Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2013.

El coco

20130522181619-come-coco-sin-miedo-300x350.jpg

Tengo un amigo que responde al nombre de Coco (lo vi el otro día). Tengo una amiga que responde al nombre de Coco (hace tiempo que no nos vemos). Ambigüedad andrógina que suele pasar con algunos sobrenombres o diminutivos. Lo mismo ocurre con Chus o con el catalán Pau.

Coco también es uno de mis muñecos favoritos de Bario Sésamo; el fruto tropical de las palmeras; una bacteria; la cabeza pensante del ser humano; o el personaje imaginario con el que se le mete miedo a los niños, como el hombre del saco o el mantequero.

Curiosamente, leyendo entre otros a Corominas, nos enteramos de que el cocotero, árbol procedente de las tierras ribereñas del Océano Índico, aunque se extendió por el Pacífico, en Europa, antes del Descubrimiento, no se conocía.

Fueron los compañeros portugueses de Vasco de Gama en 1498 los que bautizaron su fruto navegando por la costa Malabar.

Cuenta el filólogo que tal nombre le fue dado por comparación de la cáscara y sus tres agujeros, con una cabeza con ojos y boca, como la del coco o fantasma infantil; personaje documentado ya en 1518 en una comedia del portugués Gil Vicente.

Sin embargo, continúa Corominas, ya en el año 1330, el árabe Abenbatuta insistía en la notable semejanza de la cabeza esférica del coco, groseramente figurada, con el de estos frutos

Sábado, 01 de Junio de 2013 10:51 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 2 comentarios.

La envidia

20130601181305--alegoria-del-amor-de-agnolo-bronzino-1540-1545.jpg

Siempre he pensado que el verdadero deporte nacional es la envidia, como los sicilianos son cabezones o los alemanes cuadriculados. En realidad, la envidia es condición del ser humano. Desde que el hombre es hombre, el objetivo último de su existencia es la búsqueda de la felicidad. De una felicidad que, en gran medida, se basa en poseer. No sólo la materialidad que proporciona el dinero o el poder. Sino también y sobre todo por la consecución del día a día y los logros que conlleva. Así envidiamos la pareja, la familia, la posición social o el logro del vecino (cuanto más cercano peor).

Las religiones, a sabiendas de esta tentación, la amonestan o la prohíben terminantemente. Los cristianos, por ejemplo, así lo expresan en el décimo mandamiento de su ley: “No codiciarás los bienes ajenos”.

Es muy normal, muy español, muy granadino, que, en vez de alegrarnos por los éxitos ajenos, intentemos ningunearlos e incluso sacar provecho de ellos.

En cierta ocasión escribí que los celos y la envidia son signos de inseguridad. François de La Rochefoucault, hijo de su tiempo, sin embargo, comenta entre sus Máximas: En cierto modo los celos son algo justo y razonable, puesto que tienden a conservar un bien que nos pertenece o que creemos nos pertenece, mientras la envidia es un furor que no puede tolerar el bien de los demás.

Somos atilas, somos hunos. Si alguien levanta la cabeza, presto habrá otro que intentará cortársela.

Ambrose Bierce, en El diccionario del diablo, arremete grandemente en varias definiciones contra estos envidiosos comunes. Reproduzco alguna de estas entradas sin desperdicio:

Desgracia. Enfermedad que se contrae al exponerse a la prosperidad de un amigo.

Depresión. Estado de ánimo provocado por el chiste de un periódico, la actuación de un cómico o la visión del éxito ajeno.

Ambición. Deseo obsesivo de ser calumniado por los enemigos en vida, y ridiculizado por los amigos después de la muerte.

Antipatía. Sentimiento que nos inspira el amigo de un amigo.

Desgracia. Enfermedad que se contrae al exponerse a la prosperidad de un amigo.

Congratulaciones. Cortesía de la envidia.

Evangelista. Portador de buenas nuevas, particularmente (en sentido religioso) las que garantizan nuestra salvación y la condenación del prójimo.

Éxito. El único pecado imperdonable contra nuestros semejantes.

Felicidad. Sensación agradable que nace de contemplar la miseria ajena.

Stefan Zweig casi lo justifica, en Veinticuatro horas en la vida de una mujer, diciendo “Para quien se siente desasido de todo, la apasionada inquietud de los otros produce una sacudida en los nervios, como el teatro o la música”.

Pero Gore Vidal, más realista, no deja dudas y confiesa: Whenever a friend succeeds, a little something in me dies (’Cuando un amigo triunfa, algo muere en mí’).

‘Alegoría del Amor’ de Agnolo Bronzino, fragmento (1540-1545).

Lunes, 03 de Junio de 2013 10:48 volandovengo #. Denuncia Hay 2 comentarios.


Soleares

Para un encuentro que tuvo lugar en el Palacio de la Quinta Alegre de Granada entre flamencos y poetas con motivo del FEX (Festival Extensión de Música y Danza), el 27 de junio de 2012, con Josele de la Rosa a la guitarra, cantó Alicia Morales estas letrillas por soleares que le escribí:

Cien caminos llevo andaos
para encontrarme contigo
y ahora que te encontrao
ya no quieres ser mi amigo.

Te digo mi tormento:
siempre estoy riendo,
lloro sólo por dentro.

Parece que estoy llorando
cuando te vas de mi vera,
tan sólo de vez en cuando
no lloro como quisiera.

Para las cuentas que me echas
contigo me encuentro sola;
no sé que quieres de mí
si muero por tu persona.

Ha hecho la Encarna
una cazuela
con doce gambas.

Martes, 04 de Junio de 2013 21:26 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro No hay comentarios. Comentar.

Crucigrama numérico

20130605095152-crucigrama-vacio-.jpg

Os propongo resolver este crucigrama numérico, donde todas las respuestas son cifras. Por diversas circunstancias, he compuesto de forma muy esporádica algunos pasatiempos, casi siempre por gusto. Es el metaocio, o sea, el ocio para el ocio, como la metafísica es pensar el pensamiento y la metalimpieza es limpiar la escoba.

