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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2013.

Una sonrisa en el infierno

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Uno de los cuentos de la segunda parte de En un pozo chico es este microrrelato, al que le tengo un cariño especial por su sencillez trama y por el absurdo final que redunda en la insatisfacción y el conformismo a que nos tiene acostumbrado el mundo.

Condenado a muerte. Emplazado a formular su último deseo. Sin titubear, como aprendido de antemano y ensayado hasta la saciedad ante el espejo ajado de su celda en el corredor de la muerte, pronunció un contundente solomillo de ternera a la pimienta poco hecho con guarnición de patatas y, añadió a continuación, cual partícula indivisible, y lavarme los dientes a su término.

El juez que lo interrogaba, más legalista que su nombre, denunció ante el ajusticiado que su petición no correspondía con un solo anhelo, que, seguramente apremiado por la golosina de la gracia postrera, se había recreado en la súplica del doble antojo de una sustanciosa comida y el posterior cepillado de la boca.

Al cabo de unos minutos, el reo recibió la inyección letal con el estómago vacío, pero con los dientes limpios.

Viernes, 01 de Febrero de 2013 17:21 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 2 comentarios.

No dudaría

El martes vino mi niño con una nueva canción que le habían enseñado en el cole. Era el antiguo éxito de Antonio Flores, No dudaría. Me alegré de que no fuera una de las canciones ñoñas a las que suelen acudir las maestras para incidir en su apuesta de modernidad.

Con todo y con eso, con la gracia de los ensayos camino a casa, le sacamos punta y, con la misma música, compusimos una letra que tiene mucho que ver con el rollo carnavalero de estos días.

Si pudiera volar

como un colibrí

si pudiera aguantar

estas ganas de pis,

no dudaría,

no dudaría en comer perejil.

Si pudiera comprar

esas gafas de ver,

si pudiera sembrar

siete flores de té,

no dudaría,

no dudaría en comer perejil.

Quisiera ver a María

achicharrarse con tu ausencia,

pero nunca,

nunca más viajar a Valencia.

 

Sábado, 02 de Febrero de 2013 09:56 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 4 comentarios.


Cuando viene de la costa

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Uno de los territorios a tener en cuenta en nuestro flamenco es la costa granadina. El flamenco de la costa no está tan influido por los cantes tradicionales de la capital ni tan mediatizado por el barrio del Sacromonte y su paisanaje.

Destacan las zonas de Almuñécar, Salobreña y sobre todo Motril, que tienen más arraigo con el flamenco almeriense o malagueño que el de su propia ciudad. Incluso poseen su propio fandango, que está bien alejado del de Granada (si es que los fandangos en sí pueden estar alejados).

En la costa, el flamenco es más de afición. Muchos cantan y lo hacen bien y no por eso se consideran artistas.

David Maldonado, David de la Jacoba, toma su nombre artístico de su abuela. La afición le viene de familia y se formó en Madrid. Allí acompañó a Joaquín Cortés cantándole al baile, pero también a tres de los guitarristas más grandes de este país: los almerienses Niño Josele y Tomatito, y el internacional Paco Lucía.

Su voz es laína en exceso, su decir añejo y su deje camaroniano. Le arropa con la guitarra su hermano mayor Carlos de la Jacoba. Una guitarra precisa y gitana, llena de pellizco; que goza de una parquedad sobresaliente, sólo da los toques necesarios, sabe que su papel es el de acompañar y almohada el cante como pocos.

Uno y otro, sin aspavientos, hicieron pasar en la Peña de La Platería una noche agradabilísima.

David comenzó con unas alegrías, que introdujo con un poquito por romances, donde Carlos sólo apuntaba de vez en vez con su guitarra. Continuaron con malagueñas y abandolaos, que resultaron ser granaínas con tono de malagueñas. Los tientos fueron agradecidos y arrancaron oles sinceros. Su remate por tangos fue breve, sin querer aprovechar el tobogán festero, que más de uno lo hace interminable. Como breve fue el poquito por soleá, sólo dos letras, con que remató la primera parte. Curioso y sentido final para el ecuador de un recital.

En la segunda parte entré ya empezado. La segunda pieza fueron unas seguiriyas muy de raíz. No llegué a interesarme por el primer cante que con la misma valentía y color interpretaron los motrileños. Por levante también fue un ejemplo de buen hacer y dominio del estilo libre. Culminaron por bulerías, que fueron realmente una guinda.

Antes de hacer mutis, sin embargo, nos dejaron un par de fandangos naturales.

Domingo, 03 de Febrero de 2013 09:35 volandovengo #. Flamenco Hay 4 comentarios.

Aquella mancebía

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Hasta hace relativamente poco tiempo las mujeres no tenían alma. Culpa de ello lo tenían las enseñanzas de Platón y Aristóteles, pero también los pensadores de la Iglesia, como san Pablo, que tanto daño hizo a nuestra libertad individual.

Y, desde que tuvieron alma, se tardaron todavía bastantes decenas de años para que se las tomaran en cuenta, para que tuvieran un hueco en la sociedad, y aún hoy día…

Es una clase de censura cómoda, que los países totalitarios y las mentes autárquicas gozan con alimentar.

