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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2013.

Noche inesperada

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Ignoraba quién traía a la guitarra. Me acredité en el concierto de El Zambo, en Planta Baja, porque dos días antes me había informado José Manuel Rojas, crítico del diario Ideal de Granada, de su actuación.

No tenía grandes expectativas, pues el jerezano es bueno en lo suyo y los años no pasan en balde. Pero una sucesión de sorpresas me estaban aguardando.

En primer lugar, me encontré al padre de David Carmona diciendo que, después de mucha demanda, su hijo iba a tocarle al maestro. Seguidamente vi la sala pobre de expectación lo que en parte está bien por la privacidad que impone el concierto, pero sobre todo estaba mal por el artista, por el local, por la afición…

Después comprobé que el sonido era impecable, envolvente, bastante cuidado. Y, por último, la sorpresa mayor es que Luis el Zambo estuvo inmejorable, a gusto como nunca lo he visto, con la voz nítida y el pellizco continuo.

Luis Fernández Soto es uno de los personajes, nacidos en Jerez, a tener en cuenta por el timbre de su voz, por el sentido del compás y por el excelente soniquete por bulerías que lo caracteriza.

Así, queriendo saborear la fiesta, no tuve más remedio que destocarme y aplaudir todo el recital que, como digo, fue creciendo y creciendo sin ningún desperdicio.

Raúl, a mi lado, comentaba, después de una primera parte gloriosa, que se podía quedar ahí, que ya estábamos satisfechos, que no se fuera a quebrar en la siguiente entrega… Pero no fue así, como comprobamos. Y, si hubiera una tercera parte o un trasnoche (que lo habría, aunque yo hice mutis tras la última bulería) habrían sido igualmente magistrales, porque, tanto cantaor como tocaor, estaban tocados indiscutiblemente con la varita del duende.

Luis se templó por solea, exponiendo desde ese primer momento sus cartas sobre la mesa, y continuó por tarantas, en donde se lució sobremanera la guitarra que lo arropaba a su lado. David Carmona (Giraldillo revelación 2010), uno de los nombres que verdaderamente dejarán huella en el mundo del flamenco, es un joven guitarrista, serio y trabajador, con un estilo propio, que parte de las enseñanzas de Manolo Sanlúcar, para posicionarse a años luz de cualquier artista de las seis cuerdas de su generación. Siendo músico de concierto y compositor en esencia, también es reconocido y demandado para acompañar al cante y al  baile.

David tiene sus momentos magistrales, pero no le hace sombra al cantaor. Sabe quien es el protagonista y lo lleva por un camino de flores sin pretender que se note el sendero sino el caminante. Una guitarra tan canora y tan flamenca y tan gitana hacía tiempo que no escuchábamos.

Por seguiriyas, el Zambo estuvo sembrado y el estremecimiento fue auténtico. Las ovaciones del público se sucedían y no pararon hasta el final.

Unos naturales y una bulería dieron por finalizada la primera parte.

Por martinetes comenzó la segunda entrega. El artista seguía en su sitio, más templado si cabe, con ganas de lidiar cualquier toro que le echasen. Los tientos-tangos estuvieron llenos de quebrantos y compás, para volver a incidir nuevamente en la soleá y terminar por las bulerías de su dominio.

* Foto de archivo de Paco Sánchez©.

Viernes, 01 de Marzo de 2013 10:10 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Más sobre el haiku

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Otro apartado me gustaría poner en evidencia sobre el haiku, que tiene que ver con su estructura y su contenido filosófico, incluso sobre su sentimiento religioso, según Bashoo (primer gran maestro del haiku).

Me refiero al principio de comparación interna. Existe un paralelismo entre los dos primeros versos y el tercero o entre el primero y los dos últimos que le aporta al haiku un doble significado.

Reproduzco unos versos de Buson encontrados casi al azar: La corta noche; / sobre la peluda oruga, / gotas de rocío.

El poeta hace un paralelismo entre el breve rocío que se forma entre los pelos de la oruga y la efímera noche de verano; su paso irremediable.

Nuevamente recojo el haiku de Bashoo que puse en la entrada anterior, que me dará pie para hablar de otra de las teorías intrínsecas: Un viejo estanque; / al zambullirse una rana, / ruido de agua.

Octavio Paz expone que en el haiku existe un planteamiento de tesis-antítesis-síntesis materializado formalmente en sus tres versos. Así, uno de sus enunciados expresará el silencio, la pasividad, la neutralidad, la ausencia; otro, al contrario, será vida y alarma, grito y estridencia; para desembocar en un tercero cuyo resultado es la incidencia de los dos anteriores, uno sobre otro, su efecto.

De esta manera, volviendo al dictado de Bashoo, diremos que el estanque es el elemento pacientre y el salto de la rana es la parte dinámica. El resultado del segundo verso sobre el primero desemboca en el tercero, o sea, en las ondas que ha producido en el agua serena.

Humildemente, apunto a continuación un haiku de mi cosecha donde se puede ver claramente esta fórmula:

Blancas ardillas

hacen del tronco herido

su madriguera.

* Ilustración: retrato de Matsuo Bashoo.

Lunes, 04 de Marzo de 2013 10:29 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 5 comentarios.


Pedro Ricardo Miño, la voz del piano

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A medio camino entre el guitarreo y el cante se encuentra este pianista sevillano. Sus temas son reconocibles y su concierto de una flamencura indiscutible.

El programa de mano estaba de más en un artista que frasea cada sílaba, cada melisma, con las teclas y sus escalas. De hecho, más de un aficionado, cantaba mentalmente su repertorio, distinguiendo en cada momento, no sólo el palo a que se refería, sino también la letra en sí e incluso al intérprete que lo cantaba.

Comienza por seguiriyas, demostrando desde el principio que su concierto va a ser un lecho de espuma, donde dice lo que dice y se acuerda de los grandes con nombres y apellidos.

Para este primer tema (y para toda la segundad mitad del concierto) se hace acompañar de la precisa percusión de Juan Ruiz, verdadero contrapunto en cada una de las entregas, que va vistiendo al piano que, cuando canta prolongado, se adivina algo desnudo.

La farruca es un homenaje a Antonio Gades. Es tradicional en sus formas, donde oímos incluso el taratrán, aunque al final se aproxima al tango argentino y a compases clásicos cercanos a La violetera.

