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Resumen

Carpaccio

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Quien maneja mi barca, se pidió para cenar carpaccio. El sábado, celebrando que era sábado, salimos a cenar fuera. Comimos lo que quisimos a un precio más que razonable (dejamos propina y todo), en un lugar donde no se fuma (doble satisfacción).

Siempre que pedimos carpaccio (esa preparación con nombre italiano y presencia noruega, que consiste en extender sobre el plato finas láminas de ternera cruda —o salmón o atún o avestruz o gamba o potro—, maceradas con aceite de oliva y algunas gotas de limón, y decorado con virutas de parmigiano Reggiano u algún queso añejo), recuerdo una simpática anécdota.

Me dirigía con mi hermano a Motril. Llegaríamos a la hora de comer (la hora de comer siempre es buena hora). Entre los comentarios obligados, relativos al manyar, comenté que me apetecía un carpaccio. Y lo dejamos estar.

En el merendero, en donde desembocamos, aprovechando que fui al baño, mi hermano decidió darme una sorpresa.

Cuando volví a su lado, no pudo resistir y me confesó: "De primero he pedido gazpacho". "Si el gazpacho me sienta mal", me quejé. "¿No era gazpacho lo que te apetecía?", se extrañó. "No", dije entre risas. "Carpaccio, carpaccio" y le aclaré en qué consistía. (¡Qué locos están estos romanos!, parece que pensó).

A tiempo estuvimos, sin embargo, de anular el pedido y sustituirlo por una ensalada de la tierra.

Lunes, 02 de Junio de 2008 09:47 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades Hay 5 comentarios.

Parafraseando

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Ando leyendo estos días a Cabrera Infante, Tres tristes tigres, que siempre, en tratándose de literatura, tengo asignaturas pendientes. Y, entre col y col, un Tip.

En el centro superior de las hojas pares (las de la izquierda), el titulito reza G. Cabrera Infante. Mi desmemoria enfermiza se acerca al abismo y pasé casi trescientas páginas intentando recordar a qué nombre correspondía ese "G punto" (que no punto G, aunque podría), sintiéndome seguro de que conocía de sobra este nominativo. Sin embargo, las lagunas se extienden en mi cerebro, y no lograba averiguar... (Quienes de mis lectores lo tengan claro, considerarán medio estúpido este olvido y dirán desde un comienzo: Guillermo, Guillermo).

Varios días, sin embargo, por lo que digo, estuve barajando Gabriel (como su paisano continental García Márquez) o Gonzalo (como tantos) y hasta Gualberto (como el padre y hijo de Guillermo Tell), hasta que el Guillermo se me impuso con total evidencia. Cosas del olvido que, a propósito, Cabrera Infante, lo hermana con el carajo. O sea, cuando alguien desaparece y comienza a irse al olvido es como irse al carajo (lo dice con dolor).

Pues bien, Guillermo me demuestra lo que ya sabía, que es un erotómano delicado y crudo a la vez, que es una eminencia hablando de cine, que juega con el lenguaje como pocos. Pero lo que he descubierto con gran gozo es que realiza malabares con las palabras, que sus juegos de palabras en tres o cuatro idiomas son una obra de arte.

En un pasaje de su libro, cuando juega con los refranes, me recordó a mis comienzos. A principios de los 80, yo hilvanaba: "Dime en qué escaparates te paras y te diré quien eres" o "Tanto va el cántaro a la fuente que al final se conoce el camino" o "A quien buen árbol se arrima se llena de resina".

Cabrera Infante propone A ruidos sordos ganancias de pecadores, A oídos revueltos cuñas de palabras necias, Cría cuervos y te sacarán las astillas, A quien madruga Dios castiga sin palo ni piedra... o el maravilloso Hay quien ve la paja en el ojo del culo ajeno y no ve la verga en el propio.

Martes, 03 de Junio de 2008 18:58 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.

Un encuentro antológico

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El ’5 a las 5’ en Fuente Vaqueros

Lo mejor que nos llevamos de la noche del 5 de junio en Fuente Vaqueros fue la colaboración del maestro Manolo Sanlúcar y la granadina Marina Heredia. No sólo por la simbiosis, que pudo ser perfecta si no planeara una nube de frialdad en el escenario, sino por el feliz encuentro de dos sensibilidades reconocidas. Por un lado, un guitarrista que, a sus 64 años, después de algunos pasos francamente duros, se encuentra en un momento de reposada belleza en su forma de concebir el arte y trasmitirlo. Por otro, una cantaora que está llamada a formar parte de las grandes, una cantaora que ha ido creciendo desde la base, sin prisa, con los pies en la tierra, sabiendo que si la subida es lenta la cima es estable.

Tratándose de Fuente Vaqueros, del pueblo de su admirado García Lorca, con quien, asegura, hablar de tú a tú en su estudio, que visitó en el proceso creativo de Locura de brisa y trino, el trabajo que grabó en el año 2000 con Carmen Linares, tomando prestados los versos del poeta, Manolo escoge este trabajo como regalo de los 110 años que hubiera cumplido Federico.

Para abrir boca, antes de que saliera Marina al escenario, el guitarrista comenzó a caldear el ambiente con Maestranza, una de las piezas de su disco Tauromagia (1988), y las bulerías Tercio de varas, del mismo trabajo. El granadino David Carmona, que le acompañaba como segundo guitarrista, hizo en solitario una taranta de dulce. Es un tocaor de futuro, un referente, que llegará muy alto, según el maestro.

