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Resumen

01/04/2008

El sexo débil

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El sexo débil es un concepto prehistórico que designa a la mujer, y viene desde que Eva accedió a comer la manzana de la tentación divina que el diablo le ofrecía.

Han pasado muchas lunas y ya nadie se cree eso de que haya un sexo débil, si acaso el sexo es débil en general, como la carne y sus apetitos.

Incluso, podemos pensar que, en el caso que hubiera un género especialmente fuerte sería el femenino. El sexo que ha soportado más carga a lo largo de su historia es el que pintamos de rosa.

En cambio, el hombre tradicional, rencoroso, primitivo, inseguro, temeroso, no quiere perder su estatus de supuesta superioridad. Y no encaja que lo que él considera sexo débil sea fuerte, independiente, carismático, autosuficiente, libre al fin y al cabo.

El hombre tiene miedo de esta revelación tan natural y tan digna como necesaria. Y el hombre en su simpleza se disfraza de rey de la jungla, de orangután descerebrado, y la emprende a golpes, que es la única manera ancestral y cobarde de imponerse, de levantar la cabeza y deglutir la superioridad de la hembra, de su compañera.

Es como cuando en algunos estados de norteamérica no entendían (todavía hay quien no comprende) la abolición de la esclavitud.

No estoy de acuerdo con ningún tipo de violencia, ni siquiera en defensa propia. Prefiero la huida a la lucha. Soy de los que proponen una huelga de brazos caídos ante la batalla. Cruzarme de brazos y que un tanque me pase por encima. Imaginar que haya una guerra y que no vaya nadie.

Pero ante la violencia de género quizás sea necesaria alguna suerte de castigo físico. ¿Qué tal la castración, aunque sea química, como proponen en Cataluña?

Van diecinueve o veinte mujeres asesinadas por hombres (parejas, ex parejas o perseguidores) y, casi peor, algunas niñas y niños desaparecidos, violados y también asesinados cobardemente.

No somos dioses para disponer de las vidas ajenas. No somos perros* para que nos maten impunemente.

* Quien maltrate a un animal tampoco debería tener perdón.

Martes, 01 de Abril de 2008 10:03 Autor: volandovengo. #. Tema: Denuncia Hay 6 comentarios.

02/04/2008

Carrete, mucho Carrete

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Flamenco viene del Sur

 

A veces la calidad de un espectáculo se aprecia a priori por la categoría del público asistente. En flamenco, como en tantas manifestaciones artísticas, esta premonición se cumple con pasmosa regularidad. A la entrada del teatro, para ver la propuesta de José Losada “Carrete”, pudimos ver a artistas de la talla de Enrique Morente, Mariquilla o Mayte Martín y a un sin numero de buenos y antiguos aficionados.

José Losada no hace más que exponer los duros momentos de sus comienzos en siete escenas, a través, como es lógico, del flamenco. Yo no sé la edá que tengo es una obra biográfica, escrita por Ortiz Nuevo, quien hace de narrador y actor protagonista, dentro del mismo pellejo de “Carrete”. El tratamiento es desenfadado, pero duro. Dentro de tanta comicidad, que a veces enturbia la ortodoxia, se encierra una infancia de penalidades en la ciudad de Málaga, en los tiempos del hambre. Así sabemos, que “Carrete” no tuvo zapatos hasta los diez años y que quería ser Fred Astaire por lo bien que bailaba (lo que él creía que eran bulerías) y por lo bien que comía en sus películas.

Así, con este ídolo, y una de sus escenas proyectada en el fondo de un escenario que se asemeja a una pantalla de cine, se desarrolla toda la función. El cinematógrafo es el principio de todo, es la única válvula de escape para un niño que bailaba sobre la paja, era la única opción de soñar despierto. Caracterizado con frac y chistera remeda al bailarín de celuloide, dándole su impronta flamenca. “Carrete” ya baila poco, pero contiene un poso de sabiduría que se convierte en arte con cada uno de sus movimientos, con cada uno de sus gestos.

El camino se inicia con un preciso Juan José Amador situándonos en el campo y la labor con un cante de trilla, que pronto pasan a ser alegrías, un paso a dos bailado por Carmen Ríos y Cristóbal García. Para rematar, el maestro apunta unos pasos magistrales (su respingo es antológico), que sigue toda la compañía vestidos de campesinos. Porque aquí todos actúan, todos bailan, todos se ríen y se lo pasan bien a la sombra de José. Su hijo, Joaquín Losada “Carretillo”, introduce con su guitarra introspectivamente cada parte, como fiel testigo de esta azarosa vida.

El sufrimiento llega por seguiriyas. Aplaudamos el cante de José Valencia. El compás del malagueño está sobrado, su espontaneidad, sus recursos y su expresión son más que notables, en los que se intuyen influencias de Escudero, de Antonio o de nuestro Mario Maya. La cuarta escena se desarrolla en Oslo, con Chiquito de la Calzada. Toda la compañía vestidos de época recrean por rumbas y tangos de Granada y de Extremadura el ambiente palaciego y su inesperada lluvia de billetes.

El tiempo cuenta momentos agridulces. Nos habla de la última actuación de Carmen Amaya, a la que no fue apenas público. Desmoralizada va a la Taberna Gitana donde actúa “Carrete”, y éste le alegra la noche al vestirse de mujer. Remata la escena bailando una soleá, donde Er cariño pasa a ser el Cheek to cheek de Irving Berlin por bulerías y “Carrete” repartiendo dinero de una anciana millonaria que lo protege. “Heaven, Im in heaven”… Hasta que se le acaban los cuartos.

La obra acaba por levante y el flamenco puro, que es La ley y con un grito de esperanza en el futuro.

* Carrete vestido de rey en la fiesta palaciega (© Deflamenco.com)

Miércoles, 02 de Abril de 2008 13:54 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

03/04/2008

Detrás

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Hace poco una antigua amiga me recordó un poema de juventud.