Tenía que haber hecho un formulario para rellenar estos cuadritos in situ, pero requeriría de un saber y de un tiempo de los que carezco.

Aquí dejo las cartesianas preguntas:

Horizontales.-

a) Colinas de Roma (y también de Estambul). Media docena. Grupo granadino de rock ya desaparecido.

b) El año en que murió Marilyn y yo vine al mundo. Primer año del siglo VIII.

c) Primer primo. Pares descendentes. Talla de cintura de Marilyn.

d) Los Reyes Magos. Ven aquí. Cortázar publica Rayuela (también ese año muere Édith Piaf y Cernuda).

e) Intérpretes de un aria. Dálmatas.

f) Lunas de Júpiter. Nació san Jorge (otros piensan que murió ese año). Ladrones de Alí Babá.

g) Prefijo internacional telefónico de China. Número bíblico. Pareja. Días creando (y al siguiente descansó).

h) Evangelistas. Número erótico. Tenedor de pescado.

i) Noches de Scherezade. Los nombres de Alá.

Verticales.-

a) Llegan los árabes a la Península. Novela de George Orwell.

b) Película de animación. Los cerditos. Con ‘jer’, lo que se ponen los niños cuando las madres tienen frío (Gila). Solo.

c) El número de la Bestia. Produce la triscadecafobia. Minutos de una hora.

d) Aunque sea políticamente incorrecto, y sin que sirva de precedente, mi DNI.

e) El redondo. MMXIII. Rima con ‘oportuno’.

f) Octanos de la gasolina súper. Siete por tres.

g) Año de la batalla de Hanstings. Fases de la luna. Un año más a la mayoría de edad.

h) Número de información telefónica. Los persas ocupan Egipto (con un cero delante).

Jueves, 06 de Junio de 2013 12:52 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.

Redundando en la teoría de los contrarios

20130608113753-magritte-al-gravitar-rodando.jpg

Hace varios años, en este mismo blog, publiqué Una aproximación a la teoría de los contrarios donde quería justificar los extremos comparándolos con su antagónico.

Nada existe, pienso, sino lo opuesto. Nada es verdad si algo no fuera mentira.

Durante milenios los budistas simbolizaban con la dualidad del yin-yang el principio pasivo o femenino frente al activo o masculino, el negro y el blanco, la noche y el día...

Platón, y en los diálogos socráticos, afirmaba que cada ser desea a su contrario, su complemento, y no aquello que es igual él. Así, lo que es seco necesita la humedad, lo que es frío, necesita el calor, lo que es amargo, necesita la dulzura, lo que es agudo, lo embotado, lo que es vacío, la plenitud, lo que está lleno, necesita el vacío y lo mismo ocurre con todo lo demás. Porque el contrario se alimenta del contrario, mientras el parecido no gana nada con el parecido.

Según los Upanishads (libros sagrados hinduistas), el espacio y el tiempo son emanaciones de Brahmán cuyo ser es un más allá del espacio y del tiempo. ¿Por qué? Por la alegría de creación. ¿Por qué hay el mal? Por la alegría de superarlo con el bien. ¿Por qué hay la oscuridad? Para que la luz pueda brillar más intensa. ¿Por qué hay el dolor? Para hacer posible la alegría de superarlo, la alegría del sacrificio por amor. ¿Por qué la creación e infinita evolución del universo? Porque en el fondo todo es amor, y amor puro es pura alegría.

Borges, cuando concibe en Ficciones el universo de Tlön y comenta sus caracteres identitarios, al hablar de los usos literarios, afirma que Los de naturaleza filosófica invariablemente contienen la tesis y la antítesis, el riguroso pro y el contra de una doctrina. Un libro que no encierra su contralibro es considerado incompleto.

En Los orígenes del Pensamiento en el Niño, Henry Wallon escribe que el pensamiento se forma en parejas. La idea de «blando» no se forma primero ni después que la idea de «duro», sino que ambas se forman contemporáneamente, en un encuentro generador: El elemento fundamental del pensamiento es esta estructura binaria y no cada uno de los elementos que la componen. La pareja, el par son elementos anteriores al concepto aislado.

Entre sus Máximas, François de La Rochefoucault, sentencia que Las pasiones engendran a menudo otras que son sus contrarias: la avaricia produce a veces la prodigalidad, y la prodigalidad la avaricia; somos firmes por ser débiles, y audaces por cobardía.

Ahora leo que, en Gramática de la fantasía, Gianni Rodari propone el «Principio de oposición», que fundamenta en la «Teoría de la forma y de la figuración» de Paul Klee cuando escribe que el concepto es imposible sin su oponente. No existen conceptos aislados, sino que por regla son «binomios de conceptos».

René Magritte, Al Gravitar Rodando.

Sábado, 08 de Junio de 2013 11:37 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 2 comentarios.

Un bailaor fuera de lo corriente

20130609193850-luis-de-luis.jpg

Es siempre un placer escudriñar los pasos del que anda por buen camino. Es siempre agradable el reencuentro con la discreta excelencia.

El viernes, enterado de que Luis de Luis bailaba en Jardines de Soraya, en el Albaicín granadino, y después de un tiempo sin verlo, no dudé en reservar una mesa para disfrutar nuevamente de sus propuestas, mucho más si un cuadro de carácter lo arropaba.

Se distinguía en primer lugar a su compañera Esther Marín que, aunque eché en falta un paso a dos, posiblemente por problemas de espacio, tuvo en solitario momentos memorables.

El aspecto musical lo cubría César Cubero a la guitarra y José Cortés ‘el Indio’ (también bailaor) a la percusión. Hay una pléyade en Granada de guitarristas de oficio que, aun tocando a diario y con decidida eficacia, no destacan como debieran. La tierra de la sonanta es tan rica y extensa que un guitarrista de ‘base’, en realidad es un gran artista.