La libertad, el pensamiento libre, la diversidad, siempre ha molestado a quien toca el tambor. ¡Ay de aquél que lleve el paso cambiado!

El turno, cómo no, le toca directamente a la cultura, al pensamiento crítico, a la creación fuera de los límites. Se le ha temido más a una pluma que a una espada. El pan y circo de los romanos es moneda habitual en nuestra civilización. Tener al pueblo abastecido y entretenido era la mejor forma de tenerlo controlado.

(Ahora, sí que es verdad, que el pan escasea, pero tenemos el fútbol y la televisión y el circo de los políticos.)

Silvio cantaba que el arma del joven soldado era su guitarra y a Víctor Jara le cortaron los dedos para que no tocara y la lengua para no cantara. Aute llamó a los mandamases buitres callados de forma encubierta y Quevedo le dijo a la reina que renqueaba en este famoso pareado: “Entre el clavel y la rosa / su Majestad es coja”.

Los libros han sido quemados, las películas mutiladas, las voces silenciadas. Todo a favor por un pensamiento único. Todo por un poder absoluto y una cuadrícula extrema. ¡Ar!

En la canción española, ha habido una anécdota que trasciende hasta nuestros días. La canción de Ojos verdes del gran Rafael de León comienza diciendo: “Apoyá en el quicio de la mancebía”. La censura, siempre atenta, alegó que no se podía hacer público que una señora, a todas luces de buen ver, pudiera estar aguardando a sus clientes en la puerta de un lupanar. Así que la letra cambió sensiblemente, llegando a decir: “Apoyá en el quicio de mi casa un día”. Así la grabó recientemente (2005) Tomás de Perrate en su disco Perraterías.

* Tomás de Perrate (foto: Paco Sánchez).

Lunes, 04 de Febrero de 2013 10:47 volandovengo #. Denuncia Hay 3 comentarios.

Flamenco en el Sur

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Al paso que vamos, el nombre del ciclo de “Flamenco Viene del Sur” va a ser una exclusiva, una opción, un deseo, pues el flamenco ya mismo vendrá del norte. Flamenco se oye en todos los puntos cardinales e incluso hay intérpretes, y buenos intérpretes, en otros países, como Japón, Francia, Holanda, Sudamérica o Israel.

Además, nuestros flamencos no sólo cruzan habitualmente las fronteras españolas, sino que están deseando traspasarlas, por la aceptación y sobre todo por la bondad de trato de la vecindad del resto del globo. Tanto es así, que dentro de unos años, para ver buen flamenco, vamos a tener que ir a París, Milán o Nueva York.

Pero, hoy por hoy, ya tenemos un programa decente para disfrutar este año incierto (hasta hace poco pensaba que, por falta de presupuesto, este ciclo de la Junta de Andalucía se iba a suspender).

A Granada vendrán nueve espectáculos, que en proporción está más que bien, teniendo en cuenta los 34 que se distribuirán por toda la región. Y puede que este año la participación granadina sea más “evidente” (lo pongo entre comillas porque, entre protagonistas y segundones, quizá lleguemos a la ridiculez media docena entre los casi doscientos artistas que intervendrán a lo largo de estos días).

Directamente a Granada vendrá la Compañía de Manuel Liñán, el 29 de abril, con la obra Sinergia. El granadino Liñán es uno de los grandes bailaores o coreógrafos de España. Respetado por el público y reclamado por sus compañeros.

El día 8 de abril tendremos la Compañía de Ana Calí con su montaje De cobre y lunares, una obra basada en los cantes y bailes, pasado y presente, del Sacromonte. Ana es una corredora de fondo del baile granadino. Dentro de su profesionalidad, entrega y exquisitez nunca ha tenido suerte. Trabajadora desde la base, cualquiera de sus pasos rezuman sudor.

En Punta Umbría, el 9 de marzo, La Moneta, posiblemente la mejor bailaora de su generación, presentará Extremo jondo; y en Málaga, Miguel Ángel Cortés, el 6 de marzo, interpretará El calvario de un genio.

Por último, si consideramos tan granadino a Rafael Amargo como a Cortés, estará en Sevilla, el 5 de marzo, junto a Diego Amador, Arturo Pareja-Obregón y Laura Gallego haciendo Cuatro lunas.

Aparte de estos nombres con función propia, indirectamente, entre los cuadros o los cuerpos de baile, puede que hallemos personajes como Antonio Campos, para cerrar el ciclo granadino, el 13 de mayo, en la Compañía de Rafaela Carrasco, con la obra De un momento a otro; o a Patricia Guerrero acompañando a Rubén Olmo en el Ballet Flamenco de Andalucía, en las ciudades de Almería, Jaén, Linares y Córdoba.