Divagando es una granaína que resulta algo larga y repetida hasta que se abandola por fandangos del Albaicín, donde parece que el mismo Frasquito alardea de su fuelle.

Igualmente, con los tientos A Pastora, la Niña de los Peines nos entona al oído.

Con la soleá, Taberna de Altozano, regresa el percusionista para hacerle compás. Es quizá la pieza más acertada y profunda, si se puede destacar alguna. Larga en su planteamiento; que va desde la soleá de Frijones hasta la de Triana, con su juguetillo camaroniano de Machaca, machaca, pasando por la de Alcalá o la de El Portugués.

Por alegrías (La Victoria), Pedro Ricardo, cambia el semblante, se muestra completo y se jalea él mismo. Parece que se relaja y agradece cualquier ole que, quizá con tan poco aforo, cueste arrancar. Consigue una sal que le acompañará hasta los postres.

Camino de vuelta son unos fandangos de Huelva enriquecidos con abundancia de notas intermedias; y en las bulerías, Plazuela de Santa Ana, con las que termina el concierto, le hace unas concesiones al jazz antes no sentidas. Esta fiesta final la introduce con toda intención con los acordes de La Estrella de Enrique Morente. A su término explicará la relación que le unía al maestro y lo bien mirado que era en su casa.

En el bis, que casi tuvo que pedir permiso, se asomó al mundo lorquiano y abordó un ’improvisado’ Anda jaleo en compases de seis por ocho. (En realidad, por momentos, su toque de piano es muy de Federico.)

* Instantánea del fotógrafo cordobés Toni Blanco©.

Miércoles, 06 de Marzo de 2013 09:30 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.

El principio de contraste en el haiku

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Ya he hablado de sutiles elementos en la conformación del haiku que muchos practican por la belleza imaginativa que destilan.

Para ilustrar este contraste, quizá antagónico al principio de comparación interna que ya vimos, he seleccionado un poema de Bashoo, traducido por Rodríguez-Izquierdo: El cuervo, tan horrible / de ordinario, ¡también / sobre la nieve, esta mañana!

Aparte de la intensidad que hallamos al imaginar un punto negro sobre el inmenso blanco, aquí encontramos otra nota del haiku, o sea, la búsqueda en determinados momentos del llamado feísmo. Elementos poco poéticos pueden cobrar un valor de hermosura, como en este caso el cuervo. Pero también se le ha cantado al sapo, al estiércol o a la asonada de nariz.

Francisco Monterde, presidente de la Academia Mexicana de Letras, en un viaje a Japón, escribió un haiku (publicado en 1962) rescatando la misma imagen del maestro y, por ende, este contraste: ¡Qué nota blanca! / En la verde llanura / plumón de garza.

Quiero hacer notar aquí el empeño rítmico y rimado de los haikuístas tanto en lengua española, como francesa e inglesa, mientras el poemita japonés raramente concede atención a esos extremos.

También, podíamos encontrar cierta analogía entre los dos poemas citados y este del poeta español, de la Generación del 27, José Juan Domenchina: Pájaro muerto: / ¡Qué agonía de plumas / en el silencio!

Aquí, sin embargo, el contraste del haiku es menos material, más intuitivo y alegórico.

Hace tiempo, con estos mismos cánones, elaboré mi haiku de contraste (también rimado, raro en mí, siguiendo la tradición occidental):

Grises de invierno,

donde estalla violeta

algún almendro.

Jueves, 07 de Marzo de 2013 09:59 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 4 comentarios.

Brígida

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Esta mañana me he encontrado con Brígida, que asegura que su nombre es sueco, aunque en realidad proviene del gaélico Brighid o Bridgid, de la raíz celta brigh (fuerza). Brighid era el nombre de una diosa céltica (antiguamente la Diosa Blanca, la Triple Musa vivificadora), cuyo fuego sagrado perpetuo se mantuvo encendido en un monasterio de Kildare hasta la época de Enrique VII.

Brigit, Brighid o Bridgid era patrona de todas las artes y Apolo siguió su ejemplo. Era la diosa pagana protectora, según Graves, de los bardos kelticogaleses. Su padre era un rey de Leinster y su madre una esclava. Después de su conversión al cristianismo pasó a ser Santa Brígida de Irlanda.

Mario Polia escribe, en El misterio imperial del Grial (título con cacofonía preocupante): “Cuenta la leyenda de Santa Brígida que los grandes cisnes silvestres de las regiones del norte volaban hacia ella y bajaban al estanque congelado de Kildare para que la santa los acariciara”.

Sin embargo, su nombre, según la breve historia que me contó mi amiga, sí proviene de Suecia. De hecho, en este país frío, también hubo una santa Brígida, que fundó la orden católica que lleva su nombre y fue nombrada patrona de Europa; aquella que escuchara la Voz irrefutable diciendo: “el Infierno está vacío”.

Brígida tiene dos ies en su nombre. Cunqueiro, en su Balada de las damas del tiempo pasado, interpretando un bello poema de Rimbaud sobre las vocales, comenta que la i es necesaria; todo nombre de mujer ha de tener una i…

En el santoral irlandés, Brígida reza tanto hembra como varón. Se habla en algunas sagas de un santo monje llamado Brighid que recorría las colinas de su país advirtiendo a los pequeños ríos sobre el océano donde habrían de morir.

Cioran, en Breviario de podredumbre, dice que “hubo un tiempo en el que solamente pronunciar el nombre de una santa me llenaba de delicias, en el que envidiaba a los cronistas de los conventos, los íntimos de tantas histerias inefables, de tantas iluminaciones y de tantas palideces. Estimaba yo que ser secretario de una santa constituía la más alta carrera reservada a un mortal. E imaginar el papel de confesor junto a bienaventuradas ardientes y todos los detalles, todos los secretos que un Pedro de Alvastra nos ocultó sobre santa Brígida (...). Me daban el gusto sensual de otro mundo”.

Viernes, 08 de Marzo de 2013 19:05 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.

La hija y su camino

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Estrella Morente no es sólo la hija de su padre, sino también la hija de Granada, por su nacimiento, por el cariño que le profesa su paisanaje y por la voluntad que ella pone en arrellanarse en su regazo.

