Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2006.
Resumen
- 01/12/2006 19:06 - Convocatorias
- 02/12/2006 10:04 - Estrella de sólo cuatro puntas
- 04/12/2006 08:34 - Tatiana, un aplauso para sí misma
- 05/12/2006 09:02 - Un lejano Punto de Fuga
- 06/12/2006 12:24 - Relojes
- 07/12/2006 17:46 - Te compraría en ‘Graná’ la cueva La Canastera
- 07/12/2006 18:50 - Con la mafia me he topado
- 09/12/2006 09:47 - La noche fue de Patricia Guerrero
- 10/12/2006 08:47 - La Rocío, el valor de la veteranía
- 11/12/2006 13:17 - Superávit de Habichuelas
- 12/12/2006 17:10 - Pinochet ha muerto
- 13/12/2006 13:23 - Idea de negocio
- 14/12/2006 12:00 - El botellón
- 18/12/2006 11:20 - Se crea la Asociación de Periodistas Especializados en Flamenco
- 19/12/2006 13:29 - A río revuelto
- 20/12/2006 17:23 - Mazapán
- 21/12/2006 10:40 - Canciones para voz y guitarra flamenca
- 22/12/2006 11:32 - Los tres deseos
- 30/12/2006 18:38 - Un acceso febril
- 31/12/2006 14:21 - Feliz año nuevo
Convocatorias
Todas las semanas llegan a mi correo un puñado de actividades y alternativas de ocio para rellenar las "horas muertas" de todos los días. Y no sólo de Granada, sino también de otras provincias. Por desgracia, no puedo acudir a todo, además de la falta de tiempo, la dedicación casi en exclusiva al flamenco me hace ser monográfico (este verano, prácticamente, un día sí y otro no tenía alguna actuación que cubrir). Lo que sí hago, en la medida de lo posible, darle difusión a estos eventos.
Así, por ejemplo, entre hoy y mañana se están celebrando las "I Jornadas sobre recuperación de la tradición oral en los barrios del Albaicín y Sacromonte" con charlas, talleres, juegos, etc. muy interesante. Para más información: info@sacromontegranada.com
Esta noche también, aunque creo que informo tarde, tenemos "Dos generaciones", un espectáculo de auténtico flamenco, de mano de los Colorao, padre e hijo, en el Centro Cívico Zaidín (21'00). Y a partir de las 23'00, en la Peña Flamenca La Parra, la conferencia ilustrada “El papel de la Peñas en la conservación y difusión del Flamenco”, que imparte el flamencólogo Miguel Ángel González e ilustra al cante el mismo Antonio Colorao.
También desde el 1 de diciembre al 8 de enero, de martes a domingo de 10h a 14h y de 16 a 19h tenemos la exposición "LOS SIETE DOMINGOS DE LA SEMANA" (repujado en metal) de Miriam en el Museo Cuevas del Sacromonte.
Y mañana sábado, comienza el Festival de Otoño de flamenco en Granada en el Teatro Isabel la Católica, con la Compañía Flamenca Tatiana Garrido, que presentan “Fuego y arena” (21:00). Y otra conferencia nos espera en La Parra: “Lorca, Falla y el Concurso del 22” impartida e ilustrada por Alfredo Arrebola.
El domingo 3, el Festival continúa con "Restauración", una obra de la compañía Punto de Fuga – Danza, en el Teatro Isabel la Católica (20:00).
El lunes 4 hay un desfile de moda flamenca y una exhibición de percusión flamenca en la discoteca Mae West (21:30) y el extraordinario Trasnoche de Patricia Guerrero en el Tablao Flamenco Albayzin (23:00). También tendremos algo de cuento en el café Anaïs sobre las 22'30.
La semana entrante, seguiré informando de más convocatorias.
Estrella de sólo cuatro puntas

