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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2013.

Víctimas y verdugos

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Son los noticiarios actuales (prensa, radio, televisión, Internet) heraldos de la muerte. No hay nada para amargarte un día mediocre, bueno e incluso sobresaliente que estar informado sobre el día a día. La realidad supera la ficción y la muerte, el abuso o el crimen se instalan en nuestras casas impunemente y convivimos con ellas como si estuviéramos visualizando continuamente una película de serie be o directamente de terror.

Entre las noticias más escabrosas que existen (por no decir repugnantes), además de los crímenes machistas, la violencia de sexo, considero los abusos a menores, la violencia gratuita contra seres indefensos cuyo único pecado es su inocencia.

No sé si se lo dije o lo pensé únicamente. A raíz de una noticia televisiva sobre un incidente de acoso escolar, eso que se ha dado en llamar bullying, quise que mi hijo en tal extremo fuera más bien el acosado que el hostigador.

Se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo. Ojalá exista una manera de detectar y detener esos abusos antes de que se produzcan. Pero el conato, me temo, está dentro de cada cual. Ya lo popularizó Hobbes en el Leviatán: Homo homini lupus ("el hombre es un lobo para el hombre"). Y no creo que los niños sean especialmente crueles, quizá tengan menos conciencia del alcance de sus acciones, quizá se encuentren protegidos por la nebulosa nietzscheana de más allá del bien y del mal, superlativizado en todo caso con el devenir de la vida y, repito, la violencia gratuita de sus mayores servida en bandeja argentina a diario por los más elementales mass media.

Creo que fue el iluminado Coelho quien recogió algunos de los cuentos de los Padres del Desierto del monasterio de Sceta, cuando las gentes, después de renunciar a los bienes materiales y de una ascética temporada en el desierto, expandían en el templo algunas de sus enseñanzas, tanto de su experiencia inmediata como de su vida anterior.

Conocida como El hecho, he aquí uno de esos cuentecitos morales:
“Mattheu Henry es un conocido especialista en estudios bíblicos. Una vez, al volver de la universidad donde daba clases, fue asaltado. Esa noche, él escribió la siguiente oración.
Quiero agradecer, en primer lugar, porque nunca había sido asaltado antes. En segundo lugar porque se llevaron mi billetera, pero me dejaron la vida. En tercer lugar, porque aunque se hayan llevado todo, no era mucho. Finalmente quiero agradecer porque yo fui el asaltado y no el que asaltó”.

Miércoles, 02 de Octubre de 2013 17:21 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Las vueltas de una palabra

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Me encuentro en el libro Sartoris (1929) de William Faulkner la palabra ‘esteva’ asociada a un arado. Busco en el Diccionario de la Real Academia su definición. Es la pieza corva y trasera del arado, sobre la cual lleva la mano quien ara, para dirigir la reja y apretarla contra la tierra. Bien.

Pero me intereso por su segunda acepción. ‘Esteva o palo de esteva’ es el madero curvo que en los carruajes antiguos sostenía en sus extremos las varas y se apoyaba por el medio sobre la tijera.

¿Y la vara qué es? ¿Y la tijera? Bueno, pues la ‘vara’ es cada una de las dos piezas de madera que se afirman en los largueros de la escalera del carro y entre las cuales se engancha la caballería. La ‘tijera’ es cada uno de los dos correones cruzados por debajo de la caja o los largueros que a uno y otro lado del pértigo quedan enlazados con las teleras para formar la escalera del carro.

‘Larguero’ no lo he encontrado específicamente referido al carro, pero la ‘lanza’ es la vara de madera que, unida por uno de sus extremos al juego delantero de un carruaje, sirve para darle dirección; a sus lados se colocan, enganchándolas, las caballerías del tronco, que han de hacer el tiro.

La ‘escalera’ es la pieza del carro, compuesta por los listones, las teleras y la lanza, y que en la forma se parece a una escalera de mano. La ‘telera’ es el travesaño de madera con que se enlaza cada lado del pértigo con las tijeras o largueros de la escalera del carro. El ‘listón’ tampoco aparece como tal; pero la ‘caja’ es la parte del coche de caballos destinada para las personas que se sirven de él, y en la cual van sentadas; el ‘tronco’ es el conjunto de dos o más mulas o caballos que tiran de un carruaje; el ‘pértigo’ es la lanza del carro.

Podía estar así dando vueltas toda la mañana sin enterarme concretamente de lo que es qué y confundiendo una cosa con la otra. La próxima vez que vaya al campo me fijaré en un carro y le preguntaré a un lugareño para que mis dudas posiblemente queden aumentadas.

Viernes, 04 de Octubre de 2013 10:06 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.


La condena

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Nunca he entendido el día que se le añade a las sentencias de prisión. Es como el toque añadido de humillación con que la justicia castiga al reo. Aunque supongo que tendrá su explicación lógica, su argumento legal, cualquier pena de cárcel sería suficiente con el grueso de la condena: dos meses, ocho años, doce años. Pero no, se le tiene que sumar la coletilla desmoralizadora de “y un día”. Es motivo de hilaridad por parte de los jueces o de suicidio moral del preso en cuestión. No bastan los seis meses que le cayeron al individuo que delinque, ni decir: “desde el uno de junio al treinta de noviembre, ambos inclusivos”. No, se dice: “seis meses y un día”. Un día para qué. Para preparar las maletas, para pegarte una ducha y afeitarte, para recuperar los efectos personales (menos el tabaco, que se lo habrá fumado un funcionario o trocado por algo)... o para darte una última paliza o para hacerte limpiar de nuevo las letrinas. El monto de la pena es duro, pero se soporta, sobre todo si se reduce por buena conducta, pero el día final, el apocalipsis penitenciario no te lo quita nadie. Es como decir: “la condena la cumples por tu mala cabeza o por tu rebeldía o por tu trasgresión o por tu patología violenta o por tus desvíos sexuales o por tu instinto asesino, pero el día postrero, el último día, el jodido día que añadimos al final de tu pasión, lo cumples por nosotros, por los jueces, por el sistema, por hacernos trabajar cuando podemos cobrar sin necesidad de juzgar a nadie, porque la bondad divina puede que te excluya de toda la condena, pero de este día no te libra ni Dios”.

Sábado, 05 de Octubre de 2013 20:28 volandovengo #. Denuncia Hay 4 comentarios.

El ladrillito

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No hace mucho, le comenté a una amiga que con diecisiete o dieciocho años tenía un amuleto de mala suerte. No tenía nada en especial, ni poderes mágicos ni ciencia alguna. Se trataba tan sólo de un ladrillo de barro cocido de pequeñas dimensiones, no más de tres centímetros, con tres filas de orificios; atravesado por un cordón de cuero que me anudaba al cuello.