César rellena el espacio con su toque brioso y seguro, en el que el resto de los componentes almohadan su participación. Como puede serlo David Sorroche, un cantaor de ‘élite’, estudioso y preciso; con esa modulación que quien busca en el flamenco algo más lo encuentra.

Por tarantos empezó la noche. Cantes de levante que terminaron por tangos, asomándose a Morente y al Camino. Que bailó un Luis de Luis personalísimo, estratosférico, creativo como él solo y con un punto de programada improvisación digna de figurar en los anales. (Antes de comenzar el espectáculo, me confesó que estaba afectado de la pierna. No se notó de ningún modo, aún cuando mis miradas se dirigían al apéndice dolorido.)

En los abandolaos, el cantaor se acercó definitivamente a Granada. Recordó a Ganivet y al jabegote de ‘vender los ojillos’ que cantara Paco el del Gas.

La tercera propuesta vino por Cádiz y su presencia más popular. Abordó estas alegrías Esther Marín, con una desenvoltura que no conocía, aunque puede que su atención desmedida le restara frescura. Confianza que fue ganando y, en la preñez por bulerías de este cante, demostró la grandeza de su espontaneidad.

Una pincelada por bamberas principió la soleá que remataba la noche. Una soleá que pronto pasó a bulería, donde Luis ofrece con creces la maravilla de su estilo, el control del espacio, el dominio de su cuerpo, el compás a su servicio, la creación continua, el desapego del convencionalismo, la virilidad extrema, la gracia contenida.

Todo esto cobra un valor añadido con la atención y la sabrosura que se respira en Jardines de Soraya. De hecho, cualquiera que me pregunta para ver flamenco de calidad y trato exclusivo (con muestras a diario) le recomiendo este rincón albaicinero.

* Luis de Luis (foto de su facebook).

Domingo, 09 de Junio de 2013 11:38 volandovengo #. Flamenco Hay 2 comentarios.

Solución crucigrama

20130610111648-crucigrama-relleno-.jpg

(Por si alguien se ha entretenido en hacero, que me parece a mí...).

Lunes, 10 de Junio de 2013 11:16 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.

Ulah (finales de 235.002 a.C.)

20130610103729-images.jpg

Cayó la noche tal como puede precipitarse el atardecer del invierno en cualquier ciudad conocida, con la diferencia de que aquí no existían farolas ni tubos de neón que engañasen las tinieblas.

El viento, sin obstáculo apenas, esteparia y libremente recorría el crepúsculo y arrastraba la breve llovizna que caía persistente.

De esta manera sucedía cuando el mundo aún estaba deformado. ¿O se desfiguró después de aquello?

El barro alcanzaba las vencidas ramas de los gruesos árboles, que se cernían lúgubres, alimentando los misterios.

Desvirgando la oscuridad callada, empero, se imponía un punto de luz en la entrada de una cueva, allá entre las rocas. Era la hoguera que calentaba las pesadas y amarillentas manos de las dos hembras de Ulah.

Él terminaría de pulir una punta de flecha con una lasca de sílex para la caza del día siguiente. Seguramente, velando a su vez el sueño de sus robustos congéneres.

Cada vez le costaba menos encender el hogar, el fuego sagrado, casi tanto como la fertilidad de la tierra, de los animales y de las mujeres, que mantienen la especie.

Aprenderían la técnica del pedernal posiblemente por un grupo de nómadas cazadores (quizá con menos pelo), que emigraran tras algún rebaño al más próspero sur.

Los demás cogerían leña, antes de entornar los párpados y dejarse morir un poco por ese día. Los carachata revueltos en su osera, como nido de culebras, entrelazaban feroces sus ronquidos. Sus olores, tácitamente, mantenían la unidad.

La caverna de la roca era sin duda pequeña para tanto homínido, pero revueltos se protegen del crudo temporal que acompañaba esas noches interglaciares.

Ulah se estremece. El hombre sin frente pronto huele a sexo. Se incorpora trabajosamente sin dejar de olfatear el reclamo de su compañera. La más joven, viéndolo avanzar, adopta una postura perruna y sacude el bajo vientre. El macho, sin preámbulos, la cubre (si no es fecunda la arrojará de su lado). Sin palabras, copulan en el lodo, mientras la más vieja, ajena, arranca con uñas curvas y alguna raedera los restos de carne adheridos a un pellejo de venado.

El sol, la luna, marca la jornada.

Al día siguiente se levantará Ulah, que se ha retirado cuando fueron a sustituirlo en la guardia junto al fuego, e irá de caza con el resto de la pequeña horda humana. Quizá les lleve todo el día. Puede que no traigan nada y, con suerte, sólo coman los huevos de algún saurio, raíces y bayas.

Por lo general, cuando el albur les sonríe, dan muerte a las crías perdidas de una manada o al animal viejo o inválido que quedó rezagado o abandonado por su grupo al comprenderlo un estorbo a la hora de cazar o de huir de sus perseguidores. Aunque normalmente acuden a las riberas del río, que se ha encargado, como cómplice callado, de atrapar animales sedientos en el barro de sus flancos.

Si sonríe el albur, como digo, y el animal es grande, su carne puede durar varias lunas, empleándolas más relajadamente en pulir bifaces, hacer punzones y confeccionar vestidos.

Ulah es cazador y es presa a la vez. Uno de los días de su corta existencia será devorado (¿se encomendará a algo?).

Las mujeres también secundaran en la caza de esa mañana y cogerán plantas, gramí­neas y frutas que combinan en su dieta.

Ulah es feo, peludo y chaparro. Tiene las piernas cortas y parece más viejo de lo que es. Ulah sabe que es de noche, pero nunca sabrá que donde encendió su hoguera hoy se alza una fábrica de persianas en Düsserdorf, creo.