Como tal hija llegó a su madre a vaciarse y a triunfar, a llorar por la ausencia y a reír por el presente, puerta indiscutible del futuro. Granada, como buena madre, se muestra incondicional, emocionada, llorosa y permisiva, a pesar del precio sensiblemente elevado de su presencia.

Con todo y con eso, novecientas almas (medio aforo) caldearon la sala García Lorca del Palacio de Congresos el pasado viernes. Con todo y con eso, los demas hijos de la ciudad (¿sus hermanos?) se mostraron también generosos y llenos de orgullo por su princesa.

Ella, puesta a agradar, concibe una puesta en escena grandilocuente y comparece bien arropada (excesivamente, para mi gusto). Luces, humo, decibelios… La expectación está creada.

Un primoroso disco de estudio, Autorretrato, se va desmenuzando con el hándicap de remedar la excelencia de la grabación, con la tranquilidad de contar con un directo fresco y un pasado de escena.

La concesión al flamenco, lo sabemos, no es otra que la concedida al son cubano, al pop, al jazz… Son los caminos de Estrella, más que una búsqueda un destino, donde la sombra de Enrique planea.

Estrella sube a las tablas desde el patio de butacas, mientras los acordes de Michel Nyman en off apoteósicamente la reciben. Recorre los muchos metros que la separan de sus músicos desde la puerta del fondo, dándose un baño de gentes, de sus hermanos que la aclaman. (Se irá de igual manera.)

Su cuadro toma la iniciativa y el piano y el bajo eléctricos sustituyen al músico inglés para acompañar a la granadina en su decir del Pregón de las moras, para seguir con el hermoso siguiente tema sinfónico, Le di caza al alcance, un poema de san Juan de la Cruz, musicado por Michel Nyman. Una joya que en directo no desmerece.

Relajado. Con buen presencia de ánimo me dispongo a escuchar La Habanera Imposible de Carlos Cano con aires buleros y coda final, aunque las guitarras de los Carbonell no son la misma que la de Vicente Amigo que interviene en el trabajo discográfico.

La parte más flamenca del espectáculo vino con la soleá-petenera, con unas granaínas muy de su gusto, y con las enormes Seguiriyas de la Verdad, llenas de esos pellizcos y juegos vocales, de mediotonos y acentos, rubricados por los Morente.

Un solo de percusión y después un potpurrí en la guitarra de Montoyita que desemboca en La Estrella, de Enrique, dan tiempo a la artista para que se cambie. De un blanco impecable aborda con emoción este legado de su padre, que es su recuerdo, pero también es ella.

En un sueño viniste también es heredado de su padre. Este gran poema de Al-Mutamid de Sevilla, en traducción de Miguel Haguerty, lo grabó Morente en 1983 (Cruz y Luna) y ahora es cien veces versionado.

Y de la canción flamenca pasa a las sevillanas. A Lola Fores recoge algunos éxitos de la jerezana y de su hijo Antonio. Y de la capital hispalense desemboca en cuba con una rumba que corean cuatro voces a sus espaldas, más estridentes que eficaces, más disonantes que alentadoras.

En los tangos se acuerda de su padre. Comienzan por Tienes la cara y acaban bailando, con ese gracejo tan granaíno, por entre el público, su público.

Para terminar vuelve a las tablas con la Canción del Bembón, con la que se despide como la estrella que es.

* Foto: Antonia Ortega©.

Domingo, 10 de Marzo de 2013 10:55 volandovengo #. Flamenco Hay 1 comentario.

Presentación de 'En un pozo chico'

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Hoy lunes, 11 de marzo, a las 21,00 horas presentó mi libro de cuentos En un pozo chico, publicado en la colección PiedeMonte, de la editorial digital TransBooks.
Me arroparán en esta árdua tarea (no sé caminar solo) mi editor y amigo Jesús Cano. Juan Pérez y Alfonso Salazar harán la presentación. Y Jesús Ortega leerá alguno de los 55 títulos que componen el libro a su elección.
El lugar será la terraza del hotel Fontecruz (Gran Vía) dentro del ciclo ’Brillos de la azotea’, auspiciado por la Asociación del Diente de Oro.
A mí me quedará, como autor (del delito), explicar grosso modo la compilación general del libro, sus argomentos y los cuentos que se compartan, que no sabré cuáles hasta el momento de ser leídos.
Supongo que vendrá bastante gente. Tú presencia será también bienvenida.
Lunes, 11 de Marzo de 2013 12:53 volandovengo #. Día a día Hay 6 comentarios.

Algunos demonios por orden alfabético

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El diablo no juega a los dados. Me encantan los libros donde los demonios andan sueltos, ya sea para hacer de las suyas ya para comprar ánimas desesperadas. Las obras de Cunqueiro y de Perucho siempre están salpicadas de estos seres infernales. Los leo y los releo con renovado deleite.

Otras obras, quizá sorprendentes, me vienen a la cabeza. A vuelapluma podría acordarme de Mefistófeles en la obra de Goethe o en ese otro remedo llamado Doktor Faustus, quien gracias al Maligno inventó la imprenta de tipos móviles antes que Gutenberg, aunque esto Mann no lo reflejara en su obra. Otro diablo compañero, como si se tratara de una novela septentrional (según Cervantes), vemos en el Don Juan de Torrente Ballester, que nos recuerda al mismo diablo que compartió remo de galeote con el virtuoso Paganini.

Cómo no traer también a colación El Retrato de Dorian Gray de Wilde o el divertidísimo El maestro y Margarita de Bulgakov.

Mi intención es más bien investigadora, pues, desde hace un tiempo, deseo averiguar cómo se canjea el alma por una vida algo más anchurosa, pues la mía anda bien flaca. Pero hasta ahora no lo he averiguado, pues dice Eduardo Mendoza en La ballena, cuento incluido en Tres vidas de santos, que “el hombre no es nada si no le empuja el diablo”.

Demonios hay a cientos. (“Uno de los lamentables errores del creador”, comenta Ambrose Bierce en su imprescindible El diccionario del diablo.)

Minutas de estos seres azufrados podemos encontrar en El bestiario de Ferrer Lerín o en el Diccionario infernal de Collin de Plancy, cada uno con sus funciones y sus aficiones, sus debilidades y sus características.

