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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2012.

Fábula del mundo alargado

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Hace mucho tiempo, demasiado tiempo, antes del ordenador, cuando yo escribía cuadernos personales, que encuaderné una serie de textos, de pensamientos, bajo el nombre genérico de ¡S.O.S.! (1983).

Entre sus páginas se hallaba esta Fábula del mundo alargado (que creo que ya lo publiqué en otra ocasión):

¿Quién no ha visto un perro con el rabo entre las patas; o a un gato encogido, con el pelo erizado y las uñas afiladas y amenazadoras, desenfundadas hasta el límite?

¿Quién no sabe que el avestruz oculta su cabeza bajo tierra cuando tiene miedo; o que el mandril camina detrás de la manada de elefantes para protegerse de los leones?

¿Quién no se ha enterado de que el delfín y la ballena (y quién sabe si también las anchoas del Cantábrico) optan por suicidarse antes que morir lentamente en unas aguas contaminadas o en las redes de pescadores egoístas que, por otra parte, exterminan su hábitat y su alimento; o que el panda devora a sus crías para evitarles pasar hambre y necesidades en una selva cada vez más mermada, en un mundo que amenaza con borrar de la faz de la tierra su corta existencia?

¿Quién no ha sentido el temor de una madre por la ventura de sus hijos adivinando un futuro incierto; o la rabia de un niño que soporta las risotadas de otros niños por diferencias étnicas, físicas o intelectuales; o la impotencia de un hombre encadenado, un hombre privado de sus actos, de su palabra, de su pensamiento, determinado por una sociedad cruel, por “jefes” abusadores o por unas leyes incomprensibles, que ni él ha dictado ni está de acuerdo con ellas?

¿Quién no ha sentido alguna vez la impotencia de que decidan por él, de que le “aconsejen”, de que le "comprendan”?

¿Quién no ha dicho varias veces al día: “esto va de mal en peor”, "esto no tiene ni pies ni cabeza”?

¿Y nos hemos preguntado que tiene pies y cabeza?

Veamos: el mundo. La Tierra no tiene ni pies ni cabeza, ni siquiera es redonda. Es una naranja. Es una chata pelota ajada.

Pero no siempre fue así. Hablando un poco en fábula, en fantasía, se podría concebir el mundo era como un isópodo, vulgarmente llamado marranica, cochinilla o bichito bola, que es un bichito negro alargado, pequeño (0.5 a 500mm), con caparazón, que se enrosca para protegerse y que tiene pies (varios) y cabeza.

El mundo, puede ser, que al principio fuera como este crustáceo. Nuestro planeta gozaba de una esbeltez elegante y fructífera. Estaba hecho a la medida de su contenido, estaba maleado como debía.

La felicidad, empero, duró tan sólo unos cuantos millones de años. En cuando apareció el hombre, la especie “elegida”, y más cuando estos seres comenzaron a unirse en manadas y sociedades, para crecer, para multiplicarse, para dominar la tierra y someterla, hasta el extremo de estrujar la naturaleza hasta la última gota de su sabia; la marranica feliz que era el mundo, tuvo miedo y se cerró, se enroscó en sí misma escondiendo su cabeza y sus pies, por siempre jamás.

Desde ese momento todo fue miedo y sumisión; todo fue una inmensa mentira con fecha de caducidad.

Jueves, 03 de Mayo de 2012 12:25 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 3 comentarios.

Alexander Search

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Alguien dijo que no se lee hasta que no se relee. En verdad, un placer personal de los amantes de los libros es retomar lo que ya se ha leído. Hay quien se lee un mismo libro, o unos mismos libros, continuamente (una vez al año, quizá).

Manolo sólo se leyó un libro, pero cuando me lo confesó, llevaba once lecturas (puede que ya haya duplicado ese record).

Los libros se clasifican, según un tácito acuerdo personal, grosso modo, en los que debería volver a leer, los susceptibles de volverlos a leer y en los que no merecen la pena volver a ser leídos (la mayoría).

Toda la producción de Pessoa, incluyendo a sus heterónimos, por supuesto, ocupan el primer grupo, tanto en verso como en prosa.

Ayer, eligiendo un libro para pasar una hora de espera mientras mi hijo desfogaba con alguno de sus pares en el tatami de judo, mi vista alcanzó El banquero anarquista y otros cuentos de raciocinio de Fernando Pessoa, unos cuentecitos (casi todos inacabados) de corte policial del autor lisboeta que admiraba este género, cuya lectura es “una de las pocas diversiones intelectuales que aún le queda a lo que aún queda de intelectual en la humanidad”. (Borges también reverenciaba la novela negra. Incluso, junto con Bioy Casares, creó el detective Honorio Bustos Domecq.)