* Cuento fechado en junio de 1990.

Martes, 11 de Junio de 2013 11:06 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 2 comentarios.

La condición de ratero

20130612104949-pablo-ruiz-picasso-minotauro-y-mujer.jpg

Cree el ladrón que todos son de su condición.

Siempre lo digo: el norte no es un punto, sino una dirección. Llegar a Roma, llegaremos, pues todos los caminos terminan en la Ciudad de los Césares.

Tengo un amigo cantautor que, echando mano de un diccionario inverso, se pensó que de esta guisa rimaban todos los troveros. Conozco igualmente a un pensador que apoya su pensamiento en el pensar de los demás y piensa que todos piensan de igual pensar.

Sé de quien te escucha un diálogo y después te lo cuenta cual si fuera de su cuño; y quien, como Machado, se va autoconvenciendo de su discurso al caminar.

Me sonrío cuando alguien lleva la contraria por defecto y, cuando apoyas su argumento, nuevamente se codea con los antípodas para seguir bien discutiendo.

Hay ladrones de ideas, que, aun sin querer, cualquier luz que atraviese el aire del cual respira, se la apropia como henchido de fulgor; y comparte la broma que en un estadio brillante a ti se te ocurrió.

Alguno se ríe antes de contar el chiste o lo narra por los pies convencido de su eficacia, pues sartenéa por el mango y las moscas se le pegan; esos moscones que lo reciben de espaldas y no dudan en lamerle la gracia a quien ha ascendido hasta del ratón la cabeza.

Muchos tienen libros dedicados de autores que no sólo no conocen sino que no han leído ni piensan leer porque lo suyo es acumular firmas, como quien acumula ’amigos’, como quien acumula libros por metros o posa junto al mediático que, por obligación, simpatía u oficio, acepta el retrato del desconocido.

Desconfío del que tiene la palabra ‘yo’ en su boca de continuo y mira el mundo como desde una atalaya. Desconfío del que no tiene orejas y espera el silencio del contrario para proseguir su discurso.

Existen algunos entendidos de cualquier materia pero, sobre todo, existen los enterados.

Miércoles, 12 de Junio de 2013 10:49 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Sobre el significado de la zambra

20130529104931-moriscos.jpg

Los andaluces, sobre todo los de aquí; los granadinos, sobre todo los que tienen cierta relación con el flamenco, pueden dar una explicación aproximada de la palabra zambra.

La zambra, genéricamente, es la fiesta de los gitanos andaluces, que aún se cultiva en las cuevas del Sacromonte granadino, basada en la tradicional fiesta morisca con música y algazara, que ya, desde el siglo XV, se manifestaban en festejos castellanos y en procesiones de Corpus, como lo atestigua Francisco Núñez Muley, morisco de 1567 (el arzobispo santo [fray Hernando de Talavera] holgaba que acompañasen al Santísimo Sacramento en las procesiones del día del Corpus Chisti, y de otras solemnidades, donde concurrían todos los pueblos á porfía unos de otros, cual mejor zambra sacaba…).

La actual zambra sim­boliza la boda gitana, que se especifica en tres momentos principales o tres bailes de ca­rácter mínimo: la cachucha o el ‘perdón de la novia’, la alboreá (prueba de la pureza) y la mosca (baile final lleno de picardía).

Estos elementos clave se refuerzan con otros cantes/bailes típicos de Granada (tangos y fandangos) y otros adoptados (bulerías y alegrías). (Por extensión, o deformación, también puede denominarse zambra al espectáculo genérico en la cueva, al baile o a la cueva en sí.)

Zambra también es un toque y cante específico, cercano al tango y de gran influencia morisca, el cual dable es ser acompañado con bandurria, pandero y cascabel.

Rafael López Rodríguez, en un glosario elaborado para Planeta-Agostini apunta que exis­te una versión con acompañamiento de orquesta, creada por músicos profesionales, sobre estos cantes y bailes, popula­rizada en los años cuarenta y cincuenta por Manolo Caracol y Lola Flores, que se presta mucho a la estampa teatral.

Famosas son las zambras que cantaba Manolo Caracol (Carcelero, carcelero, La niña de fuego, La Salvaora...) que, en gran medida, empiezan y acaban en él y remedadas hasta la saciedad.

El Diccionario de la Real Academia Española, define zambra, en su primera acepción, como la fiesta que usaban los moriscos, con bulla, regocijo y baile; y, en segundo lugar, concreta que es la fiesta semejante de los gitanos del Sacromonte, en Granada.

Corominas, por su parte, la hace derivar de la palabra árabe zamr ‘instrumentos musicales’ y la fija como ‘orquesta morisca’, ‘baile de moros’, ‘fiesta morisca con música y algazara’.

Poco más adelante, el filólogo añade que las zambras tenían fama de ruidosas, por lo que le asocia los sinónimos de ‘algazara (del cual el DRAE también se hace eco), bulla y ruido de muchos’.

De zambra deriva a su vez zarambeque, que es el tañido y la danza alegre y bulliciosa de personas de raza negra (¿?).

El primero en utilizar la palabra zambra en documento literario fue Góngora, en un poema escrito en 1586: …quadras espaciosas / do las ramas y galanes / ocupaban a sus Reies / con sus zambras y sus bailes.

Ahora leo en un facsímile de finales del XIX, un artículo periodístico de un cocinero de S.M. Alfonso XII en el que se queja de los extranjerismos en el lenguaje culinario, diciendo: nuestra lengua, tan rica en zambras, bacanales, jaranazos, francachelas y regodeos, tuvo que ir siempre a extraños idiomas para buscar la expresión de sus solaces distinguidos; lo que me ha dado pie para acomodar estos ecos. 

* Danza Morisca en Granada (1529) de Christoph Weiditz.

Jueves, 13 de Junio de 2013 11:17 volandovengo #. Flamenco Hay 6 comentarios.