Tomo algunos de ellos, como siempre al azar y sin ningún ánimo exhaustivo, y los reflejo siguiendo su abecé (hago notar, por otra parte, la cantidad de endemoniados que comienzan por la letra ‘a’):

Algabat es demonio imberbe y asaz delicado, de formas redondeadas y bondadosas, que toma aspecto de mujer para ir precisamente al baño de las mujeres (los baños de mar, se sobreentiende).

Ammon (también llamado Aamon) es diablo principal en la jerarquía de los Infiernos. Pasa por ser fuerte, grande y poderoso. Se representa con figura de lobo con dientes muy afilados. Sabe de lo pasado y de lo venidero; de la amistad y del antagonismo.

Andrialfo es demonio reconocido por lo común. Acostumbraba a tomar figura de búho. En su apariencia de hombre se empeña en dar lecciones de geometría por ser harto versado en esta disciplina. También es dado a la astronomía, al derecho, al comercio y al lenguaje de las aves.

Arnulfo es demonio de grado intermedio, perfumista de oficio y en posesión de una notable dialéctica teológica. Es tartamudo. Defecto que le ha perjudicado, privándole de pasar a esferas o grados superiores en la jerarquía infernal. Arnulfo decíase autor de un tratado intitulado De las Pelucas.

Asmodeo es maligno destructor; enamoradizo y aficionado al juego. Trasformado en serpiente, fue el satán que sedujo a Eva.

Astarot, aunque con figura de ángel, es bien feo demonio. Cabalga humeante dragón y porta ponzoñosa víbora en la mano derecha. Procura la amistad con los grandes señores y políticos corruptos. Se le invoca los miércoles, previendo que no se acerque en demasía pues su hedor es enojoso, sólo combatible con un anillo de plata en la nariz.

Belcebú es el dios de las moscas, que son engendradas por los rayos solares en el agua estancada. Covarrubias (Tesoro de la Lengua Castellana o Española) lo llama Belzebub que proviene del hebreo Bahal-zebub. El premio Nobel (1983) William Holding se acordó de este demonio en su novela El Señor de las Moscas.

Cobillón es demonio perfumista y perfumado, bello, resultó y discretamente elegante. Es el antagonista del feo Astarot.

Croizás, natural de Pamplona. Don Merlín, según el vate de Mondoñedo, lo convirtió en haz de paja ardiendo. Era de la tenencia de los fornicadores. Se hizo pasar en Miranda por don Silvestre, alcalde constitucional de Burdeos en Gironda.

Shemnazai se introdujo en el Arca por un respiradero, convertido en humo y yació con la mujer de Cam cuando estaba dormida con las damas, pues Noé mantenía separados los machos de las hembras, dispersando su simiente.

Otros demonios o sobrenombres de ellos son: Abaddon, Agarés, Andras, Bitro, Caacrinolas, Lucifer, Satanás o Simón el Mago y sus sucesores: Basilides, Caprocato, Marco, Menandro y Saturnino…

Martes, 12 de Marzo de 2013 10:15 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 3 comentarios.

Saeteros granadinos

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Reconozco mi desconocimiento cofrade, rayano en la aversión. El contacto más directo con la Semana Santa en mi ciudad fue una vez que salí de costalero llevando a la borriquilla. De eso puede hacer más de treinta años; cuando pagaban por tal menester. Necesitábamos dinero para comprar tiendas de campaña de cara al verano.

Por lo demás, mi vocación sólo entronca con el cante particular de esos días y su componente flamenco. Pues la saeta era un cántico popular extendido por toda España que se dirige a las imágenes de los distintos pasos. A principios del siglo XX se aflamencó por nuestras tierras, cantándose por seguiriyas, por martinetes o por carceleras.

La saeta es copla de cuatro o cinco versos octosíla­bos, sin acompañamiento, aunque en las grabaciones discográfi­cas suele presentarse con el fondo musical de la marcha religiosa, principalmente la producida por el tambor y las trom­petas; a veces se ha grabado también con acompañamiento o fondo de guitarra.

Curro Andrés, el primer aficionado granadino, lleva mucho tiempo en estas lides. Semanasantero, saetero y flamenco, como pocos, organiza cada año una muestra de ‘exaltación de la saeta’ con sus alumnos en un templo de la ciudad. Este año se han lanzado a la grabación de un disco que se presentó en el teatro Alhambra el día de ayer, martes 12 de febrero.

La primera constancia, e indignación por parte del organizador, fue la poca asistencia, apenas un tercio de la sala. Hubo literalmente más actuantes que público entregado. Incomprensible en una ciudad llena de cofrades, de flamencos y de amigos.

Dos bandas, con sus marchas procesionales, se iban alternando con los cantaores. En la primera parte, dedicada a los Cristos, la Banda del Dulce Nombre de Santo Domingo puso la alternancia musical. Interpretaron el Oh, pecador, Meditación, El señor de la Cañilla, Consuelo gitano y La saeta. La segunda parte, cantándole a las vírgenes, estuvo ilustrada por la Banda Municipal de la Zubia, con su directora Maria Trinidad Montes Martín, que expusieron: la Macarena, Hosanna in ExcelsisVirgen de las Maravillas, Madrugada de la de la Macaren y otra versión de La saeta.

Los cantaores, con voces reconocidas y buen arrojo, fueron, antes del descanso, Fernando Reinoso, que le cantó al Cristo de los Favores; Anabel Collado, al Padre de la Amargura; Gilberto de la Luz, al Cristo de la Humildad; Marta ‘La Niña’, al Señor de la Inspiración; Jesús Zafra, al Señor del Rescate; y María Gómez, con la voz bastante tomada, al Cristo de la Misericordia.

La segunda parte fue protagonizada por Alicia Morales, cantándole a la Virgen de la Victoria; Tomás García, con carraspeo en la garganta, a la Virgen de la Amargura; Azahara María, a la Virgen de la Alhambra por carceleras; Cristián Delgado, a la Virgen de la Esperanza; Iván Centenillo, a la Virgen de la Aurora, también por carceleras; y una enorme Sonia Leyva, a la Virgen de la Soledad.

He aquí el buen y variado estado de nuestros saeteros. Un buen recorrido, un buen repertorio, con algunas ausencias por enfermedad o lejanía, como la de Ana Mochón, Jesús de María y Aroa Palomo. 

* Curro Andrés, artífice del proyecto, en la foto.