Decir que tiene veinticinco años es quedarme tal vez corto.

Es uno de los textos comprometidos de aquel entonces.

(No creo que sea un buen poema, pero era serio y verdadero.)

Se lo dediqué a la madre de una amiga que, además de madre, esposa y ama de casa, era algo más.

Detrás de cada hombre que triunfa
hay una persona, o dos, o cien que se esconden;
cien compañeros que trabajan bajo tierra,
en el lodo.

Una mujer que día a día, con
sucias y callosas manos,
oculta su cuerpo tras un mandil o un barrigón;
una mujer que limpia el camino para que "él" pase,
que limpia su nariz y espolvorea sus mejillas para su jactancia;
una mujer "anuncio comercial";
hombres y mujeres con las caras manchadas
que se conforman con una sonrisa o con un beso;
mujeres y hombres que se tragan sus lágrimas,
que se comen las migas,
que sufren la indiferencia más atroz;
una mujer asomada al abismo de un fregadero
con el horizonte borrascoso y... cantando.

Detrás de cada número uno
existe el dos y está el tres y un ciento
que le dan validez al primero.
Si no hubiera dos y tres y más,
el uno no sería el "uno", sería el único.

Detrás de cada protagonista hay unas gentes,
quizá no tan blancas, quizá no tan grandes,
que son las que lo admiran,
las que lo aplauden, las que lo ayudan.
Él existe porque ellas existen, él es porque ellas son;
él es grande porque ellas son pequeñas, o se agachan
para no ocultar el fulgor de las estrellas.

Detrás de cada hombre, detrás de una mujer,
de cada niño, del mayor, del jefe, del héroe,
hay una madre que muere mil veces
acuchillada por su hijo;
una madre que llora sangre a cambio de amor,
unos pechos que dieron color a la vida
en su celda de espantapájaros;
una madre que al fin y al cabo es sólo una madre.

Pero por eso y por mucho más
el topo sale de su mina de invierno,
los ríos se desbordan;
por eso se unen las manos de todos los niños
de nariz húmeda y con las manos largas
y con el buche vacío;
por eso todos los ciegos abren sus ojos
y los mil ángeles que tejen el cielo
elevan su puño y vitorean el trabajo anónimo,
el trabajo y los años de esa mujer inclinada,
cargada de niños y de inanes ilusiones anticuadas.

Por respuesta,
ella en sus trapos, seca sus mejillas.

Jueves, 03 de Abril de 2008 19:48 Autor: volandovengo. #. Tema: Poesía/Cuento/Teatro Hay 6 comentarios.

07/04/2008

Carpe diem (un apunte)

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Resulta que el famoso Gaudeamos igitur que "en todas las universidades de Occidente, alumnos y profesores juntos, suelen cantar desde mitad del siglo XVIII para coronar un acto académico solemne" (nos recordaba hace poco Manuel Vicent, junto con su traducción) es un canto epicúreo y nihilista, un himno propio para entonarlo en los tiempos de Carnestolendas o en la Corte de los Milagros de Víctor Hugo que en la sesuda institución de la sabiduría.

La letra, sin desperdicio, de esta declaración de intenciones, está extraída del tratado Sobre la brevedad de la vida, de Séneca. Y dice así:

"Alegrémonos pues, mientras somos jóvenes, puesto que después de la alegre juventud y de la incómoda vejez nos recibirá el seno de la tierra. ¿Dónde están los que antes de nosotros pasaron por este mundo? Nuestra vida es corta, en breve se acaba, viene la muerte velozmente y no respeta a nadie. Vivan todas las vírgenes fáciles y hermosas, vivan las mujeres tiernas, amables, buenas y laboriosas".

No me queda más que añadir.

Lunes, 07 de Abril de 2008 11:16 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades Hay 2 comentarios.

08/04/2008

Los nuevos pasos de Niño Josele

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Jazz viene del Sur

 

Niño Josele es un guitarrista flamenco abierto a las nuevas tendencias. Desde que Paco de Lucía dio el salto, muchos amantes de las seis cuerdas han perdido el miedo a introducirse e impregnarse de otras músicas, sobre todo del jazz hermano, aunque también del blues, de la bossa nova o de la música andalusí. Enrique Morente al respecto opina que no existe sino sólo una música, con mayúsculas. Niño Josele grabó en 2006 un disco antológico. Filtrando a través de los matices flamencos algunos de los éxitos del pianista Bill Evans, publicó su trabajo “Paz”. Y en ese punto estamos cuando llega a Granada con el ciclo “Jazz viene del Sur”.

Aterriza con el espíritu flamenco de siempre, pero con el sentimiento jazzístico de hoy. Mucho jazz, demasiado jazz. Su trabajo, lleno de sentimiento y ternura, se dejó entrever en puntuales momentos. Destacamos el tema “The Dolphin”, con el que, en solitario, inició el concierto, con algún guiño a la soleá y su remate por granaínas, o “The Peacocks” que sonó después del concierto, ya con toda su banda, como primer bis. Se echaron en falta algunas voces que entonaran “Minha”, que canta en el disco Estrella Morente, o “I do it for your love” cantado por Freddy Cole, afamado jazzmen, hermano de Nat King Cole. El estado de gracia de niño Josele, en cambio, estuvo presente todo el concierto.

El segundo de los temas que interpretó fueron unas bulerías puras, en las que se hizo acompañar de la caja de “Piraña”. La misma fórmula que aplicó al final del concierto, ya con toda su banda, que fueron permanentes desde la tercera pieza. Para el ecuador de la función aparecería Jerry González detrás de su trompeta, como artista invitado. Fue un soplo de viento (nunca mejor dicho) entre tanta cuerda y percusión, que rozaban la monotonía por momentos. La participación de Jerry fue escasa pero sobresaliente. Se hará más evidente en los bises. Muy aplaudidos fueron también las intervenciones de “Piraña” al cajón, del bajista Alain Pérez y del baterista impecable e impasible, Horacio “El Negro” Hernández.