Uno de los relatos del portugués, Una cena muy original, fue escrito en inglés en 1907 bajo el seudónimo de Alexander Search que, en el epílogo de Miguel Ángel Viqueira, se afirma que es “uno de los más antiguos heterónimos del autor”.

Efectivamente, busco el nombre de Alexander Search y encuentro que es uno de sus varios heterónimos, establecido en 1899, cuando Pessoa todavía era un estudiante y vivía en el sur de África (1896-1905) en compañía de su madre y su padrastro, que era diplomático. Con este nombre, el propio poeta escribió cartas y poemas escritos en inglés y portugués en 1903.

Alexander Search, continúa Viqueira es el eslabón entre Pessoa y lo angloamericano.

Hasta la fecha, estaba familiarizado con Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, el gran Ricardo Reis, Coelho Pacheco e incluso un tal barón de Teive. No recordaba este heterónimo anglosajón que, cuando leí el libro por primera vez (comprado en 1986), me pasó desapercibido o no atendí a la nota explicativa.

Sorprende con el comienzo de este poema de juventud, firmado por Search y traducido por Luísa Freire (estela existencialista que quizá recogiera Reis):

Another day is past, and while it past,
What have I pondered or conceived or read?
Nothing! Another day has gone to waste.
Nothing! Each hour as it is born is dead.

(Otro día pasa, y mientras pasa, / ¿Qué he sopesado, concebido, leído? / ¡Nada! Otro día se ha ido a la basura. / ¡Nada! Cada hora ha muerto al nacer.)

Viernes, 04 de Mayo de 2012 09:39 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.


La unión de los Estados

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Hace tiempo, no sé a raíz de qué (puede ser el episodio del presidente Clinton y la becaria Monica Lewinsky en el Despacho Oval), concebí el sinónimo de Estados Empalmados, en vez de Estados Unidos, pues, bien mirado, ’unir’ y ’empalmar’ significan lo mismo, aunque en apariencia, y en intención, interpreten algo totalmente distinto.

Ahora (hace días), leyendo un libro del genial autor gallego Julio Camba, Un año en el otro mundo, de 1947, veo agradecido que uno de los capítulos se llama Los Estados Engomados. Lo cual, en apariencia, lo asemejaba con mi juego de palabras: unir/empalmar/engomar.

O sea, pudiendo ser el verbo engomar un sinónimo de unir, tal como lo es empalmar, llegué a pensar en un paralelismo en nuestros pensamientos (o sea, entre el señor Camba y yo), que ya había advertido en cualquier otro escrito.

Pero, el autor de La casa de Lúculo, con engomados se refiere a la afición desmedida de los americanos de mascar goma (lo que después se llamaría chicle, esa aberración dulce que nos hace rumiantes permanentes, que algunos se inclinan a hinchar una y otra vez frente a sus narices o marranamente juegan a estirar con sus manos).

[En Singapur, el país más limpio del mundo, está prohibido comer chicle, traficar con él. Incluso, registran las maletas de los visitantes y confiscan estas golosinas como si de goma dos se tratara o no de goma de mascar.]

Yo, sin embargo, con doble intención, quise hacer alusión a un plano erótico, quizá denunciando una doble moral, una inusitada inclinación al sexo reprimido y por otro lado a la violencia permisiva, donde está peor visto un exhibicionista que un asesino en serie.

Lamentablemente cada vez somos más americanos y los empalmados, o engomados, somos los europeos de doble mirar.

Domingo, 06 de Mayo de 2012 13:20 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.

El mejor sonido

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Se me precipitan los días y los acontecimientos se acumulan en una memoria tan flaca que más pronto que tarde tiende al olvido. Como Cernuda diré que lo más que recuerdo es lo que se me ha olvidado. Así, sé que leí esto o aquello, sé que estuve con tal o cual, sé que asistí a un lado o a otro... Pero no me preguntéis lo que vi, lo que hicimos o de qué iba el libro.

El miércoles 25 (ha llovido, pero podía haber sido peor) estuvímos en el Palacio de los Condes de Gabia, viendo un recital llamado "Entre generaciones", enmarcado en el ciclo Granada portal flamenco de la Diputación de Granada.

La sesión trataba de reunir en el escenario a dos guitarristas, Miguel Ochando y Álvaro Pérez ‘El Martinete’, maestro y alumno, para exponer su toque individual y terminar al alimón haciendo algunos temas conjuntos.