Miércoles, 13 de Marzo de 2013 12:13 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Antropofagia

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Se está rodando en Granada durante estos días una película de Manuel Martín Cuenca llamada Caníbal, que, según propaga, “narra la historia de Carlos, el sastre más prestigioso de Granada. Un hombre respetable. Su vida es el trabajo y comer. Pero no cualquier cosa. Carlos es Caníbal. Se alimenta de mujeres. Turistas, forasteras, desconocidas con las que no tiene ningún vínculo emocional...”.

Leyendo esto, no tenemos más remedio que acordarnos de ese otro caníbal cinematográfico, Hannibal Lecter, de El silencio de los corderos. Pero este sastre es más cercano, mucho más cercano.

Recuerdo que Perucho nos hablaba de Don Faustino de la Peña y su enigmático Tratado de Carnes, cocinero de su majestad, que, en su florilegio de sabores, refería la carne humana como de algo salobre, aunque la de tierno infante se asemejaba a la del cochino. “Esta clase de carne en estado joven, cuenta literalmente, no tiene mal olor ni sabor; es más delicada que la del cerdo, a la que se asemeja; es de fácil digestión”.

La antropofagia no es una afición que comparta. Muy al contrario, considero una aberración que, como tal, merece un estudio o al menos algunas líneas.

A veces se practica por necesidad (por necesidad hasta los musulmanes comen carne de marrano o los judíos de animal con las uñas retorcidas). Recordamos también, a este respecto, historias de naufragios, como La balsa de la Medusa, esa episodio que retrató maravillosamente Théodore Géricault a principios del XIX; o la aventura de ese equipo uruguayo de Rugby, que se estrelló en los Andes cuando viajaba en avión de vuelta de un encuentro y se vieron obligados, al cabo de equis días, a comer carne humana. Una película del suceso, Viven, nos lo cuenta con todo detalle.

Julio Verne ya lo decía en su obra Cinco semanas en globo: “en caso necesario, se come lo que se encuentra, aunque sea a un semejante, lo que, sin embargo, constituye una comida que debe dejar no sé qué en el corazón”.

Aunque quizás, no sé por qué, llegues a acostumbrarte, como los que comemos caracoles, como los que comen caballo, aún sin saberlo. Y, algunos otros, piensan que es un extremo que se podría considerar. Francisco Ayala, nuestro Francisco Ayala, reconoce en su Historia de macacos: "lo que pasa es que a todos nos gustaría probar la carne humana".

Caníbal, según Ambrose Bierce en su renombrado El diccionario del diablo, es un “gastrónomo de la vieja escuela, que conserva los gustos simples y la dieta natural de la época preporcina”. Sin embargo Fernando Savater apuntó que el canibalismo no era gastronomía, haciendo una comparación sobre los límites que se traspasan en no recuerdo qué argumento. Así como el incesto lo podemos considerar como el último pecado, la antropofagia determina el más horrísono de los crímenes alevosos.

Manuel Vicent, siguiendo el mismo argumento, la comparaba a la tauromaquia diciendo: “admito que el toreo sea un arte si a cambio me concede que el canibalismo sea gastronomía”. Ahí está el debate.

Julio Camba, en uno de sus libros, no recuerdo cuál (falta este dato en mis archivos), dice: “los hombres más leales, más sinceros, más nobles, más candorosos y más buenos del mundo se los encontró el capitán Cook en Oceanía; pero estos hombres tenían un pequeño defecto: eran antropófagos”.

Aunque, para terminar, yo me quedo con el enunciado, tan actual como verídico, de Alfred Jarry en sus Escritos breves, cuando advierte que “hay, como se sabe, dos formas de practicar la antropofagia: comer seres humanos o ser comido por ellos”.

*La balsa de la Medusa.

Jueves, 14 de Marzo de 2013 10:26 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 5 comentarios.

Los idus de marzo

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En el calendario romano las kalendas (de donde viene la palabra calendario) correspondían al primer día del mes; las nonas, al quinto, salvo para los meses de marzo, mayo, julio y octubre, que coincidía con el séptimo; y los idus, al decimotercero, salvo para estos mismos meses, que coincidía con el decimoquinto.

Los idus eran días de buenos augurios. Hoy son los idus de marzo (el mes dedicado a Marte, Dios de la Guerra).

En los idus de marzo del año 44 antes de nuestra era asesinaron a Julio César. Ese día concreto, el 15 de este mes, pasó a ser una jornada en la que había que precaverse. ¡Cuídate de los idus de marzo!, apunta Shakespeare en su obra Julio César (1599), aunque el bardo inglés ya tenía el dato.

Este mismo día, hace cuarenta y cuatro años, nació una querida amiga, ¡ay! La he felicitado de madrugada. Es todo una coincidencia, por el 15, por el 44.

Son aniversarios especiales, que nunca se olvidan. Como mi niño, como Enrique Morente, que nacieron el 25 de diciembre.

Viernes, 15 de Marzo de 2013 09:45 volandovengo #. Día a día No hay comentarios. Comentar.

La ciudad de Ys

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Llevo unos días oyendo las composiciones del bardo bretón Allan Styvell, pues su música me vino de inmediato a la cabeza mientras mantenía una conversación con mi hijo sobre lenguas muertas. No sólo el griego clásico y el latín, sino también el bactriano y el ulfiano. A él le interesó especialmente el indoeuropeo, decir primerizo del que provienen gran parte de las hablas desaparecidas que a la vez han desembocado en las lenguas actuales.

Recordé entonces que el músico celta, ayudado por el arpa, cantaba en inglés y francés, pero también en sanscrito.

Acudimos a él y comenzamos a recorrer sus composiciones y conciertos. Uno de sus temas, harto melancólico, está inspirado en una isla sumergida en el siglo V, en la armoricana ciudad de Ys, lo que me dio pie para compartir con Juan esta leyenda.

El anciano y viudo Gradlon, rey de Cornualles, hizo construir para su mimada hija Dahut la maravillosa ciudad de Ys, “donde reinaban la riqueza, la libertad y la alegría”. Ys (o Yss) era una isla situada por debajo del nivel del mar, cerca de la punta de Luguéné, en la que un dique protegía su puerto.

Hay varias versiones sobre su hundimiento pero todas coinciden que, como una Sodoma y Gomorra, fue porque creció el desenfreno y el descontrol. Una historia de piratería confabulada por dragones y los caprichos extremos de la princesa es la leyenda compartida con ni hijo, pero la copla más extendida fue que el castigo recibido aconteció por el habitual pecado de incesto (sobre todo entre padre e hija).