Las concesiones al jazz, como digo, fueron más que sobradas. Demasiadas improvisaciones, algunos solos casi forzados y largas codas finales. Devaneos que evitaron tal vez consolidar el recital esperado.

Aplaudiremos por fin un diálogo entre los percusionistas, batería y caja, para acabar la entrega y los generosos bises que sirvieron para redondear el concierto.

* Niño Josele (© Juanjo Castillo)
Martes, 08 de Abril de 2008 18:37 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

09/04/2008

Un Calixto Sánchez muy ligero

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Flamenco viene del Sur

 

Atrevimiento es la primera palabra que me viene a la cabeza para definir el concierto de Calixto Sánchez la noche del lunes en el Teatro Alhambra y por ende el disco que presentó, Andando el camino. Atrevimiento y ligereza, aunque no provocación y frivolidad. Nada más lejos de mi intención.

Quien acudiera a ciegas a esta presentación pudo salir algo desconcertado. Un cantaor ortodoxo, académico como ninguno y con una jondura emblemática, haciéndose acompañar de un teclado, de un bajo eléctrico y de una travesera, es algo que no termina de encajar. Conociendo, sin embargo, las inquietudes de búsqueda de este flamenco de Mairena del Alcor, no es de extrañar que apriete un poco más las tuercas, se salga del camino, pero sin abandonarlo, y se haga arropar de otros instrumentos y de ese aire más festivo. Pues, cuándo se ha visto que un disco de Calixto contenga nada menos que tres bulerías. Tres bulerías y unos tangos y unas cantiñas y unas marianas, que son todo alegría.

Pero se trata de Calixto, Calixto Sánchez, un cantaor emblemático, que lleva treinta y cinco años de profesión. Es realmente como el flamenco avanza. Desde el más profundo conocimiento y el respeto más sincero, se pueden permitir estos devaneos.

El cantaor en plenas facultades y sabiendo lo que hace, expuso su verdad. No se puede pedir más. En primer lugar, acompañado tan sólo del piano de Gustavo Olmedo, cantó la zambra Quisiera volver, que sonó como el preliminar regalo a la tierra que siempre lo acoge con los brazos abiertos. Para las malagueñas y para las dramáticas seguiriyas, sus aportaciones más cabales, lo arropó la fiel guitarra de Manolo Franco.

Los cantes de levante, No grites más, fueron una revolución. La repetición raveliana de algunos acordes y la intervención del bajo (Miguel Vargas) y del piano, junto con las palmas y el ritmo machacón de las dos guitarras (Manolo Franco y Eduardo Rebollar), hacían parecer que sonaba un blues por tarantos. De las marianas, Buscando la vida, resultó otro experimento. Calixto Sánchez prescinde de los momentos más templados y de los tientos y propone únicamente el soniquete por tangos.

Acabando el concierto, el cantaor sevillano, abundando en la fiesta, se pone en pie y nos regala las rumbas A un olmo seco, uno de sus grandes éxitos (si se puede hablar de esta forma en el flamenco), pertenecientes a Retrato flamenco (2001), donde canta a Antonio Machado. Después vinieron las cantiñas A la sombra de la parra, que acogen las estrofas más populares. Y, para terminar, un generoso remate por bulerías, en el que destacó la cómica historia de Manolita y, como nos tiene acostumbrados, las Habaneras de Cádiz de Carlos Cano, cerrando así el tácito homenaje a Granada.

 

Miércoles, 09 de Abril de 2008 13:44 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

10/04/2008

Palomas

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Viejos colombófilos se empeñan en acudir a las plazas, solos o con sus nietos, y esparcir migas de pan o grano para alimentar a las palomas, sin atender que su masificación perjudica la urbe.

Las palomas son gregarias y sociables. Viven en las plazas de nuestras ciudades antiguas, en los parques, entre sus estatuas, en los tejados y los aleros. Se han adaptado como pocos al contacto humano. Son bellas, aunque Enrique dice que son 'ratas voladoras'. Son sucias, aunque simbolizan la paz desde que Noe envió una, después del cuervo (que se quedó limpiando el mundo de cadáveres anónimos) para que trajera la buena nueva en forma de ramita de olivo de que las aguas iban remitiendo.

Alegran los lugares donde se establecen, pero, como sabemos, sus excrementos corroen las piedras (no tanto como los estorninos).

Existen ciudades que han decretado su eliminación selectiva. Hay países que las cazan para enriquecer sus cocinas. De antiguo son usadas desde oriente como mensajeras. En la Primera Cruzada, fueron un factor estratégicamente importante de los sarracenos, ante la ignorancia de su uso entre los soldados de cristo.

Jules Renard, en sus Historias Naturales, dice de ellas "... Durante toda su vida son un poco cerriles. Se obstinan en creer que los niños se hacen con el pico. Y, a la larga, esa manía hereditaria de tener siempre en la garganta algo que no acaban de tragar, se vuelve insoportable".

Cerca de mi casa ha nacido una plaza. O sea, toda la zona es de nueva construcción y, entre tanta casa unifamiliar, pareada o adosada (yo digo adobada), se ha creado un gran espacio ajardinado, con árboles, paseos, bancos, pérgolas y columpios (el domingo llevé a mi niño con la bici).

La plaza se llama "Newton" y se ha llenado de palomas en pocos meses. Me alegra verlas, aunque a la larga corrompan las construcciones humanas (también me gustan las bandadas de estorninos jugando entre el viento y los árboles).

Jueves, 10 de Abril de 2008 19:21 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades Hay 7 comentarios.