Otras fechas para Granada (todas en el Teatro Alhambra) son el 25 de febrero, día de comienzo, con un recital de El Cabrero; el 4 de marzo, concierto del guitarrista Pedro Ricardo Miño; el 11 de marzo la Compañía flamenca de Isabel Bayón presentará En la horma de sus zapatos; el 1 de abril, el gran guitarrista Dani de Morón, mostrará su nuevo disco: Cambio de sentido; el 22 de abril, tendremos al veterano bailaor malagueño Carrete, que vendrá con Mª Ángeles Gabaldón como artista invitada; y el 6 de mayo, José Valencia, dará el recital de cante Solo flamenco.

 

Martes, 05 de Febrero de 2013 19:59 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Un banco en el paseo

Un banco en el paseo

me recuerda mi suerte:

en verano se encuentra

bajo un completo sol;

en invierno recibe 

la sombra que proyectan

unas viejas coníferas.

Miércoles, 06 de Febrero de 2013 10:24 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 2 comentarios.

Descanso en el camino

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Fechado en el 96, este arbitrario Descanso en el camino, elaborado con tinta sepia y plumilla, mide poco más de lo que aparece en la pantalla.

Jueves, 07 de Febrero de 2013 09:31 volandovengo #. Aprendiz de pintor Hay 3 comentarios.

Lo que nos preocupa

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Otro cuento brevísimo de la segunda parte de En un pozo chico es también un tanto surrealista. Su comicidad entronca otra vez con la idea de la muerte y su ausencia de yerro.

No nos preocupa que el abuelo Francisco, con el tiempo, haya decidido salir todas las tardes en contra de sus hábitos. No nos preocupa que se tome una copa de aguardiente en un café del centro mientras compone poemas como un adolescente. No nos preocupa que una vez por semana, el día del espectador, se asome a la pantalla de un cine tras guardar una cola indecorosa. Lo que nos preocupa es que el abuelo Francisco es abstemio y lleva dos años enterrado.

Se puede descargar el libro a través de la página de TransBooks.

Sábado, 09 de Febrero de 2013 10:48 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 6 comentarios.

Incertidumbre

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Lleno de compás y buenas intenciones es este primer trabajo discográfico del cantaor Iván Vílchez ‘Centenillo’, que presentó el sábado 9 de febrero en la peña de La Platería.

El disco, más que una carta de presentación, es una declaración de intenciones. Centenillo lleva el cante a su terreno, como tantos cantaores granadinos han sabido hacer, y lo adapta a sus melismas. Queriendo ser novedoso, se aferra por derecho en las viejas fraguas donde las gargantas se llenan de ecos dramáticos o de fiesta.

Incertidumbre porque emprende un camino, al que es llamado desde antiguo, y desconoce su paradero. Incertidumbre porque siembra, aunque la cosecha es incierta. Incertidumbre porque viaja ligero de equipaje pero con cien sones que le acompañan.

El recital fue una muestra prolongada de estas ganas de exponer parte de sui ‘cosecha’. Para ello cuenta con las guitarras del maestro Alfredo Mesa, en la segunda parte, y del soniquete flamenquísimo de José Fernández, en la primera, que le acompañan en el disco junto a algunos más de los jóvenes tocaores granadinos; y, a la percusión, su hermano Manuel Vílchez, muestra su latido indispensable.

Iván comienza precisamente con Incertidumbre, la malagueña, de autoría propia, que le da nombre al trabajo discográfico. Para este primer corte los nervios se imponen y evitan su redondeo. Tiene que cantar por marianas, una de las piezas más interesantes del disco, para soltarse y demostrar una estatura que prestigia con unos tanguillos que terminarán por serle identitarios, a pesar de su influencia de Chano Lobato o su letrilla del legendario Chorrohumo.

Centenillo avanza con los años, es lógico, pero sus pasos bien alargados lo particulariza. Es estudioso, trabajador y respeta a sus mayores, a quienes no les niega consejo aunque sea gratuito. Sus mentores directos, Curro Albaycín y Curro Andrés, presentes en el acto y colaboradores en su entrega.

Es precisamente el gitano rubio quien le acompaña en María Dolores, un bolero con ritmo de bulerías. Después presenta El muletilla, una copla flamenca que cantaba en su tiempo Juanito Valderrama.

La segunda parte, ya con Alfredo Mesa a la guitarra, comienza por granaínas. Le siguen unos alargados fandangos del Albaycín, demostrando su dominio en los cantes festeros. A continuación, sin fisuras, acompañado nuevamente por Curro (parte de la letra suya), aborda los tangos de Granada. Termina por cuplé, otra de las propuestas que le hacen ser quien es, acompañándolo de un poquito de baile.

Para el fin de fiestas por bulerías, le arroparán los dos Curros y gran parte de los flamencos que asistieron a la Peña.

Lunes, 11 de Febrero de 2013 17:25 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.

45 am

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La televisión que tenemos en casa es antigua y de pantalla cuadrada, de forma que las películas panorámicas se ven recortadas por los extremos. No soy muy asiduo a la tele, casi nunca, pero en estos meses oscuros gusta arrellanarse en la camilla y visualizar una película (la prefiero con intermedios para estirar las piernas, ir al lavabo, comer algo o echarle un vistazo al periódico).