Yss, según nos recuerda Cunqueiro, desde que las aguas la cubrieron (asolagaron dice él), nunca fue vista, ni nadie pudo descender a ella, aunque sí fueron oídas alguna vez las campanas de sus iglesias, “lo que puede probarse con Debussy”  (La Catedral Sumergida, 1910).

Se oyen sus campanas, pero también se adivina sobre las aguas un breve reflejo de blanco y oro de la torre sumergida de alguno de sus siete castillos, y los ladridos difusos del alano del rey cuando las barcas pasan cerca de la puerta del palacio.

Umberto Eco, en La isla del día de antes, cuenta que tanto el rey de Yss como sus dignatarios vagaban por entre las torres y el gran puente de Crogh convertidos en peces, el monarca de mayor tamaño, observando de vez en vez, según Yves Le Bronder, “un reloj de sol, en el cual esperan ver la hora de la desecación, el castigo cumplido, en la que su ciudad y su reino, volviera al aire y la luz”.

Aprovechando esta leyenda, otro día hablaremos de otras ciudades sumergidas como la Atlántida platónica, la gallega Antioquia, la irlandesa Hy Brasil, la francesa Ile Verte y la portuguesa Ilha Verde; todas variantes de esta misma hagiografía.

 

Jueves, 21 de Marzo de 2013 10:25 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 7 comentarios.

Bámbola

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Me lo contó como algo trascendental mientras paseábamos. Del cuerpo habíamos pasado a la razón y, después de manifestar su futilidad, habíamos aterrizado en el alma. En un bar de carretera, acudió al aseo para enjuagar unas uvas que había comprado por el camino y en ese momento le apetecían los granos tintos en vez de tomar cualquier otro aperitivo. Sus amigos se quedaron en la barra apurando sus consumiciones. Frente al lavabo, cuando el espejo reflejaba inconscientemente su imagen y el agua corría libremente entre las frutillas granate, le pareció percibir algo, quizá un reflejo, puede que su propia imagen. Estaba cansada y volvería a dormirse en el coche cuando emprendieran el camino. En el mismo instante de cerrar la puerta con el pie, a dos centímetros de su cara, encontró otro rostro, exuberante, de dientes dorados y exceso de maquillaje, que, saliendo del aseo de señoras, a la derecha, según reflejaba el azogue, con una voz gruesa le dijo: “Cómo estás, preciosa”. Ella, emocionada por la situación, deseosa de no se sabe qué y con algo de miedo, se vio a sí misma en la sombra de esa prostituta drogada buscando sexo a granel. “Cómo te llamas”, continuó la aparición. Ella, casi intimidada, le dijo su nombre, preguntando a su vez el nombre de su asaltante que dijo llamarse Bámbola, como el título de una película. Era grande y elegante. Se tambaleaba rosa y carmín. Las manos se le iban de las piernas a los pechos. La chica de las uvas, con un miedo inexplicable, para ocultar su nerviosismo, elevó el racimo entre las dos y le ofreció unos granos mientras ella se comía otros para rellenar esa inestabilidad. La buscona le dio las gracias y, arrancando tres uvas, propuso darle un beso. Un no titubeante culminó el encuentro. La joven, que ya había advertido que era un travestido, salió del baño con ideas encontradas, advirtiendo que algo suyo, presente o porvenir, quedaba en aquel lavabo.

Viernes, 22 de Marzo de 2013 10:08 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro No hay comentarios. Comentar.

Recopilación

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No hay nada sobre gustos que no esté escrito ni a nadie que le amargue un dulce. Siempre he defendido mi incondicionalidad hacia La Moneta, hasta el punto de considerarla la mejor bailaora del momento, al menos de su generación (y si me apuran…). Me he entusiasmado con su evolución, con sus logros que, como un escultor, va añadiendo a su obra para crear el modelado perfecto. Paso a paso nos invita a descubrir ese camino. Es una recopilación temprana de la canción de su baile, de la historia de su vida, pues Fuensanta nació con los tacones.

El viernes, 22 de marzo, o sea, ayer, en el Centro Cultural Medina Elvira de Atarfe, para su público y para sus nuevos descubridores, La Moneta se rodeó del cuadro de verdadero lujo, que habitualmente la acompaña, para desgranar esa media docena de espectáculos que han conformado su estado.

La primera propuesta es una farruca con sólo la guitarra de Luis Mariano que desde un primer momento muestra su inmensidad. Luis es un creador; suena a flamenco y suena a granada; es tierra y es agua: el agua que baja por el monte, el agua canora que borbota de los manantiales de Valparaíso.

De rojo aparece la bailaora granadina para afrontar este baile tradicionalmente masculino, pero que ha redondeado sus aristas para expandirse en el género. La Moneta saca su vena contemporánea, que tan bien se adapta a su apuesta.

Manzanita de Santa Fe aborda la malagueña de Manuel Torre, Por buscar la flor que amaba, sólo esta letra, breve en su inmensidad, que la protagonista pinta tan delicada como desafiante.

De nuevo la guitarra de Luis se queda sola, acompañada por el preciso cajón de Miguel ‘El Cheyenne’, arpegiando la melodía de La Estrella. Es un tácito homenaje a los tangos de Morente. También se acuerda de los temas de Sacromonte o de La aurora de Nueva York.

El primer impasse de la noche viene con la voz añeja de Miguel Lavi haciendo el romance de El Chozas, para dar paso al invitado de la noche, Javier Latorre para bailar el silencio. Latorre es el maestro estilizado y calmo que deja huella sin proponérselo. Abre su vuelo y la soleá se impone, con las voces de Lavi y de Juan Ángel Tirado. La Moneta aparece con media cola blanca y mantón a juego. Es un paso a dos, en el que los dos bailaores se alternan, se imbrican, hermoseando el aire.

Jaime Heredia ‘El Parrón’ toma el testigo. Encara una tona y un martinete. Sorprende la templanza de su voz y su control en el decir, aunque, al final de la velada, se traiciona a sí mismo forzando la máquina en demasía.

Los cuatro cantaores, con voces reconocidas, quizá pasen por ser las mejores gargantas de nuestra tierra (incluyendo a Lavi, que es de Jerez).