Viendo a gente coger amuletos o talismanes y encomendarse a ellos para que la fortuna les acompañara o, en su caso, no les abandonara; yo pensé lo contrario. Tendría permanentemente un objeto que atraería la mala suerte y, cuando me desprendiera de él, en contraposición, las oportunidades se me brindarían por defecto.

Llegaba un examen, una aventura en el campo, una noche displicente o cualquier otra prueba, y sólo me planteaba desprenderme del ladrillito, meterlo en el bolsillo o dejarlo directamente en casa para llamar a la ventura.

Y es posible que sea eso. Las efigies, las estampas, las medallas, las patas de conejo… tienen el valor que nosotros le concedemos. Nuestro talante cambia cuando abrazamos determinada piedra o colgamos en nuestro pecho tal escapulario. Es nuestra actitud la que influye en el destino y no el amuleto. No es la herradura la que atrae la suerte, sino nuestra creencia en ese talismán.

En un cuento inacabado de hace tiempo, describía a una señora que, lo primero al levantarse, antes del café si quiera, era consultar su horóscopo para ver cómo debía comportarse el resto de la jornada.

Ayer, a este respecto, leí en Sartoris, una de las primeras novelas de William Faulkner (que murió en el mismo año de mi nacimiento), que una de sus protagonistas (Miss Jenny) “era una verdadera optimista, es decir, una persona que espera siempre lo peor y por lo tanto recibe una agradable sorpresa al comprobar que ha pasado otro día sin que se produzca la catástrofe”.

Lunes, 07 de Octubre de 2013 09:41 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.

Y los sueños, sueños son…

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Una de las fases más enigmáticas de esa vigilia del sueño, es que acontecimientos que parecen abarcar meses o años, ocurren en minutos o instantes                        (El Sueño, O.Henry)

La noche del durmiente, aunque no sea bello, está llena de sueños. Una concatenación de imágenes felices o angustiosas, celestes o diabólicas, amenizan la noche pensando sin querer pensar. Entre niebla y fantasía sucede el ensueño profundo, donde el tiempo no existe ni el espacio, ni lo real ni lo fantástico. Unos sueños que se prestan al olvido en cuanto suceden pero su estela tinta el primer despertar que, si no se hace un forzado ejercicio de retención, sus hilvanes desaparecen definitiva e irremediablemente para visitarnos con similar aspecto si acaso durante otra adormecida.

Hay quien es consciente de sus sueños y se esfuerza por conservarlos, analizarlos e interpretar sus designios. Se ha escrito mucho sobre su origen y significado. Pero su mundo paralelo, dimensionado, está generalmente vedado.

El otro día sin embargo, en el umbral de desadormecer, algunos retazos de sueño se me hicieron evidentes. Incluso borgianamente en el mismo sueño tomaba estas notas que ahora escribo.

O sea que, sin pensarlo dos veces, me siento ante el teclado y, librando de telarañas el film de mi mente, confío en registrar lo esencial que peca más de orate que de cordura.

En una clase mixta donde esperábamos al docente, una chica con los labios muy definidos, de granate, casi violeta, era la única que atendía desde el vano de la entrada. El profesor llegó con su cartera en la derecha (puede que tuviera gafas) y besó a esa dama que le sonreía.

En ese instante o al momento (el tiempo no existe, recuerdan) dio a luz a un bebé, a todas vistas prematuro si no fuera porque comenzó a hablar diciendo algo así como:

“Todas las mañanas me alegra decirle a mi madre cuánto la quiero”. En ese momento, en el mismo sueño pensé escribir el episodio por su grandeza, por su imposibilidad. ¿Cómo un niño recién nacido, que no ha vivido ninguna mañana, ningún despertar aparte de su alumbramiento, puede referir el amor de su madre en cada amanecida?

Soñando aún, buscando dónde apuntar mientras intento retener la anécdota, despierto y busco dónde apuntar e intento retener la anécdota.

Miércoles, 09 de Octubre de 2013 12:19 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 6 comentarios.

Hacia dónde vamos

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Reflexiones sobre la universalidad del flamenco

El flamenco, con derecho, es Patrimonio Oral de la Humanidad declarado por la UNESCO. Ahora hay que mantener ese status. Debemos estar orgullosos por lo que nos toca. Es un derecho innegable que este arte de Andalucía, España y la Humanidad, como dice nuestro himno, sea reconocido como un monumento a la creación popular y a un estilo de vida muy particular. Porque el flamenco es un sentimiento que se extiende por el mundo. Al decir de muchos entendidos (¿de todos?), es una de las músicas más ricas que existen.

Puedo excusar a la Junta de Andalucía cuando en sus Estatutos reflejó el flamenco como materia exclusiva de su competencia con la idea de salvaguardar sus raíces, pero no perdono el intento interlineal de querer encasillar una música que es de por sí universal y mestiza, como dijo Sanlúcar. Puede que naciera en Andalucía y que echara los dientes en los rincones de nuestra tierra y que el folklore tradicional hispano, el poso cultural, se enriqueciera con la llegada de los gitanos y que germinara en una expresión tan categórica. Pero, por suerte, el flamenco no cerró los ojos ni atrofió sus alas y, con el mismo arte, fue creciendo en Extremadura y en Levante y en Galicia y en otros puntos de la Península. Para escuchar flamenco y tener oportunidades, para conocer todas las sensibilidades es necesario visitar Madrid o aterrizar en Barcelona. Hay grandes flamencos en toda la geografía, en Toledo y en Pamplona y en Alicante y en Oviedo… Así, quitadme la etiqueta de “sólo andaluz”.

El terruño español se impregna de sonios negros que traspasan nuestras fronteras enriqueciendo los rincones del mundo. Que le pregunten a los artistas. Es un bautizo de fuego pasar por Japón, por Nueva York, por París, por Londres. Existen festivales prestigiosos en muchos países. Hay miles de academias de flamenco por todo el globo. Hay intérpretes de la guitarra y del baile que no tienen nada que envidiar. El cantaor David Sorroche, me escribía del norte de Europa, diciendo que había que ponerse las pilas, pues por allí se estudiaba flamenco con rigor y entusiasmo, y que una guitarra ‘sonaba como si fuera del Camino’. El padre de Dorantes, comentaba en una entrevista en Radio 3, que descubrió en Japón a un guitarrista apodado con su mismo nombre, ‘Pedro Peña’, que era capaz de reproducir a la perfección todos sus discos, incluso milimétricamente los mismos fallos que se deslizaron en la grabación.

Así, cuando el flamenco se ningunea, se margina, se aparta como una manifestación anquilosada de segundo nivel, cuando a propósito se oscurece su mundo, me revuelvo y me digo que llegará el día que echemos de menos no haber mimado a nuestro arte por antonomasia, que no hayamos respetado a sus intérpretes, que no hayamos cuidado su cantera. Y cuando tengamos que ir a ver buen flamenco a Luxemburgo, a Nueva York o a Milán, nos daremos cuenta que el universo es nuestro, pero la carrera espacial la hemos perdido.