Álvaro, el más joven (bastante joven), abrió la noche por granaínas, donde dejaba ver el esencial parecido a su modelo. La limpieza sonora, la claridad en los arpegios, donde no sobran ni faltan notas, el apoyo constante en el bordón con un agradecido alzapúa... lo hacen merecedor del calificativo de "aventajado".

El Martinete continuó con la rondeña de Montoya, esa maravillosa composición arreglada y grabada por el mismo Ochando, a la que Enrique Morente a la larga puso letra. Una gran interpretación que se vio igualada por un vals por bulerías, con el mismo sello de la casa.

El veterano Miguel Ochando rellenó el escenario con el mejor sonido de guitarra que se puede escuchar, después el agua, después las aves. Comenzó con una taranta, acordándose en los postres de la misma rondeñá montoyana que interpretara su pupilo.

Después se acercó a la zambra, una composición cercana a los tangos con un particular dejillo moro, en vez de soleá que estaba anunciada en un principio.

Para terminar, Ochando nos regaló ese bello zapateado, incluido en su primera grabación, Memoria (2007), basado en el de Esteban de Sanlúcar.

Ya, para rematar la velada, los dos juntos, interpretaron El Inclusero, una composición de Niño Ricardo, popularizada por Juanito Valderrama; la popular canción Moliendo café del venezolano Hugo Blanco por rumbas y unas sabrosísimas bulerías.

Tras los insistentes aplausos, los guitarristas tuvieron que salir para regalarnos otras bulerías de lujo, aunque confesaron que no estaban tan bien preparadas.

* Carátula del primer disco de Ochando.

Lunes, 07 de Mayo de 2012 18:57 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Árboles

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Hubo un tiempo, cuando yo pintaba, que uno de mis motivos repetidos, de mis constantes, era dibujar árboles, a veces algo fantasiosos, que solía regalar.

* Técnica: tinta y agua.

Martes, 08 de Mayo de 2012 20:45 volandovengo #. Aprendiz de pintor Hay 2 comentarios.

Lo que sé de los coches de caballos

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Hace unos días le comentaba a Natasha que había encontrando un término susceptible de ser incluido en mi archivo de coches de caballos.

¿Tienes un archivo de coches de caballos?, preguntó asombrada.

Sí, le respondí, tengo un archivo de todo lo que me llama la atención.

Así tengo un archivo para los asuntos de piratas y otro para las sirenas, uno para las islas flotantes y otro para los antropófagos, uno para los santos y otro para la caléndula…

Los archivos no son exhaustivos ni metódicos, al contrario, son lacustres, es decir, llenos de lagunas, como decía Monterroso, arbitrarios y contingentes, enriquecidos con citas, más o menos citables, y reflexiones personales, a veces tan sólo a modo de apunte marginal o de anotación, si de un cuaderno se tratara, orillado al margen.

De esta manera, puedo contar que las calesas eran coches de dos ruedas y un caballo; que las berlinas eran coches cerrados, de cuatro ruedas, dos asientos y vidrios; que a esta berlina también se le llamaba cupé, aunque cupé también era el compartimiento que estaba situado delante de la baca, que era el sitio en la parte superior de las diligencias y demás coches, donde podían ir pasajeros y se colocaban equipajes y otros efectos resguardados con una cubierta; que esta cobertura o tejadillo se conocía con el nombre de imperial, que también era el sitio con asientos que algunos carruajes tenían encima de la cubierta.

Puedo decir también que las estufas eran carrozas acristaladas; que el charabán era el coche de caballos descubierto, con dos o más filas de asientos; y la carretela, de la que habla Tolstoi, tenía cuatro asientos, con caja poco profunda y cubierta plegadiza.

Los franceses usan el término fiacre para referirse al carruaje pequeño tirado por caballos; y los rusos llaman troica o troika al trineo tirado por tres caballos.

Incluso diré que la barriguera es la correa que se pone en la barriga a las caballerías de tiro, siendo el tiro el conjunto de caballerías que tiran de un carruaje; que el tronco es el conjunto de estas mulas o caballos, que suelen ser dos o más; que la lanza es la vara de madera que, unida por uno de sus extremos al juego delantero de un carruaje, sirve para darle dirección, enganchando a sus lados las caballerías del tronco, que han de hacer el tiro.

Y ya puestos, el pescante es el asiento exterior desde donde el cochero gobierna las mulas o caballos; la caja es la parte donde van sentadas las personas; y el estribo es el escalón que sirve para subir o bajar de los carruajes.