Un poco de percusión apoya a Juan Ángel cantando por seguiriyas. La granadina surge de negro, y se acompaña con palillos, para ser desgarradora en este baile tan suyo. La seguiriya es rica y acaba con el cambio de Curro Dulce, que repite su último verso como una coda final que rubrica la pieza.

La segunda parte, si se puede llamar así a una obra sin fisuras, comienza con todos los actuantes cantando por granaínas. El toque de Luis Mariano, habitual en esta suerte de libertad, realiza verdaderos encajes con la sonanta. Jaime Heredia y Manzana firman esta la granaína y la media, mientras Lavi y Tirado se abandolan acercándose a la rondeña y a los fandangos del Albaicín, respectivamente.

Y, para terminar, o para terminar de empezar, La Moneta expone sus jugadas actuales, que consisten en un todo continuo, solapando los distintos palos y recogiendo todo el sentimiento con un mismo ‘vestido’.

El toque moruno de la guitarra se asoma a la zambra, antes de plantear los generosos tientos y a continuación los tangos. ¿Se puede ser más graciosa, más canastera, más granadina bailando por tangos? Cada desplante, cada caída, cada paseo, cada golpe de caderas abre los apetitos más viscerales.

Este sabor sacromontano, con una introducción del de Santa Fe, a la manera del poema por bulerías de Manuel Molina, se convierte en un latido por soleá, donde descubrimos, si cabe, a La Moneta más espontánea. Soleares que pasan a ser jaleos extremeños, con los cantaores de pie, en una rueda definitiva que acaba por bulerías, hasta que todos hacen mutis por el foro, dejando a la caja y a Fuensanta, que hacen lo propio, dejando el escenario solo y puntos suspensivos en el ambiente.

* Foto de Miguel Ángel Molina©.

Sábado, 23 de Marzo de 2013 18:16 volandovengo #. Flamenco Hay 7 comentarios.

Yahvé

yahvé puso el disco de prohibido al manzano tal vez

fuera el único frutal de esta especie y posiblemente

tuviera sólo esa manzana el fruto es más tentador por

estar vedado ese edén no era tal paraíso dios y la

serpiente montaron la escena yahvé fue el sádico ella

quiso un imposible a él le faltaba una costilla por la

tierra pasaba un río y al torrente le faltaba un poco de

barro y el amo perdió un soplido fue la negación de

la negación eva antojada de caín cansada de yerbas y

raíces amó la manzana pero estaba muy alta satanás

quiso aparecer en el mundo y nació caín con su estigma

la señal de la minoría la huella del superhombre símbolo

del poder del señor de las tinieblas el primogénito venció

a abel sufrió al hacerlo pero su ejecución era imprescindible

era parte del juego no tenía opción era su sino estaría

profetizado con su estigma que era el de eva belcebú y dios

y sería el de calígula y judas y amén pudo ser un juego

donde el que gana pierde y el que pierde arrostra su suerte

y alguien lo escribió sobre las gradas del templo ella

inmaculada pisará la cabeza de la sierpe pero el ángel

caído siempre está cayendo y el poderoso sigue condenando

árboles y sombras el cieno y el barro auparán otra costilla

sedienta de un nuevo estigma y el juego se repite

baja a la tierra la segunda persona engendrada y no creada

hija del padre que pasó cuarenta días desérticos y sus

gélidas noches y empuñó un látigo levantó a lázaro de los

brazos de su amada y no yació con la magdalena

murió por costillas y por limo soplos y estigmas prosiguió

su lúdico devenir por la calzada de emahú la semana

siguiente fue peregrino y salvó a sus amigos judas no quiso

entregarlo pero así dictaba el juego luego ahorco a su

estampa no lo fotografiaron y tomás que era joven

no se lo creía tocó el pecho de su hermano y se llenó

de llaga y el séptimo día descansó partió pan que era él

sirvió vino que fue su sangre y lo dio a los demás

yahvé vio que todo lo que había hecho era bueno

* Quizá tuviera 20 años cuando escribí este poema libre donde los haya (a Enrique Molina le gustaba).

Lunes, 25 de Marzo de 2013 10:14 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro No hay comentarios. Comentar.

Manifestaciones

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Vivo en un piso alto por encima de los juzgados de la Caleta. Siempre hay movimiento bajo mi ventana. Las sirenas y la presencia policial son continuas. También los enchaquetados jueces y abogados y procuradores y funcionarios, que se distinguen diametralmente con la gente de a pie, denunciantes o acusados, rebeldes y reinvicadores.

Hay manifestaciones, un día sí y otro no. Y, hace poco, se apostaba en la puerta principal un indignado con un altavoz que arremetía con todo lo que oliera a sistema y a corrupción (¿sinónimos?).

El viernes, como todos los viernes, en llegando la bonanza primaveral, hubo una boda civil, aunque con vestido de hadas y arroz de Coviran (que es el súper más cercano). Su salida coincidió con una manifestación ciudadana. No la vi, pues andaba sentado en mi ordenador (curiosa contradicción). Pero su evidencia se sentía como si la estuviera viendo en la pantalla.

Al grito de “¡vivan los novios!” se unían las voces, como si fuera la misma cantinela, de “...salir a la calle! eo, eo, eo…”.

También hay un vocero que vende fruta y, así, quedamos en: "¡se llama democracia a dos euros la caja de fresas vivan los novios!".

Martes, 26 de Marzo de 2013 16:38 volandovengo #. Día a día No hay comentarios. Comentar.

Carpe diem

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En el muro del patio del colegio de mi niño hay un mural abundoso de colores, con personajes y palomas, y una gran frese que lo atraviesa y le da sentido. La he vuelto a ver y creo que la retengo. Dice textualmente: “No hay camino para la paz / la paz es el camino”.

No obstante, en mi memoria, no sé, trocaba ‘paz’ por ‘libertad’. Ambiciosas las dos palabras. Utópicas en su ideal.

La paz más verdadera que conozco es una amiga que se llama Mª Paz.

La libertad sigue siendo un camino de difícil aplicación al compartir una sociedad llena de fronteras. Las leyes, las reglas, las normas de convivencia restringen esa libertad. La ética, la moral, la educación, también acortan nuestras alas.

Quizá deberíamos revisar los conceptos desde un principio. Quizá la libertad no tenga techo, aunque sí paredes (¿un pozo chico?). Quizá nuestros límites entronquen con nuestra voluntad, haciendo de la libertad un sistema metódico. Somos libres de autoimponernos los vetos que queramos; somos libres de elegir el camino en el jardín de Borges. (El norte no es un punto, sino una dirección.) Nuestro propio determinismo es nuestra libertad.

O, como dijo Julio Verne en Cinco semanas en globo: “yo no sigo mi camino; el camino me sigue a mí”; o Chesterton en El difunto Matias Pascal: “la aventura puede ser loca, el aventurero no”; o el remedo que hice al tropezar con la frase: “el piano puede ser de cola, el pianista no”.

La libertad ha de ser global o no ha de ser. Mi libertad termina donde empieza tu libertad. No debemos hacer lo que queramos, sino querer lo que hagamos.

Ser sublime, como dictaba Baudelaire. Sin interrupción, terminaba apuntando. Una fiesta cada día. Y el futuro no existe. Carpe diem, escribía Horacio (siglo I a.C.), haciendo una invitación a gozar el momento presente, ya que el día de mañana es incierto.

…Aprovecha este día, escribe el vate latino en su oda XI, y cuenta lo menos que puedas con el mañana (…carpe diem, quam minimum credula postero).

En la Edad Media, esta sentencia, animaba a aprovechar el presente porque el final estaba cerca; en el Renacimiento, incitaba a disfrutar la belleza y la juventud; durante el Barroco, pesimista y religioso, se volvió a imponer como  revulsivo al temor por la proximidad de la muerte.

La censura de posguerra prohibía toda serie de manifestaciones que vinieran a decir que hoy por hoy es lo único importante. Recuerdo un tema de Bonet de San Pedro (cantado después por Fangoria) que decía Rascayú cuándo mueras qué harás tú. Tú serás un cadáver nada más. Rascayú cuándo mueras qué harás tú.

También recuerdo una obra basada en el Anfitrión de Plauto y Molier, donde actuaban Jesús Herrera y Santi Rodríguez, que repetía: Vivid, vivid como dioses, gozad, os lo rogamos.

Detengamos la búsqueda. No hay camino para la paz, recuerden, la paz es el camino.

* Horacio en la ilustración.

Jueves, 28 de Marzo de 2013 10:40 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 3 comentarios.

La vida desordenada

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Retomo y maleo un poema-pregunta que escribí hace mucho, inserto en el cuaderno impublicable Poemas para cantar en el agua, y pienso que necesito un respiro.

¿Has visto, amor, los rápidos
que torpemente
se precipitan en cascadas
componiendo un escándalo
de blanquísima espuma,
de agua y de luz,
de violencia estancada en kilómetros de río,
para calmarse
y dejarse morir un poco
en la tranquilidad
siempre inmensa de un lago?

Mis días se acumulan en estridencia y no encuentro el viento que me empuje hacia buena travesía.

La noche, el amor, las ganas, la costumbre, la luna, los amigos y de nuevo el amor en su extensión, que no es otra cosa que el desamor.

Recuerdo un poema de Cavafis que responde a mi estado:

Por las tabernas y burdeles
de Beirut malvivo. No quería quedarme
en Alejandría. Me abandonó Tamidis
y se fue con el hijo de Eparcos para tener
una villa en el Nilo, un palacio en la ciudad.
No podía quedarme en Alejandría.
Por las tabernas y burdeles
de Beirut malvivo. En disipación abyecta
paso vilmente la vida. Lo único que me salva
como belleza duradera, como aroma que sobre
mi cuerpo ha quedado, es que tuve por dos años
como mío a Tamidis, el joven más maravilloso,
como mío no por una casa o una villa en el Nilo.

Viernes, 29 de Marzo de 2013 13:20 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 6 comentarios.

Caracol

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En japonés caracol suena katatsumuri. Es bonito no más y me impulsa a crear esta entrada.

Aunque este molusco bisexual no es animal de bestiario, Claudio Eliano lo menciona como alimento de algunas aves, que lo elevan a gran altura para dejarlo caer sobre las rocas y así quebrarles el caparazón para comérselo.

Un águila procedió de igual guisa con una tortuga y, al estrellarla contra una piedra lisa y bruñida, resultó ser la calva del dramaturgo griego Esquilo en el 456 a.C., cumpliéndose la predicción de que moriría aplastado por una casa. Por eso vivía solo en el campo.

Corominas, en su diccionario etimológico propone, después de hartas teorías, que la palabra ‘caracol’ puede ser concebible como un ‘catalanismo gastronómico’. Y argumenta que “uno de los ejs. más antiguos está en el Arte de Cisoria de Villena (1423), obra llena de costumbres y vocabularios imitados de la corte barcelonesa: en este libro se nos describe la forma de comer urbanamente caracoles (…) con la advertencia de que muchos no gustan de esta comida”.

Jules Renard en sus Historias naturales dice que el caracol tiene el cuello de jirafa encogido y que hierve como una nariz llena. Y Juan Eduardo Cirlot (Diccionario de símbolos) lo asocia al sistema jeroglífico egipcio y la espiral microcósmica de su caparazón.

Por esta misma razón de infinitud, el caracol (o la caracola) es fuente de inspiración. Nono Guirado los utiliza como leitmotiv en sus cuadros.

Para mí el caracol se muestra en plural. Los caracoles es un cante flamenco de la familia de las cantiñas de Cádiz, que provienen del pregón de un mercader por las calles de Madrid.

* Ilustración de Tolouse-Lautrec para el libro de Jules Renard.

Sábado, 30 de Marzo de 2013 11:24 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 10 comentarios.

Si te vistes de blanco y de rocío

Si te vistes de blanco y de rocío
en el amanecer de nuestro tiempo
y provocas en mi alma sentimiento
de ilusión por haberte conocido;

si te dejas llevar en mi anarquía,
ordenado desorden que me embarga,
asociaré tu cuerpo a mi desgracia
que antes de ti constituyó mi vida.

Entretanto no me planteo nada,
porque el amor es ciego y la justicia
escasa. Tanto afán que me adelgaza;

loco, muy loco, estoy por tu caricia
ya olvidado e inútil me desplaza
castigado de amor y de presbicia.

Domingo, 31 de Marzo de 2013 19:13 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 6 comentarios.


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