* En la foto, La Moneta (Joss Rodríguez©)

Viernes, 11 de Octubre de 2013 11:51 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Consejos a una joven bailaora

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Querida amiga, me dices que quieres bailar, que desde que viste a una bailaora transida sobre un escenario no piensas en otra cosa que ser como ella. Me dices que te has comprado unos libros y unos discos y que te has apuntado a una academia. Me dices que ya tienes tacones y ropa cómoda para los ensayos. Me dices que, cuando la bailaora bajó del tablao, no era nada extraordinario, que era un ser normal de carne y hueso, como tú o como yo, una persona de las del montón que camina por la calle, detrás de sus narices, como decía Shakespeare.

Torrente Ballester, en La saga/fuga de J.B., escribía: “El flamenco es un baile singular. No se aprende, se vive. No es una diversión, sino un sacerdocio, una cultura y la expresión de una realidad biológica. (…) He conocido bailarinas flamencas (…) Mujeres vulgares, incluso despreciables, que, al bailar, se trasforman en diosas”.

Me pides, por último, que te dé algún consejo para la ‘carrera’ que acabas de emprender.

Más que un consejo, a vuelapluma me alargaré dándote algunas recomendaciones que puede que te sean de utilidad.

No desfallezcas. El flamenco es una carrera de fondo. La técnica del pelotazo aquí no sirve. Cada paso lo tienes que ganar. Es fascinante el camino, como la Ítaca de Cavafis, y la meta incierta. No temas los escollos ni los tropiezos. Ni te nublen los aplausos. Al contrario. Sé humilde. Cervantes escribía en El Quijote: “la alabanza propia envilece”. No persigas la fama sino el reconocimiento. “La fama es el prestigio en calderilla”, nos recordaba Mario Maya. La grandeza de una persona suele ir emparentada con la humildad. Juanito Valderrama, cantaor enciclopédico donde los hubiera, decía que “la modestia es de burros y la falsa modestia de borrico garañón”. No busques el aplauso. Que el ‘ole’ sea espontáneo y decidido, nunca reclamado. La obligación de vitorear redunda en la mentira, que es el pozo más insondable en que un artista puede caer. Camina con la verdad por delante o cogido de ella de la mano. Sé sincera, que lo que tenga que llegar llegará. Y, en tal caso, sé agradecida, que es la primera muestra de esta humildad que te indico.

Escucha el cante. Debes saber de cante casi más que el cantaor que te acompaña. No dejes de estudiar y de aprender. Y, cuando estés en escena, párate a escuchar lo qué te cantan, cómo te tocan, y báilale al cuadro. Báilale a los músicos y no te cruces con ellos. Sigue su latido. Que bailando para dentro es como mejor se baila para afuera.

Así, actúa para todos y para nadie. Zeami va más allá: “olvida el espectáculo y mira al Nô; olvida el Nô y mira al actor; olvida al actor y mira la idea; olvida la idea y entenderás el Nô” (el Nô es una forma tradicional y mística del teatro japonés). Haz que te importe el público pero que te importe más el arte. Desentiéndete del espectador y baila, baila, baila. Es el mejor homenaje que se les puede hacer a tus seguidores.

Reposa tu cuerpo. Mario Maya afirmaba que “el baile flamenco no es fuerza bruta”. Es alarmante cuando un bailaor sale a escena como los toros a la plaza cuando abren el chiquero. El baile de arrebato es una demostración de energía a veces sin sentido.

Debes atender al silencio. “La danza no está en el paso, sino entre paso y paso. Hacer un movimiento tras otro no es más que eso, movimientos. El cómo y por qué se liga y qué se quiere decir con ellos, eso es lo importante” escribía Antonio Gades. A este respecto también leo en Jules Barbey D’Aurevilly: “Con la música ocurre lo propio que con la vida. En ambas resultan mucho más expresivos los silencios que los acordes” (que le pregunten a los Habichuela).

Sé consecuente con lo que estés bailando. Que tu atuendo, tu rostro y tus movimientos sean acordes con lo que quieres trasmitir. Cuenta tu historia. Baila de blanco unas alegrías, coge el abano en las guajiras, trasmite el drama de las seguiriyas.

Mueve todo el cuerpo. No bailes de cintura para abajo ni exclusivamente con los brazos. Todas las partes son importantes desde la punta de los dedos hasta las cejas, la mirada y la cintura. Levanta las manos y no peques de hombrera. Guarda el equilibrio. Busca la simetría. Lo que hagas con el lado derecho que lo puedas repetir con el izquierdo. Qué no te acusen de cojera.

No alargues demasiado tu actuación. No te repitas demasiado. Alimenta las ganas. Asegura el anhelo. Que tu baile sea una guinda, no un pastelazo.

Libérate. No estés pendiente de lo que haces. Cuando hayas aprendido olvida todo (comprende el Nô). Improvisa. Siente el momento. Que el baile no te pertenezca, pertenece tú a la danza. Es buena la técnica, pero mejor es la pasión. Hay que tener cuerpo, al que debes cuidar hasta el extremo, y cabeza, que te guíe y ofrezca razón a tu camino, pero también hay que poseer un corazón que lata y un paladar de gourmet, mucho paladar.

Aprende de tus mayores pero no quieras ser como ellos. Enrique Morente no quería ser ni como sí mismo. Se reinventaba continuamente. Imita todo lo bueno que veas. Quédate con los pies de alguien, con los giros de otro, con las manos de ella. Remeda escobillas y remates y desplantes pero sé tu misma. Lo que más se aprecia en el baile, en el arte en general, es tener un sello propio. Hablar un lenguaje especial. El público no va para ver más de lo conocido sino para descifrar un código cada vez diferente, aunque el emisor evidentemente sea el mismo. Valora los cambios de registro.

Busca líderes y maestros y déjate guiar y aconsejar por ellos, que cualquier padre quiere lo mejor para su hijo. El buen pedagogo pretende que su pupilo lo supere. Leonardo da Vinci lo expresaba diciendo: “¡Pobre discípulo el que no deja atrás a su maestro!”.

Crea. A partir de lo que has aprendido investiga nuevos caminos. Deja las ventanas abiertas. Imprégnate de otras músicas de otras manifestaciones artísticas. Enriquécete con el clásico, con la danza española, con la escuela bolera, con el jazz, con el contemporáneo… pero no pierdas las raíces que son tu norte. La mayor vanguardia estriba en no perder de vista el pasado.

Domina el espacio. Una vez que tengas todo asegurado, piensa en conjunto. Piensa en toda la escena. Manda a tus músicos. Que no te pierdan de vista. Aprovecha cada centímetro de escenario, cada viento que corra.

