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Flamenco

Aburrido final

Aburrido final

Flamenco Viene del Sur

Rescato algunos sobresalientes en Flamenco Viene del Sur en nuestra ciudad, sobre todo el día de Pastora. Pero en general el ciclo ha estado por debajo del nivel exigido en este evento. Otros escenarios hubieran recogido con gracia y aplauso cualquiera de las propuestas más flojas del Teatro Alhambra, pero las expectativas de calidad no se han cubierto.

Para terminar, el lunes pasado tuvimos a Juan ‘El Mistela’, bailaor clásico donde los haya, sobrio y varonil, que basa su estilo en el juego de pies. Se agradece este tipo de baile entre tanta experimentación, si no fuera por los evidentes remedos de Farruco, de Maya, de Manolete…, si no fuera por sus continuas repeticiones, si no fuera por su inmadura compañera de baile.

Noelia Saborea, como ya digo, en otros foros habría convencido. En esas tablas tan sólo deja claro su baile insustancial y los titubeos de un quiero y no puedo, evidenciado sobre todo en las alegrías. Incluso la caña, montada como un bonito paso a dos, una coreografía más que resultona, se deslució por la partenaire del bailaor. ¿Será por el cambio de la artista invitada que figuraba originalmente en el programa (Asunción Pérez ‘Choni’)?

Lo único que se salva del espectáculo, aparte de momentos innegables de ‘El Mistela’ (farruca, soleá), el violín de Lefevre, aunque su abuso está de más, y la voz, quizá sin brillo, de Inma ‘La Carbonera’ (destacamos su farruca a capela), es la guitarra fresca y exacta de Salvador Gutiérrez. Ni siquiera Enrique Soto al cante, del que se esperaba tanto, estuvo a la altura.

Es una obra que tiene sus momentos y tiene sus personajes. Pero, en conjunto fue aburrida. El tempo lento, los silencios y vacíos que, en otros espectáculos llegan a cautivar, aquí se vuelven en contra de los actuantes, creando un ligero sopor en el patio de butacas, reforzado por un juego de luces paupérrimo, con inexplicables apagones entre pieza y pieza.

La crisis no es sólo económica, sino también de ideas. Esperemos que el próximo año, con los recortes, podamos hacer un balance más positivo.

"Los hombres lloramos en círculo"

"Los hombres lloramos en círculo"

Es tan bello el título que no me he resistido ponerlo en la cabecera de este post. Éste responde a un libro de poemas sentidos que ha publicado por Paco Checa y presentó este sábado en el Centro de Documentación Musical de Andalucía a través del flamenco y la canción.

Los hombres lloramos en círculo,
colgados de bucles de acero.

Ese día tendió al verso y la palabra. Desde la Huerta de San Vicente, donde se clausuraba el Festival Internacional de Poesía de Granada, con la presencia y recital de la salvadoreña y nicaragüense Claribel Alegría, que de las dos nacionalidades goza, y de su paisano Ernesto Cardenal, un referente de compromiso activo en Nicaragua.

Gocé con Claribel, pero a Cardenal no lo pude ver, pues mis pasos me trasladaron a la Acera del Darro. Es una espina que no lograré sacarme.

Los versos de Checa eran ilustrados a la guitarra por el estudioso francés afincado en Almería Norberto Torres, quien me invitó a la presentación; al cante Pedro Torres, que no tuvo un buen día, por otra parte; y al recitado María Cruz, los dos de distintas localidades almerienses.

Un programa dinámico mostró buena parte de la obra, que se iba entroncando con García Lorca (Baladilla de los tres ríos, por milongas), con Morente y su Estrella, para acabar el recital y Miguel Hernández, como colofón fuera de programa. Algunos de sus poemas, recitados por el mismo Paco Checa y rematados por la Elegía.

Así, a lo largo de la velada escuchamos seguiriyas, trilleras, alegrías (ilustradas al baile por Clara, la hija del poeta), peteneras, soleá…

Todo acompañado con un montaje de diapositivas extemporáneo, para mí fuera de lugar.

Una manera de popularizar la poesía es hacerla canción.

Anoto a continuación los versos que abren el poemario:

SI HOY LLOVIERA


Si hoy lloviera
tendería mi ropa al sol para secarla,
de mi juventud las migajas asomadas al puente,
pestañas de recuerdos
cosidos a la piel de la quebrada.

Si hoy lloviera
regaría la tierra
con pompas rotas del amanecer
y secaría la penumbra
con tempestades violeteadas.

Si hoy lloviera

yo viajaría por todos los caminos
descalzo,
ausente,
peregrino de sotos sin cruces,
errante,
mirando al mar desde cualquier otero
silencioso…
esperando encontrarte
seco entre la lluvia…

Y regresarte.

La verdadera revolución de la copla

La verdadera revolución de la copla

Las coplas del querer

Hay muchos cantantes de copla, ahora que recobra un nuevo auge, y algunos muy buenos, pero hay sólo un cantaor de copla que se llama Miguel Poveda.

Las grandes facultades y el buen gusto están a su favor. Dones que hacen de este catalán afincado en Sevilla el intérprete más en forma de todo el panorama español. Miguel es un artista todoterreno que cualquier cosa que toca la engrandece, cual rey Midas, ya sea el flamenco, el bolero o la copla.

El miércoles pasado lo tuvimos en Granada, en el escenario del Palacio de Congresos. Fue algo grande, único, que, sin embargo se llenó tan sólo hasta su mitad. ¿Será por el elevado precio para esta ciudad? (35 euros la entrada más barata). ¿Será por presentar su espectáculo entre semana? ¿Será porque habría otra alternativa? ¿Quizá fútbol? (lo ignoro, porque no entiendo de ese deporte, pero como siempre retransmiten partidos “históricos”…).

No sé. Fue un concierto que dejó huella, que convenció a todo el mundo, que rozó el sobresaliente, sin apenas fisuras, acaso un par de acoples imperdonables a estas alturas.

Los asistentes no querían dejar escapar al artista. Poveda no quería dejar escapar a su público. Resultado: cerca de dos horas y media duró el espectáculo (ganancia de taxistas).

Miguel Poveda estuvo entregado y generoso. Recorrió, de forma salteada, su doble trabajo discográfico, Las coplas del querer, que a la vez le da nombre a la gira.

Comenzando con una ensalada de coplas, a la manera de las coplerías “La radio de mi madre” de su disco “Tierra de calma” (2006), estuvo cantando bien temperado hasta los bises finales, igualmente dadivosos. En total unos 25 temas que hicieron la gloria de todos los presentes.

Sería cansino hablar de todas y cada una de estas coplas. Todas ellas forman un acervo cultural de primer orden de este país, compuestas por Quintero, León, Quiroga, Valverde, Solano, Gallardo y muchos más compositores-poetas, juntos o por separado.

Así escuchamos desde las archiconocidas “Ojos verdes”, “Rocío” “Vamos a dejarlo así” o “La bien pagá” hasta otras menos familiares. Todas adaptadas perfectamente a la tesitura de Miguel y a estos nuevos tiempos por el pianista y compositor Joan Albert Amargós, y con una dimensión flamenca innegable con los arreglos del guitarrista Juan Gómez ‘Chicuelo’, los dos presentes en el concierto.

Otros músicos de altura que le acompañaban fueron Olvido Lanza al violín, Julián Sánchez, que es de Granada, a la trompeta, Guillermo Prats al contrabajo, Antonio Coronel como baterista, Paquito González en la percusión y Carlos Grilo y Luis Cantarote en los temas que requiriesen compás. De forma que con gran orquesta o con pequeño grupo, Poveda no abandonó las tablas no más un par de veces para cambiar su vestuario, parco y elegante, aderezado de vez en vez con sombrero negro.

Y, como la cabra tira al monte, no quiero abandonar la tribuna sin hacer mención de los aires flamencos que tachonan la obra. Entre copla, zambra y pasodoble (La senda del viento), escuchamos romances (La niña del Albaicín), la rumba camaroniana Sere...serenito, tangos (Embrujá por tu querer) y milongas (Vino amargo) y ya de lleno unas alegrías, dedicadas a Marina Heredia, unos fandangos de Morente, fuera de programa, y algunas bulerías, una a solas con guitarra y compás, otra la Baladilla de los tres puñales y otra, también como regalo para finalizar, Alfileres de colores, esa joya de Diego Carrasco que tantos buenos momentos nos ha dado…

 

Un trocito de cielo en Montejícar

Un trocito de cielo en Montejícar

El techo del Instituto de Enseñanza Secundaria de Montejícar se ha cuajado de estrellas para recibir a otro astro más humano. El martes, 11 de mayo, Estrella Morente se desplazó desde su casa actual en Málaga hasta un pueblo perdido en los montes del oriente granadino para compartir una mañana con los alumnos.

Desde hace varios años, Paco Julio, un profesor amante de su trabajo, está desarrollando en su centro educativo unas jornadas de acercamiento al flamenco a través de sus figuras femeninas. Se han estudiado artistas de la talla de Carmen Linares, Carmen Amaya, Pastora Pavón o la ‘Niña de la Puebla’ y, desde hace cuatro años, con la presencia de la mujer estudiada. Así, por las aulas del Instituto han pasado Marina Heredia, Eva Yerbabuena, Belén Maya y, en esta ocasión, Estrella Morente.

La incertidumbre de su presencia se tuvo hasta que se le vio bajar del taxi. Cómo una estrella (valga la redundancia) de ese calibre se prestaba a algo tan marginal, minoritario y de tan escasa repercusión. Pero terminamos conviniendo, Morente incluida, que esto no era una actuación perdida, sino el acto necesario que debería existir permanente y espacialmente. Que Montejícar sirva de ejemplo pionero para seguir e imitar. Es una vergüenza que nuestros niños y jóvenes sepan de música clásica y de rock, de operaciones triunfo y eurovisiones y estén tan alejados de nuestras raíces y nuestro poso folklórico-cultural.

Durante algunos días, los educandos, con el apoyo de absolutamente todo el profesorado, se han volcado en preparar este día, con proyecciones, charlas, vídeos, talleres… hasta ornar el cielorraso como he dicho y las paredes de los pasillos con murales alusivos a la artista y su mundo. Esto se complementa con una exposición de fotografía de gran formato y unos tientos-tangos que compuso el mismo profesor para la ocasión.

Estrella, que comenzó perdida y algo amodorrada del viaje, se iba entusiasmando poco a poco. El trabajo continuo, el interés hacia el flamenco y hacia su persona en particular, junto a una charla espontánea y algunas preguntas de los chicos atentos, terminaron de convencerla, y con el firme propósito de elevar esta actuación solapada hasta las cumbres más altas para que se tuviera en cuenta y cundiera el esfuerzo.

Estrella habló de todo. Se sentía a gusto y feliz al ver las caras anhelantes de sus jóvenes seguidores. Entre algunas anécdotas de su mundo, adelantó el lanzamiento de su próximo disco, que va a ser muy flamenco, y que proyecta vivir en Granada donde, entre otras cosas, "te traen el pan a la puerta de casa".

Su alocución, llena de consejos y guiños a sus predecesoras, estuvo enriquecida por un poquito por bulerías, haciéndose compás con los nudillos en la mesa, a la manera de María la Sabina. Para terminar su intervención, con generosidad y gracia, interpretó el famoso “Volver” que sirvió de banda sonora a la película de Almodóvar.

La mañana terminó con un maratón de fotografías oficiales y personales, cientos de autógrafos y, con ramo de flores y regalos varios para la cantaora, se la despidió con la promesa de que volvería a enseñarle a sus hijos ese trocito de cielo.

Presente, pasado y futuro de las seis cuerdas

Presente, pasado y futuro de las seis cuerdas

Flamenco Viene del Sur

Miguel Ángel Cortés es el único guitarrista que aparece en el programa Flamenco Viene del Sur; y, aunque afincado en Sevilla desde hace casi una década, es el único representante granadino en este ciclo, no sólo en Granada, sino en toda Andalucía (lo cual supone un gran despropósito para con nuestra ciudad y nuestros flamencos).

Aunque no por eso era casi obligatorio ir a verlo, a escucharlo. El lleno absoluto y el calor que se le brindó fue por su buen hacer en la guitarra, su coherente trayectoria, su clara creatividad tras una buena base de tradición y, en definitiva, para tomar el pulso a sus nuevas propuestas, aún más habiéndole visto algo perdido en alguna de sus últimas actuaciones.

No sorprendió, no obstante. La presencia, la figura, la madurez y el oficio estaban asegurados. Con un dominio excelente y un buen arropamiento fue desarrollándose una velada eminentemente festera. La única concesión a la jondura fue una bella seguiriya interpretada en solitario en el ecuador de la función. Quizá también un guiño a la soleá o a la granaína que rápidamente se crecen por bulerías.

Por lo demás, demasiada fiesta que, lejos de diluirse en simplicidades, sembró la noche de color y de riqueza en falsetas y escalas, en la que no sólo destaca la velocidad rítmica y el soniquete de la mano derecha, sino también la independencia circense de la siniestra.

Para acompasarse se apoya en el cajón cada vez más sabio de José Carrasco, el cual demuestra su autoridad y precisión en un exclusivo solo. Dos palmeros de excepción, Bobote y Torombo, a veces innecesarios, refuerzan el compás. Y tres cantaoras, Raquel Enamorado, Noelia Miralles y Macarena de la Torre, como un instrumento más al servicio de la sonanta, dimensional sin igual las entregas por tangos y por alegrías, que vienen de dos en dos, aunque con distinto tratamiento.

Las alegrías tienen la sal que Miguel Ángel ha sabido adquirir asentado en Andalucía la baja; los tangos tienen el aire incomparable que supo aprender y aprehender en la noche sacromontana.

Para el fin de fiestas tiene un “detalle”, su niño Cayetano, de apenas tres años, sube al escenario y, con una guitarra adaptada, acompaña con verdadero sentido a su padre por tangos, mientras el resto del cuadro, entusiasmado, le hace compás alrededor.

Si Granada tuviera voz

Si Granada tuviera voz

La sensación de haber visto un gran concierto es la que quedó a la salida del Palacio de Congresos el pasado viernes, cuando Marina Heredia presentó su último disco. Se identifica tanto con él que le ha puesto su propio nombre, “Marina”. Es un disco de madurez, como ya dije. Un disco de madurez tanto fisiológica como artística que se desprende de los dedos. Una vez que se ha escuchado el disco, que se ha asistido al recital, se entiende que otro tipo de trabajo no podía haber sido grabado. Son las canciones de Marina, es el repertorio de su vida y de su quehacer creativo. Por eso suena familiar, por eso suena fresco y suena nuevo. Es el sonido de la tierra. Es profético y sincero. Si Granada tuviera voz sería la de Marina Heredia.

Una función bien estructurada, con tres partes meridianamente claras, sabiamente diseñadas, vertebran la obra. La redondez en forma de tonás con la que empieza y acaba el espectáculo ofrece una dimensión como de cuento. Una fórmula que ya hemos visto en otros trabajos, que terminan como empiezan, como en “Lluvia” de Eva Yerbabuena.

Un buen armazón musical y el sonido cuidado de Juan Benavides dan consistencia y profesionalidad a toda la noche. Unos intérpretes de lujo: José Quevedo ‘Bolita’ y Luis Mariano a la guitarra; Anabel Ribera, Toñi Nogaredo y Jara Heredia haciendo compás y coros; y Paquito González a la percusión, visten de largo un escenario de primera.

Las tres partes que dividen la velada están identificadas convencionalmente con el cambio de vestuario de la artista. Un entallado vestido blanco de volantes, con sinuosa abertura en la falda, marca una primera parte eminentemente granadina. Después del pregón preliminar con el que nos saluda formalmente, los tangos De los peroles reivindican su tierra y su esencia. Ya he dicho más de una vez que la mejor representante por tangos que tiene Granada es esta cantaora.

En el Cafetín son Fandangos del Albaicín, que comienzan por esa letrilla (“Lejos, muy lejos de España”) de Ángel Ganivet, que también borda la granadina, quizá, para mi gusto, un poco demasiado por arriba que aboca al desequilibrio.

La esplendorosa segunda parte comienza con Luis Mariano a pie de escenario, con su guitarra limpia, canora, sacromontana, brindando una generosa introducción por levante, mientras Marina aparece en escena con pantalón, chaquetilla corta y sombrero cordobés, y se sienta a su lado para ofrecer su jondura y aguardiente haciendo minera y levantica. Una malagueña de buena factura, El Perchel, también está en su sitio. Sus letras son pensadas y escogidas. Una de ellas, ‘Los peces mueran de pena’, de Bernardo de los Lobitos, también entraría en mi selección, es de una sencillez estremecedora.

Pal’ Parrón es la soleá que le dedica a su padre, al cual le debe entre otras cosas el sentimiento de este cante (el mismo que la apasiona en los cantes mineros).

Las seguiriyas Cruz vieja, con la que termina este tácito ecuador, dejan clara la dimensión de la granadina, su florecimiento y trayectoria. Su juicio y su compromiso. En medio del desgarro de esta pieza tuvo lugar el momento de oro de la velada. Con toda naturalidad, Marina se quitó la chaqueta y se destocó, se soltó el pelo cautivo bajo el sombrero y las horquillas y liberó las faldas de su camisa blanca, prietas bajo el pantalón flamenco. Comenzó a desabrocharse la blusa por abajo, rica en botones, y se la anudó en la cintura, con estudiada premeditación. La repensada espontaneidad de esta sensual metamorfosis arrancó sin cortapisas los reconocidos aplausos del respetable.

La pieza instrumental de ‘Bolita’, cercana a Cádiz, introduce la tercera parte, con sus sorpresas anunciadas. Para la esperada bulería No me lo creo, que abre su trabajo discográfico, se apoya en su primer invitado y autor del tema, Parrita, que se cruza y descontrola por momentos, pero al venerado todo se le perdona. Marina, con vestido entallado, palabra de honor, y pañuelo de gasa sobre su brazo izquierdo, de suave guinda (su atuendo menos acertado), secunda al creador mostrándole admiración.

Tanto en la seguiriya como en la bulería con Parrita, la cantaora se arropa de la guitarra de Diego del Morao, siempre preciso, sin una nota fuera de lugar, y un soniquete envidiable. 

Entre Chinos es la bulería jerezana con la que se homenajea al cantaor malagueño José Ruiz Rosa ‘El Chino’. Las alegrías Sed son una composición de Juan Fernández Montoya ‘Farruquito’, quien sale a los postres para ofrecer una pincelada de su arte sin igual. Domina su cuerpo y vence el compás. Sabio, temperamental, innato.

Bambineando no tiene más ciencia de ser un reconocimiento por rumbas merecidísimo al gran Bambino, que precede al final, como ya se ha dicho, por tonás, imprimiéndole esfericidad al conjunto.

Un poquito por fiesta bisea la noche.

Marina en concierto

Marina en concierto

Empiezo a escribir este post mientras escucho el nuevo disco de Marina Heredia, a quien voy a ver esta noche en el Palacio de Congresos, precisamente para la presentación de este trabajo, que es el tercero de su carrera.

Después de Me duele, me duele (2001) y de La voz del agua (2007), llega una tercera grabación tan necesaria como esperada, llamada simplemente Marina.

Este cedé goza de una hermosa madurez, en el que Heredia se ha sentido a gusto, ha grabado exactamente lo que quería grabar. Es ortodoxo “como se puede ser añejo a mis treinta años”, confesó la artista.

Para mí es el sonido de Granada. No sólo por sus temas, eminentemente granadinos (tangos de Graná, fandangos del Albaizín, solea del Parón), sino que se rodea de músicos de la tierra: las guitarras de Luis Mariano y de Miguel Ochando, las castañuelas de Angustias ‘La Mona’ o los jaleos de Curro Albayzín y de Jara Heredia.

En el concierto estará arropada, además de por sus habituales, encabezados por José Quevedo ‘Bolita’, verdadero coartífice de este trabajo, por Parrita, quien le presta una sabrosa bulería, por la sensible guitarra de Diego del Morao, que acompaña casi toda la grabación y de Farruquito, que compone la letra y música de las alegrías.

También deja espacio para la nostalgia e interpreta unas bulerías de ‘El Chino’, con mucho compás. Y se hace grande en la jondura de una malagueña popular, en unas seguiriyas, en las que adapta una bella creación de Curro Durse y unos cantes de levante.

En principio, si tengo que elegir un tema, me quedo con la soleá acertadamente llamada Pal’ Parrón, pues sigue la estela de su padre, "el mejor solearero", la misma cadencia, el mismo timbre e, incluso, el mismo sentimiento.

No hay que perdérsela.

Nuevamente Eva

Nuevamente Eva

Este lunes, se concedieron los XIII premios nacionales de artes escénicas. La SGAE tuvo el acierto y el buen gusto de galardonar a Eva Yerbabuena como la mejor intérprete femenina de danza por su espectáculo "Lluvia". Una obra intimista, de una curiosa vanguardia, que ya prometía desde sus comienzos. A la que le hice un seguimiento en este blog desde que tuve contacto con ella.

Dejo algunas entradas:

Y que cumplas muchos más

El descubrimiento de la lentitud

Siempre que bailo intento cantar con el cuerpo

Las intimidades de Eva

* Fragmento de una foto de Nono Guirado©.

Jóvenes guitarras andaluzas

Jóvenes guitarras andaluzas

El pasado martes, 27 de abril, tuvo lugar en el Teatro Alhambra la Semifinal del I Certamen Andaluz de Jóvenes Flamencos en su modalidad de Toque.

Este Concurso lo instituye el Instituto Andaluz de la Juventud de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, dentro del Programa “DESENCAJA”, en colaboración con la Agencia Andaluza del Flamenco de la Consejería de Cultura y la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas.

El certamen se dirige a cantaores, bailaores y guitarristas andaluces o residentes en Andalucía, hasta los 25 años. Una vez recibidas las solicitudes el 19 de octubre, comenzará el proceso de selección de los finalistas. (La Semifinal de guitarra, como digo, la tuvimos en Granada.)

La primera sensación que tuve era el buen nivel de los participantes. La guitarraflamenca es riquísima y bien interpretada roza la obra de arte.

Cada participante expuso dos temasd a su elección, uno en solitario y otro acompañando al baile, que, en caso de ser seleccionados, no pueden repetir en la Final, en Jerez de la Frontera.

El orden de participación fue por sorteo. En primer lugar actuó Francisco Vinuesa de Málaga (quizá el toque más preciso), que hizo bulerías y soleá por bulerías para la cantaora Rosi Navarro Villanueva, La Divi; después le tocó el turno a Antonio Jesús Zamorano Gómez de Morón de la Frontera (Sevilla), que interpretó guajiras (muy aceleradas) y acompañó por soleá a Jesús Carrillo; Alberto López, nuestro representantye, de Baza, se decantó por bulerías (demasiado cortas) y por la caña, dándole todo el protagonismo al cantaor David Bastidas; David Rodríguez, de Almería, hizo taranta (recordaba a Niño Josele) y le tocó alegrías a Judith Alférez.

Tras un descanso, desde Úbeda (Jaén), Julio Romero comienza con mineras y acompaña a Agustín Navarro; el representante de Córdoba José Luis Medina se decanto por soleares y por cantes de levante, arropando a Juan Murube (cantaor particular donde los haya);Martín Fayos, ’Niño Martín’, de Huelva, también se inclinó por soleá y, a Juan Fernando, acompañó por mineras; por último, desde el Puerto de Santa María de Cadiz, Francisco León fue muy flamenco por bulerías y, con Andrés de Jerez, hizo tarantas. Punta Umbría,

Como ganadores de esta Semifinal quedaron, sin mucha sorpresa, Martín Fayos (Punta Umbría, Huelva) y Francisco León (El Puerto de Santa María, Cádiz). Son los que se veían más sueltos y los que llevaron los cantaores más íntegros e interesantes (que todo influye). Yo, sin embargo, habría cambiado a alguno de ellos, posiblemente al de Cádiz, por Francisco Vinuesa de Málaga.

Los jóvenes ganadores, uno por modalidad, actuarán en el programa ’Flamenco viene del Sur’ y en la Bienal de Flamenco 2010, así como en los circuitos que organice la Agencia Andaluza del Flamenco. Además, los ganadores de cada modalidad recibirán un premio de formación valorado en 3.000 euros.

Un sueño simple

Un sueño simple

Flamenco Viene del Sur

La simplicidad de un argumento puede deslucir una obra. La puerilidad en el mensaje hace de sus escenas continua comicidad. Juan José Jaén ‘El Junco’ trajo el lunes pasado al teatro Alhambra su montaje “Por un sueño”, que resultó ser el intento de apretar una tuerca en un tornillo romo.

 

Zapatero a tus zapatos, que es como decir, bailaor dedícate a bailar y no a justificar filosóficamente más de una hora. No sé porqué todos tienen que contar cosas. No sé porqué la representación flamenca se tiene que teatralizar, sobre todo si es el baile el que está en juego (que siempre, de una manera u otra, se la juega).

No, aunque lo parezca, no estoy en contra de la dramaturgia en el espectáculo flamenco. Es más, agradezco cuando se aúnan todo tipo de artes, enriqueciendo así la oferta. Pero el instituto ya lo dejamos y es necesario exigir profundidad y rigor.

Me recuerda a los montajes de otro afamado bailaor granadino, que difícilmente superan el abecé.

Quizá falte una buena idea. Quizá falte un desarrollo coherente. Quizá falte una base dramática. Pero lo que sin duda falta es un buen directo de escena (aunque en el programa se alude a alguien encargado de la “dirección y dramaturgia”).

Tampoco entiendo una pantalla que da poco juego y que se oculte a los músicos tras un telón y la falta de luz casi permanente en toda la obra.

Por lo demás correcto. Con sus altibajos habituales. La altura y delgadez de ‘El Junco’ le hace parecer desgarbado, pero tiene unos pies envidiables y unos quiebros sugerentes, destacando en la seguiriya y la soleá, sobre todo. La farruca, interpretada con piano (Ale Romero), de tan novedosa se hace irreconocible como tal y sin enjundia.

El armazón musical es excelente, desde las dos guitarras (Keko Baldomero y Juan Carlos Berlanga) hasta el cante de ‘El Gallí’, aunque en otros foros lo hemos visto más acertado, y de David Palomar, como artista invitado.

Juan Carlos Guajardo, con su baile contemporáneo, adopta el papel de “Mortal” en esta obra maniquea. Salvo momentos con su toque de exclusividad y buen gusto, deja mucho que desear.

Quien obtiene notable alto en su intervención es la bailaora Susana Casas que, quitando algunas escenas forzadas simbolizando “La Creatividad”, tanto en sus pasos por levante, rematados con tango, y sobre todo sus alegrías, con cola y mantón, suponen por igual el peso que se espera y el aire fresco que se encuentra.

* Calixto Sánchez por Paco Sánchez ©.

 

Por África

Por África

II Festival Flamencos por África

Por enésima vez los flamencos se han volcado por una causa benéfica. En esta ocasión se apoya a la asociación Calor y café, que se centra en la ayuda genérica al continente africano, el más pobre del globo. Ya creo que está de más alabar la conciencia solidaria de estos artistas.

Está demostrado con creces que el arte y el tiempo de los flamencos se ofrece sin condiciones cuando una causa justa está en juego. Motivos hay muchos, individuales y genéricos. Quizá influya, como causa última, el haberse visto también en dificultades como gitanos, como andaluces, como trabajadores, como marginados.

Todos los que fueron avisados se presentaron sin contemplaciones, a excepción de Jaime Heredia ‘El Parrón’, atrapado en el aeropuerto de Madrid, y de Curro Andrés que, aunque presente, no pudo cantar por tener la garganta afectada.

La Academia de Miguel Medina abre la noche, con Francisco Manuel Díaz a la guitarra e Iván ‘El Centenillo’ al cante, que después se hace una malagueña alante. Antonio Campos hará unas bamberas y Kiki Morente, con Juan Habichuela nieto, se deciden por los tangos, en los que recuerdan a Enrique. Sergio Gómez, arropado por Alfredo Mesa, canta una bella farruca y su padre Antonio Gómez ‘El Colorao’, con Tente a la guitarra, canta su tradicional balada Mi mama. Ana Calí, con Sergio, Juan Pinilla y Alfredo Mesa, baila por tangos.

José Carlos Zárate, con su guitarra, abre un tácito segundo pase tocando aires de Cádiz. El ‘Nene de Santa Fe’ borda una soleá, mientras Juan Habichuela le almohada con su guitarra. Agustín Barajas, de intenso traje blanco, baila unas bellas alegrías, con Luis Mariano y Sergio Gómez haciendo de improvisado cuadro. Curro Albayzín se acuerda de García Lorca en su recitado, con el ritmo solearero de Francisco Manuel. Fernando Rey será valiente por fandangos. Arturo Fernández, después de mucho tiempo sin cantar en público, fue correcto por malagueñas, llevado casi en volandas por la guitarra de Ramón del Paso. Pepe Luis Carmona, con Juan Habichuela, a media voz aborda la soleá de Alcalá. Ana Mochón, acompañada por Antonio ‘La Luz’, remata la noche por bulerías.

Dinamizando este Festival estuvimos Juan Pinilla y un servidor, que hicimos lo que pudimos.

* Nene de Santa Fe, en la foto (© deflamenco.com)

 

Noche de cante en el Alhambra

Noche de cante en el Alhambra

Flamenco Viene del Sur

El ciclo de flamenco que viene del sur, este año está un poco deslavazado. La coherencia y el equilibrio no son factores que predominen como otros años. Quizá en otras ciudades la suerte ha sonreído algo más. La única noche dedicada exclusivamente al cante la tuvimos el lunes pasado con una pareja antagónica.

José Valencia actuó en primer lugar demostrando su poderío, que no su absoluto dominio. José es un cantaor hecho atrás, para cantarle al baile. Su compás y sentido del ritmo son envidiables. Quizá esté dentro de esa media docena de cantaores imprescindibles en esta primera década de siglo. Así, sus cantes festeros fueron los que mejor resultado dieron, aparte de unas seguiriyas, en las que se entregó sin miramientos. Las bulerías, como digo, fue su mejor entrega. Por lo demás (soleá y cantiñas) estuvo correcto. Para las malagueñas esperábamos algo más, con el buen saborcillo que nos dejó cantándole a Pastora Galván en este mismo escenario. En su actuación sobresale el tocaor Miguel Iglesias y los palmeros, capitaneados por el ínclito Bobote.

Calixto Sánchez no es el que era. Quizá la alergia influya, pero él se quejaba de los años. Su sentido académico y perfeccionista permanecen, no obstante. Su sola presencia, la conexión con el público, sus chascarrillos pertinentes, le hacen tan entrañable como necesario. Entra con una toná sin apenas megafonía. Los técnicos se duermen y, anteriormente con Valencia, y ahora con Sánchez, la iluminación se rezaga. Sigue por malagueñas y soleá. Manolo Franco lo arropa perfectamente, con gusto y sentido. El bello Romance de las tres cautivas por tangos da paso a la fiesta, a la que sigue por cantiñas, verdadero maestro del género, del que han tomado buena nota nuestros cantaores Curro Andrés y Juan Pinilla, por ejemplo. Con las bulerías La Manolita rematadas, como acostumbra, con unas habaneras de Carlos Cano termina su recital. Antes de abandonar el foro, sin embargo, arroja un poquito de compromiso por fandangos.

* Calixto Sánchez por Paco Sánchez ©.

 

Mirando el flamenco desde arriba

Mirando el flamenco desde arriba

Flamenco Viene del Sur

Después de más de una semana del estreno de “Dos por medio y Cía” me atrevo a escribir unas notas. La distancia sin embargo no es debida a la dificultad de análisis de una obra rompedora, sino al vértigo de unos días que me ocupan en algunas otras cosas de igual escaso provecho.

En primer lugar me asalta la pregunta de si obra tan singular y poliédrica se ajusta al ciclo que nos ocupa, si tiene cabida en el flamenco que del sur está surgiendo. Porque flamenco no es, aunque quienes lo ejecutan son flamencos, me refiero al grueso del cuerpo de baile. No hay guitarras, no hay palmas, no hay voces, por tanto no hay quejíos, aunque sí pellizcos. Tan sólo un piano (de Edith Peña, pianista ajena) que interpreta las sonatas hilvanadas del Padre Antonio Soler basadas en las composiciones de Bach.

Ya las bailó Antonio en Duende y Misterio del Flamenco (1952), haciendo alarde de la escuela bolera. Así pues ya entraba dentro de los entresijos de este arte. Ahora, cuatro bailarines o  bailaores (Álvaro Paños, Carmen Manzanera, Rosana Romero, Sergio Bernal), capitaneados por Rafael Estévez y Nani Paños, cogen el testigo y, como si fuera la apuesta de una partida de póker, igualan y aumentan esta fantasía. No sólo la escuela bolera interviene, sino también el clásico español, la danza neoclásica, la contemporánea y el baile flamenco, creando un corpus tan genérico que, a pesar del dominio de los actuantes, a veces se pierde.

Bonita es la palabra que mejor define la obra, aunque peque de simpleza. Bonita y delicada, podemos añadir. Con una música deslumbrante y una ejecución sin fisuras. Los silencios también son importantes y las cuñas ortodoxas del compás por bulerías. No estamos hablando de experimentos, sino de experimentados. Tanto Rafael como Nani, han demostrado con creces a lo largo de los años su dominio del baile, su conocimiento del ritmo, su sabiduría flamenca.

Son catorce momentos, catorce sonatas distintas pero complementarias, donde se impone una coreografía original y muy cuidada, destacando el alejamiento de la simetría y la búsqueda permanente del equilibrio.

Un escenario sobrio, quizá con menos luz de la deseada, nunca está vacío. El movimiento manda. En solitario, por parejas o en grupo de tres, cuatro o seis, no dejan descansar al ojo atento. Ni un momento para el aplauso, incluso. Es uno de los logros de la función, la permanencia, la continuidad, la imbricación de baile sobre baile y la mezcla de estilos.

Entre las carencias más evidentes, sin embargo, encontramos falta de sincronía cuando el baile traspasa la individualidad y, quizá, su duración excesiva.

A veces, unas castañuelas (Nani Paños) acompañan al piano o quiebran el silencio. La sensualidad y el abanico también tienen su espacio. Movimientos redondos o quebrados, densos y minimalistas, ligeros o cargados de intención, añejos o de nuevo cuño, con peso específico e improvisados, construyen un armazón a prueba de cualquier paladar.

Fin de semana

Fin de semana

Patrimonio Flamenco y más

Últimamente los acontecimientos se amontonan y, desde que no escribo para el periódico, no siempre tomo nota. La memoria no siempre responde, sobre todo si han pasado trabajos y días. Una de las causas del olvido es la interferencia. Un recuerdo reciente se va difuminando cuantos más recuerdos echemos encima.

El viernes estuve en La Platería, donde se presentaba “de la fuente”, el primer trabajo discográfico de Esther Crisol. Después de una extensa presentación, sin desperdicio alguno, del flamencólogo Miguel Ángel González, desmenuzando cada uno de los cortes del disco, la cantaora nos brindó con algunos de estos temas, alternando de guitarrista, según el caso, el mismo que interviene en el disco.

Una reseña y valoración más amplia intentaré hacerla en ocasión más propicia. Ahora diré que uno de los valores de la obra es el trabajo en sí mismo. Cada palo ha constituido una ingente labor de indagación en voces del pasado y recuperación, intentando ser fiel al original. Otro valor a tener en cuenta es la formación musical de Esther, lo que incide en esta precisión.

Así, con una valoración positiva, en la voz grave y segura de la granadina, se escucharon malagueñas y rondeñas, acompañado por Vicente Márquez; tangos y bulerías, con Josele de la Rosa; seguiriyas, con José Manuel Cano; alegrías, con Alfredo Mesa.

El sábado por la mañana estuve en la inauguración de la Escuela Municipal de Flamenco, en la Zona Norte, que será gestionada por el mismo personal que gestiona La Chumbera, capitaneados por Antonio Vallejo. La escuela, con unos 20 años de existencia, estrena una sede expresamente pensada para lo que es, instaurándose en el mejor espacio para la enseñanza de flamenco que yo haya contemplado hasta la fecha. Con un presupuesto de un millón sesenta y cinco mil euros, la escuela cuenta con varios salones de baile y aulas acondicionadas para guitarra, cante y percusión, las cuatro disciplinas en que se centra la docencia. También cuenta con un salón de usos múltiples, con asientos elevados para representaciones, sistemas de megafonía, iluminación y proyección; y, por descontado, con vestuarios y aseos. Tan sólo el suelo, me comentó Vallejo, ha costado 50 millones, es un suelo especial, traído de Rusia, para que quien baile sobre él no le duela la espalda.

Eché de menos, no obstante, que la escuela se dedicara también a asuntos técnicos, como iluminación y sonido, y a la enseñanza teórica del flamenco.

El mismo sábado por la noche fui a ver a Sara Heredia a La Chumbera. Aunque no estuvo muy fina, aquejada de un resfriado, se le reconoce como a la gitana combativa que es, referente indiscutible en el Sacromonte y una de las mejores jaleadoras que existen. Con su preciosa voz, a veces cascada por la costumbre, cantó por levante, hizo tientos-tangos y soleares. A la guitarra lo acompañaba su compañero Antonio ‘El Chonico’, que, en solitario, interpretó unas tremendas granaínas y unas bulerías.

Pero como Sara es grande de veras es cantando atrás, para el baile, como demostró arropando a Manuela por alegrías y a su hija Sole por bulerías.

 

Buscando un lenguaje

Buscando un lenguaje

Patrimonio Flamenco

Llevo más tiempo del que me gustaría, y mucho más del que acostumbro, unas notas en la cartera. Tanto que el detalle se me escapa entre los dedos pero la impresión genérica permanece. Recuerdo que de La Chumbera bajé con buen sabor de boca, aunque un sentimiento anudaba mi garganta. Buen sabor por un espectáculo redondo, sin fisuras apenas y con innovadoras propuestas. Un cierto amargor entiendo porque la bailaora busca un lenguaje que no acaba de encontrar. Aunque lo importante es esa siembra, que algún día dará sus frutos.

Elena López ‘La Sensa’, con una gran formación en la danza clásica y en la escuela bolera, quiere impregnar sus propuestas de algo más que flamenco. Su cuerpo y sus ganas le acompañan. Su cuadro le arropa casi al milímetro. Destacamos el solo de guitarra por granaínas que abre la actuación. Aunque algo indeciso, Kiki Corpas, estuvo más que correcto.

Antonio Heredia ‘El Pelos’ y Marta ‘La Niña’, al cante, caldearon los momentos con el contraste de sus voces. Lo que demostraron desde un comienzo cantando fandangos a capela, con coda final a dos voces. Y después individualmente, Marta haciendo farrucas y Antonio rajando por soleá.

Manuel Vílchez entiende el sentido de la percusión en el flamenco. Un buen percusionista, lo he dicho ya varias veces, es el que está pero no se nota.

‘La Sensa’ interviene en la caña, donde hace alarde del toque de palillos y es grande con sus requiebros, que llegan a pellizcar, y cuando mece el baile.

Más celosa será por tarantas, rematadas por tangos, en las que derrocha sabiduría y salpica de buenas ideas y guiños contemporáneos.

Un generoso fin de fiestas por bulerías dulcifica una actuación que ya de por sí fue sabrosa.

* ’La Sensa’ en el Premio de Jóvenes Flamencos de la Diputación en 2009 (© Nono Guirado).

Lo prometido…

Lo prometido…

III Gran Festival Flamenco a beneficio de

"Proyecto Hombre" de Granada

Cuando se presenta un festival benéfico, sin ninguna duda, se mira el cartel (que siempre es aproximado), pero la exigencia y la calidad pasan a un segundo plano. Todo lo que se ofrezca es bienvenido por la labor que se está realizando. De cualquier forma, la sorpresa siempre salta.

Pero, cuando todo el festival es una sorpresa, hay que quitarse el sombrero y decir que merece la pena empujar pesadas cargas por vías tan llevaderas. Este Gran Festival Flamenco fue organizado por la peña de La Platería.

El programa prometía. La función lo merece. Incluso el sonido, que en estos foros es la única pieza que suele fallar, estuvo a la altura.

Hace tiempo que tenía que haber publicado esta nota, pero las circunstancias han hecho que me rezague. Sin embargo, los apuntes de tal Festival, me quemaban en la agenda y como un escapulario saltaban a mi mente cada vez que me proponía a emprender cualquier actividad.

Iván ‘El Centenillo’, con Josele ‘de la Rosa’ a la guitarra, comienzan con una caña arriesgada de Pepe el de la Matrona, que culmina con una soleá apolá. Ana Mochón, arropada por Antonio ‘La Luz’, interpreta alegrías y La rosa cautiva, de Juanito Valderrama, por milongas, donde el guitarrista, fenomenal, arpegia un fragmento de la saeta de Serrat. Antonio ‘La Luz’ también acompañará a Sergio Gómez ‘El Colorao’, que canta unas bulerías, dedicadas a su tío Enrique (tristemente recién fallecido), muy de escuchar. A Sergio lo sustituye en el escenario su padre Antonio, a su lado el tocaor cada vez más fino Alfredo Mesa. ‘El Colorao’ es grande y moderado por soleá y por seguiriyas.

Para acabar la primera parte con bastante luz, Alba Heredia baila por alegrías. Está arropada por Rafi al cante, su madre, y Manuel Fernández a la guitarra. Como sorpresa anunciada, Juan Andrés Maya coge generoso relevo, quitándole protagonismo a su sobrina.

Manuel Palma ‘El Zahoreño’ abre la segunda parte con sus antológicas granaína y media. A la guitarra, un curtido Manuel Carvajal lo lleva como en volandas. Termina este cantaor laíno con fandangos de Manuel Torre, Vallejo y ‘El Gloria’.

Especialmente inspirado, como hacía tiempo no se le veía, Curro Albayzín, apoyado por las seis cuerdas sabias de Francisco Manuel Díaz, recita con gracia y con arte unos textos de Benítez Carrasco, Rafael de León y Federico García Lorca, con su poquito de sal, su poquito de cante por Graná y su poquito de baile. A las palmas y jaleos se les suman ‘El Centenillo’ y Juan Pinilla.

Sin cambiar de nombre, esta vez Curro Andrés, con Manuel Carvajal a la guitarra, demuestra su dominio y su medida del compás con el Romance de Juan de Osuna. Se despedirá con fandangos de Pepe Pinto y Caracol, que lo borda (aunque más afinado).

Juan Pinilla vuelve con Francisco Manuel Díaz para demostrar lo que puede hacer por levante. Termina con fandangos del Requeteque (costa granadina) y de Güéjar. También se acuerda del gran cantaor granadino Manuel Celestino Cobos ‘Cobitos’.

Para terminar, con sus pies limpios y su exclusiva presencia, Ana Calí, con las guitarras de Mesa y ‘La Luz’ y el cante de Pinilla y Curro Andrés, nos deja un buen sabor de boca bailando una soleá y bulerías.

* Ana Calí (foto tomada de su página oficial©).

Simplemente Pastora

Simplemente Pastora

Flamenco Viene del Sur

El flamenco tiene un camino que se debe recorrer con arte y de la mano del compás. Pastora Galván tiene todo el arte preciso para recorrer holgadamente este camino y tiene un compás que no se puede aguantar.

En una mesa de cuadrada madera están los músicos llevando el ritmo con los nudillos en el tablero. En primer plano el guitarrista Ramón Amador y el palmero Bobote, en la parte de atrás Londro y José Valencia, dos cantaores muy distintos, complementarios y de buena factura. Pastora, “de trapillo”, aborda las bulerías que apunta el cuadro como para sí. Ella, como en su casa, ensaya sobre la alfombra. Un pase y se descalza; otro y otro sin zapatos. Para bailar por derecho no hacen falta los adornos.

El carisma de bailaora, añeja, sevillana, tradicional, le supura por los poros, pero la dimensión vanguardista la traspasa. Se nota que es hermana del creador Israel Galván, que junto con ella firma las coreografías de esta obra llamada simplemente Pastora, segundo montaje individual de esta bailaora, después de La Francesa. El resultado es un baile fresquísimo y arriesgado, con un poso de sabiduría difícil de cuestionar.

El segundo tema es una mariana, con su trasfondo tanguero, que canta Londro, mostrando su buen gusto, y Pastora remata la escena liando la alfombra pero dejando su marca luminosa. Una soleá de cuartito nos lleva a las seguiriyas, precedidas de martinete, en las que la bailaora lleva el compás con yunque y martillo. El baile es exacto, puro y novedoso, cargado de silencios y de sorprendentes cambios, como cuando la seguiriya se rompe con fandangos para tornar a ser el cante desgarrado que fue en un principio.

José Valencia se hace grande cantando por malagueñas y abandolaos, antes de pasar a las alegrías que Pastora, con vestido de cola rojo y manila, domina sin fisuras. El vuelo del mantón, de la bata y el juego de pies no dejan duda, estamos ante una bailaora completa, a la que le bailan hasta las pestañas. Estas cantiñas, con un guiño de comicidad, acaban por sevillanas, que con toda dignidad vindica también para el teatro.

Un poquito de levante bien hilvanado por Valencia, nos lleva hasta un final por tangos. La sal y el roneo continuos llenan de emoción, sólo superada por la concatenación de bulerías finales entre aplausos y juego de luces. Acaba pero sigue. Siempre queda algo por decir.

En estos finales se descubre, con gracia, a Bobote como bailaor y, huelga decirlo, sobrado de compás.

* (© Deflameco.com)

Una mirada al cuarto de atrás

Una mirada al cuarto de atrás

XIV Festival Flamenco de Granada a beneficio de ASPROGRADES

Desde el mes de diciembre hemos tenido un Homenaje a Curro Albayzín en Huétor Tajar, un Festival Flamenco a beneficio de la Asociación Borderline en el teatro José Tamayo de La Chana, una Velada Flamenca a favor de Haití en La Platería, un Recuerdo Flamenco a José Heredia Maya en esta misma peña, Enrique Morente actuó en la Facultad de Medicina en apoyo de la Mujer Saharaui y este sábado tuvimos el XIV Festival Flamenco a beneficio de ASPROGRADES.

Todavía nos queda, de momento, el III Gran Festival Flamenco a beneficio de Proyecto Hombre, este jueves en el Teatro Isabel la Católica y el próximo 21 de abril, miércoles, el 2º Festival Flamencos por África en este mismo escenario que, para más enjundia, presentamos el ínclito Juan Pinilla y un servidor.

No sé los demás, pero entre los flamencos de Granada existe un claro compromiso con los necesitados, un derroche de solidaridad digna de tener en cuenta.

Algunos de los artistas participan en todo e incluso son promotores de ello. Francisco Manuel Díaz, Carlos Zárate y José Cervera ‘El Cuchilla’ probablemente se han prestado para apoyar durante los catorce años del Festival de ASPROGRADES.

Esta es una muestra que me interesa especialmente, a pesar del sonido siempre mediocre, a pesar de algunas actuaciones que te rompen las orejas, a pesar de la insufrible copla y los coros rocieros, a pesar de algún marmolillo en las compañías de baile, a pesar de lo cansino de los primeros festivales…

Es una velada (aparte de la labor impagable que realiza) que se descubren posibles valores, que se le toma el pulso a los más jóvenes, que se echa una mirada al cuarto de atrás, donde vienen empujando con ilusión y entrega los nombres que, dentro de algunos años, tirarán del carro flamenco de Granada.

Fue largo el Festival por la cantidad de artistas reunidos para relatar en detalle toda la velada. Así que me limitaré hacer meramente una relación, si acaso con algún comentario.

Abre la noche Isa Vega bailando una seguirilla con sus alumnos. Continúa Mari Ángeles Trigueros cantando “La vida loca”, arropada por la familia Zárate, a la que está asociada. Carlos Cruz, hijo, es uno de los que sorprenden, haciendo tientos-tangos, con Francisco Manuel Díaz a la guitarra. “Te lo juro yo” es la copla que interpreta Helios, mientras Ruth Molinero baila a su lado. Cristián Delgado hace una farruca, con la guitarra de Kiki Corpas y la percusión de Manuel Vílchez. Agustín Barajas alumbra la noche bailando una soleá por bulerías. Juan Miguel, acompañado de Oscar Valor, se refina por Huelva. El guitarrista José Fernández demuestra su buen gusto con “Una nota en mi silencio”, bulería propia. Para terminar la primera parte, Estela ‘La Canastera’, con dominio folclórico y vestida de flamenca, recorre las tablas a voluntad haciendo tangos, a su espalda tiene guitarra, cajón y piano.

La segunda parte la comienza Fanitas, una agrupación de baile que ya ha repetido varios años en este escenario. Bailan farrucas. Nazaret Martos, de los Ogíjares, es otra apuesta interesante cantando una vidalita, con Ángel Alonso en las seis cuerdas. Otra copla, “Esclavo de tu amor”, interpretada por Antonio Cuevas e ilustrada al baile por Inma y Alex, puede que fuera lo peor de la noche. Fernando Rey, acompañado por Josele ‘de la Rosa’ a la guitarra y Sheila en la percusión, canta con gran teatralidad los “Tres puñales”, de Rafael de León, por bulerías. David Córdoba y Elena López ‘La Sensa’ bailan por alegrías, un interesante paso a dos. Lo mejor con diferencia, aunque le bailaran las letras en la cabeza, fueron las bulerías de Ana Mochón, con la guitarra de Álvaro ‘El Martinete’ y la caja de Vílchez. Un plato fuerte también fue ‘El Cuchilla’ entonando una zambra de Manolo Caracol. Después canta por galeras, a la manera del Lebrijano. Y termina con la “Baladilla de los tres ríos” por bamberas. A su lado Rafael Hoces tañe la guitarra.

Antes de acabar, un niño del grupo Fanitas, el único niño, de unos 10 años, sale como espontáneo bailando con arte para recoger su chaqueta corta que había dejado abandonada en el escenario durante su actuación. Cierra el Festival, la escuela de Ruth Molinero, de La Zubia (que también repiten todos los años) bailando unas bulerías de ‘El Barrio’.

Seis cuerdas desde Córdoba

Seis cuerdas desde Córdoba

Festival de la Guitarra

Bueno, bueno. Esto es no parar. El flamenco en Granada es un sembrado de champiñones. Si no, miren el calendario que se orilla en mi blog. Desde el jueves, que empezó el tercer Festival de la Guitarra de Granada, se han ido solapando las actividades (hablo nada más que de flamenco) hasta plantear un verdadero conflicto. A dónde acudir. Interesante es todo.

Creo que le achacan a Sócrates la frase aquella de: “Me preguntas si debes o no casarte, y yo te digo que hagas lo que hagas te arrepentirás”. La cuestión es esa. Cómo presentarse en un recital cuando coincide con dos o tres de igual valía. Me he convertido en un nómada, en un peregrino que ansía impregnarse del espíritu de su destino.

Del Festival de la Guitarra, que decidí cubrirlo en su totalidad (por su interés, por su trabajo, por su entrega), sólo participé en el pregón del primer día (bajé a escuchar a Juan Habichuela nieto, demostrando su poderío sin par, en la sala Sugarpop), (también me asomé a Planta Baja para alucinar con el directo de lo Big Boss Man, ya fuera del flamenco) y la ponencia y recital del segundo. Así que me limitaré a éste.

Desde Fernán Núñez de Córdoba nos viene el joven guitarrista Juan Marín ‘El Juani’, acompañado de un saxofón. De primeras suena raro. Un saxo en el flamenco no es el instrumento más apropiado. Hemos visto cómo entraba el cajón por la puerta grande y la adopción del piano y las bondades del violín y la incursión de la travesera y el contrapunto del bajo… Pero un saxo.

Resulta, sin embargo, que Ramón Montoya, el creador de la guitarra flamenca de concierto, en los años 30 ya había grabado con el saxofonista Fernando Vilches. No en vano, éstos son un referente de la pareja cordobesa, que adoptarán alguno de sus temas.

El Juani comienza en solitario con una malagueña y después con una guajira. Es limpio y comprensible, directo y redondo., primero con la caja y luego con el saxo, le acompañará en el zapateado y en los fandangos de Huelva, que son del maestro Montoya. El saxo simula la voz del cantaor. A veces puede parecer un karaoke en el que el espectador recuerda la letra indicada.

La segunda parte comienza con un solo de guitarra interpretando tarantas. La media granaína incorpora el viento. Las alegrías, con Juan Diego, fueron muy de Cádiz, muy de chirigota y verbena. En las bulerías, con las que terminó el recital, el saxo soprano entonó con gran fidelidad Alfileres de colores de Diego Carrasco.

Festival de la Guitarra

Festival de la Guitarra

Hoy comienza el Festival de la Guitarra de Granada. Y van tres.

Con poco presupuesto y mucho esfuerzo, Isidoro Pérez, Presidente de la Federación de Peñas, y otros allegados, decidieron reivindicar el papel de la guitarra en Granada, como sello indiscutible entre nuestros creadores.

No se limitan al flamenco, sino que éste convive con otras manifestaciones artísticas, sobre todo clásicas, para ver y analizar la versatilidad de este instrumento.

El Festival, cargado de ponencias y recitales, tendrá su sede en la Peña Flamenca ’La Parra’ de Huétor Vega, y comenzará hoy, como decimos, a las 21,30, con un Pregón a cargo del profesor Rafael Delgado Calvo-Flores, que lleva por nombre "Elogio poético de la guitarra".

A las 22,30, el Festival continuará con un: "Encuentro de estilos", en el que intervendrán: Miguel Ángel Jiménez y Luis Vives, barroco; Dan Ben Lior, jazz-flamenco; Ana Santova, clásico español; y Jorge Espejo, flamenco.

El viernes tendremos sesión matinal, a las 12,00, con un Concierto didáctico: "Asómate a la peña", dirigido por Alicia González Sánchez (Catedrática Flamencología del Conservatorio de Córdoba) y estará ilustrado con el cante de los jóvenes Ana Mochón y Tomás García; Armando Morales y Álvaro ’El Martinete’ a la guitarra; y en el baile por Pastora Mochón y Esther y Cristina Arrufat.

A las 21,30, la conferencia titulada: "Evolución organológica de la guitarra hasta Antonio de Torres", será impartida por Miguel Ángel Jiménez (Profesor del Conservatorio Superior de Música de Granada). Terminará ese día (22,30) con el concierto de guitarra flamenca: "Siempre Córdoba" de Juan Marín ’El Juani’.

El último día, sabado, tendrá lugar la conferencia: "La guitarra flamenca en Granada" del flamencólogo Miguel Ángel González; y la clausura, con un Concierto de guitarra flamenca: "La raíz que no cesa" a cargo del destacado Juan Habichuela, nieto.

Muy interesante, al acabar los recitales diarios, se celebrarán uno trasnoches, unas Reuniones Flamencas en la misma peña, que será del agrado de todos los aficionados.