Ahora dejadme que cuente la expresión de tiros largos que viene al pelo. Se usa tal modismo refiriéndose al que va elegantemente vestido o muy arreglado. Insinúa que, cuando el tiro del coche era corto, con uno o dos caballos o mulas, su dueño iba de calle; si era largo se iba de fiesta, o sea, de gala, lo que se podían permitir casi tan sólo el rey y la grandeza.

Miércoles, 09 de Mayo de 2012 10:56 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 1 comentario.

El dragón y la princesa

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Era el príncipe más bello del mundo conocido y, si me apuran, también del desconocido. Sus grandes ojos azul cielo hacían que la luna se ruborizarse y los blondos tirabuzones de su cabellera no tenían nada que envidiar los dedos dorados del astro rey. El dragón de este cuento, pues no lo he dicho pero esto es un cuento, exigía con ahínco, por la fuerza si fuese necesario, el pago de la doncella más hermosa que conociera el tiempo de uno a otro confín. Nuestro príncipe arrojado no lo dudó ni un momento y, vistiendo de dama, con alheña y colorete en las mejillas, se presentó voluntario para dar satisfacción a los anhelos estomacales, y quién sabe si también libidinosos, del enorme reptil, puede que alado. Y, ¡vive Dios!, que resultó ser la joven más exquisita y deseable de aquellos lugares y de los demás por añadido. Su mismo padre incluso se prendó de ella sin adivinar que era él, o sea, el fruto de su semilla. Y si su padre no dudaba en rozar pecado incestuoso, no digamos el escamado que deshollinó sus fauces para llegada la ocasión expulsar alegre llamarada con límpida fumarola a su fin, aromada de jazmín o hierbabuena al uso. El príncipe que pasaba por princesa se acercó al acicalado dragón con daga en la liga, con cacofonía y todo. Pero no alcanzó a sacarla pues el bicho la envolvió con su cola escamada no más sentir su presencia y la encerró en alta torre sin puerta ni acceso, tan sólo una balconada en su cresta para observar a la beldad llorando mientras hacía primores o para acercarle alimento que no comía más que un pajarito enjaulado para cantar. Llegaría su oportunidad, pensaba el bello príncipe, de usar la daga contra su captor al tiempo que, con un golpe de efecto inesperado, desembarazarse de su disfraz de sumisa damisela que el dragón custodiaba. Pero no tardó sin embargo que un apuesto y joven príncipe de blanca montura y lanza en ristre, mirada triste y plateada armadura, con rima y todo, se presentase ante el avieso animal que, al verlo tan dispuesto, quiso darle el pasaporte con todo el honor al que un caballero puede aspirar de sentirse un sanjorge. El monstruo sin embargo no las tenía todas consigo, pues la primera bocanada incandescente que lanzó con gran tino, todo hay que decirlo, le fue devuelta al chocar con el escudo espejado del paladín causándole en plenas fauces un desperfecto irreparable, al menos de momento. Abierta la boca de asombro del monstruo, le fue atravesada por la pica larga del caballero hasta la empuñadura con blanco corcel a la carrera, con que fue derribada la bestia justo en el apoyo de la misma torre, sirviendo de escala improvisa del joven que se izó al ventanuco donde la falsa doncella pedía auxilio con la boca chica. Cuando las manos de la prisionera terminaron de aupar al valiente salvador confesándole a los postres que era varón embozado, el guerrero despojándose de la celada y dándole libertad plena a sus luengas trenzas firmó armisticio perdurable juntando sus labios con los de él pues en un juego de suplantaciones andaban envueltos. Y, colorado colorín… las perdices y todo eso.

Viernes, 11 de Mayo de 2012 00:53 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro No hay comentarios. Comentar.

Lo que brilla con luz propia

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Flamenco Viene del Sur

Una canción del poeta cubano Pablo Milanés dice Lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar. Lo sentí el lunes en el teatro Alhambra después de salir de la doble actuación de flamenco. Sobre todo María José Pérez. Sobre todo el Niño de Pura.

Me alegró ver a la cantaora almeriense después de tanto tiempo (estuvo afincada en Granada y no era difícil coincidir con ella). Su voz es grave, regulada y precisa. Su conocimiento ancho, fruto del estudio continuo.

Le perdí la pista, como digo, pero siempre aposté por esta joven artista que lamentablemente no llegó muy lejos con su primer disco, Cante flamenco (2008), lleno de aciertos no obstante.

Se alegraba de volver a esta tierra y desde la soleá que principió su pase estuvo entregada. Un eficaz Miguel Ochando le almohadaba el cante con su guitarra. María José gusta de ligar los tercios y mecer la letra confiriéndole cierto brillo personal. Modula el grito hasta parecernos la Paquera de Jerez.