14/04/2008

Una apuesta local

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4º Festival Flamenco Joven de Huétor Tájar

Eminentemente granadino fue el Festival de Huétor Tajar, pero no por falta de miras ni por patrioterismo casposo, sino porque tres de los mayores representantes del flamenco joven actual son de Granada. Prueba de ello es que son ellos los que recibieron los últimos grandes galardones en el Festival de las Minas de la Unión. Juan Pinilla, que además es autóctono de Huétor, se alzó con la “Lámpara Minera”; la bailaora Patricia Guerrero, obtuvo el “Desplante”; y Sergio Gómez “El Colorao”, los premios a la vidalita y a la soleá.

Y fueron precisamente estos palos los que abrieron el concierto. Sergio, con la voz levemente tomada, dio un recital memorable, lleno de melismas y agradables tesituras. El más joven de los Coloraos, con una voz dulce y redonda, hace bonitos los cantes que presenta. A saber, aparte de los ya aludidos, cantó farrucas, bulerías y fue realmente grande en los martinetes, donde se apreció claramente la cajita de música que tiene en la garganta. Lástima que la guitarra de Rubén Campos a su lado sonara tímida y a veces descafeinada.

Aunque la aportación de Juan Pinilla estuvo bien, no fue la mejor de sus noches. En plenas facultades y con un guitarrista de excepción a su lado que le facilitaba el fraseo, el cantaor sólo llegó al notable y no alcanzó el sobresaliente, que es a lo que nos tiene acostumbrados, sobre todo en su pueblo. Puede que parte de culpa la tuviera un público que, asombrosamente, se mostró frío desde un principio, sin la chispa de complicidad y calidez que se espera en el flamenco.

Juan comenzó con marianas y continuó con malagueñas y abandolaos (de Almería, Almuñécar, Málaga, Córdoba y Granada). También hizo granaínas, en las que se acordó de su maestro, Manolo Ávila, remedando a Cayetano, y remató como lo hacía el maestro Cobitos, tomado de Silverio. De aquí pasó a las cantiñas, donde Antonio Carrión lo mecía agradablemente, allanándole el camino, con su añeja guitarra. Pinilla terminó con una pequeña muestra de fandangos naturales.

Patricia Guerrero no sólo sufrió la sequedad del respetable, sino también la templanza de sus músicos. El resultado fue un baile preciso pero fuera de contexto. Patricia tiene unas formas muy estudiadas y trabajadas, hasta el movimiento de las cejas está milimetrado. Pero una bailaora, aunque sea la más austera de Andalucía, necesita que la arropen en condiciones. El sonido estaba flojo y el cuadro ajeno.

El esfuerzo de Marcos “Palometas” fue loable, pero hubiera necesitado una segunda guitarra que lo reforzara. Los cantaores, Juan Ángel Tirado y Manuel Heredia, de lo mejor de la tierra para cantar atrás, no se entendieron con las seis cuerdas ni en las alegrías ni en los cantes de levante, que Patricia remata con una hermosa coda por tangos. Entre medias, los cantaores hicieron unas tonás en la boca del escenario, demostrando sus facultades.

Lunes, 14 de Abril de 2008 09:17 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

15/04/2008

La cucharilla del café

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Una de mis manías (o inclinaciones o costumbres o intereses, sin llegar a ser alarmista) es la corrección en la mesa. Más bien atendiendo a mí mismo que a los demás (como la escritura, casi).

La cucharilla del café debe ser proporcional a la taza. Y la taza proporcional al plato. (Aunque hay tendencias estilísticas que, a propósito, diseñan platos desmedidos con respecto a la taza, pero tienen una incisión o algún detalle que indican que son compañeros, que es así como encajan.)

Con la cucharilla del café no se debe echar el azúcar, para eso está la del azucarero, con la que no se moverá nunca el café.

Después de marear el café, en el sentido que se quiera, o alternando, procurando no hacer ruido, aunque a veces es inevitable (la cucharilla del café no es un badajo), se saca la cuchara y se coloca en el plato, sin sacudir sobre ta taza, que está muy feo, aunque más feo está chupar la cucharilla.

Se ha impuesto la costumbre de tomar el café con hielo, lo cual es admisible, aunque no muy ortodoxo. (Dicen que no es muy bueno para el hígado.)

En esta modalidad del café con hielo, se puede servir en vaso, que admite más cantidad. Se pondrá al lado un vaso con hielo y, una vez azucarado y removido el café, se vertirá con cuidado en este segundo vaso con los cubitos.

Después está el carajillo (¡carajo!), que es el café cortado con un poco de licor, comunmente brandy, pero también licor de whisky.

Una tarde aciaga (recuerdo una tarde aciaga), que era tarde para tomar café y temprano para encajarme un vinito, pedí un café cortado con Baileys. El camarero me preguntó si el café era con leche. Un poco confuso por cuestión tan peregrina, le dije que no, desde luego. Él respondió a su vez: "entonces un carajillo" ("sí"), porque si fuera con leche sería un trifásico ("¿?"). En mi tierra llaman trifásico al café con leche y un poco de alcohol.

De dónde eres, me vi obligado a preguntar. De Barcelona, dijo mientras blanqueaba el café con un chorreón del licor solicitado.

Martes, 15 de Abril de 2008 09:41 Autor: volandovengo. #. Tema: Cuestión de estilo Hay 4 comentarios.

16/04/2008

La verdad de Pepa Montes

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Flamenco viene del Sur

 

Pepa Montes no tiene edad. Cuando sale al escenario se para el tiempo, su baile es etéreo, sus manos hipnotizan. “Bailaora” es el espectáculo más completo que hemos visto en este ciclo de. La obra expone pura y simplemente la verdad de su autora, que pasa por ser, junto con Manuela Carrasco, Milagros Mengíbar y Merche Esmeralda, la bailaora más en forma de su generación. La carismática bailaora de las Cabezas de San Juan nos presenta un programa flamenco e íntimo, surgido de las entrañas. Tanto ella como su cuadro son excelentes. La creación musical, un continuo ritmo sin tregua, donde tiene mucho que ver el compás y la percusión, es uno de los valores más importantes de la obra. Destaquemos al guitarrista Ricardo Miño, marido de la bailaora, al pianista Pedro Ricardo Miño, hijo de ambos, y a los cantaores Vicente Gelo y Sebastián Cruz.