Mi padre se engancha con poco interés a lo que estoy viendo y normalmente, ya sea por su sordera senil, ya por falta de interés, ya por lo enrevesado del argumento, se queda en blanco.

Me interroga sobre lo que aparece en la pantalla, manifestando sus dotes surrealistas; otras se pone a interpretar el filme en cuestión (con las noticias también lo hace), rizando el rizo de la incomprensión o su mundo particular.

El otro día, viendo un largo sobre la guerra fría en la que entraban las prisiones en Camboya como enriquecimiento de la trama, mi padre se incorporó y, en las letras a pie de imagen, leyó “cel de Kampot”. Lo dejé con la intriga.

Después, como solían aparecer las horas en una cuenta atrás decisiva, donde rezaba: 45 am, debería haber puesto: 7,45 am.

Siguiendo el argumento, para mí no era difícil colegir la letra oculta, pero para el padre de mi hermano constituía todo un enigma. Así que lo interpretó a su manera diciendo: “cuarenta y cinco años más tarde”.

Martes, 12 de Febrero de 2013 13:12 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 5 comentarios.

Último haiku

No lo concibo,

me ha hecho desgraciado

quien feliz me hizo.

Miércoles, 13 de Febrero de 2013 10:47 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 6 comentarios.

Sueño en el pabellón rojo

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Acabo de terminar de leer la primera parte de Sueño en el pabellón rojo de Cao Xueqin (siglo XVIII), publicado, este primer tomo, por la Universidad de Granada en 1988. En realidad me lo he releído, pues lo leí en su tiempo, poco después de su aparición.

Años después salió el segundo tomo y el tercero no ha llegado a ver la luz (ni sé si se llegará a editar).

Sueño en el pabellón rojo es una obra maestra de la literatura china y una de las cuatro novelas clásicas chinas, que trata de las costumbres y la vida regalada de algunas familias emparentadas con el Emperador.

Son asombrosas las relaciones entre las personas, la diferencia de clases, las ceremonias, el paso de la vida…

Pensé en releerme la obra completa, las tres partes (de casi 1.000 páginas cada una), cuando la tuviera en mi poder, aunque, por no saber si el último tomo llegará a mis manos, he querido retomar los dos primeros (el segundo lo abordaré en unos días).

Mis impresiones (en su primera lectura) fueron y son abundantísimas. Tan sólo vislumbrar el ambiente de aquella época, su filosofía, su religiosidad y paisanaje, me seduce sobremanera.

Un factor, no obstante me preocupa. La obra tiene más de cuatrocientos personajes y, al estar la mayoría emparentados, sus nombres son muy parecidos. Confieso que a estas alturas confundo los actores y la relación entre ellos, salvo los más evidentes, los protagonistas, aunque, al ser genéricamente una obra coral, todos tienen su voz.

Atended si no a este párrafo extraído de la página 347, casi al azar: “Algún tiempo después Jia Zhen, acompañado de sus asistentes, anunció a Jia Zheng la culminación de los trabajos del nuevo jardín, y le informó de la inspección que ya había realizado Jia She”. Todo un trabalenguas que impone el uso de papel y lápiz para ir haciendo un índice onomástico o un árbol genealógico de los que el libro asombrosamente carece.

Así, con meridiana comprensión de quién es quién (Who’s who) me lanzaré de cabeza hacia el segundo tomo conociendo de antemano que me quedará aún una nueva relectura.

Jueves, 14 de Febrero de 2013 10:47 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 4 comentarios.

14 de febrero

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También tuve tiempo en la compilación de cuentos de En un pozo chico de dedicarle un texto a este día malhadado:

El viejo Walt llamó con tiempo al restaurante para encontrar mesa. Menos mal, porque ya estaba casi todo reservado para la noche de ese día tan señalado y, aún más, después de una oferta tan suculenta del establecimiento. A saber, un menú de lujo, con “vino a elegir y/o una botellita de champagne, un regalo sorpresa, música en vivo y baile final”, a un precio más que razonable. Con el aliciente de que la pareja acompañante pagaba nada más que el cincuenta por ciento.

No se podía resistir. Era una oferta suculenta. Cómo dejarla pasar en este día de san Valentín.

Los enamorados más despiertos llamaron en cuanto se comenzó a difundir la noticia en la radio y en la prensa locales. A los dos días de la oferta, en el restaurante se colgó el cartel de completo, no hay plazas, el año que viene tendrán una nueva oportunidad, póngase las pilas, váyanse a otro sitio.

Llegado el día, Walt no se demoró en el trabajo ni se entretuvo en la taberna de la esquina, como siempre. Con los compañeros se invitó al mediodía, para, después no entretenerse si alguien sugería una frecuencia líquida.

Tampoco ese día fue al gimnasio, al que acudía martes y jueves para mantenerse en forma, para quitarse el estrés de toda la semana, para ampliar su círculo de amistades.

Al llegar a casa, se dio una ducha bien larga, recibiendo el agua caliente sobre la cabeza, en reposo. Era un placer. Se perfumó la gran barba, que ya caneaba, y se la llenó de margaritas. De esas margaritas blancas, muy pequeñitas. La ocasión lo merecía.

Se lavó los dientes y se vistió con traje nuevo, aunque informal, crudo, con el ojal preparado para engarzar una flor, no sé, un ramito de pensamientos.

Se roció moderadamente con agua fresca de Adolfo Domínguez (o alguna parecida) y se peinó a su manera, como que parecía que no. O sea, quedó perfectamente despeinado, como acostumbraba, impelido por su pelo rebelde. Hizo un guiño al espejo y salió de casa con la sonrisa puesta. Bajo su sombrero, sus ojos claros también sonreían.

Andaba despacio. Tenía tiempo. Llegó al restaurante con veinte minutos de antelación.

Buenas tardes, se presentó, una mesa reservada a mi nombre, a las nueve treinta. Era el principio de su noche gloriosa.

Sí, ahora mismo, contestó el mesero a quien le quedaba pequeño el traje negro y grande la corbata. Lo guió a un rinconcito no muy privilegiado, pero con cierto sabor íntimo y se ausentó mientras el comensal se acomodaba y cogía la carta.

Volvió.

Voy sirviendo los entrantes o esperamos a la señora, preguntó mecánicamente el camarero.

Empiece a servir, decidió Walt, no  espero a nadie.

¿No espera a nadie?

Ya me ha oído.

¡Pero ha cogido una de nuestras ofertas para enamorados!

Sí, ¿algún problema?

Ninguno, señor Whitman*.

* Estoy enamorado de mí, hay tantas cosas en mí que son tan deliciosas (poema 24 de Hojas de Hierba de Walt Whitman).

Jueves, 14 de Febrero de 2013 21:13 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 3 comentarios.

Aproximación al nombre de Granada

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Granada, desde el siglo tercero antes de nuestra era, o posiblemente antes, constituía un oppidum. Es decir, una célula básica de organización urbana que se daba tanto en Hispania como en Galia, Britania y el norte de África. Era un núcleo de población fortificado situado en altura, o sea, una habitación con vistas.

Los íberos lo llamaron Iliberri hasta la conquista de los romanos entre los años 208 y 206 a. C., que, conservando su nombre, le añaden el calificativo de Florentia, o sea, florida, quedando como Iliberri Florentia. (En la Provenza francesa hubo un núcleo ciudadano con el mismo nombre: Iliberis.)

Plínio, en sus escritos geográficos, llama a la ciudad Iliberri; mientras que Ptolomeo la denomina Illiberis.

Ili, en íbero, significa ‘ciudad’, como llevan muchos otros nombres (Ilipa, Iliturgi, Singili o Sacili). Berri proviene del vasco, del copto o del hebreo, con el significado de ‘nuevo’.

En el año 45 a. C. Julio César, para “premiar su fidelidad”, le concede a la ciudad estatuto jurídico de municipio latino, llamándola Municipium Florentinum Iliberritanum.

Con los visigodos, retomó la primera denominación de Iliberri o Iliberis, hasta que, al trasladarse la capitalidad tras la conquista musulmana, fue llamada Garnata al-yahud, “la villa de los judíos” (los hebreos llamaban a su barrio Granata, que corresponde con la zona de la Antequeruela –judíos de Antequera-, actualmente Realejo), suplantando definitivamente la nominación íbera.

De ahí derivó el actual nombre de Granada, ‘la granate’, ‘la de color grana’.

Sábado, 16 de Febrero de 2013 09:33 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.

Bojaira

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Aunque muy menguado, por problemas de espacio, me imagino, este es el texto que le escribí a Jesús Hernández y que aparece en su disco, Bojaira, de reciente aparición:

No existen varias sensibilidades, sólo tenemos una sensibilidad que se manifiesta de diversas maneras. No hay varias músicas, hay una sola música universal que todo lo agrupa.

En una mente global y abierta, la mixtura de las tendencias es el único camino. Desde que el flamenco es flamenco, el mestizaje lo ha caracterizado. Ya no hay que pensar en fusiones o sinergias acomodadas, basta con abrir los postigos y aspirar todos los vientos, porque cualquier aroma tiene cabida.

Pero el flamenco no sólo es flexible a los diferentes estilos musicales, sino también a la instrumentación. A la tradicional guitarra pronto se le unió el cajón y otras percusiones. Y, como con vaselina, también admitió el saxo y la travesera, la batería y el contrabajo, el violín y el piano.

Jesús Hernández, pianista de jazz, parte en este trabajo del flamenco para desembocar en su propio lenguaje, en una suerte de fusión tan natural como personificada, en la que también encuentran sentido las incursiones en la música clásica (Bach) o en los ritmos caribeños.

El piano flamenco muchas veces trata de remedar a la guitarra y sus falsetas, sus escalas y trémolos. El piano de Jesús es simplemente piano que, con sus teclas bicolor, va proponiendo toda una gama de formas del arte jondo, que van desde la seguiriya a la colombiana, pasando por la granaína, la bulería, los tangos o las cantiñas.

En Bojaira, Hernández, parte de un flamenco reconocible, para desembocar en los senderos versátiles del jazz, donde la pura improvisación tiene un especial protagonismo, al igual que se imbrican el cante, las palmas o el zapateado flamencos.

Más adelante, cuando le dé unas cuantas vueltas más al disco, volveré a insistir sobre este trabajo realmente preciosista.

Lunes, 18 de Febrero de 2013 11:58 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El hombre más viejo

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En la primera parte (Los hombres) de En un pozo chico, aparece un cuento brevísimo que sólo apunta la cortedad de la vida.

―El hombre más viejo, más viejo de la tierra, tan sólo llegó hasta los ciento veintidós años. Se apagó definitivamente en la canícula de un verano de vil sequía. Se llegó a agostar con los primeros calores, hasta secarse del todo antes que asomaran las primeras lluvias ―le contaba la joven tortuga a su hermana pequeña en su trescientos quince cumpleaños.

* Cuento 25 de En un pozo chico. Para descargárselo en TransBooks (iTunes o Amazon).

Martes, 19 de Febrero de 2013 09:56 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 2 comentarios.

Las soleares, un problema terminológico

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La soleá es uno de los cantes básicos del flamenco. Su copla es de tres o cuatro versos octosílabos con rima consonante o asonante, que debió originarse durante el primer tercio del siglo XIX para acompañar al baile por jaleos, pero que con su práctica se fue convirtiendo en un cante con entidad, hasta llegar a ser considerado uno de los estilos esenciales del cante flamenco.

Sus letras responden a una temática muy amplia, generalmente trágicas, con alusiones a la vida, al amor y la muerte.

En rigor, no debe hablarse de la soleá, como se habla de la caña o de la granaína, sino del cante (o baile) por soleá. O por soleares.

Digo ‘por soleares’ y no ‘por soleás’.

Muy extendido entre los flamencos es nombrar la frecuencia de soleares como soleás, a veces indistintamente, a veces confundiendo los términos como si fueran dos productos distintos, dos cantes diferentes que provienen de una misma raíz.

No sé si el establecimiento de la voz popular estará tan extendido que no se pueda erradicar, pero, para que conste, diré que el plural de soleá es soleares (según las reglas de nuestra lengua) y que soleás no existe.

Supongo que quien lo utiliza y quiere seguir utilizándolo puede hacerlo. También hay quien dice sofales o sofases en vez de sofás.

* Dibujo del artista granadino David Zaafra.

Miércoles, 20 de Febrero de 2013 09:22 volandovengo #. Flamenco Hay 7 comentarios.

El bozo femenino

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A pesar de la belleza somática de Frida Kahlo, siempre me ha llamado la atención el incipiente bozo sobre su labio superior que nunca trató de ocultar.

La mujer, por natura, es imberbe, aunque la depilación y los afeites tengan mucho que decir al respecto. Los indios también eran barbilampiños salvo los hotentotes que, quizá por la rima, ostentaban bigotes.

No hace tanto que en los circos se mostraba como atracción a la mujer barbuda que, si no era una rareza, sí gozaba de los mismos extremos que el hombre forzudo o las hermanas siamesas.

Genéricamente, en nuestra civilización, el bello en la mujer roza lo antiestético, pero no siempre ha sido así o no para todos.

Rescato, para su defensa, un par de textos de Gustave Flaubert, donde exalta la indudable ‘belleza’ de la mujer tildada de bello bajo su nariz.

El primero de estos párrafos, que pertenece a Memorias de un loco (1838), dice así: “Era grande, morena, con magníficos cabellos negros que le caían en trenzas sobre los hombros; tenía nariz griega, ojos abrasadores, cejas altas y admirablemente arqueadas, su piel era ardiente y como aterciopelada con oro; era delgada y fina, se veían venas de azur serpenteando sobre aquella garganta morena y púrpura. Y como añadido una pelusilla masculina y enérgica capaz de hacer palidecer las bellezas rubias”.

En 1857, con Madame Bovary, el novelista francés vuelve a insistir: “Nunca Madame Bovary estuvo tan bella como en esta épo­ca: tenía esa indefinible belleza que resulta de la alegría, del en­tusiasmo, del éxito, y que no es más que la armonía del tempe­ramento con las circunstancias. Sus ansias, sus penas, la expe­riencia del placer y sus ilusiones todavía jóvenes, igual que les ocurre a las flores, con el abono, la lluvia, los vientos y el sol, la habían ido desarrollando gradualmente y ella se mostraba, por fin, en la plenitud de su naturaleza. Sus párpados parecían recortados expresamente para sus largas miradas amorosas en las que se perdía la pupila, mientras que un aliento fuerte sepa­raba las finas aletas de su nariz y elevaba la carnosa comisura de sus labios, sombreados a la luz por un leve bozo negro”.

Para no quedarme en un autor y un momento, cito a continuación un pequeño poema de Al-Mutamid de Sevilla, traducido primorosamente por Miguel Hagerty:

El bello de la cara perfeccionó su belleza

casando la noche con el día.

Negro sobre blanco, narciso, y mirto

la tertulia sería perfecta si su saliva fuera mi vino.

Jueves, 21 de Febrero de 2013 09:56 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 9 comentarios.

Argucias legales

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Ignoro lo que vale una entrada de fútbol, pero me quedé con la anécdota de la reventa prohibida. Entonces vendían un bolígrafo por trescientos euros (pongamos por caso) y regalaban una entrada para ver el partido de ese día.

Es curiosa la noticia sobre todo por conocer el ingenio para saltarse las normas.

Con mis hermanos, cuando era pequeño, colocábamos un libro encima de la televisión y, cuando iba a salir la clasificación de la película vedada, alguien se levantaba a consultar algo y se retiraba cuando los dos rombos habían desaparecido de la pantalla. Así mis padres no atendían a que fuese un film para mayores.

Contaba mi padre, en broma, que se había comprado una pipa larga porque el médico le recomendó que se apartara del tabaco.

También leí en cierta ocasión que durante la Ley Seca que se impuso en los Estados Unidos en los años veinte, se vendían unos envoltorios de zumo de frutas en los que se podía leer la siguiente advertencia: “Atención: el contenido de este paquete no debe ponerse en una vasija de barro, mezclado con levadura y ocho litros de agua, porque entonces se obtendría una bebida alcohólica cuya fabricación esta prohi­bida”. 

Viernes, 22 de Febrero de 2013 21:10 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 8 comentarios.

Los caminos del haiku

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Llevo cultivando el haiku —mis íntimos lo pueden constatar— desde hace posiblemente más de treinta años, cuando quizá no estaba aún tan de moda, conociendo la imposibilidad de causar un tigre, como diría Borges. Me llegó de la mano de Octavio Paz y su pequeño ensayo Tres momentos de la literatura japonesa, inserto en Las peras del olmo. Allá en México ya tenían tradición, con Juan Tablada y Efrén Rebolledo, de componer haiku, llegado indirectamente de tradiciones francesas e inglesas en las primeras décadas del siglo pasado.

Es difícil traducir poesía de otra lengua, pero, cuando la grafía se muestra distinta, se multiplica ese esfuerzo. Ya lo decía Virginia Wolf en el prologo de su traducción de la Odisea: “Es inútil leer el griego en traducciones; el traductor apenas puede ofrecernos una vaga equivalencia”.

El rizo se riza cuando el idioma se escribe con ideogramas, como es el caso del japonés que nos ocupa, conformando al poema en una suerte de expresión plástica. Así, el haiku es pura imagen. No sólo por la impresión del chispazo lírico que muestra su contenido o la elección de las palabras, sino también por la belleza formal de su construcción material que entronca con el caligrama. (Es compatible, más de lo que podemos pensar, que el haiku acompañe a una aguada o algunos toques de acuarela, llamados haiga, o viceversa).

El haiku es un poemita breve de origen japonés que, como he dicho, está muy relacionado con la idea zen de la iluminación o satori. Según Fernando Rodríguez-Izquierdo, en El haiku japonés, es una “miniatura literaria”.

Su contenido puede ser muy variado, pero tiene unos rasgos fijos que, si no se respetan, evidentemente estaríamos creando otro producto. Sin embargo, a lo largo del tiempo, todas estas normas han sido transgredidas de alguna u otra manera por los grandes haikuístas del país del Sol Naciente, sobre todo a principios del siglo XX con la revolución de los ísmos en Europa y su repercusión en Oriente. Hoy día también la manga es ancha y a veces no se respeta ni la medida identitaria.

De este modo diré que las características del haiku pueden ser volubles si el espíritu es auténtico. Tanto los grandes poetas japoneses (Bashoo, Issa, Buson, Shiki) como los occidentales (Jules Renard, Ezra Pound, Tablada o Machado) que han practicado esta versificación se han saltado las reglas en algún momento.

Las dos características principales del haiku son: en primer lugar, su aspecto formal que consta de 17 sílabas dispuestas en tres versos de 5, 7 y 5; y segundo, su contenido, que debe dar una idea de estación (kigo) en alguno de sus versos. Son cinco momentos a tener en cuenta: primavera, verano, otoño, invierno y año nuevo, aunque no siempre son necesarias estas palabras en concreto. Por ejemplo la libélula simboliza el verano y las flores del cerezo la primavera (hay verdaderos diccionarios de kigo en Japón); no hace caso de la rima ni del ritmo; no tiene título; tampoco debe tener más de dos focos de atención.

Aparte de estos dos puntos esenciales suelen tenerse en cuenta otros aspectos: el haiku está emparentado con la naturaleza y la observación; es objetivo e intrascendente, ausente de pasión, carece de pensamiento abstracto; en general emplea sustantivos, ni adverbios ni adjetivos ni verbos que no sean infinitivos o gerundios; tampoco utiliza signos de puntuación (aunque sí algunas palabras de cesura, kireji, que incide en la intención y los estados de ánimo del poeta).