Petronio en el Satiricón aconsejaba: Linque tuas sedes alienasque littora quaere, o iuvenis; maior rerum tibi náscitur ordo. Perdona el latinajo. Te lo traduzco: “Deja el lugar en que vives y busca otras tierras, oh joven; se te abrirán nuevos horizontes”. Vuela y ve otras maneras. Acude a otras plazas, a otras ciudades y aventúrate. No bebas siempre del mismo venero, aunque su agua sea fresca y buena. Piérdete para reencontrarte. Que un artista sin alas es una comida sin condimento.

Por último, o para terminar de empezar, te diría que ensayes, que le dediques horas a tu labor y que no pares de entrenar. Por muy sabido que tengas un número, la repetición es lo que te lo asegurará. Es la única manera de avanzar. No des nada por sentado.

Pero si no tienes madera, que es como no tener savia, que es como no tener duende, que es como no tener gracia, que es como no tener algo, que es como no tener arte, querida amiga, dedícate a otra cosa.

* Carmen Amaya en la foto (perdonad la evidencia).

Sábado, 12 de Octubre de 2013 11:19 volandovengo #. Flamenco Hay 23 comentarios.

Sobre la vanguardia en el flamenco

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El flamenco es mestizo, nunca me cansaré de repetirlo. Andalucía ha sido siempre una encrucijada, un solar apetecible para todo viajero inquieto. Hay algo que atrapa a los atrapadores, creando un paisanaje que a la vez va atrayendo y sementando el nomadismo. Así, miramos nuestros ríos, nuestros bosques, nuestras montañas o nuestros mares y recordamos a fenicios y a tartesios, a griegos y a romanos, a vándalos, a visigodos y a bizantinos, a moros y a cristianos. Todos con sus anhelos civilizadores, todos con su poso cultural y su vitalidad emprendedora.

En el crisol de nuestra tierra se fue fraguando un sentimiento musical profundo hasta el siglo XV y posteriores. Cuando los gitanos, procedentes de la India, arribaron a la Península, encontraron esta riqueza cantora y la fueron asimilando a lo largo de los tiempos, hasta que en el siglo XVIII se tienen las primeras noticias de un preflamenco presto a ser pulido hasta la saciedad.

Si los gitanos no se hubieran establecido en el sur de España y no hubieran conocido la música que ya había no existiría el flamenco. Si Andalucía, de una u otra manera, no hubiera acogido al pueblo calé y hubiera ‘aplaudido’ el latido de su sangre no existiría el flamenco.

Poco a poco se fueron definiendo los decires del flamenco. La toná, la seguiriya o la bulería, se fue complementando con el tango, la alegría y el fandango, y de éstos a los cantes de las minas y a los cantes de ida y vuelta y al garrotín y a la farruca.

En cada momento, en cada época, el flamenco crece. Porque el flamenco es un patrimonio oral vivo y, como todo ser viviente, sufre cambios.

El flamenco no es una fortaleza inexpugnable ni un campanario aislado. El flamenco es un campo abierto, la cresta de una montaña, esa esquina del mundo donde van a parar todos los vientos. Ya lo decía José Luis Sampedro; “la vida se crece siempre en las fronteras”. Y la única forma de crecer es la vanguardia, el pionero que salta al vacío y hace caso a su corazón.

¿Hasta cuándo se puede considerar un flamenco de raíz? ¿Hasta que dejó de ser una manifestación tan sólo de los gitanos? ¿Hasta que la guitarra empezó a acompañar al cante? ¿Hasta que abandonó la intimidad de las casas y pasó a profesionalizarse? ¿Hasta que la ópera flamenca desvirtuó su esencia? ¿O hasta que Camarón de la Isla, sin saber muy bien lo que hacía, grabó La leyenda del tiempo?

Creadores ha habido muchos, la mayoría. El flamenco se fragua en cada garganta, en cada melisma, en cada mirada.

Dónde estaríamos si Paco de Lucía no hubiera abierto el mundo a su guitarra, sin los poemas por bulerías de Manuel Molina cantados por la voz siempre perfecta de Lole Montoya. Dónde estaríamos si Carmen Amaya no hubiera bailado con pantalones o Enrique Morente no hubiera grabado con un grupo de transmetal.

Pero nadie de los vanguardistas a los que me refiero han trasgredido la esencia del flamenco, nadie ha rechazado su primitivismo, nadie ha ninguneado a la Niña de los Peines.

Después hay unos aventureros del flamenco que rompen la tradición como si fuera vieja y no antigua, como si la patina fuera suciedad, como si el bronce no se reverdeciera con el tiempo. Y son esos modernos los que muchas veces se llevan el gato al agua y disfrutan de la falsa gloria hasta que llega un nuevo iluminado. Y son esos modernos los que muchas veces se creen paladines de la verdad y zancadillean a los reales vanguardistas, como apuntaba Antonio Machado en Juan de Mairena: “en política, como en arte, los novedosos apedrean a los originales”.

En el flamenco todo cabe pero nada sobra. El tiempo se encarga de limar las aristas y de allanar la pendiente donde el flamenco siga rodando.

* Lole y Manuel, en Umbrete, Sevilla, 1980.

Miércoles, 16 de Octubre de 2013 12:03 volandovengo #. Flamenco Hay 5 comentarios.

El hijo del alfarero

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Después de seis días de trabajo minucioso creando móviles y algunas otras sutilezas hilvanadas entre sí, a las que su hijo les insuflaba movimiento con la simple ventolera de sus labios silbantes y sus mofletes henchidos, el alfarero contempló su obra pensando que todo era bueno y que el día siguiente lo dedicaría íntegro a descansar.

Mientras se enjuagaba las manos embarradas y las secaba en el mandilón, el niño se entretenía con un pegote de barro dándole forma tal la imagen y semejanza de su padre antes de quedarse completamente dormido en la cantonera amable, adyacente al bondadoso horno de cocción.

El incipiente aprendiz raudo principió a soñar que su figurita conquistaba el fuego y la rueda y la imprenta y que tenía una compañera con la que se multiplicaba sin freno; que conocía el odio y recreaba el amor; que aprendía a sufrir y hacer sufrir; que construía castillos y catedrales y que conquistó el espacio; que se hizo temeroso, temerario y temido; que fue salvaje y civilizado; creó sociedades y otros vínculos y subió a las estrellas; que fue solidario y fomentó desigualdades; que dominó la tierra toda y la sometió hasta dilapidar su esencia.

Y, en esas estaba, cuando sonó de urgencia una sirena cercana o una voz ambulante o un ladrido en la niebla y despertó de repente. Unos momentos antes de aflorar en la ventana para averiguar la resonancia, al tiempo que la vigilia desterraba las telarañas de recién amanecido, y aún, visto lo visto y soñado lo soñado, sopló con toda intención a la marioneta que se alzaba inanimada en el piso.

*El despertar, escultura de Jesús Montoya© (entre 2008 y 2010).