La obra no tiene un claro argumento, es original en sí misma. Sin embargo, comienza con el gran tópico de la academia de baile, donde Pepa entra sin zapatos y se calza en mitad del escenario, para enseñar algunos pasos a dos de sus alumnos, que resultan ser dos grandes exponentes de la “escuela sevillana”. Unos fandangos que contienen pases de bulería y soleá sirven de comienzo del espectáculo, mientras el pintor Manuel Machuca realiza un retrato de la artista en directo. Después, el mismo pintor interpretará unos naturales no muy conseguidos. Casi sin parar comienzan las cantiñas “Recordando a Cádiz”. Pepa, con su bata blanca, se impone como una diosa, como esa obra de arte efímera que tratamos de mantener en la retina. Pero a una vuelta le sigue otra, y el juego de brazos y el baile de la cola y el vuelo del mantón. Como las grandes se mueve sin aparente dificultad. Se sabe grande, se conoce bella, y así lo muestra. Los dos bailaores de apoyo, a la postre, siguen sus pasos. Un silencio total, incluso con luces apagadas, antes de las escobillas, conceden otro original atrevimiento.

Pedro Ricardo Miño sale a escena, da las buenas noches y se sienta frente al piano. Hace una bellísima granaína, más cercana a la estética clásica que a los cánones flamencos. Y es que el teclado todavía anda en la frontera de los instrumentos aceptados. Son muchos, sin embargo los que visten el piano de toda legitimidad (desde Chano Domínguez o Diego Amador hasta Dorantes). Estas granaínas, como no podía ser menos, se abandolan en fandangos del Albaicín, que entona, con alguna objeción, el cantaor sevillano Vicente Gelo. Continúa el piano por bulerías, que lo secundan los demás músicos. Para pasar a uno de los momentos álgidos del programa, la caña, que culmina con la soleá “Bailaora”, que le da nombre a la obra. Montes, con vestido de cola roja se entrega con pasión.

La rondeña, un mano a mano entre el piano y la guitarra, entre padre e hijo, es otra pequeña obra de arte, que termina por fiesta, y da pie a exponernos su última pieza “Zorongo”. Se trata de pasar el mismo zorongo gitano y otras piezas de García Lorca por el tamiz de las bulerías. La bailaora está arrebatadora, el movimiento de sus manos es difícil que se me olvide en mucho tiempo.

* (© Deflamenco.com)

Miércoles, 16 de Abril de 2008 16:32 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

17/04/2008

Una respuesta ambigua

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Un niño, desde los dos años y medio más o menos hasta no sé cuándo, se convierte en un perrillo faldero.

El otro día fui al baño en la tienda de mis padres. Y mi hijo entró conmigo. Mientras operaba, nos fijamos en el suelo, que tenía huellas evidentes de haber sufrido recientemente una inundación.

Mi hijo me lo aclaró: "El otro día se llenó de agua", y, acto seguido, preguntó: "sabes por qué".

Esperando una respuesta seudo científica y medianamente aclaratoria, interrogué a mi vez.

"Porque me lo han dicho", dijo Juan y se quedó tan a gusto.

Jueves, 17 de Abril de 2008 09:27 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades Hay 8 comentarios.

21/04/2008

Juan Habichuela, la cosecha no se pierde

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Patrimonio Flamenco. La Chumbera

Érase un niño a una guitarra pegado. Por las venas de Juan Habichuela, nieto, fluye la sangre de los Carmona. Las seis cuerdas se han convertido en prolongaciones de sus dedos. Juan es un buen representante de su familia, fiel continuador de los pasos de su abuelo. Las aptitudes de este joven guitarrista, como las de sus mayores, se pueden resumir en sentimiento, limpieza de ejecución y en ese soniquete arábigo granadino que se ha convertido en el sello de la casa. A esto hay que añadir la rapidez y la destreza como valores propios.

Habichuela se presenta solo en el escenario de La Chumbera (donde el flamenco es realmente popular) interpretando una soleá. La pieza es en principio alarmante, con su espíritu creador y sus continuos cambios, parece deslavazada, pero se redondeará con su final por bulerías. Seguidamente suena un zapateado, en el que se hace acompañar del discreto violín de Maya y el correcto bajo de Juan Masana. La guitarra parece que canta. Los ritmos trepidantes, el limpio fraseo, el continuo remedarse a sí mismo, el agradable soniquete, serán la tónica de todo el concierto.

Las guajiras, las alegrías y los tanguillos siguen el mismo esquema. El teatro se derrumba. Cómo puede caber tanto arte en las manos de este joven. Pero en conjunto, esta entrega hace agua. No terminan de encajar bien todos los instrumentos en un concierto donde la sonorización, el equipo técnico, tiene mucho que ver. José Antonio Carmona, siendo un buen percusionista, sobraba en más ocasiones de las deseadas. Y la aguda voz de Irene Molina, mal proyectada, hacía equilibrio entre el tópico de unas letras trasnochadas y los desajustes.

La seguiriya, en el ecuador del concierto, siempre mide el pulso de un flamenco. Prueba superada. Y con las bulerías, Juan Habichuela, pone la guinda, sacando a bailar a Vero La India. Vero es visceral, sacromontana por los cuatro costados. Su fuerza y empuje nos recuerda a las gitanas de antes, las de las cuevas, donde todo era compás y sentimiento; brío desbocado. Las bulerías son una guerra consigo misma, donde no hay tregua ni reposo. Un gran baile, un reconocido aplauso, un protagonismo ganado a pulso y escrito con mayúsculas. Jadeante después de su actuación, Vero se sienta entre los músicos para hacerle compás al guitarrista que se despide con una rumba, demostrando definitivamente que la cosecha de Habichuelas está asegurada.

 

Lunes, 21 de Abril de 2008 09:07 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 4 comentarios.