En segundo lugar anuncia cantiñas, aunque bien mirado no pasan de ser alegrías. No se deja llevar por la fiesta y da cabida a la pausa y el entendimiento.

En los tientos-tangos desemboca en el Camino y, a los postres, es larga por Morente y su Lenguaje de las flores.

Momento grandioso de la noche fue cuando entonó cantes mineros, comenzando con la taranta de Almería, reivindicando lo suyo.

El soniquete por bulerías de Ochando ya es memorable, que la cantaora abordó por copla (Ojos verdes) y culminó por fandangos, sin abandonar el ritmo de bulerías, donde se acordó de Vallejo.

Ante los merecidos aplausos, y ya dominante, regaló un bis por Huelva, a petición del público.

La segunda parte fue de matrícula. El Niño de Pura (Daniel Navarro Cruz), como quien no quiere la cosa, ofreció un concierto impecable y abnegado, aunque se asemejara al recital que ofreció en La Platería hace varias semanas. Su guitarra grandiosa esconde una técnica milimétrica y una velocidad inusitada. Lo acompaña al cante el cordobés Rafael Churumbaque, Lámpara Minera 2009, María José Álvarez al compás y Agustín Henke a la percusión.

Unas tarantas comienzan su entrega. Continúa por alegrías, que en momentos, sobre todo con la incursión del cante, nos puede recordar a Vicente Amigo.

Las guajiras son una constante en sus recitales y Fantasy una agrupación de toques bajo un ritmo fandangueril culminados por bulerías.

Unas agradecidas bulerías culminan la noche, que son enriquecidas con un toque por Huelva, fuera de programa, en el que destaca sin discusión el picado vertiginoso por sus escalas.

* Niño de pura en la imagen (foto extraida de la página del Tablao Flamenco Cordobés).

Sábado, 12 de Mayo de 2012 11:29 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.

¿Quién se acuerda de Morente?

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Ayer, 13 de mayo de 2012, se cumplieron diecisiete meses de la triste desaparición de Enrique Morente. Triste, ya lo he dicho en más de una ocasión, por lo inesperado, por lo prematuro, por lo enrarecido.

Son tan dolorosas la circunstancias de su muerte que la sola investigación de sus últimas horas, lo que se ha dado en llamar ‘Caso Morente’, me hace apartar la vista y el sentimiento encogido.

Sin embargo, su recuerdo no muere e iniciativas puntuales se suceden continuamente a lo largo del mundo. Madrid le dedicó una calle, Málaga nombró patrimonio su bulería Adiós Málaga… ¿y Granada, su Granada?

La revista cordobesa Boronía ya sacó en el verano y otoño de 2010 un especial flamenco dedicado al maestro granadino, con algunas intervenciones más (‘El Pele’, ‘Fosforito’…), y al año siguiente, en junio de 2011, un primer Libro de Morente, con testimonios sensibles de personas que lo conocieron, que lo trataron. Un libro lleno de anécdotas, lleno de embrujo, lleno de lágrimas… y, por suerte, lleno de ausencias (en su tiempo hice mención de este mismo trabajo). Son tantos los mundos de Enrique que siempre falta tierra; son tantas las vidas del maestro que siempre faltan almas; es tan grande el corazón de Morente que siempre faltan abrazos.

Por eso, los compañeros de esta misma revista Boronía decidieron hacer una segunda entrega. El día 24 de mayo, se presentará (como vemos en el cartel), en el Teatro Central de Sevilla, el segundo Libro de Morente.

Como el anterior, es una obra llena de recuerdos y amistad, en la que participa el Instituto Cervantes, el Instituto Andaluz de Flamenco y el completo apoyo de la familia Morente Carbonel. De hecho es Aurora, la viuda de Enrique, la madre de todos, la que inaugura con sus palabras este homenaje, donde también aparece una entrevista fresca, preclara y madura de Soleá Morente, unas declaraciones reconocidas de Israel Galván, las confesiones de Los Evangelistas, el encuentro de Pepe Habichuela y Balbino Gutiérrez, biógrafo de Enrique, una entrevista al mismo cantaor celebrada en París en 2003 por el crítico de arte Hans Ulrico Obrist, un emocionante álbum de fotos y las voces incombustibles de medio centenar de admiradores.

La presentación contará con la presencia Antonio Arias y Eric Jiménez en acústico y el concierto de Pepe Habichela, con Tamara Escudero (voz) y Juan Carmona (percusión).

Un día inolvidable, donde Enrique, con esa permanente sonrisa de ojos chicos, volverá a estar presente.