Jueves, 17 de Octubre de 2013 01:10 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro Hay 2 comentarios.

Origen del pueblo gitano

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La historia de los gitanos, romaníes o zíngaros está llena de lagunas. Por una parte, siendo un pueblo ágrafo, de ellos existe escasa documentación; y por otra, siempre han estado acompañados de un halo de leyenda, alimentada mayormente por ellos mismos.

Para el filólogo e historiador Jerónimo de Feijoo, los gitanos ‘son una asociación de individuos que en los distintos países desean llevar una vida errante’. El Diccionario de la Real Academia Española dice que el nombre de gitano deriva de ‘egiptanos’ y que se dice de ‘una cierta raza de gente errante y sin domicilio fijo, que se creyó ser descendiente de los egipcios y parecen proceder del norte de la India’. En la introducción a la Historia del Derecho Español, publicada en 1970 por J. Lalinde Abadía, se considera que ‘gitanos’ (‘egipcianos’, ‘bohemians’, etc.) ‘son grupos nómadas de procedencia incierta y de gran impermeabilidad social’.

Los historiadores en general, y en especial los gitanólogos, han querido sustentar el devenir histórico de este pueblo (la minoría étnica más abundante de Europa) deduciéndolas de terceras fuentes y barajando hipótesis acaso contrastadas con fidedignas huellas historiográficas. 

Según Francesc Botey, la raza gitana se empieza a configurar en el valle del Indo, durante los años 3000 al 2000 a. C. con el resto de los pueblos autóctonos, y que mantenía relaciones con las distintas civilizaciones de Mesopotamia y Elam. Desde esos tiempos, el suelo del norte de la India había experimentado ya grandes movimientos migratorios por las continuas invasiones, como la de los arios.

Así, la teoría que se tiene como más cierta es la del origen del pueblo gitano en el noroeste de la India, en la zona conocida como Punjab (en la imagen), región de abundantes pastos (actualmente entre la India y Pakistán), regadas por algunos cauces principales (la zona es conocida como la Región de los cinco ríos: el Jhelum, el Chenab, el Ravi, el Beas y el Sutlej), donde la convivencia con otras étnias era pacífica y bondadosa.

(Al término de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la  India continuaba siendo, al igual que durante los dos siglos precedentes (desde el s. XVIII), una de las colonias más valiosas e importantes para el Imperio británico (Compañía Británica de las Indias Orientales), aunque ya en estos últimos años del dominio inglés, el país atravesaba un periodo de turbulencias y tensiones. Dos años después del final del conflicto mundial, el día 15 de agosto de 1947, la India británica dejaba de existir. Se proclamó oficialmente la independencia y la partición del territorio, a causa de la cual se formaron dos nuevos Estados soberanos: India y Pakistán o ‘tierra de los puros’.)

Del siglo IX al XI el Islam invadió la India. Las últimas incursiones fueron lideradas por el sultán Mohammed de Ghazni, poderoso señor de Kabul (actualmente capital Afganistán). Los indios que moraban en los territorios noroccidentales de la península indostánica se vieron obligados a desplazarse hacia el oeste. Se dice que Ghazni volvió de la India con 500.000 prisioneros. Algunos de ellos terminaron como mercenarios de los mismos ejércitos invasores.

Otra hipótesis sobre su origen sostiene que los antecesores de los romá descenderían de una amalgama de pueblos, elegidos a principios del siglo XI entre algunas castas del noroeste de la India para formar un ejército (rajputs o raza guerrera) que resistiera las mencionadas invasiones islámicas. Al ser vencida, dicha fuerza militar se vio obligada a huir.

La segunda migración se produce en el siglo XIII, cuando los hoy llamados gitanos abandonan sus casas ante la llegada de los ejércitos mongoles que conquistaron el territorio. A partir de entonces el éxodo es continuo (“movimiento migratorio que aún no ha acabado del todo”, reconoce Manuel Cáliz Córdoba).

Hay fuentes legendarias que sitúan el origen de los gitanos en las campañas de Alejandro Magno en Asia, y señalan habrían llegado a Europa enrolados en los ejércitos macedonios como mercenarios o como herreros, profesión que parece muy ligada a este pueblo (fueron los primeros que fabricaban herraduras y herraban a sus monturas). 

Sábado, 19 de Octubre de 2013 10:30 volandovengo #. Gitanos Hay 1 comentario.

A una sirena desconocida

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Hay un premio en vigencia sobre microrrelatos en tarjeta postal, donde se valora la interacción entre el texto y la forma, al que he decidido presentarme con este trabajo.

Al no ser un concurso secreto (es más, existe una especie de votación popular), expongo sin pudor el fruto de mi magín.

Aún  está abierto el plazo para presentarse, ver las obras de los demás concursantes u opinar sobre ellas.

Domingo, 20 de Octubre de 2013 19:22 volandovengo #. Poesía/Cuento/Teatro No hay comentarios. Comentar.

Quieres venir conmigo

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Hace unos años, Lorenzo Lunar, autor cubano de novela negra, nos propuso a unos amigos que le expusiéramos un caso verídico, un encuentro personal con las fuerzas del orden o con los fuera de la ley, con objeto de hacer una compilación de sucesos reales o una recreación fantástica con lo que recordáramos.

Sin venir a cuento, este proyecto se frustró. Además, perdí el contacto con Lorenzo o él conmigo. El asunto es que los dos nos dejamos mutuamente. Sin embargo, esos días escribí algo que ahora retomo.

Aconteció poco después de casarme, con mi nuevo estado civil de estreno. La madre de mi hijo, entre otros enseres de mayor o menor importancia, enriqueció la sociedad, que comenzaba a caminar (con contrato eclesiástico), un Renault 11, un buen coche, aunque añoso y con un gran motor. Lástima que la tapa del delco (cosa que nunca he sabido lo qué es exactamente) nos gastara tan malas pasadas.

Dimos trote a ese carro hasta el extremo y se lo vendimos a unos sudamericanos dedicados a la venta ambulante, que seguramente acabaron con su trabajada vida metálica.

Cierto día, después del trabajo, fuimos a comprar algunos comestibles para el abastecimiento semanal de una casa apenas habitada (la mayoría de los días comíamos fuera).

Como siempre, dimos varias vueltas alrededor del supermercado para encontrar un hueco donde estacionar el coche. Cuando encontramos un aparcamiento que había quedado libre, de un auto más pequeño que el nuestro, sin duda, baje para dirigir la maniobra.

Al momento apareció un personaje, rubio y bien vestido, en una moto que indicó que fuera con él. Me alarmé y le pregunté para qué. Lo repitió con la voz algo elevada. Le dije tímidamente que no era mi intención seguirlo a ninguna parte. (A esas alturas, había pensado que era un invertido que pretendía sacar algo de mi deslustrada persona.) Así que comencé a hablar con mi pareja para que viera que no estaba solo.