Estrellita secreta

20130615115340-aura-image.jpg

Le dije si podía escribir sobre ella. Casi emocionada me dijo que sí. Entonces, por deferencia, le propuse que adoptase un sobrenombre, aunque podría poner directamente el suyo. Le gustó lo del alias. Así, como minutos antes me había insinuado que se parecía en lo físico a Estrella Morente (¿?), propuso, con una risita contagiosa, llamarse ‘Estrellita secreta’.

Conozco su excentricidad solitaria desde hace tiempo y siempre me sorprende. Un día me comentó que tenía el aura blanca. Le pregunté si eso era bueno o malo. Respondió que cuanto más clara mejor. Después entendí que el aura mejor es posiblemente la dorada, pero con la albina me conformo.

(Quien caminaba a mi lado, al punto se interesó por el color de su halo. Ella lo tenía violeta, en parte anaranjado, en parte rosáceo. Tampoco estaba mal.)

En cierta ocasión, nos contó, que fue al súper a realizar unas compras y, en llegando, se la acercó un chico que dijo de acompañarla. Estrellita no vio motivos para negarse y, cuando salieron de comprar, le dijo a su acompañante que tenía el aura amarilla. Él se alejó argumentando que pensaba robarle pero como era bruja no se atrevía, que buscaría otra víctima.

Una carcajada en íes culminó la anécdota. Una risa que se cortó en seco, con la mirada perdida de sus ojos saltones como los de Buñuel. Parece que alguien hubiera pasado invisible unos metros detrás de mí.

Un tiempo antes ya me había relatado una historia que me dejó al menos asombrado. Resulta que salía con un chico que una tarde, como acostumbraba, la vino a recoger. Ella, antes del beso, le acusó de haberle puesto los cuernos. Ante la negativa o la confesión del compañero, que le preguntó cómo lo sabía, ella tranquilamente aludió a que tenía el aura negra. No lo volvió a ver.

Nuevamente la risa estalló seca y ratonil entre nosotros.

Estrellita secreta fuma; pinta con alegres colores, como un cuadro naif o el arte hindú; y le gusta a rabiar Paco de Lucía.

Sábado, 15 de Junio de 2013 11:53 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 2 comentarios.

La soledad como refugio

20130617095227-el-turista-accidental-de-anne-tyler.jpg

Ayer, en una obra de teatro que nos propusieron en el salón particular de una casa, de la compañía Bajo tierra, una de las actrices apuntaba la necesidad de subirse a un monte para ordenar el mundo. Gritaba, desde la ventana, en el patio, insultando al prójimo, para que la dejaran en paz.

Txemi, después, tomando una cerveza, comentó que haría ocho o diez años estuvo mirando islas y atolones que se vendieran perdidos y solitarios. Pedía un precio sensato y unas condiciones razonables de habitabilidad. Cuando se interesó por un cayo a medida, resultó que hacía unos años entraba dentro de una ruta frecuentada por piratas. (No era cuestión de rodear la isla de radares y de misiles de corto alcance.)

Porque, visto lo visto, es preferible estar solo que acompañado (mal o bien, pero por si acaso). Es como quien dispara y después pregunta. O como decía Cunqueiro de los gallegos, que no han inventado nada en materia de cocinar, porque, antes de peguntarse si algo, animal o cosa, era bueno para comer, ya se lo habían comido.

No hay que irse a un monte, a una isla o a una cueva, como los eremitas (san Simeón pasó los últimos treinta años de su vida encaramado en la cima de una columna), basta con seguir el método, que podemos llamar ‘del avestruz’, y aislarse en sí mismo.

En El turista accidental de Anne Tyler se propone que, para que no molesten con conversaciones o preguntas intrascendentes, los compañeros de asiento en un viaje, lo mejor es sacar un libro de grandes dimensiones y hacer que leemos (o leer en realidad) desde el principio.

También tengo recogida otra experiencia en este sentido, que, aunque no está localizada ni firmada, estoy casi seguro que pertenece a La casa de Lúculo de Julio Camba, titulada Un método original para comer tranquilamente en un banquete:

“Generalmente te colocan entre dos damas y te encuentras enfrente con otra. El método del gran gastrónomo Kaben -lo cita Curnonsky, y me parece que es un alias suyo- es el siguiente.

Se dirige a la señora de su derecha.

—¿Está usted casada, señora?

—Sí.

—¿Tiene hijos?

—Sí.

—¿De quién?

La señora, enfadada, no le dirige más la palabra.

Se inclina Kaben hacia su izquierda.

—¿Está usted casada, señora?

—Sí.

—¿Tiene hijos?

—No.

—¿Cómo lo hace?

Ofendida, la señora, no le habla más.

Kaben habla con la señora de enfrente.

—¿Está usted casada, señora?

—No.

—¿Tiene hijos?

Otra mujer ofendida que no le habla durante toda la comida.

Y así Kaben-Curnonsky puede saborear el menú sin ser molestado.”

* Portada de El turista accidental de Anne Tyler.

Lunes, 17 de Junio de 2013 09:52 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 3 comentarios.

Una tierra sin pájaros

20130618104710-plaza-de-la-trinidad.jpg

Hoy, por razones que no vienen al caso, he pasado a las dos y media de la madrugada por la Plaza de la Trinidad y me ha emocionado el sonido, aún tímido, del gorjeo de los pájaros.

La algarabía de estorninos o gorriones en los árboles de este recinto era considerable, incluso estridente. Miles de alados mantenían una tertulia feroz y desordenada que hasta al más duro de oído le llamaba la atención.

Desde hace unos meses, sin embargo, la plaza quedó en silencio y los árboles desiertos. Las aves habían emigrado en masa. (Los periódicos dieron alguna explicación que, aún interesándome, pasó desapercibida.)