* Para adquirir este libro o cualquier otro producto de Boronía, dirigirse a www.boronia.es.

Lunes, 14 de Mayo de 2012 10:21 volandovengo #. Flamenco Hay 4 comentarios.

Otro arbolito

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Creo que con esta técnica hice más de cien árboles.

Martes, 15 de Mayo de 2012 20:08 volandovengo #. Aprendiz de pintor Hay 6 comentarios.

Algunas letras comprometidas

Mis composiciones flamencas tienen más que ver con el amor, y el desamor (como extensión del mismo), que con otras cuestiones. Pero, de cuando en vez, se me derraman de las mientes algunas letrillas de contenido social:

Ando sembrando, sembrando,
con la espalda doloría;
la cosecha para cuándo.

Nunca me alzó la bandera
que levantara una espada
siempre he tenido de enseña
la bandera blanca.

Salta a la calle,
yo soy testigo,
levanta el puño
como te digo.

Siempre sufren los de abajo
o por mucho trabajar
o porque están sin trabajo.

Y, para terminar, un fandanguito dedicado a la patria chica:

Granada, aunque yo le cante
es una tierra de envidia,
cuando levantas el guante
te lo cortan con insidia
para ponerse delante.

Miércoles, 16 de Mayo de 2012 13:20 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 4 comentarios.

Ketama 2

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Flamenco Viene del Sur

Venga por anticipado la calidad guitarrística de Josemi Carmona. La herencia Habichuela por un lado, la apertura musical de su padre por otro y la participación de lleno en el llamado Nuevo flamenco para terminar, hacen del ex Ketama un tocaor arriesgado y novedoso. Su sólo soniquete lo adhiere al listado de flamencos indispensables.

Josemi llegó a Granada, la tierra de sus padres, el pasado lunes, 14 de mayo, para presentarnos Las pequeñas cosas, su segundo disco en solitario, si contamos como primero el que grabó con el bajista Carlos Benavent, Sumando, en 2006.

Las pequeñas cosas es un disco supremo y avanzado, lleno de sorpresas y colaboraciones, abierto a todas las corrientes musicales, necesario para conocer el estado actual y los nuevos derroteros de la guitarra flamenca. No así el directo. El concierto llegó a ser un desconcierto.

Vamos a ver. La guitarra de Carmona, como ya digo, espectacular. No sólo su rasgueo, sino también sus escalas, la concesión al jazz, al pop y a la samba, el dominio de los pedales (llevaba cuatro que llegaba a manejar como si fuera Eric Clapton) y sobre todo sus silencios, marca de la casa Habichuela, que arrancan el espontáneo ole.

Desde el primer fandango (Pasando por Huelva) apreciamos toda esta sensibilidad, que vimos su continuación en la soleá. Después, mientras se desgranaba el disco (y algún tema de su colaboración con el bajista barcelonés), todo sonaba igual en ritmo y armonía: mucho tanguito rumbero, más cercano a su anterior época con Ketama (incluso sonó el clásico de Antonio Vega Se dejaba llevar grabado por este grupo), que el cantaor lucense Santiago Cortiñas ‘El Kiki’ se empeñaba en su perfecto remedo.

Por otra parte, algunos momentos del segundo guitarrista, Carlos Carmona González, fueron para tener en cuenta, pero en general, su grupo no estaba a la altura.

La bulería Dos puñales, con colaboración de Paco de Lucía en el cedé, cerró entrañablemente el concierto, para la cual llamó al escenario a sus primos, José Antonio Carmona, compositor de parte de la letra, y a Pepe Luis Carmona, presentes entre un público que por desgracia llenó tan sólo la mitad de la sala.

Jueves, 17 de Mayo de 2012 11:42 volandovengo #. Flamenco Hay 2 comentarios.

Otra mentira

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Oigo a moralistas y pensadores repetir hasta la saciedad que vivimos en un mundo consumista, que tenemos de todo, que nuestras necesidades se han expandido tanto que la insatisfacción es galopante, hasta el punto de olvidarnos de terceros.

La sociedad actual (se supone la occidental) es la más superflua de la historia. Y, para colmo, estamos tan habituados a las desgracias ajenas que somos capaces de seguir comiendo con una guerra en directo en el televisor, con hombres despanzurrados en medio de la calle, con niños desnutridos buscando a sus padres, con hombres sin hogar en masivos e infectos campamentos de refugiados, con víctimas de catástrofes naturales con el agua hasta el cuello, con gente destrozada al ’pasear’ entre minas anti personas...

Yo reflexiono, a riesgo de que se me pueda etiquetar de una u otra manera (en realidad siempre se me han colocado sambenitos, no siempre razonados).

Pienso, repito, que los pensadores, los opinadores, los tertulianos, siempre se evaden diciendo "porque hay gente..." como si ellos no fueran ’gente’, como si ellos estuvieran libres de pecado, como si ellos pudieran tirar la primera piedra con sus blancas manos... Y si no, falsamente se incluyen en el paquete de los desalmados como si inculpándose tuvieran menos culpa o redimieran su mácula.

Por otra parte no soy yo, muchos pensamos lo mismo. ¿Entonces por qué pasa lo que pasa?

También imagino que este supuesto "primer mundo" será para algunos privilegiados. La mayoría anda insatisfecha, y no por fruslerías, como se puede pensar, sino por ahogamiento, por no alcanzar a rozar ni siquiera los jirones sueltos de la felicidad o de la dignidad.

El trinomio conocido de salud, dinero y amor (al que habría que añadir valores como armonía, paz, integridad, igualdad, justicia...) es una falacia, un imposible que recogen puntualmente algunos afortunados. Y, si un factor llama al otro, es más probable que la falta de uno de estos condicionantes precipite la pérdida de los otros dos, o los desvalore que para el caso es igual.

Los que se arrogan padres de nuestras conciencias sólo son tomases que hurgan la herida sangrante y, al igual que el mayor de los miedos es tener miedo, el mayor de las culpas es sentirse culpable.

Sábado, 19 de Mayo de 2012 11:02 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

El rojo está devaluado

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Cuando Europa se escora hacia la derecha nosotros nos teñimos de cárdeno. Ahora, que nuestros vecinos se entintan colorados, España cierra filas con la gaviota azul hasta conseguir que el rojo sea lo que fue, un subproducto del segundo mundo, propio de desarraigados y de gentes de mal vivir.

Sin embargo, el rojo es vivo y estimulante. Es el más cálido de los colores cálidos. El color de la sangre palpitante y del fuego bailón. Es el color de los sentidos vivos y ardientes, del corazón y la pasión, del amor y de la guerra.

Las novias indias, chinas y japonesas se visten de rojo como símbolo de amor puro, de buena suerte y fertilidad. Los calendarios cristianos marcan los días de fiesta en rojo.

El rojo se asocia con la matriz, con la fruta madura y el mito del fénix, que se destruye en el fuego pero renace de sus cenizas. También denota peligro.

La bandera roja es el símbolo de la revolución comunista, se izó por primera vez durante la Revolución francesa. Era la bandera de la Comuna de París en 1871. Más tarde fue adoptada por los comunistas rusos.

 

Domingo, 20 de Mayo de 2012 12:23 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 6 comentarios.

Se me saltaron los puntos

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Hace tiempo intenté leer por dos veces El mismo mar de todos los veranos de Esther Tusquets y no pude conseguirlo y eso que me agradaba el título, la crítica, el comienzo… (volveré a intentarlo). Es un libro sin puntos y aparte. La prosa es densa y continua, como quien piensa a borbotones.

No es que me dé miedo ese tipo de literatura, pues me interesa como manera exclusiva de expresión. De hecho me leí, con bastante agrado, Madera de boj, de nuestro ilustre Cela. Me gustó hasta el punto de desear volver a leerla en cuanto pudiera.

Es una forma de narrar como cualquier otra, aunque no deja de ser un ‘experimento’ puntual pues no siempre se escribe así.

La escritora estadounidense Gertrude Stein tenía verdadera aversión a los signos de puntuación, a excepción del punto y aparte, al que le consideraba ‘vida propia’.

Pensaba que las comas eran ‘serviles’, que los signos de interrogación y admiración ‘realmente repug­nantes’ y lo demás ‘artificios innecesarios de la escritura’. En general le parecían despreciables y, por tanto, no los utilizaba.

Su estilo se basaba en la repetición, como bien queda representado en su famosa frase: una rosa es una rosa es una rosa es una rosa...

Víctor Hugo, hallándose de viaje y deseando conocer la marcha de la venta de su obra Los Miserables, en 1862, envió una carta a sus editores, Hurst & Blackett, que simplemente ponía: ‘?’. Días más tarde, recibió la respuesta: ‘!’.

* Me escribe Carmen diciendo que mi entrada le ha recordado a un post que escribió este diciembre pasado en su blog (Memorable), advirtiéndome de antemano que "nada que ver con lo que dices, pero sí algo que ver jajajaja".

Lunes, 21 de Mayo de 2012 17:39 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 6 comentarios.

