de las pintadas que recibí en su día, debido a un llamamiento que hice a la sazón, con un eco limitado pero de una calidad encomiable. Efectivamente, en un artículo publicado el 19 de abril, llamado “Pintadas”, algunos de los asiduos a este blog me respondieron con algunas pintadas que ellos recordaban.

Esto me dio la idea. Al día siguiente hice un llamamiento a toda persona interesada para que “a vuelapluma apuntaran sus mensajes favoritos vistos en alguna pared”.

Como digo, el resultado, aunque no muy numeroso, fue de lo más sugerente. A continuación paso a relacionarlas:

La foto que antecede estas líneas es de mi amigo Manuel Mateo (elojodemateo ), que es parte de una décima y confiesa que es “una joya, la más bella pintada que jamás vi... lastima que tengan que ensuciar las paredes”. La encontró en la calle de la Colcha, hará como unos tres años o así.

La segunda foto es de Pablo Peregrín. La encontró “sobre un muro de uno de los almacenes del apeadero de tren que hay entre Charches y La Calahorra, y al parecer, toda la estación era un decorado de las peliculas de espagueti western que rodaba Sergio Leone entre Almeria y Granada”.

Mi compañero Bucanero (octubra ) apunta, porque le gusta, esa de “Nietzsche ha muerto. Firmado Dios”. Al día siguiente, este mismo comentarista, deja caer una utopía que encuentra en en una fachada de Pinos Genil: “Sé realista... pide lo imposible”.

Miguel Ángel González, por su parte, comenta: «En la calle San Juan de los Reyes, a poca distancia de la cuestecilla que asciende hasta Placeta de Toqueros, la jamba de una puerta inquietantemente nos interroga con esta memorable pintada: “¿Existe vida antes de la muerte?”».

Una amiga del ciberespacio llamada Marsu comenta: «Yo tengo una de mi pueblo, que me encanta: “Procura que el presente que vives se parezca al futuro que sueñas”».

Con patines, se apuntó también a la rueda y nos manda nada menos una frase que vio en Huesca y según parece le recordaba a mí: “Estos Japonudos son Cojoneses”. Y continúa con “una muy bonita en Barcelona y en castellano”: “Quise ahogar mis penas, pero las muy Jodidas flotaban”. Para terminar, por si no era suficiente, Con patines nos apunta la que su compañero tiene como fondo de pantalla en la oficina: “Campaña de Protección de nidos: no me toques los huevos”.

Mi querida B, lanza esta humorada que encontró en la fachada de una iglesia de Cuenca: “Cerrada por defunción del hijo del dueño” y completa con esta aclaración: “Sólo duró una noche...”. En otro comentario, sigue echando leña al fuego: “Dejemos el pesimismo para tiempos mejores”.

Al día siguiente y excusándose por su tardanza, la señora Cuti recuerda una frase que no recuerda dónde estaba: “La primavera está hasta los cojones del Corte Inglés”.

Como ven, no hay desperdicio. Seguro que hay más pintadas que recordamos y seguro que ahora nos fijaremos más en las que siempre nos han acompañado por las calles por donde pasamos.

Gracias a los que han colaborado. Gracias a los que me leen.

Redondeo flamenco

Redondeo flamenco

El martes pasado, 8 de mayo, en vez de ver a Enrique Morente con motivo de la inauguración del 4º del Festival Internacional de Poesía Ciudad de Granada, vimos aposeósica a su hija Estrella, su mejor creación, incluyendo los tangos de Morente.

Como siempre, fue algo milagroso, su figura, su pose, su manera de estar, la medida de sus movimientos... pero sobre todo la calidad de su voz y ese compromiso con lo jondo y con la creación, con la innovación que le reclama su apellido.

Es de agradecer, además, que fuera algo casi improvisado, que, más que segundo plato, fuera directamente el postre, el dulce, la guinda. Como si toda la cena hubiera consistido en eso, en el nectar y la ambrosía que se guardan para mantener el buen sabor.

Estrella, continente y contenido, fue cien por cien lorquiana, flamenca, señora, artista. Un largo poema introdujo unas alegrías de sabor perleño. A la guitarra Alfredo Lagos. La mayor virtud de un guitarrista es el respeto. Dejar hacer. Pasar desapercibido cuando el cantaor se queja. Ser evidente cuando el cantaor calla. Ser arrecife que espera inerme el enviste de las olas, la sal de Estrella, la espuma de Estrella.

A continuación se fueron a levante en forma de tarantas. Y qué bonita mezcla: tarantas de Almería y tarantas jienenses, de Linares, de la Carolina. Y después otro poema en forma de balada con tintes magrebíes. Tanto, que al principio creímos que estaba cantando en árabe. "Tres moricas me enamoran / en Jaén: / Axa y Fátima y Marién", nos estremece el poema, nos estremece la voz, nos estremece Federico que parece que de un momento a otro se va a asomar por una de las ventanas de su casa en la Huerta o que se va a poner al frente de su piano y va a componer la constelación perfecta con la otra Estrella.

Y para terminar, otro poemita cercano a la nana flamenca terminado por bulerías. Esas bulerías desenfadadas que regalaba casi sin querer la Niña de los Peines. Y, como dios manda, con su pataílla y golpe de efecto, voleando el mantón y soltándose el pelo (sin mucha eficacia, todo hay que decirlo). Un diez sobre diez.

Para terminar, dejadme ampliar la relación de las citas flamencas de este sábado 12 de mayo pues me han llegado buenas nuevas:

Ya sabemos que en el Centro Cultural “Carlos Cano” de La Zubia (a las 21’00 horas), se presenta la segunda edición de “Flamenco tiene nombre de Mujer”, a cargo de Mayte Martín.

Coincidiendo día y hora, en la Chumbera (5 euros) podremos ver el baile de Lucía Guarnido.

El mismo sábado (a las 23’30 horas), por si acaso, en La Platería actuará el veterano cantaor madrileño premiado en La Unión y en el Concurso Nacional de Córdoba, Jesús Chozas, con Rafael Andujar a la guitarra.

También, en la Peña La Parra Flamenca de Huétor Vega tendremos a José León, cantaor de Mairena del Alcor (Sevilla), que estará acompañado por el guitarrista sevillano Manolito Herrera. (a las 22’30 horas)

Y, si nos encontramos cerca de Almería, en peña flamenca “El Ciego de la Playa” de Huercal, podremos ver a Morenito de Íllora acompañado de David Carmona, los dos granadinos. (a las 22’30 horas)

* FOTO: Estrella Morente (© Nono Guirado)

Hormigas

Hormigas

Un par de libros de supervivencia que manejaba en una juventud de explorador solitario y viajero serrano, con más senderos a mis espaldas de los que recuerdo, coincidían en una curiosidad culinaria. Esto es, que las hormigas son un buen sustituto de la sal.

Nunca llegué a probarlo a conciencia, sencillamente porque no me apetecía sazonar la ensalada con bichitos o salar el huevo con algo que enturbiara sus colores papales.

Reconozco, sin embargo, que en la vida de fortuna de cientos de aventuras y acampadas, comiendo a veces con mucha suerte: con frío, sin luz, a ras del suelo... habré compartido mesa (es un decir) con hormigas, mosquitos y otros bichos. Quiero decir que los habré ingerido sin más.

Contaban que los legionarios comían lagartijas y crudas (se podían comer el rabo y como les sale de nuevo, tener comida para una buena temporada) (que no es rabo de toro, pero ante una necesidad...)

No he comido hormigas porque no tengo por qué comer hormigas. Además, me dan cierta pena. Las hormigas tan afanosas, tan ordenadas, siempre en caravana (pero sin atascos), tan cabezonas, tan fuertes y disciplinadas. Pobre hormigas si en vez de sustituir a la sal sustituyeran a la pimienta (que el color es más apropiado) o al azafrán (con lo caro que está) o al tabaco negro, o rubio (también hay hormigas rojas).

Ahora en mi casa hay hormigas. Qué digo hormigas, son hormiguitas de tan pequeñas, negritas, casi transparentes, que, en el suelo del baño, que es amarillo, se ven perfectamente.

Mi mujer se pone de los nervios, que si una plaga, que todos los años por esta fecha, que hay que eliminarlas, que mira por donde van, que mira donde se han subido... Y a mí me da cierta pena su inocencia, su vulnerabilidad, su inocuidad.

No sé si juntarlas y conducirlas como en Hamelín con azúcar a lugares menos alarmantes, llámense la calle, el patio, la casa de un vecino más tolerante, o meterlas en un salero para momentos de escasez.

Toma nota en Montejícar

Toma nota en Montejícar

Granada Flamenco

Una completa lección es lo que sacamos el viernes en Montejícar. No por lo que aprendimos, que también, sino por el planteamiento de la obra y la manera de comunicar. Octupussy Teatro, con un atrezzo sencillo y sin más pretensión que conectar con el público e introducir a los no iniciados en el mundo del flamenco de una manera cómica y desenfadada, presentaron su “Concierto flamenco didáctico”. Hay que tener tablas y profesión para adaptarse a un personal tan variopinto e improvisar de manera tan natural como lo hizo “La Bruja”. Tan sólo bastó una hora para crear la simiente del flamenco en las almas blancas de los niños que ocupaban los primeros asientos y salpicaban el resto de la sala. Una hora bastó para que los mayores despertaran el gusano que tenían dentro y nos planteáramos el flamenco como un bien cultural que hay que cuidar y fomentar. Una hora bastó para convencernos de que obras como ésa son imprescindibles para llevar a todos los centros de enseñanza y así crear cantera de aficionados y amantes o tan sólo conocedores del flamenco, para que este arte de raíz andaluza no venga impregnado de tintes orientales.