Para la segunda parte, si se puede llamar así en un concierto que no tuvo intermedios, salió una Marina respetuosa y agradecida para acompañar al genio de las seis cuerdas en sus creaciones lorquianas. En primer lugar, las guitarras abordaron esa inmensa carta de amor, con tempo de garrotín, llamada Carta a Doña Rosita, una verdadera obra de arte. A continuación interpretaron El poeta pide a su amor que le escriba. La joven Heredia reinventa la copla. Entre las tres, cuatro, cantaoras que he escuchado acompañar a Sanlúcar en este trabajo, me quedo con la albaycinera. Su tesitura, su aporte personal, el grito controlado, los altibajos imposibles, el sentimiento desbordante, vienen como anillo al dedo poético de nuestro compatriota. A esto le sigue Gacela del amor desesperado, un hermoso toque por levante, para terminar con alegre rumba Son de negros en Cuba.

Un concierto memorable con algunos interrogantes. ¿Por qué el maestro achacó su desconcentración y su falta de finura acostumbradas a los periodistas y, en concreto, a los fotógrafos que realizaban su trabajo al pie del escenario? ¿Por qué se mascaba la tensión en las tablas, limitando la alegría de una onomástica, no concediendo siquiera la gracia de un bis, como demandaba el público?

* Marina Heredia, en la foto, como una flor primaveral.

Lunes, 09 de Junio de 2008 09:32 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 2 comentarios.

La siembra constante

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Festival de Baile a beneficio de UNICEF

La totalidad de los bailaores que pueblan nuestros escenarios actualmente han dado sus primeros pasos en una gran academia de baile con alguna bailaora de más o menos prestigio. A cualquiera que se le pregunte, ha subido a un escenario por primera vez con tres, cuatro, cinco o seis años, de la mano de alguna de estas maestras locales, antes de dar el salto, antes de buscar al próximo guía que le seguirá impulsando hacia delante, que irá limando sus formas para capacitarlo o capacitarla para actuar delante del público en un tablao, en una cueva, en una compañía. Así, cuando encontramos a una joven bailaora de 20 años, es más que probable que ya acumule un bagaje de al menos quince años pateando las tablas.

Eva Esquivel es una de estas maestras, que consigue despertar la afición y desentumecer el cuerpo a casi un centenar de jóvenes y niños de Granada y provincia, reunidos en dos agrupaciones: Grupo Zaidín y Grupo Ogíjares. A los cuales, anualmente, los empuja a un escenario para participar en un Festival de baile a beneficio de UNICEF. Éste es el octavo año que, con una asombrosa calidad, se presentan estos chicos ante un público expectante. Con un cuadro albaycinero (Sara Heredia y Antonio al cante, Antonio Heredia “El Chonico” a la guitarra, Julián Heredia a la percusión y Julio Muñoz al violín), Eva presenta el espectáculo bailando unos compases de Vicente Amigo, y, cerrará la noche con unos tientos dedicados a su madre. Eva es una bailaora completa, precisa y reposada, en la que todos sus alumnos se reflejan. Entre medias, todos los niños, por edades, y en grupos desde tres hasta veinte bailaores, dan lo mejor de sí.

Como es natural, hay altibajos. Se sabe quien tiene madera y quien abandonará muy pronto, aunque siempre hay sorpresas. Prueba de ello es que, conforme avanzamos en edad, el número de participantes es menor. Entre los mayores, en los que se encuentran los únicos dos varones de todo el Festival, puedo asegurar que una media docena o tal vez más encuentren un hueco en este mundo. A las más pequeñas, de tres a cinco años, que bailan rumbas; le siguen las de cinco a diez, que hacen alegrías o tangos; las medianas, de diez a trece, que interpretan bamberas, garrotín o bulerías; y las mayores, como ya he dicho, con alguna que apunta maneras, que bailan seguiriyas, martinetes y jaleos.

Esquivel y su cuadro de músicos, realizan de esta manera una doble función social. Por un lado, dan la oportunidad a todos estos chicos para que expongan sin tapujos su aprendizaje ante el público, en un verdadero teatro; y, por otro, colaboran con UNICEF, la agencia de Naciones Unidas que garantiza los derechos de la infancia.

* Eva Esquivel, en la foto.

Martes, 10 de Junio de 2008 10:09 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco Hay 3 comentarios.

Zapatero

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Aunque no me faltan ganas, no voy a hablar de un presidente con actitudes impermeables y cejas circunflejas, ni del remendón que me ha reparado dos veces sin éxito el mismo zapato de suela deslenguada, ni siquiera del espiritual guerrillero mexicano encapuchado y su modelo bigotudo. Me refiero a los bichitos rojos, planos, con pintas negras que en estos tiempos abundan en nuestros campos (no confundir con las mariquitas).

El camino a mi trabajo se ha convertido en un pequeño cosmos de vida animal. Y, curiosamente, como en las ciudades medievales se separan por gremios. En las callejas del centro comercial se hallaban los especieros y los curtidores, las atarazanas y los plateros, los sastres y los barberos. Caminando a mi jornal diario, encuentro los pacientes caracoles, las caravanas de hormigas y las confiadas palomas, las mariquitas, las inquietas lagartijas y los zapateros.

Cada día, uno de estos micromundos adquiere protagonismo. Después de las lluvias, sin duda, son los caracoles. Y con el sol de plano, las lagartijas retozan.

El jueves y el viernes de esta semana pasada, la actividad desapareció por completo. Pero los primeros días, los zapateros tomaron la calle. Iban de dos en dos, la mayoría. Pegados por sus partes traseras. Era la eclosión primaveral. Se apareaban ajenos a la gente que pasaba, ignorantes de sus pisadas.

El miércoles quedaban tan sólo algunas parejas rezagadas (o lúbricas, que entre los insectos también debe haber buenos amantes) y bastantes fallecidos, caídos en la batalla del amor. (En el mundo animal, reflexiono, hay especies que se la juegan cuando deciden echar un polvo).