De pronto se asomó él también por la ventanilla y preguntó con tono imperativo si me conocía de algo. Ella dijo que veníamos juntos, que era su marido, que me había bajado del coche para ayudarla a aparcar. Él dijo bien. Ni que lo sentía ni que disculpara ni nada de nada. Cogió su moto y se marchó con un compañero que lo esperaba más abajo.

En ese momento comprendí que era un policía de paisano y que me había confundido con un aparcacoches.

Agradecí que ella no hubiera dicho que no me conocía de nada. Aunque, en ese caso, le hubiera requerido un par de euros.

Lunes, 21 de Octubre de 2013 16:56 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades No hay comentarios. Comentar.

Teoría idiomática del pueblo gitano

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Una de las razones más fidedignas que remonta el origen del pueblo gitano a la India se basa en el idioma. El filólogo Donald Kenrick opina que los indicios lingüísticos del romaní, principal sustento de la teoría indostánica, sugieren una fusión entre diferentes tribus indias, que se habría producido en torno al siglo IV, cuando todas ellas iniciaron una migración hacia el oeste. Al mezclarse y casarse, tanto entre ellos como con otros grupos nómadas de Persia (actual Irán), llegaron a formar un pueblo conocido como Dom o Rom, cuyos descendientes serían los gitanos de hoy.

Abundando en esta teoría, el estudioso húngaro Stefan Valyi descubrió en el siglo XVIII cierto parentesco entre la lengua de un grupo de estudiantes del sur de la India con la de los gitanos. Sus observaciones supusieron una especie de “iluminación antropológica” sobre la raza gitana.

Sobre esta base, los especialistas concluyeron que la lengua romaní presentaba un gran parecido con el sánscrito, el maratí y otros dialectos que se hablan en el Punjab. Palabras como chiricli (pájaro), nak (nariz), bal (pelo), rup (dinero), panjo (agua), dyago (fuego), jer (casa), terno (joven), tud (leche), grea (caballo), etcétera, no dejaban lugar a dudas.

Más conocidos, el término caló significa ‘negro’ u ‘oscuro’, y romá, de donde viene el romaní, idioma que los gitanos hablan, quiere decir ‘pueblo’, ‘gente’ u ‘hombres’.

Igualmente, en el largo éxodo de los gitanos por el mundo, han ido incorporando a su léxico préstamos lingüísticos tomados del hebreo, persa (iraní), armenio, griego, turco, ruso, eslovaco, e incluso del español y del inglés. En concreto el romaní incluye 900 palabras del sánscrito, unas 120 del persa y kurdo, unos 500 vocablos del armenio, tres del georgiano y unas 250 procedentes del griego bizantino, que además ha dejado una impronta gramatical importante en su estructura.

[El castellano por su parte también ha adoptado palabras del caló como trincar (apresar), curda (borrachera), piltra (cama), pirarse (irse), jalar (comer), camelar (amar, seducir), paripé (fingimiento), parné (dinero), duquela (fatiga) o, con perdón, jiñar (hacer de vientre).]

Así el romaní se puede considerar, según el filólogo R. H. Turner, autorizado estudioso de las lenguas de la India, como una lengua evolucionada a partir del sánscrito por su contacto con los idiomas europeos, sobre todo los balcánicos.

Rastreando todos los términos que incluye este idioma, se puede trazar un posible itinerario que habría llevado a los gitanos desde el norte de la India hacia el noreste de Irán. Más tarde cruzarían el mar Caspio para llegar a través del Caúcaso hasta la actual Turquía. A continuación habrían atravesado el mar Negro hacia los Dardanelos (Estambul) hasta llegar finalmente a los Balcanes europeos, entre los años 1250 y 1300. 

* Familia hindú.

Martes, 22 de Octubre de 2013 12:23 volandovengo #. Gitanos Hay 1 comentario.

Granada, ciudad de la poesía

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Permitidme que reflexione. Una cosa son los deseos y otra la realidad. La poesía, como el arte en general, no es ni debe ser continuo. No es un bien insustituible, como si habláramos de pigmeos o pelirrojos. Que en un lugar se den los ajos y se haya creado toda una infraestructura que incide en las distintas facetas del ser humano, no quiere decir que la mayor cantidad de ese bulbo comestible o los más sabrosos se den en aquella localidad.

‘Ciudad de la poesía’ o ‘ciudad del flamenco’ o ‘ciudad de la cerveza’ o ‘ciudad de la bicicleta’ o ‘ciudad del cannabis’ son etiquetas convencionales movidas por un afán comercial. Son títulos, calificativos como los que tilda la UNESCO a determinados lugares.

No quiero decir, de ninguna manera, que sea una falacia, que sea sólo un gancho para destacar en un posible circuito de estancias singulares.

En Granada está la Alhambra y el Albaicín y las cuevas del Sacromonte. Es innegable. Y, por muchos años que pasen, a no ser que ocurra una catástrofe, estarán aquí.

En Granada hay mucho artista, mucho talento. Quizá porque no hay industria. No existe una salida clara al individuo. Desde hace mucho tiempo el granadino se ha visto obligado a estrujarse la cabeza, a dar vueltas de tuerca, a explicar el nudo gordiano, a buscar el más difícil todavía.

Después está la tradición, es cierto. Hay un poso de sensibilidad en nuestras calles que facilitan el aprendizaje. Así me atrevo a decir que el artista se hace más que nace, aunque la cuna es imprescindible.

Por qué tanto poeta, como tanto músico y tanto pintor; por qué tanto bailarín y farandulero; por qué tanto escultor y tanto novelista. No todos valen. El camino es muy largo, pero sobre todo muy ancho, y es difícil mantenerse en el centro y a la cabeza. Es más, lo genérico es caminar por la orilla, a la sombra de ‘los grandes’, al ala de nuestro pasado.

Los hechos hablan y en Granada hay muchos poetas, avalados, en la mayoría de los casos, por premios y publicaciones. Hay grupos de poesía, recitales y presentaciones de libros casi a diario

Aunque suelo pensar, perdonadme el grueso, que hay más poetas que poesía o hay más poesía que poetas, que no es lo mismo pero es igual. Quizá porque hay escribidores que tienen cosas que decir pero no saben cómo decirlo y otros que saben cómo decir las cosas pero no tienen nada que decir.

Robert Graves, en el prólogo de La Diosa Blanca, criticaba a los poetas de su tiempo diciendo: “la manera contemporánea de escribir un poema recuerda los experimentos fantásticos y predestinados al fracaso de los alquimistas medievales para convertir un metal vil en oro, con la diferencia de que el alquimista al menos reconocía el oro puro cuando lo veía y lo manejaba”.

Miércoles, 23 de Octubre de 2013 11:17 volandovengo #. Denuncia No hay comentarios. Comentar.

Fin de semana flamenco en Granada

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Hace tiempo que quité de mi blog un calendario que se orillaba a la derecha donde hacía relación de todos los eventos flamencos y relacionados que se programaban en la provincia. Durante un tiempo (unos seis meses), los lectores antiguos se acordarán, di de baja esta bitácora. Al retomarla observé dicho almanaque y decidí prescindir de él, en parte por el trabajo gratuito que me llevaba y en parte por la existencia de este mismo calendario en granadaesflamenco, otra página más específica. Pero siempre he estado tentado de referir los acontecimientos flamencos que nos van llegando.

De esta forma, me gustaría comentar tan sólo un par de días en una agenda, llegando estos tiempos, siempre sobrecargada. Posiblemente no está todo lo que debería, pero todo lo que debería está.

Este viernes, 25 de octubre, en La Casa del Arte Flamenco, que ofrece flamenco a diario en dos pases (19:30 y 20:30), tendremos el baile de Adrián Sánchez y Ana Cali, acompañados del cante Sergio “El Colorao” y el toque Alfredo Mesa. Y el sábado a José Núñez y Vero “La India” al baile, arropados por el cante de Iván Vallejo y el toque del mismo Alfredo.

En los Jardines Soraya también tendremos espectáculo los dos días, también con doble función (20,00 y 22,30), con cena incluida, aunque lamentablemente no puedo especificar el programa.

La Diputación y la Universidad, desde el viernes pasado, llevan ofreciendo, en el Palacio de los Condes de Gabia, un ciclo de conferencias ilustradas muy interesante, llamado Flamenco y Cultura. Comienza a las 20,00 y, con el título “Paradojas del Modernismo. Flamenco, cultura popular y vanguardia artística”, estará a cargo de Pedro G. Romero.

La Sala Vimaambi, como viene siendo habitual, a diario ofrecen su espectáculo Raíz y Duende basado en el libro "El jinete del viento" de la poeta Maam, con cante (Marián Fernández y Miguel "El Poblao"), guitarra (Pablo Jiménez y Juan García "El Juani"), baile (Ana Leray, Marta Serrano, Alejandra Castel e Irene Rueda), percusión (Juan Córdoba y Rubén de Omara), piano (Manuel Biarnes), voz poética (Ángela Argote), pintura (Pedro Garciarias) y cinematografía (Vincent Biarnes).

En el Liberia tendremos sendas veladas flamencas. El viernes con Carlos Cruz al cante y Pepe Agudo a la guitarra. Y el sábado a Antonio Fernández al cante, Beatriz Remacho al baile y Josele de la Rosa y José Fernández a la guitarra.

LE Chien Andalou, también con flamenco a diario, hoy viernes presentan a Rudy Fernández al cante, acompañado de la guitarra de Luis de Melchor y el baile de Inma Álvarez. El sábado cantará El Curro de la Chicuela, con la guitarra de Luis de Melchor y el baile de Almudena Romero.

Esta noche también tendremos la conferencia y actuación de Juan Pinilla, y Paco Cortés a la guitarra, en la Peña de la Platería, a las 20,30.

Por último, en el teatro Isidoro Maiquez, a las 21,00, tendremos la presentación del espectáculo “Siento” del guitarrista Alberto López, acompañado por Bernardo Miranda e  Inma “la Carbonera” al cante, Alfonso Aroca al piano, Sergio de Lope a la flauta, Ángel Reyes al baile, Jesús Valero al bajo, Javier Rabadán a la percusión y Juan Diego Sáez a las palmas y coros.

Para no aburrirse.

* Alberto López en la foto.

Viernes, 25 de Octubre de 2013 10:31 volandovengo #. Flamenco Hay 4 comentarios.

‘Tributo poético’ de Miguel López

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La semana pasada recibí un disco de Miguel López que me llenó de ilusión. Miguel López es ese corredor de fondo del flamenco, imprescindible en una época, que se entrecorcheteó en su rincón jienense durante algún tiempo, quizá demasiado para nuestra flaca memoria, para después volver, hace unos años, con las fuerzas y perspectivas que la sabia madurez le impusieron.

Era habitual sobre las tablas, en los 70-80, compartiendo micrófono con Enrique Morente, a quien le dedica unos tangos (Encima de las corrientes), o con El Piki y escenario con Mario Maya (Ay jondo) o con Salvador Tábora (Quejío, Los Palos) o con los más prestigiosos tocaores.

Tributo poético tiene ese sabor de aquellos tiempos de vindicación y rebeldía, donde se cantaba a los poetas y se daba tribuna a esa estrofa comprometida que removía conciencias. Así se derrama con san Juan de la Cruz, Miguel Hernández, Antonio Machado, Francisco de Quevedo, Juan José Amador, Miguel Biedma, Antonio Mata o José Ladrón de Guevara.

Más que flamenco es un disco aflamencado, con largura y sensibilidad, lleno de lágrimas y de quejidos, de amor a las formas musicales.

Producido por Pedro Sierra, en su sello La Voz del Flamenco, quien también se encarga de la dirección musical, está arropado por sus viejos amigos: Diego Amador, Paco y Miguel Ángel Cortés, Paco Jarana, Michele Iaccarino, José Luis Medina y su hijo, también llamado Miguel López.

Comienza el trabajo con Soy del Sur, que puede constituir todo un himno a nuestra tierra. Mario Maya musicó en su día Por aquellos, de Ladrón de Guevara, Poderoso caballero es don Dinero, de Quevedo, y La Gran pérdida de Alhama, un romance anónimo del siglo XVI.

También contiene una Nana y otros poemas aflamencados (11 cortes en total) hasta desembocar con Preludio, un poema de García Lorca, musicado por Morente. Acompañado exclusivamente con la cadencia del piano de Alberto Mira, está dedicado al entrañable vate Juan de Loxa, espíritu agitador de aquellos tiempos.

* Tributo poético se presentará mañana, 29 de octubre, a las 19,00 horas, en la Diputación de Jaén.

Lunes, 28 de Octubre de 2013 12:40 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Los aires de Alberto López

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Sería por el limitado eco; sería por la abundancia de ofertas en Granada el sábado pasado; sería por el partido de fútbol, droga y circo de las masas, anunciado para ese día; el caso es que nos vimos en el teatro Isidoro Maiquez de CajaGranada como en familia para escuchar la propuesta de Alberto López, joven guitarrista bastetano, que ha elegido su ciudad para presentar el espectáculo Siento.

Siento, como reza la promoción, “es un recorrido por los estados de ánimo de los que brota la inspiración y nace la música, y donde se fusionan los tres pilares del flamenco: toque, cante y baile”.

Con una técnica reconocible, seguridad en la pulsión y evidente brío, Alberto López presenta su espectáculo por granaínas, homenajeando a su tierra. Será el tema quizá más intimista. Desde este primer momento nos damos cuenta de su amplia visión compositiva y su riqueza en arpegios, que dotan a su guitarra de una pluralidad encomiable.