22/04/2008

Insomnio

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— Papá, cuéntame un cuento.

— Siete te voy a contar.

— Siete no, uno solo.

— No que ya es muy tarde. Llevas acostado más de una hora y aún no te has dormido. Me voy a acostar contigo y a dormir. Apago la luz. Una...

— ... dos y tres.

— Papá, quiero agua.

— Vaya.

— La botella está en la mesita.

— Toma. Incorpórate para beber.

— Vale.

— Y ahora a dormir. Una...

— ... dos y tres.

— Papá, quién gana, el Zorro o Tarzán.

— Cállate ya.

— Snif, Snif.

— ¿Qué te pasa? ¿No puedes respirar?

— Ni siquiera puedo respirar.

— A ver, levanta la cabeza que te suba la almohada. ¿Mejor así?

— Sí. Pero tengo la barriga seca.

— ¿?

— Papá, cómo se hacen las lámparas.

— Grrrzzzz... (me hice el dormido y, tras dos insistentes llamadas más, se dio por vencido y se durmió, hasta las seis y cuarto que pidió pipí, pero después siguió durmiendo, no como su padre que esperó a que se deperezara el despertador).

Martes, 22 de Abril de 2008 11:35 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades Hay 7 comentarios.

23/04/2008

Frida Kahlo por bulerías

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Flamenco viene del Sur

Antonio Canales ya se vistió de Bernarda Alba y Manuel Liñán bailó con falda de cola, y entre las mujeres, desde Carmen Amaya, es habitual “vestirse de hombre” para bailar determinadas piezas, sobre todo la farruca, pero un riguroso transformismo como el que nos ofrece Amador Rojas interpretando a Frida Kahlo está fuera de todo precedente.

“Kahlo Caló” es una gran obra en un ciclo equivocado. Como idea es sugerente, arriesgada, vanguardista… pero como apuesta flamenca se pierde un poco en su propio cosmos. Queda claro que tanto Amador como Pepa Caballero, de quien parte la idea original y el guión, son flamencos y como tales conciben la función. Ésta, sin embargo, queda limitada a algunos cantes y a unos bailes bastante conseguidos (alguno de ellos nos recuerda a Israel Galván). Si se nos presenta como teatro aflamencado o musical, no tendría objeciones.

Por lo demás, un trabajo ingente, una visión acertada e inquietante de la vida de una mujer con una gran personalidad, en donde se juntan el dolor físico con el dolor espiritual. Rojas se mete en la piel de Kahlo a los cien años de su muerte, cojea como ella y sufre como ella. Baila, en definitiva, con ese arrebato y esa pasión con que ella debía pintar. Se convierte en una y mil “fridas” que ella, con su drama, su arte y su compromiso, se desdobla.

El drama está servido. Los personajes, en cambio, sobreactúan. La ambientación está conseguida, quizá a falta de luz y color en determinados momentos. La música es el verdadero hilo conductor del drama. Unos sones que nos trasladan de México a Nueva York y de allí a París, para regresar de nuevo a su patria, sin necesidad de ver nada más. Destacamos las miradas flamencas, tan sólo un apunte, como decimos. Así las alegrías, los fandangos, las bulerías, las seguiriyas o la farruca se convierten en balones de oxígeno para el público que acude al sur para ver venir el flamenco.

Entre estas pinceladas, rumbas, baladas aflamencadas, I’ll never be the same y otros acercamientos al jazz, rancheras y canción mexicana como La Sandunga o, para terminar, La Llorona, que es todo un himno, porque me muero de frío. Un aplauso a la versátil Lalah Domínguez que interpreta todos estos temas.

Frida es una paloma, como decía Alejandro Peña haciendo de Diego Ribera. Mas una paloma atormentada. El tormento se masca en el escenario, pero para apreciar el ave encontramos demasiados escollos. Al protagonista, siendo exquisito en momentos, como cuando baila con la bata de cola negra, en general le falta la feminidad y delicadeza deseadas.

* A la izquierda, Amador Rojas. A la derecha, Frida kahlo

Miércoles, 23 de Abril de 2008 11:45 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

24/04/2008

San Jorge

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Hace tiempo, demasiado tiempo, leí que San Jorge nació en Capadocia (Turquía), en el 303 (no he vuelto a encontrar estas minucias). Unos datos demasiado precisos para un personaje legendario.

Porque todos sabemos que venció a un dragón, o sea, al mal, al pecado, las tinieblas. Y liberó a una princesa, como dictan los cánones de la hagiografía. La dama era la virtud, la luz, la pureza. Pero se nos escapan el resto de sus vivencias.

En otro acercamiento a la figura de San Jorge, se apuntaba la idea de que todo estaba escrito, que el héroe estaba predestinado. Era el único que tenía espada y loriga, yelmo y cabalgadura. Era el único caballero, que en esos tiempos, buscaba aventuras por los alrededores de Antioquía.

Ignoramos si el premio a su incondicional arrojo conllevaba algún tipo de recompensa, como el habitual disfrute de la doncella en cuestión y la heredad del reino. Creo que no. Si acaso su austera renuncia por mor a su vida de segundón errabundo.

Hace unos años, la Iglesia, quiso expurgar el santoral de estos varones inexistentes, que rozan el paganismo antes que la beatitud deseada. No sé si alguno fue eliminado completamente. Me imagino que sí, tratándose de una institución tan aficionada tradicionalmente a la hoguera. Pero, en tratándose de San Jorge, no tuvieron más remedio que restablecer su nombre en el calendario, pues chocaron con la alarma popular. ¿Cómo eliminar a un santo que es el patrón de Inglaterra, de Dinamarca, de Cataluña, de Aragón, de la marina, de la Caballería, del libro y de los Scouts?

Hasta ahí podíamos llegar. Era necesario dar un paso atrás, donde digo digo digo Diego, y restablecer a este santo caballero a la casilla "23 de abril" y así remendar el entuerto, el vacío que se creaba, el caos (los griegos decían bostezo).

* Dibujo elaborado por Rafael en 1505 para el San Jorge del Louvre.

Jueves, 24 de Abril de 2008 10:56 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades Hay 7 comentarios.

25/04/2008

Presentación de Letra Clara

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Ayer se presentó la revista Letrra Clara. ¿Cómo?, si no nos hemos entertado. Fue la presentación oficial en la Facultad de Letras, que es quien respalda la revista. Pero no hay que preocuparse porque habrá otra presentación multitudinaria, para la cual avisaré con tiempo.

Aprovechando que se adjunta un especial flamenco (Yerbabuena), queremos celebrar esa fiesta en la Peña Platería, con alguna actuación en directo.

En este número (21), la revista ha reducido su grosor y secciones, puesto que este añadido de flamenco tiene nada menos que 32 páginas. Por otra parte, ha experimentado algunos cambios, la portada aparece por primera vez en color, aunque el interior vuelve al blanco y negro de los primeros números; los ejemplares están pegados y no grapados.

Colaboran en este número, entre otros, Eduardo Chirinos, Enrique Ortiz, Manuel Ruiz Amezcua, Javier Bozalongo, Naemi Ueta, A. Arozamena o Pedro Redondo Reyes. También se incluye un cuento de un servidor.

Yerbabuena tiene grandes firmas de flamencólogos, flamencos, poetas y otros escritores volcados con nuestro arte. Estos son, sin ningún orden especial, Juan de Loxa (poeta), Miguel Ángel González (flamencólogo), Norberto Torres (guitarrista y conferenciante), Juan Vergillos (crítico), Arcadio Ortega (Presidente de la Academia de Buenas Letras de Granada), Rafael Hoces (guitarrista), Alfoso Eduardo Pérez Orozco (Presidente de la Asociación Nacional de Escritores de Flamenco), Alfonso Salazar (escrritor), Antonio Lastra (ex presidente de la Platería), Pedro Fernández Riquelme (Director de murciajonda.com) y el fallecido Pepe Agudo (ex presidente de la peña La Parra), a quien se dedica esta separata, junto a otros recientes desaparecidos (Víctor Quero "Charico", Loles del Cerro, María la Jardín y Estéban Valdivieso).

También contamos con grandes fotógrafos en este adjunto (Paco Sánchez, Nono Guirado y Gabi Pape) y con David Zaafra como ilustrador. Destaco en Yerbabuena un diseño en el que he tenido especial cuidado, en el que se han dado la mano el empeño y la pasión (lástima que la imprenta no haya estado a la altura).

Por último, como siempre, se adjunta a la revista un Cuaderno Aparte, que es la plataforma idónea para que publiquen en ella los universitarios que están empezando y puedan dar el salto próximamente a otras publicaciones o a Letra Clara, la revista madre.

Viernes, 25 de Abril de 2008 17:20 Autor: volandovengo. #. Tema: Día a día Hay 4 comentarios.

28/04/2008

Quién baila hoy

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Posiblemente Granada sea la única ciudad andaluza donde se puede ver flamenco a diario. Y no un flamenco de relleno para contentar a extranjeros conformistas, sino un flamenco, en la mayoría de los casos, de una calidad considerable. Aunque durante todo el año esta muestra es abundante, en llegando el buen tiempo, los meses de primavera y verano, la oferta se multiplica. Así, cuevas, tablaos, bares y otros locales alternativos, sabiendo el poder de reclamo que tiene este arte, no dudan en llevar a sus escenarios –a veces asaz reducidos- a lo más granado del flamenco local e incluso de fuera de Granada. Hay flamencos de todo tipo, de segunda y de tercera fila, pero también primeras figuras que, si no están actuando fuera o tienen alguna grabación, se desperdigan por estos rincones para ofrecer su cante, toque o baile sin ambages de ningún tipo. Es fácil ver una noche a alguien de renombre o el flamante ganador de algún premio de prestigio. De esta forma, se cumple un doble objetivo. En primer lugar, estos pequeños escenarios se abastecen de los actuantes necesarios para cubrir una creciente demanda de propios y foráneos. Y, por otra parte, sirven de local de ensayo permanente para los flamencos que allí actúan, manteniéndolos en forma y en continuo crecimiento.

Desde las sagas sacromontanas, que se ocupan de su zambra o su cueva (como los Maya, los Heredia o los Canasteros), hasta los demás artistas de todos los puntos de nuestra geografía, mantienen viva esa llama del flamenco cotidiano.

Los aficionados al flamenco muchas veces somos reacios a deglutir de cualquier forma el flamenco a granel, popular y populoso, que nos venden sin ningún respaldo institucional o autorizado (festival, ciclo o concierto). Estamos equivocados, el iluminado momento del baile, ese pellizco exclusivo de un cantaor, el guitarrista que ha logrado redondear su falseta, a veces sólo se aprecia en una peña o en el lugar oficioso e informal a que nos referimos.

Cuando tienen la oportunidad, como digo, estos locales hacen un esfuerzo extra e invitan a una figura de fuera de nuestras fronteras. Tal es el caso del tablao Albayzín que durante todo el mes de abril ha tenido bailando a Juan Ramírez. Todo un lujo. Juan Ramírez (Mérida, 1959) es un artista polifacético que se ha decantado por el baile. En 2005 salió su primera grabación, Más flamenco que el tacón, un CD y DVD en el que no sólo baila, sino que compone música y letra e incluso canta en la mayor parte de los temas. También la Venta del Gallo anuncia de vez en cuando la presencia de algún flamenco de fuera. Juan Moneo “El Torta”, es uno de los cantaores jerezanos que ha repetido su presencia en esta cueva.

No deseo acabar estas líneas sin hacer mención a las peñas y su labor de salvaguarda del flamenco en su pureza. En Granada y provincia habrá una docena de peñas, abiertas al público en general, salvo determinados casos, que todos los fines de semana ofrecen algo de flamenco. La Chumbera es otro punto de referencia que, con un precio más que asequible, presenta todos los sábados una muestra completa y variada de flamenco local.