Con el sonido de un tren que llega y la música de unas sevillanas corraleras, se presentan en escena Inmaculada Pérez “La Bruja”, conductora del espectáculo; Paco Lara, acompañante hierático a la guitarra; y un gran muñeco que se presenta como “Tío Tobalo”, manipulado por Inma Román. La Bruja, con un gran atril, va desgranando a modo de conferencia los entresijos del flamenco: su origen incierto, el compás, los palos, los intérpretes… haciendo participar a los asistentes. Esta charla venía ilustrada con salero con algunos de los cantes representativos de esta disciplina, en donde se reflejaban claramente las enseñanzas que se acababan de exponer. Así, de Cádiz, sonaron los tanguillos y su humor un tanto surrealista. De Huelva, los fandangos. Y de Jerez, las bulerías. Entre medias, se presentó a la marioneta, su nombre y procedencia, que interpreto en playback un polo Tobalo cantado a capela. Para terminar, con ayuda de todos los asistentes, se cantaron unos tangos, acompañados de palmas, donde la directora marcaba las estrofas y el público el estribillo. El sabor a insuficiente, confirmó el éxito de este teatro, tan certero como necesario.

Antes de irnos, una espontánea de la tierra, Nuria Castillo de 17 años, pidió permiso para salir a escena y cantarnos algunos fandangos naturales, que acabaron por endulzar el ambiente con la recompensa de que esa cantera deseada ya está en marcha.

* En la foto: panorámica de Montejícar. 

Programa flamenco

Programa flamenco

Próximamente, y siguiendo en la manera de lo posible el buen hábito de informar sobre las actuaciones flamencas que se nos ofertan (aunque, todo hay que decirlo, con poquísimo eco) tenemos un cartel de excepción:

Mañana, 8 de mayo (a las 20’00 horas), en la Huerta de San Vicente, el recital inaugural del Festival Internacional de Poesía Ciudad de Granada, con el poeta argentino Juan Gelman y la participación de Enrique Morente.

El sábado, 12 de mayo (a las 21’00 horas), en el Centro Cultural “Carlos Cano” de La Zubia, se presenta la segunda edición de “Flamenco tiene nombre de Mujer”, a cargo de Mayte Martín. Coincidiendo día y hora, en la Chumbera (5 euros) podremos ver el baile de Lucía Guarnido. El mismo sábado (a las 23’30 horas), por si acaso, en La Platería actuará el veterano cantaor madrileño premiado en La Unión y en el Concurso Nacional de Córdoba, Jesús Chozas, con Rafael Andujar a la guitarra.

El jueves 17, en el Teatro “Mira de Amescua” de Guadix (a las 21’00 horas), dentro del ciclo anual “Guadix Clásica”, tenemos la presencia de Arcángel. (No tengo la referencia, pero supongo que le tocará Miguel Ángel Cortés).

Al día siguiente, 18 de mayo, Granada se viste de largo con la Clausura del festival provincial “Granada Flamenco” con la actuación de la mejor bailaora del momento, indiscutiblemente. Eva la Yerbabuena nos cortará el aliento en el Palacio de Congresos, a las 21’00 horas.

Otivar en familia

Otivar en familia

Granada Flamenco

Por una cuestión de fechas, el flamenco que se ofertó en Otivar el jueves 3 de mayo no tuvo la repercusión esperada. Sin embargo, la acogida fue inmejorable. Apenas cincuenta personas rellenaban las primeras filas de un salón de gran capacidad. Como argumento, como posible excusa, el alcalde y el concejal de cultura, allí presentes, aludían a que era el tiempo de la níspola y todo el pueblo, con tierras de labor y huertas de explotación, andaban recolectando estos frutos, antes de que las abundantes lluvias los malograsen. Que era mejor haber esperado un mes o haberlo hecho un mes antes. Que la fecha óptima era el Día de la Níspola, celebrada a mitad de abril, en que se daban cita para beber y comer gratuitamente unas dos mil o tres mil almas, que acudirían sin ningún problema a las actividades que se programasen.

Después de tomar buena nota de esta reivindicación y en familia, como nos encontrábamos, comenzó el recital de cante. Ni por la ausencia de público ni por la frialdad del salón ni por la limitada sonorización, los músicos minimizaron su entrega. Muy al contrario, encontrándose realmente a gusto, se volcaron con los presentes y se portaron como si el aula estuviera llena.