Llovido del cielo

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El queso del pobre no se descorteza, se raspa (Seguir de pobres, Ignacio Aldecoa)

Faltaba aún bastante para que llegara la primavera y, aunque podía calentar el sol del mediodía en esa ciudad sureña, hacia los extremos del día el frío imponía su hierro. Sin todavía haber bebido nada de alcohol, fuera el que fuera, ni haber quemado petardo alguno, Lucas se desprendió del sobretodo, descubriendo su delgadez, más acentuada por su gran altura, y se remangó por encima de los codos, sabiendo de antemano que las mangas, por su holgura, retornarían pronto a las muñecas. Con gesto despectivo arrojó la pelliza aborregada al suelo en el mismo lugar donde se encontraba y dejó escapar una exclamación de hartura, más salida del alma que de los labios, denunciando un calor subjetivo, incomprensible a aquellas horas mañaneras.

Ya, sin abrigo y con las mangas resbalosas, cruzó la avenida junto con su acompañante. Cualquiera hubiera pensado que su representación fue un acto de bravuconería, dedicado a impresionar al joven neófito que remedaba sus pasos, pero para sí no era más que un impulso momentáneo, una necesidad visceral sin importancia, un tácito sentimiento bohemio: nada tengo, nada quiero. A Lucas, como buen hijo de la calle, nunca le preocupó tener. Nada poseía; tampoco él pertenecía a nadie ni estaba supeditado a nada. Cuanto menos poseía, menos se arriesgaba a perder. Era libre. Se sentía libre.

En el mismo instante que los protagonistas de este pequeño suceso doblaron la esquina entre aspavientos y quejas postreras, el ajado pedigüeño de la esquina, desinflado de pura hambre, se levantó sin prisas, con la colilla del cigarro apagada en la comisura, miró a ambos lados con ojos entornados y parsimonioso caminó hacia el abrigo forrado de vellón, se lo puso y volvió a la esquina abandonada, extendió la mano por instinto y sonrió satisfecho de su regalo divino.

Martes, 22 de Mayo de 2012 11:32 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 2 comentarios.

Sí o sí

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Flamenco Viene del Sur

Jerez es un sello indiscutible. Nadie duda de la cuna, de la ciudad del flamenco. Su arte está por encima de cualquier pero. Sin embargo esa fama hay que mantenerla tanto dentro de Jerez (lo que resulta relativamente fácil), como fuera de su tierra.

El lunes pasado se presentó la obra ‘Mujerez’ en el Teatro Alhambra tras dos años de rodaje (se presentó en la XVI Bienal de Flamenco, 2010), que recientemente se dedica a la memoria de ‘Moraíto Chico’.

Tres mujeres jerezanas, Juana la del Pipa, Dolores Agujetas y Tomasa Guerrero ‘La Macanita’, tres pesos pesados del cante de raíz ocuparon la escena, bien individualmente, bien en grupo.

La noche prometía y no defraudo. ¿No defraudó?

Cuando se espera lo mejor, el cien por ciento, los recortes, por muy bien que estén, se llegan a notar. La rutina siempre pasa factura, cumplir por cumplir es imperdonable.

Cuando se va de sobrado (“yo tengo de flamencura hasta el aliento”) algo en el fondo huele mal.

Y no es que fura un fracaso, como puedo dejar trascender, pero cuando alguien viene con media de notable, el suficiente es insuficiente.

Comienza Juana rellenando la escena como gitana de gran peso y veteranía entonando por soleá y terminando por tientos-tangos, que remata de pie, paseando su gran porte con gracia y compás. Su voz ronca más nos cuenta sus limitaciones que su añeja profundidad.

Dolores, para mí la mejor de la velada (la única que no había visto en directo), comenzó también por soleá y remató por seguiriyas. Se hace acompañar a la guitarra por su hijo Dieguito de la Agujeta y no por Antonio Higuero que arropó a sus compañeras. El eco de los Agujetas estaba presente en todo momento. Los finales sin embargo no los cuadra. Hay que esperar a las tonás, cantadas alternativamente por las tres, para apreciar realmente a la verdadera descendiente de su estirpe.

Soleá, como las demás, y soleá por bulerías, con amplia concesión al cuplé como acostumbra, fue la incursión de La Macanita. Su torrente y su agudeza son manifiestas, pero se echa en falta el timbre de sus primeros conciertos, de sus primeras grabaciones.

Acabaron, como ya se ha dicho, por tonás, fandangos naturales y bulerías con todos presentes en el escenario, insertando una pataílla que otra, incluidos los efectivos palmeros, Chicharro y Bo.

Sábado, 26 de Mayo de 2012 11:25 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.


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