Llevábamos tiempo sufriendo el silencio de este y otros rincones. Hay quien le echó cuentas y a quien le pasó desapercibido.

Lo mismo es un fenómeno natural que, un neófito como yo, no comprende. Lo mismo estoy denunciando que el sol se oculta por el oeste.

El caso es que me alegré de oír los pájaros esta noche.

Los antiguos llamaban averno a una tierra sin pájaros. O sea, una de las tácitas condenas añadidas en el infierno es la ausencia de plumíferos cantores.

Los antiguos reyes godos, estaban seguros de volver a encontrar también a sus perros en el paraíso, de no ser así no hubiera sido el paraíso.

…porque creo, humildemente, que en el Paraíso hay espacio para cuantos hacen más llevaderas las melancolías del mundo, exclama Ginés de Silva, supuesto narrador de El Laberinto de Mujica Láinez, con motivo de la muerte de un mico llorado por la virreina del Perú. 

Martes, 18 de Junio de 2013 10:47 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 2 comentarios.

La soledad

20130619233101-prensa.jpg

José Expósito despierta de su cogorza habitual y continúa bebiendo para aligerar la resaca. Después del ataque de filoxera en 1890, el cortijo del Portuguillo, el de la cuba de las mil arrobas, en la Alpujarra granadina, había quedado desierto. Tan sólo él y su soledad habitaban lo que en su tiempo fue una algarabía de actividad sin conocer apenas el freno. La noche es desapacible. El mosto sin embargo engaña la inestabilidad y las tinieblas. Del relámpago al trueno apenas pasan unos segundos, lo que indica que la tormenta está encima. Un ruido en el exterior hace levantarse al bodeguero. Nada grave. Posiblemente se había soltado la puerta de la empalizada. Habría que volver ajustarla no fuera a ser que se escapara la acémila o entraran cimarrones. José coge un farol y, dando trompicones, se aventura en la noche lluviosa. La oscuridad y la capelina para evitar el aguacero desvían su camino. Cerca de la barranquera pierde el pie y se precipita sobre una gran losa que estalla el fanal y abre su cabeza. Cuando vuelve en sí, más sereno que nunca, con labios de sangre en la nuca, el silencio parece inmenso, casi tan grande como su soledad. Se incorpora lentamente, camina con pies de barro hasta la sala de las mil arrobas y, sobre una viga, advierte su propio cuerpo sin vida balanceándose. Hay soledades que sereno no pueden soportarse.

Cuento ganador del Primer Concurso de Microrrelatos de la enoteca Di Vino, sobre el vino y Granada (abril de 2013).

Miércoles, 19 de Junio de 2013 23:33 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 7 comentarios.

La duda

Permitidme que dude.
Nada existe si no más se evidencia.
El futuro es otra falacia.
El camino aparece al caminar.
Estoy tan solo.
El mundo me es también extraño. 
Sus gentes son figuras,
marionetas de escaparate.
Ocupo mi lugar
entre el hueco de una sonrisa,
cuando me acogen unos brazos,
cuando comparto un beso.
Ahora poco creo.
Sigo buscando, y busco, y busco, y busco...

Viernes, 21 de Junio de 2013 23:25 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 3 comentarios.

El potlatch

20130622111302-during-the-winter-ceremony-kwakiutl-dancers-wearing-masks-and-costumes-crouch-in-foreground-with-others-behind-them.-the-chief-on-the-far-left-holds-a-speakers-staff.jpg

Antes de que se le fuera la cabeza, el padre de un amigo que nos encontramos, quiso tomarse con nosotros unas copas. A la hora de pagar, sacó la billetera y, quien iba conmigo, le dio un manotazo diciendo que guardara el dinero para su hijo, que siempre andaba escaso.

El invitado se ofendió al punto y, sacando un fajo de billetes, quiso prenderles fuego. Se lo impedimos, pero la discusión y los argumentos de gallo alcanzaron la madrugada.

Aun teniendo, el despilfarro es obsceno. La presunción, ya no del desapego a las cosas materiales, sino de la relativa riqueza comparativa, debería estar especificada como delito. Es una búsqueda de reconocimiento, de status, que en cierta forma esconde inseguridad y pavoneo.

La vanidad, el narcisismo, la concepción egocéntrica es moneda habitual en nuestros círculos sociales. Nunca hubo tanto ombligo ni tanta firma ni tanta foto con la sonrisa forzada del ‘famoso’ a nuestro lado.

Mario Maya decía que la fama es el prestigio en calderilla. Y Einstein alabó a Chaplín por su altura y porque lo conocía todo el mundo. A lo que el cómico respondió: dichoso tú que todo el mundo te alaba y nadie te conoce.

A esta fiebre de figurantismo ya podemos ponerle nombre. Leo en Vacas, cerdos, guerras y brujas, de Marvin Harris: “El caso más extraño de búsqueda de status se descubrió entre los amerindios que en tiempos pasados habitaban las regiones costeras del sur de Alaska, la Columbia Británica y el estado de Washington. Aquí los buscadores de status practicaban lo que parece ser una forma maniaca de consumo y despilfarro conspicuos conocida como potlatch. El objeto del potlatch era donar o destruir más riqueza que el rival. Si el donante del potlatch era un jefe poderoso, podía intentar avergonzar a sus rivales y alcanzar admiración eterna entre sus seguidores destruyendo alimentos, ropas y dinero. A veces llegaba incluso a buscar prestigio quemando su propia casa”.

Líneas más abajo, el antropólogo concluye: “el potlatch ha sido un monumento a la creencia de que las culturas son las creaciones de fuerzas inescrutables y personalidades perturbadas”.

* Indios kwakiutl, entre los que se practica el potlatch.

Sábado, 22 de Junio de 2013 11:13 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 2 comentarios.