Impresionante. Pero no emocionó. Estrella Morente una de las hijas más queridas de su tierra, que pronto emprendería el vuelo, dio un concierto ajustado para vencer pero no para convencer. Ella sabe que el público granadino es agradecido, pero también debe saber que es exigente. La ilusión y la entrega, quizá fueran los deseados, pero en conjunto la actuación tenía fisuras.
En primer lugar, la comunión del espectáculo “Pastora 1922” y del disco “Mujeres”, más que un acierto y una continuación lógica en su trabajo, sonó a pastiche que dejó a medias tanto una idea como la otra. También, podíamos plantearnos, la difusión del protagonismo con sus acompañantes, cuando a ella, la máxima estrella (léase Estrella), se la pretendía permanente. Para concluir, para terminar de satisfacer a un auditorio indeciso, podría haber concluido con un fin de fiestas personal, un bis, o un par de temas, siendo generosa, para abrochar la noche con sobresaliente y, por ende, toda la gira que en Granada ha terminado.
Con todo y con eso, Estrella Morente es una gran artista, que reúne los valores de su padre, o sea, un registro absoluto de los altibajos y los medios tonos, una riqueza melismática fuera de lo común y una cabeza muy bien amueblada, además de una voz dulce, privilegiada, una belleza natural y un dominio innato de la escena. Artistas tan completas como ella se dan una entre mil. Quizá demasiado histriónica, quizá bastante premeditada.
Enrique, como promotor y alma mater del proyecto, presta su voz, que lee la misma “Arquitectura del cante jondo” que leyó Federico en aquel Concurso de 1922, para ilustrar un vídeo sobre la época y sus intelectuales, sobre aquel acontecimiento y la tragedia, en forma de Guerra Civil, que se nos vino encima. La música de fondo pertenecía al “Amor brujo” de Falla, cerrando así el espíritu de la noche en los Aljibes.
Quitando la pantalla de proyección, aparecen al completo el Cuadro Gitano del Sacromonte y el Grupo de Laúdes y Bandurria del Albaicín, junto a los cantaores y a los guitarristas, lo más granado de la tierra, haciendo los mismos tangos que suenan incansablemente en las cuevas, cantados y bailados por los mismos flamencos que bailan y cantan en el Camino del Monte. Mi primer aplauso va para ellos, el rescate de estos artistas condenados a la sombra de la divisa extranjera es impagable. Su espontaneidad, gracia y esmero es necesario conservarlos como patrimonio del flamenco granadino.
Mi segundo aplauso sincero va para las púas mayores de las bandurrias y los laúdes por el acierto de su inclusión en el flamenco actual, como reivindicando una de las señas de identidad de la zambra, con la que empieza el recital la protagonista de la noche. Un comienzo exclusivamente granadino. A la zambra, incluida en su disco “Mujeres”, le siguen unos fandangos de Frasquito, una granaína, arropada por un preciso Miguel Ochando a la guitarra, y culmina con tangos de Granada, en los que se acuerda de La Gazpacho, La Repompa y la Tía Concha. No sabemos si es por la emoción, por las ganas de impresionar o porque tenía la voz tomada, su comienzo estuvo algo rayado. Traspiés que a veces enturbiaban demasiado. Sin embargo, la frescura y redondez de Estrella Morente en directo, no la tiene su último disco. Era cuestión de tiempo. Había que madurar y limar aristas.
Para una tácita segunda parte, como único tocaor, salió al escenario un indiscutible Pepe Habichuela que acompaña a la artista en sus temas menos ortodoxos. Con “Vuelvo al sur”, escrita para Rocío Jurado, comienza su particular homenaje de arte y sentimiento hacia la mujer. Estrella es luz. Estrella es profunda y es etérea. Continúa la diva con “Nostalgia'” de Enrique Cadicamo, tema que borda sin discusión, en que Habichuela hace una deliciosa incursión en la bossa nova. Seguidamente requiere compás y una segunda guitarra para la bulería que, acompaña con un bailecito, con la que da paso a su partenaire, Juan Andrés Maya, que baila la “Canción de los pastores” por soleares, de manera muy efectista y teatral, en el que seduce a Estrella, en el que seduce al respetable.
Acaba Estrella con unas bulerías ilustradas por el baile visceral de Iván Vargas y Jara Heredia. Después aparece con su vestido blanco de cola, como de novia, bailando como lo hizo en la Alhambra en 2004, aunque menos impresionante que entonces, para dejar a su equipo rematar la faena por tangos. Ni una triste despedida de la artista, ni un ligero bis que endulzara la salida. Es la mejor forma de alejar a los incondicionales.
Tatiana, un aplauso para sí misma

Tan sólo bonito. Una bella imagen. Un gran despliegue material y humano para una obra francamente exportable pero con poca enjundia. Y, para rematar, Tatiana, la dueña y señora de las quince almas que comparten escena con ella, baila poco en este espectáculo vacío de contenido. La idea “fuego y arena” está bien, a pesar del tópico; el concepto es oportuno y acertado, pero su materialización, salvo algunos detalles que nos recuerdan ese leitmotiv, se dispersa como la misma arena al viento que se pretende.
El precedente de la obra lo tuvimos en la presentación de la película documental de Enrique Morente “Sueña la Alhambra”, que ahora, un año después, cuaja en un conjunto de piezas flamencas. En primer lugar el martinete a ritmo de bastón “Recuerdos de fragua”. Del fondo del teatro avanza un cantaor y después el otro y después le cantan a Barajas y después a El Charro y después baila Tatiana. Demasiado largo para una toná. Demasiado largo para una presentación. Una melódica travesera, da paso al “Amanecer grana” de Luis Mariano, director musical, con mucho lo mejor del espectáculo. Una granaína inmensa y sabrosa, si no fuera porque la tenemos más que sabida. La pieza acompaña al músico, como casi todo el repertorio, desde hace ya mucho tiempo, eliminando así el factor sorpresa. Tatiana baila la granaína. Tatiana se envuelve en sí y gesticula más que baila, se besa. Tatiana busca el aplauso en cada uno de sus desplantes.
Continúa la obra con la farruca “Contraluz”, otro tema antiguo, acompañado por el violín de Julio Muñoz, ilustrado por el bailaor Agustín Barajas, un baile descafeinado, una extensión del baile de Tatiana, falto de fuerza, que no marca los acentos que precisa la farruca.
Las alegrías “Olor a brisa” ya son otra cosa. El joven Moisés tiene algo que decir y encuentra su propio idioma. Con el baile, aprendido de sus mayores, el fuego y la arena empiezan a cuajar. Sin embargo, algunas propuestas enturbian el conjunto: la luz (como en todos los espectáculos que veo últimamente) es algo pobre; el vídeo de fondo, innecesario de tan ajeno. Para los fandangos del Albaicín “Recuerdo a mami”, más cercanos al verdial que a Frasquito, se aportan una flauta, una guitarra eléctrica y un poquito de percusión.
La justificación de todo el entramado, sin embargo, se llamó “Por derecho”. Fue una soleá por bulerías que Tatiana aborda con vestido de cola carmesí, mantón y peina, para despojarse rápidamente de la cola y aparecer ligera y danzar para convencer y exponer así una verdad que andábamos tiempo buscando. Arropada por seis violines, busca por enésima vez el aplauso y el clamor de los asistentes. Tanto es así, que el fin de fiestas que se anuncia por bulerías quedó difuminado, si es que en verdad se llegó a realizar.
Un lejano Punto de Fuga

VII Festival de Otoño de Granada 2006
Siento que se me escapan todas las sensaciones ofrecidas por este nuevo grupo de danza y de Soledad Gallardo, su ideóloga. Siento que el compendio de todas las artes no se pueden filtrar por el mismo ojo que evalúa sólo, generalmente, el flamenco. Siento que el corpus escénico representado el domingo al atardecer acudió al foro equivocado.
Arriesgada y sugerente es la obra de Punto de Fuga-Danza. Valiente la propuesta como primera impresión. En “Restauración” comulgan la danza, el teatro, el flamenco, el sonido, la luz, el arte conceptual, el vídeo, la performance, la expresión corporal… sin que nada predomine. No es una elección baladí, responde a la necesidad de comunicar con todos los medios sensibles a nuestro alcance.
Así nos encontramos a un mismo cuerpo en tres estados diferentes: lo físico (Noemí Martínez Chico), lo mental (Marco Vargas) y lo emocional (Patricia Cabrero Ruiz), que interactúan con el público como si fuésemos las circunstancias orteguianas. En la primera parte, quizá demasiado larga, el aspecto físico se envuelve en la realidad cotidiana representada con papeles de periódico fijado en las paredes y en el piso. Parece que le pesan las noticias, se funde con ellas, las sufre y las destroza. Implica a los asistentes en su penar, en su abandono, y desaparece como la luz en el patio de butacas. Mientras tanto, el estado mental en una “caja de luz”, que no ha parado de grabar en circuito cerrado de vídeo todo lo que acontece en el exterior, que se proyecta sobre los velos que lo encierran, da sensación de prudencia, de miedo hacia su estado físico. Movido por una continua soleá, baila también obstinado, zapatea con faldas mostrando la ambigüedad de la memoria. Soleares que pronto serán tientos, para acabar con tangos. La emoción, el más visceral de los sentidos, que desde un primer momento ha estado quieta o trazando leves vaivenes con sus pies congelados, baila encerrada en la ternura de un vestido que la atrapa. Baila y se deshace poco a poco de su celda de seda, mientras se proyecta un poema que cobra vida en el lienzo. Como todo, como todos, crece, decrece y se trasforma, se restaura.
FOTO de Pepe Torres
Relojes
Durante el atardecer de ayer me crucé con mi relojero, al cual le había llevado el de pulsera para que me lo ajustara, pues atrasaba y se paraba constantemente sin previo aviso. Sonriente, detrás de su gran bigote rubio, me preguntó que cómo iba eso. Sin pensármelo dos veces le respondí con una frase hecha: "funciona como un reloj". Su sonrisa primera se convirtió en una mueca de incógnita, como la mía.Te compraría en ‘Graná’ la cueva La Canastera

VII Festival de Otoño de Granada 2006
La noche del martes dio comienzo oficial el reconocimiento que el VII Festival de Otoño dedica al flamenco tradicional sacromontano. “Homenaje a las Zambras de Granada” quiere acercar la zambra desde su ubicación en el Camino del Monte hasta el corazón de la ciudad para que todos los granadinos podamos gozar de un espectáculo auténtico que, malamente, concebimos exclusivamente para extranjeros.
Todos los flamencos llegan a una conclusión a la hora de definir su arte o en el momento de imponerse una meta. Y esta conclusión es sencillamente cargarse de verdad, ofrecer el flamenco sin dobleces ni ambages. Ser puro, en definitiva. El Sacromonte, la cueva, la zambra, en general, no se plantea ese objetivo, puesto que lo posee innato.
La zambra que representa el ceremonial de la boda gitana, se representa como espectáculo desde el siglo XIX. Son una serie de cantes y bailes bien definidos que, con algunas variaciones, siguen un mismo esquema. Así, con la Zambra de María La Canastera, comenzamos a apreciar la verdad de nuestros flamencos.
Al acercarse la Navidad, nada mejor que brindar con un villancico y una copita de aguardiente. Lo primero que apreciamos en la zambra es su intervención coral, con protagonismos puntuales. El baile, de dos, de cuatro o de cinco, es simple, corto y repetido; lleno de gracia y de sabor. El ritual propiamente dicho se compone de la alboreá, los tangos de la flor o de falseta, el petaco, la cachucha, los fandangos del Albaicín y la mosca. Entre estos cantes y bailes establecidos pudimos apreciar también alegrías, soleá, bulerías y los imprescindibles tangos de Granada. Con una buena muestra de cante, en el que destacamos la participación de Sara Heredia, de guitarra y sobre todo de baile, siempre enérgico.
Antes de que este grupo “familiar” ocupara el escenario, un joven cantaor granadino, afincado en la ciudad vecina, Josele de Málaga, presentó unos temas claramente acamaronaos. Para todos los que se acercan al genio de la Isla, se le podría recomendar la búsqueda de un camino nuevo puesto que Camarón fue único e inimitable. Así Josele, un artista aún poco hecho, se atrevió con tarantos de Camarón, tangos de Camarón y bulerías de Camarón. Aburrido.
FOTO: Cueva La Canastera (Nono Guirado)
Con la mafia me he topado
No hace mucho tiempo Jesús Lens denunciaba en su blog que había recibido la amenaza de un latin king por un artículo (objetivo, me consta) sobre estas bandas de descerebrados, que había vertido días atrás en su bitácora. Todos nos extrañamos de que este individuo supiera leer y, a duras penas, escribir para lanzar esta arenga cargada de odio y de faltas de ortografía. Pero lo que más nos sorprendió es que ocurran estas cosas en un país civilizado (¿?) y democrático (¿?), donde se supone que prevalece el estado de derecho y la libre expresión (artículo 20 de la Constitución Española).
Ahora, a mi amigo Hueso, le doy un nuevo apunte para profundizar en el mundo sin ley en el que parece que vivimos, en la novela negra que nos encontramos al voltear cada esquina.
Sin ir más lejos, ayer entré en el teatro Isabel la Católica para asistir al quinto día del VII Festival Flamenco de Otoño de Granada (como vengo haciendo desde que comenzaron estos Encuentros y hacer mi crítica para el diario). En la puerta me interceptó su organizador, Manuel José Villegas (del grupo Totalísimo) (flamenkito punto com, para entendernos), y me preguntó si yo era del periódico Granada Hoy, sin pensarlo dije sí (pues la pregunta era fácil de responder) y acompañé mi afirmación con una sonrisa de merecimiento (ya pensaba que iba a felicitarme por mi puntual entrega y profesionalidad).
Pues te agradecería que desde mañana y, si puede ser desde hoy mismo, no vuelvas por el festival, puesto que aquí no eres bien recibido, me lanzó a bocajarro y sin anestesia previa.
Mi sonrisa de satisfacción se fue idiotizando por momentos hasta rozar la impotente indignidad.
Así que me di la vuelta y me fui con el teléfono en mano para denunciar el hecho o por lo menos aclarar el porqué de este acto facistoide y anticonstitucional (artículo 20, repito). Era un atentado contra mi persona, contra el deber de informar del periódico, sobre el derecho a ser informados de los usuarios y de la necesidad de los actuantes, de una manera u otra, a ser evaluados, a que se hable de ellos.
Llamé al diario que, como es lógico, le resultó intolerante y comenzó a mover cimientos (hasta tambalear la estructura). Se lo comenté a mi colega, Juan Pinilla, del diario La Opinión que iba a cubrir el espectáculo como yo. Él denuncia también la machada en su periódico.
Esta mañana, con las aguas relativamente en calma, me llamó personalmente el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Granada, Juan García Montero (hermano de nuestro ínclito poeta), para pedirme esxcusas (que yo puedo entrar al tearo cuando quiera y, es preciso, sentarme en su palco, "a ver si tienen huevos de echarte"); me llamó mi periódico para infundirme ánimo, que todos están conmigo, que haga mi trabajo sin preocuparme por nada, que el sábado tengo una columna para resarcirme, etc.; y me llamó el tal Villegas para excusarse igualmente, pero por imperativo legal (se notaba en su voz) (que si por él fuera mis piernas peligraban).
Lo que pasa es lo de siempre: hace más daño la palabra que la espada. ¿Qué es lo primero que ocurre cuando alguien usurpa el poder en un país tras un golpe de estado, una revolución, una invasión, unas elecciones poco limpias, etcétera? Muy fácil: quemar los libros, fiscalizar los focos de información e, incluso, eliminar a los escritores y pensadores, poetas y periodistas.
Lo mejor para dominar a todo un país es pensar por ellos. Pan y circo. Iglesia y fútbol. Tele basura y política ficción. ¿Os suena?
La noche fue de Patricia Guerrero