No sé si es una buena muerte, no sé si será determinante esta pérdida entre los cientos de insectos que salen bien parados. Lo que sí pienso es en la paradoja de que algunos arrojados zapateros fallecen bajo los zapatos de individuos anónimos.

Miércoles, 11 de Junio de 2008 10:12 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades Hay 6 comentarios.

Una Carmen deslavazada

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Comenzando por el programa y pasando por el sonido, las luces y el montaje, la función “Carmen” de Bizet, interpretada por el Ballet Flamenco de Madrid, hacía agua conforme avanzaba. El folleto de mano, más que facilitar la aproximación a la obra, en general servía para desorientar al espectador. El argumento no se relacionaba con lo que estábamos viendo, los cantes estaban confundidos y los nombres de los actuantes brillaban por su ausencia. El sonido, aunque preciso en los directos, en la música grabada y en los efectos especiales entraba a destiempo y con una estridencia fuera de lugar.

Y la luz. ¿Por qué condenar a los bailaores a la penumbra permanente y a los músicos a la oscuridad absoluta? ¿Tendrán que ver las reminiscencias oscuras de un arte considerado menor y de cuartito o de pena o de queja? Por otra parte, la coreografía rayaba en la simpleza, salvo momentos puntuales de algunos bailaores, siempre en solitario, como la seguiriya que taconeara el bailaor que hacía de Don José. El argumento inconexo, lleno de tópicos, se salva porque Carmen ha llegado a ser un mito popular, representado cien veces, conocido grosso modo por todo el mundo. Por lo tanto, la lectura entre líneas no sólo era importante, sino imprescindible en esta obra.

Aunque no todo eran grietas. La veintena de bailarines coordinados en el escenario era un acierto. También la música en directo, aunque no se vieran sus intérpretes, hasta el punto de pensar que todo era sonido en off. En este apartado, sin lugar a dudas, destaco la soleá y, sobre todo, el martinete que interpretó el cantaor (anónimo, según parece), con verdadera queja, en el mismo escenario. También la rueda de tangos, acompañados tan sólo de palmas, “en la tabacalera” supuso un respiro de color entre esa apuesta gris.

Como resultado, una enésima versión de Carmen, con más pena que gloria. Agradable de ver, pero con evidentes lagunas. Propio para de un público poca exigente o para exportar donde el concepto del flamenco (o el folklore) es más amplio.

Viernes, 13 de Junio de 2008 09:01 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Pinceladas flamencas en el FEX

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FEX. 57 Festival Internacional de Música y Danza de Granada

Una pincelada flamenca nos trae el Festival Alternativo este año. Una muestra eminentemente granadina de la mano de dos de grandes representantes de entre los jóvenes. Se trata de Juan Pinilla y de Patricia Guerrero, ganadores de la Lámpara Minera y el Desplante, respectivamente, en el Festival Internacional de Cante de las Minas en su última edición. El día 28 de junio, actuará en el Teatro Municipal José Tamayo Patricia Guerrero.

Nacida en el Albaycín, esta bailaora expone en sus espectáculos su gracia y empuje, gracias a sus múltiples horas de ensayo (lleva bailando desde los tres años) y sobre todo, su capacidad de mimetismo y aprendizaje, que actúa como una esponja o el azogue pulido que refleja el detalle de cada uno de sus maestros. Su baile está lleno de guiños del pasado, pero en él se destila un leguaje actual e íntimo, propio de quien tiene mucho que decir.

El sábado 5 de julio, le tocará el turno a Juan Pinilla. Este cantaor de Huétor Tájar, respetuoso con el cante y de una extremada ortodoxia, se va decantando como el sucesor de los flamencos comprometidos, que toman a nuestros poetas como verdaderos letristas de los anhelos y de la voluntad popular. Y no duda en traer a Ángel González por alegrías o a José Hierro por fandangos. Es un cantaor versátil, atrevido, pedagógico. Siguiendo la estela de su admirado Calixto Sánchez, ilustra su entrega con una pequeña semblanza de lo que va a cantar.

Hasta aquí el flamenco de raíz, por llamarlo de alguna forma. Pero la participación, la fusión, el mestizaje, se asoma en alguna otra ocasión a los escenarios del FEX. Tal es el caso de Alba Molina, artista tocada por la gracia sin igual de ser la hija de Lole Montoya y Manuel Molina, los míticos Lole y Manuel. El viernes 20 de junio, en la Huerta de San Vicente, Alba, acompañada por la voz jazzística de Vicky Luna y el guitarrista lebrijano Ricardo Moreno, realizarán un repertorio acústico de tradicionales boleros versionados entre el flamenco y el jazz.

Al día siguiente, en el mismo escenario, veremos lo que podemos denominar neo-flamenco. Detrás del nombre de Almasäla se esconde la artista Paloma Povedano, que fue cantante del grupo Ojos de Brujo, que, en su nueva aventura, hace una propuesta electrónica/ flamenco donde tienen cabida con toda naturalidad rumbas, bulerías o tangos.

Para terminar, el miércoles 25 de junio en el Palacio de los Córdova, tendremos la actuación de la Orquesta Chekara de Tetuán, que cumple 50 años. Su continua labor de conservación de la música andalusí y su acecamiento al flamenco, le han llevado a grabar con Enrique Morente o Segundo Falcón. Su presencia no sólo es sorprendente sino imprescindible para conocer el pasado y el futuro del flamenco.

* Juan Pinilla, en la foto (© Manuel M. Mateo).

Martes, 17 de Junio de 2008 09:57 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Intrusos

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Hace un par de domingos estuvimos en la sierra de la Alfagüara con Juan. Concretamente en el paraje conocido como Puerto Lobo. Fuimos con la intención de visitar el parque cinegético para enseñarle al niño algunas rapaces en cautividad y, con suerte, las cabras montesas que allí, cercadas, a veces visitan a los visitantes.