El punto diez

20130623220539-horacio-quiroga-1900.jpg

Baudelaire escribió el 15 de abril de 1846, en Consejo a los Jóvenes Literatos (en una traducción de Alfonso Salazar en Celeste Ediciones, del año 2000): “todo hombre sano puede pasarse dos días sin comer, pero nunca sin poesía”. Cita que me da pie para hablar, ya no de la poesía ni de la escritura en sí ni de los jóvenes, sino de los ‘consejos’ a estos.

Han sido muchos consagrados los que se han decidido a escribir sobre su oficio, dando recomendaciones o advirtiendo de los escollos que nos podemos encontrar, que vayamos preparados, como Odiseo y sus compañeros, para cruzar incólumes el arrecife de las sirenas.

Algunas observaciones las encontramos sueltas en alguna obra de difusión general o incluso de ficción.

Por ejemplo, en Gramática de la fantasía (una obra que pretende convertir al lector en un hacedor de cuentos), Gianni Rodari argumenta que “los cuentos sirven a la matemática, como la matemática sirve a los cuentos. Sirven a la poesía, a la música, a la utopía, al compromiso político..., en una palabra: al hombre. Sirven porque, justamente, en apariencia no sirven para nada: como la poesía y la música, como el teatro y el deporte (excepto cuando se convierten en un negocio).

“Joven, si quiere ser artista, escribía Hermann Hesse creo que en El último verano de Klingsor (cito de memoria) son imprescindibles tres cosas: comer bien, evacuar adecuadamente y estar siempre cerca de una chica bonita”.

Ruiz Zafón nos dirá (la cita no me consta dónde la recogí): “Un relato es una carta que el autor se escribe a sí mismo para contarse cosas que de otro modo no podría averiguar”.

Pero son los autores sudamericanos los que son dados a mostrarnos un decálogo, a veces algo extenso, reuniendo estas advertencias para quien esté tentado de empuñar la pluma.

No voy a reproducir todos los listados que he ido recogiendo de los diferentes autores, pero sí su conclusión vertida, en la mayoría de los casos, en su punto diez.

El uruguayo Horacio Quiroga puede que comenzara la tradición con su Decálogo del perfecto cuentista. En su punto diez, nos dice: “No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento”.

Desde Lima, Julio Ramón Ribeyro, concluye: “El cuento debe conducir necesaria, inexorablemente a un solo desenlace, por sorpresivo que sea. Si el lector no acepta el desenlace es que el cuento ha fallado”.

Juan Carlos Onetti, de Montevideo, escribe un Decálogo para cuentistas, en el que nos invita a la fábula, diciendo: “Mentir siempre”.

Esto me recuerda a una opinión sobre Antonio de Guevara vertida por Nestror Luján en el prologo a Fábulas y leyendas de la mar de Álvaro Cunqueiro tildándolo de “alegre y soberano mentiroso, del mentir por el placer de mentir bello”. ¡Ay!

Roberto Bolaño, a sus 44 años, nos dicta  esta vez una docena de Consejos sobre el arte de escribir cuentos. Su décimo aviso reza: “Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas”. Lo que nos obliga a copiar el ítem anterior: “La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra”, que a su vez deriva de la sugerencia octava que dice: “Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges”.

(A Poe también lo mencionó Quiroga en su primer consejo: “Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo”.)

Por último, el peruano Vargas Llosa, Mario, que, al ser más ancho en su prosa en vez de diez esculpe quince recomendaciones en sus Cartas a un joven novelista, escribe en décimo lugar: “La sinceridad o insinceridad no es, en literatura, un asunto ético sino estético”.

Leyendo a todos (incluso a más) diría que los únicos consejos son, como los Diez Mandamientos que se encierran den dos, el estudio, o sea, la lectura de todos los cuentistas que se nos acerquen y nos preceden, y la constancia. "La constancia es una virtud", escribe Raymond Carver en Escribir un cuento. (Como decía Picasso, “siempre procuro que la inspiración me coja trabajando”).

* Horacio Quiroga en 1900.

Domingo, 23 de Junio de 2013 22:05 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.

La duda divina

20130622101142-cielo-31.jpg

Hay un proverbio español que dice: “De las cosas más seguras, la más segura es dudar” y sobre todo tratándose de cuestiones intangibles. Cuando una percepción se nos escapa de los sentidos, la fe, la intuición si queremos, es la que manda, la que nos ofrece su ‘corazonada’ con un marchamo inexistente de credibilidad.

Porque creer supone un sobreesfuerzo. Creer en el mundo de las ideas, que diría Platón, se supone. Porque es fácil firmar sobre una casa, por ejemplo, si esa casa la estamos viendo y tocando y viviendo. Es más fácil abrazar lo humano que lo divino.

Chesterton, en El hombre que fue jueves, decía que "el budismo no es una religión, sino una duda". Y quizá sea lo más acertado, la búsqueda continua, la duda cartesiana.

"El escepticismo es el principio de la fe", dice Oscar Wilde en El retrato de Dorian Gray, y Unamuno, en Mi religión, explica: "Porque escéptico no quiere decir el que duda, sino el que investiga o rebusca, por oposición al que afirma y cree haber hallado".

Además, según Cunqueiro (Un hombre que se parecía a Orestes): "Un hombre que duda es un hombre libre, y el dudoso llega a ser poético soñador, por la necesidad espiritual de certezas".

Como contrapartida, sin embargo, en las Memorias de un loco de Flaubert, se nos dictará que "la duda es la muerte para las almas; es una lepra que afecta a las razas desgastadas, una enfermedad que proviene de la ciencia y conduce a la locura. La locura es la duda de la razón; ¿quizá sea la razón misma?".

Martes, 25 de Junio de 2013 11:03 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.

Ricardo Reis y Dios

20130626190436-ricardo-reis.jpg

Fernando Pessoa hace nacer al doctor Ricardo Reis en Oporto, el 19 de noviembre de 1887 (aunque ignora la fecha de su muerte). Hablan de él Álvaro Campos y Alberto Caeiro, del que se dice buen amigo. No conoció personalmente a Pessoa.