VII Festival de Otoño de Granada 2006
Otra vez en el ruedo se me ocurren más preguntas que respuestas. ¿Cómo en un Festival, que lleva seis jornadas, no he empezado a disfrutar hasta el día de hoy? ¿Cómo se puede hablar de madurez en una bailaora que sólo tiene 16 años? ¿Ofrece el Tablao Albayzín cada noche el espectáculo que nos presenta o es tan sólo una muestra para la ocasión? ¿Cómo una cantaora, que es un número uno en el cante de ‘atrás’, resbala estrepitosamente cantando ‘alante’? Y ya que estamos con las preguntas, ¿por qué tenemos que sufrir por segundo año consecutivo la antiestética imagen del cartel anunciador de los Encuentros proyectado en el fondo del escenario? (El cartel puede ser bello pero, presidiendo la escena, rompe la imagen intimista del flamenco.) ¿Por qué aparece un presentador en unas veladas que se presentan por sí solas y éste se limita a leer lo que aparece en el programa? ¿Por qué la media de asistencia al Teatro es de doscientas o trescientas personas cuando el flamenco actualmente puede atraer a multitudes?
Algunas posibles respuestas. Rafaela Gómez pasa por ser una de nuestras flamencas con más fuerza, arte y poderío, cantando para el baile. Tiene un gran compás y jalea como nadie. Sin embargo, está aún verde para ponerse al frente de un escenario, y eso que contaba con el impagable respaldo de Rafael Habichuela a la guitarra y a El Moreno con la caja. Comienza con lamentables abandolaos. Se perdona al ser su primer tema. Pero con las alegrías pierde totalmente el norte. Su falta de naturalidad es alarmante. Esta no es la gratificante Rafaela que yo conozco.
El Tablao Flamenco, si ha expuesto más o menos lo que representa día a día en su local, es altamente recomendable, es un trabajo serio y de calidad. Aunque, me temo, que tendría algo de maquillaje. El concepto es acertado. “Evolución” hace un recorrido lógico a través de la historia. Buscan para la toná a un cantaor con solera, Antonio Colarao. Para el final de esta pieza aparece Luis de Luis con su baile desnudo y preciso, que hilvana con la soleá por bulerías que cantan Rudi de la Vega y Juan Ángel Tirado (magnífico en los tangos). Buenos también los tocadores César Cubero y David Carmona. Seguidamente se encadenan bamberas, alegrías y jaleos, que bailan correctamente Eva Esquivel, Vanessa Vargas y Kika Quesada respectivamente. Bailaoras que apuntan los primeros compases de los tientos-tangos que aborda Patricia Guerrero, la estrella de la noche.
La sola presencia de Patricia ha elevado varios enteros la valoración de este espectáculo. La joven bailaora albaicinera presenta un baile maduro, lleno de guiños a las bailaoras de antes, a los bailaores de siempre. Su lenguaje empieza a ser muy personal y las muchas horas que le dedica a los ensayos están dando sus frutos.
La “Evolución” acaba con un poco de fusión. A los flamencos se les une un piano eléctrico, un violín y un bajo, para ofrecernos un flamenco jazz al estilo de Corea o de Domínguez. Y un poquito por bulerías para cerrar la noche.
La Rocío, el valor de la veteranía

VII Festival de Otoño de Granada 2006
La primera parte de la noche del viernes, penúltima entrega de estos Encuentros Flamencos, creo que sobró. Y más después de haber presenciado el extenso torbellino que se mostró en la segunda parte.
Manuel Palma El Zahareño es un cantaor de oficio que se recrea en los mismos cantes de siempre. Con su voz laina y sus excesivos gorgoritos nos mostró la misma granaína y media que viene haciendo hace por lo menos cinco años, los mismos tientos-tangos y los mismos fandangos de Vallejo y el Carbonero. Sólo nos sorprendió con una soleá de Graná, que es exacta a la grabada por el Niño de Jun y por los Campanilleros de Manuel Torre. De cualquier forma fue un buen recital para su público, apoyado por el dulce toque de Ramón del Paso.
Con un nutrido grupo de artistas, la cueva de La Rocío entró con fuerza. Más que una zambra, que es lo que venía anunciado, o un tablao al uso, que es lo que se espera en su defecto, estos flamencos ofrecieron todo un montaje escénico, coreografiado para la ocasión por Juan Andrés Maya, director espiritual de esta saga. Alfredo Tejada, acompañado él mismo con la guitarra, abrió es espectáculo con la canción “Cómo fue” que ya grabaran los hermanos Lucía en “Poetas en Nueva York”. Alfredo, que puede ser uno de los mejores cantaores de nuestra tierra, se empeña en forzar la voz buscando una potencia y un aguardiente que no tiene ni necesita. Desde la farruca, que sirve para presentar la escena y los personajes, nos acompaña un saxo o una travesera que endulzan o enturbian todo el conjunto. Los tangos son decisivos. Loles del Cerro, gitana de 75 años, los baila y los canta con todo el salero. La apuesta por la veteranía es todo un acierto. El tronco del espectáculo es una larga soleá por bulerías, al golpe, sin guitarra, que las aborda individualmente cada bailaora aportándonos todo su arte. Un baile se imbrica con el siguiente de forma elegante y bella. Así a Vanesa Flores la sustituye Carmen Yolanda y a ésta La Repompa de Málaga. Cada una con su estilo. Cada cual mejor.
Continúan con fandangos del Albaicín y con unas alegrías que retoma Vero La India, una bailaora arrebatada de la misma tierra cuando ésta latía a compás. Otros tangos que ilustra Estela Rubio dan paso a uno de los ases de la velada, el cuplé por bulerías que canta y baila La Repompa madre. Estremecedor. Un apunte por tanguillos sirve para presentar, de la mano de Iván Vargas, a la pequeña estrella de la familia. Alba Heredia es un valor seguro que, con sólo 12 años, desprende “furia” Maya de pies a cabeza. Alba se enfrenta a unas alegrías, su plato fuerte, que baila alternándose en el escenario con todas las bailaoras, incluido Iván, que se asoma a las cantiñas y nos deja con jaleos extremeños. Para finalizar, un villancico por tangos cantado por todos los actuantes, nos desean felices días venideros. Y, como fin de fiestas, unas bulerías que baila el mismo Juan Andrés, creador posiblemente de uno de sus mejores espectáculos.
Con la calidad de la zambra de La Rocío, salvo momentos puntuales, por fin se calienta el Festival.
FOTO: Juan Andrés Maya (Paco Sánchez)
Superávit de Habichuelas

VII Festival de Otoño de Granada 2006
El flamenco en Granada siempre ha sido callado. Ha sido una hormiga trabajadora, que brilla, no por su maquillaje, sino por su luz interior. Echemos un vistazo, sin profundizar demasiado, en el panorama flamenco actual y nos daremos cuenta que un puñado de los grandes nombres son hijos de esta ciudad. Uno de esos insignes flamencos, maestro de maestros, es Pepe Habichuela. En realidad, toda la saga Habichuela que, desde hace casi un siglo, se dedican a acariciar las seis cuerdas, con una limpieza especial, con una sensibilidad única. Y no sólo de la guitarra, también del cante, de la percusión o del baile.
Sobre el escenario un racimo de Carmonas, o sea, de Habichuelas, que se disponen a pasárselo bien y hacernos pasar un buen rato presentando el trabajo impecable e intimista de “Habichuela en Rama”, editado en 1997. Nueve personas sobre el escenario: tres guitarras, contando a Pepe Habichuela, dos cantaores, un bailaor y, nos llama la atención, tres percusionistas que se acoplan a la perfección. Es todo ritmo y compás, sin alardes técnicos ni florituras efectistas, sólo maravillosos arpegios y rasgueos con denominación de origen. La parquedad de este tocaor hace parecer a veces fría y falta de ‘quejío’ su entrega.
El encargado de abrir la noche es Josemi Carmona, hijo de nuestro protagonista y miembro del recién desaparecido grupo Ketama. Es una extesión de su padre, tiene el marchamo Habichuela.
Después del calentamiento de Josemi, Pepe Habichuela entra en escena solo e interpreta una granaína que, aunque no pertenezca al disco, quiere que sea su carta de presentación. Parece que la guitarra por sí sola canta. A partir de aquí es más o menos fiel a esta grabación de hace casi una década. Quién lo diría. “Amanecer” es una seguiriya muy rítmica, que se apoya en la percusión para ofrecernos un fraseo más que estimable, y “A mi Manuel” es una soleá de una claridad desbordante, llena de ligados y arpegios. La bella rondeña “Canta la Guitarra” da paso a los cantaores y suenan unos fandangos naturales, también fuera de “Habichuela en Rama”.
Otra vez sin el patriarca, coge las riendas Josemi para abordar la pieza más identificativa de toda la velada. Son los tangos “A Machuca”, que originalmente canta Potito. Tienen éstos un armónico comienzo y alzapúas importantes.
La fiesta particular de Pepe comienza cuando pone la cejilla al 2 y aborda las alegrías “Recordando Esencias”, en las que se acuerda del maestro Sabicas. Baila un David Paniagua sobrado de fuerza y técnica, pero falto de sentimiento. A estos aires gaditanos les siguen las bulerías que dan título al disco, “Habichuela en Rama”, con letras relativas a su familia.
Como fin de fiestas, los Carmona, nos brindan unas generosas bulerías, donde algunos espontáneos dan unas ‘pataíllas’, entre ellos nuestro genial Manolete.
* Foto de Carlos Arbelos
Pinochet ha muerto

Esta es la historia, señores,
aunque parezca mentira
de un hombre que nacio hombre
y se convirtió en gorila.
Cantaban los hermanos Gambino (argentinos de origen accitano) allá por los años 70, refiriéndose a Pinochet (of course). Aparte de Franco, el dictador más proximo que hemos tenido, se llamaba Augusto Pinochet, que murió anteayer a los 91 años (el domingo descansó) (o descansaron miles de víctimas). Una de las características de estos autócratas es su longevidad. Característica matusalénica que va unida a su inmunidad (de ellos sacaron el dicho de que "bicho malo nunca muere") (aunque a la larga...) (pero qué largo se ha hecho) (y qué puñeteros han sido).
Creo que fue Sciascia quien dijo que "en el dictador se acumula la estupidez de todos sus seguidores". A veces, el cabeza del absoluto poder es sólo eso: una cabeza. Son hombres de paja cegados por la poltrona, que llega un momento en que se hacen de hierro y piedra, con sólidos cimientos, difícil de derrocar, imposible de saciar su sed de "sangre".
Antes del flamenco, antes del rock, antes de cualquier otra música, siempre me he identificado con la canción de autor, lo que, bajo los regímenes dictaroriales, se llamaba "canción protesta". Esas canciones que, al tiempo, más pronto que tarde, dejaban de pertenecer a su autor para entrar a formar parte del acervo común liberador, convirtiéndose así en verdaderos himnos de masas entonados antes, durante y despues de ser perseguidos por las fuerzas de orden público, lo que antes se llamaba "fuerzas represoras".
En los 70, en los 80, escuchaba a Víctor Jara y a Violeta Parra, a Silvio Rodríguez y a Pablo Milanés, a Mercedes Sosa y a Nacha Guevara, a Lluis Llach o a Paco Ibáñez..., cantautores de España y latinoamérica. (Actualmente todavía sigo enganchado.) Pero con la historia de Chile, con el golpe de estado del 73 y con la tiranía impuesta he sido especialmente sensible. ¿Será por la irrupción en La Moneda?, ¿será por el asesinato de Allende?, ¿será por las calles de Santiago ensangrentada?, ¿será por el canto truncado de Víctor Jara?, ¿será por la muerte indirecta de Pablo Neruda?, ¿será por el fustrado Canto general de Mikis Theodorakis?, ¿será por los miles de persecuciones y desaparecidos?, ¿será por la violación continua de los derechos humanos?, ¿será por la inmunidad de los tiranos?...
Idea de negocio

Diciembre es el mes más consumista del año. Cada año consumimos más que el anterior. Nuestra lista de necesidades ha aumentado en proporciones desorbitadas. La pirámide ensancha su cúspide. Nunca hemos estado tan enfermos, tan anhelantes. Lo queremos todo. Es más quien más tiene. Los valores están en desuso. Los dos verbos que mueven nuestro "primer mundo" son comprar y vender.
Tenemos una lista de enfermedades que hace unos años eran impensables, estúpidas, sin sentido. El primer mundo debería darle la vuelta al marcador y ponerse por debajo del tercero. Como en las escuelas, el día del maestro, se trata de que el profe hace de alumno y un chaval se alza en la palestra como gobernador de la clase, algún país pobre podría dominar el mundo por un tiempo (¿deliro?).
Estres, depresión, obesidad (tb infantil), anorexia, bulimia, compra convulsiva, ludopatía... Enfermedades civilizadas, insatisfacciones de quien 'todo' lo posee.
Tengo varias ideas al día para luchar contra estos achaques. Permitidme que os cuente una invención de negocio para luchar contra el consumo, contra la compra convulsiva, contra las absurda necesidad de tener.
Símplemente se trata de un túnel de compra. Una tienda tremendamente larga. Una línea de metro sería ideal. En su comienzo todos los productos (puede ser un súper o un centro específico de ropa, calzado, gafas de sol, etc.). Después la caja para pagar. Desde allí hasta el final, más tienda para ver y comparar; y más cajas para seguir comprando o devolver lo comprado. Más tienda, más probadores, más cajas... Al final, después de varias horas caminando, comprando y devolviendo, la caja definitiva donde puedes pagar o devolver definitivamente lo que llevas o darte la vuelta y empezar de nuevo. Incluso esta tienda puede ser circular, un laberinto, con lugares para comer y descansar, cenar y tomar una copa. La compra ininterrumpida. La historia interminable.
* En el post anterior he reducido la foto pues un dictador tan grande enturbia la visión y mancilla la página, aunque tenga pinta de orate, como todos los de su especie.
El botellón

¡Dále limosna, mujer, porque no hay en la vida nada
que el gozo de ponerse ciego en Granada!
Se crea la Asociación de Periodistas Especializados en Flamenco
Este fin de semana, invitados por el Ayuntamiento de Cádiz, más de una cincuentena de escritores, críticos y comunicadores de flamenco, en prensa, radio y televisión, se constituyeron en asociación para hacer piña como colectivo a favor de sus intereses profesionales y reconocerse mutuamente en función de su cometido. Así, entre periodistas, locutores y fotógrafos, dedicados al mundo del flamenco, se firmó el acta fundacional de la Asociación de Periodistas Especializados en Flamenco, con sede provisional en Madrid.
Alfonso Eduardo Pérez Orozco, periodista, promotor y divulgador del flamenco, bastante apreciado en este mundo, se alzó por unanimidad como Presidente, el cual nombró a su equipo de gobierno, respaldado por la totalidad de la Asamblea allí presente.
Como primera y única actividad de la Asociación por el momento se contempla la concesión de los Premios “Flamenco Hoy”, que vienen a significar, desde hace siete años, el reconocimiento que la prensa especializada concede a los profesionales del flamenco por su trabajo en el año precedente a la edición de estos galardones.
Así mismo, de la mano de Teófila Martínez, alcaldesa de Cádiz, se pudo visitar el Centro Municipal de Arte Flamenco “La Merced”, que se inaugurará oficialmente hoy lunes y que pretende ser un centro abierto y gratuito de estudio, ensayo, promoción y difusión de los anhelos flamencos de los jóvenes gaditanos.
A río revuelto

A río revuelto, ganancia de pescadores. O, dicho de otra forma, siempre hay alguien que saca provecho de las calamidades de los demás. (Los palos al burro caido.)
En la escuela, y en otros ámbitos, nos han hablado de los orígenes de la humanidad. Y siempre hemos dado en concederle un pasado honroso al hombre mostrándolo como cazador y recolector, antes de ser productor y ganadero en la revolución agropecuaria que supuso el Neolítico. Como cosechador de bayas, frutos y raíces, no hay ninguna duda. Tampoco se jugaba nada en el intento. Pero sobre su segunda actividad, sí habría algo que especificar. Más que cazador, el hombre primitivo era un carroñero, que se esforzaba más por estar al acecho y espantar a los verdaderos cazadores después de atrapar su presa que de cazar él mismo.
Esta ancestral costumbre es la que ha permanecido en lo más profundo de nuestro cerebelo o de nuestras entrañas. Llevamos la misma estructura genética que las hienas y los buitres. Somos carroñeros más que animales de presa, parásitos, sanguijuelas.
Sólo me basta para sostener esta afirmación algunos sucesos que ocurren a menudo en las costas de todo el mundo, que nos impulsan a repudiar la condición de ser humano. Por ejemplo, me estremece el naufragio de petroleros y el vertido incontrolado de crudo, esterilizando toda probabilidad de supervivencia durante muchos años. Me alarma aún más que el petrolero Erika o el Prestige se hayan partido tan cerca de nuestras costas (que exploten en cualquier lugar del mundo duele como la extracción de todos los dientes superiores de la boca, pero oler -como quien dice- el chapapote en la puerta de nuestra casa, revuelve las tripas casi tanto como las guerras fratricidas). (Los restos del Prestige aún siguen soltando fuel.)
Pero lo que en verdad me hace vomitar es que algunos otros barcos carroñeros aprovechen esta debacle para limpiar sus bajos. Uno de estos petroleros inhumanos, cogido in fraganti en pleno día limpiando sus grasientos despojos, era de nacionalidad española.
Otra de mis repulsas viene de la mano de los desastres naturales. No sólo por la tardanza en reaccionar del resto del mundo, que es verdaderamente grave. Sino porque la primera ayuda viene del cielo, los primeros botes salvavidas son los helicópteros, y, aprovechando esta circunstancia, algunas compañías privadas alquilan sus aparatos entre 330.000 y 580.000 pesetas, al cambio, la hora de vuelo. ¡Es, como poco, asqueroso!
Ante estos ejemplos, sobran las palabras. El hombre ya no es sólo un lobo para el hombre, sino que es un caníbal hambriento para sus vecinos.
Mazapán

Atención a esta receta:
"Se hace con azúcar de sémola y almendras que se amasan mezclándolas con las especias que se elijan. Preparas una pasta de harina de flor como para rosquillas y haces con ellas figuras como con las pastas de nuez y de almendras, piñones y otras, grandes y pequeñas que llenas con este relleno. A continuación haces cocer, en un caldero ya dispuesto, aceite en abundancia, y prestas atención, removiendo las piezas con la cuchara para que se doren progresivamente. Las dispones en platos barnizados y haces colar miel sin espuma en la que has echado agua de rosa de buena calidad, con especias, y que la miel haya cocido con el agua de rosas".
Pertenece al libro Fadalat al-Jiwan fi Tayyibat ('Relieves de la mesa, sobre manjares y guisos') de Ibn Razin al-Tuyibi, escrito en el siglo XIII. O sea, que en Granada, desde hace casi un milenio, no sólo existía el mazapán, sino el mazapán de figuritas. También se comía en la ciudad de la Alhambra turrón duro y blando, hojaldrados o cuernos de gacela, productos tan imprescindibles en estas fechas que sin ellos la Navidad no sería lo que es.
Son dulces musulmanes, por supuesto, como tantas cosas que usamos habitualmente, en la cocina, en la arquitectura, en la medicina... y hasta en el lenguaje. Somos parte árabe casi tanto o más como castellana (como somos también parte judía). No sé por qué somos intolerantes, xenófobos, racistas. Dejemos de tirar piedras sobre nuestro propio tejado (Hitler tenía ascendencia judía).
Canciones para voz y guitarra flamenca

Concierto de Navidad
Las Navidades son unas fiestas que se expanden. Se sabe bien cuando terminan, pero no cuando empiezan realmente. Para algunos comienzan con el Sorteo de Navidad o con el primer polvorón, para otros cuando toman las vacaciones; para mí empezaron el martes con el Concierto Navideño para guitarra y voz que nos brindaron dos artistas granadinos interpretando a otros ilustres granadinos. Además, fue en beneficio de Cruz Roja, organizado por la Asociación de la Prensa y patrocinado por el Área de Cultura de la Diputación de Granada y el Centro de Documentación Musical de Andalucía. Los actuantes fueron, un delicado y preciso José Manuel Cano a la guitarra y Carmen García Segura, una dulce e imponente soprano. El toque fue flamenco cien por cien. La voz lírica. La comunión perfecta. Y es que en el Isabel la Católica no sólo se unieron dos conceptos o prolongaciones artísticas, sino también dos voluntades para un mismo fin y dos espíritus para rozar la magia.
La primera parte la ocupó por entero el virtuosismo de la sonanta de José Manuel con temas propios bajo las sombras del flamenco. De esta forma, bajo sus manos de fuego y espuma, sonaron unas tarantas y unas alegrías, un zapateado y una soleá. Cano fue grande y reconocido en la granadina y sobre todo en una serrana en tono de rondeñas de autoría de su padre, el maestro Manuel Cano.
José Manuel Cano es un artista profundo y sensitivo, que posee una gran técnica ejecutiva y un gran conocimiento. Los finales de sus temas son abiertos, como acabados sin querer, nada del ímpetu final de los guitarristas de ahora. Como es lógico, sigue los pasos de su predecesor, aunque no suena tan limpio y creativo como éste.
La segunda parte fue sorprendente. Es la que en realidad da sentido y consistencia al concierto. La voz amplia y abierta de la joven soprano se sumergió en el sentir de Federico García Lorca, de Manuel de Falla y de Ángel Barrios, se hizo piña con la guitarra, para cantar sus canciones bajo esquemas flamencos. El “Zorongo” sonó zorongo y la “Petenera” sonó petenera. La “Nana” y el “Café de Chinitas” fueron estremecedores, aunque se echara de menos el quejío flamenco, aunque se recordara el trabajo de Carmen Linares. La misma “Vidalita” que canta Mayte Martín en su disco “Querencia” brilló con un tinte especial. “El Paño Moruno” de Falla sonó por bulerías y “Los cuatro muleros” de Lorca con un agradable aire de guajiras acelerado. También se entonó la canción del “Fuego Fatuo” del “Amor Brujo” y la “Canción del Jinete”, un romance de Federico. La guinda final fue “Anda Jaleo” por bulerías que, según los autores, es el tema que más le había costado del disco. De inmejorable resultado.
Tras algunos minutos de aplausos, después de terminado el concierto, los artistas volvieron a salir para regalarnos “Recuerda” una bella canción de amor de Ángel Barrios.
FOTO: Nono Guirado
Los tres deseos

Subió al desván, cumpliendo por fin su más ferviente deseo. Al igual que Eva anhelaba la manzana inalcanzable en el Paraíso, él soñaba con escrudiñar el piso alto, cuyo acceso su padre siempre había vetado. Ahora, muerto ya su progenitor, podría, sin ningún impedimento físico ni prohibición patriarcal, ascender los veinticuatro peldaños de escalera que lo separaban de Eldorado.
Antes de abrir la ansiada puerta, e igualmente emocionado, deseó con idéntica vehemencia que la estancia estuviera llena de cacharros y objetos antiguos de incalculable valor, vestidos de época y libros raros, de hojas amarillentas y cubiertos de polvo, postales de antaño y cartas de países lejanos, reliquias del pasado, secretos inconfesables.
Tras la puerta se desveló efectivamente lo esperado, y aun más. Su imaginación había quedado asaz estrecha. Era increíble. Tan sólo faltaba una lámpara con genio en su interior, como las de cuento.
Nada más pensarlo, la lámpara apareció ante sus ojos. Era un panzudo candil de cobre, con boca para la llama y asa para aprehenderlo. Tenía tapa dorada y algunas telarañas lo hilaban a una pared casi blanca.
Corrió en su busca y la aferró con una mano, mientras la frotaba con la manga del brazo opuesto. De su oquedad, por la boquilla, no tardó en salir un genio traslúcido y gaseoso, ataviado como personaje de Las mil y una noches. Quien se apresuró a informar a su nuevo dueño que los tres deseos que pretendía formular ya se habían cumplido. A saber: entrar al desván, que estuviera repleto de apasionantes tesoros y encontrar entre estos una lámpara maravillosa con genio en su vientre. “Así que déjame descansar otros quinientos años”, concluyó la aparición, antes de regresar aspirado dentro de su cobrizo habitáculo.
* ILUSTRACIÓN: Joan Miró, La lampara de aceite, 1924. Dibujo
Un acceso febril

Los habituales a este blog, con media sonrisa, estarán pensando en las vacaciones tan redondas que me he tomado, pues, desde hace una semana, no me asomo a esta ventanita ni siquiera para decir esta boca es mía. Nada más lejos de la realidad. Ya me gustaría haber estado al menos en Lapónia, pasando estas fiestas blancas, aprovechando que el gordo Nicolás y un puñado de renos estaban ausentes. Lo cierto es que un acceso de fiebre intermitente ha invadido mi razón y ha hecho que pasara unas Navidades un tanto oníricas.
Un resfriado mal curado, como todos los que me asaltan, ha sido la causa. El resultado: trenta y ocho y cuarenta de fiebre, dolor de cabeza, tos perruna, paquetes de pañuelos de papel usados (uno cada vez que me sonaba) (un pañuelo, no un paquete)...
La causa muchas veces es el efecto. Es como si la causa de la causa fuera la causa del mal causado. Es decir, no curo bien las enfermedades porque tengo un estómago delicado y cualquier medicamento me destroza por dentro. O sea, que no me curo del todo pero me hago pedazos por dentro. La enfermedad es mala, el remedio también. Menos mal que no soy enfermizo y no suelo flaquear...
Los primeros síntomas alarmantes me llevaron a urgencias (qué pena y qué suerte que no sea como en las películas). Paracetamol por un tubo (es un decir) fue la respuesta de choque. Mi cuerpo (o el Gelocatil) reaccionó mal y comenzó a dolerme el estómago, la cabeza desde la altura de los ojos, los riñones, las piernas... hasta la piel. Lo que me lleva de nuevo a urgencias y es el Nolotil lo que me devuelve al enfriamiento de hace una semana.
Ahora, estoy tan sólo resfriado pero con ganas de recuperar el tiempo perdido. Nunca mejor dicho: "Al séptimo día descansó".
Feliz año nuevo

Termina un año. Comienza 2007. Puede que una nueva vida. Borrón y cuenta nueva, dice la tradición. Una cuenta nueva que pretende olvidar los días marrones que han pasado y recordar los días azules. Una nueva vida llena de buenos propósitos que, por desgracia, se van diluyendo durante el año (a algunos, dentro de tres meses, ya no les queda nada).
Yo deseo hacer público alguno de estos sentires para el año que ahora empiezo. Me propongo acabar el año más enriquecido. Deseo ser más grande y auténtico, un poco más padre para mi hijo, un poco más hijo para mis padres, un poco más esposo para mi mujer y un poco más amigo para mis amigos. Me propongo ser un poco más abierto para quien se acerque a mi casa y un poco más tolerante para lo distinto.
Para este año quiero alargar la primavera y sonreir más a menudo. Que cada día sea distinto e intentar, como decía Baudelaire, ser sublime sin interrupción.
Prometo también no mirar tanto para atrás y buscar el lado bueno de las cosas; hacer sitio en mi mesa para cualquier invitado expontáneo y regalar flores sin ninguna excusa. Recuperar a los amigos perdidos y aumentar mi agenda de incondicionales...
Se me ocurren mil proyectos más, pero valga esta vuelapluma para desearos mis mejores deseos para el 2007 y que el destino os ponga en mi camino.