Con alegrías comenzó Antonio Campos a templarse. Fue un comienzo algo frío que pronto se caldeó con la guitarra maestra de Paco Cortés. Las malagueñas solemnes de El Mellizo se abandolaron con fandangos de Frasquito. Antonio, con la cejilla de la guitarra en el quinto traste, fue largo por soleares. Unas soleares bien ejecutadas, con su dolor y su pellizco. Paco arrancó algunas ovaciones sinceras del público. Se encontraban a gusto y así lo demostraron.

El siguiente tema fueron unos fandangos naturales a petición de los presentes. El fandango es un palo que no debe faltar en determinadas plazas. Es muy requerido a la vez que versátil, asequible y con buenos resultados. La velada acabó con bulerías, donde Antonio, a pesar de un resfriado que le apagaba la voz, demostró su potencia y sentido del compás.

PS.- A renglón seguido, un servidor con los músicos y organizadores, invitados por el alcalde, nos dimos una mano indecente de morcilla del lugar, regada con los buenos caldos que se elaboran en Jete, el pueblo vecino, pago de mis antepasados para más señas.

* FOTO: Antonio Campos en La Chumbera (© Nono Guirado).

Remanso de paz

Remanso de paz

El otro día, el miércoles pasado sin ir más lejos (ni más cerca) experimenté un viaje cósmico, una estancia en un agujero negro, sin tiempo, sin espacio, otra dimensión.

Estuve, para vuestro conocimiento y probable envidia, en un convento de clausura. En concreto pasé un par de horas en el convento de las Tomasas en pleno Albaicín.

Un familiar mío, una tía de mi madre, vive allí retirada y, por razones diversas, requiere de vez en cuando mi presencia.

En principio fui para sólo un momento. Pero el tiempo se ralentizó, el reloj se fundió en mi muñeca y la realidad se convirtió de inmediato en la nebulosa de un agradable sueño.

Separados por rejas, como Dios manda, tratamos nuestros asuntos (también los terrenales), mientras saboreaba una infusión de manzanilla de su huerto con un poco de salvia.

Al tiempo, ya relajados, me hizieron pasar al convento, haciendo la vista gorda (Dios perdonará), pues debía solucionarle algún problema informático.

En las Tomasas conviven siete hermanas, tres de ellas muy mayores y enfermas, y el convento es enorme. Cuando visité uno de los patios floridos y cariñosamente cuidados comenté bromeando (y sabiendo la respuesta) si admitían huéspedes. Confesé que me hacía falta un retiro espiritual o un espiritual retiro. Nos reimos. Yo abiertamente, con cierto regusto de envidia. Ellas de forma muy discreta, clausurada, pensando, en el mejor de los casos, que eso era imposible.

Salí del claustro y entré en la ciudad y, puede parecer broma, pero me encontraba más feliz y relajado y sonriente y en paz. Amén.

* FOTO: nucleo urbano del Albaicín.

Un diamante pulido en Armilla

Un diamante pulido en Armilla

Granada Flamenco

El conjunto fue sorprendente. Sin llegar a ser una obra al uso, con argumento y tintes dramáticos, el espectáculo de La Moneta y su grupo el martes en Armilla fue redondo y muy completo. Gusta ver a Fuensanta de tarde en tarde para así apreciar su evolución. Desde que ganó “El Desplante”, Primer Premio del concurso de baile en el Festival de Las Minas de La Unión (2003) y aún antes, esta bailaora granadina ha sido un diamante en bruto, con algún altibajo, pero con una encomiable trayectoria. Hoy por hoy, pasados cuatro años de ese prestigioso galardón, se puede decir que La Moneta ha encontrado su sitio, se va ubicando en el mundo del flamenco, tiene una carrera definida… Esa piedra preciosa va adquiriendo la forma que le dará su valor definitivo, se va puliendo lentamente pero sin pausa. Coge los mejores frutos que tiene a su alcance pero sin olvidar la tierra, las raíces, que en definitiva constituyen la fuerza de sus comienzos; y la intuición, ese crear espontáneo, ese dejarse llevar por los latidos del flamenco, después de un minucioso estudio, después de horas y horas de ensayo. Resultado: un baile visceral en donde la bailaora recupera su garra, pero se muestra más introspectiva que nunca, con un baile más reposado, lleno de silencios y de regodeos en su propia imagen sinuosa.

Una presentación de los músicos por malagueñas abre la velada. El sonido no es perfecto y la entrega tiene carencias. De cualquier modo, este comienzo deja mucho que desear. Se olvida, sin embargo, cuando comienzan a sonar las alegrías y aparece la bailaora con bata de cola blanca ribeteada en rojo y mantón a juego. Es un bombón. Fuensanta mueve el vestido con gracia y soltura arrancando oles a cada paso. Su baile es más distendido y racional. Más maduro. Es una artista completa que saca partido a todo su cuerpo, como lo saca de los músicos que le acompañan y aprovecha como pocas todo el escenario que la acoge.

David Carmona interpreta una creación propia, llena de profundidad, de horizontes levantinos. Y esta es otra de las virtudes del espectáculo: el protagonismo que se le da a cada uno de los actores. Así, Miguel Iglesias aporta una farruca que La Moneta baila con pantalones y torera. Es un baile sincero e intimista que no esconde nada, que sugiere perspectivas impensadas. La mejor oferta de los cantaores es la soleá que interpretan a capela, sin micrófono, cada uno a su estilo, que viene a ser el mismo o su complemento. José Valencia aporta toda la sabia de Utrera, Antonio Campos liga los tercios de forma asombrosa, Miguel Lavi es un descubrimiento de buen gusto y pellizco jerezano.

La noche acaba, como no podía ser menos, con el plato fuerte de esta joven artista, las seguiriyas llenas de fuerza y verdad con que convenció al pueblo murciano, las seguiriyas con que ha rendido a medio mundo a sus pies, las seguiriyas con las que puse mi mano en el fuego y prometí incondicionalidad.

* FOTO: La Moneta (© Víctor L. Gómez)

Gracias

Gracias

Ayer, al bajarme del autobús por la puerta delantera (ventajas del trasporte periférico), inmediatamente detrás mío, se apeó un sudamericano indefinido (se lo noté por el tono de la voz y quizá por la piel aceituna), que, volviendo la cara, exclamó en el último peldaño: "¡Gracias!".

Yo me pregunté gracias por qué. ¿Porque le han llevado de un sitio a otro?, ¿porque el precio ha sido módico?, ¿porque se ha conducido correctamente sin infringir ninguna norma?, ¿porque no hemos chocado ni atropellado a nadie por el camino?, ¿porque ningún pasajero loco ha sacado un arma o se ha inmolado entre los asientos del fondo?, ¿porque no nos hemos quedado sin gasolina en mitad del trayecto?...

Gracias, por qué. Si has pagado religiosamente tu billete y el autobús ha hecho su servicio...

Sin embargo, gracias, por qué no. Si no nos cuesta nada. Si deberíamos ser agradecidos cada minuto del día tan sólo porque respiramos o porque luce el sol o porque está lloviendo o porque hay flores o porque ríe un niño o porque muchos se aman y se besan o porque alguien cumple con su deber.

Lo que más me llamó la atención, empero, es que el conductor respondió con toda naturalidad: de nada.

El Flamenco tiene nombre de Mujer

El Flamenco tiene nombre de Mujer

Llega a mis manos esta convocatoria bastante recomendable.

(Perdón por el tamaño) 

El concierto del año

El concierto del año

III Festival Flamenco Joven

Por dónde empiezo. Marina Heredia es un torrente que hay que ver. Mayte Martín hay que escucharla, hay que sentarse con los oídos abiertos y el corazón limpio y apreciar de poquito en poco sus matices. Marina es una artista importante, de preciso aguardiente, de silencios cómplices, de ecos telúricos. Mayte es de temperamento dulce, de fraseo redondo y afinado, es vino añejo en odre nuevo. Marina es el color, la primavera que renace, el dolor ahogado en sonrisas. Mayte de una elegante parquedad, es oro viejo que con su estética en blanco y negro va reluciendo a poco que se muestre.

Marina Heredia, como una diosa, entra por Cádiz, soltando las riendas de su arte y su pasión desde el primer momento. Le arropa con la guitarra Luis Mariano, que suena como nunca, es el tocaor insignia de Granada. Su sensibilidad creadora, su exquisito sentido del ritmo, su pasión interpretativa, lo hace único, un valor en alza. Carlos Grilo y Luis Cantarote, a las palmas, dan la dimensión necesaria a la fiesta. Son el eco y la espuma del cante que se desborda. La percusión, tan sólo correcta, a mi parecer, innecesaria, molesta a veces. No lo digo por González. Hay artistas que no necesitan el lazarillo constante de un cajón, por muy bien que suene.

La soleá nos acerca a Triana. La cejilla al seis promete matices inalcanzables. Quejíos que se transforman en pura materia que se pueden masticar dejando el sabor agridulce de la pena compartida. Y de una pena se va a otra pena y nos muestra los atardeceres de levante. Murciana, taranto y taranta, precipicio heredado, que desemboca en malagueñas perladas con fandangos del Albaicín, dejando paso de esta manera al universo único de esta cantaora y su tierra. Si quieren saber cómo son los tangos del Camino pregúntenle a Marina. Ese soniquete moruno, inigualable en la guitarra de Luis Mariano, ese compás marcado y cadencioso, ese vaivén onírico de sedas y rostro velado. Son los tangos de la Penca, donde la Heredia se da la vuelta y saca de sus entrañas todo lo que lleva dentro, sube y grita, se rompe y no se vuelve a recomponer hasta las bulerías que parten desde la efusión. Es una fiesta que implica a los presentes. Algunos de sus seguidores se acercan al escenario y jalean el compás de tintes jerezanos. Para terminar, como regalo, con aires caracoleros. Un pregón a pie de escenario termina por romper los corazones. Un aplauso aparte al sonido impecable de Juan Benson que cuaja toda evidencia.