José Antonio Llardent, en la revista Poesía de Ediciones Siruela (1995) nos describe a Ricardo Reis como “un poeta muy significativo del neopaganismo moderno”. Aunque Pessoa matiza esta definición alejándolo “de la basura cristiana con pretensiones paganas de los Matthew Arnold, Oscar Wilde y Walter Pater”.

“Reis era en realidad, continúa Llardent, un pagano inocente de la decadencia, que quiso ser a la vez, según dijo de sí mismo, epicúreo y estoico”.

Según su ortónimo, Ricardo es el poeta de la disciplina mental revestida con musicalidad propia, pero recurre a un purismo lingüístico exagerado. Y así como Caeiro quiso ayudarnos a morir sin espanto, escribe María Teresa Rita Lopes, Reis nos propone el medio de morir musicalmente, como cisnes.

Algunos textos en prosa salpican las cuantiosas odas que constituyen la obra poética del heterónimo existencialista. Textos que, como en parte de sus versos, arañan el neopaganismo portugués.

En el primer verso de una de sus odas, Reis propone “Quiero de los dioses sólo que no me recuerden”. Y en otra “Los dioses son dioses / porque no se piensan”.

Leyendo esto, más que pagano, incluso en la tradición nietzscheana, común en la época, que Pessoa se encargó de criticar (calificaba al filósofo como Baco alemán), pienso que era escéptico, como si pensase, como me dijo Alfonso Salazar hace tiempo, mucho tiempo, “Dios aprieta pero no existe”, o, como esa otra frase que leí hace poco en un muro de facebook, cuyo nombre no recuerdo: “Dios existe pero poco”.

Apunta igualmente, y no necesita explicación:

Sólo esta libertad nos conceden
     los dioses: someternos
a su dominio por voluntad nuestra.

O esta otra:

Si a cada cosa que hay un dios compete,
¿no ha de haber en mí un dios?
¿Por qué no he de ser yo?
Pues que siento, en mí un dios anima.
Y el mundo externo claramente veo:
las cosas y los hombres, sin alma.

Miércoles, 26 de Junio de 2013 19:04 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 4 comentarios.

El frío en Granada

20130627180902-arch-bridge-rio-darro-granada-spain.jpg

Desde las bondadosas tierras de Badajoz, el poeta Ben Sara, originario de la ciudad portuguesa de Santarén, perteneciente a la taifa aftasí, arribó un día de febrero a la ciudad de Granada.

Tal día era soleado y, a orillas del Dauro, sentado en una peña lisa, no se estaba mal contemplando la impresionante alcazaba que se elevaba orgullosa en su frente. Sobraba incluso el fez sobre su corona.

Era un remanso de paz dable de ser cantado con los inspirados yambos que el ambiente le dictara. Así, el joven portugués, empalmó péndola y extendió papiro presto a dejarse impregnar por los cantos cambiantes de un río, que hasta hacía poco arrastrara oro, por los gorriones que libaban en sus aguas y por los pececitos acarminados y argentinos que los abundosos gatos de la ribera no tardarían en atrapar.

Pero cuando llegó la anochecida y la chilaba de merino no le cubría lo suficiente para combatir el frío crecido de la Sierra Nevada, Ben Sara trocó sus bucólicos versos en otros en los que pedía que se permitiera el consumo de vino en esta ciudad para entrar en calor; y terminó el poema con un deseo: Si mi Señor me arroja al infierno, en un día como hoy, me parecerá delicioso.

Corría el año 516 de la Hégira, 1123 del calendario gregoriano, en la ciudad de la Alhambra.

Cuento también presentado, sin pena ni gloria (quizá más de lo primero si acaso), al Primer Concurso de Microrrelatos de la enoteca Di Vino, sobre el vino y Granada (abril de 2013).

Jueves, 27 de Junio de 2013 18:09 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 7 comentarios.

Víctimas y verdugos

20130629134015-monasterio-sceta.jpg

No sé si se lo dije o lo pensé únicamente. A raíz de una noticia televisiva sobre algún incidente de acoso escolar, eso que ahora se ha dado en llamar bullying, quise que mi hijo en tal extremo fuera más bien el acosado que el hostigador.

Se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo. Ojalá exista una manera de detectar y detener esos abusos antes de que se produzcan. Pero el conato, me temo, está dentro de cada cual. Ya lo popularizó Hobbes en el Leviatán: Homo homini lupus ("el hombre es un lobo para el hombre"). Y no creo que los niños sean especialmente crueles, quizá tengan menos conciencia del alcance de sus acciones, quizá se encuentren protegidos por la nebulosa nietzscheana del más allá del bien y del mal, superlativizado en todo caso con el devenir de la vida y la violencia gratuita de sus mayores servida en bandeja argentina a diario por los más elementales mass media.

Creo que fue el iluminado Coelho quien recogió algunos de los cuentos de los Padres del Desierto del monasterio de Sceta, cuando las gentes, después de renunciar a los bienes materiales y de una ascética temporada en el desierto, expandía en el templo alguna de sus enseñanzas, tanto de su experiencia inmediata como de su vida anterior.

Conocida como El hecho, he aquí uno de esos cuentecitos morales:
“Mattheu Henry es un conocido especialista en estudios bíblicos. Una vez, al volver de la universidad donde daba clases, fue asaltado. Esa noche, escribió la siguiente oración: Quiero agradecer, en primer lugar, porque nunca había sido asaltado antes. En segundo lugar porque se llevaron mi billetera, pero me dejaron la vida. En tercer lugar, porque aunque se hayan llevado todo, no era mucho. Finalmente quiero agradecer porque yo fui el asaltado y no el que asaltó".

* Monasterio de Sceta, se supone.

Sábado, 29 de Junio de 2013 13:40 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 3 comentarios.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris