Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007.
Resumen
- 01/02/2007 00:38 - Mis siete yoes (3)
- 16/02/2007 18:39 - En bragas
- 19/02/2007 10:00 - Arcángel, pasado, presente y futuro
- 20/02/2007 12:59 - El flamenco de un poeta
- 20/02/2007 16:34 - Febrerillo loco
- 21/02/2007 12:27 - La vanguardia de mirar atrás
- 21/02/2007 18:11 - Apagón
- 22/02/2007 10:34 - Un sucedáneo
- 24/02/2007 13:13 - Premios 'Flamenco Hoy' 2006
- 26/02/2007 14:35 - La ropa tendida
- 27/02/2007 12:51 - Canales baila poco
- 27/02/2007 12:56 - The End
- 28/02/2007 11:48 - Ya lo entenderemos
Mis siete yoes (3)

Soy Jorge y nací varón y soy mujer. Pero también soy animal, sobre todo animal. Pensar con el vientre, sentir con las entrañas. Mi alma concupiscente hace sentirme un león a veces, una gacela casi siempre, saltarina y temerosa. Soy un dragón, un fauno antropomórfico que se esconde en mi estómago.
Soy un animal insaciable, que devora sin tregua y bebe y ama pantagruélicamente. No tiene fin, no tiene medida, como un monarca absoluto. Tan sólo mi instinto me frena, tan sólo el orgullo pone (impone) barreras. Tengo mi instinto (no sólo de supervivencia), no tengo memoria, mi pretérito es imperfecto. A veces, veo en blanco y negro.
Soy todo sentidos (cinco, seis...) y pasiones. Soy Epicuro; el dueño del mundo. Mi visceral apetito se sobrepone a mi razón, emigra de un lugar a otro siguiendo el devenir del viento, detrás del olor a carne, a carroña, a sexo, a comida, a fiesta y a goces irreprimidos.
El carpe diem horaciano es el pan. Rompo mi hucha a diario. El mañana no existe.
Soy arrogante con los débiles y humilde con el fuerte. Rehuyo su mirada. Y siento miedo al ruido, a la oscuridad, a lo desconocido, a los demás. Huyo buscando el sol. No me gusta el agua. Sí, en cambio, el aseo y los aromas.
Me siento libre. Salto cuando puedo saltar. Corro y vuelo. Duermo a pierna suelta o con un ojo abierto, tomo el sol, aúllo a la luna e incubo huevos. Saboreo mi sangre como un vampiro y me atrae la crudeza desnuda de la carne. El viento golpea mis ventanales y la nieve se agolpa en mi puerta, mientras me enrosco y tapo mi hocico con el rabo.
Gimo, jadeo, grito y susurro. Me lamo las heridas y me asombra caminar erguido. Orino en las farolas. Rasco mi espalda con los árboles y las esquinas.
Soy Jorge, nací varón y soy mujer; también animal.
En bragas
Una expresión muy extendida es la de estrar "en bragas", o sea, andar con lo puesto o pillarte in fraganti o estar a dos velas o encontrarse en una situación desesperada, tocar fondo...Pues bien, nuestros amigos de blogia, o sea, la compañía que permite este blog y, en concreto, el servidor que lo aloja, se han caído, han sufrido una avería, un resvalón, un traspiés, como todos los tropezones involuntarios, ajenos a su voluntad.
El resultado es que durante una semana esta bitácora ha dejado de funcionar, mi vida, como el universo, tiene un agujero negro, una laguna, un abismo, la sima de seis días con sus noches. Los lectores habituales han emigrado, mis contactos no saben de mí (¿unas vacaciones?, ¿otra recaída febril?, ¿la retirada inoportuna de quien piensa en voz alta?...
Y lo peor, algunos os habréis dado cuenta, hemos retrocedido varios días en el cuaderno. La última entrada que aparece es del día uno, debiendo ser del día nueve. Unos artículos irrecuperables (pues los escribo directamente en el blog), sin copia de seguridad, sin anestesia alguna y sin posible indemnización moral, incluso.
Así que pido perdón a los incondicionales, pido perdón a los que han tenido que trabajar los minutos que tardaban en leer "volandovengo" y pido perdón a los que pensaban que el título de este artículo sería más literal.
Arcángel, pasado, presente y futuro

Flamenco viene del sur
Posiblemente la mejor propuesta del ciclo Flamenco viene del sur hasta la fecha. Quizá, junto a su paisano Juan Carlos Romero, el flamenco más serio que hemos podido apreciar. ¿Todo queda en Huelva? Arcángel está actualmente entre los cinco cantaores más solicitados del panorama actual y entre los dos mejores de su generación. Tiene una gran proyección y posee un gran conocimiento, con ecos y reflejos del pasado. Arcángel es maestro y discípulo. Tiene un sello indiscutible que es seguido e imitado. Su voz es aguda, incluso abusa del falsete. Su cante es melódico y su grito más moderado que de costumbre. Une los tercios, logrando un fraseo agradable. Sin ser un artista que rellena el escenario, la calidez de su presencia la trasmiten pocos.
El primer cante-homenaje de la noche fue “Limón Amargo” de Valderrama, una composición recreada por Miguel Ángel Cortes que se encuentra a medio camino entre el cuplé por bulerías y la soleá. Igual de ambigua fue su segunda entrega, en la que confesaba tener “el alma en los huesos y el amor descamisao”. Su comienzo es frío, sin embargo. No se templará hasta la caña chaconiana, una de sus mejores propuestas. Continúa el concierto por levante. ¿Unas mineras?, ¿una taranta?, ¿cartagenera?, ¿quizá levantica?
Las seguiriyas son muy bien recibidas. Tienen un ritmo de bulerías y son muy marcadas, casi de fiesta. Dan paso a Miguel Ángel Cortes para interpretar “Salaílla”, de su disco “Bordón de trapo”. La introducción recae en la mandola de Daniel Méndez, artista galardonado recientemente por la crítica especializada como “Mejor guitarrista de acompañamiento”. En estos tanguillos abundan las enarmonías y las disonancias, que lejos de ser un desliz, son recursos más que estudiados en el trabajo del tocaor granadino, al que podremos ver en solitario el 19 de marzo en este mismo ruedo. Las bulerías de Arcángel, comenzadas a capela, se prestan a ser escuchadas, si acaso con un amago de echarse pa’ lante. Desde este momento comenzamos a apreciar problemas de afinación en las guitarras por culpa del frío y de la intensidad de los focos. Contrariedades que afectan al onubense. El final de la bulería trasciende el cuplé. Con “La bien pagá” se hace abiertamente una concesión a la copla. Son muy morentianas, al igual que los tangos, en los que incluye alguna letra del artista granadino, e inserta la “Baladilla de los tres puñales” de Rafael de León.
Las alegrías son grandiosas. Expande la melodía y expone unos cambios de ritmo muy efectivos. Y, como no, acaba por Huelva. Sus fandangos, dedicados a Enrique, presente en el teatro, son largos, llenos de resonancias y guiños a sus mayores. Evidentemente su estilo se basa en recrear todos los estilos.
Arcángel fue honesto y generoso. Mostró su verdad y cantó todo y más. Sin embargo, a fuerza de redondez y planitud, no rompe ni quiebra el quejío necesario para pellizcar por dentro.
Foto: Daniel Muñoz (flamenco-world)
El flamenco de un poeta

Doña Rosita la Soltera
Si hay un poeta andaluz –que los hay, y muchos- nacido para ser cantado, ése es Federico García Lorca. Todos sus poemas, sus obras dramáticas e incluso sus escritos y conferencias tienen una musicalidad interna que, casi sin querer, se pronuncian con soniquete. Lorca era músico; tocaba el piano. Sus poesías y sus composiciones a veces se confunden o se aúnan creando un todo inseparable. Lorca es el maestro de la melodía, el maestro de la metáfora, el maestro de lo simbólico, el maestro de la canción popular. Y, cómo no, uno de los padres, de los adalides, del flamenco, de su puesta de largo, de su dimensión cultural. Es un poeta del pueblo, de lo gitano y de lo jondo.
El viernes pasado se estrenó en el teatro Isabel la Católica el drama “Doña Rosita la Soltera”. Una obra en tres actos que nos habla, como sabemos, de “la vida mansa por fuera y requemada por dentro de una doncella granadina, que poco a poco se va convirtiendo en esa cosa grotesca y conmovedora que es una solterona en España” en esos años.
No es mi función analizar la representación o los actores, ni la puesta en escena o el tratamiento dramático, ni siquiera a nuestro insigne poeta (posiblemente, lo mejor de la velada). Sí, en cambio, desearía dejar un apunte sobre la ambientación musical dentro de la obra como elemento lorqueño indisociable y el tratamiento temporal a través de los estilos y acordes.
El tiempo, como el desamor, como la muerte, es una constante en Lorca y, en Doña Rosita, se puede considerar como un personaje más dentro de la tragedia. Los tres actos se desarrollan en momentos diferentes desde finales del siglo XIX, primer año del XX y termina en 1911, con una Rosita ya madura. El comienzo de cada acto lo introducen una soprano, Carmen Soto, y un pianista, Pablo Sánchez de Medina, adoptando en cada parte las formas y el vestuario acorde con el momento. Así, con las mismas palabras, inician el primer acto con una canción lírica, el segundo con un cuplé y el tercero con un tango.
Reforzando “el regusto amargo” al final de cada acto en la boca de Rosita, se incorpora un quejío, una apuesta flamenca que recrea los fragmentos del poema de la “Rosa Mutabile”, que crece, florece y se deshoja como Rosita misma, con aires de granaínas, soleares o tonás, interpretados por Concha Medina y David Colomo “Pajarillo” a la guitarra. Por último, es preciso destacar el tema flamenco “Vive”, compuesto por Antonio Campos y Emilio Maya, que resume fielmente el espíritu de la obra.
Febrerillo loco

Amanece esta mañana con una copiosa y constante lluvia. Ayer, nublado, pero estable. Anteayer despejado y con un sol primaveral, casi de justicia cuando el cuerpo aún soporta ropajes invernales. Estos brotes imprevistos de calor acaban conmigo. Tengo la tensión baja, como saben algunos, y las primeras subidas de temperatura me desarman, me aplatanan, lentifican mi devenir, que ya de por sí es lento, hasta extremos alarmantes.
Y así estamos, con el sistema margarita: un día bueno, el otro no; ahora sí, ahora no (como los intermitentes del coche).
Ya lo dice nuestro refranero: Febrero, ¡vaya un mes puñetero! o Febrero, mes fullero o En febrero, un rato al sol y otro al humero o Nieve en febrero, buena si es a primeros o Cuando no llueve en febrero, tiene el año mal tempero o Para febrero, guarda leña en tu leñero o Agua de febrero, mejor que la de enero o La flor de febrero no llega al frutero o Avena de febrero, llena el granero o El mes de febrero lo inventó un casero o Febrero cebadero o Febrero, siete capas y un sombrero...
Los pueblos son sabios, nuestros dichos veraces. Hagámosle caso antes que el adebacle del cambio climático cambie también nuestra experiencia. Es como si nos quitaran lo bailado.
La vanguardia de mirar atrás

Flamenco viene del sur
Antonio El Pipa no sorprende. Muestra lo de siempre. Es el flamenco más tradicional, el convencional baile de taconeo, brazos en remolino y rostro desencajado y sonriente. De primeras puede parecer una obra escaparate, pensada exclusivamente para gustar, más a los extraños que a los propios. Pero, poco a poco, va cogiendo forma, se va engrandeciendo por sí sola, hasta que todo el espectáculo cobra la vida y la razón que tildan a la calidad. Porque no hay mayor vanguardia que mirar atrás y no perder el norte. Porque no hay mejor propuesta que recrearse en la esencia una y otra vez. Antonio El Pipa no sólo se fija en sus mayores (Antonio Gades), sino que se rodea de ellos (Juana la del Pipa, Mariana Cornejo y Concha Vargas) comprendiendo y demostrando el indisoluble nexo de unión del presente y el pasado.
“De Tablao” consta de cuatro partes que se imbrican entre sí formando un todo coherente, que disminuyen en longitud pero aumentan en intensidad. Las canciones de Lorca, tan sólo apuntadas a capela, “Café de Chinitas” y “Anda Jaleo” nos introducen en “El Tablao”, donde se reivindica, con cantes de fiesta, el baile de siempre. El Pipa aborda unas cantiñas, haciendo alarde de su dominio y buen gusto. Sobrado en brazos, elegante y efectista, el bailaor jerezano cautiva desde el principio. Las seguiriyas, bailadas por María José Franco y cantadas por Morenito de Íllora, son el respiro a tanto jaleo y dan pie a “Noche de Resaca”, en la que el tempo se hace más profundo y se sienten la soleá, la taranta y la soleá por bulerías, que interpretan los dos primeros bailaores. Desde aquí, podemos apreciar la capacidad improvisadora de El Pipa recogiendo una peineta de su partenaire y devolvérsela a la cabeza como si de una suerte de banderillas se tratara. Apreciable es también la labor de Concha Vargas y Juana la del Pipa rompiéndose por soleares.
Completamente dedicada a Cádiz, la tercera parte “La Atracción” comienza con unos tanguillos, más recitados que cantados, por la gracia de la especial colaboradora Mariana Cornejo. Las alegrías anunciadas se convierten en cuplé por bulerías cantadas por esta misma intérprete, imponiéndose como lo mejorcito de la velada.
Todo desemboca en “Bailaor”, fruto de la evolución desde los míticos tablaos. Es donde El Pipa se desborda y vuelca su potencial. Llega a un público incondicional que reconoce su talento y su labor conservadora, que muestra en la soleá final y su coda por bulerías, con grandes momentos de virtuosismo y de la fresca capacidad improvisadora ya aludida. Nosotros, al fin, recogemos su arte de de tradición, añejo, aunque de poco riesgo, y quizás echemos de menos un lenguaje más reposado, un baile más visionario.
Apagón

El día 1 de febrero, de ocho menos cinco a ocho de la tarde, me encontraba yo caminando por las calles de Madrid. Así que la intención de sumarme a la iniciativa de los cinco minutos sin luz, lamentablemente, no tenía cómo secundarla.
De todas formas, como inútil acto solidario (a veces la ideología es ramplona) apagué el móvil. Miré a mi alrededor y todo seguía como antes. No se apagaron ni los cigarros. Un tanto desilusionado, seguí mi camino.
Al día siguiente, leo con asombro en los periódicos, el efecto mediático de este apagón. No sólo hicieron mutis las luces de los particulares de media Europa, sino que también se hicieron eco de este umplugged las instituciones, ayuntamientos y gobiernos autonómicos que, para no ser una medida oficial (parida por ellos), sinceramente hay que aplaudirla.
Se apagó la Alhambra, la Puerta de Alcalá, La Torre Eiffel, la Giralda... y se ahorraron no sé cuántos megavatios. Pero eso es lo de menos. Lo importante es la solidaridad de la gente (que ya se venía viendo en manifestaciones a favor de la paz, en contra de la guerra); lo importante es el respiro del planeta; Lo importante es el poder de convocatoria de internet; lo importante es haber removido conciencias; lo importante es luchar por el futuro; lo importante es nuestro granito de arena.
Ahora que vemos los resultados, es hora de tomárnoslo en serio. ¿Y si todos los uno de febrero apagamos la luz cinco minutos? ¿Y si la apagamos todos los jueves? ¿Y si a las ocho menos cinco de todos los días nos desenchufamos un rato? ¿Y si, en vez de cinco minutos, desconectamos diez, quince...?
** Texto rescatado: publicado el sábado, 03 de febrero de 2007
Un sucedáneo

Hay quien prefiere un sabroso gato de grandes dimensiones a una ligera y modesta liebre de campo, como hay quien no le hace ascos a las redondeces de unos pechos siliconados. Hay personas que, sin ningún tipo de escrúpulos, alimentan su concentrado onanismo con la imagen siempre seductora de la Bibi Anderssen de antaño, aún sabiendo que fue Manolo. Gente antidopaje, que no les importa los estímulos de Ben Johnson (o cualquier otro deportista sobreestimulado), y sólo afirman haber visto al hombre más veloz sobre una pista (o a un campeón sobre la bicicleta o un émulo artificial de Maradona).
Asimismo, reverenciamos el dopaje metafísico de Teresa de Ávila, que hay quien asegura que levitaba varios centímetros del suelo, o el resto de nuestros místicos, que cantaban al amor divino con más carnalidad casi que lo pudiera hacer Iriarte (el padre, of course).
Dejadme que prefiera la venera con la que flota sobre las espermáticas aguas marinas la Venus de Botticelli que la misma concha prendida en el bordón de un peregrino santiaguero, por muy bendecida que esté.
Lo que quiero decir es que a veces lo sucedáneo estimula nuestro paladar antes que el crudo realismo de lo convencional establecido. A veces lo oculto, la arruga, la tara, el desperfecto, la mancha, el exabrupto, la imperfección en suma, es lo que hace a un objeto único, lo que nos hace a las personas exclusivas.
He reivindicado en más de una ocasión el cambio, la diferencia, más que lo estático, la igualdad. ¿Puede que la copia supere el original? ¿Puede que el sucedáneo mejore lo auténtico? ¿Puede que la ficción sea más grande que la realidad? ¿Puede que el mundo no sea redondo, completamente redondo? ¿Puede que yo no sea yo, evidentemente, como reconocía Torrente Ballester?
Premios 'Flamenco Hoy' 2006

El jueves 1 de febrero, el día del "apagón", estuve en Madrid para asistir a la entrega de los premios ‘Flamenco Hoy’ del año 2006, que concede la Crítica Nacional de Flamenco, de la cual soy partícipe. El acto fue en el legendario Corral de la Pacheca y duró hasta cerca de las dos de la madrugada. (De cómo llegué a mi hotel a las cinco, ésa es otra historia.)
Se concedieron nada más y nada menos que 17 premios a los flamencos más destacados del año (muchos de ellos incuestionables). Entre los premiados hubo poquita presencia de artistas granadinos, pero entre los finalistas sí que asomaron.
Los premiados son:
1.- MEJOR DIFUSION EN MEDIOS para mi amigo Teo Sánchez y su programa "Duendeando" de Radio 3 (el segundo programa más oído de esta emisora). Como finalistas quedaron la revista "Acordes de Flamenco", en la cual colaboro, y nuestro colega y colaborador, el fotógrafo Paco Sánchez.
2.- PROMOCION DEL FLAMENCO para la buena labor de "Suma Flamenca". Finalistas fueron la Editorial Almuzara y el Ayuntamiento Cádiz.
3.- El mejor LIBRO de flamenco fue el "Flamenco en Madrid" del imprescindible José Blas Vega. Mención obtuvieron "Aluricán en azul y verde" de Alfonso H. Herrera y "Alcalá de la Soleá" de Manuel Martín.
4.- El MEJOR DVD fue "Rito y Geografía del Cante" dirigido por J.M. Velásquez Gaztelu. Tuvimos en cuenta "Iberia" de Carlos Saura y "El Ángel" de Ricardo Pachón.
5.- La MEJOR REEDICIÓN (Libro- disco- DVD) volvió a repetir "Rito y Geografía del Cante" reeditado por Circulo Digital. Otros trabajos fueron "Al aire de Jerez" de Nuevos Medios y "El Ángel" de Flamenco Vivo.
6.- El MEJOR ARTISTA BAILE REVELACIÓN fue la bailaora malagueña Rocío Molina (aunque el calificativo de "revelación" es más que dudoso). Quedaron en la puerta, la granadina Fuensanta "La Moneta" (con muy poca diferencia) y la sevillana Pastora Galván, hermana del gran Israel. (También, en algún momento, salió a relucir el nombre de Patricia Guerrero) (Curiosamente todas chicas).
7.- El MEJOR BAILAOR, muy reñido, fue el jerezano Joaquin Grilo. Pisándole el zapateado estaba Israel Galván y Javier Barón. (Se estuvo barajando al principio el nombre de Manuel Liñán para dos o tres categorías distintas, pero inexplicablemente no salió ni de finalista.)
8.- La MEJOR BAILAORA asombrosamente fue la gaditana Sara Baras y su espectáculo escaparate (el premio más político), quedándose en la cuneta la mejor Eva Yerbabuena (Granada) y la mística Isabel Bayón.
9.- El MEJOR ESPECTÁCULO FLAMENCO fue "Tabula rasa" de Israel Galván, seguido de "El Huso de la Memoria" de Eva Yerbabuena y (nuevamente asombroso) "Sabores" de Sara Baras.
10.- El MEJOR AUTOR (coreógrafo, música, letra): Manolo Sanlúcar por "La danza de los pavos". Finalistas: Israel Galván por "Tabula rasa" y Juan Carlos Romero por "Tierra de Calma" de Poveda. O sea, dos guitarristas y un bailaor.
11.- El MEJOR PRODUCTOR DE DISCO fue Enrique Morente por "Mujeres" de Estrella Morente, único premio para Granada. También se lo merecían J.M.Gamboa por "Pitingo con Habichuelas" de Pitingo y Isidro Muñoz por "Ropavieja" de Arcángel.
12.- El MEJOR DISCO INSTRUMENTAL: "Cal" de Son de la Frontera. Otros fueron "Sumandos" de Josemi y Carles Benavent y "NFS" de Chano Domínguez.
13.- La MEJOR GUITARRA DE ACOMPAÑAMIENTO: Daniel Méndez por su labor en "Ropa Vieja". Después quedaron Chicuelo por "Mi forma de vivir" y Juan Carlos Romero por "Tierra de Calma".
14.- El MEJOR GUITARRA SOLISTA REVELACIÓN (una verdadera joya) José Manuel León por "Sirimusa". Otros grandes tocaores: Miguel Rivera por "Contrastes" y Paco Fernández por "Satispen talí".
15.- DISCO CANTE REVELACIÓN: (indiscutible) "Al Compás" de Argentina (aunque en directo gana mucho). "Pitingo con Habichuelas" y su flamenco soul de Pitingo y "Gema Jiménez" de Gema Jiménez (quien también gana en directo) también se lo merecieron.
16.- DISCO GUITARRA SOLISTA, en cambio, se lo llevó un discutido "Medea" de Manolo Sanlúcar; quedando tras él "Bordón de Trapo" de Miguel Ángel Cortés y "Sinfonía Flamenca" de Juan Carmona, los dos granadinos.
17.- DISCO DE CANTE: o sea, el premio de los premios (que el año pasado recayó en Enrique Morente), merecidamente se alzó Miguel Poveda con su "Tierra de Calma". Como finalistas, tremendo el disco póstumo "Cobre Viejo" de Antonio Núñez Chocolate y "Ropavieja" de Arcángel.
Para no aburrirse.
* En la foto: carátula del disco de Miguel Poveda "Tierra de Calma"
** Texto rescatado: publicado el lunes, 05 de febrero de 2007
La ropa tendida

La ropa tendida siempre me ha parecido un símbolo de felicidad. Aparte del buen tiempo, que se supone que hace (secar los trapos al sol), infunde una suerte de sentimiento pacífico y tranquilo a quien lo mira. Ondean las sábanas, blancas, inmaculadas, y parece que no hay nada más, que no pasa nada, que la misma ropa de cama es la cortina del paraíso.
Y cuando hay ropa interior supone un despliegue de sencillo erotismo; y cuando hay ropa de bebé es como un beso a nuestros pliegues más sensibles; y la ropa de trabajo desprende un olor a hogaza de pan y embutidos caseros...
En otros tiempos, mi madre que vivía en la Carrera del Darro, asomados al río, recogían la ropa tiesa, hecha un cartón por el frío. Frente a la chimenea era su siguiente destino.
Tengo unos vecinos que siempre tienen el tendedero lleno, haga frío o calor, llueva o haya ventisca. Yo tengo secadora, que es menos romántica, aunque lo alterno. El sol es imprescindible y la ceremonia de tender la colada, añeja, emotiva e incluso cooperativa. Recomiendo que se tienda en pareja, que se recoja en pareja (también la ropa).
Una de las tradiciones que han pasado más desapercibidas y que pocos se preocupan de fomentar es esa costumbre de subir a la azotea o bajar al ojopatio, o rodear la vivienda o salir al balcón en comunidad para tender la ropa, para admirar las prendas del vecino, para ver su blancura y su color, para hablar de la vida de los demás (cotillear, lo llaman algunos).
* FOTO: Ropa tendida en una de las calles laterales a la Via Garibaldi (Venecia)
Canales baila poco

Un espectáculo se valora tanto en su conjunto como en los detalles. El argumento, el mensaje, la realización y la puesta en escena, son importantes. También las luces y el sonido, la decoración y el vestuario. Pero sobre todo los actuantes, el cuadro y el cabeza de cartel. Antonio Canales presenta “Bailaor”, un evento de reflexión creativa, una obra que se va construyendo a medida que avanza, sin disponer un fin concreto. Una de las ideas, que Canales comenta en su programa, es cierta:”Me aprovecharé de los mejores intérpretes sin importarme su edad y condición”. De esta forma, los músicos que lo arropan son excelentes, empezando por los bailaores, continuando por los cantaores y los guitarristas y terminando por la caja que, aunque precisa, innecesaria en muchos momentos.
El conjunto en sí, vacío de contenido, con algunos momentos de gloria. Léase la soleá que baila Adela Campallo interpretada por el Pulga; léanse las alegrías-mirabrás que pasea elegantemente Oscar de los Reyes. Y es que Adela está en un buen momento. Y es que Oscar asume lo mejor de sus mayores (Farruco, Maya) y de sus contemporáneos (Flores, Grilo) y lo muestra con naturalidad. Y es que el Pulga; se sale, conoce a la perfección sus posibilidades y le saca provecho. Es un cantaor de estudio; es un cantaor de oficio. Y es que Miguel Iglesias y Juan Campallo a la guitarra forman un dúo de excepción, con arpegios, punteos y alzapúas que sobrepasan su labor de acompañamiento.
En cuanto Antonio Canales podemos decir que bailo poco, aunque dejó traslucir chispazos de sabiduría. Su baile es efectista y su taconeo definitivo (incluso lleva su propio tablao que sonoriza en demasía para que sus pasos queden patentes). Su ausencia de brazos es alarmante, las llamadas al reconocimiento son demasiadas, sus desplantes son parecidos y sus silencios sospechosos. Es difícil, no obstante, que un bailaor de bandera, como lo fue Antonio Canales hace años, con una farruca que cortaba el aliento, no retenga algo de lo que fue. Así fueron grandes algunos retazos de su soleá y de la seguiriya.
Como todo artista, sin embargo, tiene su público. El teatro estaba lleno y los aplausos y ovaciones constantes. Por mi parte, permitidme que me quede, como antes dije, con la segunda fila y conservar la primera para la foto.
* FOTO: Nono Guirado ©
** Texto rescatado: publicado el lunes, 07 de febrero de 2007
The End

Ya he confesado en más de una ocasión que no soy cinéfilo. No tengo gran tradición peliculera. Siempre, cuando había películas en mi casa, en casa de mis padres, yo estaba en la calle o en el campo. Antes del cine había otras muchas cosas que hacer. Así que mi cultura fílmica está muy limitada.
Es una laguna, desde luego es una laguna, pero hoy por hoy prefiero desecar otras. Admiro no obstante a la gente que sabe de cine y que puede hablar con criterio, opinar y criticar con cierto rigor sobre películas, actores, directores, guiones, etc. Personas como José Abad, Jesús Lens o Alfonso Salazar, son referentes en mi norte cinéfilo.
Sin embargo, como todo nuestro mundo, tenemos vídeo y DVD. El vídeo está casi en desuso y el DVD no funciona bien. O sea, se atranca, acaba la película a tirones (mi niño dice que la tele tiene hipo) o se para de buenas a primeras. Lo que representa otro obstáculo a la hora de ver películas. A mí, casi me da igual, pues las películas siempre me han parecido muy largas y a la hora, u hora y media, estoy deseando que se acaben; pero a quien maneja mi barca le fastidia hasta el extremo.
Resultado: tenemos varios DVD inacabados, con hipo o con el final precipitado. Cuando tengamos nuevo reproductor, veremos tan sólo finales de películas. Nos especializaremos en The End.
Ya lo entenderemos

Flamenco viene del sur
Digo yo que algo tiene que tener Pitingo para que la familia Habichuela al completo apueste por él, lo arrope y lo aplauda. Antonio Álvarez, natural de Ayamonte y afincado desde hace unos años en Madrid, viene con un aire nuevo a aportar frescura al flamenco. Como la mayoría de los artistas inquietos son conscientes de la horizontalidad entre todas las artes, entre todas las músicas. Amante del soul y del gospel, ha logrado impregnar el flamenco de esos ritmos (y no viceversa), aportando un sonido diferente, otra vuelta de tuerca a este gazpacho, a este cajón de sastre (léase desastre), en que a veces se convierte el flamenco. Pero crear, innovar, saltar al vacío, puede que sea la razón del progreso, el sentido de la evolución. Dónde estaría ahora Enrique Morente si de vez en cuando no se hubiera tapado los ojos (y los oídos); dónde estaría Paco de Lucía y Camarón y don Antonio y la de Los Peines. Así Pitingo, con una voz bien matizada y gran sentido del ritmo, con un conocimiento profundo y una jondura innata, se atreve a matizar lo que ya existe con soniquetes afroamericanos, llegando al cenit de su creación, en lo que ha dado en llamar “soulería”, que es una armonía de gospel o soul metida a ritmo de bulería acelerada. Un sonido nuevo, un estilo heterodoxo, que tiene sus detractores, al igual que goza de incondicionales.
Pitingo, parcamente, con la inconfundible guitarra del ex Ketama Juan Carmona, se templa con una soleá que parece que no cuaja, que no llega, que no remata como se pretende. A ésta, le sigue una granaína que suena aún peor, a excepción de algunos quiebros y arrojos. Siento, en ese momento, que la guitarra está muy por encima del cantaor. La frialdad del principio, sin embargo, se palia con bulerías, con las que entra de lleno en su propuesta soul. Se trata del tema “Wendolin”, popularizado por Julio Iglesias. Para ello se hace acompañar de un coro de color y del cajón de “El Moreno”, otro Habichuela. Desde ahora comienza a crecer el recital en calidez y complicidad. El patriarca de los Habichuela, Juan Carmona, sale al escenario para aportar su arte sin igual en “Los Quereles”, unas malagueñas de El Mellizo culminadas por pasodoble. Juan Habichuela es único. Su sensibilidad, su limpieza, su naturalidad, su aparente sencillez, su ortodoxia… son encomiables. “Caramelo”, según el cantaor onubense. El abuelo Juan también acompaña por bulerías, que tienen mucho de cuplé, antes de pasar a los fandangos de su tierra, precedidos por dos naturales y rematados valientemente por Toronjo, a pie de escenario. Reconocemos también las letras como suyas, juntamente con el maestro Gamboa, productor de su disco. Para terminar, Pitingo nos brinda su carta de presentación: las soulerías propiamente que le abren un hueco especial en el flamenco de este milenio. Y, como él dice, “ya me entenderán”.