Llevo cultivando el haiku desde hace posiblemente más de treinta años, aunque no tengo mucho más de un centenar de poemitas que participen de sus esquemas (este blog está salpicado de ellos); y confieso que, como haikuista iniciado, quebranto de vez en vez algunas de sus normas, aunque no su intención. 

* Haiku clásico del maestro Bashoo, que viene a sonar: "Furuike ya / kawazu tobikomu / mizu no oto", que se traduce, según Rodríguez- Izquierdo: "Un viejo estanque; / al zambullirse una rana, / ruido de agua".

Lunes, 25 de Febrero de 2013 13:18 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 2 comentarios.

El Cabrero incombustible

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Hay cantaores que tienen que demostrar su valía cada vez que pisan las tablas de un escenario; hay cantaores que necesitan hacerse con un público cambiante cada vez que actúan; hay cantaores que se reinventan constantemente para seguir en la brecha, para sentir que siempre pueden mostrar algo nuevo. Hay cantaores, sin embargo, que ofrecen lo de siempre porque su público es fiel desde el principio y no espera otra cosa que lo que conoce. Estos cantaores tienen un grupo de seguidores incondicionales que firman tan sólo su imagen. Cantaores que ofrecen algo más; en los que el flamenco, en los que el arte en sí, puede pasar a un segundo plano, porque su oferta es distinta, porque su carisma está por encima del bien y del mal.

Extremo éste que les suele acontecer a las voces peculiares, al creador innato, al artista porque sí, al cantaor comprometido. Y no digo que no sean buenos en lo que hacen, muy al contrario. A veces nos sorprende la eficacia, el pellizco, el juego del duende. Se me ocurre a voz de pronto una decena de nombres que guardan estos requisitos en su haber flamenco, que pueden estar desafinados, aguardentosos, desacompasados… pero serán auténticos, siempre.

Entre estos artistas, con letras de molde, se destaca El Cabrero. El cantaor de Aznalcóllar, Sevilla, fue el encargado de inaugurar ayer, lunes, 25 de febrero, el ciclo Flamenco Viene del Sur en el Teatro Alhambra. El lleno, como acostumbra, fue total; y sus seguidores entregados.

Como es natural, no le hizo caso al programa de mano y se dedicó a improvisar, lo que le pedía el cuerpo, lo que esperaba su gente.

Comenzó por seguiriyas y cabal, para, en segundo término hacer una “alabanza al macho montés” en forma de romance por bulerías, donde muestra su arraigo montaraz.

En las aceleradas soleares sus reivindicaciones, que ya venía apuntando, se evidencian y ‘arremete’ contra el clero y la iglesia, el gobierno y la monarquía, el capital y los señoritos.

La lluvia es un soneto por bulerías de Borges, musicado por Alberto Cortés, que lleva tiempo acompañando al cantaor sevillano en sus giras.

La malagueña y sus abandolaos, que son también comprometidos, dan paso a los fandangos de Alosno, con letras tradicionales, y después su particular homenaje a Manolo Caracol, uno de sus referentes, en su famosa zambra Carcelero, carcelero.

Si se calla el cantor, de Horacio Guaraní, también entra dentro de sus versiones queridas y Pastor de nubes, es la bulería que da nombre a su trabajo discográfico de 2011.

Otro de sus grandes éxitos es Luz de luna, copiado con gran acierto de la recientemente desaparecida Chavela Vargas.

La noche acaba con unos martinetes fuera de tono pero dichos con gran sentimiento, mientras Rafael Rodríguez le marcaba el compás en la guitarra. Rodríguez es un cazador, un malabarista. Quizá sea el único guitarrista que puede seguir a El Cabrero. Con su exactitud, vivacidad y riqueza almohada el cante de su parternaire realzando su brillo.

Fuera de programa, como no podía ser menos, El Cabrero hilvana una gavilla de los fandangos naturales que le han dado fama, y después otra, y después otra, porque “si te gusta el guiso…”.

Martes, 26 de Febrero de 2013 11:00 volandovengo #. Flamenco Hay 13 comentarios.

Chispas

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Me acaba de suceder. He llamado por teléfono a una entidad bancaria en la que supuestamente tengo un fondo de pensiones para hablar con mi agente para ver la posibilidad de hacer uso de ese dinero en breve por si, al paso que voy, no llego a pensionista.

Me responde una voz femenina con aire familiar y me dice: “hola, guapo” y, acto seguido, para mi disgusto, se disculpa diciendo: “perdone, creía que era mi marido, que me iba a llamar inmediatamente”. Le comento que no pasa nada, que me acaba de alegrar la mañana. Ella misma se alegra por haberme alegrado el día. Insisto en que ojalá todo el mundo, conocido y desconocido, saludara así. Abunda aún más, por el cuartelillo que le doy, apuntando que lo de “guapo” sigue en pie (más alegre, si cabe).

Mi asesora no estaba, así que toma nota de mi nombre y mi teléfono. Me despido devolviéndole el “adiós, guapa”, pero ya no hay contrapartida.

Cuelgo el inalámbrico con la sonrisa puesta y con ganas de compartir este episodio.

Miércoles, 27 de Febrero de 2013 13:05 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 2 comentarios.


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