Mayte Martín, nada convencional. Es una artista que se presenta fría y calculada, pero que infunde un calor y una familiaridad reconocibles. Es rigurosa como desenfadada. Con un ojo que mira al pasado y el otro vuela en un ilimitado infinito. Comienza su entrega por peteneras. Calladamente nos dice que sus temas son duales, son pareados. Su primer cante es un dado al aire, su segundo es una apuesta segura. Así, las malagueñas acaban siendo de Chacón que se abandolan pronto derramándose, a modo de homenaje, en fandangos de Frasquito. La sequedad primera se va humedeciendo con el tacto delicado de una voz que sólo acaricia. Los tercios se ligan en una misma armonía que tiene mucho que ver con el paladar. Su grito es inaudible. No grita, porque no necesita gritar. Modula su voz y sube al cielo o rompe el terruño sin estridencias. Unas seguiriyas de culto dan paso al garrotín, con el que se va a levante. Con aires colombinos hace una guajira, demostrando su enciclopedismo. Y acaba por bulerías. Esas bulerías antiguas, para ser escuchadas y saboreadas. Para crispar por fin el ojo y dejar resbalar esa lagrimita que pide paso desde la petenera o desde los primeros arpegios de Juan Ramón Caro a la guitarra dándole paso a una de las voces imprescindibles en el ahora flamenco.

El baile despunta en Motril

El baile despunta en Motril

Granada Flamenco

El jueves, con menos aforo del esperado, se presentó en Motril uno de los bailaores jóvenes que más tienen qué decir en la danza flamenca actual. Mientras el cante se ancora en la ortodoxia y la guitarra es inalcanzable, desde que Paco de Lucía dio el pistoletazo de salida, el baile flamenco comienza a ubicarse, a encontrar un nuevo lenguaje, a universalizarse. Comienza este siglo con una docena de bailaoras y bailaores imprescindibles para escuchar el latido del flamenco actual.

Hay nombres y caras, cuerpos y coreografías tan impresionantes que, sin temor a confundirme, pienso, no sólo que el baile flamenco está atravesando el mejor momento de su historia, sino que pasa a ser hoy por hoy la pata más importante de ese trébede con que se sostiene todo este movimiento artístico. Hasta el momento, las grandes bailaoras y bailaores se podían contar con los dedos de una mano, y aún sobraban apéndices. Hogaño, nos faltarían dedos, incluso contando los de los pies, para hacer una somera relación de los grandes profesionales del taconeo en plena actividad.

Daniel Navarro es uno de los personajes necesarios para la consecución de lo que acabo de afirmar. Así lo demostró en el Teatro Calderón de Motril el pasado jueves. Comenzó por jaleos extremeños, quizá por influencia del cantaor Guadiana que solía acompañarlo, y acabó por bulerías. También nos deslumbró con alegrías, muy aplaudidas, y con soleares. Es un bailaor muy completo, pero destacaríamos de él su técnica, su juego de pies, el vértigo de su taconeo, y su extrema elegancia. Así como el hipnotismo solapado en sus silencios y requiebros. No abandona, no obstante, la mirada al pasado. Su puesta en escena es compartida. Introduce al público en sus sentimientos, los mete en escena, los envuelve con una controlada epilepsia que no se debilita hasta que el cuadro acaba la pieza. Unos acompañantes que le van a la zaga, que no les hacían falta los micrófonos para hacerse oír, para rellenar el espacio con sus voces y su compás.

* FOTO: Daniel Navarro (© Gabi Pape)

Programa flamenco

Programa flamenco

Próximamente tenemos algunas citas flamencas:

Mañana, sábado 28, en Huétor Tájar, se celebra el III Festival Flamenco Joven, con la actuación histórica de Marina Heredia y Mayte Martín. Será en la Casa de la Cultura del municipio, a las 21'00 horas.

Este mismo día, en la Peña La Parra de Huétor Vega tendrá lugar un recital de cante a cargo de José de la Tomasa. A la guitarra Paco Cortés (22'30 horas). Y, en La Platería, el baile de raíz sacromontana de Angustillas "La Mona".

El martes, 1 de mayo, en el Teatro Municipal de Armilla veremos a Fuensanta "La Moneta", la bailaora de mayor proyección del panorama actual granadino (20'00 horas). Le acompaña David Carmona, Miguel Iglesias, Miguel Lavis, Antonio Campos y José Valencia, quizá el mejor cantaor de atrás del momento.

El jueves, 3 de mayo (el Día de la Cruz), en Otivar (buena morcilla), disfrutaremos de uno de los cantaores mencionados anteriormente, Antonio Campos, cantando alante, arropado por, el también mencionado, David Carmona.

El viernes, 4 de mayo, en Montejícar (buenos embutidos), encontraremos un Concierto Flamenco Didáctico en la Cooperativa de Aceites (21:00 h.) a cargo de Octupussy Teatro, Paco Lara, Inmaculada Pérez “La Bruja” e Inma Román.

El sábado, por si no hemos quedado satisfechos, otra vez el dúo Campos-Carmona actuarán en La Platería.

* FOTO: La Moneta (©  flamenco-world.com)

Día de la poesía 2007

Día de la poesía 2007

Ya van cinco años que, con motivo de conmemorar el aniversario del nacimiento (y no la muerte) del poeta Javier Egea, que cumpliría 55 años, mañana, viernes 27, a las 21'00 horas, en el Teatro del Zaidín, tendrá lugar la celebración del V Día de la poesía.
 
Es un acto cultural donde se aúna la poesía y la música (por este orden). y, lo más importante, se entrega el IV Premio de Poesía Javier Egea a la poeta madrileña Sofía Rhei por su poemario 'Otra explicación para el temblor de las hojas', dotado nada menos que con 3.000 euros y una obra gráfica del gran artista granadino institucionalizado Juan Vida.
 
Importante también, pero de menor relevancia mediática, es la imposición de socios de honor de la Asociación del Diente de Oro, y se presentarán las bases del V Premio Javier Egea a cargo de nuestro ínclito Juan de Loxa.
 
La música vendrá de la mano de un cantautor granadino, un tanto ácrata, afincado en Alemania, Pedro Soriano que presentará su nuevo CD "La Plaza Humana" compuesto por poemas de autores granadinos. O sea, musicando textos de Javier Egea, Luis García Montero, José Luis García Rúa, Marga Blanco, Javir Benítez, Ramón Repiso, Alfonso Salazar, Ernesto Pérez Zúñiga, Belén Sánchez, David Hidalgo, Pepe Ramos y de un servidor.
 
La entrada es libre hasta completar aforo. El Teatro no es muy grande. Allí nos vemos.

Limpieza

Limpieza

La limpieza siempre es peligrosa. No me refiero a la limpieza en sí, en su acepción higiénica, sino al expurgo de nuestras posesiones, casi siempre, cuando el desorden oprime. O sea, lo que se dice hacer limpieza, despejar nuestros recuerdos tangibles de lo que creemos que ya no nos sirve o no nos es útil.

Basta con deshacernos de algo que guardábamos por si acaso durante años, para que a la vuelta de la esquina lo necesitemos.

Son pérdidas relativas, en realidad. Cuando tiramos algo lo hacemos con dolor quizá, pero a conciencia. Muchas veces, sin embargo, nos da alegría de deshacernos de algunas pertenencias, algunos recuerdos que no hacen sino anclarnos al pasado, a momentos que ya no volverán, sean buenos o malos.

Lo peor sin embargo es "prestar" algo porque no lo utilizamos de momento y cuando nos hace falta no lo tenemos o no sabemos dónde está o no recordamos quien lo tiene, que, voluntaria o involuntariamente se ha vuelto olvidadizo o amigo de lo ajeno o símplemente se ha apropiado de lo que está en su poder durante tanto tiempo ignorando quizá su pertenencia (el olvido afecta a todos).

Dicen que hay dos clases de tontos, los que prestan libros y los que los devuelven, y yo, amigos, soy de las dos clases.

Tapaderas

Tapaderas

Además de un primer significado ('pieza que se ajusta a la boca de alguna cavidad para cubrirla, como en los pucheros, tinajas, pozos, etc.'), la Real Academia apunta en su diccionario la acepción de 'persona o cosa que sirve para encubrir o disimular algo'.

Es normal en la novela negra y en las películas de policías, de la mafia, de espionaje... la tapadera, el negocio limpio que oculta otro sucio.

En Granada hay algunas tiendas de muebles sin movimiento alguno, sin luz apenas, sin apertura regular... que seguro son tapaderas para blanquear dinero probablemente. (Fantaseo). (No me tomen en serio.) (Es un ligero parecer.) (Vaya a ser que me meta en algún lío.)

Les Luthiers referían en una de sus grabaciones una especie de contra tapadera, en la que definían un local de juegos clandestinos y apuestas ilegales pero que en su fondo funcionaba un almacén.

Tapaderas son las que usan algunos señores y señoras que tienen una doble vida. Era común, cuando la homosexualidad era pecado nefando, ocultarla bajo un matrimonio de conveniencia, generalmente consumado con algunos inocentes retoños (hoy día inexplicablemente sigue pasando).

Lanzarote dicen que es una tapadera, una isla flotante, como Delos, en el Egeo, lugar de nacimiento de Apolo y Artemisa.

* ILUSTRACIÓN: Isla de Lanzarote, una tapadera.

Fiesta gitana en Pinos Puente

Fiesta gitana en Pinos Puente

Granada Flamenco

Noche de fiesta en Pinos Puente. Noche gitana. Dos de los grandes cantaores jerezanos, Fernando de la Morena y Luis “El Zambo”, junto al artista local Juan Ángel Tirado, protagonizaron una velada de compás, un recital de flamenco añejo y con sabor. Juan Ángel, uno de nuestros grandes representantes en el cante de atrás, que alante está demostrando que tiene también mucho que decir, fue el encargado de abrir el recital. Pecó de un exceso de orquestación, quizá por inseguridad, quizá por emparejar su presencia a los dos monstruos que le venían a la zaga. Tirado, se hizo acompañar por la guitarra ejemplar de Emilio Maya y de dos palmeros, hasta ahí bien, pero también venía un cajón, una travesera y un bajo eléctrico, lo que le hizo forzar la voz en demasía y que sus propuestas se fundieran con el soniquete de la banda. De esta guisa nos mostró soleá por bulerías, tangos, seguiriyas y bulerías. Como regalo, para finalizar, se desnudó de ése innecesario camuflaje, y tan sólo con la sonanta, cantó por derecho unos fandangos naturales en la boca del escenario.

Los artistas jerezanos, en cambio, con la parquedad de una guitarra, con la limpieza y el oficio de Antonio Higuero, impusieron su cátedra sin discusión en el “Martín Recuerda” de Pinos Puente. Luis “El Zambo”, representante de una de las familias míticas de Jerez, se templó con una soleá por bulerías, tal vez demasiado larga. Es posible que algunos artistas alarguen ciertos palos que bien dominan, pues su repertorio es limitado. Por tarantas, su mejor entrega, fue grande y preciso. Continuó con seguiriyas y fandangos y terminó por bulerías, la estrella de la corona, pero, como él reconoció entre bambalinas al final del concierto, le hubieran hecho falta dos o tres palmeros que le hubieran hecho compás para que la fiesta no quedara sosa.

Fernando de la Morena, participante en “Flamenco”, la película de Carlos Saura, con tres bulerías históricas, fue el encargado de cerrar la noche. Su sola presencia rellenaba el escenario. Con gracia y conocimiento, comenzó con una soleá y unos “fandanguitos”. Su enorme capacidad sonora y la modulación en su fraseo le han encumbrado al panteón de los grandes. Apuntó seguidamente unas seguiriyas y terminó con la marca de la casa, un par de bulerías, una de ellas a petición del público.

* FOTO: Fernando de la Morena en el Festival de Cante de las Minas de la Unión 2005 (© José Albadalejo)

El conocimiento y la raza en Alfacar

El conocimiento y la raza en Alfacar

Granada Flamenco

La sabiduría la puso Juan Pinilla; la savia Morenito de Íllora. Uno payo, el otro gitano. Fue una noche de color, una noche de contraste, en la que no queda más que hacer una comparativa sin ningún deseo de rozar el agravio. Juan actuó en primer lugar. Comenzó frío y algo desorientado, quizá por la escasez de público, cien personas escasas. Morenito salió al trapo bien templado y a tono con unas malagueñas y abandolaos. Pinilla fue largo y novedoso en su entrega. Más que correcto en sus tercios y el fraseo dulce y armónico. Su grito bien modulado. El de Íllora más previsible y ajustado en su repertorio. Cante de raíz, con queja y pellizco. Su grito ingobernable, sólo se desborda. Las dos guitarras de excepción. Luis Mariano, preciso y afinado, arropa a Juan. El prodigioso David Carmona acompaña a su tío Guillermo Campos “Morenito”.

El primero comenzó por granaínas y dejó buena muestra de cantiñas de nivel. Siguió por malagueñas de la Trini abandolándolas con fandangos de Frasquito. Con el garrotín ya estaba en su salsa, que remató con los bellos tangos del Piyayo y salpicó de farruca. Para terminar hizo fandangos de Huelva y naturales. Se despidió valiente con una temporera muy aplaudida.

Morenito, después de las malagueñas, con “El paño moruno” de Manuel de Falla comenzó una soleá llena de jondura. Los fandangos fueron puro dolor y sentimiento. Y para la bulería le faltó compás. Quiero decir, se notó la ausencia de palmeros que dieran color a la fiesta. Como agradable sorpresa, estas bulerías se extendieron al término de la velada con parte de su familia colaborando. Su hijo cantaba, su mujer y él acompañaban a las palmas, David tocaba la guitarra y el pequeño Miguel, de unos cuatro años, mientras se comía las uñas, dio una pataíta por bulerías.