Lunes, 28 de Abril de 2008 09:32 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

29/04/2008

Días de Feria

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La Feria del Libro de este año ha sido más un acontecimiento social que de búsqueda, hallazgo y transacciones. De hecho, he visitado tan sólo un par de casetas. De hecho, no he visto ningún libro y, por ende, tampoco he invertido en los sustanciosos cientos de títulos que se esparcían seguro por sus puestos.

Me he limitado, como digo, a algunas actividades de protocolo sin tenerlas programadas. O sea, por el método tan castizo de aquí te pillo, aquí te mato.

Estas aproximaciones comenzaron el 23 de abril, miércoles (ya habían pasado varios días de Feria). Con mi niño fui a la plaza del Carmen a pronunciarnos por la mejora de la calidad de enseñanza para niños de 0 a 6 años y por el aumento de escuelas infantiles dependientes del Patronato Municipal.

Fue su primera manifestación. Divertida. No paró de jugar.

Seguidamente me dirigí al stand de David Zaafra para asistir a la presentación de un libro sobre nuestra ilustre bailaora Mariquilla, que se publicó hace unos dos años y ya tenía en mi poder (sin comentarios). En la caseta estaba Chiquito de la Calzada, que es lo que en realidad me interesaba para hacerle una entrevista sobre su pasado flamenco para la revista Acordes.

La entrevista no la hice (quedé para hacérsela por teléfono). Estuvimos hablando informalmente un poquito (lo que le dejaban tanto admirador), nos tomamos unas cervezas y nos hicimos unas fotos (imprescindibles para la publicación).

Al final, por arte de birlibirloque, tuve que pronunciar unas palabras en público para hacer entrega uno de los inconmensurables libros de Zaafra (El Quijote) a Chiquito.

Mi segunda incursión fue el domingo 27 en este mismo recinto. David debía presentar un libro sobre Paco Lucía y Camarón escrito por Félix Grande e ilustrado por él. Felix anunció que no venía, problemas familiares. Zaafra me propuso entonces que sustituyera al insigne literato e ilustrtara la charla con unas pinceladas acerca de los artistas gaditanos.

Debía haber estado, pero perdí por mi mala cabeza (por echarle la culpa a mi segundo órgano favorito, decía Woody Allen), la presentación de un par de libros que había diseñado y maquetado un servidor (Entre ruinas de Antonio Dafos y Gabriel Cabello y Ficción Sur, una antología de autores andaluces) y la entrega del premio "Javier Egea" del que fui prejurado.

* Casi sin pensarlo, me vi sentado con Chiquito y Mariquilla.

Martes, 29 de Abril de 2008 17:06 Autor: volandovengo. #. Tema: Día a día No hay comentarios. Comentar.

30/04/2008

En busca del tiempo perdido

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Flamenco viene del Sur

Bonito, equilibrado, redondo. Sin aspavientos ni excesos técnicos. Una obra, Tejidos al tiempo, de la Compañía Flamenca “La Choni” con contenido y con continente. Algunos de los recursos utilizados, sin embargo, ya los hemos visto anteriormente, aunque no aparecen de ninguna manera trasnochados. Al contrario, disfrutamos de una puesta en escena fresca, valiente y dinámica, gracias al director Jorge Barroso “Bifu”.

La parquedad de un escenario bicolor, asimétrico, y una bailaora colgada como si fuera un muñeco de hilos, juguete del destino, nos saluda bailando por seguiriyas. Son interesantes los movimientos quebrados, automatizados, de la marioneta que cuelga del techo. Es sobresaliente la música amable, creada por Raúl Cantizano, que sostiene el armazón del espectáculo y actúa como verdadero diapasón de los momentos, compás del paso de un tiempo sin tregua.

En el ángulo izquierdo, a boca de escenario, un reloj de arena nos recuerda que estamos irremisiblemente unidos a la rueda del tiempo. El hombre de negro (con vestido de cola y paraguas abierto), que puede ser el mismo tiempo o su desenlace final, remata la pieza cortando los hilos que apresan a la bailaora brindándole un poco más de libertad, algunas horas regaladas a la inevitable muerte. Ya liberada, la bailaora sevillana, se despereza por Huelva.

Las bulerías, que aborda Alejandro Granados, el artista invitado, siendo lo más reconocible en su conjunto, constituyeron uno de los bailes con más pellizco. Alejandro es de elegante profesionalidad. Maestro de maestros. Reposa el baile, patea el horizonte, baila su propio eco reflejado en el éter. ¡Ole!, sin objeciones. Un ole también a la voz rotunda de Alicia Acuña. En la soleá “Una esperanza encontrada”, “La Choni”, muestra su lado más flamenco. Entre sus silencios, quizá excesivos, destacan su juego de brazos, su refinada estampa, el elegante vaivén de su vestido de cola.

Sin duda, el mejor momento de la función llega en forma de milongas. Vicente Gelo hace un cante entrañable, con muchísimo gusto y frescura. El baile es de una plasticidad exacta. La comunión entre el baile contemporáneo y el flamenco es la más conseguida que he visto en mucho tiempo. En otras ocasiones, ambas manifestaciones de la danza se muestran ajenas o mal calzadas. Es encomiable la aparente sencillez preñada de belleza de Asunción cuando se queda sola y se desdobla para bailar consigo misma, mitad hombre y mitad mujer, mitad negro y mitad rojo, el yin y el yan en una escena para el recuerdo.

Termina la función con una nana musical, interpretada con zanfoña y escobillas de de jazz, en donde los tres protagonistas recorren el escenario, hasta que “La Choni”, frente al reloj, comienza a devolverle arena, intentando recuperar así el tiempo que se pierde.

Miércoles, 30 de Abril de 2008 13:29 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.


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