Inmediatamente después se le incorpora el resto del cuadro. Nada menos nueve jóvenes flamencos, con garra y anhelo, se la suman en escena. Son Bernardo Miranda e  Inma ‘la Carbonera’ al cante; Alfonso Aroca al piano; Sergio de Lope a la flauta; Ángel Reyes al baile; Jesús Valero al bajo; Javier Rabadán a la percusión; y Juan Diego Sáez arropando con palmas y coros.

La segunda entrega son unos tangos introducidos por una generosa entrega a la percusión. Esta percusión es precisa y respetuosa, como pienso que debe ser, que suene como un latido de fondo, pero que no se imponga su presencia. Descubrimos entonces las voces de Bernardo Miranda e  Inma ‘la Carbonera’. Voces flamencas y bien templadas que aportan su rol eficaz por separado que, sin embargo, cuando se juntan no casan como debieran.

Desde este primer momento se determina la propuesta coral de la obra. Alberto deja hacer y le ofrece protagonismo a cada uno de sus músicos, guardando incluso un segundo plano en algunos solos cegando su guitarra con sólo compás.

Las bulerías que le han servido de carta de presentación en Internet y después una soleá, tal vez demasiado larga, marcan el final de la primera parte. Para la soleá, y su amplia coda por bulerías, se presenta el bailaor de la compañía, Ángel Reyes, por primera vez. Buena técnica, compás y juego de pies tiene Ángel, aunque se repite por momentos y a su baile le falta reposo.

Después de un breve descanso continúa la actuación con un solo del guitarrista por unas tarantas de gran riqueza donde se multiplican las escalas y el mástil es aprovechado a conciencia. Unos tientos-tangos se proponen a continuación, donde descubrimos la flauta canastera de Sergio de Lope, verdadera sorpresa de la noche. Los guiños a Camarón y a Enrique Morente son continuos y el final es claramente un remedo respetuoso a Paco de Lucía.

Por alegrías termina la actuación. Por alegrías seguidas por unas originales bulerías por alegrías, acompañadas de baile. La introducción de la flauta en este tema final también es aplaudida, así como las voces, que llegan a acordarse de las composiciones casi fonéticas de Diego Carrasco, o el piano.

Con el público en pie se despide esta joven banda, esta joven obra, que destila frescura y verdad.

Martes, 29 de Octubre de 2013 10:58 volandovengo #. Flamenco No hay comentarios. Comentar.

Sobre la crítica

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La palabra en sí es harto delicada, por llamarla de alguna forma. La ‘crítica’ tiene una mala prensa popular, decidida y, en cierto modo, coherente. A nadie le gusta que se evalúe su trabajo, máxime si es un trabajo en el que se ha puesto todas las expectativas, que se ha hecho de todo corazón y en el que se han invertido más horas y más energías de las que uno tiene.

El otro día, en una reunión del colegio, me comentaba la tutora de mi hijo de nueve años, que ella ponía en la pared, después de un dictado, por ejemplo, un cuadrante de autoevaluación, y que el alumno se colocaba la nota que consideraba apropiada a su escrito. Sin lugar a dudas, todos los niños sobrepasaban el siete, decía Cristina. Después, corregía los trabajos con cada alumno e iban entre ambos razonando la calificación real. El niño reconocía, en su caso, que más de un seis no podía tener, incluso insuficiente. Lo veía razonable y él mismo bajaba su baremo.

La crítica es importante. Es importante para el artista que analicen su obra y la pongan en valor; que alaben lo bueno y detracten lo deficiente. Siempre ha habido árbitros y observadores que contemplan el estado de las cosas y razonan, en ese amplio abanico que es el arte (ese jardín de caminos que se bifurcan), por dónde queda el norte (siendo conscientes de que el norte no es un punto sino una dirección). El artista, si tiene cabeza (elemento fundamental) debe atender la crítica y hacer análisis de conciencia y, si acaso, leer entre líneas o, en un momento dado, desecharla casi por completo. Puede comparar los escritos de varios analistas y, si dos o más coinciden, debe pensar que algo pasa y autoevaluarse, como mi hijo y sus compañeros.

También es bueno para el espectador que una pluma de autoridad le informe de lo que hay, de lo que ha pasado y por qué. Quien ve un espectáculo o lee un libro y después atiende la reseña enriquece su visión o corrobora su pensamiento o difiere en algún punto o recapacita sobre sus apreciaciones.

La opinión contrastada, la opinión del ‘experto’ está ahí como un bien social e individual para que la lea o la aproveche quien quiera.

Y por qué son expertos. Porque llevan muchos años formándose en esa disciplina; porque conocen el trasfondo, el fondo y la superficie de ese arte; porque se mueven entre bambalinas; porque observan con los cinco sentidos; porque analizan cada detalle y saben leer entre líneas; porque, en la medida de lo posible, han practicado, de una u otra forma, el arte del que tratan; porque, desde que empezaron su labor de críticos, lo han visto todo y más referente a su disciplina y tienen una gran percepción comparativa; porque conocen el paño y, grosso modo, la trayectoria de los artistas a quienes se dedican; porque saben comunicar de manera clara sus pensamientos; porque empatizan con el público espectador.

La crítica (que, para quitarle yerro, llamamos ‘crónica’, ‘reseña’ o simplemente ‘artículo’), por otra parte, debe ser respetuosa y positiva. Conllevará las tres características que en realidad debe cumplir toda noticia o programa que se precie: formar, informar y entretener.

La cortedad de algún actuante o creador se revela ante el crítico y dice: “quién es nadie para decir si mi obra vale o no vale; acaso sabe tocar la guitarra, acaso pinta o modela mejor que yo, acaso ha sentido el vértigo del escenario, acaso se le ha ocurrido una idea parecida a la mía…”.

Pero una cosa es tener vista y otra es tener visión. En el peor de los casos se puede pensar: “que escriban sobre mí, aunque sea malo”. Pero, de forma inteligente, cualquier individuo que exponga sus credenciales debe estar orgulloso de que alguien opine con sinceridad de su obra, con esa objetividad que otea desde la sabiduría, el aprendizaje y el consejo.

Podía poner cien ejemplos, pues llevo una decena de años ejerciendo de crítico de, pero haré referencia a un episodio habitual. Un valor aritmético del artista es la humildad y la asunción de las opiniones ajenas. Muchas veces, y no siempre por escrito, me he dirigido a un flamenco y le he dado una opinión puntual. Él lo ha agradecido, diciendo que ‘todos’ lo felicitaban por algo de lo que dudaba, hasta que vine y calculé los errores, no decidió cambiarlo.

Miércoles, 30 de Octubre de 2013 20:22 volandovengo #. Algunas cosas y demás verdades Hay 3 comentarios.


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