Al llegar, había desaparecido el hospital de aves y el inmenso cercado en el que se protegían los venados. Dimos algunas vueltas, disfrutando del paisaje, de cualquier modo. Hasta que vimos a una guardesa, o algo parecido, que, ante nuestra pregunta, aclaró que con la gripe aviar de hace unos años habían tenido que desmantelar las jaulas, y que, las cabras, ya totalmente adaptadas y recuperadas, corrían libres por el monte.

Nos alegramos, creo.

Antes de irnos cogimos unas piñas, para adornar las macetas del patio y evitar que los gatos las cojan como arenal para sus deposiciones, las guardamos en el maletero y nos fuimos a comer (estupendamente) a un merendero cercano.

Al volver al coche, las hormigas corrían por los asientos y la guantera. Las piñas traían intrusos.

No tan grave como esa pareja que trajo un tronco del Brasil y, en la bola de su base, se ocultaba un nido de tarántulas. O cuando Mari Carmen se tragó una culebrina de casi un metro bebiendo agua en un manantial de la costa. O esa familia que adoptó un perro bien feo en el Sahara y a su vuelta lo llevaron para determinar su raza y el veterinario, tan aséptico como profesional, dijo impertérrito que no se trataba de can sino de roedor. Una rata del desierto, para ser exactos.

O cuando Rafa estuvo en las selvas americanas (Perú y Bolivia) y, por las noches, ya de vuelta, escuchaba ruiditos en su cabeza. En el hospital, le extrajeron dos larvas del coco.

Por medio de algunas lecturas y documentales de televisión conocía este extraño comportamiento de parasitismo animal. En algunos reportajes he visto como algunos insectos dejan sus huevos en cadáveres de otros animales o incluso en seres vivos para que sus larvas queden amparadas durante el crecimiento, asegurándoles así la subsistencia hasta que llega el momento de escapar, como gusanos o entes alados.

Siempre me ha parecido un poco repugnante. Pero así es la vida: sufrir, morir, para que otros puedan vivir. Entre los seres humanos, estas escenas se dan continuamente, pero lo de los huevos es metafórico (¿o no?).

Las pulgas, que pululan en algunos lugares exóticos, esperan al hombre descalzo y se introducen entre las uñas de los pies y depositan allí sus huevos para reproducirse. Dicen que el dolor es insoportable. Es como el continuo encender de una llama, el latigazo constante de un fósforo en una parte sensible y desprotegida de la piel.

El gusano de Guinea, aunque nadie muere por ello, va creciendo aferrado a su víctima alimentándose de ella hasta alcanzar aproximadamente un metro de largo. Los pies se resienten ─cuenta Graham Greene ─; pero, si se meten en agua, puede verse cómo las larvas se desprenden. Es preciso encontrar el extremo del gusano, que se parece a un hilo de algodón, y enrollarlo alrededor de una cerrilla. Luego, hay que separarlo cuidadosamente de la pierna, sin que llegue a romperse. A veces, se prolonga casi hasta la rodilla.

En el medievo para extraer la tenia se impedía al paciente beber agua durante varios días, al cabo de los cuales se le ataba bocabajo a medio metro del suelo. Bajo su cabeza, en el piso, un cubo lleno de agua esperaba a que la tenia sedienta saliera por la boca del enfermo y se arrojara al recipiente acuoso. Desagradable pero bastante eficaz y no muy doloroso.

Estando en el campo, al cuidado de la cocina para varios acampados, descubrí, bien avanzada la quincena, que el bacon que extraje para laminar y freír aquella noche estaba plagado que milimétricos gusanos blancos que se estaban dando un banquete envidiable. Eran los descendientes de unas grandes moscas que se resistían a abandonarnos. Tiré la carne al fuego, celebrando un holocausto particular, no se lo comenté a nadie y comimos salchichas con tomate.

Yo, por mi parte, ayuné un par de días y me prometí comprar la panceta, desde ese momento, en lonchas y envasada al vacío.

*En la foto he puesto una imagen del Amazonas, porque el retrato de cualquier parásito se me antojaba harto desagradable y, desde luego, posiblemente prescindible.

Miércoles, 18 de Junio de 2008 10:26 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades Hay 4 comentarios.

McCartney

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Yo he sido siempre más de Paul McCartney que de Lennon, como siempre he sido más de los Beatles que de los Rolling. Aunque ahora, no sé desde cuándo, escucho con más agrado a John y, siempre en la cabecera, a Sus Magestades Satánicas.

McCartney cumplió ayer, 18 de junio, 66 años (felicidades). Nació en mismo día que quien suscribe. Sólo que con 20 años de antelación.

Jueves, 19 de Junio de 2008 09:50 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades Hay 10 comentarios.

Buenas vibraciones

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FEX

Cientos de veces hemos escuchado algunas de las canciones que proponen Alba Molina y Vicky Luna; cientos de veces hemos musitado boleros y canciones como “Bésame mucho”, “Dos gardenias” o “Piensa en mí”, pero nunca nos habían llegado con esa profunda sencillez. Son temas de siempre, junto con otros de un repertorio más contemporáneo y algunos otros escritos ex profeso para este dúo de sevillanas (como “Dime qué soy” de Paco Cifuentes).

Alba Molina y Vicky Luna, ex integrantes del grupo “Las Niñas”, al que nos recuerdan en algunas ocasiones, se reúnen en un nuevo proyecto donde el sentimiento y la desnudez se dan cita. Junto con el guitarrista de Lebrija Ricardo Moreno, realizan un repertorio acústico, versionando estos cantes en los que se fusionan el jazz y el flamenco, dando participación al blues, a la bossa nova o a la samba. Es un recorrido desde Andalucía hasta Brasil, Cuba o New Orleans y de nuevo vuelta a Andalucía.

Con dos voces muy distintas, de timbres exquisitos, se desarrolla un concierto tan interesante como soso en momentos. Las concesiones al silencio, la relación con el público, los puntos finales, deberían estar más controlados. La mayoría de los temas están cantados a dúo con la linda voz jazzística de Vicky Luna y el leve aguardiente flamenco de Alba Molina, una voz casi siempre afinada como la de su madre, Lole Montoya.

Uno de los temas conseguidos hasta el extremo es la cómica bossa nova llamada “Un pato” de Jayme Silva y Neuza Teixeira, donde se compenetran perfectamente las dos voces. Otros temas sobresalientes fueron “Sobreviviendo”, compuesto por el lebrijano e interpretado por Luna, “Don de fluir” de Jorge Drexler, y, sobre todo, el clásico “Summertime”, de Georges Gershwin, cantado en inglés, con algunas pinceladas aflamencadas de Alba, en el que parecen inaugurar oficialmente la temporada con su “Tiempo de Verano”.

Un gran tanto por ciento de la actuación de Alba y Vicky fue el acompañamiento musical, la guitarra franca de Ricardo Moreno, que no sólo construye un armazón impagable en cada una de las entregas, sino que es compositor de algunas de las canciones y arreglista del resto de ellas. Su sonido moderado, lleno de arpegios y de punteos, ofrecen otra dimensión a una noche llena de matices. Ricardo es el necesario hilo conductor de una agrupación que aún tiene que madurar.

Domingo, 22 de Junio de 2008 21:47 Autor: volandovengo. #. Tema: Día a día Hay 3 comentarios.

La noche de San Juan

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Para la Noche de San Juan de no sé cuándo nos pidieron escribir un poema efímero, que sirviera tan sólo una vez, como los paracaidistas en el pueblo de Gila, que los estaban tirando sin paracaidas (para ahorrar).

Dicho poema debía ser escrito una vez, para ser quemqado en una hoguera anónima después de haber sido leído. Las pavesas se llevarían el texto escrito como el viento normalmente se lleva las palabras.

Yo hice trampa. No sé si fui el único, pero yo quería, a pesar de todo, conservar mis versos para otra ocasión. Mal o bien, ahora reproduzco esas estrofas sanjuaneras salvadas (¿injustamente?) de las llamas.

No siempre tengo la oportunidad
de quemar un poema,
pero en esta noche de San Juan
en que brillan las hogueras
buscaré palabras inflamables
que espero que prendan.

Quemaré la palabra amor
y la inventaré otro día,
quemaré las emociones,
la melancolía,
el compañerismo
y, ahora que esta de moda,
quemaré la ecología.

La belleza a la hoguera
y también los sentimientos,
que ardan las buenas intenciones
con la mecha del recuerdo,
que quemen a los poetas
y comencemos de nuevo.

Cambiemos la piel de serpiente
y gritemos al mundo entero
"nos quemamos a lo bonzo,
los poetas los primeros,
aunque vayamos al infierno
y renunciemos a este cielo".

Y para terminar,
permitidme que repita
las palabras de un cantor,
unos versos de Krahe,
la muerte de su elección:

Pero dejadme
¡ay!
que yo prefiera
la hoguera,
la hoguera, la hoguera.
La hoguera tiene, qué sé yo,
que sólo lo tiene la hoguera.

* La foto pertenece a un blog llamado "Certeza de mi" (sic).

Lunes, 23 de Junio de 2008 10:38 Autor: volandovengo. #. Tema: Poesía/Cuento/Teatro Hay 2 comentarios.

El escarabajo

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Mi hijo Juan distingue entre catalejo y catacerca, para mirar desde el horizonte hasta lo más inmediato, respectivamente. Lo comprobamos en los prismáticos, que, mirando por los cristales pequeños, todo se nos acerca, pero que usándolos al contrario, por los lentes grandes, alejamos lo más próximo. Es como cuando en la selva de Gila, los cocodrilos se comieron a alguien por usar los biniculares al revés y creer que eran lagartijas.

Un amigo, hace tiempo, cogió un escarabajo del suelo y lo puso con las patas por alto, como Gregorio Samsa en "La metamorfosis", y dijo (mi amigo, no Gregorio Samsa), mira un escararriba.

Hoy, por primera vez en mi camino, he visto un escarabajo triste. Los escarabajos son tristes y solitarios. Son como esas personas que siempre están afligidas o que siempre tienen calor. El rinoceronte es a los mamíferos lo que el escarabajo es a los insectos.

El escarabajo caminaba sin rumbo entre la zona de los caracoles (ya invisibles) y las afanadas hormigas, que limpiaban el piso de restos orgánicos (o no tan orgánicos).

Me caen bien los escarabajos, siempre a lo suyo, con la pesada urgencia de quien dice ¡uff!

Siempre recuerdo a sus congéneres egipcios y su buen rollo o a los peloteros, felices entre heces, o a la antigua tradición afrodisíaca de ingerir escarabajos, previamente secados y machacados, conocidos curiosamente como "mosca española" o "Cantharida" (Fernando el Católico los tomaba para superar la impotencia).

Martes, 24 de Junio de 2008 18:44 Autor: volandovengo. #. Tema: Algunas cosas y demás verdades Hay 6 comentarios.

El cuchillo de mesa

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El cuchillo de mesa es un arma de doble filo.

Es un cubierto que sirve para ayudarnos a comer (a cortar, a untar, a empujar la comida), pero no para comer con él. Su posición en la mesa, al lado derecho, entre las cuchara y el plato (con el corte mirando a éste), para indicarnos que se ase con la diestra, puede impulsar a usarlo como pincho o tenedor y llevárselo a la boca.

Puede que, junto con limpiarse con la manga y lanzarle migas de pan al resto de comensales, comer con el cuchillo sea lo más feo que podemos ver en una mesa.

El cuchillo para ayudar a comer se emplea desde el paleolítico (al igual que una rudimentaria cuchara), pero no se generaliza su uso hasta la época clásica, aunque no había cuchillo para todos y se compartía, como se compartían los platos y los vasos (procurando no dejar marcas de los labios en éstos).

(En el Imperio Romano se intentaba conciliar a dos enemigos invitándolos a un banquete y haciéndolos compartir el mismo plato.)

En la Edad Media era habitual que cada invitado llevara su juego de cubiertos. Los hombres en una taleguita y las mujeres en la misma cadena que llevaban las tijeras y el acerico. Aunque los alimentos solían ya llegar trinchados a la mesa, los caballeros presumían de su precisión y limpieza en este arte.

Después vino el tenedor, de tres puntas o de cinco, nacido en Italia y popularizado en Francia. Fue un gran paso para la humanidad. Pensar que tres pinchos eran más eficaces que uno para sujetar la comida y llevársela a la boca fue todo un logro.

Durante el renacimiento había artesanos cuberteros que fabricaban verdaderas joyas para la mesa. Ahora tendemos a la funcionalidad (aunque el diseño tiene mucho que decir).

¿Dónde estarán las cuberterías de plata de nuestras abuelas?

Miércoles, 25 de Junio de 2008 18:53 Autor: volandovengo. #. Tema: Cuestión de estilo Hay 3 comentarios.

Como hermanos

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FEX - Orchesta Chekara de Tetuán

El encuentro no es nuevo. La fusión o la colaboración de la música andalusí y el flamenco llevamos viéndolo en estas tierras hace más de 20 años con “Macamajonda”, una obra, ya clásica, del poeta José Heredia Maya, con la colaboración de Addesdsadak Chekara (fundador de esta Orchesta). Después, se han asomado a este mundo desde el Lebrijano hasta Arcángel, pasando por Enrique Morente, Lole Montoya, Segundo Falcón, Ketama o Radio Tarifa. Son dos músicas hermanas, paralelas. Parece una la evolución de la otra. Incluso, los tangos de Granada provienen, a diferencia de otras ciudades andaluzas, de nuestro pasado andalusí y no de los vientos americanos que originan este cante. La Orchesta Chekara de Tetuán, en sus más de cincuenta años de existencia salvaguardando la música andalusí, lleva tiempo incorporando a sus espectáculos a artistas flamencos, y grabando con ellos.

El miércoles, en el Palacio de los Córdova, dentro de las actividades del FEX, estos músicos presentaron su obra “Tetuán-Granada-Sevilla, siglos de entendimiento y música”, que más que un concierto es una declaración de intenciones: “por encima de las nacionalidades y las religiones está el ser humano y nuestra madre tierra”, dijo Aziz Samsoui en la presentación. Por otra parte, este concierto es un doble homenaje de los 50 años de su existencia y los 10 años de la muerte de su fundador.

Curiosamente muchos de los palos del flamenco tienen su paralelismo en la música andalusí, el mismo nombre, la misma estructura, los mismos sonidos (seguiriya, farruca, soleá…). Así, este concierto no es una búsqueda ni una adaptación, sino un encuentro. Con un buen sonido, el aire de bulería impera en la pieza de presentación. La segunda entrega es una farruca que culmina por tangos. Los músicos se alternan, se imbrican. Los ayes musulmanes de Jallal Chekara o de Yuossef El Hossaini encuentran su eco en las voces de Vicente Gelo y Alicia Cuña. Con todo y con eso, una delgada línea separa aún las dos manifestaciones. Es la bailaora Mari Ángeles Gabaldón quién ensambla por completo los temas que aborda y los redondea con admirable sentido. Los aires abandolaos dan paso a otra farruca acelerada, y ésta a una soleá por bulerías, también bailada. El baile es ancestral y de ahora. Recoge el testigo de las bailarinas magrebíes y de las bailaoras flamencas.

La tradicional copla "Ábreme la puerta verde" por rumbas en la voz de Alicia es muy aplaudida. El recital termina con una seguiriya notable en la voz dulce de Vicente, que baila Ángeles con cola negra y palillos, lo que sorprende en un tema trágico. Ante la insistencia de los incondicionales asistentes, fuera de programa, interpretaron La Tarara, en la que participó el público.

* FOTO: Orchesta Chekara, sin flamencos (© Paco Sánchez)

Viernes, 27 de Junio de 2008 07:39 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El pequeño naufragio de un gran proyecto

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57 Festival Internacional de Música y Danza

Con-vivencias

Un buen intento. La unión de dos voces privilegiadas, reconocidas en sus modalidades, ha sido todo un acierto. Decente en las individualidades, pero insuficiente en su complicidad. La expectación creada en un principio, el estreno de una obra arriesgada, el bautizo de Marina en el Festival, era toda una promesa, que se fue desinflando, como la voz poderosa de la granadina. Quizás en otro foro hubiera funcionado (o se hubiera perdonado la falta de sincronía), pero en el Patio de los Aljibes de la Alhambra y enmarcado en un evento de tal prestigio, todo el concierto se deshacía por sus costuras.

Con un sonido impecable da comienzo un recital con saetas, una andalusí, otra flamenca. La emoción nos embarga. Cómo dos músicas pueden ser tan iguales. El recinto de llena de sentimiento, de buenos espíritus. Pero comienza la música después de un breve silencio que parece un abismo. Es una suma de individualidades que no se coordinan. Marina está cortada, Amina esta ajena. En los ayes de la caña hay un intento de acercamiento, de comunión. El vaso lo ponen los espectadores, el hielo los protagonistas. Un cante clásico andalusí, en la voz de Amina Alaoui, es una buena propuesta, pero que termina por desconcertar al respetable. Las alegrías de Marina Heredia suenan como un viento fresco (incluso una brisa nazarí comenzaba a soplar en ese momento), sin embargo la voz languidece, se rompe sin necesidad.

Es el poema de Santa Teresa de Ávila “Nada te turbe” cantado en castellano por la parte árabe el que comienza a levantar el espectáculo. José Quevedo “El Bola” aporta en este cante un logrado toque por levante. Después de este somero éxito, el recitado de un poema de Ibn Jafaya (siglo XII) da paso a una seguiriya (o seguirilla) instrumental. Las dos partes, la musulmana y la flamenca, exponen su visión de este cante común y de su común encuentro. Es el tema en que más se podía apreciar el sentimiento mestizo, fue en cambio donde salio a flote la inmadurez de un concierto cogido con pinzas. Un aplauso especial al percusionista Idriss Agnel, hijo de Amina.

La granaína y su terminación con fandangos de Granada tampoco cruzaron el listón. Reconocemos la entradilla de Luis Mariano con su guitarra y las aportaciones del resto de los músicos, aunque continúan su tónica de desconcierto en los tangos, después de otra canción andalusí de Alaoui. La alternancia de tangos reafirman las raíces morunas de nuestro soniquete.

Después de estos desajustes, de estas promesas incumplidas, de este quiero y no puedo, la canción final, “Caminante” tomando los consabidos versos machadianos, fue un buen punto y final, con reminiscencias morentianas, quizá lo más conseguido, quizá lo más trabajado. ¿O fueron las ganas?

Sábado, 28 de Junio de 2008 10:43 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Y que cumplas muchos más

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57 Festival Internacional de Música y Danza

Eva Yerbabuena Ballet Flamenco

El Ballet Flamenco de Eva Yerbabuena ha cumplido diez de los más saludables años que puede cumplirr una compañía. Son diez años coronados de éxitos y reconocimientos. Pero también de trabajo y colaboración. Son diez años que, merecidamente, han encumbrado a Eva al olimpo de las bailaoras. Hoy por hoy es una de las más grandes, de las más completas, de las más personales. Eva no se parece a nadie, se parece a ella y a lo que ha sido. Eva bebe de sí misma, del recuerdo y sostiene la sombra de sus mayores, llámense Carmen Amaya o Manuela Carrasco. Un tanto por ciento elevado del buen hacer de este Ballet recae en el guitarrista Paco Jarana, compañero de la bailaora y director musical de todas sus obras, cobertor imprescindible para las tiriteras de una creadora.

Paco y Eva, Eva y Paco, han querido celebrar este “Décimo aniversario” por todo lo alto. Dando lo mejor de sí, invitando a sus amigos, tanto dentro como fuera del escenario, como si la onomástica fuera en realidad de todos nosotros. Como entregados miniaturistas, cuidan hasta el mínimo detalle. No queda nada al azar. Como agradecidos a su memoria, recogen piezas de sus espectáculos anteriores y las hilvanan en una nueva obra tan delicada como rotunda.

Eva ha convertido en una seña de identidad la presencia en el escenario de algunos de sus bailarines, que ensayan movimientos ensayados, mientras el público se acomoda, impregnando el ambiente desde un primer momento de esa complicidad necesaria entre “los de dentro” y “los de fuera”. Parece que bailaran el murmullo de la gente. Parece que recrearan las advertencias en off de los minutos que faltan, la prohibición de las cámaras, la advertencia para los móviles.

Miguel Poveda calma la noche, rompe el silencio, con una preciosa nana (“Alba del hijo”) con la que se implica en el baile de Eva. Miguel le canta a Eva, la acuna con esa canción de cuna rescatada de “El huso de la memoria” (2006). Todos nos relajamos con la hermosa voz del catalán. Todos nos embelesamos con los sinuosos movimientos de la granadina. El cuerpo de baile al completo la sustituye en la serrana “Tórtola”, que es como un latido. Suena como el batir de las olas en un mar epicontinental. La “Torre de la Vela” es una granaína de la obra ya aludida. Arcángel la aborda con sedas y amores. Y las termina con abandolaos, que no llegan a ser de Granada. Y las remata con un fandango a capela, ya en el umbral, que es un regalo exclusivo a la bailaora que mueve la bata de cola blanca como si hubiera nacido con ella puesta.

Si en la serrana los bailarines eran caballos, en la farruca son cuatro toros que vindican su bravura. Un largo silencia precede a esta pieza. Los bailaores precisos danzan ese vacío, mecidos por el silencio de la noche, bajo los compases de las ranas y los grillos que requieren su espacio. Patrick De Banna, presta su cuerpo elástico en la seguiriya “Uña y carne”. Es un paso a dos que proviene de “La voz del silencio” (2002). Es una danza seductora, es una concesión a la danza contemporánea, que no le va tanto a la bailaora porque el flamenco le va todo. “Filigrana” es la guajira que canta Jeromo con mucho gusto y bailan las cuatro chicas del cuerpo de baile. La caña cadente y tierna de Segundo Falcón se mira en el espejo de Pilar López (bailaora no reconocida como se merece). “Quiero y no puedo” son los tientos-tangos de “Santo y Seña” (2007), que canta Miguel Poveda y Marina Heredia, donde Eva nos desarma, ronea como nadie, levanta pasiones.

Muy aplaudida, por la técnica y la originalidad, es “A galera” una coreografía montada e interpretada por Eduardo Lozano, basada en la percusión y ambientada por todo el cuerpo de baile. Y, para terminar, la guinda indiscutible, “Cadencia”, una soleá y bulería, procedente también de este último trabajo, que canta la voz sabia de Enrique el Extremeño sin apenas música (quien recogió más oles en la noche). Es un baile ralentizado, en el que Eva alcanza su matrícula de honor y es reverenciada entre todos los flamencos. Culmina con una rueda de bulerías, como fin de fiestas, que cantan todos los artistas invitados y la Yerbabuena, rodeada de arte y compás, da rienda suelta a su improvisada alegría.

Nuestro deseo, después de estos diez años gloriosos, es simplemente que cumpla muchos más.

Domingo, 29 de Junio de 2008 09:44 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Jalonando el camino

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FEX

Poquito a poco, Patricia Guerrero se va abriendo un hueco en el mundo flamenco. Es muy joven, tiene tiempo, pero no hay que dormirse. Procura estar presente siempre que puede, sabiendo que esto es una carrera de fondo. El caminar se demuestra andando. Ha comprendido que un tanto por ciento muy elevado en el desarrollo para la buena consecución de un espectáculo de baile es sentirse arropada, bien arropada. Así, no ha escatimado esfuerzos y se ha rodeado de un gran cuadro a sus espaldas. Con la guitarra, el toque amable y certero de Luis Mariano y el incondicional David Carmona. Se entienden bien e imponen el tempo preciso para que la bailaora se sienta a gusto. Antonio Campos pasa a ser uno de nuestros mejores representantes del cante atrás que, junto con el jerezano Miguel Lavis y su voz rajada y agradable, ligeramente camarona, forman un tándem de excepción. El Cheyenne sazona este buen caldo con su respetuosa percusión.

Patricia apuesta fuerte desde un principio y elige alegrías para abrir la noche. Moviendo con gracia y estilo su bata de cola rosa, da la impresión que se le queda pequeño el escenario. Está todo ensayado y bien ensayado. Sorprende la naturalidad de unos movimientos imposibles. La escobilla es un regalo. Pero hasta que no termina y escucha la reacción del público no se relaja. Para la siguiente pieza estará más distendida. Sin apenas descanso, comienzan los acordes de ese homenaje que le hicieron Juan Pinilla y Patricia, a principios de este año, en la Chumbera a Víctor Quero “Charico”, posiblemente, si su vida no se hubiera truncado, estaría llamado a ser el mejor cantaor de nuestro tiempo. Juan, como artista invitado, sienta su magisterio en este preámbulo a la seguiriya. La bailaora, de riguroso negro, borda la trágica pieza. Sus vueltas son precisas. Violentas hasta disparar peligrosamente sus horquillas o lentas como un paso o valientes como torero. Son inútiles, en cambio, sus zapateados. El piso es sordo y está insuficientemente sonorizado. Cuando se retira, entre multitud de aplausos, ha pasado media hora bailando sin parar.

Una soleá interpretada por sus músicos, donde se puede apreciar la talla de estos, le dan el respiro suficiente para arrostrar el último baile. Con media cola verde, abanico y una buena pose, nos ofrece para terminar una fresca guajira, que canta Juan Pinilla con traje blanco. Los dos artistas se entienden perfectamente. El tiempo se pasa sin pensar. A la hora escasa, la totalidad del respetable en pie vitorea a la artista. ¿Ya ha acabado? Se nos ha hecho corto y ni una leve pataílla de fin de fiestas.

FOTO: Archivo de Granada Hoy.

Lunes, 30 de Junio de 2008 13:30 Autor: volandovengo. #. Tema: Flamenco No hay comentarios. Comentar.

La grandeza del fútbol

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Tras haber comido (poco y mal), después de esperar mucho (incluso, reconociendo su culpa, nos invitaron a las cervezas, a los cafés y al helado del niño), volvimos a una playa que se iba quedando desierta.

A las siete o siete y media de la tarde ya no quedaba nadie. Tres, cuatro sombrillas, además de la nuestra, se desperdigaban por la arena.

Cuando recogimos, el único coche del aparcamiento apiñado de la mañana era el nuestro. Parecía más blanco, más coche, en esa soledad increíble. Nos sentíamos protagonistas de una película de ciencia ficción (ciencia afición, decía alguien).

Al pasar por las hileras de casas de la costa de Nerja, banderas rojigualdas pendían en los balcones como si de un nuevo alzamiento nacional se tratara.

Esto va a ser el fútbol, dije a mi dueña que conducía.

La vuelta fue fluida (nos cruzamos con algunos coches) (aún hay vida).

Cuando arribo a casa, todavía seguía el partido. La transmisión televisiva y los gritos de los aficionados se filtraban por todas las rendijas.

Ganamos. Y yo me alegro. Pero me habría alegrado más la noticia de que el gobierno se había retractado de esas medidas contra la inmigración que, comunitariamente, ha tomado. Por ejemplo.

¿Antipatriota? ¿Porque no me gusta el fútbol? ¿Porque me suena al pan y circo de siempre? ¿Porque me parece enfermizo e indecente el dinero que mueve a fondo perdido, la exaltación social que promueve, la ceguera incoantrolable de los hinchas?

Somos los primeros de Europa, y me siento orgulloso. Pero también podíamos ser los primeros en igualdad, solidaridad, oportunidades, seguridad ciudadana, menor índice de paro, mayor bienestar, etc.

Me cuentan de otro raro que se metió en el cine y era el único de la sala?

Lunes, 30 de Junio de 2008 23:06 Autor: volandovengo. #. Tema: Denuncia Hay 2 comentarios.